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Anochecer. pixabay
Anochecer. pixabay
 
Amo la oportunidad que da el morir,
y abandono toda resistencia
aunque no sepa qué  voy a encontrar
cuando el “yo”  ya desaparezca
 
Está clara la determinación
quiero que lo que soy florezca
que no me confunda más la personalidad
que sólo sirve para que la ceguera crezca
 
Despojada de mi antigua vestidura,
aunque aún tema el desnudo frío,
me enfrento a lo nuevo con la esperanza
de reconocer lo que fue desconocido
 
¿A dónde voy?
¿cuál es el motivo para  seguir andando?
¿qué dirección me indica el viento?
Es el hogar sin tiempo el que me llama
es su añoranza el motivo del reencuentro
 
Y hacia ahí me dirijo,
poco a poco y sin esfuerzo,
sin importar la forma del camino
sólo sé que es directo.
 
Es el momento y así lo asumo,
ahora es mi Alma la que emerge
le dejo hacer a ella su labor
mientras siento como sus brazos me mecen.
 


Alicia Montesdeoca Rivero

Martes, 25 de Septiembre 2018

Cuento del despertar


Amanecer. pixabay
Amanecer. pixabay
Durante eones de tiempo lo femenino se ha manifestado, sólo, como fuerza que soportaba la consolidación y la expresión de la energía masculina. Todos los seres que han poblado y pueblan este planeta han ayudado a que esta fuerza se materialice hegemónicamente. A pesar de esa entrega, lo femenino seguía existiendo plenamente, no podía ser de otra manera porque es expresión genuina de la Fuente de la Vida*.
 
Pero en ese laborar, los seres iban perdiendo la memoria de lo que suponía ser plenamente consciente, de poseer la fuerza creadora de lo femenino, expresión plena de la Gran Madre, la Gran Fuente de la Vida.
 
Aparentemente, la desconexión iba creciendo. Aparentemente, la fuerza de la creación iba alejándose, no había suficientes llamadas a la Madre para que se materializase. Y así, aparentemente, la tierra se marchitaba, el agua se enturbiaba, la luz se oscurecía. Aparentemente, todo perdía vitalidad, color, alegría. Pero era sólo, aparentemente.
 
De pronto, hubo un gran grito, una gran llamada que surgía de las entrañas de la tierra, la Madre llamaba a sus criaturas: ¡Levantaos! ¡Despertad! ha llegado el amanecer; todos tienen que poder gozar de la Nueva Aurora.
 
Las primeras que lo oyeron fueron las mujeres, porque la Madre hablaba un lenguaje que ellas conocían bien. Un lenguaje que las últimas generaciones de hombres y de mujeres parecían haber olvidado, pero cuyos símbolos habían sido guardados, por las mujeres de toda la historia de la humanidad, en su interior. En aquel lugar donde todas ellas han acudido a tomar la fuerza de la vida, para seguir ayudando a consolidar la fuerza de lo masculino; pero, también, donde acudían para recordar y recrearse, en silencio y en complicidad, con lo que hacía fortalecer su identidad de mujer.
 
Ahora que la energía masculina está consolidada, se presenta, para todos los seres, la posibilidad de alcanzar su unidad, la unidad que se logra cuando lo femenino y lo masculino se manifiestan en su esplendor como única expresión de la Madre.
 
Para las mujeres llegó el momento más fácil de su tarea, por eso hay tanta alegría en sus rostros: por fin pueden soltar lo que han guardado con tanto empeño, y en secreto; ya lo femenino no será más una caricatura y la Madre se manifiesta, a los ojos de sus criaturas, con todo su Amor y con todo su Poder, por fin se ha obtenido el privilegio de gozar de su visión.
 
Por eso, entre las mujeres, existe un gran revuelo. Todas se preparan, desempolvan sus mejores galas, símbolos y expresiones, todas ellas, de la Madre. Se lavan, se perfuman y se adornan con los dones que fueron depositados en su naturaleza, es el momento previo de la Gran Boda, de la Gran Unión, donde el Amado se reunirá con la Amada, tras recuperarse mutuamente del gran sueño al que estuvieron sometidos, materializándose, de esta manera, la fuerza del Amor eterno que sostiene al Universo. (Madrid, 2001)
 
 
*La unidad
 
1)   Metafóricamente, lo femenino es la Diosa que se oculta en el interior de la existencia; lo masculino es la materia que ha de despertarse para que tome consciencia de su divinidad.
2) En esta tercera dimensión, la materia se corona como regente de la realidad y para sostener su poder invisibiliza, de múltiples manera, lo divino.
3) Concluyo que: Si algún significado encierra la leyenda de los padres de la humanidad (Adán y Eva, según las fuentes de la cultura hebrea) es que realmente lo femenino invitó a lo masculino a reconocer la divinidad que portaba. Era un desafío, pero no a Dios sino a la vida material para que se elevase y reconociese la divinidad que la integraba.



 
Si eres capaz de ser fluido
no tienes que preocuparte por ser eje
ya eres la conexión con el origen
que actúa a través de ti según emerge
 
Si eres capaz de ser la sombra
que anuncia la luz en las tinieblas
no te preocupes de la pequeña lámpara
que sólo es metáfora de aquella
 
Acepta la condición en la que vives
que la competencia es la suficiente
traslada a los otros lo que recibes
sumérgete en el todo existente
 
El mensaje es sólo un medio
no representa ni a la autora ni a la mensajera
es proyección de una voluntad que actúa
en su dinámica de expansión eterna
 
Comprender con intuición la fórmula
en que la vida con sus leyes se manifiesta
es poseer la piedra filosofal
y tener conciencia de ser Esencia
 
Descansa pues en paz, ya no hay más metas
la meta está en la verdad de lo cotidiano
en el saber estar en lo que vives
en gozar de ser lo que eres, siendo el “mediano”.
 
 


Para llegar a decir yo soy,
muchos eones se han sucedido
muchas circunstancias se han producido
muchas vivencias humanas han tenido que acontecer,
Y tú creyendo que acabas de amanecer.
 
Tus antepasados han encadenado infinidad de eslabones para llegar a ti,
Y tú creyendo que acabas de amanecer
 
Tu vitalidad está cimentada sobre la salud y la enfermedad de todos ellos,
Y tú creyendo que acabas de amanecer
 
El espacio en que has nacido
es el punto donde se reúnen todos los espacios recorridos por ellos
para entregártelos a ti,
Y tú creyendo que acabas de amanecer
 
Tu comprensión del mundo
es fruto de las experiencias y las vivencias de todos ellos
acumuladas para que tú las heredaras,
Y tú creyendo que acabas de amanecer
 
Lo que piensas y cómo lo piensas
es el producto de todos sus pensamientos
que se proyectaron hacia el futuro
pensando en ti,
Y tú creyendo que acabas de amanecer
 
Ahora que sientes como te han amado
ahora tú  puedes decir Yo Soy
 
Eres la mejor flor del jardín de todos tus antecesores
eres el amanecer permanente
eres el Sol que alumbra las esperanzas de los que están por venir
eres el Ser eterno
 
Somos la vasija en la que está depositada toda la experiencia humana
Somos el crisol que permite darle otra forma
al tesoro encontrado por los que nos precedieron,
Somos los porteadores del espíritu que alienta el devenir humano
Somos unidades de una misma especie
Somos la humanidad
 
Y, así, dejamos de creer que acabamos de amanecer.
 
 
 



Yo quiero ser ese elemento conductor
que favorece el fluir de la energía
que ayuda a calentar los corazones
que propicia la llegada del nuevo día
 
Yo quiero ser aquel latido del corazón
que anuncia la vida que le alienta
que permanece el tiempo suficiente
 mientras el nuevo movimiento se despierta
 
Yo quiero ser la lámpara que alumbra
en el cruce de todos los caminos
que sólo sirve para ver sus direcciones
e intuir el origen y los destinos
 


Alicia Montesdeoca Rivero

Martes, 13 de Marzo 2018

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Editado por
Alicia Montesdeoca Rivero
Eduardo Martínez de la Fe
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca Rivero es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21. Este blog está dedicado a sus creaciones literarias.



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