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Blog de Tendencias 21 sobre sostenibilidad

La Sostenibilidad es una realidad compleja. Lo es por su dimensión espacial, ya que afecta a escala planetaria, y también por su dimensión temporal, puesto que nuestras acciones impactarán más allá de nuestra generación. Es un fenómeno complejo en el que hay muchos actores y voces interviniendo y pocos resultados percibidos.


La sociedad necesita un relato que la haga avanzar hacia la Sostenibilidad.
La sociedad necesita un relato que la haga avanzar hacia la Sostenibilidad.
En nuestro día a día nos encontramos con una reivindicación muy común de las personas con las que trabajamos: «a los técnicos no se nos escucha». 

Es una expresión que suele llevar asociada mucha frustración acumulada. Y hace referencia a percibir una falta de escucha tanto de personas de la calle como de políticos u otros actores relacionados con la gestión del medio ambiente.

Es bastante comprensible sentir frustración. Nuestro conocimiento técnico, especializado, tiene un papel crucial en la Sostenibilidad. Aporta el valor de saber qué hacer para avanzar.

Sin embargo, también es patente que nuestro discurso técnico no cala en la sociedad, queda alejado de los ciudadanos y no influye en sus conductas. Las personas seguimos desarrollando prácticas insostenibles.

¿Qué tenemos que hacer para que nos escuchen?

Para empezar, y bajo nuestra manera de entender el liderazgo como esa capacidad de generar influencia positiva en las personas que nos rodean, creemos que hay que preguntarse qué no estamos haciendo bien para que nos escuchen.

Entendemos que como técnicas y técnicos tenemos la responsabilidad de poner nuestro conocimiento al servicio de la sociedad, para que esta pueda avanzar en los desafíos a los que se enfrenta. Si no lo estamos logrando, tenemos dos opciones:
 
  1. pensar que el problema está en las otras personas 
  2. pensar que el problema está en mí
     
La primera opción nos incapacita, porque quitamos de nuestras manos la capacidad de hacer algo: «es su problema». La segunda, por el contrario, nos da al menos la oportunidad de cambiar aquello que sí esté en nuestra mano.

Dicho esto, y desde esta mirada humilde hacia nosotros mismos, quizás una de las razones que pueden explicar este hecho es que los técnicos solemos basar nuestras argumentaciones en datos, en razones. 

Y lo cierto es que podemos argumentar con datos, pero no convencer. En un artículo publicado por El País el 28 de enero titulado ¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados? el autor dice: «En ocasiones se ignoran los hechos porque no se adaptan a lo que pensamos. La verdad no siempre importa».

¿Cuál es la raíz del problema?

Generalmente pensamos que la razón es lo importante, pero no basta para convencer. Lo que influye nuestros comportamientos no solo son los datos, sino también las emociones y los valores sobre los que cada persona desarrolla sus comportamientos, y la confianza que sientan hacia quien propone transformarlos.

Cabe preguntarse entonces ¿qué emociones y valores hay detrás de las personas a las que estamos intentando aportar valor con nuestro conocimiento, y cuál es la confianza que transmitimos? ¿Cuál es la historia que se cuentan a sí mismas? ¿Desde qué mirada están viendo la realidad? ¿Qué reputación tengo ante la persona a la que me dirijo? ¿Cómo puedo conectar mi discurso con ella?

Ya lo estáis comprobando a diario. Somos seres con emociones, motivaciones, frustraciones, sensibilidad y una larga lista de factores que influyen en nuestros comportamientos y decisiones.

¿Qué podemos hacer?

Básicamente, si queremos conectar con la otra persona, necesariamente tenemos que ejercitar nuestra empatía. Ser capaces de entender desde dónde está viendo la realidad y tratar de conectar nuestras ideas e intenciones desde esa mirada.

Nosotros hemos podido comprobarlo: articular un discurso que llegue a las personas, una narrativa que conecte con sus emociones y valores abre la disposición de las personas a escuchar y descubrir otros posibles enfoques. Y entendemos que es la llave fundamental para provocar ese cambio de actitud hacia el planeta y modificar los comportamientos insostenibles. 

En el artículo publicado por el El País el pasado 28 de enero, también se afirma que «los humanos vivimos en un relato». La sociedad necesita un relato que nos haga avanzar hacia la sostenibilidad.

Puesto que necesitamos un relato, te proponemos que lo armemos nosotros mismos. Por eso apelamos a ti. La sociedad necesita de nosotros un cambio: no ya que seamos agentes comprometidos y conscientes, sino que sepamos comunicarlo para contagiar a otras y otros.

Que nos comprometamos con el cambio de conciencia que lleve a un cambio de comportamiento de las personas. 

Ya no basta arengar con cifras, datos y razones. Hay que involucrar a la ciudadanía.

Ya conoces el sabio proverbio de Confucio:

«Dime algo... y lo olvidaré.
Enseñamelo... y quizás lo recordaré.
Haz que participe... y lo comprenderé».

Añadamos: 

«Muéstrame cómo amarlo... y lo cuidaré».

¡Feliz semana!

P.D. Para convencer con nuestro relato, también tenemos que desarrollar nuestra capacidad de inspirar confianza y no te hemos contado nada al respecto. Ya lo comentaremos más adelante ;-).

Editor
Yeray Martínez Montesdeoca
Eduardo Martínez de la Fe
Equipo: Ana Mayor Terrel, Gema Cruz Cañadas, Káhina Santana Miranda, Pepe Martín.

Compartimos, queramos o no, seamos conscientes o no, el viaje de la vida en este planeta Tierra. Somos un equipo de expertos de diferentes ámbitos que nos hemos unido para hablar de sostenibilidad, comprometidos con aportar nuestras experiencias y hallazgos para que consigamos una relación más saludable con la naturaleza y con nosotras mismas.

Yeray Martínez Montesdeoca (editor) es director de Genea Consultores, ingeniero de montes, emprendedor, experto en liderazgo y restauración de paisajes. Le acompañan en la co-creación de esta bitácora Ana Mayor Terrel (periodista y copywriter), Gema Cruz Cañadas (pedagoga forestal), Káhina Santana Miranda (experta en procesos participativos transformadores) y Pepe Martín (tecnologías de educación, marketing digital, creatividad, diseño y artes escénicas y visuales).





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