Bitácora

Carta a mis amigos

José Rodríguez Elizondo


Estimados amigos: Algunos de ustedes me han preguntado qué pasa con mi último libro, "Las crisis vecinales en el gobierno de Lagos", pues no han leído nada a su respecto. Otros me han comentado que era natural esperar el silencio crítico, por motivos de idiosincrasia: a los chilenos sólo nos interesarían los temas domésticos. He respondido a esos amigos que, a mi juicio, ese libro ya pertenece (precozmente) al universo chilensis de las cosas sobre las cuales no se habla. Esto, porque ha descolocado a un fuerte sector político chileno que postula a la infalibilidad y puesto a prueba nuestra receptividad al pensamiento critico. En efecto, hasta el momento, pese a la importancia de la editorial (Random House Mondadori), a la importancia estratégica de la temática, a que lo vecinal tambien es "doméstico" y a la actualidad de los contenidos, no ha aparecido ninguna crítica ni reseña en la prensa. La única opinión publicada proviene del exterior. Concretamente, de Argentina. Por cierto, no puedo disimular la satisfacción que me produce, dado que su autor, Marcos Aguinis, es una de las grandes personalidades de América Latina. Fue Secretario de Cultura en el gobierno de Raul Alfonsin, es Premio Nacional de Literatura y Premio Planeta por "La gesta del marrano", una de las más grandes novelas que se han publicado en lengua castellana. Para comodidad de ustedes, la reproduzco a continuacion.


Curso práctico de diplomacia


En el peligroso mundo de las relaciones internacionales, es poco frecuente el lanzamiento de un libro, Las crisis vecinales en el gobierno de Lagos, que simultáneamente ofrezca enseñanzas objetivas, crítica elevada, soluciones imaginativas y un lenguaje seductor y preciso. Menos frecuente aún es que el autor apunte sus objeciones contra un gobierno al que admiró y apoyó, y al cual no quita méritos.

En esta obra los tensos vínculos que durante los últimos años han tenido Chile, Bolivia, Argentina y Perú son disecados con arte y profundidad, basados en una profusa información, pero sobre todo en el conocimiento directo, con abundancia de ajustadas percepciones. La pintura de los aspectos relevantes que presenta cada uno de ellos conforma una magistral introducción a los conflictos internos y externos (vecinales) que focalizan las sucesivas páginas.

Desde la Introducción es manifestado el deseo de expresar la verdad aunque duela. En efecto, “sólo los gobiernos que fracasan sufren escrutinios severos”, dice Rodríguez Elizondo. El gobierno del presidente Lagos no entra en esa categoría. Sus abundantes logros en casi todas las áreas de su administración, inclusive en las relaciones internacionales, le han provisto de una coraza de inmunidad que transforma en políticamente incorrecto cualquier impugnación. Pero ese gobierno, aunque admirable, no ha sido perfecto. Sus fallas, aunque recortadas, merecen un análisis.

Rodríguez Elizondo, es uno de los pocos autores que se atreve a ese desafío, para algunos quizás una insolencia. Al riesgo lo esquiva merced a su evidente esfuerzo por mostrar con rotunda claridad el choque de intereses, tradiciones, mitos y expectativas, capaces de sembrar vientos que se transforman en tempestades. Entre los cuatro países han habido cálculos falsos, malentendidos, negligencias, negaciones y amenazas que funcionaron como piedras que obstruyeron las soluciones superadoras. En este aspecto la obra constituye una guía imperdible sobre las trampas que no se deberían volver a pisar.

José Rodríguez Elizondo posee una maciza experiencia política y diplomática, además de gran talento expositivo. No sólo procesa datos, sino que los olfatea. Su estudio de las relaciones entre los cuatro países del cono austral americano ofrece los instrumentos para comprender muchas claves que parecían herméticas y avanzar con decisión hacia políticas de largo aliento que beneficien al conjunto. Es un aporte oportuno que el nuevo gobierno chileno debería examinar con atención, y lo mismo vale para los países vecinos.

Detallar carencias de la política exterior de Chile, por parte de un chileno que ha vivido con pasión los últimos tramos de su agitada historia, es un ejercicio de higiene y de valentía. Su propósito es claramente edificante y se basa en un trabajado diagnóstico. El diagnóstico duele o asusta, pero es el mejor pórtico de una solución, si existe.

El estilo cálido, ameno y provocador de Rodríguez Elizondo contribuye a comprender el trenzado de factores económicos, políticos, culturales, estratégicos y sociológicos que caracterizan la tensa relación vecinal de Chile, Argentina, Bolivia y Perú. El autor no se esconde con elipsis, sino que toma posición cuantas veces los hechos le permiten hacerlo, y esta actitud merece ser valorada.

Sugiere ampliar la agenda, porque se torna evidente que en la hermandad de estos cuatro pueblos, no es la economía lo único importante. La acción debe ser creativa, con el ojo puesto en nuevas rutas de colaboración y entendimiento. Las fortalezas de una nación no son idénticas a las de la vecina y el intercambio no sólo se torna importante, sino decisivo. Conviene insistir que los vínculos vecinales no pasan en la actualidad por su mejor momento y hay nubes que opacan el horizonte. Frente a esta amenaza el libro de Rodríguez Elizondo asume un papel orientador, que sería un pecado marginar. Su apuesta se centra en los beneficios de la cooperación, la integración y la asociación, con la esperanza de que los recursos naturales y humanos que enriquecen a los cuatro países logren su potenciación más alta.

Marcos Aguinis. Artículo publicado originalmente en Nueva Mayoría




José Rodríguez Elizondo
| Domingo, 2 de Julio 2006