Bitácora

Aprender a nombrar lo emergente

Redactado por Alicia Montesdeoca el Lunes, 2 de Abril 2018 a las 10:39



| Lunes, 2 de Abril 2018

pixabay.com
Para nombrar el salto de consciencia que estamos experimentado, hemos de nombrar el umbral que se abre hacia el espíritu, hemos de nombrar las nuevas cualidades emergentes, hemos de nombrar las nuevas percepciones que  se alcanzan, hemos de nombrar lo que nos transforman esas percepciones, hemos de nombrar la voluntad que se impone, hemos de nombrar las nuevas creaciones que tratan de nacer, hemos de nombrar las criaturas que de ellas nacen…
 
Para nombrar lo nuevo hemos de recurrir a un nuevo lenguaje que brote del corazón, que tenga sus raíces en el Alma. Hemos de despertar a las nuevas expresiones orales, a movernos con otros ritmos que no distorsionen la esencia de lo que se manifiesta, a dejar que la imaginación navegue por otros espacios dimensionales que la inspiren.
 
Las nuevas formas de relación que se imponen colectivamente, como consecuencia de los cambios que vivimos, buscan objetivos consensuados que satisfagan los profundos anhelos, aquellos que están inspirados por el ser.
 
Esos objetivos promueven nuevos valores: reconocen a cada uno de los participantes en las nuevas relaciones; vinculan las diferencias que cada una y cada uno  aporta; respetan y armonizan los procesos individuales; cuidan de los tiempos y las velocidades que requieren esos procesos; propician que se  contemplen con los ojos internos como, paso a paso, va surgiendo la creación común.  Y, de esta manera,  reconocer que lo expresado adquiere una perfección que trasciende el poder meramente humano e individual.
 
Para llegar a comprender el lenguaje con que nos habla la conciencia hoy, hemos de considerar que:
 
Son las leyes de la evolución y no las del mercado las que rigen en la vida Es la cooperación y no la competencia la que enriquece nuestro devenir por ella Es la solidaridad y no el acaparamiento la que propicia el bienestar Es la comunidad y no los individuos la que logra las metas mejores para la especie Es el dar y no el controlar lo que propicia que la naturaleza dé buenos frutos Es el cimentar en el alma, y no sobre los objetos, los ideales con los que alimentamos nuestra existencia humana Es el sentir que los otros me complementan y que soy porque ellos también son Es mirar la historia como presente construido y el futuro como presente por construir Es dejar que el movimiento de los ciclos de la vida nos conduzcan para que cada estación nos transforme y nos renueve Es el dejar de creerse temporal lo que permite conocer en la eternidad
 
 
 
Alicia Montesdeoca