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 <title>Yaiza Martínez</title>
 <subtitle><![CDATA[Blog de la autora Yaiza Martínez]]></subtitle>
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 <updated>2026-03-14T06:18:49+01:00</updated>
  <entry>
   <title>Conocimiento lírico o verdad por aproximación: el propósito de "Tratado de las mariposas"</title>
   <updated>2021-10-23T08:47:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Conocimiento-lirico-o-verdad-por-aproximacion-el-proposito-de-Tratado-de-las-mariposas_a242.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/59741112-43851852.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2021-10-23T08:36:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
Con motivo de la reedición de "Tratado de las mariposas", Ediciones Tigres de Papel organizó el pasado 21 de octubre de 2021 un taller de libro en el que comenté algunos de los aspectos compositivos de la obra. Este es el texto base de mi disertación, que dedico agradecida a los atentos y sensibles asistentes al taller, a mis queridos editores Paco Moral y Mara Troublant y a todos los artistas que participaron en el libro. La portada es de Adriana Manuela Ruíz Gómez y los prólogos de esta nueva edición fueron escritos por Juan Hermoso Durán y Carmen Anisa.     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/59741112-43851852.jpg?v=1771146474" alt="Conocimiento lírico o verdad por aproximación: el propósito de "Tratado de las mariposas"" title="Conocimiento lírico o verdad por aproximación: el propósito de "Tratado de las mariposas"" />
     </div>
     <div>
      <b>1. Composición de Tratado de las mariposas. Necesidad de miscelánea</b>       <br />
              <br />
       Cuando estaba estudiando filología hispánica en la UCM, el libro que creo que más me impactó fue el <span style="font-style:italic">Libro de buen amor</span>, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, escrito en la Edad Media. Yo apenas tenía 20 años pero ya decidí entonces que mi camino literario debía desembocar ahí, en algo así como esa “mezcla” que el <span style="font-style:italic">Libro de buen amor</span> contiene.        <br />
              <br />
       En el <span style="font-style:italic">Libro de buen amor</span> aparecen fábulas, alegorías, cantigas y sermones; también estrofas de la lírica popular, como las serranillas, combinadas con himnos a la Virgen. Hay una intención supuestamente didáctica, pero también una intención humorística. Hay alarde de destrezas literarias, propio de los religiosos cultos medievales, pero también una burla continua y mal disimulada a la religión; se habla del amor puro a Dios y de la sensualidad y el amor erótico; etc.        <br />
              <br />
       En definitiva, una amplia variedad de intenciones y composiciones son en este libro reunidas, bajo un marco narrativo a mi modo de ver apasionante: la autobiografía fingida. ¿Qué hay más interesante que la voz de un narrador o un yo poético, esas vías de verdad a través de la mentira y/o el fingimiento?       <br />
              <br />
       Ya en aquella lectura del <span style="font-style:italic">Libro de buen amor</span>, decía, noté que en el mezclar había algo extremadamente interesante: estaba la posibilidad de transgredir los límites, de estirar el lenguaje, de penetrar en distintos modos de decir; la posibilidad, de algún modo, de someter la realidad para el conocimiento.        <br />
              <br />
       Pero no para un conocimiento acabado, congelado, conceptual y frío, no, para un conocimiento a través de la aproximación; de esas aproximaciones que no nos dejan fuera de lo visto sino que nos meten en ello y nos hacen vivir con ello. La aproximación es la forma más hermosa, libre, verdadera y abierta de conocimiento que conozco. Deja al objeto cognoscible libre para ser, susceptible de ser nombrado provisionalmente, unido a quien lo nombra por esa cuerda que hace los sistemas (<span style="font-style:italic">pertenecer</span> es el nombrar); pero al mismo tiempo, como he dicho, libre y por tanto inagotable y abierto siempre a nuevas lecturas e interpretaciones. Así todo es más fascinante cuanto más te acercas.       <br />
              <br />
       Desde aquel momento en que me sentí inspirada por la obra del Arcipreste, y durante muchos años, escribí poesía o bien novela o bien relatos. Sin embargo con la edad me fui aproximando a mí misma y a aquel propósito que despertó el <span style="font-style:italic">buen amor</span>: cada vez me pareció más claro que mezclarse hace la sabiduría y eso se entiende con el cuerpo y con el lenguaje. Por otra parte, cuando llegué a <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> tenía cierto grado de hartazgo de lo tradicional (en el sentido de mi tradición de la literatura dividida por géneros), y cada vez más ganas de ser una “auténtica autora”, tal y como yo concebía el concepto desde mi propia aproximación progresiva a la escritura y al conocimiento a lo largo del tiempo.        <br />
              <br />
       Evidentemente yo no iba a escribir cántigas y serranillas en mi <span style="font-style:italic">Tratado</span>, pero sí podía ser como el Arcipreste aunando elementos discursivos que a lo largo de mi vida yo misma había empleado por separado. Consideré que dichos elementos (periodismo de divulgación científica, poesía, narrativa) quizá me sirviesen para el fin perseguido: informar amando o practicar un amar informativo; que eso es mirar con la fascinación estética; un amar lo que se dice porque se ve cuando se dice o desde esa aproximación. Pero no encerrar el mensaje solo en lo poético del lenguaje lírico o solo en lo racional del discurso meramente expositivo; aunar las aproximaciones para mirar el prisma desde varios lados.        <br />
              <br />
       Tomemos la mariposa monarca para entenderlo mejor. Sobre esta mariposa conocemos algunos datos científicos increíbles: viaja miles de kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyameles (abies religiosa) y pino de México, en los que hiberna. Es por ello el insecto que lleva a cabo la migración más extensa y en mayor número de la Tierra. Sabemos también que la generación migratoria de esta especie es mucho más longeva que otras que no tienen que emigrar (las que nacen en el norte, en épocas más cálidas del año). Conocida como &quot;Matusalén&quot;, puede durar hasta nueve meses, tiempo en el que las mariposas van a México y vuelven a Norteamérica. Por otra parte, de la Dánae también sabemos que está amenazada por los herbicidas que se usan en las plantaciones de las que las larvas se alimentan.       <br />
              <br />
       Por otra parte, sobre esta mariposa existe un relato mítico maravilloso: los mazahua, el pueblo indígena más numeroso del estado de México y Michoacán, creen que las monarcas son sus seres queridos ya fallecidos, que cada año vuelven a visitarlos. El declive de las monarca, por tanto, les supone un gran sufrimiento.        <br />
              <br />
       En <span style="font-style:italic">Tratado</span> existe además una tercera vía de aproximación a la monarca, que consistió en ponerla en relación con los seres humanos. En este caso, me pregunté, ¿a qué maripsosa se parece esta o esa persona? Y establecí un enlace poético entre los lepidópteros y personas que conocía (casi todas ellas saben que están cantadas y contadas en el libro, en la parte de “Crisálidas”, de hecho, los títulos de los poemas de esta parte fueron elegidos por dichas personas). Esto lo hice como otro medio de conocimiento que consistió en intentar reconectar la realidad de los amenazadísimos polinizadores con la nuestra, para tratar de religarnos simbólicamente al mundo que esquilmamos.        <br />
        Para expresar todo esto hice uso de la mezcla textual: la lírica para cantar, expandiendo y conteniendo el conocimiento en el ritmo y la imagen; la narración para contar, introduciendo elementos narrativos en los poemas; y el texto expositivo para informar de datos que me parecieron interesantes sobre las mariposas. Así pude aprehender con el ojo de la imaginación y la mente racional a un tiempo, intenté crear una sinfonía o quizá algunas variaciones de jazz, quién sabe.        <br />
              <br />
       <b>2. El lenguaje poético como pregunta continuada </b>       <br />
              <br />
       Hasta aquí lo que se podría decir de la “estrategia” de composición que seguí con este libro, del intento de clarificación y conocimiento a través del uso de distintos lenguajes. Ahora vamos a hablar de la oscuridad, porque este libro es una obra oscura.       <br />
              <br />
       Lo es porque no se entiende muy bien, lo es que porque nos habla de realidades terribles (el fin de los polinizadores, la esquilmación del planeta, el mundo casi inhabitable que hemos construido); lo es porque habla de personas reales y debía ser discreto; lo es porque las crisálidas están llenas de oscuridad y dolor y muchas veces no saben el potencial que como mariposas contienen: en ellas hay campos de concentración, espaldas rotas, abusos sexuales, identidades robadas, pueblos enteros barridos. Algunas fueron deformadas por explosiones nucleares terribles.        <br />
              <br />
       Todo eso (como la alegría) está en la materia viva en forma de ritmo e imágenes: en la de las mariposas y en las de los humanos; también en la del mundo vegetal que nos sostiene. Y por eso el lenguaje poético parece una vía para su conocimiento no literal. La cuestión es acercarse a preguntar: mirar-escuchar la materia de los cuerpos con el ojo-oído de la imaginación, practicando lo que Goethe llamaba la “imaginación sensorial exacta”, que luego explicaré.         <br />
              <br />
       Si se afina bien el oído, si vemos con esos ojos, la materia te lo dice: hay propósito y <span style="font-style:italic">eros</span> en la forma que la materia toma a cada segundo (dirían los físicos <span style="font-style:italic">eficiencia energética</span>, <span style="font-style:italic">vencimiento de la entropía</span>). Y ambos, el <span style="font-style:italic">eros</span> y el propósito, son susceptibles de ser captados a través de los elementos que la lírica expresa: la imagen poética, el ritmo que gira y es nuestra gravedad compositiva (y comprensiva, pues nos hace entender lo del otro, por ser una misma en el otro al verlo así o en ese lugar de la imaginación y la música).         <br />
              <br />
       No puede haber aquí un lenguaje meramente denotativo, literal: hay verdad por la amplitud y la profundidad y la extensión que la verdad entraña; precisamente por lo mismo que hace que el texto muchas veces no se entienda o se comprenda solo en parte.        <br />
              <br />
       No estoy diciendo con esto que para que la poesía tenga verdad deba de ser oscura, de hecho creo que no tiene porqué, solo digo que aquí se presentó así el lenguaje poético, se quiso hacer de esta forma, tal vez para cubrir la ambición inicial del libro de comprender y aunar realidades que solo están unidas en algún secreto espacio que no es fácil de abarcar.       <br />
              <br />
       Como quiera que fuese, el lenguaje poético del libro surgió de una pregunta continuada a la materia y al lenguaje mismo. Fue fruto del interés por ser consciente de lo que transcurre en el tiempo, del porqué de las formas (de las mariposas, de las personas, de la Tierra); y de eso que nos está uniendo a todos y que parece que hemos olvidado. En definitiva, fue un intento de coserme, de aproximación, pues siempre que observamos atentamente nos convertimos de alguna forma en lo otro; pasamos a saberlo. Y para ello hay que preguntarse, preguntar, y escuchar las respuestas que nos da el lenguaje, sus interpretaciones del otro texto, el de los cuerpos o el mundo.        <br />
              <br />
       Me pareció que la aproximación poética a toda esa oscuridad, a las apariencias más veladas, podía enriquecerse o complementarse con la información de otros discursos más informativos, y de ahí también la mezcla de géneros que he comentado antes.        <br />
              <br />
       <b>3. Al conocimiento a través de la imaginación</b>       <br />
              <br />
       ¿Qué es saber con la imaginación? Es observar atentamente la materia hasta que de ella surge una imagen que la explica de una forma significativa. Esta “aparición” de la imagen sucede en la asociación entre la conciencia del observador y la realidad que el observador mira. Es decir, que no es que la conciencia genere la imagen. Es que la conciencia y la materia se unen en la imagen, se hacen uno en la imagen.        <br />
              <br />
       Así la materia pasa a la conciencia y la conciencia pasa a la materia. La conciencia es entonces ahí, en esa relación; y esto es lírico, pues la imagen viene además con un ritmo (recordemos que el género lírico se llama así porque en el mundo griego la poesía se cantaba con el acompañamiento musical de la lira).        <br />
              <br />
       No soy la primera que aúna observación empírica atenta con la poesía. El poeta romántico Goethe hacía algo parecido. Naturalista apasionado, desarrolló un método científico al que incorporó la imaginación. Lo llamó “empirismo delicado” e “imaginación sensorial exacta”, supongo que porque creía que la imaginación muestra la verdad. Yo diría que más bien da un conocimiento por aproximación, cargado de verdad pero no del todo certero, pues es abierto, no conceptual, orgánico; relacional y vivo y por tanto cambiante.        <br />
              <br />
       Goehte, por ejemplo, observaba atentamente las fases de formación de las plantas, a partir de la semilla y los primeros brotes, la aparición del tallo y las hojas, luego la aparición de la flor con todos sus componentes; y con la imaginación determinaba algo más del proceso, el porqué del desarrollo. Todo era hoja, decía, de principio a fin, una hoja que se iba transformando, especializándose en las demás partes de la planta. También dedujo con su imaginación que todas las plantas seguían un patrón que debía provenir de una planta arquetípica inicial que quiso encontrar en alguna parte, sin éxito, supongo que porque la exactitud no el fin de la imaginación. Es la profundidad, lo que está oscurecido.        <br />
              <br />
       Yo intenté hacer algo parecido con las mariposas: observarlas atentamente en sus partes compositivas para deducir sus porqués. También observé atentamente a algunas personas con el ojo de la imaginación y las vi en su apariencia secreta, esa que apareció en la unión entre mi conciencia y lo que de ellos vi con los ojos físicos, o al cerrar mis ojos y traerlos a mi mente.        <br />
              <br />
       Mi impresión con este experimento, con este empirismo delicado, fue que los seres son en sí mismos, de igual modo que son en los otros. Quizá esa sea la verdad, la interdependencia de la cualidad del ser. Hugo Von Hofmannsthal lo expresó en La carta de Lord Chandos con estas palabras: “(…) intuía que todo era una metáfora y cada criatura una llave de la otra”.       <br />
              <br />
       Conocer de este modo las cosas, a través de la imaginación sensorial inexacta, que diríamos parafraseando a Goethe, es una aventura que te implica profundamente. Con <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> aprendí así muchísimo. De repente saltó una verdad que yo había obviado al compadecerme de las mariposas por nuestro destrozo: la fuerza de la vida. También saltó la posibilidad de metamorfosearnos, de generar belleza. Tuve que comprender y aceptar el cambio como proceso del mundo, el dolor como parte del cambio, y todas esas cosas que saben los agricultores o las que observan la luna constantemente.        <br />
              <br />
       Os recomiendo por ello observar las cosas con el ojo de la imaginación, esperar a que se vea-oiga la verdad que está en la oscuridad de las cosas con su propósito, ese sonido-imagen. El conocimiento por aproximación está al alcance de todos: solo hay que practicarlo; dejar por un rato de lado nuestra fe en la luz y confiar en la pertenencia.        <br />
              <br />
              <br />
       <b>Si la obra te ha parecido de interés, puede adquirir un ejemplar en</b> <a class="link" href="https://www.tigresdepapel.es/producto/tratado-de-las-mariposas-copiar/" target="_blank">este enlace</a>. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
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   <title>Taller de libro sobre "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez </title>
   <updated>2021-10-03T09:07:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Taller-de-libro-sobre-Tratado-de-las-mariposas--de-Yaiza-Martinez_a241.html</id>
   <category term="Bitácora" />
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   <published>2021-10-03T09:01:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/59291144-43604068.jpg?v=1771146474" alt="Taller de libro sobre "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez " title="Taller de libro sobre "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez " />
     </div>
     <div>
      Mi libro <a class="link" href="https://www.tigresdepapel.es/producto/tratado-de-las-mariposas-copiar/?fbclid=IwAR0geBmYJmO1v0yjh82RZQR6f8TDxlglmLBm_P9rAUrc0xHXy2xcqyWn2aQ" target="_blank">Tratado de las mariposas</a> es sin duda un libro complejo. Reconozco que no se comprende muy bien. Pero yo fui muy feliz escribiéndolo y cada esquina y rincón de la obra están para mí llenos de significado. Entra a un jardín: ¿lo entiendes? Así escribí entonces, observando la naturaleza de plantas, mariposas y personas con la imaginación más atenta; penetrando en el jardín todo lo que pude. Fue un recorrido precioso que me permitió reconocer que en la imaginación nunca estamos solos.       <br />
              <br />
       Paradójicamente, sin embargo, <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> no fue fruto de un arrebato visionario, sino de un experimento muy planificado: observación metódica con el ojo de la imaginación (apliqué un análisis empírico, &quot;científico-surrealista&quot;, pues ya iba pensando en la <a class="link" href="https://yaizamartineznotaciones.blogspot.com/2020/05/sobre-la-fascia-aplicada-al-conocimiento.html)" target="_blank">Teoría fascial del conocimiento</a>; búsqueda de datos sobre las mariposas, estudios mitológicos a partir de sus nombres, y una estructuración del libro acorde con la metamorfosis, fueron algunas de las medidas estratégicas que seguí. Nada de lo utilizado reveló el Secreto, pero la aproximación resultó para mí una apertura al jardín y un camino para atraversalo.         <br />
              <br />
       De todo ello y de otras cosas que podéis ver en el cartel hablaré en el Taller de libro organizado por Ediciones Tigres de Papel, con motivo de la reedición de <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> en 2021. Será el 21 de octubre, a las 18.00, a través de la plataforma Zoom.        <br />
              <br />
       Os dejo aquí los enlaces necesarios, para que no tengáis que copiar. Me encantará veros, muchas gracias:        <br />
              <br />
       -<a class="link" href="https://www.tigresdepapel.es/producto/tratado-de-las-mariposas-copiar/" target="_blank">Compra del libro para acceder al enlace Zoom</a>       <br />
              <br />
       -Email de la editorial:  tigresdepapeleditorial@gmail.com 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Taller-de-libro-sobre-Tratado-de-las-mariposas--de-Yaiza-Martinez_a241.html" />
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  <entry>
   <title>#Notaciones: El deseo en la Teoría de cuerdas</title>
   <updated>2020-07-25T10:53:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-El-deseo-en-la-Teoria-de-cuerdas_a240.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/48453421-38024155.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2020-07-25T10:53:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/48453421-38024155.jpg?v=1595668002" alt="#Notaciones: El deseo en la Teoría de cuerdas" title="#Notaciones: El deseo en la Teoría de cuerdas" />
     </div>
     <div>
      En <span style="font-style:italic">El universo elegante</span>, Brian  Green se cuestiona qué principio podría englobar una <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_todo" target="_blank">Teoría del todo</a>, una teoría que explique el Universo a todos los niveles, tanto el inmenso como el minúsculo.       <br />
              <br />
       Inciso: para entender la pregunta de Green debemos tener en cuenta que aún no comprendemos bien por qué el comportamiento de la materia a escala cuántica difiere tanto del funcionamiento del universo a gran escala. Simplificando mucho, por el infinito minúsculo aún se nos escapan, en parte, las partículas subatómicas y su funcionamiento (por el gran infinito también se nos escapan cosas, por ejemplo, qué es la <a class="link" href="https://tendencias21.levante-emv.com/acorralan-a-la-materia-oscura-desde-distintos-flancos_a40213.html" target="_blank">materia oscura</a>, invisible pero inferida a partir de sus efectos gravitacionales; pero esa es otra historia).       <br />
              <br />
       Por otro lado, en su libro Green nos explica (de manera excepcional, por cierto) la <a class="link" href="https://tendencias21.levante-emv.com/posible-prueba-empirica-de-la-teoria-de-cuerdas_a4802.html" target="_blank">Teoría de cuerdas</a>, que es una de las candidatas a Teoría del todo (en realidad un laberinto que crece por doquier cuanto más a fondo se desarrolla, pero, ¡qué hermosa la realidad como laberinto!)       <br />
              <br />
       Destaco una de los conceptos de esta Teoría: en el interior de cada partícula subatómica de la materia habría una cuerda que vibra.       <br />
              <br />
       Y aquí viene lo más fascinante: ese estado vibracional de la cuerda ES la partícula. En otras palabras: cada vibración de cada cuerda sería una geometría (la “forma” de la partícula concreta que la cuerda es).        <br />
              <br />
       De manera completamente imaginativa, añadiría que cada vibración podría ser también el “deseo” de ser algo; en este caso una partícula concreta.       <br />
              <br />
       Y ahora me pregunto, ¿acaso no debería tenerse en cuenta ese “deseo” a la hora de desarrollar una Teoría del todo, por supuesto junto con las otra cuatro fuerzas fundamentales (electromagnética, nuclear débil y fuerte; la gravitatoria)?       <br />
              <br />
       Pensémoslo un poco antes de negar con la cabeza y volver al mito del universo mecánico: a nivel subatómico, ese deseo podría explicar muy bien, por ejemplo, el amor doble del hidrógeno por el oxígeno o la pulsión que construye el ADN. A nivel cósmico, parece haber un gran deseo en procesos como la acreción; que hace posible la formación de planetas alrededor de las estrellas.       <br />
              <br />
       Y, tal vez, en la confluencia del deseo minúsculo y del deseo mayor esté la clave de la vida;  una vibración sobre otra vibración, y otra, y otra; todas ellas maravillosamente orquestadas (<a class="link" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teleonom%C3%ADa" target="_blank">teleonomía</a> lo llamó Monod, muy prudentemente).       <br />
              <br />
       Aunque también es posible que el Universo sea un secreto indescifrable, sin Teoría del todo. Y que nuestra especie, atravesada por lo inmenso y lo minúsculo y siempre deseosa de saber, tenga que seguir adelante casi ciega.        <br />
              <br />
              <br />
       <b>Imagen:</b> Monocordio. Gerardo Rosa--Grosasm-Trabajo propio. Instrumenta polychorda2.gif.        <br />
              <br />
              <br />
       <b>Fuente</b>: blog <a class="link" href="http://yaizamartineznotaciones.blogspot.com/" target="_blank">Notaciones</a>. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-El-deseo-en-la-Teoria-de-cuerdas_a240.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>#Notaciones: Sobre Faraday, Pockett y la imaginación electromagnética</title>
   <updated>2020-07-13T09:23:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-Sobre-Faraday-Pockett-y-la-imaginacion-electromagnetica_a239.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/48116628-37868156.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2020-07-13T09:17:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/48116628-37868156.jpg?v=1594625743" alt="#Notaciones: Sobre Faraday, Pockett y la imaginación electromagnética" title="#Notaciones: Sobre Faraday, Pockett y la imaginación electromagnética" />
     </div>
     <div>
      El físico inglés Michael Faraday (Reino Unido, 1791-1867) tuvo una imaginación asombrosa. Según cuentan, descubrió las líneas de campo observándolas en su cabeza; imaginándolas a partir del efecto de los imanes sobre algunas limaduras de hierro desperdigadas por su laboratorio.       <br />
              <br />
       Tal vez Faraday descubriera así el concepto de campo electromagnético, con el ojo de la imaginación; ese tan menospreciado hoy día según Gary Lachman (y otros, lo menciono a él porque estoy leyendo <span style="font-style:italic">El conocimiento perdido de la imaginación</span> en la edición de Atalanta).       <br />
              <br />
       La de Faraday es una interesante relación entre mente y electromagnetismo, al igual que lo es (o a mí me lo parece, por lo menos a nivel narrativo) la que establece la “teoría electromagnética de la conciencia”.       <br />
              <br />
       Esta hipótesis (creada por la neuróloga de la Universidad de Auckland, Susan Pockett) explica la conciencia como fenómeno electromagnético: no es que la conciencia sea generada por los patrones electromagnéticos del cerebro, sino que <b>es</b> esos patrones electromagnéticos [véase el libro de Pockett, <span style="font-style:italic">The Nature of Consciousness</span> (2000) o el artículo publicado por Pockett y colaboradores en el <span style="font-style:italic">Journal of Consciousness Studies</span> en 2012. No sé si existe alguna referencia posterior].         <br />
              <br />
       ¿Podría deducirse, a partir de lo que dice Pockett, que la conciencia también surgiría de patrones electromagnéticos ajenos al cerebro? ¿Es que la conciencia puede  aparecer en cualquier parte en que haya elementos que se atraen y conjugan como materiales magnéticos? O, ¿vive nuestro cerebro conjugándose, a través de todos esos patrones, con la conciencia del mundo?       <br />
              <br />
       Son preguntas que formula mi imaginación ante la visión de Faraday y la propuesta de Pockett. Ellos me han hecho imaginar las líneas de campo de mis pensamientos atrayendo a hechos y personas, como si fueran limaduras de hierro. También que la electricidad de las tormentas despierta mi lucidez; o que el campo magnético de la Tierra guía mi pensamiento mientras camino por esta superficie.        <br />
              <br />
              <br />
       <b>Fuente:</b> Blog <a class="link" href="http://yaizamartineznotaciones.blogspot.com/" target="_blank">Notaciones</a>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-Sobre-Faraday-Pockett-y-la-imaginacion-electromagnetica_a239.html" />
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  <entry>
   <title>#Notaciones: Sobre la fascia y el conocimiento</title>
   <updated>2020-07-09T11:31:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-Sobre-la-fascia-y-el-conocimiento_a238.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/47996150-37808570.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2020-07-09T11:25:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/47996150-37808570.jpg?v=1594287919" alt="#Notaciones: Sobre la fascia y el conocimiento" title="#Notaciones: Sobre la fascia y el conocimiento" />
     </div>
     <div>
      Y observando y observando llegué a la fascia, que me ha inspirado una teoría del conocimiento que me está resultando muy útil para mis investigaciones científico-surrealistas (la he denominado &quot;teoría del conocimiento fascial&quot;). Razones para esta inspiración (fuente, entre otras, T<span style="font-style:italic">erapia miofasciales: inducción miofascial. Aspectos teóricos y aplicaciones clínicas</span>, de Andrzej Pilat):       <br />
              <br />
       -La fascia es una estructura de tejido conectivo que se extiende por todo el cuerpo: conocimiento integrador.       <br />
              <br />
       -Posee apariencia membranosa y conecta y envuelve todas las estructuras corporales: conocimiento empírico que supone siempre una aproximación amorosa al objeto cognoscible.       <br />
              <br />
       -Da soporte, protección y forma al organismo. Constituye el material de envoltorio y aislamiento de las estructuras profundas del cuerpo: conocimiento maravillosamente útil.       <br />
              <br />
       -Este sistema de fascias está caracterizado por una gran capacidad de deslizamiento y desplazamiento. Las fascias hacen posible los pequeños movimientos fisiológicos, como el latido del corazón y también movimientos más visibles como la expansión de los pulmones al respirar: conocimiento flexible y atento a la emoción (los sentimientos son precisos para la homeostasis o adaptación orgánica continua al medio, defiende el neurólogo Antonio Damasio); por tanto, conocimiento altamente adaptable.       <br />
              <br />
       -Bajo el tejido subcutáneo, también llamado fascia superficial, se encuentra la fascia profunda. La fascia profunda es una capa de tejido conectivo denso y organizado: conocimiento significativo y, por tanto, creativo.       <br />
              <br />
       -Por último, me parece que la fascia es una en todo: conocimiento holográfico; multidisciplinar, sistémico.       <br />
              <br />
       <b>Fuente:</b> <a class="link" href="http://yaizamartineznotaciones.blogspot.com/" target="_blank">https://yaizamartineznotaciones.blogspot.com/</a>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Notaciones-Sobre-la-fascia-y-el-conocimiento_a238.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Yaiza Martínez: “Si volvemos a encantar el mundo, nos sentiremos incapaces de dañarlo tanto”</title>
   <updated>2019-11-02T10:03:00+01:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-Si-volvemos-a-encantar-el-mundo-nos-sentiremos-incapaces-de-danarlo-tanto_a236.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/39013951-33776456.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2019-11-02T10:04:00+01:00</published>
   <author><name>Blog</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
La revista "SecretOlivo" ha publicado una extensa y minuciosa entrevista, que agradezco mucho. Sus autores son Javier Gilabert y Fernando Jaén. Traigo aquí un fragmento, pero se puede leer entera en el enlace que aparece al final del post.     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/39013951-33776456.jpg?v=1572686317" alt="Yaiza Martínez: “Si volvemos a encantar el mundo, nos sentiremos incapaces de dañarlo tanto”" title="Yaiza Martínez: “Si volvemos a encantar el mundo, nos sentiremos incapaces de dañarlo tanto”" />
     </div>
     <div>
      Yaiza Martínez (Las Palmas de Gran Canaria, España, 1973) es narradora y poeta.  Licenciada en Filología Hispánica por la UCM en 1997, ha trabajado como escritora, periodista, traductora, y profesora de escritura creativa y de español para extranjeros. Durante una década, fue Directora de la revista online de ciencias y humanidades Tendencias21. Es, además, una de las impulsoras del Proyecto Genialogías que trabaja por dar a conocer las voces de las grandes poetas españolas del XX y XXI a través de la edición de la Colección Genialogías, entre otras actividades e iniciativas. Hoy día es profesora de secundaria en la especialidad de Lengua y Literatura.       <br />
              <br />
        Como poeta, ha publicado <span style="font-style:italic">Rumia Lilith</span> (Ateneo Obrero de Gijón, 2002), <span style="font-style:italic">El hogar de los animales Ada</span> (Devenir, 2007), <span style="font-style:italic">Agua</span> (Idea, 2008), <span style="font-style:italic">Siete-Los perros del cielo</span> (Leteo, 2010) y <span style="font-style:italic">Caoscopia</span> (Colección Once, Editorial Amargord, 2012); así como la plaquette <span style="font-style:italic">El argumento de la realidad</span> (2014), en la Colección Poética y Peatonal. Ejemplar Único, que edita, con pinturas propias, el artista argentino Gabriel Viñals. Esta plaquette fue reditada en noviembre de 2014 por Ediciones Tigres de Papel (Madrid). En 2016, publicó <span style="font-style:italic">La nada que parpadea</span>¸ en la colección eme de Ediciones La Palma; y, en colaboración con la pintora Davinia Jiménez y dentro del Proyecto Artemisia, la plaquette <span style="font-style:italic">Cuando</span>. En 2018, ha publicado el poemario <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> en Ediciones Tigres de Papel. También es autora de la novela, <span style="font-style:italic">Las mujeres solubles</span> (Lulu.com, 2008) y de la novela juvenil <span style="font-style:italic">Interbrain</span> (Mandala Ediciones, 2017).       <br />
              <br />
       Ha sido incluida en la antología de poesía <span style="font-style:italic">Poetas en blanco y negro. Contemporáneos </span>(Abada Editores, 2006); en la antología de relato breve <span style="font-style:italic">Tripulantes</span> (Editorial Eclipsados, 2007); en la Antología de Poesía Iberoamericana Contemporánea en Griego de Vakxikon (2013); y en los libros conjuntos <span style="font-style:italic">Por donde pasa la poesía</span> (Baile del Sol, 2011), <span style="font-style:italic">La voz de la ciencia</span> (PIAS Spain, 2012), <span style="font-style:italic">Los colores del conocimiento</span> (Lola Books, 2013), <span style="font-style:italic">Desviada Luz. Antología gongorina para el siglo XXI</span> (Delirio, 2014), <span style="font-style:italic">Marca(da) España</span> (Amargord, 2014), <span style="font-style:italic">28.28 La Europa de las Escritoras</span> (Gobierno de Cantabria, 2015), <span style="font-style:italic">Limados</span> (Amargord, 2016), <span style="font-style:italic">Traslúcidas</span> (Bartleby, 2016), <span style="font-style:italic">Sombras di-versas Diecisiete poetas españolas actuales</span> (1970-1991) (Vaso Roto, 2017); y <span style="font-style:italic">10+3 Poetas de las Islas Canarias</span> (Ianua Editora, 2019).       <br />
              <br />
       Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al griego y al noruego; y ha aparecido publicada en diversos medios, como ABC, El signo del gorrión, Vera, Los noveles, Sol Negro, Artes Hoy, Afterspot, etc.       <br />
              <br />
       <b>Fernando Jaén:</b> Naciste en Canarias, pero mantienes una estrecha relación con nuestra tierra. ¿Qué te une a Andalucía?       <br />
              <br />
       <b>Yaiza Martínez:</b> En 2006 vine a vivir a Cabra (Córdoba) y desde entonces aquí me he quedado. A Andalucía me une una sensación de pertenencia muy parecida a la que siento hacia mi lugar de origen, Gran Canaria. Así que tengo la esperanza de seguir aquí por muchos años. Estoy profundamente agradecida a esta tierra por muchos motivos.         <br />
              <br />
       <b>Javier Gilabert:</b> Durante diez años una narradora y poeta, tú, ha dirigido la revista de ciencia, tecnología, sociedad y cultura Tendencias21. ¿Qué opinas del tradicional intento tanto de la sociedad como de la educación de separar las ciencias de las letras? De los casi tres mil artículos que firmaste en dicha publicación, si te pusiéramos en el aprieto, y lo hacemos (risas), ¿qué tres destacarías? ¿Qué te ha supuesto tanto a nivel personal como literario escribir estos artículos?       <br />
              <br />
       <b>Yaiza Martínez:</b> Personalmente, la separación de ciencias y letras me entristece porque me parece un sinsentido. Más allá de la obvia necesidad de especialización para la profundización en cualquier disciplina, el hecho de poder analizar o estudiar el mundo desde distintas perspectivas creo que es siempre enriquecedor. Por tanto, no entiendo por qué una forma de mirar ha de descartar el valor de otra u otras. Supongo que en la base de este conflicto –para mí artificial– hay un afán de apropiación de la verdad. En este sentido, la presunción de “verdad absoluta” del discurso científico más racional se remontaría, según Robert Graves, hasta Sócrates, es decir, estaría en las raíces de nuestra cultura. Pero lo cierto es que la nebulosa de la mariposa (por poner una belleza cósmica de ejemplo) podría analizarse tanto en términos astronómicos como míticos o poéticos; y ambos discursos albergarían verdad, una racional, otra lírica. Evidentemente, si queremos conocer las características de dicha nebulosa, tendremos que acogernos al lenguaje racional. Pero si queremos vibrar con su belleza, pues tendremos que describirla de una manera poética.         <br />
              <br />
       Es importante darle emoción al conocimiento, porque lo que nos resulta emocionante lo aprendemos y lo cuidamos mejor. Por eso quizá lo poético, junto al lenguaje científico, sea hoy más esencial que nunca: además de conocer lo que nos rodea, en el presente se impone la necesidad extrema de cuidarlo. Ya está bien de desencantar la materia  para esquilmarla. Todo debe recobrar un sentido vital para nosotros, más allá de la utilidad, de las medidas al peso.        <br />
              <br />
       En cuanto a mis artículos en Tendencias21, siempre me han interesado mucho los que hablan de similitudes insólitas entre elementos diferentes. Por ejemplo, entre las matemáticas celestes y las de la física atómica, entre el citoplasma celular y las estrellas de neutrones o entre la evolución de Internet y la del cerebro. Supongo que me gusta ver metáforas en todas partes.        <br />
              <br />
              <br />
       <a class="link" href="https://secretolivo.com/index.php/2019/10/24/yaiza-martinez-si-volvemos-a-encantar-el-mundo-nos-sentiremos-incapaces-de-danarlo-tanto/?fbclid=IwAR3F8XuZE7p6VOoR4LwLzKgXhekJe7mTuAqPYUBZzIt_HQcGDgUfFhyt8PA" target="_blank">Entrevista completa en SecretOlivo</a>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-Si-volvemos-a-encantar-el-mundo-nos-sentiremos-incapaces-de-danarlo-tanto_a236.html" />
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  <entry>
   <title>Arte y libertad: una aproximación a Carmen de Burgos</title>
   <updated>2019-01-28T20:05:00+01:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Arte-y-libertad-una-aproximacion-a-Carmen-de-Burgos_a235.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/30184245-28907565.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2019-01-28T19:49:00+01:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
Conferencia de Yaiza Martínez dictada el 21/1/2019 en el IES Juan de Aréjula de Lucena (Córdoba) en el marco del programa "Conocer a los clásicos" del Ministerio de Educación y Cultura.     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/30184245-28907565.jpg?v=1548703263" alt="Arte y libertad: una aproximación a Carmen de Burgos" title="Arte y libertad: una aproximación a Carmen de Burgos" />
     </div>
     <div>
      “Me crié en un lindo valle andaluz, oculto en las últimas estribaciones de la cordillera de Sierra Nevada, a la orilla del mar, frente a la costa africana. En esa tierra mora, en mi inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi cuerpo. Nadie me habló de Dios ni de leyes; y yo me hice mis leyes y me pasé de Dios. Allí sentí la adoración al panteísmo, el ansia ruda de los efectos nobles, la repugnancia a la mentira y los convencionalismos”.       <br />
              <br />
       Con estas palabras describía Carmen de Burgos su infancia en <span style="font-style:italic">Autobiografía</span>, texto escrito en 1909 para la revista <span style="font-style:italic">Prometeo</span>. Nacida en Almería el 10 de diciembre de 1867 (sus biógrafos cuentan hasta qué punto fue difícil establecer esta fecha porque solía quitarse años), fue hija de  José de Burgos Cañizares, vicecónsul de Portugal, y de Nicasia Seguí Nieto, heredera del cortijo La Unión, en Rodalquilar.       <br />
              <br />
       Este valle está situado en Níjar, en la provincia de Almería. Es hermoso y extenso y está cubierto por el cielo específico y brillante del Cabo de Gata. Al otro lado se encuentra un mar transparente, incluso ahora gracias a que la zona se conserva bien porque es Parque Natural. En este espacio que su madre heredara, decíamos, la niña Carmen de Burgos creció feliz y libre.       <br />
              <br />
       Ramón Gómez de la Serna, escritor y pareja de la autora durante veinte años, escribiría: “todo lo que después ha ido viendo ella por el mundo lo había visto ya en Rodalquilar” (en el prólogo a <span style="font-style:italic">Confidencias de artistas</span>, Carmen de Burgos, 1916). ¿Hasta qué punto, por tanto, pudo la autora ser conformada por aquel paisaje?        <br />
              <br />
       La verdad es que parece que la huella de Rodalquilar en ella fue profunda y permanente. Es como si aquella libertad que la escritora viviera en su primera infancia hubiese influido para siempre en su destino. De otro modo tal vez no podamos comprender cómo llegó a ser una persona tan sumamente libre, en un contexto tan represivo para las mujeres (y que tan bien fue plasmado por ella misma en sus novelas). En definitiva, Rodalquilar quizá nos ayude a entender las peripecias vitales de esta mujer asombrosa por su creatividad (escribió unos doscientos títulos) y por su autonomía, en un contexto en el que los convencionalismos sociales no dejaban ser a las mujeres más que lo que para ellas estaba estipulado.        <br />
              <br />
       Por otro lado, en lo literario encontraremos la prueba de la profunda huella que Rodalquilar dejó en Carmen de Burgos en el <span style="font-style:italic">Ciclo de Rodalquilar</span>, conjunto de relatos y novelas ambientadas en la Almería rural y urbana, que incluyó títulos como <span style="font-style:italic">El último contrabandista</span> (1917), <span style="font-style:italic">Puñal de claveles</span> (1931) o <span style="font-style:italic">Los inadaptados</span> (1909), obra que recientemente ha recuperado la editorial Cuadernos del Vigía, dentro de su colección “La mitad ignorada”, una colección con la que la editorial pretende recuperar textos literarios escritos por mujeres durante la Edad de Plata de la literatura española.       <br />
              <br />
       Pero antes de llegar a ser una mujer libre y construirse una biografía tan llamativa como la de las protagonistas de sus propias novelas, Carmen de Burgos tuvo que enfrentar un gran conflicto, un gran nudo.        <br />
              <br />
       En 1882, a los dieciséis años de edad, contrajo matrimonio con un artista y periodista, Arturo Álvarez Bustos, catorce años mayor que ella. Y es que, a pesar de haber sido criada en un ambiente de tolerancia y libertad como el descrito, la sociedad de la época dictaba una inercia hacia al matrimonio que Colombine no pudo esquivar. Encontraremos un trasunto de ese marido “mayor” en Puñal de claveles, novela corta en la que la protagonista, una jovencísima Pura, se va a casar también por inercia con un hombre maduro.        <br />
              <br />
       Carmen de Burgos fue muy desgraciada en su matrimonio. Por una parte, porque perdió tres hijos prematuramente. Solo uno de sus vástagos, su hija María, sobrevivió. En su novela <span style="font-style:italic">La malcasada</span> (1923) reflejaría este desgarro a través de las palabras de la protagonista, personaje alegóricamente llamado “Dolores”:       <br />
              <br />
       “Dos veces había dado a luz hijos muertos, uno de ellos abraquio y deforme. Se reprochaba no ser ella fuerte y sana para dar la vida a los hijos de su marido. Se consideraba culpable de robarle a su marido los goces de la paternidad (…) Ni por un momento le ocurrió la idea de que Antonio pudiese ser el causante de la amargura en que se desvanecía su ilusión de madre”.        <br />
              <br />
       Otra razón por la que Carmen de Burgos fue infeliz en su matrimonio fueron las infidelidades y la desatención de su marido. Sin embargo, “Colombine” luchó por reconquistar su libertad, la libertad que como huella le dejara el lugar en el que había crecido.        <br />
              <br />
       Lo hizo, por un lado, estudiando (algunas fuentes señalan que a escondidas) para tener una profesión y mantenerse a sí misma y a su hija (tampoco Dolores, en La malcasada, querrá que su marido la mantenga, una vez que decide dejarlo). De Burgos recuerda en esto a la autora británica Virginia Woolf, que escribió en su ensayo <span style="font-style:italic">Un cuarto propio</span> (1928): &quot;una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir&quot;. Estudiando Carmen de Burgos consigue obtener además, en 1895, la Reválida de Maestra en Granada, según su biógrafa Concepción Núñez, lo que le permitiría ejercer durante seis cursos como directora del colegio de niñas pobres Santa Teresa de Almería.       <br />
              <br />
       Por otra parte, aún durante su matrimonio, Carmen de Burgos se va familiarizando con el periodismo y el proceso de la impresión, gracias a sus colaboraciones como redactora  en una empresa tipográfica que tenía su suegro en la que se imprimían diversos diarios de la capital almeriense, como el <span style="font-style:italic">Almería bufa</span> o el <span style="font-style:italic">Almería alegre</span>. Esta sería la primera relación de Carmen de Burgos con el periodismo, una profesión que en adelante le abriría un horizonte seguramente impensable para ella en aquel momento.         <br />
              <br />
       Por fin, en 1901 obtiene por oposición una plaza en la Escuela normal de Maestras de Guadalajara. Abandona entonces a su marido y se va a Madrid con su hija María, que por aquel entonces tenía seis años. Carmen de Burgos tenía 33.       <br />
              <br />
       <b>Periodista e intelectual en Madrid</b>       <br />
              <br />
       Cuando llega a Madrid, se va a vivir provisionalmente a casa de su tío Agustín, pero este trató de sobrepasarse con ella, lo que provocó la salida de Colombine de la casa. Encontramos una escena en La malcasada que bien podría haberse inspirado en esta situación:       <br />
              <br />
       &quot;—¡Con esa boquita de gloria! ¿Y me dirás que me quieres mucho?       <br />
       —¡Tío!…       <br />
       —No me llames tío, llámame Eduardo… Eduardito… tu Eduardo…       <br />
       —¡Qué horror!       <br />
       Quiso huir, pero el hombre la aprisionó entre sus brazos”.          <br />
              <br />
       En 1902 comienza a colaborar con los periódicos madrileños <span style="font-style:italic">La Correspondencia de España</span> y  <span style="font-style:italic">El Globo</span>, y en enero de 1903 se convierte en la primera mujer redactora de un periódico, <span style="font-style:italic">El Diario Universal,</span> también de Madrid. Fue el director de este periódico, Augusto Suárez de Figueroa, quien puso a Carmen de Burgos el mote de “Colombine”. Este apodo procedía de la Commedia dell'Arte italiana, un tipo de teatro popular de origen renacentista que solía relatar las aventuras de una pareja de enamorados. El personaje femenino de Colombine o Colombina (“palomita”) era el más frecuente en estas comedias, y representaba a una criada pobre que aparecía sin máscara y que también hacía las veces de celestina. Al parecer, Suárez de Figueroa esperaba que, bajo este seudónimo, Carmen de Burgos escribiera textos ligeros, dirigidos a las mujeres. Sin embargo, la autora, haciendo una vez más alarde de la libertad aprendida en la infancia, aprovechó la visibilidad que le daban estas columnas para ir introduciendo paulatinamente otros temas más feministas, como los derechos de la mujer o el sufragio femenino.        <br />
              <br />
       Desde este mismo espacio realizaría también, en el año 1904, su “Encuesta sobre el divorcio”, una labor de investigación sobre la opinión de “hombres eminentes” y escritores, “adalides del progreso” (entre ellos estaban, por ejemplo, Azorín, Baroja o Unamuno); así como de las lectoras. Reuniendo las cartas recibidas, más adelante publicó el libro <span style="font-style:italic">El divorcio en España</span>, que resultó un revulsivo en un país constituido como Estado católico confesional.       <br />
              <br />
       En 1907 es admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid y, dos años más tarde,  se convierte en la primera mujer corresponsal de guerra de España. Corría el año 1909 y nuestro país se enfrentaba a los militares del Rif, cerca de la ciudad de Melilla. El 27 de julio se produjo el llamado “Desastre del Barranco del Lobo”, que supuso la derrota de las tropas españolas.         <br />
              <br />
       Sin dudarlo entonces, Carmen de Burgos se trasladó primero a Málaga y después a Melilla, para enviar información desde el mismo lugar de los acontecimientos sobre lo que allí estaba ocurriendo. Sus crónicas se publicarían en otro periódico, <span style="font-style:italic">El Heraldo de Madrid</span>, y mostrarían, además de una actualización diaria de las listas de enfermos y heridos del bando español en la zona, una perspectiva crítica sobre la guerra y el dolor que esta ocasiona. En septiembre escribiría en el <span style="font-style:italic">Heraldo</span>: ‘Nadie se mueve, la misa sigue (..) Tal vez en este mismo instante en que el sacerdote católico entona sus últimas preces, van a reunirse con Alá algunos sectarios de Mahoma, destrozados por nuestros proyectiles” o “El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehúsa ser homicida, se le trata como delincuente”. Las vivencias de Carmen de Burgos en Melilla serían además recogidas y noveladas años después en <span style="font-style:italic">En la guerra</span> (1918), relato en el que la autora articuló una voz  protagonista, la de “Alina”, a través de la que expresar lo absurdo y la crueldad del belicismo.       <br />
              <br />
       En el ámbito del periodismo, Colombine aún fue pionera en una cosa más: ser la primera mujer que dirigió una publicación en España, la revista literaria <span style="font-style:italic">Crítica</span>, que por cuestiones económicas solo duró ocho meses. Como curiosidad, la publicación llevaba el lema “Arte y Libertad”, perfecto resumen de la vida de la autora.        <br />
              <br />
       <b>Escritora sumamente prolífica</b>       <br />
              <br />
       Como escritora, encontramos en Carmen de Burgos a una autora sorprendentemente prolífica que llegó a publicar, como he dicho, unos doscientos títulos a lo largo de toda su vida.        <br />
              <br />
       En 1900 salió su primera obra, <span style="font-style:italic">Ensayos literarios</span>, y desde entonces no paró de escribir. Cultivó prácticamente todos los géneros. Escribió libros de viajes como <span style="font-style:italic">Por Europa</span> (1906), <span style="font-style:italic">Cartas sin destinatario</span> (1912) o <span style="font-style:italic">Peregrinaciones</span> (1916); manuales de usos prácticos creados a partir de los consejos que ella misma ofrecía en su columna diaria, como el <span style="font-style:italic">Moderno tratado de labores</span> (1904), <span style="font-style:italic">Salud y belleza: secretos de higiene y tocador</span> (1918) o <span style="font-style:italic">La cocina moderna</span> (1918).        <br />
              <br />
       Y, por supuesto, cultivó la narración. En 1909 aparece su primera novela larga, <span style="font-style:italic">Los inadaptados</span> (cuya reciente reedición ya hemos comentado), y en adelante otros títulos, como <span style="font-style:italic">La rampa</span> (1917), <span style="font-style:italic">Los anticuarios</span> (1919) o <span style="font-style:italic">La mujer fantástica</span> (1924). En total, entre novelas cortas y largas publicaría más de 70 títulos.        <br />
              <br />
       También sacó tiempo para el género biográfico (la primera biografía que publica es la del poeta Giacomo Leopardi; y más adelante escribe otra sobre Larra que tuvo un gran éxito); e hizo numerosas traducciones del francés, el inglés y el italiano. Tradujo a entre otras obras, <span style="font-style:italic">La guerra ruso-japonesa</span>, de León Tolstoy; <span style="font-style:italic">La conquista de un imperio</span>, de Emilio Salgari  o <span style="font-style:italic">La deficiencia mental fisiológica de la mujer</span>, de Paul Julius Moebius, libro cuyas tesis rebatirá más tarde, en el ensayo feminista <span style="font-style:italic">La mujer moderna y sus derechos</span>, publicado en 1920.       <br />
              <br />
       Su labor como periodista y escritora le supuso convertirse en la tercera mujer que ingresaba en el Ateneo de Madrid (tras Emilia Pardo Bazán y junto a Blanca de los Ríos), una institución cultural privada fundada en 1835 por la que han pasado seis presidentes de Gobierno y casi todos los Premios Nobel españoles. En 2017, y con motivo del 150 aniversario del nacimiento de la autora, el Ateneo le rindió homenaje con la conferencia “En busca de Carmen de Burgos”, dictada por Concepción Núñez Rey, una de sus biógrafas.       <br />
              <br />
       Pero, además, Carmen de Burgos se convirtió en una figura central de la intelectualidad madrileña de la época al fundar El Salón de Colombine, una tertulia literaria que se celebraba los miércoles y cuyo modelo la autora había aprendido de los salones literarios que visitara en sus primeros viajes por Europa. Escritores, pintores, poetas tan destacados como Rubén Darío fueron contertulios de este Salón, que activó la vida literaria de la capital. En <span style="font-style:italic">La novela de un literato</span>, Rafael Cansinos-Assens, amigo de Carmen de Burgos, describió este espacio como “cada día más animado” y a Colombine como paradigma del “éxito”, aunque a continuación también la definió como “una mujer hermosa, de una hermosura vulgar, pero atrayente, de jamona rezogante y con una leyenda de mujer fácil&quot;. Como vemos, las valoraciones sexistas no escaseaban en la época.       <br />
              <br />
       <b>La relación con Gómez de la Serna</b>       <br />
              <br />
       Gracias a El Salón de Colombine, Carmen de Burgos conoció al hombre que sería su pareja durante más de veinte años, el escritor Ramón Gómez de la Serna. A pesar de la diferencia de edad entre ambos (Gómez de la Serna era dos décadas más joven que Colombine), ambos se enamoraron y vivieron su amor en libertad, sin casarse. Esto les supuso algunos problemas, como que la tertulia de Carmen de Burgos tuviese que cerrar por las críticas que la autora recibió o que el padre del escritor, utilizando sus influencias, hiciera que nombrasen a su hijo Secretario de la Junta de Pensiones de París para intentar separarlo de la autora.       <br />
              <br />
       Estas dificultades no detuvieron su relación. Gómez de la Serna y Colombine pasaron años viajando juntos, compartiendo experiencias y creación literaria, y cultivando la complicidad y el compañerismo. Finalmente la pareja se rompió, quizá en la peor de las condiciones para Carmen de Burgos.       <br />
              <br />
       En 1929, la hija de la autora, María, había vuelto a España desde América tras divorciarse de su marido, el actor Guillermo Mancha. María tenía entonces un problema de adicción a las drogas y Carmen de Burgos intentó ayudarla como pudo.        <br />
              <br />
       La vuelta de la hija coincidió con el estreno teatral de una obra de Ramón Gómez de la Serna, <span style="font-style:italic">Los medio seres</span>, en la que se le dio un papel a María, que era actriz desde hacía años. Durante los ensayos, María y Gómez de la Serna terminan intimando y convirtiéndose en amantes. Carmen de Burgos descubre aquella doble traición, perpetrada por sus dos seres más queridos, y rompe definitivamente con Ramón Gómez de la Serna, que se retira a París. Después de este episodio, y pasado un tiempo, volverán a ser amigos a pesar de todo, pero jamás volverán a emparejarse.        <br />
              <br />
       <b>Carmen de Burgos feminista</b>       <br />
              <br />
       Otro aspecto de la personalidad de Carmen de Burgos es su implicación en la <span style="font-style:italic">polis</span>, en lo político. En esto también fue una pionera pues, por un lado, se convirtió en la primera mujer afiliada al Partido Republicano Radical Socialista (antes había militado en el PSOE y en Unión Republicana), y además sería una de las pioneras del feminismo en España.        <br />
              <br />
       Durante sus numerosos viajes, Carmen de Burgos había tenido la ocasión de conocer el movimiento internacional a favor del sufragio de la mujer; así como de entrar en contacto (en 1919, mientras vivía en Portugal con Ramón Gómez de la Serna), con Ana de Castro Osorio, presidenta de la Cruzada de Mujeres Portuguesas, que proclamó a Carmen como socia benemérita de dicha organización. Más tarde, en 1920, una visita de Ana de Castro a Madrid supondría el estímulo necesario para el nacimiento de la Cruzada de Mujeres Españolas, bajo la presidencia de Carmen de Burgos.        <br />
              <br />
       La Cruzada de Mujeres Españolas fue la primera organización feminista de nuestro país y, junto con la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Iberoamericanas a la que también pertenecía Carmen de Burgos, estuvo implicada en la primera manifestación de mujeres en la capital. En ella, las manifestantes repartieron panfletos en los que se pedía el sufragio femenino y se leyó un manifiesto ante las puertas del Congreso, para reclamar el derecho de la mujer al voto. El manifiesto fue firmado por millares de mujeres de todas las clases sociales, aristócratas, obreras y una gran mayoría de mujeres intelectuales, profesoras, estudiantes y artistas, según informó el <span style="font-style:italic">Heraldo de Madrid</span>¸ en aquellos días.         <br />
              <br />
       Pero, además de su activismo, Carmen de Burgos se convirtió en pionera en la construcción teórica del feminismo en España, con un sorprendente libro titulado <span style="font-style:italic">La mujer moderna y sus derechos</span>. Publicado en 1927 (22 años antes que el famoso “Segundo sexo” de Simone de Beauvoir) y considerado por algunos especialistas como la “Biblia del feminismo español”, este libro destaca por su extensa documentación y la diversidad de perspectivas desde las que defiende el derecho de las mujeres a ser consideradas seres humanos plenos: entre ellas, la perspectiva biológica (de Burgos demuestra aquí, contra las tesis de Moebius y otros, que la inferioridad cerebral de las mujeres es falsa desde un punto de vista científico), la legal (considera en este sentido lo que denomina la inmoralidad patrocinada por el Estado contra las mujeres); la perspectiva histórica y cultural (hace un alegato del derecho a las mujeres a ser reconocidas y a instruirse), la perspectiva laboral (analiza en este sentido la situación de las obreras en nuestro país) o la perspectiva del matrimonio y las posibilidades de la mujer de elegir –de nuevo libremente- si precisa o no divorciarse.        <br />
              <br />
       Otra vía de activismo feminista que siguió Carmen de Burgos fue la difundir los planteamientos del feminismo a través de conferencias. “Misión social de la mujer” o “La mujer en España” son algunos de los títulos de estas intervenciones, que Colombine dio en lugares tan diversos como la Sociedad El Sitio de Bilbao (1911) o la Asociación de la Prensa  Italiana en Roma (1906).        <br />
              <br />
       La muerte la sorprendió en una de estas intervenciones públicas. Durante años había estado enferma del corazón, pero el ocho de octubre de 1932 su corazón se paró definitivamente. Participaba en aquel momento en una mesa redonda del Círculo Radical Socialista sobre educación sexual. El contexto histórico de entonces parecía prometedor para las mujeres: con la Segunda República, se había logrado el sufragio femenino en España y también la primera Ley del Divorcio, objetivos por los que Colombine había luchado. Dicen que sus últimas palabras fueron: “Muero contenta, porque muero republicana ¡Viva la República! Les ruego a ustedes que digan conmigo ¡Viva la República!” Las crónicas de su entierro en el cementerio civil de Madrid fueron recogidas en muchos países, lo que da cuenta de lo conocida que era entonces.       <br />
              <br />
       Por suerte para ella, Carmen de Burgos no tuvo que ver lo que vino después. En el 36 estalla la Guerra Civil y a partir del 39 se instaura el régimen dictatorial del franquismo en España. Además de los costes sociales que esto supuso para hombres y mujeres, el franquismo trajo el descrédito para la vida personal de Carmen de Burgos: redujo su libertad a sucio libertinaje por su divorcio y su vida en pareja con Ramón Gómez de la Serna fuera del matrimonio. Recordemos que el régimen de Franco hizo lo que pudo por eliminar la libertad de las mujeres. A esto hay que añadir que no le gustaban las mujeres cultivadas, por lo que tenían de pensantes. Por ejemplo, tras la Guerra Civil, en el mismo sitio de Madrid donde estaba la sede del Liceo Femenino Club –punto de encuentro de las intelectuales de la capital y otras partes de España–, el franquismo instaló la Sección Femenina, fábrica de mujeres como ángeles del hogar sumisos.        <br />
              <br />
       Por otro lado, la obra literaria de Colombine fue censurada por el régimen, eliminada de bibliotecas y librerías.  Así, además de no haber sido valorada  por sus contemporáneos, durante el franquismo ese reconocimiento tampoco pudo llegar.        <br />
              <br />
       Afortunadamente, en las últimas décadas esto ha ido cambiando un poco, y han ido apareciendo perfiles de la autora, como en <span style="font-style:italic">Debes conocerlas</span> (Marifé Santiago y Mercedes Gómez, editorial Huso) y reediciones de algunas de sus obras, como <span style="font-style:italic">Ellas y Ellos o Ellos y Ellas. Novelas cortas de Carmen de Burgos</span> (Huso, 2016), <span style="font-style:italic">La malcasada</span> (Renacimiento, 2016), <span style="font-style:italic">Mis viajes por Europa</span> (Libros de la Catarata, 2012) o <span style="font-style:italic">Puñal de claveles</span> (Instituto de Estudios Almerienses, 2000).        <br />
              <br />
       Asimismo, en los últimos años se han publicado biografías sobre la autora, como <span style="font-style:italic">Memorias de Colombine</span>, de Federico Utrera (Hijos de Muley Rubio, 1998); <span style="font-style:italic">Carmen de Burgos, Colombine, en la Edad de Plata de la literatura española</span>, de Concepción Núñez Rey (Fundación José Manuel Lara, 2005) y <span style="font-style:italic">Carmen de Burgos. Contra el silencio</span>, de Blanca Bravo Cela (Espasa, 2003).       <br />
              <br />
       De este modo, aunque Carmen de Burgos aún siga siendo un personaje desconocido para el gran público, su memoria se va recuperando. Hace poco, por ejemplo, se ha dado su nombre a un colegio público de Cabra en el que, casualmente, han estudiado mis tres hijos. Ojalá que el acto simbólico de ese nombramiento suponga para ellos (y para todos los niños y niñas de la escuela) una herencia de esa libertad que la autora practicara durante toda su existencia. Al fin y al cabo, el cielo de Rodalquilar tampoco nos queda tan lejos a ninguno de nosotros. Muchas gracias. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Arte-y-libertad-una-aproximacion-a-Carmen-de-Burgos_a235.html" />
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  <entry>
   <title>Yaiza Martínez presenta "Tratado de las mariposas" en la FCPJH de Getafe (Madrid)</title>
   <updated>2018-10-18T07:44:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-presenta-Tratado-de-las-mariposas-en-la-FCPJH-de-Getafe-Madrid_a234.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/26638113-27290894.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-10-18T07:44:00+02:00</published>
   <author><name>FCPJH</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/26638113-27290894.jpg?v=1539842051" alt="Yaiza Martínez presenta "Tratado de las mariposas" en la FCPJH de Getafe (Madrid)" title="Yaiza Martínez presenta "Tratado de las mariposas" en la FCPJH de Getafe (Madrid)" />
     </div>
     <div>
      <b>Thu, 22 Nov </b>       <br />
              <br />
       <b>C/ José Hierro 7, 28905 Getafe, Madrid       <br />
       19:30       <br />
       Ciclo Panorama Literario        <br />
       Auditorio del Centro, 19:30       <br />
       Presenta: Esther Ramón</b>       <br />
              <br />
               <br />
       &quot;En <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> confluyen cuerpo, Tierra, una simbologÍa. Una prueba de cura a través de la palabra naturaleza y de sus múltiples significados. Un ruego de perdón por el daño infligido al planeta. Por el lenguaje, un regreso a la casa común. En <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> confluyen otros y otras por amistad, por sangre, por terrestres, por humanos. Todos ellos persisten como lo sutil, con su voz y su fuerza&quot;.       <br />
              <br />
               <br />
       <b>Kallima inachus</b>       <br />
       <b>Sobre la heredad       <br />
       de los meandros de supervivencia</b>       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">El vuelo errático de la anciana       <br />
       evita tras el golpe su caída       <br />
              <br />
       en la jaula candente de los alambres       <br />
              <br />
       la mancha oculta la ciudad,       <br />
              <br />
       y todo te ha tocado</span>       <br />
              <br />
               <br />
              <br />
       <b>Yaiza Martínez</b> (Las Palmas de Gran Canaria, España, 1973). Es narradora y poeta. Licenciada en Filología Hispánica por la UCM en 1997, se dedicó durante más de una década al periodismo de divulgación científica, como Directora de <span style="font-style:italic">Tendencias21</span>. En la actualidad, es profesora de escritura creativa y periodista freelance.       <br />
              <br />
       Ha publicado los poemarios <span style="font-style:italic">Rumia Lilith</span> (Ateneo Obrero de Gijón, 2002), <span style="font-style:italic">El hogar de los animales Ada</span> (Devenir, 2007), <span style="font-style:italic">Agua</span> (Idea, 2008), <span style="font-style:italic">Siete-Los perros del cielo</span> (Leteo, 2010) y <span style="font-style:italic">Caoscopia</span> (Colección Once, Editorial Amargord, 2012); así como la plaquette <span style="font-style:italic">El argumento de la realidad</span> (2014), publicada en la Colección Poética y Peatonal. Ejemplar Único, que edita, con pinturas propias, el artista argentino Gabriel Viñals. Esta obra la publica también, en formato digital, en Tigres de Papel. En 2018 publica, en Tigres de Papel, <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span>.       <br />
              <br />
       También es autora de la novela <span style="font-style:italic">Las mujeres solubles</span> (Lulu.com, 2008) y de la novela <span style="font-style:italic">Interbrain</span> (Mandala, 2017). Ha sido incluida en la antología de poesía <span style="font-style:italic">Poetas en blanco y negro. Contemporáneos</span> (Abada Editores, 2006); en la antología de relato breve <span style="font-style:italic">Tripulantes</span> (Editorial Eclipsados, 2007); en la <span style="font-style:italic">Antología de Poesía Iberoamericana Contemporánea en Griego de Vakxikon</span> (2013), y en los libros conjuntos <span style="font-style:italic">Por donde pasa la poesía</span> (Baile del Sol, 2011), <span style="font-style:italic">La voz de la ciencia</span> (PIAS Spain, 2012) y <span style="font-style:italic">Los colores del conocimiento</span> (Lola Books, 2013). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al griego y al noruego, y ha aparecido publicada en diversos medios como <span style="font-style:italic">ABC</span>, <span style="font-style:italic">El signo del gorrión</span>, <span style="font-style:italic">Vera</span>, <span style="font-style:italic">Los noveles</span>, <span style="font-style:italic">Sol Negro</span>, <span style="font-style:italic">Artes Hoy</span>, <span style="font-style:italic">Afterspot</span>, etc.       <br />
              <br />
              <br />
       Fuente de información: <a class="link" href="http://www.cpoesiajosehierro.org/web/front.php/poesia-en-red/convocatorias/item/yaiza-martinez-presenta-tratado-de-las-mariposas#" target="_blank">FCPJH</a>       <br />
       <a class="link" href="http://tratadodelasmariposas.blogspot.com/" target="_blank">Cuaderno de campo vinculado a Tratado de las mariposas (blog)</a>.  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-presenta-Tratado-de-las-mariposas-en-la-FCPJH-de-Getafe-Madrid_a234.html" />
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  <entry>
   <title>Yaiza Martínez, microtaller de poesía y ciencia en Granada</title>
   <updated>2018-10-08T20:40:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-microtaller-de-poesia-y-ciencia-en-Granada_a233.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/26307253-27122275.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-10-08T20:34:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/26307253-27122275.jpg?v=1594401018" alt="Yaiza Martínez, microtaller de poesía y ciencia en Granada" title="Yaiza Martínez, microtaller de poesía y ciencia en Granada" />
     </div>
     <div>
      Llamamos “Granada es Literatura” al conjunto de actividades en colaboración entre Granada Ciudad de Literatura UNESCO y el Aula de Literatura de la Universidad de Granada.        <br />
              <br />
       Entre ellas, una serie de microtalleres gratuitos de escritura que tendrán lugar un viernes al mes, desde octubre de 2018 hasta mayo de 2019, en la Sala del Mural de La Madraza, Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, de 18:30 a 21 h.       <br />
              <br />
       Hay 15 plazas como máximo para cada taller, otorgadas por orden de llegada de las solicitudes. Los interesados en solicitar su participación deberán escribir un email a talleres@granadaciudaddeliteratura.com.       <br />
              <br />
       <a class="link" href="https://granadaciudaddeliteratura.com/es/yaiza-martinez-microtaller-de-poesia-y-ciencia/" target="_blank">Taller de Ciencia y poesía — Profesora: Yaiza Martínez</a> — Fecha: 19 de octubre de 2018 — Lugar: Sala del Mural de La Madraza, Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada       <br />
              <br />
       <b>Programa</b>       <br />
              <br />
       1. Introducción: “Anótese todo lo que brilla” (entre la poética y el apunte astronómico)       <br />
              <br />
       2. Cosmovisión de la ciencia y relación con la poesía (centrado en tres aspectos):       <br />
              <br />
          ● Influidos por la inmensidad (cosmología, biología, astrobiología).       <br />
              <br />
          ● Una culpa y un miedo nuevos (ecología).       <br />
              <br />
          ● Interconectados e hiperconectados (Internet, nuevas tecnologías de la comunicación).       <br />
              <br />
       3. Metaforia: ¿es el universo significativo?       <br />
              <br />
       4. Fractales y poesía       <br />
              <br />
       <b>Yaiza Martínez</b> (Las Palmas de Gran Canaria, 1973) es narradora y poeta. Licenciada en Filología Hispánica por la UCM en 1997, está especializada en periodismo de divulgación científica, labor que desempeñó durante más de una década como Directora de la revista <span style="font-style:italic">Tendencias21</span>, cuya sección literaria coordina en la actualidad. Ha publicado los poemarios <span style="font-style:italic">Rumia Lilith</span> (Ateneo Obrero de Gijón, 2002), <span style="font-style:italic">El hogar de los animales Ada</span> (Devenir, 2007), <span style="font-style:italic">Agua</span> (Idea, 2008), <span style="font-style:italic">Siete-Los perros del cielo</span> (Leteo, 2010), <span style="font-style:italic">Caoscopia</span> (Colección Once, Editorial Amargord, 2012), y <span style="font-style:italic">La nada que parpadea</span> (Colección eme, Ediciones La Palma, 2016); así como las plaquette <span style="font-style:italic">El argumento de la realidad</span> (2014), en la Colección Poética y Peatonal. Ejemplar Único, que edita, con pinturas propias, el artista argentino Gabriel Viñals. Esta plaquette fue reeditada en noviembre de 2014 por Ediciones Tigres de Papel (Madrid). En 2016, publicó la plaquette <span style="font-style:italic">Cuando</span>.  También es autora de la novelas,<span style="font-style:italic"> Las mujeres solubles</span> (Lulu.com, 2008) e <span style="font-style:italic">Interbrain</span> (Mandala Ediciones, 2017). Parte de su obra ha sido recogida en una decena de antología y libros conjuntos. Su último poemario, <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span> (Colección Poenomas, Ediciones Tigres de Papel, 2018) ha sido descrito como “lírica científica” (Ernesto García López, <span style="font-style:italic">Nayagua</span>), una definición que en realidad podría extenderse a gran parte de su obra.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Yaiza-Martinez-microtaller-de-poesia-y-ciencia-en-Granada_a233.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>TORREPOÉTICO: CUANDO LO LOCAL SE HACE ECO DE LA POESÍA PARA LLEGAR A TODOS</title>
   <updated>2018-09-11T08:27:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/TORREPOETICO-CUANDO-LO-LOCAL-SE-HACE-ECO-DE-LA-POESIA-PARA-LLEGAR-A-TODOS_a232.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/25379867-26685332.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-09-11T08:20:00+02:00</published>
   <author><name>Ana Castro/Ocultalit</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
Por Ana Castro. Ocultalit.     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/25379867-26685332.jpg?v=1536648105" alt="TORREPOÉTICO: CUANDO LO LOCAL SE HACE ECO DE LA POESÍA PARA LLEGAR A TODOS" title="TORREPOÉTICO: CUANDO LO LOCAL SE HACE ECO DE LA POESÍA PARA LLEGAR A TODOS" />
     </div>
     <div>
      Esta es su primera edición como tal, pero <a class="link" href="https://torrepoetico.wordpress.com/" target="_blank">Torrepoético</a>, que se celebrará entre el 14 y el 16 de septiembre en Torrelodones bajo la dirección artística de la poeta Nuria Ruiz de Viñaspre y la actriz Paula Soldevila y con el apoyo del Ayuntamiento local, no es un festival poético más. De hecho, sólo podría tener lugar en un municipio como Torrelodones, situado a los escasos 30 km de la capital, que siempre ha sobresalido como un referente cultural de la zona Norte de Madrid.       <br />
              <br />
       Y es que el germen de esta iniciativa que nos regala una programación de primera -recitales de referencias poéticas como Luis Alberto de Cuenca o Ana Rossetti, entre otros, la actuación del cantautor Luis Pastor, talleres y cuentacuentos para jóvenes y pequeños y jam sessions para abrir los micrófonos a todos los amantes de la poesía- hunde sus raíces en lo local y se expande la voz por las calles y plazas de este municipio para hacer de la poesía un asunto de todos.       <br />
              <br />
       Para entender cómo es posible una apuesta decidida y de calidad semejante hay que volver la vista un año más atrás, a una conversación informal entre amigos en uno de los locales que agitan la cultura en la localidad: Babel, un café que también es sala de cine, escenario de representaciones teatrales y recitales, talleres de gimnasia… y, en definitiva, un punto de encuentro imprescindible, que abrió sus puertas por primera vez en 2013. Allí, entre vinos, vio la luz FestiBabel, un festival poético-musical celebrado en junio de 2017 gracias a la voluntad e iniciativa individual en gran medida de Carlos López Abad, el dueño de Babel, que entiende su establecimiento como «centro de encuentro en el que haya cabida para todo lo referente a cultura».       <br />
              <br />
       «Nunca encontrábamos cómo hacer hueco en la programación a la poesía. Pensando y hablando con los clientes y amigos de Babel, estaban Nuria (Ruiz de VIñaspre) y Paula (Soldevila). Se me ocurrió comentarles la posibilidad de montar un pequeño Festival. Pensé en ellas porque en Babel siempre buscamos estar rodeados de gente que sea profesional en el tema. Así, empezó como algo muy pequeño, ya que no teníamos patrocinadores, pero queríamos hacerlo», sentencia López Abad.       <br />
              <br />
       Consiguieron que el Ayuntamiento diera una pequeña aportación y con esta, junto con lo recaudado en la taquilla de los distintos eventos de la programación, se pudo dar una modesta remuneración a los artistas. Por supuesto, Babel se alzó como el escenario principal de este recién nacido festival, por el que pasaron Juan Carlos Mestre, Luz Pichel, Noni Benegas, Vanessa Pérez-Sauquillo y las propias Nuria Ruiz de Viñaspre y Paula Soldevila. «Al ver que tuvo éxito, consideramos que era positivo presentar el proyecto al Ayuntamiento para que lo asumiera dentro de su programación cultural, pero siempre con la dirección de Paula y Nuria. Yo detrás apoyando, ayudando… El Ayuntamiento valoró que era una iniciativa novedosa para el pueblo y decidió apostar por él», añade López Abad.       <br />
              <br />
       Un año más tarde, gracias al esfuerzo de Ruiz de Viñaspre, Soldevila y Abad y a la firme colaboración del Ayuntamiento, FestiBabel ha crecido y ha embriagado todos y cada uno de los lugares de Torrelodones (pero especialmente el Teatro, la Biblioteca y la Plaza de la Constitución) y se ha transformado en Torrepoético.       <br />
              <br />
       La cita reúne a figuras poéticas imprescindibles como las ya mencionadas con poetas emergentes que ya cuentan con una voz sólida, como Ángela Segovia o Ana Castro, y poetas locales, residentes en la localidad, como José Luis Gómez Toré, María Cano o Maite Arsuaga. También participan la poeta argentina Viviana Paletta, el mexicano Óscar Pirot o la canaria Yaiza Martínez. Además, el festival se abre a otras disciplinas, volviendo la vista en esta ocasión a la música, con la inclusión del concierto del cantautor Luis Pastor en la programación del Festival.       <br />
              <br />
       Ruiz de Viñaspre y Soldevila explican: «Nuestra intención es acercar la poesía contemporánea a la gente. Cuántas veces parece que la poesía asusta y nos mantenemos alejados de ella. Queremos que el público le pierda el miedo a esta herramienta tan útil que recoge el latido social y que eleva y dignifica nuestro sentir. Queremos crear lugares de comunicación y encuentro sin olvidar a los más jóvenes con talleres y cuentacuentos». Por eso, el programa se completa con varios talleres y cuentacuentos para jóvenes y niños (con María G. Zambrano en talleres y Pep Bruno en cuentacuentos), entendiendo estas actividades como semillero de futuros lectores y escritores de poesía.       <br />
              <br />
       Desde el Ayuntamiento sostienen: «la finalidad de Torrepoético es la permanencia y hacer en la sierra un rincón más poético, más evocador, más inesperado, más único y más unido. En definitiva un mundo más solidario, más artístico, más pacífico y más colaborativo. Queremos sacar la poesía a la calle, queremos celebrar la poesía, que el festival se convierta en una fiesta comunitaria y comunicativa. Porque está concebido como un festival congregacional y celebratorio. Queremos unir distintas disciplinas artísticas que giren siempre en torno a la inspiración poética e interrelacionar los distintos tejidos culturales que ya existen en nuestro municipio.»       <br />
              <br />
       Además, cabe destacar como uno de los rasgos primigenios de este proyecto -tanto de Torrepoético como del anterior FestiBabel- la apuesta por la visibilidad y calidad de la poesía escrita por mujeres. Así, la nómina de autoras mujeres invitadas es significativamente más elevada que la de hombres. Por otro lado, Torrepoético abre la participación a todos aquellos amantes de la poesía que quieran recitar sus propias creaciones o las de sus autores favoritos en las Jam Sessions coordinadas por el Ateneo de Torrelodones.       <br />
              <br />
       <b>Consigue tus entradas (libres hasta completar aforo):</b>       <br />
              <br />
       RECITAL 1 – <a class="link" href="https://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-recital-1-torrelodones/" target="_blank">https://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-recital-1-torrelodones/</a>       <br />
       RECITAL 2 – <a class="link" href="http://https://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-recital-2-torrelodones/" target="_blank">https://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-recital-2-torrelodones/</a>       <br />
       CONCIERTO LUIS PASTOR – <a class="link" href="http://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-luis-pastor-torrelodones/" target="_blank">https://www.ticketea.com/entradas-festival-torrepoetico-luis-pastor-torrelodones/</a>       <br />
              <br />
       Toda la programación en:       <br />
       <a class="link" href="http://www.torrepoetico.wordpress.com" target="_blank">www.torrepoetico.wordpress.com</a>       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       <a class="link" href="https://www.ocultalit.com/noticias/torrepoetico-cuando-lo-local-se-hace-eco-de-la-poesia-para-llegar-a-todos/" target="_blank">Fuente: Ocultalit</a>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/TORREPOETICO-CUANDO-LO-LOCAL-SE-HACE-ECO-DE-LA-POESIA-PARA-LLEGAR-A-TODOS_a232.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>CUATRO INVIERNOS, un relato de Teresa Garbí</title>
   <updated>2018-07-26T09:32:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/CUATRO-INVIERNOS-un-relato-de-Teresa-Garbi_a231.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/24033351-26039024.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-07-26T09:15:00+02:00</published>
   <author><name>Teresa Garbí</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/24033351-26039024.jpg?v=1532590924" alt="CUATRO INVIERNOS, un relato de Teresa Garbí" title="CUATRO INVIERNOS, un relato de Teresa Garbí" />
     </div>
     <div>
                                         <br />
       “Alma se tiene a veces.        <br />
       Nadie la posee sin pausa       <br />
        y para siempre. (…)       <br />
       A veces sólo en el arrobo       <br />
       y los miedos de la infancia       <br />
       anida por más tiempo.       <br />
       A veces nada más en el asombro        <br />
       de haber envejecido.”       <br />
              <br />
        Wislawa Szymborska       <br />
              <br />
              <br />
       Es de noche. Se puede salir a la terraza y comprobar, a través de una brumosa miopía, que hay millones de luces sobre la tierra. Se siente la oscuridad de la noche alrededor. La noche húmeda, que eleva el agua fragante del río. De lejos, desde las estrellas, se ve un punto de luz rodeado de humedad.       <br />
              <br />
       Da igual que la noche respire y llegue hasta los abismos a los que nunca llegaremos. Es indiferente que la oscuridad propicie a los humanos un descanso como el de su respiración: irse, volver. El día y la noche; la vida y la muerte, sin pena, sin resistencia.       <br />
              <br />
       Hay un hombre y una mujer en una casa rodeada de la humedad del río, del croar de las ranas, del pálpito de las estrellas.       <br />
              <br />
       Brilla la luz en la habitación. El hombre está leyendo. La mujer ha pensado en salir a la terraza para ver la noche. Sabe que el ruido de la puerta, su presencia en el aire solitario, va a despertar a los perros que nunca duermen por completo y se preocupan cuando alguien irrumpe en la oscuridad. Casi ha notado, sin salir aún, el roce del aire fresco sobre la frente que le hace olvidar que ella no quiere volver a abrir la puerta de la terraza, volver a olvidar.       <br />
              <br />
       Pero hoy ha recordado eso: que no recuerda cuántas veces ha salido a ver las estrellas y cuántas veces ese rito la ha reconfortado hasta el extremo de comprender que aún no ha llegado su hora.       <br />
              <br />
       -Una luz en la oscuridad, piensa la mujer, mirando fijamente una de esas paredes vacías, blancas, en donde es posible dejar de existir; una luz es capaz de hacer comprensible esta vida: el horror, la violencia, la guerra. Una luz, repite. Y si no hay nada más que el aire negro, también es suficiente. Yo creo que es porque somos aire. Porque ponemos nombre a todo, pensamos que vivimos.       <br />
              <br />
       Esta mujer ha resistido el impulso de salir afuera. Pregunta al hombre:       <br />
              <br />
       -¿Cuántos años llevamos aquí?       <br />
              <br />
       -Cuatro inviernos, responde él.       <br />
              <br />
       -¿Cómo ha pasado tanto tiempo? ¿Qué hemos hecho durante cuatro inviernos?       <br />
              <br />
       -No sé. El hombre ha dejado de leer y mira, también, la pared vacía. Se concentra. El primer año creo que paseamos, no recuerdo por dónde. Tal vez por los mismos sitios que ahora. Tal vez eran paseos más cortos. El segundo, encontramos a unos perros vagabundos que se refugiaban en unos covachos y los íbamos a ver todos los días para darles de comer. Paseábamos hasta una badina en donde había peces y tú les echabas pan. Siempre hacíamos lo mismo.       <br />
              <br />
       -Cuatro inviernos, piensa la mujer. Cuatro años que no recuerdo ahora y que seguramente no han pasado del todo porque aún vamos al río y deben ser los mismos peces los que acuden y también ha crecido el número de perros abandonados. Cuando bajo las escaleras o paseamos por el mismo sitio y decimos tal vez las mismas palabras yo siento ese tiempo que no ha muerto aún porque también es como el aire y nos sostiene para que nada se rompa alrededor.       <br />
              <br />
       -Hubo una primavera, dice el hombre, de la que te acordarás porque subimos al Pico y también  aquel otoño, el primero, cuando vimos bajar hacia nosotros una manada de rebecos.       <br />
              <br />
       -Recuerdo los colores, dice la mujer. Hemos vuelto a buscar a los rebecos en vano. ¿Por qué van a seguir en el mismo sitio, como nosotros? Ellos nos temen. Temen a los perros. Fueron una aparición. Tal vez nos recuerden o incluso nos crean también una aparición. Menos mal que podemos aferrarnos a ese color, a esas imágenes para recordar esos cuatro inviernos.       <br />
              <br />
       Se oye fuera el viento que arrastra la humedad, la duermevela de los perros, el rumor del río. Es un viento airado que agita las persianas, las nubes, el brillo de la noche.       <br />
              <br />
       -¿Por qué no intentamos saber qué hemos hecho durante estos cuatro inviernos?, pregunta la mujer.       <br />
              <br />
       Los dos se miran. Hacen un esfuerzo por ordenar los días, por resaltar las horas felices o terribles. Miran alrededor, en el cuarto, adonde no puede entrar el viento y en donde guardan  cerámicas, piedras, algo con que poner peso a lo que ocurrió en esos cuatro inviernos. Se quedan callados.       <br />
              <br />
       -El primer año, aparte de ver a los rebecos, descubrimos restos de un castillo y eso nos mantuvo entretenidos, hurgando entre las ruinas, a la búsqueda de algo impredecible,  dice ella.       <br />
              <br />
       -Estábamos pegados a la tierra y no veíamos nada más, recuerda el hombre. Había un gran desnivel entre el valle y lo alto del castillo. En el empinado terreno abancalado nos refugiamos del sol ardiente bajo olivos añosos y umbrías higueras. A lo lejos ladraban los perros, otros perros desconocidos, y tú, de vez en cuando, les hablabas para que no se sintieran tan solos. Solos estábamos nosotros, bajo el sol terrible, pero no nos importaba.       <br />
              <br />
       El primer año, a veces, el hombre y la mujer se detenían al inicio de un sendero o mucho más tarde, en una vertiente en donde ululaba el viento. Se abrazaban. Seguramente, no podían verse porque el vértigo se apoderaba de ellos y creían que nunca más serían capaces de seguir. Se oponían a esa corriente que desconocían con un terrible esfuerzo. Luchaban con la muerte los dos, abrazados. Otra vez, de nuevo, seguían andando, cuando su corazón había regresado al corazón del viento y todo: el paisaje, la tierra, les parecía inocente. Entonces habían vencido porque ya no se resistían a nada. Sabían en su carne, en la oscuridad de los ojos cerrados, que iban a morir y se encomendaban a la carne y a la oscuridad que los acogía. Nunca podrían verse antes de morir, como alguien los ve desde siempre; tampoco podrían descifrar sus palabras.       <br />
              <br />
       -Cuando llegamos aquí, ¿lo recuerdas?, nos dijimos: hemos vuelto a otros años, a la pobreza antigua. Paseábamos por entre los campos. Sonaba el rumor de las acequias y de un día para otro veíamos brotar las plantas. Los campesinos, viejos fantasmas de aquellos otros de la niñez, se inclinaban con sus azadas para romper la cizaña; quemaban los rastrojos, nos miraban lentamente       <br />
              <br />
       -El tercer año lo dedicamos a ver el campo, sí, lo recuerdo. Recorrimos los senderos, los bosques. Los habían plantado de repoblación. Habrían sido bosques siniestros, todos en fila, con sombras iguales, pero habían crecido profusamente y se mezclaban a las encinas, olivos y sabinas. El musgo suavizaba la corteza de la tierra. Los abrizones, las ruinas apresadas por la maleza, recordaban otro tiempo lleno de trabajos y de gentes que, de alguna manera, en las masías abandonadas, en los restos de cerámica, habían permanecido.       <br />
              <br />
       Era un empeño terrible: recorrer cada campo, hundirse en los caballones de tierra, rozar los árboles, acariciar el agua dulce de las acequias y luego caminar por un sendero empinado que se perdía entre aliagas, romperse la piel, sufrir y llegar sin aliento, junto a un árbol, una casa derruida, para otear el valle y las montañas enigmáticas. Esa emoción de la pérdida había ocurrido durante los cuatro años.       <br />
              <br />
       Los paseos podían transcurrir por el lecho del río, entre cañaverales y lentiscos que, de vez en cuando, atravesaba un animal furtivo. O en la cresta de una sierra, desde donde podía verse un pantano, del que emergían, fantasmales, las tierras de cultivo, la torre de la iglesia, casas y árboles de barro. Sobre todo, se veían ruinas, pueblos abandonados y siempre algo de nieve a lo lejos, fundiéndose con el cielo, en el desierto.       <br />
              <br />
       -Pero eso ocurrió en el tercer año. Recuerdo las visitas a los perros y a los peces como una obsesión, dice la mujer. Nos dimos cuenta de que ellos eran mucho más vulnerables que nosotros e hicimos de su vida nuestra vida. No lo sé. Tal vez eran un reflejo de nuestra desdicha y nos consolaban. En aquel momento en que sentimos todo el horror del mundo ellos nos ofrecieron compasión. Estaban a nuestro lado y temblaban si los acariciábamos. Nos hablaban de penurias. Eran como los pobres de antes, como nosotros cuando conocimos esa pobreza, recuérdalo, insiste la mujer.       <br />
              <br />
       -Claro que lo recuerdo, responde el hombre. Nosotros somos supervivientes. Éramos muy pobres; tú dormías sobre una piedra y yo velaba tu sueño. No había nada más en el mundo que yo pudiera hacer salvo velar tu sueño. Estoy seguro de que había nacido para eso. Alguien pasaba por el sendero y yo le hacía señas para que callase y no te despertara. Yo era exactamente igual a esos perros que nos compadecían con su mirada. Ya que nunca he podido convertirme en tu propio ser y que cuando muramos tal vez no volvamos a estar juntos nunca más, por lo menos sé lo hermoso que puede ser entregarme a alguien con la misma humildad que un perro y como él guardarte.       <br />
              <br />
       -Yo no dormía. Soñaba con escalas imposibles y amaba tu silencio con desesperación.  No podía decírtelo. En esas escalas estabas también tú. No recuerdo cuándo empecé a sentir que siempre estabas a mi lado, como una sombra, primero; como un animal pequeño, después; como mi propia sombra, como un río silencioso. El día en que llegué a tenerte a mi lado como el susurro de un río que no suena, entendí que nos habíamos salvado.       <br />
              <br />
       -Cuando tú descansabas apoyada en la piedra, siempre se detenía alguien y dejaba una ofrenda: un pan, agua, alguna fruta. No pedíamos limosna. Era tu sueño, igual al de una niña, lo que les recordaba algo. Seguramente, ellos sabían mejor que yo cómo sufrías al no poder abrir los ojos y mostrar tus lágrimas. ¿De qué eran esas lágrimas? De tristeza, de plenitud, no lo sabré nunca. Al atardecer tú despertabas y preparábamos una cena frugal, cercados por la oscuridad y el fragor del campo.       <br />
              <br />
       -En aquellos tiempos recorríamos los senderos de noche, descalzos, entre abrojos y ruinas porque algo, alguien lo había destruido todo, dice ella. Venteábamos el humo de los incendios, pero también el frío del campo, esa indescriptible respiración del mundo.       <br />
              <br />
       -¿Qué ha sido de nosotros durante el cuarto invierno?, pregunta él.       <br />
              <br />
       -Ha habido hielo en el río. Los perros lo cruzaban olisqueando el agua que seguía su curso por debajo. Se cortaron los caminos por la nieve y se helaron los cultivos. Todo ha ennegrecido bajo la blancura de los copos cristalinos. Este invierno no hemos podido hacer nada. Hemos estado aquí, en la habitación, recordando. Pronto llegará la primavera.       <br />
              <br />
       Ha parado el viento y la mujer siente, de nuevo, deseos de salir a respirar la noche. La oscuridad, el brillo, el aire, el estruendo del hielo, que se deshace en las aguas del río, han llamado a la puerta.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/24033351-26039025.jpg?v=1532591081" alt="CUATRO INVIERNOS, un relato de Teresa Garbí" title="CUATRO INVIERNOS, un relato de Teresa Garbí" />
     </div>
     <div>
      <a class="link" href="https://web.archive.org/web/20060205184207/http://garbi.lapaginadefinitiva.com:80/index2.htm">Teresa Garbí</a> (Zaragoza, 1950) es escritora y profesora de literatura. Licenciada en Filología Románica en 1972 por la Universidad de Zaragoza y doctorada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia en 1993 con la tesis “Mujer y Literatura: aproximación a la narrativa española de la generación de escritoras de 1970-1985”.         <br />
              <br />
       En 1981 comienza a publicar su obra literaria: <span style="font-style:italic">Grisalla</span> (Prometeo, 1981), <span style="font-style:italic">Espacios</span> (Víctor Orenga Editor, 1983), <span style="font-style:italic">Alas</span> (Víctor Orenga Editor, 1987), <span style="font-style:italic">Cinco sobre el doncel de Sigüenza</span> (Hiperión, 1988), <span style="font-style:italic">La sombra y el pozo</span> (Ediciones Libertarias, 1993), <span style="font-style:italic">El pájaro solitario anida tras el muro</span> (Editorial Calima, 1997), <span style="font-style:italic">Una pequeña historia</span> (Aco/Libros, 2000), <span style="font-style:italic">El bosque de serbal</span> (DVD, 2001), <span style="font-style:italic">Aracne Editrice,</span> 2015; <span style="font-style:italic">La gata Leocadia y La gata Leocadia en la granja</span>, 2002; <span style="font-style:italic">El regreso</span>, 2005; <span style="font-style:italic">Desde el silencio, nadie</span>, 2007; <span style="font-style:italic">Leonardo da Vinci: obstinado rigor</span>, 2009. En 2015 ve la luz <span style="font-style:italic">Sakkara</span> (Espuela de Plata) libro al que pertenece el relato aquí publicado. En 2013 funda la editorial digital Uno y Cero Ediciones, junto a  Ángel López García-Molins, Guillermo López García, Ana Miralles, Emilio Ruiz, Francisco Moreno Fernández y Sergio Gaspar.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/CUATRO-INVIERNOS-un-relato-de-Teresa-Garbi_a231.html" />
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  <entry>
   <title>IN VERITAS VERITATIS, ANTES DE LA MEMORIA. Dos poemas de Rosario Pérez Cabaña</title>
   <updated>2018-07-06T13:19:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/IN-VERITAS-VERITATIS-ANTES-DE-LA-MEMORIA-Dos-poemas-de-Rosario-Perez-Cabana_a230.html</id>
   <category term="Poemas" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/23525776-25768794.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-07-06T13:19:00+02:00</published>
   <author><name>Rosario Pérez Cabaña</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/23525776-25768794.jpg?v=1530876822" alt="IN VERITAS VERITATIS, ANTES DE LA MEMORIA. Dos poemas de Rosario Pérez Cabaña" title="IN VERITAS VERITATIS, ANTES DE LA MEMORIA. Dos poemas de Rosario Pérez Cabaña" />
     </div>
     <div>
      <b>IN VERITAS VERITATIS       <br />
       (Adiestramiento para la ficción del verso)</b>       <br />
              <br />
       A aquellos que aún no han creído mis mentiras:       <br />
       acercaos a mis pechos, tomadlos con las manos,        <br />
       bebed el vino que os brindan,       <br />
       palpad cada una de las venas proclamadas en la mancha de la tinta,       <br />
       deteneos sutilmente en las huellas de los dedos        <br />
       (perdurables señales de materia),       <br />
       en el ojo que otea su cima irrenunciable,       <br />
       en el labrado incorrupto de los besos,         <br />
       oídlos sonar con la ácida armonía de los vientos       <br />
       que terminan dejándolo todo en su sitio.       <br />
              <br />
       Y si habéis de dudar, las lunas habrán servido para algo.       <br />
       Mirad entonces las raíces, los nudos,        <br />
       las rojas soledades de las tardes,       <br />
       los lucernarios de todos los tejados,        <br />
       mirad los libros que escribieron otros        <br />
       dentro, en la vertiente sur de mis arterias.       <br />
       La ceguera os enseñará la única verdad donde una vez estuve.       <br />
              <br />
              <br />
       *       <br />
              <br />
       <b>ANTES DE LA MEMORIA</b>       <br />
              <br />
       Pero antes de la memoria, fui materia. Estuve en los lugares. Lógicamente,       <br />
       incluía mi naturaleza un catálogo de bienes dispuestos en un orden aleatorio.       <br />
       También había en el catálogo una hilera de maldades y deberes y actos y comienzos.       <br />
       Fui pescador del Río Negro en la provincia de Phú Tho y futura esclava en el humus turbio del Delta del Níger. Fui danzarina frustrada del Ballet Imperial Ruso y coronel de un ejército vencido. Creí ser una espiga pisada por un buey, y renací en espiga varias veces sucesivas. Fui amante de un rey a quien llamaron de los bolsillos vacíos. Saludé a hombres y mujeres. A veces, me entregué: la primera, a un aldeano que juró oscuramente lealtad a un gran señor, me dio hijos, mañanas claras, noches oscuras...; la segunda, a la hija de un tahúr de la corte isabelina, sus pechos eran calientes en el duro invierno y los riachuelos violáceos que los circundaban me torturaron durante los años que la sobreviví. Me dediqué al arte del engaño y busqué hierbas en las cercanías de las fuentes. Tuve hijos y les di mis pezones con dolor y ganas. Deseé la muerte de alguna mujer que me abrió el pecho, y amé, siempre amé. Escribí libros de ficciones y viví como estilita en las columnas de Baelo. Fui herido de guerra en un bosque de París, me creyeron muerto y después me creyeron resucitado. Vi salir las ranas de las bocas del dragón, de la boca de la bestia, de la boca del falso profeta. Alguna vez entendí algo. Lo perdí todo.        <br />
              <br />
       Así seguí muchos siglos. Después mutilé mis manos y palpé con mis muñones a los otros en busca de un atisbo no siempre claro de existencia. Vieron mi muerte varias generaciones, con indolencia, con dolor, con rabia, con sonrisas postergadas. Llegué casi las mismas veces. Pequé y pagué, no sin soberbia. Vi mi carne amoratarse. Bebí. Recogí leña. Nadé entre delfines en el Amazonas. Besé a mi madre. Me dieron bendiciones y fui quemada en la hoguera. Fui rey de la ciudad de Uruk y morí joven. Me obedecieron. Llegué viva a los finales. Todo eso fue, según recuerdo, antes de la memoria.       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/23525776-25768795.jpg?v=1530876854" alt="IN VERITAS VERITATIS, ANTES DE LA MEMORIA. Dos poemas de Rosario Pérez Cabaña" title="IN VERITAS VERITATIS, ANTES DE LA MEMORIA. Dos poemas de Rosario Pérez Cabaña" />
     </div>
     <div>
      Rosario Pérez Cabaña (Sevilla, 1967) es licenciada en Filología Hispánica y profesora en un centro universitario de Sevilla. Ha publicado el libro de relatos <span style="font-style:italic">Cinco lunas vigilan</span> (1993) y los poemarios <span style="font-style:italic">Mientras tú cantas</span> (2007), <span style="font-style:italic">Mi padre nació en Praga</span> (2014), <span style="font-style:italic">Quirón y los otros hombres</span> (2016) y Pavanas en la roca (2017). Los poemas reproducidos pertenecen a su último libro: <span style="font-style:italic">Inventario (Fabulaciones, ficciones y otras verdades)</span> La Isla de Siltolá (2018).   
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/IN-VERITAS-VERITATIS-ANTES-DE-LA-MEMORIA-Dos-poemas-de-Rosario-Perez-Cabana_a230.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Xina Vega presenta su novela "Nadie duerme" en Madrid</title>
   <updated>2018-06-25T08:42:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Xina-Vega-presenta-su-novela-Nadie-duerme-en-Madrid_a229.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/23254146-25604613.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-06-25T08:42:00+02:00</published>
   <author><name>Luz Pichel</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
El próximo sábado, 30 de junio de 2018, se presentará en la librería NAKAMA de Madrid la novela "Nadie duerme" de la escritora gallega Xina Vega. En el evento también participará la poeta Luz Pichel, que escribe estas palabras en relación al libro y la presentación.     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/23254146-25604613.jpg?v=1529909337" alt="Xina Vega presenta su novela "Nadie duerme" en Madrid" title="Xina Vega presenta su novela "Nadie duerme" en Madrid" />
     </div>
     <div>
      Estos versos de Lorca serían el mejor resumen argumental y temático de la novela:       <br />
               <br />
       “No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.        <br />
       No duerme nadie.        <br />
       Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.        <br />
       Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan        <br />
       y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas        <br />
       al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros”.        <br />
                                                                                               <br />
               <br />
       Así es: nadie duerme aquí. Aquí puede ser un lugar concreto, una cabaña, un hostal de carretera de un pueblo gallego, que de pronto se transforma en Elsinor, el castillo.        <br />
              <br />
       Pero más bien no, porque en realidad todo ocurre en un lugar muy común que se llama abismo o infinito o Universo. O bien, un poquito más cerca, la luna, firmamento-oscuridad-noche cruda. Cruda como carne cruda. Tampoco hay personajes. Perdón, sí que los hay pero no se llaman María o Pepe, sino mujer/es (hay más de una, creo que tres, creo), y hombre/s (hay por lo menos tres, también).        <br />
              <br />
       Desde otro lado: en realidad hay dos, el/la jóvenes y los/las cansadxs  (cansadxs? No sé, no sé. Casi seguro que no es esa la palabra, ¿sería mejor decir oscuros/oscuras? ¿oscuros y lúcidas?  A veces aquí la oscuridad tiene brillos). Hay otros puntos de mira posibles, pero no os lo voy a contar todo.  Pasan muchísimas cosas en muy poco tiempo. Inexacto: pasan cosas muy importantes en muy poco tiempo.        <br />
              <br />
       Todo acaba fatal pero no estoy segura de que no sea eso lo mejor que podía haber pasado. Creo que yo haría lo mismo que la chica, si fuera capaz de sacar mi lado valiente.  Hay lengua, más castellana que gallega, hay metáfora, hay símbolo. Hay relato, y hay pensamiento. Que no voy a decir nada más.        <br />
              <br />
              <br />
       L.P. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      <b>Algunos fragmentos de la novela &quot;Nadie duerme&quot;</b>       <br />
              <br />
              <br />
       <b>-I-</b>       <br />
               <br />
       —Aquí estoy, intentando sacarle importancia.        <br />
       —¿Importancia? ¿Qué es lo que te duele?        <br />
           Le muestra el papel de la clínica.        <br />
       —Trescientos cuarenta euros por una vida que no deseaba. Algo común, algo que sucede. Cada día, cada hora. Algo normal. Pero él no tiene palabras para responder y ella no sabe bien qué pensar.        <br />
       —¿Sabes? Siempre imaginé esto como un mero trámite, algo que dar por sentado, nadie decidiría por mí. Sigo pensando lo mismo, pero esta noche mi útero todavía sangra. Vengo de la ciudad, no hay clínicas en el pueblo en donde vivo.        <br />
       —¿Nadie te acompaña? —Mi marido está de viaje, mis hijas, al cuidado de mi madre. Prefiero hacer esto sola, un trámite en la sombra. Pero esta noche me siento rodeada de fantasmas. Con un pie en el más allá, con un pie en el más acá. Yo decido e intento reducir el problema a la dimensión biológica, un brote, apenas una yema. La quebré, me la tronzaron.        <br />
       —¿Te arrepientes ahora?        <br />
       —No, no es eso. No la deseé, no la quiero, pero tomar la decisión de hacerla desaparecer es algo muy grande, demasiado para mí, para cualquiera.        <br />
       —¿Para qué traerla si todo está oscuro, si no hay alegría?        <br />
       —Imaginaba que no dejaría marca, que podría arrinconarlo, encerrarlo en la carpeta de las contingencias, pero ahora sé que esto permanecerá, que va a quedar una cicatriz borrosa, un dolor suavísimo y tenaz, algo, alguien al que dije no, al que cerré la puerta de entrada en el mundo de los vivos.        <br />
              <br />
       Él retrocede de modo apenas perceptible, toma distancia y la mira de nuevo. La mujer de los ojos empañados muerde el cristal de su copa, desgarra con sus manos la madera de su mesa mientras él imagina la placenta deslizándose despacio, esa masa ensangrentada y brillante bordeando la bandeja metálica de las aceitunas, recorriendo los escasos centímetros de superficie hasta estallar contra el suelo de baldosas. Esa masa, esa sangre turbia, esa constelación de pólipos que nos nutren… Siente ganas de vomitar. Esa animalidad, esa parte que es cuerpo, que es materia lo fascinaba y, al mismo tiempo, le producía una verdadera repulsión. Hombres y mujeres, hombres saliendo de mujeres…        <br />
               <br />
       <b>-II-</b>       <br />
              <br />
       Porque ella es ahora carne fresca en el mercado, fruta de temporada que todos quieren consumir, bastaría con esperar, es este un estado huidizo, tránsito rápido, pero es ahora, justo ahora, cuando acaba de adquirir el máximo valor y no sabe qué hacer con esa atención que la borra, con esas bocas sin oídos prestas a devorarla. No le permiten sentarse, quedarse tranquilamente en su senda y contemplar la extrañeza del mundo. Tiene que correr, ella está corriendo para evitar ser comida, para no perderse en los turbios intestinos de los hombres que la acechan. Acaba de estrenar la condición de presa. En el corazón de la noche, dentro del confortable vehículo que la aleja del sumidero del que proviene busca desaparecer en las rayas blancas de la autopista. Cegada por el relámpago reflectante, hipnotizada, deja el cuerpo a merced del animal que resuella y que transpira a su lado y huye por las líneas blancas, corre disparada como un proyectil en campo raso. Corta sus trenzas, estira sus huesos, engorda su pecho, fatiga su carne, arruga sus manos, cubre de blanco su cabeza, es así como quiere llegar a su próximo destino. Con la vida cumplida, con el miedo pasado, con la esperanza flaca. Pero no, aquí todos tienen que cargar con sus penas o mear un chorro creador para que se los vea y se los tenga que querer, y ella, que no es nada, llega al hotel corroída por el pánico.        <br />
               <br />
       <b>-III-</b>       <br />
              <br />
       Viajar en el tiempo y perdonarnos, perdonar a la madre, perdonar al padre, comprenderlos, esa es, en realidad, la triste y necesaria lección de la madurez. ¡Que no duela, sobre todo que no duela!, matizar la cicatriz hasta volverla finísima línea, ese era el trabajo en el que había empleado la vida que lo alejaba de aquel adolescente de hace treinta años. Lo más seguro es que para aquel muchacho, el cómodo burgués que ahora era no fuese bastante. También la mujer siente ese efecto anverso, esa conmoción que la lleva a juzgarse a sí misma con los ojos de la adolescente que fue. Piensa en sus padres, en su dureza, en las equivocaciones y el desamor con el que tanto la habían dañado. ¿Cuándo comenzó a olvidar aquella herida?, ¿cuándo comenzó a borrarlos, a convertirlos en quienes no eran, a envolver el pasado en una pátina de mentira? Piensa en sus hijas; sí, había sido justo ahí cuando su odio había comenzado a quebrarse. Esa es la cadena que nos ata, que nos amordaza. No ser ya nunca más libres, nunca más únicos, viscerales y puros. Ese pacto que viene con el instinto del nido, con el arreglo de la cueva, con la tibieza y el silencio necesarios para hacer que crezca un ser humano.       <br />
               <br />
       <b>-IV-</b>       <br />
              <br />
       La brecha traficada y todavía sanguinolenta se abre para que el músculo erguido entre, tapone, suture. Cerrar la hendidura quiere este cuerpo femenino, llenarse para siempre, clausurarse, para que nada más sea expulsado, para no cargar con la responsabilidad del fluido menstrual, del feto, cumplido o sin cumplir, que periódicamente transita hacia afuera exponiéndolo a la vergüenza o a la culpa. Lleno de tejido cavernoso quisiera, para siempre. Cegado.       <br />
               <br />
               <br />
       <b>-V-</b>       <br />
              <br />
       Sin la ansiedad del amor, sin ningún deseo de ser amparada por el macho, imagina el sabor de la bofetada, la sangre en las encías, el escozor caliente en las nalgas. Iluminada por la promesa del dolor comienza a refregar su clítoris contra el frío piso de baldosa. Así, como un gusano reptante, como un despojo miserable, sucia fábrica, charca hedionda de la que mana moco blanco. Liberada del amor, del puto amor con sus gilipolleces, con su mariconada excelsa de violines, desea ser tan solo un bloque de carne que gime, un muñón viscoso bailando, electrizado, como rabo de lagartija.       <br />
               <br />
       <b>-VI-</b>       <br />
              <br />
       La espiral brillante de Sirius continúa danzando en lo alto, Venus se desliza lentamente abandonando Ofiuco, llueven meteoros de las Cuadrántidas, los anillos de Saturno proyectan su sombra 300 sobre el horizonte Sur. La Luna amenaza con caer y anegarlo todo de fría lava blanca. El mundo está a la espera, inmóvil. Es la mecánica celeste con su lentísima deriva la que gobierna. Hipnotizadas, todas las formas de vida ondean ahora en medio del agua negra: un inmenso cardumen esperando instrucciones, una red infinita, un tejido resistente y basto. En los ojos abiertos de una liebre que agoniza se refleja la majestad del cielo. Las primeras hormigas gatean ya por las córneas de azabache. Todo lo que es comido come a su vez.       <br />
              <br />
              <br />
       <b>Más información:</b>       <br />
              <br />
       <a class="link" href="http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/nadieduerme.htm" target="_blank">Entrevista con la autora</a>, por Cazarabet.       <br />
       <a class="link" href="https://ateceraranheiras.wordpress.com/2018/01/26/o-nome-extremo-nadie-duerme-de-xina-vega/" target="_blank">Reseña de la novela</a>, por Teresa Moure.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Xina-Vega-presenta-su-novela-Nadie-duerme-en-Madrid_a229.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>CABRAS POR LA ACERA Y LA CALZADA, un poema de Oswaldo Guerra</title>
   <updated>2018-06-22T08:25:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/CABRAS-POR-LA-ACERA-Y-LA-CALZADA-un-poema-de-Oswaldo-Guerra_a228.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/23192098-25575443.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-06-22T08:21:00+02:00</published>
   <author><name>Oswaldo Guerra</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/23192098-25575443.jpg?v=1529649544" alt="CABRAS POR LA ACERA Y LA CALZADA, un poema de Oswaldo Guerra" title="CABRAS POR LA ACERA Y LA CALZADA, un poema de Oswaldo Guerra" />
     </div>
     <div>
      Me topé con animales enfrente,       <br />
       cabras al gris en ínfimo rebaño       <br />
       por la vereda callejeras, esquivas,       <br />
       al son de quien les habla, su cabrero.       <br />
              <br />
       Son hoy cabras de luz, líquido blanco       <br />
       en cuencos derramados, abundancia       <br />
       en la pobreza de mis arrabales.       <br />
              <br />
       Balan, balan en mi silencio paso       <br />
       por la barriada estéril, cerca el cielo,       <br />
       última especie de oro para el arca.        <br />
              <br />
              <br />
       Del libro <a class="link" href="http://www.trea.es/books/un-rumor-bajo-la-rama" target="_blank">Un rumor bajo la rama</a> (Ediciones Trea, 2012). 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/CABRAS-POR-LA-ACERA-Y-LA-CALZADA-un-poema-de-Oswaldo-Guerra_a228.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Sobre "Tratado de las mariposas", por Juan Hermoso Durán</title>
   <updated>2018-03-24T10:39:00+01:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Sobre-Tratado-de-las-mariposas--por-Juan-Hermoso-Duran_a227.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2018-03-24T10:35:00+01:00</published>
   <author><name>Juan Hermoso Durán</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
El pasado 20 de marzo de 2018, en la Biblioteca Manuel Alvar de Madrid, presentamos "Tratado de mariposas", un poemario bellamente editado por Ediciones Tigres de Papel. En el acto intervinieron los editores del libro, Mara Troublant y Paco Moral, y la autora. El poeta Juan Hermoso Durán, por su parte, presentó el poemario con un bellísimo texto que reproducimos a continuación.     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/21090625-24274270.jpg?v=1521885095" alt="Sobre "Tratado de las mariposas", por Juan Hermoso Durán" title="Sobre "Tratado de las mariposas", por Juan Hermoso Durán" />
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     <div>
      <a class="link" href="http://www.tigresdepapel.es/producto/tratado-de-las-mariposas/" target="_blank">Tratado de las mariposas</a>       <br />
       Yaiza Martínez       <br />
       Madrid: Tigres de Papel, 2018       <br />
              <br />
       <b>1.</b>       <br />
              <br />
       De Euterpe, que llevaba el nombre de la musa, solo sabemos que vivió en la colonia griega de Tralles, en Asia Menor, alrededor del primer siglo de nuestra era, y que su esposo Sícilo, o quizá su hijo Sícilo, hizo grabar a su muerte una estela con estas palabras: “Soy una imagen de piedra. Sícilo me pone aquí, donde he de ser por siempre signo de recuerdo inmortal”. La voz de la piedra, tras nombrarse a sí misma, entona un canto, ahora, parece, tomando la voz de la difunta Euterpe: “Mientras vivas, brilla, no sufras por nada. La vida dura poco y el tiempo exige su tributo”. De ethos levemente melancólico, compuesto en tono frigio en una octava justa, el conocido como epitafio de Sícilo –aunque es más bien, desde luego, el epitafio de Euterpe– es la partitura completa más antigua que conocemos.       <br />
              <br />
       Escuchar el epitafio de Sícilo es perturbador. Algo en su tenue melodía, en su inexorable armazón rítmica, evoca sin duda un lamento fúnebre, un treno como los que habían compuesto Píndaro o Simónides –o un epicedio, pues al quedar ligado a la piedra en que se graba, y ésta a la sepultura, parece destinado a cantarse en presencia del cuerpo cuya muerte se llora. Pero esas mismas propiedades –su encaje en una octava justa, el limpísimo ajuste entre la frase musical y el verso– lo dotan quizá de una rara paz, de una severidad o una mansedumbre que lo apartan del pathos de un planto o una endecha, como si fuera la obra de un discípulo de la Stoa.        <br />
              <br />
       La extraña sonoridad de la koiné para nuestros oídos, además, da al conjunto el aire de una ritualidad del todo ajena a nuestro mundo: escuchamos el canto sagrado de un pueblo extinguido, a cuya muerte acaso precediera la de sus dioses.       <br />
              <br />
       <b>2.</b>       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Tratado de las mariposas</span>, como cualquiera de los anteriores poemarios de Yaiza Martínez, es un ser de naturaleza proteica. Una de las encarnaciones que puede tomar en su lectura –hablo por mí–, es ésta: escuchamos el canto sagrado de un pueblo extinguido, a cuya muerte acaso precediera la de sus dioses.       <br />
              <br />
       En la arqueología del texto, por poco minuciosos que seamos, pronto creemos desvelar algunas claves, pequeñas reliquias maravillosamente conservadas que alumbran cierta idea de esta civilización aniquilada en una hecatombe que poco a poco vamos intuyendo. Pronto se revelan las personas del drama: son los Viajeros que parten “hacia la restauración de la Frondosa”, y entre ellos las niñas y sus madres –también, lejanamente, un padre cuyo regreso se espera (17), que “entrega a los hijos / un pan de extrañeza” (82) –, vírgenes y sacerdotisas acompañadas a veces de los espíritus de sus ancestros, que habitan la casa (41) o el alimento (25) y que ya, ominosamente, no acuden a la llamada: “Al final de la ruta una boca / llama a los muertos // La llamada hace la boca, la llamada hace a los espíritus // […] // Nuestros muertos ya no regresan”. Ante los Viajeros, vemos desplegarse a sus verdugos:        <br />
              <br />
       “Cazamariposas y colonos cultivan campos aritméticos // Han separado la tierra / y a las criaturas de la tierra / y a la tierra de sus criaturas // Han colgado en las vitrinas / a las madres /  del altramuz dorado // y han reducido al salvaje lupino / que a las vírgenes daba de comer…” (19); cazamariposas y colonos, pero no solo ellos: militares que “buscan el festín / aunque la madre les muestre / su puñado de dientes romos / penetran en la niña / para masticarla desde el interior como inflados peces blancos” (20), pioneros cuyas llamas asomaron desde el mar cuando “Llegaron / quemando como avispas”, de quienes, dice la niña, “aprendí a temer // no al parásito de la hemolinfa / que se come por dentro a las orugas, // fue al fuego y las levadas de los hombres // me escondí para siempre” (21), taxonomistas que “hicieron un catálogo, / dijeron salón y lo abrieron / para el aristócrata que mira / la joya robada” (22), hombres, en suma, “violan / los bordes de las vías” y el esquisto (23).       <br />
              <br />
       Las numerosas notas que nos salen al encuentro, como recordatorios de la condición de un texto que se describe como Tratado, nos remiten a los nombres linneanos de las mariposas, los Viajeros, de las flores de las que liban o los árboles en los que se refugian para criar. Su sola enumeración hace un cántico incomprensible, como la retahíla de un hechicero que recitara los ingredientes de su elixir: Lycaeides melissa samuelis, Lupinus perennis, Zizeeria maha, Oxalis corniculata, Asclepias syriaca, Danaus plexippus, Abies religiosa… Entendemos entonces quiénes son las madres y quiénes las niñas, y cada nombre es un hilo que nos lleva dócilmente a una historia –hábitat, amenazas…–, y esas historias van dibujando una geografía que es la de nuestro mundo: el sur de Canadá, el Japón, México, el macizo de Anaga, en Tenerife, Madeira, Provincia de Oro, en Papúa, las faldas de Sierra Nevada, los bosques que rodean las grandes urbes industriales del Reino Unido, como Manchester o Birmingham, Borneo, Tanzania, la Argentina.        <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">huevos, larvas</span>, después <span style="font-style:italic">crisálidas</span> y finalmente <span style="font-style:italic">imagos</span> son los tres capítulos en que el <span style="font-style:italic">Tratado </span>se divide, y en cada uno de ellos regresan, claro, los mismos animales: antes, durante y después de su prodigiosa metamorfosis. La alusión al holometabolismo de los lepidópteros es transparente, y alienta, junto con esos inesperados quehaceres cartográficos, junto con los retazos de las historias que entrevemos, una ilusión de comprensión: se diría que podemos dar con la cifra del canto, encontrar su piedra de Rosetta y traducir el lenguaje del poema a un lenguaje que conozcamos, inocuo, cotidiano, escuchar la terrible advertencia que late en su seno –“Hazlo saber / Por el montón de cadáveres / la sangre sube y baja susurrando / en cuerpo quedan / los muertos sin nombre” (37)–, quizá, por fin, entender a Casandra, atender a su vaticinio.        <br />
              <br />
       <b>3.</b>       <br />
              <br />
       Podemos, meticulosamente, hacer recuento: los Viajeros, por ejemplo, parten “hacia la restauración de la Frondosa / y tropiezan / con una flor de nácar inactiva” (31), “hallan pesado freno al desplazar por oriente / la piel del diamante” (35), “[…e]n el corazón / tocan […] / el bosque y la savia-cincel / de las algas primeras” (43), “[…l]legan al día” (48), “amasan” “el hombro” que “pesa” “y en el descanso / se arma hasta los dientes” (52), “palpan” (54), “[…t]ocan […] a la que cura” (57), “recitan […] en el jardín” –“Lamiendo a la madre / se cura el esqueje”, recitan–, “[…a]carician las quijadas salientes” (61), “empujan la muralla que al pájaro se cierra” (62), “[…a]carician […] la malla del alma / crecida sin madre” (64), […a]carician […] la torpeza y la luz / del que mide un planeta” (70), “[…t]ocan […] la música de la resignación” (72), “[…t]ocan […] la mitad del cuerpo que sobresale y / venera” (74), “[…s]e posan […] sobre el ente crudo / cuyos ojos aún confunden las dos riberas” (80), “[…t]ropiezan […] / con el quebramiento de la Ojosa” (83), “[…s]e posan […] sobre el río” (84), “[…p]alpan […] el deseo / de enseñar al desierto a ser agua” (85), “[…t]ocan […] el miedo a la casa huella / que a la Frondosa retuvo” (88). Atrapados en la quiescencia de la crisálida, solo el levísimo movimiento del tacto mantiene a los Viajeros en el mundo: tocan, palpan, acarician, amasan, empujan, tropiezan –recitan también, ¿pero no es el habla una forma del tacto?, ¿no alude precisamente al tacto de la lengua lo que recitan –“Lamiendo a la madre / se cura el esqueje”?       <br />
              <br />
       Al abrirse los imagos, esos exiguos gestos de la crisálida se despliegan en un cuerpo: “el calor de las alas la boca recuerda” es el verso que abre imagos, como “toca la costura entre mundo y cuerpo” abría crisálidas, y “de la tierra haciendo cascarón y templo” abría huevos, larvas. “El cuerpo es la ruta / de los ancestros”, aprendemos de la migración de las monarcas, que pasan el invierno en México como Perséfone, para regresar en primavera al Canadá como Kore. En realidad, la crisálida ya sabía que este cuerpo que ahora se abre es el cuerpo que “la civilización parte” (34), el cuerpo en el que “quedan / los muertos sin nombre” (38), que grita (41), que tiene bolsas en las que cargar el “saber ignorante / de la horda que aprieta / al insecto motivo” (44), el cuerpo que se reúne con el pensamiento en “el acuario circular // de las mujeres” (51) –de los varones, del arropamiento de los varones, más vale desconfiar, porque “seguirá su propio zumbido / y arañará la tierra” (45)–, el cuerpo sobre cuya herida “descansa el nido” y que “enseña a cuidar el coxis con salvia” (60), el “cuerpo destejido” (70), cuya mitad “sobresale y venera / orden fronda” (74), pero también el “cuerpo de Erinias” que forma el mar, “que de amor aprendió violencia” (61), cuerpo de agua que “alcanzará el mar” (80) –el mismo mar que era “ceniza anillada”, del que llega la nave de la que salen los militares (20), del que “asomaron / los brillos del astrolabio y las llamas de los pioneros” (21), y “la viruela de los españoles” (27)–, cuerpo, en fin que esconde “un largo laberinto abovedado, / una espina que brilla por la baba / que en hebra la transforma, / un monstruo del mar / que en el centro juega / a ser comido” (87).        <br />
              <br />
       Tras la metamorfosis, es la inabarcable pluralidad de los cuerpos, su exuberancia heterogénea y deslumbrante, lo que ve por fin la luz: cuerpos quizá con útero, al que abraza la mariposa búho (98), o sin boca, como el de la mariposa atlas, que sabe que “piedra del Toukbal sostiene el cielo” (101), cuerpo con cola que se agita “contra los murciélagos”, como la de la mariposa luna que “relumbra sus cuatro satélites” (102), con espalda que ofrecer a la sombra, como hace la mariposa cola de arrendajo (104), con dedos con los que la mariposa cobre de Hermes puede formar un bosque que “apunta el mensaje / tan alto” (105), cuerpo con ojos arrancados por “la perra negra de la codicia” (106), como los de la mormón azul, o a los que nombrar caballero “para cada pliegue // del mundo en los embriones” (112), como hace la mariposa luna azul del Índico.       <br />
              <br />
       Y, sobre todo, alas: en la “transparente geometría / de los instintos” (94) de la mariposa de cristal, en los “[…a]pretados pilares de cristal” que “parten los rayos” (93) en las alas de la morfo azul, en la intricada venación alar de los lepidópteros, en suma, se adivina el plano y el alzado de ciudades sin nombre: “[…n]o has visto ciudad tan densa” (93), ciudad que “abraza el útero” (98), “ciudad que liba en el orín / anhela celestial pavimento” (100), “en la que arden / los comensales de luz” (107), que se oculta tras una mancha “en la jaula candente de los alambres” (108), “ciudad de albero” que ríe (111), ciudad que simplemente “ya existe” (112). En el cuerpo de cada ser está inscrito el hogar de su pueblo.       <br />
              <br />
       <b>4.</b>       <br />
              <br />
       El pueblo que somos, cuyo hogar está inscrito en nuestros cuerpos, es otro de los ejes que atraviesan el Tratado de las mariposas, que no en vano comienza con unas palabras que Pablo de Tarso en la Epístola a los Romanos pone en boca de Yahvé: “Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío. Y a la no amada, amada”. Los pueblos que viven a la sombra del oyamel, en la Sierra Madre, ven “monarcas en sus antepasados” (19), los que viven al pie del Kinabalu, al norte de Borneo, “comen los restos de la niña”, “siete partes en el espíritu del arroz” (24), el pueblo querandí, que habitaba las márgenes del Paraná y el Río de la Plata y se cubría con cueros de nutria, “bautizó como bandera” a la mariposa de alas albicelestes y larvas rojas que repiten “la tierra es sagrada” (27), el “pueblo muerto” de la mariposa azul de Karner, que toma su nombre del poblado ferroviario de Nueva York donde un entomólogo aficionado llamado Vladimir Nabokov la clasificara por primera vez, “genera tejido de observación, / susurro miel de aguarda” (54), “mi pueblo que vive / mi pueblo que muere” (83), canta, como si lo mirase desde las cámaras de Paris, la mariposa a la que da nombre Helena de Troya, y que sobrevive en la pluvisilva del Perú.       <br />
              <br />
       Nuestras ciudades son todavía hoy el hogar de los pueblos en los que a duras penas nos reconocemos, y en ellas también nos acompañan, o agonizan con nosotros, las mariposas. La variedad carbonaria de la polilla moteada, o mariposa de los abedules, cuya denominación alude a la oscuridad de sus alas, predomina en los bosques que cruzan el corazón de la Revolución Industrial, mientras que la variedad de alas blanquecinas es más abundante en la Inglaterra rural, donde los depredadores pueden confundirlas con la corteza del abedul sobre el que descansa, que no ha sido ennegrecida por la polución: el melanismo industrial de la polilla moteada, descrito por Bernard Kettlewell en 1973, tras veinte años de investigaciones, se considera una de las más nítidas demostraciones cuasi-experimentales de la selección natural: “El alquitrán del limbo / te pintará las alas / niña come / esta hoja de hollín […] // un ancestro despedazado es quien enseña la mímesis” (24).       <br />
              <br />
       ¿No llevamos también nosotros la ciudad inscrita en nuestra carne? ¿No es el lenguaje que hablamos uno de los más afilados buriles con que se labra esa inscripción?       <br />
              <br />
       <b>5.</b>       <br />
              <br />
       Cuerpo, pueblo, lenguaje: ningún número de cuerpos hace un pueblo si no los une un lenguaje –porque un pueblo es lo que es llamado un pueblo, como nos revela Pablo;, pero también porque un pueblo es lo que llama, porque hay un pueblo cuya boca “llama a los muertos”, y sabemos que “La llamada hace la boca, la llamada hace a los espíritus” (19), porque un pueblo es lo que “dice / siete partes en el espíritu del arroz” (25), lo que “bautizó como bandera / el mensaje del querandí” (27), lo que “genera […] / susurro miel” (55). Susurra, recita, reza: poco más que mantener este rumor es lo que hace un pueblo, salvo vivir y morir bajo los ojos de Helena.       <br />
              <br />
       Cuerpo, pueblo, lenguaje: tampoco un cuerpo, en realidad, es del todo un cuerpo, lo que nosotros entendemos por un cuerpo, mientras no lo atraviesa un lenguaje que atraviese también otros cuerpos –los que forman su pueblo. Pero el lenguaje –decíamos– es una forma del tacto, y queda tallado en nuestros cuerpos como las ciudades en la venación alar de la mariposa. Dice bien Juan en Patmos (Apocalipsis 11: 13) cuando dice que “fueron muertos por el temblor de la tierra siete mil nombres de hombres”: sabe como sabía Homero que un cuerpo sin nombre no es ya un cuerpo –el poeta ciego, que no tiene nombre para el cuerpo y se refiere a él por el nombre propio del mortal, o por los nombres de los miembros en que muestra su vigor, llama en cambio soma al cadáver que ha sido abandonado por el hálito o la mariposa de la vida, pues hálito y mariposa significa <span style="font-style:italic">psuché</span>- También lo sabe la mariposa lechera: “en cuerpo quedan / los muertos sin nombre” (38), y “[…] el espíritu [...] / […] / susurra entre los huesos […]” (41). El lenguaje habita el cuerpo y hace el cuerpo: “El símbolo / que buscaba en un templo” la mariposa luna azul “ya está en la semilla, / en la cabeza” (64).       <br />
              <br />
       No puede ocultarse, claro, que el lenguaje es también instrumento del daño: “dijeron salón” los hermanos que “hicieron un catálogo” –katá logon– antes de abrirlo “para el aristócrata que mira / la joya robada” (22), y “[…e]n el nombre escrito / hallará la traición salas abiertas” (81) para la mariposa búho. También puede serlo el silencio: cuando Hipatia de Alejandría, como una mariposa luna, “[…a]bandona la biblioteca / a pesar de la alerta susurrada”, de las palabras que habrían podido salvarla, “[…f]uera, sin piel la arrastran pero no vocea / ninguno de sus hermanos” (44), y la ausencia de la palabra la condena. Entonces, como cuando la mariposa a la que Walter Rothschild bautizaría como Reina Alejandra en honor de la esposa de Eduardo VII recibió el disparo de su captor, que iba armado por miedo a los caníbales, “había misericordia por decir” (22).       <br />
              <br />
       Si en el silencio hay daño, como en la palabra que nos hace, ha de haber también reparación: porque saben que “[…l]amiendo a la madre / se cura el esqueje” (59),  “[…t]ocan los Viajeros a la que cura, / […] // Cuando calla, / siembra de árbol su saliva, / […] // La reparación circula de la boca a la mano / y, en cada espacio entre las mordidas, / abre una cueva de luz” (57-58). Así, cuando “[…l]lega el invierno solo / el signo queda” (63), como una plegaria durmiente, aguardando el perdón, “la restauración de la Frondosa”.       <br />
              <br />
       <b>6.</b>       <br />
              <br />
       Es patente –qué os voy a decir que no sepáis– que no tarda en quebrarse la inocente expectativa de comprensión que abre todo aquello que en el Tratado de las mariposas evoca el ensayo de historia natural que tal vez fuera antes de su propia metamorfosis –notas, nombres linneanos, geografía, estructura. Para bien: el Tratado de las mariposas es tan inabarcable como las mariposas, tan esquivo como ellas, tan hermoso e incomprensible, pero se nos acerca, como a veces las mariposas, y revolotea alrededor de nuestros ojos haciéndonos pensar por un momento que atrapar a una palabra sería atrapar al poema. Como sucede en el epitafio de Euterpe, en el que, conforme a lo habitual en la música de la Grecia Antigua, texto y melodía son inseparables y cada oración casa exactamente con cada frase melódica, si el poema se va desenvolviendo, de huevo a larva, de pupa a crisálida, de crisálida a imago, es porque el lenguaje del poema es las mariposas: el Tratado es tanto un ser de lenguaje como un ser de naturaleza en el que, como nos recuerdan las alas de <span style="font-style:italic">Morpho peleides</span> o de <span style="font-style:italic">Tatochila theodice</span>, “el cómo y el qué son un circuito” (93, 114). Lo que debemos hacer con el Tratado de las mariposas es, entonces, echarlo a volar: leerlo, dejarlo que se pose en nuestra mano y vuelva a alzar el vuelo, leerlo de nuevo, dejarlo regresar.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/21090625-24274351.jpg?v=1521885272" alt="Sobre "Tratado de las mariposas", por Juan Hermoso Durán" title="Sobre "Tratado de las mariposas", por Juan Hermoso Durán" />
     </div>
     <div>
      El poemario <a class="link" href="http://www.tigresdepapel.es/producto/tratado-de-las-mariposas/" target="_blank">Tratado de las mariposas</a> (Tigres de papel) ha sido ilustrado por los artistas: Laura Giordani, Enrique Cabezón, Rafael Lucena, Esperanza Vives Frasés, Adriana Manuela Ruiz Gómez, Abel Dávila Sabina, Paula Soldevila, Eva Lí, Inmaculada Fernández, Mayte Sánchez Sempere, Adolfo, el embajador; Társila Jiménez, Gabriel Viñals, Elena Rodríguez Vives. El libro cuenta, además, con un cuaderno de campo que puedes consultar <a class="link" href="http://tratadodelasmariposas.blogspot.com.es" target="_blank">aquí</a>. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Sobre-Tratado-de-las-mariposas--por-Juan-Hermoso-Duran_a227.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Presentación del poemario "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez, en Madrid</title>
   <updated>2018-03-06T12:11:00+01:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Presentacion-del-poemario-Tratado-de-las-mariposas--de-Yaiza-Martinez-en-Madrid_a226.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/20641952-24026764.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-03-06T12:11:00+01:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/20641952-24026764.jpg?v=1532536794" alt="Presentación del poemario "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez, en Madrid" title="Presentación del poemario "Tratado de las mariposas", de Yaiza Martínez, en Madrid" />
     </div>
     <div>
      El próximo martes, 20 de marzo de 2018, a las 19:00, se presenta en Madrid el poemario Tratado de las mariposas, de Yaiza Martínez. Será en el Salón de actos de la Biblioteca Manuel Alvar (c/Azcona, 42).          <br />
              <br />
       Editado por Ediciones Tigres de Papel, según su autora, &quot;en este libro confluyen cuerpo, Tierra, una simbología. Una prueba de cura a través de la palabra &quot;naturaleza&quot; y de sus múltiples significados. Un ruego de perdón por el daño infligido al planeta. Por el lenguaje, un regreso a la casa común. En &quot;Tratado de las mariposas&quot; confluyen otros y otras por amistad, por sangre, por terrestres, por humanos. Todos ellos persisten como lo sutil, con su voz y su fuerza&quot;.         <br />
              <br />
       La obra ha sido ilustrada por los artistas Laura Giordani, Enrique Cabezón, Rafael Lucena, Esperanza Vives Frasés, Adriana Manuela Ruiz Gómez, Abel Dávila Sabina, Paula Soldevila, Eva Lí, Inmaculada Fernández, Mayte Sánchez Sempere, Adolfo, el embajador; Társila Jiménez, Gabriel Viñals, Elena Rodríguez Vives.           <br />
              <br />
       En el acto intervendrán, además de Yaiza Martínez, los editores Paco Moral y Mara Troublant y el poeta Juan  Hermoso Durán. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Presentacion-del-poemario-Tratado-de-las-mariposas--de-Yaiza-Martinez-en-Madrid_a226.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Presentación del poemario "Amor King Kong", de Fernando Barcia en Madrid</title>
   <updated>2018-02-06T10:11:00+01:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Presentacion-del-poemario-Amor-King-Kong--de-Fernando-Barcia-en-Madrid_a225.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/19982845-23650075.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-02-06T10:02:00+01:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
El próximo jueves, 8 de febrero, a las 20:30 horas, se presenta en Amalavida Lounge Club (c/ Loreto y Chicote, 7, Gran Vía, Madrid) el poemario "Amor King Kong", de Fernando Barcia. Barcia fue finalista en el certamen Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid en 2007 y un año después recibió el premio La voz más joven de La Casa Encendida. Está especializado en cantos chamánicos mesoamericanos.     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/19982845-23650075.jpg?v=1517907942" alt="Presentación del poemario "Amor King Kong", de Fernando Barcia en Madrid" title="Presentación del poemario "Amor King Kong", de Fernando Barcia en Madrid" />
     </div>
     <div>
      <b>Un poema de</b> <a class="link" href="https://issuu.com/gravitaciones/docs/akk_fragmento/1?ff=true" target="_blank">Amor King Kong</a> (Gravitaciones, 2017), <b>de Fernando Barcia</b>       <br />
              <br />
       El otoño desciende de las montañas y como cada año Nuestras manos se llenan de musgo.       <br />
              <br />
       Es la forma que tiene el bosque de recordarnos nuestro linaje.       <br />
              <br />
       Nos declaramos hijos del sol, Hacemos fuego chocando piedras, Dormimos mal.       <br />
              <br />
       Las leyes de la termodinámica afirman que        <br />
              <br />
       para dos estados macroscópicamente especificados de un sistema, hay una cantidad llamada diferencia de entropía de la información entre ellos.        <br />
              <br />
       Esta diferencia de entropía de la información define La forma en que te alejas del incendio       <br />
              <br />
       Y Ya no recuerdas cómo comenzó todo a arder.       <br />
              <br />
       Hace frío y el animal que habita en nosotros Ha desaparecido de nuevo.       <br />
              <br />
       Mamá dice que hay un hombre en Roma, muy blanco porque nunca ve la luz del sol,       <br />
              <br />
       Que lo atrae por las noches profiriendo extraños cantos.       <br />
              <br />
       Dice que se lo quiere comer. Santo Padre es su nombre. Y su canto dice así:       <br />
              <br />
       Dominus Vobiscum       <br />
              <br />
       Fa, fe, fi, fo, fú       <br />
              <br />
       Dirás       <br />
              <br />
       Es por eso que lavamos nuestro cuerpo con ortigas Juntamos las manos       <br />
              <br />
       Y rezamos sin parar:       <br />
              <br />
       Es la hora       <br />
              <br />
       Sal otoño       <br />
              <br />
       Es la hora       <br />
              <br />
       Sal sombra Es la hora Sal.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Presentacion-del-poemario-Amor-King-Kong--de-Fernando-Barcia-en-Madrid_a225.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Poemas de "La dictadura de la perspectiva", de Pablo López Carballo</title>
   <updated>2017-10-06T10:18:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Poemas-de-La-dictadura-de-la-perspectiva--de-Pablo-Lopez-Carballo_a223.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <photo:imgsrc>https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/imagette/17487616-21968712.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2017-10-06T09:57:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/17487616-21968712.jpg?v=1507276526" alt="Poemas de "La dictadura de la perspectiva", de Pablo López Carballo" title="Poemas de "La dictadura de la perspectiva", de Pablo López Carballo" />
     </div>
     <div>
      <b>QUEMARÁN LA TIERRA, ENVENENARÁN LOS POZOS</b>       <br />
              <br />
       Ya nadie dice Castilla sin amontonar piedras.       <br />
       No saben nada de la niebla y el silencio       <br />
       que hasta los pájaros atienden,       <br />
       ni de Inés de Castro desatando urracas,       <br />
       tejiendo espinas para regresar ungida       <br />
       en duelo y tempestad. Hablaba con las manos,       <br />
       el viento en la cabeza y el porvenir colgando del pelo.       <br />
       Dos años escribiendo: <span style="font-style:italic">entro en la edad       <br />
       del desinterés, ni demasiado joven       <br />
       ni todavía respetable</span>. Desigualdad.       <br />
       Igual que las luces de cocinas       <br />
       que iluminan donde nadie necesita ver.       <br />
       Callejas donde la sombra del hielo       <br />
       se muestra sin el hielo       <br />
       y las previsibles paredes de ladrillo,       <br />
       las que hacían perder la cordura,       <br />
       son ahora firme anclaje.        <br />
       Los límites toman forma, como la precisión       <br />
       de tu indiferencia.       <br />
       Sé de lo que hablo        <br />
       porque en nada fui determinante,       <br />
       ni todavía he perdido la vergüenza       <br />
       que dan las cosas hechas y las no realizadas.       <br />
       Insuficiente en grafías,       <br />
       fallido en el convenio, profuso en los nervios       <br />
       que preceden al sometimiento. He movido,       <br />
       a diario, el proyecto que a nadie interesa.       <br />
       Aquí sigue saliendo el sol desorientado,       <br />
       no digas nada, te querrán helar los huesos,       <br />
       no entienden de nostalgias, buscan el renombre       <br />
       y  siempre están dispuestos al precio.       <br />
       Nosotros seguimos en lo mismo,       <br />
       mirar no es suficiente, debemos devanar       <br />
       con la ciencia del no tener.        <br />
       Por algo estaremos vivos:       <br />
       para mondar naranjas ante el reloj       <br />
       —si duele no aniquila—       <br />
       con la exactitud de los límites.       <br />
       Nubes de huesos sobre el deseo       <br />
       ignorante de azar. Todo esto pasará.       <br />
       <span style="font-style:italic">¿Y los viejos tiempos?</span> Que nunca regresen,       <br />
       que nadie nos congele el tuétano,       <br />
       pronto estaremos solos.       <br />
       En el fondo, la poesía perdura       <br />
       por un continuo malentendido.       <br />
              <br />
       *       <br />
              <br />
       <b>DE CAMINO A OTRA PARTE</b>       <br />
              <br />
       No se asemeja a nada en su retirarse       <br />
       de vidriera. De rodillas, aún por delinear       <br />
       esboza relaciones geométricas y se reclina       <br />
       en la pared. Cierra los ojos       <br />
       y aprovecha el daño desprendido,       <br />
       los trozos pigmentados.       <br />
              <br />
       Regresará juntando las manos       <br />
       a capturar lo que no se puede capturar,       <br />
       			tal vez lo que te digo,       <br />
       quizá el ímpetu,       <br />
       		en el instante siempre previo,       <br />
       ante el blanco que cede       <br />
       a los futuros trazos de un pueblo       <br />
       metafórico. Los huesos presentes, los huesos por venir.       <br />
              <br />
       Mi mano revolviendo en tu estómago. Mi mano dando vueltas en tu estómago. Conmueve no saber a dónde va ese espacio.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Indietro i passi       <br />
       senza proteggere dalla tenerezza</span>. Comienza en lo siniestro,        <br />
       materia lenta, temblor, no recordar cuándo,       <br />
       	<span style="font-style:italic">yo estaba allí</span>.       <br />
              <br />
       Las puntas, las hojas, los setos       <br />
       se mueven al tiempo, soy la corriente,       <br />
       el avance empático.       <br />
              <br />
       		<span style="font-style:italic">Alpacas       <br />
       tres árboles		amarillo verde marrón amarillo verde       <br />
       surcos, el caudal remonta la pendiente       <br />
       corneal.       <br />
              <br />
       		Amarillo verde marrón       <br />
       verde marrón.       <br />
              <br />
       Plano.       <br />
       Los delineadores indican la perspectiva.</span>       <br />
              <br />
       Creemos oír ecos de restos salinos.       <br />
       Solo es ruido, momentos,       <br />
       repeticiones simples de recuerdos perdidos.       <br />
       Profundizo: allí no hay nada.       <br />
              <br />
       Todos enmudecen como frente al mar.       <br />
              <br />
       En el interior una polilla       <br />
       sobrevuela la olla hacia la puerta       <br />
       y retrocede. Calcáreas las decisiones,       <br />
       rojizo el pomo.       <br />
              <br />
       De mañana toman el ferry.       <br />
       Se arremolinan en las ventanas para reconocer su piel como superficie sofisticada, ¿por qué desplazarse entonces?, ¿para qué hacer lo que se puede hacer frente al desayuno, o de espaldas?       <br />
       Inadvertidas pasan las relaciones, la carretera que estratifica, restos solares, peces que podrían saltar.       <br />
              <br />
       Revolver el bolso buscando las llaves.       <br />
       El lenguaje de la piedad renovado ante la puerta.       <br />
       Dejamos       <br />
       las redes sobre el pantano,       <br />
       postergando       <br />
       la decisión de vivir en escenas       <br />
       o en la contingencia.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/17487616-21968713.jpg?v=1507276662" alt="Poemas de "La dictadura de la perspectiva", de Pablo López Carballo" title="Poemas de "La dictadura de la perspectiva", de Pablo López Carballo" />
     </div>
     <div>
      <a class="link" href="http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com.es/2007/04/pablo-lpez-carballo.html">Pablo López Carballo</a> (Cacabelos- León, España, 1983), es Doctor en Literatura española e hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. Ha publicado los libros de poemas <span style="font-style:italic">Sobre unas ruinas encontradas</span> (La Garúa, 2010), <span style="font-style:italic">Quien manda uno</span> (Colección Transatlántica, 2012) y <a class="link" href="http://www.trea.es/books/la-dictadura-de-la-perspectiva" target="_blank">La dictadura de la perspectiva</a> (Trea, 2017), libro al que pertenecen los poemas que aquí aparecen. También ha publicado el libro de narraciones <span style="font-style:italic">Crea mundos y te sacarán los ojos</span> (El Gaviero, 2012). Recientemente ha aparecido en Italia una antología de su poesía bajo el título <span style="font-style:italic">La precisione dell´indifferenza</span> (Carteggi letterari, 2016, Trad. Lorenzo Mari). 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Poemas-de-La-dictadura-de-la-perspectiva--de-Pablo-Lopez-Carballo_a223.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Filosofía y poesía en María Zambrano: Una reconciliación entre la razón y la vida</title>
   <updated>2017-06-08T10:10:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/Filosofia-y-poesia-en-Maria-Zambrano-Una-reconciliacion-entre-la-razon-y-la-vida_a222.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2017-06-08T10:05:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/14469951-20319002.jpg?v=1496907391" alt="Filosofía y poesía en María Zambrano: Una reconciliación entre la razón y la vida" title="Filosofía y poesía en María Zambrano: Una reconciliación entre la razón y la vida" />
     </div>
     <div>
      <b>Conferencia de Yaiza Martínez dictada el 8/3/2017 en el IES Juan de Aréjula de Lucena (Córdoba) en el marco del programa &quot;Conocer a los clásicos&quot; del Ministerio de Educación y Cultura.</b>       <br />
              <br />
              <br />
       En 1957, exiliada en Roma, <a class="link" href="https://es.wikipedia.org/wiki/María_Zambrano" target="_blank">María Zambrano</a> escribía en una carta al poeta español de la Generación del 27, Jorge Guillén:       <br />
              <br />
        “Cuando lo conocí [a Miguel Pizarro] yo era una niña y él un joven brillante y lleno de cualidades que yo admiraba, y él me llevó al mundo de la poesía y de la belleza. Mi Padre me había llevado siempre por el camino de la filosofía. Yo he buscado la unidad, la fuente escondida de donde salen las dos, pues a ninguna he podido renunciar”.       <br />
              <br />
       Abro la siguiente conferencia con este párrafo porque me parece clave para ilustrar cómo se conjugan, en el pensamiento filosófico de María Zambrano, poesía y filosofía,  diríase que para llegar a la verdad sin agotarla, como siempre abriéndola más, en lugar de cerrarla en rígidos conceptos.       <br />
              <br />
       Tiene así Zambrano una actitud de indagación y conocimiento que podríamos describir como “amorosa”, porque se sitúa entre el asombro o devoción, y la cuidadosa atención hacia todo lo que se observa, hacia todo sobre lo que se habla.         <br />
              <br />
       En 1950, en el prólogo de su libro <span style="font-style:italic">Hacia un saber sobre el alma</span> [1], la propia Zambrano dirá que siempre se sintió más encadenada a las “razones de amor” como medio de conocimiento, suponemos que en contraposición a la razón racionalista o a la lógica de la filosofía moderna dentro de las que ella misma se había formado.        <br />
              <br />
       Pero en el amor empieza todo para Zambrano, como si el conocimiento no pudiera desligarse de él. Como ella misma explica en su carta a Guillén: por un lado, en la poesía la introduciría el hombre al que la propia Zambrano definió como su “gran amor”, su primo Miguel Pizarro. Y otro de sus seres queridos, su padre, el pedagogo y también filósofo Blas José Zambrano, la acercó a la filosofía, a la que la pensadora dedicaría toda su vida.       <br />
              <br />
       Dado que hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, que por cierto se celebra desde 1911, haré un inciso aquí para decir que Zambrano no es la única mujer brillante de la historia que pudo desarrollar sus aptitudes gracias a un contexto propicio, amoroso, en el que su derecho a saber fue reconocido y cuidado.        <br />
              <br />
       Hallamos esta misma circunstancia en otras mujeres que –con el viento en contra, por los usos y costumbres de su época- también lograron estudiar, publicar, investigar, desarrollarse intelectualmente y, en última instancia, brillar por méritos propios en sus campos.        <br />
              <br />
       Así, encontramos, por ejemplo, a la francesa medieval <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Christine_de_Pizan" target="_blank">Christine de Pizan</a> que, con ayuda de su padre, llegó a convertirse en la primera escritora profesional de la historia (en 1405 publicaría <span style="font-style:italic">La ciudad de las damas</span>, considerada la primera obra feminista) o a la filósofa, astrónoma y matemática del siglo III, <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia" target="_blank">Hipatia</a>, que pudo formarse gracias a que su padre era director de la Biblioteca de Alejandría. Eso por nombrar solo a un par de ellas. Pero volvamos a Zambrano.       <br />
              <br />
       <b>¿Quién fue María Zambrano?</b>       <br />
              <br />
       El 22 de abril de 1904 nace en Vélez-Málaga la filósofa y ensayista María Zambrano. Fue hija y nieta de maestros. Ya a los cinco años comienza a moverse por la geografía española, allá donde su padre era destinado. Desde esa edad parece que cambiar de lugar de residencia sería uno de sus designios.       <br />
              <br />
       En 1908, la familia se traslada a Segovia y, posteriormente, a Madrid, donde Zambrano pasa su adolescencia y donde nace su hermana Araceli, según sus propias palabras, “la alegría más grande de su vida”. A Araceli dedicará Zambrano, muchos años más tarde, el libro <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span>.       <br />
              <br />
       En 1913 comienza a estudiar bachillerato en Segovia, donde era, junto a otra compañera, la única chica del instituto (inciso: hace solo unos días <a class="link" href="http://segoviaudaz.es/maria-zambrano-hija-adoptiva-predilecta-segovia/" target="_blank">ha sido declarada</a> Hija Adoptiva y Predilecta de esta ciudad). En 1921, ya en Madrid, se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad.       <br />
              <br />
       En sus años universitarios, María Zambrano conoce al filósofo y ensayista Ortega y Gasset, profesor, amigo y creador del concepto de “razón vital”, que se contrapone al de la “razón abstracta” del racionalismo clásico.        <br />
              <br />
       Entiende Ortega que la razón ha de ser un instrumento al servicio de la vida y no algo ajeno al mundo vital, como propusiera primero Platón –que lleva la razón al mundo de las ideas- y después Descartes, que sitúa el pensamiento, y no la vida, como eje de la existencia con su célebre máxima “pienso luego existo”.        <br />
              <br />
       Así que aquí ya vamos viendo varias “razones” como métodos de acercamiento y comprensión de la realidad, y como antecedentes del pensamiento de María Zambrano.       <br />
              <br />
       Defensora de la República, cuando los franquistas ganan la guerra, Zambrano tiene que exiliarse. Sale con su familia de España hacia Francia el 28 de enero de 1939 y después, con su marido diplomático, Alfonso Rodríguez Aldave, viaja a París, México, Nueva York y La Habana. Durante este periplo sigue escribiendo, publicando, enseñando y dando conferencias.        <br />
              <br />
       Debido a la II guerra mundial, Zambrano no puede reunirse con su madre enferma y su hermana Araceli (el padre ya había muerto), en un París ocupado por los nazis. Cuando por fin lo consigue, llega tarde, su madre ya ha fallecido y su hermana Araceli está al borde de la locura.        <br />
              <br />
       A partir de 1947, las hermanas Zambrano vivirán juntas, hasta la muerte de Araceli, en 1972. Lo harán en diversos lugares del mundo: París, Cuba, México, Roma, etc. Finalmente, tras más de 50 años de exilio, María Zambrano regresará a España, ya sola. Corría el año 1984.       <br />
              <br />
       En los años ochenta llegan los reconocimientos oficiales: Zambrano fue Premio Príncipe de Asturias en 1981, fue nombrada Hija Predilecta de Andalucía en 1985; en 1987 se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre y, en 1988, recibe el Premio Cervantes. Muere en Madrid el 6 de febrero de 1991.       <br />
              <br />
       Según los expertos, esta trayectoria vital se correspondería con tres periodos en la obra de Zambrano: una primera etapa de formación, en la que se gesta su “razón poética’, de la que voy a hablar a continuación; el tiempo del exilio, donde desarrolla un pensamiento vinculado a la problemática histórica del momento; y la última etapa, tras el regreso a España, caracterizada por una actividad intelectual “incansable” [2].         <br />
              <br />
       <b>Razón poética para todas las zonas de la vida</b>       <br />
              <br />
       Como hemos dicho, en el siglo XX la filosofía europea –en la que Zambrano se forma- está impregnada del racionalismo de origen cartesiano que, <span style="font-style:italic">grosso modo</span>, acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contra del papel de la experiencia y de los sentidos. Descartes aseguraba que solo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales.        <br />
              <br />
       En este contexto, Zambrano busca otro tipo de razón. Lo hace porque se da cuenta de que, como escribe en <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span>, “la vida del hombre, por muy consciente que (este) sea y por muy amante del conocer, no está empleada continuamente en la lógica” [3].        <br />
              <br />
       Para Zambrano, el ser humano no es un “sujeto cartesiano” sino un “hombre-organismo”, que se construye a partir de “la ruina del anhelo, de la avidez, de la esperanza originaria”  [4], esto es, a partir de las emociones que nos unen a la vida y hacen que en ella perduremos, resistamos, busquemos la supervivencia.       <br />
              <br />
       Por tanto, este hombre-organismo, que es mucho más que únicamente lógica o razón, podrá alcanzar conocimiento solo con  un método distinto al de la razón racionalista; con un método que se haga cargo “de esta vida, al fin desamparada de la lógica (…)”; un método que abarque, en definitiva, “todas las zonas de la vida”.       <br />
              <br />
       ¿Cómo sería ese método? ¿Con qué medio cuenta el ser humano para acercarse a la vida, a su complejidad? ¿Cómo se puede nombrar la vida para conocerla (puesto que el lenguaje es conceptualizar para conocer) y, al mismo tiempo, no traicionarla reduciéndola a conceptos?        <br />
       Cree Zambrano que nombrar sin reducir es posible gracias a la palabra poética, modo del lenguaje más cercano a la revelación de las verdades que a la conceptualización de las verdades, por lo tanto, más capaz de mostrar las verdades sin someterlas a la rigidez o a la congelación ideológicas.           <br />
              <br />
       Así, para Zambrano, el poeta o la poeta es aquella que “ama la verdad no excluyente” [5], es decir, que nombra lo que observa, lo que se aparece, sin la propensión a limitarlo “violentamente”, de manera definitoria, sino más bien abierta, polisémica; mostrando verdades mientras las menciona.        <br />
              <br />
       A continuación, como si bebiera de ese venero, de ese contenido simbólico que el lenguaje poético despliega, la razón podría desentrañar esas verdades para mostrarlas sin cerrarlas, y así seguir fiel a la vida y su “discontinuidad” [6]; esa discontinuidad que Zambrano describe en <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span> como:       <br />
              <br />
       “(…) imagen fiel del vivir mismo, del propio pensamiento, de la discontinua atención, de lo inconcluso de todo sentir y apercibirse, y aún más de toda acción”.        <br />
              <br />
       De esta forma, trata Zambrano de crear una metodología de aproximación a las cosas para conocerlas –el método de la razón poética-, que describirá –breve y poéticamente- en <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span> [7]. Dicha metodología de la razón poética exigiría lo siguiente:       <br />
              <br />
       “Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad intraterrestre, intracorporal, de los diversos campos que el hombre terrestre habita: el de la tierra, el del universo, el suyo propio”.        <br />
              <br />
       Sería este un método que, por tanto, incluiría la claridad (razón) en la que debemos dormir, puesto que pareciera que la luz tiene dos caras. Una de ellas, ciertamente, puede generar conocimiento sobre un objeto específico, sobre el cual se enfoca. Pero la otra cara dejaría en la sombra al resto de las cosas. Por tanto, es importante conocer con la razón, sin olvidar que el resto de lo conocido también espera, existe y, sobre todo, convive con eso que estamos conociendo.        <br />
              <br />
       Asimismo, sería necesario dormirse arriba en la luz para dejar que la revelación se produzca, no solo ir en busca del saber haciendo un esfuerzo racional, sino ser capaces de esperar a que ese saber venga de abajo, de los “ínferos del alma”, de la discontinuidad, de lo vivo.        <br />
              <br />
       Por eso, propone la filósofa, estar despiertos en la oscuridad del cuerpo propio, del de la Tierra, del cosmos, porque es en ellos donde habitamos, de donde verdaderamente podemos aprender, tal vez porque el verdadero aprendizaje radique solo en la vivencia.        <br />
              <br />
       Así, este “método de la razón poética” reuniría razón y experiencia, y sería una fuente fidedigna de sabiduría y de conocimiento. El lenguaje poético cobraría en él una especial relevancia porque permitiría exceder la “lógica”; expresar la manera en que la “inteligencia y el corazón unidos forman un solo ser que late” [8], y conoce. No olvidemos que, etimológicamente, el término griego <span style="font-style:italic">poiesis</span>, origen del término “poesía”, significaba a un tiempo intuición reveladora y creación a través de la palabra.        <br />
              <br />
       En definitiva, la “razón poética” sería un modo de acercamiento racional a la realidad para conocerla, no excluyente de las zonas “no lógicas” de la vida; que tendría el lenguaje poético como medio de expresión y de comprensión, pues este lenguaje permite acercarse al fluido propio de la vida, y conservarlo además en el discurso.       <br />
              <br />
       Según Zambrano, el ser humano podría recuperar, gracias a esta razón poética, “otros medios de visibilidad que su mente y sus sentidos mismos reclaman por haberlos poseído alguna vez poéticamente” [9]; podría retomar formas de conocimiento que ya existían antes de que Platón señalase en <span style="font-style:italic">La República</span> que la poesía va en contra de la verdad [10].        <br />
              <br />
       En coherencia con estas ideas, en la investigación y expresión de María Zambrano, en sus libros –especialmente, en <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span> y <span style="font-style:italic">De la aurora</span>-, a menudo encontramos un lenguaje metafórico para expresar la indagación filosófica. También encontramos la musicalidad y el ritmo propios de la imaginación “poética”.        <br />
              <br />
       De esta forma, en la obra de Zambrano: “la palabra se encarna en la imagen y la razón fertiliza en el símbolo para lograr la finalidad anhelada: engendrar los ínferos y dar luz en la conciencia”, advierte la también filósofa <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Chantal_Maillard" target="_blank">Chantal Maillard</a> [11].
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/14469951-20319057.jpg?v=1496909064" alt="Filosofía y poesía en María Zambrano: Una reconciliación entre la razón y la vida" title="Filosofía y poesía en María Zambrano: Una reconciliación entre la razón y la vida" />
     </div>
     <div>
      <b>La construcción de la persona y la humanización de la historia</b>       <br />
              <br />
       Maillard, estudiosa de Zambrano [12], ha señalado que el pensamiento de esta se forja bajo las influencias de <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/José_Ortega_y_Gasset" target="_blank">Ortega y Gasset</a>, ya mencionado, y de otros maestros como <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Xavier_Zubiri" target="_blank">Xavier Zubiri</a> o <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_García_Morente" target="_blank">García Morente</a>; de la filosofía existencial, fenomenológica y vitalista; de Spinoza o de Plotino. Pero también de autores del ámbito de la psicología, de la mística o de la antropología de la religión.       <br />
              <br />
       Sin embargo, a pesar de todas estas influencias, Zambrano anduvo un camino individual que quiso convertir en método, “describir mientras lo recorría”: el de la razón poética de la que venimos hablando.       <br />
              <br />
       Curiosamente, la razón poética de Zambrano no queda expuesta de manera sistemática en su propia obra, sino que subyace a todos sus libros como modo de pensamiento y escritura. Tal es la coherencia del caminar de Zambrano, de ese conocer haciendo.        <br />
              <br />
       Pero Maillard señala un fin para la razón poética, que va más allá del conocimiento: la creación de la persona. Nos dice que, con su metodología, Zambrano pretende alcanzar “la esencia sagrada, inasible, de lo humano, que se muestra en múltiples maneras”; busca que “la razón esté asistida por el corazón, para que esté presente la persona toda entera”; que la razón alcance “la máxima amplitud y la mínima violencia” para Zambrano instaurada, como hemos dicho, con la ruptura entre poesía y filosofía propuesta por <a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Platón" target="_blank">Platón</a>, en el siglo III a.C. [13]        <br />
              <br />
       Porque Zambrano ve en el mito platónico de la caverna, en el esfuerzo de salir de la oscuridad a la luz, una forma de conocer violentada, que culmina en el mundo de las ideas, alejado de la contingencia de la vida y, en consecuencia, de la naturaleza humana.        <br />
              <br />
       Hay así, para ella, una “primera renuncia” en el “camino de la filosofía”, que consiste en que el filósofo “impulsado por el violento amor a lo que buscaba, abandone la superficie del mundo, la generosa inmediatez de la vida” para tratar de alcanzar eso que busca. Es entonces cuando descubre el ascetismo “como instrumento de este género de saber ambicioso” [14].        <br />
              <br />
       Como alternativa, en la escritura de Zambrano “la palabra se encarna en la imagen y la razón fertiliza en el símbolo (…) para elevarse a los lugares donde ser, plenamente, sea posible”. Porque “la conducción hacia la luz, la alimentación de ese cuerpo en su vida no podrá realizarse en la aridez de la razón”, explica Maillard.        <br />
              <br />
       Esa “construcción de la persona” conllevaría, además de consecuencias individuales, consecuencias “colectivas”, pues el ser humano, al asumir su propia libertad como ser pleno, podría propiciar una humanización de la historia.       <br />
              <br />
       Como todo absolutismo, el racionalismo de alguna manera ha matado la historia –que se desarrolla en el tiempo-, al realizar una abstracción del tiempo. La consecuencia del racionalismo como “cosmovisión” es que el ser humano deje de sentir el paso del tiempo y su constante destrucción, deje de saberse en lucha perpetua contra el tiempo.         <br />
              <br />
       Viviendo en esta atemporalidad artificial, la conciencia humana, que despierta gracias al paso del tiempo, al atravesar la vida, no puede despertar ni asumir el tiempo, incluso los distintos tiempos de la persona.        <br />
              <br />
       Dado que toda historia es construcción, y el sueño de la razón, del absolutismo, e incluso de las religiones monoteístas, ha sido construir por encima del tiempo, si el ser humano recobra la conciencia de su naturaleza temporal, construirá una historia más humanizada. Así, del mismo modo que la razón poética pretende abarcar y considerar todos los aspectos del ser humano, y no solo los lógicos, esa otra historia tendrá en cuenta la diversidad humana e incluso no humana, la necesidad de cuidar la vida en todos sus aspectos, dada nuestra temporalidad.        <br />
              <br />
       <b>Sobre la autoría y la autoridad</b>       <br />
              <br />
       En la introducción a su libro <span style="font-style:italic">Hacia un saber sobre el alma</span>, María Zambrano escribe:       <br />
              <br />
       “Y no se me figura en este momento necesario que yo diga más para atreverme a ofrecer al eventual lector éste mi librito, donde se sigue la trayectoria, el nacimiento, de la razón poética, llegado a mí casi a ciegas, en la penumbra del ser y del no ser, del saber y del no saber.”  [15]       <br />
              <br />
       En este párrafo, la pensadora sin duda nos sorprende, al presentarnos su obra casi menospreciándola, llamándola “librito”. En otros momentos de la obra de Zambrano hallaremos otro factor sorprendente más: Zambrano se refiere a sí misma como “autor” en lugar de como “autora”. Como es 8 de marzo, convendría cuestionarse por qué hace esto María Zambrano.       <br />
              <br />
       Esta falta de reconocimiento de Zambrano al nivel de su propia obra (no compuesta precisamente por meros “libritos”) e incluso a su propio sexo (evitando mencionarse a sí misma como “autora”) creo que podría tener su origen en la desautorización histórica a las obras de las mujeres. Esa desautorización se ha producido en dos direcciones: a menudo se les ha robado a las mujeres la autoría de sus obras y con frecuencia, también, se las ha desautorizado o desacreditado.        <br />
              <br />
       Como consecuencia, hoy día muy poca gente sabe, por ejemplo, que las primeras definiciones de los procesos químicos fueron de perfumistas asirias; que la acadia EnhedduAnna llevó a cabo, hace 5.000 años, las primeras notaciones astronómicas o que la astrónoma danesa Sofía Brahe realizó casi al completo, junto a su hermano Tycho, el catálogo de posición de planetas y del fondo estelar que más tarde serviría a Kepler para anunciar sus leyes astronómicas [16].        <br />
              <br />
       Todas esas autorías fueron borradas por la historia, alerta la investigadora de la Universidad de Valencia, Ana López-Navajas, especializada en el estudio del papel de las mujeres en todas las ramas del conocimiento a lo largo de los siglos.        <br />
              <br />
       Como consecuencia, vivimos en una “distorsión histórica y cultural”; en una historia y una cultura que, aún consideradas como universales, “no son más que una historia y una cultura de género. Masculino, por supuesto. Completamente parcial. Los hechos considerados relevantes o hitos culturales… todos son de protagonismo masculino”, alerta López-Navajas.        <br />
              <br />
       En este contexto en que está tan “naturalizado el hecho de que las mujeres no han hecho nada relevante” (tampoco en filosofía), parece natural que Zambrano pidiera disculpas con ese “mi librito” por su incursión en la filosofía, un ámbito en el que las mujeres tampoco han tenido cabida, en el que su autoría no ha quedado registrada.       <br />
              <br />
       Porque, desde la antigüedad y en las épocas medieval, moderna y contemporánea, especialmente durante los siglos XX y XXI, ha habido mujeres filósofas, pero estas apenas han entrado en el canon filosófico occidental. Algunos ejemplos de ellas son: Hipatia de Alejandría, Hildegarda de Bingen, Anne Conway (que crea el concepto de mónadas antes de Leibniz), María Montessori, Adela Cortina, Hanna Arendt o Martha Nussbaum, por nombrar solo a unas pocas de todos los tiempos.        <br />
              <br />
       Seguramente, ninguno de vosotros ha estudiado a ninguna de estas filósofas en ESO o bachillerato ni las estudiará a fondo en la carrera de filosofía, si os decantáis por ella.        <br />
       En España, tenemos un caso muy ilustrativo de este borrado general de la autoría de las mujeres filósofas, el de<a class="link" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oliva_Sabuco" target="_blank"> Oliva de Sabuco de Nantes Barrera</a>.        <br />
              <br />
       En 1587, esta mujer publicó <span style="font-style:italic">Nueva filosofía de la naturaleza del hombre</span>, un tratado que fue imprimido varias veces a lo largo de la vida de la autora, y en siglos sucesivos. Su autoría, sin embargo, fue posteriormente cuestionada y el texto pasó a ser considerado como obra de su padre.       <br />
              <br />
       Por otro lado, ¿por qué se menciona a sí misma Zambrano como “autor”? Quizá esa desaparición sistemática de referentes femeninos en todos los ámbitos del conocimiento haga que las mujeres, cuando acceden a dicho conocimiento, solo encuentren autores, a hombres como referentes. Por tanto, les resultará difícil identificarse a sí mismas al escribir, al automencionarse, como si la autoría femenina no pudiera ser real.        <br />
              <br />
       Y esto nos lleva al tema de la autoridad. Desgraciadamente, si la autoría femenina no puede ser real, la autoridad femenina tampoco podrá serlo. Entendemos aquí como autoridad “el prestigio merecido por competencia en determinadas materias”, esto es, el reconocimiento social al valor de las mujeres por sus propios méritos.        <br />
              <br />
       De nuevo Ana López-Navajas alerta de que, al omitir y excluir todo el saber que las mujeres han producido a lo largo de la historia, a estas se les deja de conceder valor social.        <br />
       La consecuencia de esto os afecta a vosotras, estudiantes, directamente, porque, según esta especialista: “las chicas salen de la educación obligatoria –una educación donde se les ha enseñado que ellos son los protagonistas y ellas son insignificantes- en una situación de secundariedad social que marca su identidad personal y el (menor) desarrollo social que pueden alcanzar. Esta vulnerabilidad con la que salen de la educación alimenta un abanico de discriminaciones que van desde la violencia de género hasta el techo de cristal”.       <br />
              <br />
       Pero no solo salís perdiendo vosotras, también vosotros, los chicos, perdéis, porque “para todos, la exclusión de la producción cultural de autoría femenina y del protagonismo femenino significa que se nos sustrae buena parte de nuestro acervo cultural. Hay una transmisión cultural deficiente que nos empobrece a todos, no solo a las mujeres”, sigue diciendo López-Navajas.       <br />
              <br />
       Tened en cuenta que en los libros de texto actuales de ESO, en ciencias solo aparecen un 5% de mujeres, frente al 95% de hombres. En Tecnología, las mujeres no llegan ni al 1%. En Historia, solo hay un 5% de representatividad femenina. En Literatura Española, hasta el siglo XVIII solo aparece una escritora o en el siglo XX no aparecen ni poetas ni dramaturgas.        <br />
       Música, con un 6% y Plástica, con un 5% de mujeres son otras de las muestras de la omisión de las artistas y su producción, de la tradición cultural que se divulga en los institutos.       <br />
              <br />
       En el contexto en que creció Zambrano la cosa quizá fuera todavía peor a nivel académico (aunque ella no sufría el machismo del <span style="font-style:italic">reggaeton</span> o la presión de la publicidad que en el presente minan la autoimagen de las chicas adolecentes continuamente), tal vez de ahí sus disculpas y su confusión con su propia autoría femenina.        <br />
              <br />
       Pero quiero cerrar esta conferencia con su autoridad. La obra de María Zambrano es profunda y compleja y, hoy por hoy, tal vez sea más necesaria que nunca porque apuesta por una reconciliación entre la vida y el conocimiento, por el conocimiento que es amor a la vida y aspira a mejorarla, a integrarla en su diversidad, a comprenderla en su complejidad, musical y extensa.        <br />
              <br />
       En una sociedad humana en extremo tecnologizada y, al mismo tiempo, amenazada por una catástrofe climática autoinducida, las propuestas y hallazgos de Zambrano sin duda consuelan y, lo que es más importante, abren vías para una construcción individual y colectiva saludable y esperanzadora. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
     <div>
      <b>Notas</b>       <br />
              <br />
       [1] María Zambrano, Hacia un saber sobre el alma, Alianza Editorial, 2005, p. 13.       <br />
       [2] Fuente: <a class="link" href="http://www.fundacionmariazambrano.org/" target="_blank">Fundación María Zambrano</a>.       <br />
       [3] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span>, Biblioteca de Bolsillo, 1988, p. 15.       <br />
       [4] María Zambrano, <span style="font-style:italic">El hombre y lo divino</span>, FCE, 1993, p. 199.       <br />
       [5] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Filosofía y poesía</span>, FCE, 1996, pp. 13-25.       <br />
       [6] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span>, Biblioteca de Bolsillo, 1988, pp. 11-18.       <br />
       [7] Ibíd. p. 39.       <br />
       [8] Ibíd, página 73.       <br />
       [9] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Claros del bosque</span>, p. 147.       <br />
       [10] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Filosofía y poesía</span>, FCE, 1996,  p.29.       <br />
       [11] Chantal Maillard, <span style="font-style:italic">Las mujeres en la filosofía español</span>a en <span style="font-style:italic">Breve historia feminista de la literatura española</span> (Volumen V), Universidad de Puerto Rico, 1998, pp. 267-296.       <br />
       [12] Ver Chantal Maillard, <span style="font-style:italic">La creación por la metáfora. Introducción a la razón-poética</span>, Anthropos, 1992.       <br />
       [13] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Filosofía y poesía</span>, FCE, 1996, pp. 13-25       <br />
       [14] Ibíd, p. 17.       <br />
       [15] María Zambrano, <span style="font-style:italic">Hacia un saber sobre el alma</span>, Alianza literaria, 2005, p. 14.        <br />
       [16] <a class="link" href="http://www.tendencias21.net/Ana-Lopez-Navajas-No-existe-una-historia-sin-mujeres-ni-una-cultura-sin-mujeres_a41455.html" target="_blank">Entrevista de Yaiza Martínez a Ana López Navajas</a>.  en <span style="font-style:italic">Tendencias21</span>, el 6 de noviembre de 2015.        <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.tendencias21.es/literaria/Filosofia-y-poesia-en-Maria-Zambrano-Una-reconciliacion-entre-la-razon-y-la-vida_a222.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El jardín hambriento, Isel Rivero</title>
   <updated>2017-06-05T10:55:00+02:00</updated>
   <id>https://www.tendencias21.es/literaria/El-jardin-hambriento-Isel-Rivero_a221.html</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2017-06-05T10:52:00+02:00</published>
   <author><name>Yaiza Martínez</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.tendencias21.es/literaria/photo/art/default/14337999-20267432.jpg?v=1496652904" alt="El jardín hambriento, Isel Rivero" title="El jardín hambriento, Isel Rivero" />
     </div>
     <div>
      Para sumergirnos y acceder a otros mundos, debemos cambiar los cristales ópticos. Esta es la propuesta implícita en <a class="link" href="http://www.edicioneslapalma.com/novedades/230/El-jard%C3%ADn-hambriento" target="_blank">El Jardín hambriento</a>, de Isel Rivero. Para ello, se parte de la memoria humana y de la conciencia de la propia muerte.        <br />
              <br />
       Pero se afinan como nunca el oído y la atención hacia el pasado, el futuro, el cielo estrellado y el jardín lleno de vida susurrante, susceptible de ser transcrita como en runa; aunque no pueda ser del todo reducida a concepto, a través del lenguaje. Y, sin embargo, siempre ese hambre del transitar y del nombrar en tránsito (que debe hacerse, el tránsito, con algún sentido).       <br />
              <br />
       Digo que se afinan como nunca el oído y la atención porque el impulso de <span style="font-style:italic">El jardín hambriento</span> es primigenio y creacional; una búsqueda de construcción de base, de lectura del mundo, del tiempo, de la memoria, para generar un “documento” que, aun siendo del todo inaprensible como aquello que nombra, en parte se comprenda.        <br />
              <br />
       Diría que ese documento es una partitura, dada la musicalidad del texto. Pero no solo. En la palabra de Isel Rivero continúa la revelación inabarcable de lo que nos rodea, de lo que nos conforma.       <br />
              <br />
       Sigamos con el afinamiento de la percepción que convierte a la naturaleza en fuente de significado. Por un impulso creacional, por una necesidad de crear sentido, este <span style="font-style:italic">jardín hambriento</span> combina elementos distantes para generar imágenes plenas de significación <span style="font-style:italic">(el cosmos se desplaza/compitiendo con el polvo y la hojarasca</span>;  o <span style="font-style:italic">el zumbido del abejorro</span> reposa en el pecho).          <br />
              <br />
       De este modo, Rivero logra hacernos oír cómo todo susurra la espera del que <span style="font-style:italic">consulta las estrellas</span> (siempre somos quien observa y lo observado); cómo  <span style="font-style:italic">los olmos suspiran a veces</span>… y nos hace partícipes de algunas verdades que nunca sabremos con certeza si conforman o no la realidad (porque, como he dicho, su lenguaje es runa y silencio y música, no conceptualiza).         <br />
              <br />
       Hace pensar este libro que, quizá, la única seguridad que tengamos es nuestra perpetua necesidad de transitar así, significativamente, por <span style="font-style:italic">el camino rojo de la memoria</span> sobre el que al final nos tumbaremos, hasta que nuestros sentidos se apaguen.        <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">El jardín hambriento</span> nos muestra un medio para esa forma de caminar: la escucha humillada del “idioma” de las cosas, entes vivos que “hablan” para quien se aproxime a su esencia, a su vibración o musicalidad significativa. Nos recuerda, asimismo, que es igual de imposible acercarse del todo a lo vivo que sustraerse a ello porque lo somos.        <br />
              <br />
       También cumple su propuesta inicial: transforma los cristales ópticos; nos permite conocer por vivenciar de nuevo, acceder así a otros mundos (que están en este). Tal es la destreza de Rivero. Fuera-dentro de nosotros se encuentran la naturaleza, el camino rojo, la muerte, la historia de la humanidad; y el mismo jardín hambriento de canto, un canto que emerja de todo y para todos; y que también a nosotros nos meza y acompañe, de principio a fin.         <br />
       
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