Problemas de la explotación privada de Marte y los planetas

Viernes, 4 de Diciembre 2015

EEUU aprueba una ley que permite la explotación de los recursos planetarios.


La noticia ha pasado bastante desapercibida pero creo que es muy relevante: el Congreso de EEUU acaba de aprobar una ley que habilita a los ciudadanos americanos para apropiarse de los recursos obtenidos en el espacio exterior. En efecto, la “Spurring Private Aerospace Competitiveness and Entrepreneurship Act ” o “SPACE Act of 2015” les permite poseer, apropiarse, transportar, usar y vender materiales extraídos de asteroidos y planetas. Es decir, se abre la veda de  la minería espacial.

A nadie se le escapa que detrás de esta norma está el lobby de las empresas que están impulsando la carrera espacial hacia Marte y otras fronteras espaciales. Una de esas corporaciones, llamada precisamente Planetary Resources, celebra en su web una ley que considera histórica y la compara con la Homestead Act que sirvió para la colonización del oeste americano hace 150 años.

Tengo serias dudas de que la SPACE Act sea compatible con los tratados internacionales actualmente vigentes que establecen que la luna y los planetas son patrimonio común de la humanidad y que no pueden ser objeto de apropiación de ningún tipo por parte de gobiernos ni empresas privadas  (aunque se matiza que el Estado que lance una nave espacial retiene la jurisdicción y el control sobre la misma).

No podemos negar que que el primero y más importante de dichos tratados data de 1967 (pocos meses antes de que Armstrong y Aldrin pisaran por primera vez la luna) y que las circunstancias han cambiado sustancialmente, entre otras razones porque cada vez más son las empresas y no los gobiernos, quienes están financiando la aventura espacial. Pero también tenemos que tener en cuenta que si dejamos que Marte o las grandes riquezas naturales que puedan tener los asteriodes sean propiedad de las empresas que primero las posean, corremos un serio riesgo de que esos recursos sólo beneficien a una minoría, que los explotará pensando únicamente en maximizar su propio beneficio. Existen innumerables ejemplos en la historia reciente que no invitan al optimismo en este punto.

Es cierto que la SPACE Act establece que la explotación se hará de acuerdo con las obligaciones internacionales de EEUU y que en ningún caso reclaman soberanía, derechos exclusivos o la propiedad de los cuerpos celestes. Aun así, considero que deben de ser los Estados soberanos, a través de tratados internaciones, los que se pongan de acuerdo sobre cuestiones delicadas como quién debe de ser el propietario de las colonias y de los terrenos que se conquisten en el futuro, cómo se tienen que explotar esos recursos o si hacen falta unos nuevos principios éticos y legales ad hoc para la futura vida fuera del planeta tierra o extendemos los existentes en nuestro mundo.
ALEJANDRO SÁNCHEZ DEL CAMPO