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La estrategia hoy según Blas Lara: El vacío de valores

Redactado por Rafael Alberto Pérez el Lunes, 13 de Abril 2015 a las 09:02

Esperamos su opinión a través de la encuesta, mientras tanto
publicamos la de aquellos expertos que ya han tenido la generosidad de compartir sus ideas


El personaje:  Blas Lara. Catedrático Emérito de la Universidad de Lausanne, Jefe del departamento de Informática, Investigación Operativa y Estadística de Nestlé (Vevey). Libros principales: The boundaries of Machine Intelligence; La decisión, un problema contemporáneo; Negociar y gestionar conflictos 
  
El escenario: 
  
Granada. Nuestra conversación tiene como escenario un mirador del Albaicín y la Alhambra como telón de fondo. ¡Qué más se puede pedir!
 
La opinión de Blas Lara   
  
Estrategar: 
Qué rasgos destacaría Vd. del Escenario actual
 
Blas Lara:
 
En este preciso instante vivimos bajo la impresión de un profundo “vacío de valores”. Es una idea que matizaremos más adelante si te parece. No hay que esforzarse demasiado para percibir en la sociedad que nos rodea la invasión del materialismo global que avanza continuamente desalojando las viejas estructuras de pensamiento y las preferencias colectivas. Ideas, valores y comportamientos están cambiando a un ritmo acelerado en estos últimos decenios. Y de manera simultánea sin que sea posible señalar el elemento iniciador de estas mutaciones.
 
Un escenario que avanza imparablemente en el que lo espiritual se está replegando. Y en el que las necesidades y las apetencias de los tiempos nuevos exigen nuevos comportamientos. Y la indispensable racionalización de  acción sugiere nuevas estrategias para satisfacer toda clase de necesidades y apetencias.
 
Sin embargo, el panorama actual convulso e inseguro requiere nuevos valores  que nos guíen. Nuestra sociedad dejó de ser receptiva a los mensajes de las religiones. Consecuentemente las estructuras seculares trasmisoras de valores de base se han agrietado.  Paralelamente desde hace casi dos siglos el divorcio entre ciencia y religión amenaza, si no está ya presente en la mente de muchos, a causa de la inconsistencia de las explicaciones tradicionales  de las religiones.  Lo menos que se puede decir es que el enfrentamiento entre Religión y Ciencia ha conducido al desinterés y a una pérdida de credibilidad de la primera.
 
En sustitución de la moral cristiana sobre la que se asentaban los fundamentos  de la sociedad antigua, ha irrumpido el materialismo que ofrece al individuo un punto de partida realista sobre el que anclar su vida.
 
Estrategar: ¿Un vacío  de valores o un radical cambio de valores?
 
Blas Lara:
 
En la ruta actual no es fácil ser optimista. No se ve la luz. Viví desde mi cátedra de Lausanne  la pasión revitalizante de Mayo del 68 que invadía la Europa central. Aquel apetito de luz, libertad y justicia, se ha ido poco a poco desinflando. Las jóvenes generaciones comenzaron a vivir la obsesión del dinero. Y después, especialmente en el sur de Europa, la amenaza del desempleo.
 
El desenfreno liberal, la caída de barreras y de límites a la ganancia especulativa  hicieron evaporarse rápidamente los valores de humanismo y la maravillosa utopía de mayo 68.
 
¿Qué quedó de los valores tradicionales cristianos detrás del vendaval neoliberal?
Lo único que se apercibe son versiones “soft”  de los valores cristianos.  Los hijos de Dios devienen portadores de Derechos Humanos. El amor del sermón de la Montaña, ha cedido el sitio a los valores laicos y más atenuados de Igualdad y Fraternidad, expresiones más laicas, menos hiperbólicas, menos utópicas y más realistas.
 
En una primera confrontación histórica entre dos símbolos, Darwin contra Jesús, se ha  llevado las de ganar Darwin. Evolucionismo, reduccionismo materialista, etc.  se han impuesto contra espiritualismo, amor universal, etc.
Pero los tiempos están cambiando. El liberalismo y el capitalismo han mostrado su cara más feroz e inhumana.
 
En contraposición, a pesar de que el mensaje de Jesús del amor al prójimo ofrece bases para fundar estrategias en materia de relaciones individuales, no ofrece sin embargo las bases capaces de estructurar nuestra sociedad ni de inspirar las instituciones necesarias para una gestión técnica moderna de la “cosa pública”, con propuestas viables para futuros mejores. En este punto soy pesimista. La aventura humana del vivir y del saber termina tropezando con un muro que no puede franquear.  Lo único que podemos hacer es vivir una pasión por la luz que no nos llega. La referencia clásica sería Edipo. Estamos encerrados en las premisas de nuestra propia naturaleza.
 
 

Estrategar: ¿Hay alguna propuesta? 
 
Blas Lara: 
 
Yo diría que esta cuestión te afecta especialmente a ti, Rafael, pues en la Nueva Teoría Estratégica has propuesto sustituir el conflicto por la articulación como base y soporte de las estrategias en sociedad que es justamente de lo que estamos hablando.
 
Y, sin embargo, la confrontación (y no la paz) ha sido considerada como la fuente regeneradora de vida. Una idea que encontramos ya en los griegos. Una lucha que se ha convertido en egoísmo en Adam Smith. Y claro está en el neoliberalismo. El triunvirato conflicto-egoísmo-competitividad constituye hoy pilar y motor de la sociedad. Algunos la quieren cambiar, el problema es que la alternativa clásica de amar al prójimo como a uno mismo es válida  en el plano individual pero  la experiencia histórica ha demostrado que las experiencias basadas en la filantropía y el amor desde el comunismo hasta el movimiento hippie, han terminado en el fracaso, en una efímera anécdota de la historia.
 
Y eso nos lleva a concluir que los fundamentos de la conducta humana colectiva para el siglo XXI han de ser repensados en términos de estrategia y no solo de buenas intenciones. 

Les invitamos a ser parte de este estudio sobre la Estrategia Hoy, a los que aún no lo han hecho pueden participar aquí: 
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Rafael Alberto Pérez

| Lunes, 13 de Abril 2015

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