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Estrellas moribundas trajeron la vida a la Tierra  07/07/2020

NGC 7789 es un antiguo cúmulo abierto de estrellas de la Vía Láctea, que se encuentra a unos 8,000 años luz de distancia. Alberga algunas enanas blancas de masa inusualmente alta, analizadas en este estudio. Crédito: Guillaume Seigneuret y NASA.
A medida que las estrellas moribundas toman sus últimas respiraciones de vida, rocían suavemente sus cenizas en el cosmos a través de las magníficas nebulosas planetarias.
 
Estas cenizas, que se propagan a través de vientos estelares, están enriquecidas con muchos elementos químicos diferentes, incluido el carbono, el elemento químico que sustenta toda la vida en la Tierra.
 
Los resultados de un estudio publicado en Nature Astronomy muestran que los últimos estertores de estas estrellas moribundas, llamadas enanas blancas, descubren el origen del carbono en la Vía Láctea.
 
El origen del carbono, un elemento esencial para la vida en la Tierra, en la galaxia de la Vía Láctea aún se debate entre los astrofísicos.

Unos astrónomos proponen que las estrellas de baja masa que perdieron sus envolturas ricas en carbono por los vientos estelares se convirtieron en enanas blancas y esparcieron el carbono.

Otros sitúan el origen principal de la síntesis de carbono en los vientos de estrellas masivas que eventualmente explotaron como supernovas.

Aproximación

El nuevo estudio utilizó datos del Observatorio Keck cerca de la cumbre del volcán Mauna Kea en Hawai, recolectados entre agosto y septiembre de 2018, para analizar enanas blancas pertenecientes a los cúmulos estelares abiertos de la Vía Láctea.

A partir de este análisis, el equipo de investigación midió las masas de las enanas blancas y, utilizando la teoría de la evolución estelar, también calculó sus masas al nacer.

De esta forma, descubrió que las estrellas nacidas hace aproximadamente mil millones de años en la Vía Láctea, no producían enanas blancas de aproximadamente 0,60-0,65 masas solares, como se pensaba comúnmente, sino que murieron dejando restos más masivos, de aproximadamente 0,7 a 0,75 masas solares.

Los investigadores dicen que esta tendencia estelar explica cómo el carbono de las estrellas de baja masa llegó a la Vía Láctea.

En las últimas fases de sus vidas, las estrellas dos veces más masivas que el Sol de la Vía Láctea produjeron nuevos átomos de carbono en sus cálidos interiores, los transportaron a la superficie y finalmente los extendieron al entorno interestelar circundante a través de suaves vientos estelares… y trajeron la vida a la Tierra.
 
Referencia

Carbon star formation as seen through the non-monotonic initial–final mass relation. Paola Marigo et al. Nature Astronomy (2020). DOI: https://doi.org/10.1038/s41550-020-1132-1
 
Redacción T21

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