Educación, tecnociencia e intereses político-empresariales

Redactado por Juan R. Coca el Miércoles, 23 de Febrero 2011 a las 09:06

El surgimiento de la tecnociencia ha traído consigo un cambio en el desarrollo de la actividad tecnocientífica. Actualmente todo parece indicar que es necesario plantearse esta actividad como una empresa para lograr tener éxito. De hecho, la enseñanza que se realiza de la ciencia y la tecnología camina hacia esta vinculación constante entre el mundo empresarial y el tecnocientífico.


La famosa oveja Dolly
En el mundo actual, las personas que trabajan en el sistema tecnocientífico no están aisladas y además raramente pueden dedicarse a investigar en otros ámbitos del saber (si quieren hacer su trabajo eficazmente). Esto es debido al enorme conocimiento con el que tenemos que lidiar actualmente. De hecho, las clásicas licenciaturas han devenido, recientemente, en los denominados grados los cuales asumen que la docencia de las ciencias ya no se puede basar en la mera transmisión de conocimientos y datos, sino que centran su esfuerzo en la enseñanza de capacidades.

Pues bien, para que una persona acceda hoy en día al conocimiento científico es necesario que pase por un largo y relativamente complicado proceso de adiestramiento. Tras este periodo se supone que la persona se integrará a una determinada comunidad científica. Esto hace que un individuo entre a formar parte de una comunidad lo que viene a significar que el sujeto epistémico actual no es, precisamente, individual sino comunal. Por esto la epistemólogo Helen Longino afirma que el sujeto epistémico es la propia comunidad. Dicho de otro modo, como el conocimiento no lo genera una sola persona, quien investiga y desarrolla el conocimiento es toda una comunidad.

El conocimiento que se va a generar tiene que ser socialmente aceptado. Para eso, se han establecido una serie de pautas que todos los grupos de investigación tienen que seguir indefectiblemente. El ejemplo más sobresaliente de esto lo encontramos en las revistas científicas; actual paradigma de la socialización, publicitación y control del conocimiento tecnocientífico.

Esta socialización del conocimiento implica la necesidad de poner en juego lo que podríamos denominar como marketing tecnocientífico. Este no consiste en otra cosa que la concepción de un grupo tecnocientífico como si fuese una empresa. Téngase en cuenta que actualmente hay que competir con las “empresas” (grupos de investigación) de la competencia, hay que “vender” bien los “productos” (artículos y libros) para que estos sean más aceptados (citados) que los rivales. Para este fin es imprescindible organizar bien los grupos de trabajo, lograr financiación e ir mejorando constantemente el equipamiento del grupo de investigación. Además para que nuestro marketing sea efectivo hay que tener buenos contactos y ser conocidos, por esta razón los congresos, reuniones científicas, simposios, etc. tienen tanta importancia en esta actividad.

Todo esto indica que los grupos de investigación con relevancia y talla internacional, o con intención de tener impacto internacional, desarrollan tácticas empresariales conducentes a la maximización de sus beneficios (intangibles y no estrictamente económicos). Estas tácticas necesitan del desarrollo de estrategias pre-establecidas y de políticas empresariales internas.

Esto es la realidad. Pero ¿es el ideal que perseguimos a la hora de desarrollar la actividad tecnocientífica? ¿la tecnociencia no implica referencia al mundo interno de las personas, al sentido y a la comprensión de la naturaleza y los objetos?

Miércoles, 23 de Febrero 2011
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