FILOSOFIA: Javier del Arco
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Kosmología


El desarrollo de la Ilustración trajo consigo que el semiplano de la izquierda de los cuatro cuadrantes fuera reducido al semiplano de la derecha y así la profundidad tendió a perderse y aplanarse en mera extensión. A medida que avancemos en los próximos artículos, veremos las consecuencias que esto ha supuesto. Dicho condensadamente, el resultado ha sido la aparición de una ontología divisiva y dualista, precisamente porque, al describir la totalidad de la realidad en términos objetivos como orden o sistema interconectado y armonioso –la gran extensión interconectada-, no dejaba un espacio para el sujeto que realizaba la descripción ya que no tenía un lenguaje para la profundidad. La profundidad vertical interpretativa se convirtió en extensión interconectada y horizontal, la esencia del reduccionismo sutil.



En sus primeros trabajos arqueológicos, Michel Foucault puso entre paréntesis tanto la verdad como el significado (“doble fenomenología”) y por lo tanto rechazaba todo lo que se pareciese o tuviese que ver con un “lenguaje de la profundidad”. Su doble paréntesis (“una fenomenología que acabase con la fenomenología”) excluyó la profundidad y la interpretación desde el principio, fijándose únicamente en los exteriores. Foucault pensaba que las ciencias estaban comenzado a dejar atrás la “Era del Hombre” y trascendiendo cualquier posición humanista.

Pero las ciencias que él señalaba como responsables de esa superación (psicología, etnología, lingüística) eran las que a su vez estaban, al actuar, re-introduciendo la profundidad. Cuando bastante más adelante Foucault modificó el objeto de sus estudios de arqueología y genealogía y los dirigió hacia la ética. Él mismo comenzó a utilizar con más juicio el “entendimiento desde dentro”, o lo que Wilber ha dado en llamar una hermenéutica reconstruida o “analítica interpretativa”.

Pero incluso cuando Foucault rechazaba la “profundidad” como estrategia metodológica del semiplano del lado derecho, seguía teniendo sus propias de ello ya que, para empezar, de otra forma no podría haber dispuesto de juicio. Su planteamiento Foucault describe así su planteamiento.

Mientras que el intérprete está obligado a ir a la profundidad de las cosas, como una excavadora, el momento de interpretación [su genealogía] es como una visión general, desde un punto cada vez más alto, lo que le permite ver la profundidad extendida ante él de forma cada vez más visible; la profundidad es redituada como un secreto absolutamente superficial (Véase Foucault, M., Nietzsche, Freud, Marx, El Cielo por Asalto Ediciones, Buenos Aires).

Lo que Foucault llama aquí “altura” es algo semejante a lo que Wilber denomina profundidad. Y lo que él llama, de manera desviada, profundidad es algo ciertamente más bién superficial, algo que Foucault no niega sino que más bien lo afirma.. La psicología freudiana, por poner un ejemplo, “excava hacia abajo”, en concreto hacia la libido lo que no deja de ser un aspecto muy fundamental del ser humano pero, a la vez, muy superficial y poco profundo.

Otros puntos de vista

El hecho de que los seres humanos pasen la vida mirando a sus inconscientes pensando en que están a punto de descubrir algo muy significativo, era, para Foucault motivo de risa ¿y quién no se sonreiría también hoy, en 2006, al escuchar determinados planteamientos? Obviamente, hoy resulta claro que es posible adoptar puntos de vista más profundos o superiores.

Aunque no me gusta ni me parece científicamente apropiado anticipar conceptos wilberianos sin haberlos pasado por el fino cedazo de la crítica, disecados, como se diría en términos de investigación anatómica, creo convenientemente aquí al referirme a la profundidad introducir el término centauro para referirme a los lenguajes de la profundidad porque se denomina nivel centauro o centaúrico aquel nivel de conciencia en el que tales lenguajes son prominentes. Los lenguajes del ego racional son los lenguajes de la representación, la explicación monológica y la comprensión (Vernunft frente a Verstand).

La interpretación wilberiana es que es legítimo leer los primeros trabajos de Foucault teniendo en cuenta que la Ilustración y la Era del Hombre subsiguiente, en cierto modo un humanismo deshumanizante, supone la emergencia generalizada de la estructura egoica racional a partir de la participación mítica, lo que supuso beneficios genuinos abundantes, pero, constreñida por lo que Hegel denominó “vanidad del entendimiento” (actitud correspondiente al pensamiento empírico-analítico y monológico).

Pero esta estructura estaba obligada a un aplanamiento e igualación de las distinciones cualitativas. Por cierto que la retroflexión de esa estructura plana sobre el sujeto mismo, condujo a la emergencia, en los siglos XIX y XX, de las teorías y también desgraciadamente praxis más salvajes y brutales que han gestado y alboreado las ciencias del hombre. La subsiguiente aparición del centauro, con su “visión-lógica” o dialéctica de la profundidad, constituyó la razón madura (Vernunft) en intercambio comunicativo subjetivo ya dialógico y no tan sólo monológico. A partir de esta apertura a la comprensión dialógica y profunda, los filósofos de la postmodernidad comenzaron a hablar del final del hombre…

Como bastante más adelante veremos y no ciertamente en los próximos artículos, los de esta forma los relatos foucoultianos se alinean más con los de Habermas y Taylor.

Más allá del centauro, los lenguajes de profundidad tienen cada vez menos aplicabilidad, dando lugar a los lenguajes de la visión y la vibración (psíquico), después a los lenguajes del arquetipo e iluminación (sutil), los lenguajes del vacío y el sueño (causal) y, finalmente, los lenguajes de lo que podríamos llamar la “normalidad extraordinaria” o, más literalmente, y en las propias palabras de Wilber “ordinaridad extraordinaria” en lo que lo ordinario se asimila totalmente a lo normal porque lo que lo extraordinario no tiene nada de anormal. De todo esto hablaremos más extensamente mucho más adelante, pero para los que sientan curiosidad por el lenguaje que utilizamos en todos nuestros artículos confesaremos que, fieles a Wilber, éste se corresponde con el propio del nivel centauro.

Supresión de sí mismo

La Ilustración, tan positiva en algunos aspectos, tuvo el inconveniente de considerar la naturaleza como totalidad armoniosa, conocida por un sujeto que no podía encajar en ella. Como señala Wilber, una vez que este planteamiento holístico/instrumental o “sólo-partes-de-la-totalidad”se aplicó al sujeto –lo que Foucault denominó “el conocimiento que se cierra sobre sí mismo”- aquel comenzó a “suprimirse sí mismo” de manera inadvertida, no en el sentido de una trascendencia genuina o ascenso, sino en el de automutilarse o como dice Ken Wilber muy gráfica y brutalmente, “dispararse a su propio pié”.

Precisamente porque su visión del mundo era empírica y completamente holística, el sujeto “abandonaba el terreno de juego” y se “iba al banquillo” en un partido trascendental a jugar en un mundo holístico, quedando desimplicado, fuera de juego de manera impotente o maliciosa. De ahí el infame estadío de sujeto autodefinido o desimplicado, incluso “estallado”, reconstruido, debilitado tal y como señala la profesora Mónica Cragnolini en su espléndido artículo Extrañas amistades. Una perspectiva nietzscheana de la philia desde la idea de constitución de la subjetividad como Zwischen publicado en Perspectivas Nietzscheanas, año VII, nº 5-6, octubre de 1998, pp. 87-106.
Sujeto, por tanto, separado del mundo holístico/instrumental, el yo “hiperautónomo” que tan esforzadamente definió la Ilustración, como más adelante veremos con todo detalle.

Dicho todo esto de una manera más contundente: el profundo dualismo inherente al holismo plano, aunque oculto o no inmediatamente obvio, como tampoco resulta obvio para sus adeptos, estaba ya en funcionamiento y contribuyó al “humanismo deshumanizado” de la Ilustración que ha sido severamente criticado por Foucault desde la llamada “Era del hombre” (Véase Ignacio Vento Villate 1994-1995, Seminario sobre El Fin de la Era del Hombre: la “acción social” y la crisis del humanismo ilustrado en la obra de Michel Foucault) hasta la filosofía del sujeto de Jürgen Habermas o el sujeto desimplicado de órdenes instrumentales interconectadas de Taylor. Todos ellos cuentan historias similares referidas a la manera de conocer objetivante, holístico/instrumental y, que al volverse sobre el sujeto, producen diferentes formas de violencia, tanto interna como externa.

Adaptarse a la extensión

Como en posteriores artículos veremos, alguno pienso que ya bastante próximo, el paradigma holístico de la Ilustración hizo colapsar el Kósmos, que era a la vez vertical y horizontalmente holárquico (lo que equivale a decir que incluía exterior e interior, izquierda y derecha), en un cosmos plano que sólo era holárquico en el plano horizontal (exterior o sendero derecho de los cuatro cuadrantes ya descritos en anteriores artículos de esta segunda parte); una trama plana que reemplazó la profundidad vertical por el gran sistema universal de extensión interconectada y redujo todos los complejos espacios interiores a hitos percibidos exteriormente de la gran red funcional.

El paradigma holístico daba la impresión, frente a las más radicales tan sólo atomísticas, de abarcar toda la realidad, pero de hecho no era así porque en realidad había fragmentado el cosmos, de manera ciertamente violenta, en dos partes, deshaciéndose de todos los ricos espacios interiores y su profundidad, asentándose de manera ciertamente agresiva en lo externo, en lo cortical, en las superficies, en la gran extensión interconectada. Este paradigma postulaba que el bien del hombre residía ahora en adaptarse a la extensión y no en descubrir la profundidad.

Javier Del Arco
Lunes, 4 de Diciembre 2006
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Editado por
Javier Del Arco
Ardiel Martinez
Javier del Arco Carabias es Dr. en Filosofía y Licenciado en Ciencias Biológicas. Ha sido profesor extraordinario en la ETSIT de la UPM en los Masteres de Inteligencia Ambiental y también en el de Accesibilidad y diseño para todos. Ha publicado más de doscientos artículos en revistas especializadas sobre Filosofía de la Ciencia y la Tecnología con especial énfasis en la rama de la tecno-ética que estudia la relación entre las TIC y los Colectivos vulnerables.




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