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Víktor Gómez Valentinos: Cultura del libro

MAFALDA, de Quino: Humor, empatía e inconformismo activista


Domingo, 4 de Octubre 2020| Leído 191 veces | 0 Comentario(s)

Mafalda, de Quino, elevó desde el 9º Arte (Cómic) al humor directo, irónico, sarcástico y realista a la categoría de universal y eterna voluntad de poder transformar el mundo, tu hogar, tu barrio, con un humanismo inconformista, con un activismo vitalista y genuino de una niña de cinco años argentina que en los años 60 supo entender su presente y reivindicar vida digna para todos, con una brillante dialéctica con padres o sus amiguitos. Su semilla de futuro está por alcanzar madurez cuando aprendamos a mantener esa reniñez que ejemplifica Mafalda con su inconformismo activista y su bondad proactiva.


Imagen del conversatorio sobre QUINO y MAFALDA del sábado 3 de octubre 2020
Imagen del conversatorio sobre QUINO y MAFALDA del sábado 3 de octubre 2020
“Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo”.

El sábado 3 de octubre madrugué y a eso de las 7 a.m. recibí una invitación, desde México, de Ivett Tinoco García, a participar en un conversatorio sobre Quino, recientemente fallecido, y su obra más conocida, MAFALDA. La alegría fue doble: Volver a sentirme en el entorno cultural de México, homenajear a Quino.
Es decir, conversar nuevamente con las insignes Ivett Tinoco y Rosario Rogel Salazar, así como con dos briosas artistas argentinas, Carina Fabaro y Marcela Ortale, sumados al poeta mexicano Heber QH y la gestora cultural Arely Figueroa Figueroa , por un lado. Y por el otro, intercambiar con seguidores entusiastas de Quino la presencia de MAFALDA en la vida de las personas contemporáneas del autor argentino de ascendencia andaluza desde las dos orillas del océano cultural de una lengua rebosante de ingenio, creatividad, humor y sentido crítico. Las diversas y complementarias aportaciones fueron muy apreciables, entre intuitivas, emotivas y de análisis social, cultural y crítico del gran fenómeno mundial que es MAFALDA. 

La video-conversación se puede ver ACÁ.

MAFALDA, de Quino: Humor, empatía e inconformismo activista
¿Qué huella dejó en nuestra vidas MAFALDA? ¿Qué puede legar la obra de Quino a los años venideros?

Estas dos cuestiones me parecen esenciales, pues a fin de cuentas, se trata de comprender qué presente y qué futuro tienen el humor inteligente, crítico, directo y realista como el que nos ofreciera Quino. 

En España, según lo viví yo, MAFALDA supuso una bocanada de aire fresco, un modo singular, agudo, incisivo, de ir desde la ingenuidad de una niña argentina de cinco años en la Argentina de los años 60, 70, del pasado siglo, que choca con un mundo que le parece mal enfocado, con unos adultos no fiables, con una sociedad que se desacredita por sus incongruencias y absurdas rutinas, a una genuidad extra lúcida en la que brilla por sagaz su capacidad inusual de “ver lo obvio” y cuestionarlo. De rebelarse contra el conformismo, la mediocridad o las excesivas ambiciones insensibles a los derechos humanos en sus praxis domésticas, familiares o vecinales, principalmente. Algo que para los españolitos del tardofranquismo era evidentemente un soplo de aire fresco y emancipador del papá Estado. “Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre” dice en una viñeta nuestra infante heroína. 

MAFALDA llegó en los 70 de la pasada centuria para quedarse, removiéndonos del sillón anestesiante con su inconformismo activista, sus preguntas tan precisas, sencillas, que dejaban en evidencia la falta de autenticidad en los pilares de la sociedad, deconstruyendo con sencillez y desparpajo en palabras de Umberto Eco

Sonreímos, reímos, nos desternillamos de risa, y temblamos también ante las verdades que cada viñeta mostraba como un chiste que sintetizaba las cosas que no funcionan en educación, democracia, igualdad, economía, etc.,. Mafalda era y es esa niña-heroína que dice y propone lo que a todas nos gustaría poder decir, saber decir, si no nos frenaran el miedo y las servidumbres voluntarias. 

Mafalda creció en popularidad y alcance, pese a que las viñetas dejaran de aparecer en 1973, tras casi una década prodigiosa de ingenio incisivo pero amable, fruto del buen criterio de Quino de no quemar a Mafalda, por un lado, frente a la dictadura latente argentina, y no menos importante, al sentir su autor que no quería repetirse, estirar el chicle o remasticarlo hasta dejar sin sabor esa frescura tan peculiar y entrañable de la niña rebelde con causa. Creció en España su presencia en nuestras vidas cotidianas, y nos acompaño desde la transición al tiempo actual, ya en pleno S. XXI, con muchos de los problemas que planteaba sin resolverse en la realidad, lo que hace tan vigente su humor con amor y con dolor ante lo injusto. 
“Esta bien que nos hayas hecho de barro, pero ¿Por qué no nos sacas del pantano?” Decía y nos repite Mafalda. De ahí podemos plantear lo que hará la perdurar, su tan esencial tacto y contacto por lo por venir. Su esperancita, quizás pesimista, pero de un pesimismo activo, que diría mi querido Arturo Borra, recordándonos a Juan Gelman

Año 2020, otoño, extrañeza, incertidumbre. Mirando al inminente futuro, vienen tiempos agitados.
La empatía e hiper sensibilidad que tuvo Quino con sus congéneres, su capacidad de comunicar “lo obvio” y comprender el alcance de las transformaciones que el progreso y modernidad impulsaban en Argentina, el avance de la expoliación de su gran riqueza a favor de unos pocos, capital extranjero principalmente, con el deterioro de la vida cotidiana de los argentinos, y el tristísimo empobrecimiento de sus clases sociales medias y bajas, posibilitó la voz crítica de Mafalda, con un estilo tan entrañable y anti belicista, anti patriarcal e hiperconsumista, que diría que se adelantó a la crítica que nos presentan intelectuales de la talla de Donna J. Haraway al antropoceno y capitaloceno. 

Creo que al menos en el mundo de habla hispana, MAFALDA seguirá siendo un referente cultural importante, cima del arte del cómic para adolescentes de todas las edades, pues Quino acertó de pleno en “el cómo”, clave de todo arte elevado, de la vida y del humor. Sencillez, precisión, humor directo y realista, cotidianidad, ironía, dialéctica, empatía con los avasallados de la historia, sed de justicia, ternura, rebeldía con causa, esperancita en tiempos de crisis, dignidad, diálogo con los otros. Esos otros que son los padres, amigos leales (Felipe), escépticos, materialistas (Manolito), acomodados (Susanita), ingenuos (Miguelito), inconformistas (Guille) o exaltados (Libertad). 
En la toma de decisiones que tendremos que dar ahora y en los próximos años, se van a dar las contradictorias posiciones, el disenso y la oportunidad de encarar los problemas como son el uso adecuado de la ciencia y tecnología, de los recursos humanos, naturales y culturales, la redistribución de bienes, servicios e información (Big data). Mafalda fue, es, y nos ofrecerá en el futuro su don más precioso: 
sentido común, honestidad intelectual, ética y colaborativa desde una genuina imaginación al servicio de una dignificación de la vida (familiar, social, global). El Siglo XXI será mafaldista o no será. Sacaremos la bondad del anonimato y lo incógnito, o nos iremos al garete. “No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito”. Se habla de vacunas para el Covid-19 y bienvenidas sean, pero sin olvidar una muy importante cuestión:
“—Venimos a por la vacuna contra el despotismo”.
Mafalda tiene todavía mucho que conversar con nosotras, mucho que cuestionarnos, preguntar, mucho que remover. 
“Al final triunfa el bien. Pero ¿cuándo salimos del principio, digo yo?”.
El camino hacia un mundo más del gusto de Mafalda es difícil, no hay que desesperar, sólo trabajar día a día por hacerlo realidad en lo cotidiano, cercano, realista. Y no ser conformistas, nunca, nunca. La vida es hermosa, sí. “La vida es linda, lo malo es que muchos confunden linda con fácil.”

Releer Mafalda es la mejor risoterapia que se me ocurre aquí y ahora, el mejor homenaje a Quino. Disfrutémosla y permitámonos siempre seguir siendo de esa manera tan suya y nuestra, niña, niño, inconformistas activistas, llenos de humor, amor, bondad. 
”Nunca está de más vivir un poco”.
Pues eso, vivamos y convivamos. Vivamos y creemos nuestro propio presente-futuro. Mafaldaticemos lo común:

”Y si agarramos y damos el mejorazo”
 

MAFALDA, de Quino: Humor, empatía e inconformismo activista

MAFALDA, de Quino: Humor, empatía e inconformismo activista