Un pequeño injerto de tejido muscular capaz de contraerse de forma continua ha conseguido reproducir en ratones algunos de los efectos sistémicos asociados al ejercicio físico: más masa muscular, mayor fuerza y una mayor densidad ósea. El avance, que se resume en un estudio publicado en la revista Nature Aging, abre una posible vía para tratar la pérdida de músculo relacionada con la edad en personas que no pueden hacer ejercicio.
Fuente : https://www.levante-emv.com/tendencias21/2026/08/2...
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