Bitácora

La Cúpula de Barceló

Redactado por Angel Orcajo el Lunes, 15 de Diciembre 2008 a las 11:38


| Angel Orcajo | Lunes, 15 de Diciembre 2008

Comenzaré diciendo que este artista de una generación posterior a la mía merece mi consideración y que lo que voy a exponer a continuación es una reflexión sobre el arte contemporáneo que elige como punto de partida la tan elogiada como discutida obra de Barceló, aunque la polémica ha venido por el costo desorbitado de ese recinto “Sala de Los Derechos Humanos y La Alianza de Civilizaciones”, del edificio de la ONU en Ginebra.

“La remodelación” de dicho lugar y el elevado costo, (20 millones de euros) han saltado las críticas por doquier, y en contestación algunos miembros del Gobierno Español, eludiendo el procedimiento llevado de la financiación y en respuesta a ese alto coste, zanjaron dicha cuestión, aludiendo que el arte también puede contribuir al desarrollo humano. La inauguración de La Cúpula llegaba en el peor momento económico, dada la crisis en ascenso del país, bien es verdad que el proyecto arrancaba hacia años.

Dejemos el aspecto económico, que se consideraba por algunos un auténtico despilfarro, mientras otros han manifestado que el arte no tiene precio, mientras Barceló agobiado pedía que se dijera algo de su obra, que no se había hecho y uno de los responsables digno de resaltar argüía que esta obra era la Capilla Sixtina de Barceló.

Cuando leí en un diario dicha manifestación inmediatamente se me planteó la comparación y en cuanto a trascendencia del nivel de las obras, no es disparatado el compararlas.

Creo que Barceló, que disfruta de prestigio merecido internacional, ha tenido y desarrollado una idea original de una visualidad potente: convertir esa cubierta en una gruta fascinante, de formas y colores. Deseo y espero que los anclajes de esas formas suspendidas sean seguros y definitivos, y que la tecnología utilizada no falle.

El resultado artístico no deja indiferente a nadie, yo no la he visto al natural pero me he ocupado de buscar en prensa y televisión todas las imágenes posibles. Sé de la investigación matérica y la gravedad de ésta, de la preocupación del artista, así como de la original forma de dar color a sus estalactitas con curiosos lanzallamas y él vestido cual personaje de ciencia ficción que la prensa ha aireado como es lógico en un mundo como en el que vivimos, tan cinematográfico.

Y ahora voy a manifestar esa reflexión que viene ad hoc: Creo que es una obra espectacular, más física que de impacto profundo, que se quedará desgraciadamente en una cierta escenografía de alta y original decoración. Se configura como lugar armónico para la celebración de los importantes debates que allí se van a celebrar, y en los cuales no pretende participar en un trabajo sensibilizador para construir un futuro entre todos.

Es inevitable ante la comparación de esta obra con La Capilla Sixtina de Miguel Ángel, hacer algunas puntualizaciones dado que todo ello se enclava en la diferencia de tiempos y actitudes históricas. Si nos fijamos bien, la gran obra de Miguel Ángel hace cuerpo indisoluble con la intencionalidad de su Capilla, manifiesta una complejidad formal apabullante, en su expresividad y de enorme trascendencia por la visualización y asunción de la creencia, la obra se pone al mismo nivel de grandeza que la gran metáfora expresada , y no se queda como una mera ilustración de la misma.

Habría que pedir de alguna manera o desear al menos, que Barceló hubiera realizado una obra que “catapultara contenidos significativos”, en vez de situarse al margen de los debates, pero todo esto es resultado, como no podía ser de otro modo, al quedar superada cualquier intención representativa por las diferentes vanguardias sobre toda la debacle figurativa, a partir de la entronización de la pintura abstracta, que se vale por sí misma para confabular todas los inimaginables interpretaciones a cargo del espectador preparado.

En este sentido hay que traer aquí una gloriosa excepción, y es la obra que realizó el prestigioso pintor Lucio Muñoz para La Basílica de Nuestra Señora de Aranzazu (Guipúzcoa) en 1969, donde su enorme mural crea un entorno de paisaje trascendente, que viene a potenciar el lenguaje abstracto, creando una mística muy a tono con el ambiente espiritual necesario en dicho espacio.

Nos encontramos en un momento del arte de hoy en gran peligro, por un lado la progresiva designificación de tantas obras, en su infinita soberbia que instala la estética como valedora en sí misma de forma y color desvinculada de cualquier intención significativa, y otras obras de otros creadores, en las que la obviedad de las imágenes es patética, o minimalismos sin fin que exaltan la nada como vehiculo de lo nuevo.

Por último, deberíamos dejar de mirarnos el omnipresente ombligo de nuestra contemporaneidad, y hacer cada uno la autocrítica obligada en todo trabajo responsable, sin alardear tanto de esa libertad conseguida por otros y que perfila un mundo banal donde la moda se instala en ese deseo de espectáculo por encima de todo, que manifiesta la sociedad de hoy.

Dejemos a Barceló con su obra y esperemos si es refrendada por épocas venideras, que lo deseo para el, pero no dejemos de preguntarnos, sobre qué es el ARTE con mayúscula. ¿Seremos capaces de respondernos a nosotros mismos en nuestro interior y en el silencio de los “estudios”?

En cuanto al precio de las obras artísticas en nuestra época, si traemos el ejemplo de uno de los grandes de LA HISTORIA DEL ARTE, como Tintoretto, que estaba dispuesto a realizar gratis algunas de las grandes obras de la Escuela de San Roque, en Venecia, nos debería dar vergüenza nuestro mundo y nuestra mentalidad que asumimos con toda normalidad.