Europa contra Europa

Sábado, 15 de Septiembre 2012

Julián Casanova: Europa contra Europa, 1914-1945. Barcelona: Crítica, 2011 (272 páginas).

La actual crisis económica y financiera que afecta de manera particular a Europa está ensañándose ―al menos de momento― con Grecia, Italia, España y Portugal, países que ocupan el espacio físico del Sur de Europa, pero también el socioeconómico.  Del mismo modo, como ha sido habitual en crisis similares a lo largo de la historia, su mayor peso recae sobre las capas sociales más vulnerables y las clases medias, pagando los desmanes cometidos por una minoría privilegiada ―y blindada― que no asume su responsabilidad.

En esta tesitura, no son pocas las personas que vuelven su mirada hacia los demonios del pasado. Pese a tratarse de contextos diferentes, no cabe menospreciar las lecciones de la historia. Una oportunidad para acercarse a ese abismo procede de uno de los textos más brillantes y refrescantes de la memoria histórica europea. Con una considerable bibliografía en su haber profesional, Julián Casanova realiza un extraordinario trabajo de síntesis, análisis y conceptualización de uno de los periodos más convulsos y controvertidos del pasado europeo. 

Precedido de importantes transformaciones geopolíticas, económicas y sociales, el denominado periodo de entreguerras no se caracterizó precisamente por una situación de paz y estabilidad. Por el contrario, estuvo dominado por intensos conflictos políticos e ideológicos, controversias nacionalistas, guerras interestatales y civiles, revoluciones y contrarrevoluciones, además de la emergencia de dictaduras de diferentes signos.
 
El orden internacional, construido por la paz de Versalles (1919), resistió estas embestidas durante una década, hasta la crisis económica de 1929, que arrasó con todo. El propio sistema capitalista se mostró incapaz de evitar el “desastre económico” con el resultado de retroalimentar “el extremismo político, el nacionalismo violento y la hostilidad al sistema parlamentario”. Coyuntura a la que se sumaron algunos Estados (Alemania, Japón e Italia) que, además de su “rechazo a la democracia liberal y el comunismo”, pretendían “un nuevo orden internacional que pusiera el mundo a sus pies”.

El atractivo de la temática que aborda Julián Casanova en su libro se redobla con su estilo ameno y ágil. El autor libera al lector de notas eruditas, haciendo más ligera su lectura, y condensa sus fuentes en un comentario bibliográfico al final del texto, acompañado también de una cronología. Sin ningún tipo de ambages, cabe aseverar que logra hacer de la historia de las relaciones internacionales una asignatura muy atractiva.
José Abu-Tarbush