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Mi infancia es una vida eterna donde tú estás
 
Mi niñez es un bello sueño donde tu presencia se ha agrandado
 
Tú eres expresión de parte de mis sueños de niña soñadora
 
La tía capaz de disfrazarse de policía,
cuando los policías perseguían los disfraces
 
La tía Reina Maga,
cuando los reyes magos no visitaban a las niñas pobres
 
La tía que dejaba jugar a las niñas,
cuando a las niñas se las enseñaba a ser mujeres prematuras
 
La tía que inventaba regalos para mi infancia,
cuando ella no tuvo infancia con regalos
 
Construiste una infancia para mí
una infancia de colores azules, anaranjados, amarillos y verdes,
también rojos, aunque el mundo de mi infancia estaba pintado de grises
 
Tu adultez parecía entender mi infancia,
quizás porque fuiste una niña eterna
 
Ahora, en tu lejana cama de residencia para ancianos,
te has desconectado del mundo que ya no sueña,
ni juega, ni regala, ni sorprende, ni cuida bien de las niñas
 
Pero yo sigo alimentando tu recuerdo,
hasta que el mundo vuelva a recuperar el hermoso corazón de Mi Tía Juana
y, así, recuerde el saber de cómo se nutre el espíritu de las niñas
 
 
 

 
 


Alicia Montesdeoca Rivero

Jueves, 15 de Marzo 2018

 
Asumo el poder de mi madre,
Asumo el poder de mi abuela,
Asumo el poder de todas las mujeres que son conscientes de su poder,
que tienen conciencia de su dignidad,
de la importancia de su papel en la creación,
que tienen conexión con sus almas,
que tienen la voluntad de crear un mundo nuevo con su poder:
 
Esa soy yo
 
De mi abuela, el coraje de vivir.
La firmeza al enfrentar los problemas.
La fuerza de su personalidad.
 
De mi madre, la ternura,
la bondad,
la generosidad.
 
De mi madrina, la valentía para afrontar lo desconocido.
La capacidad de crear a partir de la nada.
 
 
Míos son, la esperanza,
el impulso,
la creencia en la bondad humana,
la alegría,
la confianza en que la vida me protege.
 
 



Querida hija:  en este amanecer que tanto me motiva a sentir el amanecer humano, el amanecer que la aurora anuncia, quiero declarar que soy Mujer, con mayúscula sí, porque es tan grande el tamaño de nuestra Alma que necesita de la mitad de la humanidad para poderse poner de manifiesto.
 
En esta Aurora que despide la noche de los tiempos, la que oscureció el Alma femenina, ante la fragilidad del recién nacido humano que no soportaba la intensidad de la Luz Primigenia,
 
Desde esa luz de la alborada que hace eones se desprendió de aquel Universo creador, en busca de un seno materno desde donde proyectarse y fecundar nuevas formas de vida, y que sigue en el empeño de materializarse,
 
Desde esa energía de la mañana, que es expresión de una voluntad poderosa que insiste en su afán por ser reconocida y actualizada, en cada una de sus infinitas expresiones y a través de nosotras las mujeres,
 
 
 
Digo que:
No permitamos que la penumbra que anuncia, con formas fantasmagóricas, la realidad que nos envuelve, siga confundiendo por más tiempo nuestra verdadera identidad
 
Digo que:
Nacimos para ser y para crecer en nuestra propia naturaleza diferente, rica en matices, generosa en sus potencialidades.
 
Digo que:
Nacimos dotadas con los dones que emanan de los manantiales de la propia Vida, que nos engendró para proyectar más vida y más que vida
 
Digo que:
Esos dones son para ponerlos de manifiesto porque su poder creador nos grita desde nuestras entrañas
 
Digo que:
Rechacemos las formas, las ideologías y las creencias heredadas a lo largo de la historia evolutiva humana, para que hoy no nos confundan, posibilitando con ese acto mutar ese pasado que no tenía capacidad para vernos

Digo que:
No tenemos que renunciar a lo que somos en aras de leyes que alardean de progreso, de igualdad, de reconocimiento de la diferencia, cuando tales palabras no están inspiradas desde el espíritu sino que nos obligan a caer de nuevo en el vacío

Digo que:  
Ya llegó la hora de lo femenino sin retóricas instrumentadoras de una realidad conveniente y ajena, aquellas retóricas que tratan de domesticar nuestro espíritu sometiéndolo a la mediocridad y a la ignorancia
 
Digo que:
Tomemos nuestra palabra. Nombremos el mundo y la creación de mundos desde nosotras, con un nuevo lenguaje
 
Y Digo que:
Mientras lo femenino no sea reconocido, la humanidad como especie no dará el salto evolutivo a que está llamada desde la conciencia profunda del Universo Creador
 
 

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Editado por
Alicia Montesdeoca Rivero
Eduardo Martínez de la Fe
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca Rivero es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21. Este blog está dedicado a sus creaciones literarias.



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