Inseguridades: Pandemia y Guerra. «Vísteme despacio que tengo prisa»


Estamos viviendo tiempos de especial incertidumbre e inseguridades derivadas de las consecuencias que están produciéndose de larga pandemia de la COVID-19 y de la reciente invasión de Rusia en Ucrania.
Yendo de lo general a lo particular, tenemos una pandemia con afectación global, una invasión con consecuencias europeas, un incremento de coste de la energía que han provocado huelgas en el transporte con consecuencias en todos los sectores y ciudadanos. Y todo, basado en un importante clima de incertidumbre y crisis que deriva en inseguridad ciudadana.
Ello nos lleva al planteamiento de “Vísteme despacio que tengo prisa”, una frase originaria del emperador romano Augusto a sus ayudantes que aconsejaba algo así como: «Caminad lentamente si queréis llegar antes a un trabajo bien hecho».
También se les ha asignado esta frase a otros personajes históricos como Napoleón Bonaparte o Carlos III.


04/04/2022

MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO

Inseguridades por la pandemia


La pandemia del coronavirus todavía no ha terminado y lo que se estamos viviendo en estos momentos es solo el fin de la sexta ola, marcada por el impacto de la variante Ómicron.


La OMS avisa de que la pandemia de la COVID-19 no ha acabado y que, además, sufriremos las consecuencias económicas durante años y nos recuerda que es necesario que los países más ricos ayuden a los más pobres.


En este sentido, el director de la OMS, ha celebrado que la reunión de Finanzas del G20 incluyera una discusión sobre la crisis sanitaria, pues la pandemia, dijo, "requiere del compromiso de todos los sectores, especialmente el financiero".


Las consecuencias de la invasión rusa


Ahora, tras varios años de una pandemia que aún no ha terminado, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha aumentado la ansiedad física y la angustia emocional en muchas personas y hemos de manejar la inseguridad que nos genera esta nueva situación bélica.


“La invasión de Ucrania por Rusia es una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas y un acto de agresión que constituye un crimen de derecho internacional”, ha declarado Amnistía Internacional, que ha pedido que todos los implicados en este crimen rindan cuentas por estas violaciones.



Así, la guerra en Ucrania nos sumerge nuevamente en un estado de incertidumbre y de inquietud, cuando todavía no hemos dejado atrás las huellas emocionales y socioeconómicas de la pandemia.


Además, la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que angustiosamente estamos viviendo estos días, ha pillado a toda la humanidad en el peor momento emocional posible por la pandemia.


Por tanto, si a la incertidumbre y el sentimiento de pérdida de control que aún estamos viviendo por la COVID-19, le sumamos la amenaza de una escalada bélica de imprevisibles consecuencias, entenderemos que muchas personas estén notando cómo su inseguridad y umbral de aguante emocional esté desbordado y no sepan cómo afrontar esta nueva situación.


Todos los sectores productivos y de servicios afectados


Precisamente cuando la economía española estaba acelerando su crecimiento y el desembolso de los fondos de ayuda europeos estaban iniciando una cierta velocidad de crucero y la recuperación se empezaba a sentir en la calle,  la invasión rusa de Ucrania ha vuelto a ponerlo todo patas arriba y desbaratado muchos planes.


Los sectores más afectados por la COVID-19 se empezaban a bandear por la crisis. Hostelería, comercio, turismo y automoción se estaban reinventando con nuevas ideas basadas en la digitalización y la venta 'online' para impulsar sus actividades afectadas en mayor o menor medida por la crisis y del frío surgió la siguiente.


Así, muchas empresas entrarán de nuevo en fase de economía de guerra ante las dudas sobre las futuras consecuencias del conflicto en Ucrania iniciado a finales de febrero. Lo que ya está claro es que el impacto, especialmente, en el turismo será demoledor en los próximos meses si se mantiene o se agrava la situación.


Sectores que evolucionaban positivamente sufrirán un cambio en la tendencia alcista de su actividad destacando, por su elevado peso en el PIB, los de construcción, materiales básicos y actividades inmobiliarias. En algunas industrias las consecuencias del fuerte deterioro de la economía también penalizarán previsiblemente su actividad en los próximos meses.


Cadena logística de suministros


Este sector ya llevaba tiempo arrastrando un alza de precios de costes y combustibles por la pandemia, ahora con la huelga de transportistas ya hay empresas que no pueden continuar con las pérdidas.


La huelga de transportistas afecta a toda la cadena de suministros y deja a muchas industrias sin materias primas o productos.



Igualmente, afecta a la cadena de suministro de la mayoría de los sectores de consumo y, en algunos establecimientos y mercados, ya ha habido desabastecimientos de importantes productos básicos como pescado, leche, aceite, etc.


La huelga de los transportistas se ha prolongando, incluso con continuas acciones violentas de los piquetes y ha obligado a que las fuerzas de seguridad tengan que escoltar a los camioneros que no la secundan para evitar agresiones y desperfectos.


Incertidumbre, riesgos y amenazas


La idea de riesgo, expresado en catástrofes, hambrunas, terremotos, guerras, etc., siempre ha existido pero riesgo no es igual que la amenaza o el peligro. El riesgo se refiere a situaciones que se analizan activamente con relación a posibilidades o probabilidades de que se produzcan.


La incertidumbre es diferente del riesgo. Los riesgos aparecen contemplados en las previsiones macroeconómicas con mayor o menor grado de probabilidad, y pueden materializarse o no. Así, a principios del presente año, había consenso sobre que los riesgos para la economía global eran las nuevas variantes de la COVID19, la inflación, los problemas en las cadenas de suministro, la desaceleración económica de China y, en España, las dificultades para implementar el plan de recuperación. También aparecían como amenazas las posibles invasiones de Ucrania o Taiwán, pero se les otorgaba baja probabilidad.


Por incertidumbre hay que entender algo radicalmente distinto del concepto de riesgo que nos es más familiar, y del que hasta ahora nadie la ha diferenciado claramente.


Con relación al par riesgo-incertidumbre, si bien el primero se puede calcular y se puede asociar a algo dado por cierto, por el contra la incertidumbre apunta a lo desconocido, retomando la distinción que de ello hacía el investigador Frank Knight.


Ahora, a la incertidumbre económica y sostenibilidad, principales amenazas para las organizaciones, además hay que sumarle los riesgos de la transformación digital y el teletrabajo.


Retos para el sostenimiento y la seguridad


Aunque los gestores de riesgos aprovechan cada vez más la tecnología innovadora para mejorar su identificación, análisis, evaluación y tratamiento, es esencial aplicar las lecciones aprendidas para esta recuperación post COVID-19 en todas nuestras organizaciones.


No obstante, la sensación de inseguridad crece en España y hay que tomar el asunto con rigor y combatir con nuevas soluciones para garantizar la sostenibilidad, convivencia y libertad. La seguridad es un derecho constitucional de los ciudadanos que, además, éstos reclaman de forma permanente y efectiva a sus gobiernos. Estar en alerta permanente afecta a la inseguridad ciudadana y a la salud mental.



Algunos de los retos de la seguridad en el mundo post-pandemia, como el teletrabajo y la migración a la nube de datos, han aumentado el perímetro de seguridad de las organizaciones, que se ven expuestas a más ataques y a nuevas amenazas. La suplantación de identidad, los ataques 'ransomware', el 'phishing' o los ataques a la cadena de suministro son algunos de los riesgos a los que se enfrenta la seguridad cada día.


Igualmente, las huelgas y paros convocados por diferentes asociaciones del transporte por carretera, han alertado al Gobierno del peligro de distintos e importantes desabastecimientos, falta de componentes y productos básicos sin los cuales muchas actividades productivas y de servicios no pueden funcionar.


En cualquier caso, ha habido un amplio dispositivo policial durante la huelga de transportes, con leves incidentes. Más de 23.000 policías y guardias civiles han sido movilizados para garantizar, principalmente, el suministro de alimentos durante la convocatoria de paros de los transportistas por carretera.


Plan Nacional de respuesta


El Real Decreto-ley 6/2022, de 29 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania se ha centrado en determinar las ayudas y medidas en el ámbito energético, en materia de transportes por carretera, en el sector marítimo y portuario, así como medidas de apoyo al tejido económico y empresarial.


Las consecuencias económicas de esta negativa evolución son, principalmente, un aumento de la tasa de inflación (actualmente superior al 9%) y una ralentización del ritmo de crecimiento y ha agravado el choque de oferta que viene sufriendo la economía europea desde el verano de 2021 a causa de la escalada del precio del gas natural y ha añadido, además, una elevada incertidumbre respecto a su duración e intensidad.



En definitiva, en este contexto de alta volatilidad, incertidumbre e inestabilidad de precios, se abordan nuevas medidas en el ámbito energético que contribuyan a reforzar la seguridad del suministro y garanticen un precio asequible a todos los sectores, desde el ámbito doméstico al conjunto del tejido productivo en todo el territorio nacional.


Finalmente, se estima igualmente necesario proteger de las consecuencias económicas y sociales de la guerra a los trabajadores y sectores vulnerables para asegurar el empleo y el tejido empresarial ante las situaciones que pueda causar la invasión de Ucrania o el aumento de los precios o costes energéticos, y las distorsiones económicas que ello conlleva.


En definitiva, para la reducción de las inseguridades derivadas de la pandemia y la invasión de Ucrania hemos de aplicar soluciones globales con un «Vísteme despacio que tengo prisa».