La inteligencia artificial (IA) ya demuestra una precisión superior al 90% en la detección de síntomas de trastornos como la depresión o la esquizofrenia, analizando patrones en el lenguaje o los rasgos faciales que a menudo son imperceptibles para el ojo humano. Sin embargo, su despliegue como herramienta de apoyo clínico depende de garantizar la privacidad de los pacientes cuyos datos son indispensables para su entrenamiento.
Fuente : https://www.levante-emv.com/tendencias21/2026/07/1...
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Manifestación de robots en Polonia para exigir una regulación más estricta de la IA
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