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Blog de Tendencias21 sobre el liderazgo de la buena gente

Liderazgo y dignidad


07/01/2018

Cuando la presión social exige un determinado comportamiento que choca contra sus valores, el líder se posiciona




Anna Muzychuk
Anna Muzychuk
Anna Muzychuk, la campeona mundial de ajedrez, manifestó que no acudiría al Mundial  de Arabia Saudí porque no está de acuerdo con las costumbres que en esa zona se imponen a las mujeres.

Considero que es una decisión valiente, que no todas las personas están en condiciones de tomar. Renunciar a asistir a esa reunión supone renunciar a revalidar el título, y cualquier deportista sabe lo que cuesta conseguir y mantener un palmarés semejante.

Además de la perseverancia y claridad en la definición de objetivos propios de cualquier deportista de élite - características que comparten con los líderes - Anna nos ha dado una lección de dignidad muy provechosa para cualquier persona que asume el rol de liderazgo de un equipo:  cuenta con un código ético o conjunto de valores que le ayudan a tomar decisiones en momentos difíciles.

Decidir entre plegarse a las exigencias de una sociedad diferente a la suya -  con valores diferentes a los suyos - o defender sus valores es un dilema de difícil resolución, porque implica poner en la balanza ventajas e inconvenientes que repercutirán en su futuro:  por un lado, fama, notoriedad, dinero y posibilidades de asegurar el futuro desde el punto de vista profesional y crematístico;  por otro, estar en paz consigo misma y sentirse cómoda en su pellejo aún a sabiendas que la decisión le acarreará dificultades de diversa índole.

La ética, por el hecho de ser personal, nos pone en la tesitura de tener que decidir entre lo que nosotros creemos que es bueno y lo que la sociedad nos exige.  Ello supone pasar muchas horas calibrando pros y contras, haciéndose el ánimo para poder afrontar las dificultades que vendrán si seguimos los dictados de nuestra conciencia, o las inherentes a nuestro desasosiego interior si cedemos a las presiones externas.

Ojalá todos los líderes fueran capaces de mantener esa lucha interna.  Y ojalá fueran capaces de resolverla de acuerdo con su código de valores, porque a pesar del coste personal - al menos de momento - está lanzando poderosos mensajes a su entorno sobre la importancia de regir el propio comportamiento de forma coherente.  Ese mensaje cala en los demás y ayuda a crear un clima de relaciones interpersonales basadas en el respeto, la confianza, la incorporación de valores en el modelo de interrelación y, consecuentemnte, la definicón de objetivos del equipo de acuerdo con estándares éticos que repercuten, a su vez, en la sociedad. 

Por eso cada vez hay, afortunadamente, más empresas que favorecen estos planteamientos y cada vez más clientes que los premian:  empresas éticas que generan comportamientos éticos en su interior y en su zona de influencia.

Nadie dijo que fuera fácil. Bauman nos lo explica muy bien, y tenemos la suerte de que cada vez hay más empresas y organizaciones en general que aceptan el coste que supone para el "resistente" y se le valora como una aportación hacia la empresa que genera valor en términos de reputación corporativa (y por ende de beneficios a medio plazo).  De modo que debemos celebrar la decisión de Anna, la repercusión mediática que ha tenido tal decisión y el el trasfondo de todo ello:  esta sociedad empieza a valorar  de nuevo comportamientos éticos.  Por eso es tan importante que los líderes hagan estas reflexiones periódicamente:  sus decisiones al respecto están marcando el rumbio hacia una sociedad cada vez un poco mejor.

Edita Olaizola



1.Publicado por Víctor Pérez Cantó el 07/01/2018 16:35
Hola Edita:

Gran artículo sobre una importante decisión de esta campeona, no solo de ajedrez.

Entiendo lo que comentas sobre la dificultad de tomar este tipo de decisiones, y el tiempo necesario para sopesar pros y contras. Sin embargo, considero que este tipo de decisiones son muy fáciles de tomar, siempre y cuando la lista de principios, valores y prioridades uno la tenga muy clara.
Si es así, casi siempre suele ser sencillo y rápido.

Lo que dificulta esa toma de decisiones es poseer principios de tipo marxista. Y no me refiero a los de Karl, sino a los de Groucho, o sea "flexibles".

Quizás un hecho como el que comentas en tu post sea noticia precisamente porque nos encontramos en un mundo donde lo que impera es el relativismo, donde todo vale, casi siempre en función del interés de cada cual. Si no existe algo cierto y verdadero, todo vale "siempre que no se haga daño a los otros". Axioma, este último, también más que relativo, como cualquier periódico o telediario demuestra.

En un mundo donde todos debemos aprender Tolerancia, ese gran mantra, hay personas que tienen claro que sigue habiendo cosas que, se miren por donde se miren, son intolerables.

El problema no suele ser aquello de "mientras no se haga daño a los demás". Si no que, a una inmensa mayoría de personas le trae sin cuidado el daño que se haga a otros, mientras no sea uno mismo el afectado.

Como dice el Talmud, salva a una sola persona y salvarás al mundo entero. Por eso la acción de tu personaje tiene tanta importancia. Como bien dices, su acción puede influir en sus cercanos y estos a su vez en toda la sociedad.

La Historia se empeña en demostrar que intentar cambiar las estructuras no ha servido de gran cosa. Lo que sirve es cambiar, uno a uno, el corazón de cada persona.

Por ello es tan necesario hoy en día un verdadero liderazgo inspirador, pero... qué poco abunda ¿verdad?.

Un abrazo.

2.Publicado por Edita Olaizola el 08/01/2018 09:41
Muchísimas gracias por tu tiempo y tu interés, Víctor. Creo que hay personas que tienen los valores tan arraigados que no dudan un instante a la hora de tomar decisiones, y en cambio otras dudan y sopesan porque, a pesar de que lo esencial de su conjunto de valores no varía, van revisando / desechando / incorporando / confirmando en función de su propio desarrollo personal (Puedes leer http://editaolaizola.blogspot.com.es/2015/10/quiero-ser-feliz.html , una reflexión desde el Análisis Transaccional). No sé qué postura es mejor, porque seguramente no hay una mejor. Es lo que tiene la ética, por eso decimos que es algo personal.

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Edita Olaizola
Eduardo Martínez de la Fe
Doctora en Administración y Gestión de Empresas (UPC), Máster en Sostenibilidad y Responsabilidad Social (UNED), Máster en Desarrollo Organizacional (G.R. Institute Univ. de Tel Aviv), licenciada en Psicología Industrial (UB), Diplomada en Dirección de Personal (EAE), Diplomada en Técnicas de Autoaprendizaje (O.I.T.), diplomada en técnicas de escucha activa (Altom). He realizado también numerosas actividades de crecimiento profesional con Itamar Rogowsky, Karsten Trebesch, Bert Hellinger, Cristina Naughton, Bill O'Hanlon...

A lo largo de más de 50 años de trayectoria profesional ha pasado por las etapas de empleada, directiva y consultora, etapa esta última en la que trabaja actualmente y desde hace más de 30 años acompañando a empresas de prácticamente todos los sectores de actividad y todos los tamaños. También suele simultanear la impartición de clases en diferentes facultades y escuelas de negocios, así como conferencias en distintos ámbitos profesionales.

Dedica parte de su tiempo a actividades non profit como miembro del Consejo de Greenpeace España, miembro del Consejo de Expertos de la Fundación Adsis, miembro de EBEN España y miembro del equipo directivo del Club Nuevo Mundo. Ha sido también durante 16 años miembro de la junta directiva de Aedipe Cataluña, desde donde creó y coordinó durante 12 años la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa.
Disfruta compartiendo su bagaje vital, académico y profesional con los lectores que le siguen en el blog personal (Huella Líquida) y en los medios en los que publica periódicamente (People plus! Profit, Diario Responsable, Liderazgo Inspirador y en Tendencias21).


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