SEGURIDAD Y DEFENSA: Manuel Sánchez Gómez-Merelo




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El ecosistema global de amenazas ha dejado de ser lineal. Hoy en día, los Directores de Seguridad (CSO/CISO) de infraestructuras críticas y estratégicas se enfrentan a un escenario donde la inestabilidad geopolítica, el cibercrimen automatizado, el espionaje corporativo y el cambio climático convergen.


Ante esta realidad, los viejos modelos de seguridad compartimentados —donde la seguridad física y la lógica operaban como reinos de taifas independientes— ya no son ineficaces; son peligrosos. El mercado exige un nuevo paradigma: la Seguridad Integral e Integrada, un modelo donde la protección se convierte en el motor de la resiliencia de las organizaciones públicas y privadas.
 

El Nuevo Paradigma de la Seguridad Corporativa: De la Protección Perimetral a la Resiliencia Operativa, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

 

Veamos esquemáticamente la realidad de nuestra percepción y establecer un decálogo sobre el Nuevo Paradigma de la Seguridad Corporativa y la resiliencia real de la Seguridad Integral e Integrada ante el nuevo Marco Regulatorio Global.
 

 

De la obligación normativa a la resiliencia real. Hoja de ruta para infraestructuras críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

 

Fundamentos de la Seguridad Corporativa: el Valor Estratégico del Riesgo
 

La seguridad corporativa moderna ha superado la fase del "centro de costes" reactivo. Su fundamento actual es la gestión holística del riesgo. El objetivo de un Director de Seguridad en una infraestructura crítica no es el riesgo cero —un mito técnico—, sino la gobernanza del riesgo. Esto implica identificar, evaluar y mitigar las amenazas alineando los esfuerzos de protección con la continuidad de los servicios esenciales que la organización presta a la sociedad. La seguridad hoy se mide en términos de viabilidad institucional y financiera.
 

El Nuevo Marco Regulatorio: eel "Compliance" a la Resiliencia Operativa
 

Estamos viviendo un cambio de era legislativo. Normativas globales y regionales (como las directivas europeas NIS2 y CER, o los marcos regulatorios de infraestructuras críticas y la resiliencia) han cambiado las reglas del juego.
 

El mero cumplimiento normativo (compliance) en papel ya no es suficiente. Las nuevas regulaciones exigen responsabilidades penales e institucionales a la alta dirección y penalizan la falta de diligencia. El foco ha pasado de la simple "obligación de proteger" a la evidencia de la resiliencia operativa: demostrar que la organización puede absorber un impacto sistémico y seguir prestando sus servicios esenciales.
 

Ingeniería Social: el Factor Humano como Vector de Ataque Crítico
 

Las mayores brechas de seguridad contemporáneas no explotan fallos en el código o debilidades en el hormigón; explotan la psicología humana. La ingeniería social avanzada (spear-phishing, vishing, e infiltraciones mediante el factor insider) representa una de las vulnerabilidades más complejas de gestionar. Para los responsables de seguridad, esto implica transicionar de las charlas anuales de concienciación a la implantación de una verdadera cultura de seguridad activa, donde cada empleado se convierta en un "sensor" y en la primera línea de defensa de la infraestructura.
 

Seguridad Física y Ambiental: la Evolución del Perímetro
 

El componente físico de una infraestructura crítica sigue siendo la base del control, pero su gestión se ha tecnificado exponencialmente. Ya no hablamos solo de barreras pasivas, sino de la convergencia de sistemas: analítica de vídeo predictiva mediante Inteligencia Artificial, control de accesos biométrico integrado y protección de entornos OT (Tecnologías de Operación). Asimismo, la seguridad ambiental (resiliencia ante catástrofes climáticas o fallos de suministro energético masivos) se sitúa hoy en el centro de las prioridades tácticas.
 

Seguridad de la Información y Datos: salvaguardando el Activo Inmaterial
 

En la era del dato, la información estratégica es el activo más codiciado. Garantizar la triada CID (Confidencialidad, Integridad y Disponibilidad) en entornos de infraestructuras críticas requiere políticas estrictas de gobierno del dato. Una fuga de información operativa, planos de instalaciones o datos de clientes estratégicos puede comprometer la seguridad nacional o destruir la reputación de la corporación de manera irreversible.
 

Fundamentos de Ciberseguridad: la Defensa en un Entorno Hiperconectado
 

La convergencia entre el mundo IT (tecnología de la información) y el mundo OT (sistemas de control industrial como SCADA) ha difuminado las fronteras de la protección. Un ciberataque hoy tiene la capacidad real de provocar daños físicos, detener plantas de producción o interrumpir el suministro de agua o energía. Los líderes de seguridad deben dominar los fundamentos de la ciberdefensa, el principio de "Zero Trust" (Confianza Cero) y la monitorización continua de redes para evitar que una vulnerabilidad digital paralice la operación física.
 

El Núcleo del Paradigma: Seguridad Integral e Integrada
 

Este concepto define la madurez de una organización moderna:
 

Concepto Enfoque Principal Objetivo Estratégico
Seguridad Integral Cubre todas las dimensiones del riesgo (físico, lógico, humano, reputacional y legal). No admite puntos ciegos. Visión de 360 grados de la organización.
Seguridad Integrada Rompe los silos. Une los departamentos de seguridad física, ciberseguridad, legal y RRHH bajo una estrategia y mando unificados. Respuesta coordinada y en tiempo real ante amenazas híbridas.


 

Los ataques contemporáneos son híbridos: pueden comenzar con un engaño telefónico a un operador (Ingeniería Social), continuar con la inserción de un malware en la planta (Ciberseguridad) y aprovechar un fallo en el control de accesos (Seguridad Física). Solo una estructura Integral e Integrada puede detectar y neutralizar esta cadena de eventos.
 

Organización y Resiliencia: la Vitalidad de los Planes de Seguridad
 

La resiliencia corporativa es la capacidad de resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de un evento disruptivo. Los Planes de Seguridad del Operador (PSO) y los Planes de Protección Específicos (PPE) no deben ser manuales guardados en un cajón para auditorías o inspecciones, deben ser herramientas vivas. Esto requiere la creación de Comités de Crisis entrenados y la ejecución de planes de Continuidad de Negocio (BCP) y Recuperación ante Desastres (DRP) mediante simulacros de alta fidelidad que pongan a prueba la resiliencia real de la organización.
 

Colaboración Público-Privada: la Defensa Colectiva
 

Las infraestructuras críticas y estratégicas sostienen el tejido de un país. Por ello, su protección desborda los límites de la propia organización. La colaboración público-privada es un imperativo estratégico. Los Directores de Seguridad deben establecer canales de comunicación bidireccionales y de mutua confianza con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los CERT nacionales y los centros de protección de infraestructuras críticas (como el CNPIC en España). Compartir inteligencia de amenazas en tiempo real es el único camino para la defensa colectiva.
 

Estrategia de Seguridad y Mejora Continua: el Ciclo Dinámico
 

La seguridad no es un estado estático; es un proceso dinámico de adaptación. Basándose en estándares internacionales (como la familia ISO 27001 para información, ISO 22301 para continuidad o los marcos NIST), la estrategia de seguridad debe regirse por el principio de la mejora continua. La auditoría constante, el aprendizaje tras los incidentes (post-mortem) y la actualización tecnológica constante aseguran que la organización evolucione más rápido que sus adversarios.
 

CONCLUSIÓN: un Mensaje para la Alta Dirección
 

Dirigir la seguridad de una infraestructura crítica bajo el nuevo paradigma ya no es una labor exclusivamente técnica; es una función de alta dirección y de gobernanza corporativa. Los Directores de Seguridad del presente deben ser profesionales formados en la gestión transversal del riesgo, capaces de liderar equipos multidisciplinares y de convertir la seguridad en el activo estratégico que garantice la continuidad, la reputación y la resiliencia de la organización ante un futuro incierto.


La Copa Mundial de la FIFA 2026 marca un hito sin precedentes en la historia de la seguridad de eventos masivos e infraestructuras críticas. No se trata solo de la expansión a 48 selecciones, sino de un despliegue que abarca tres naciones, con México albergando sedes de alta complejidad operativa.


El Mundial de Fútbol de 2026 no es solo el evento deportivo más grande del planeta; para un Director de Seguridad o Responsable de Fuerzas Públicas o de Infraestructuras Críticas, representa el banco de pruebas definitivo en tiempo real de la resiliencia a gran escala, la gestión de macro-masas y la protección de servicios esenciales (transportes, energía, telecomunicaciones, sanidad) bajo máxima presión.
 

El Desafío de Seguridad en el Mundial de Fútbol 2026. ( I ) Lecciones Estratégicas para la Alta Dirección de Infraestructuras Críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

Para los Directores de Seguridad y CSOs del sector estratégico, este megaevento es el laboratorio de operaciones híbridas más complejo de la década. Analizar su arquitectura de protección nos ofrece una hoja de ruta fundamental para la resiliencia corporativa contemporánea.
 

Veamos esquemáticamente la realidad de nuestra percepción y repasar un decálogo básico sobre el Desafío de Seguridad en el Mundial 2026.
 

Geopolítica: Marco Estratégico del Operativo Mundial 2026
 

La seguridad de un evento transnacional comienza con el análisis del entorno macroestratégico.
 

La triada organizadora (México, Estados Unidos y Canadá) opera bajo vectores de riesgo asimétricos: desde tensiones migratorias y fronterizas, hasta ciberamenazas de actores estatales y el crimen organizado transnacional.
 

El diseño de este operativo demuestra que la seguridad ya no puede planificarse a nivel local; requiere un entendimiento profundo de la geopolítica mundial para prever cómo los conflictos internacionales pueden traducirse en amenazas de sabotaje o protestas extremistas en territorio nacional.
 

Inteligencia Estratégica, Prevención y Seguimiento Operativo
 

La fase reactiva ha muerto en la alta seguridad. El éxito en el Mundial 2026 descansa sobre un ciclo de inteligencia robusto.
 

La recopilación de datos en fuentes abiertas (OSINT), la inteligencia de señales (SIGINT) y la monitorización de la Dark Web permiten anticipar desde ciberataques a las redes de transporte hasta la llegada de grupos de aficionados radicales.
 

Los Directores y Jefes de Seguridad deben extraer una lección clave: la prevención es directamente proporcional a la calidad de la inteligencia compartida.
 

Gestión Integral de Riesgos y Amenazas durante 39 días de Operación
 

La continuidad operativa durante los 39 días de competición representa un maratón de desgaste sistémico.
 

La matriz de riesgos contempla vulnerabilidades y amenazas multidimensionales: ataques de denegación de servicio (DDoS) contra sistemas de billetaje, drones no autorizados sobrevolando zonas de exclusión, terrorismo, delincuencia organizada e incidencias de orden público.
 

El reto crítico aquí no es solo la gravedad de las amenazas, sino el factor fatiga. Mantener la tensión operativa, el estado de alerta de los recursos humanos, las plantillas y la redundancia de sistemas críticos durante más de un mes exige una planificación logística del recurso de seguridad que las corporaciones tradicionales suelen subestimar.
 

Recursos Humanos y Tecnologías de Control y Videovigilancia Inteligente
 

El equilibrio entre el factor humano y la automatización encuentra en este evento su máxima expresión. Las sedes en México se apoyan en ecosistemas tecnológicos de última generación:
 

  • Cámaras con analítica inteligente de vídeo predictiva y reconocimiento facial para identificar perfiles de riesgo en los perímetros limítrofes (landside).
     
  • Sistemas de control de acceso biométricos sin contacto (Contactless) e identidad digital, agilizando el flujo de masas sin perder trazabilidad.
     
  • Sistemas Anti-Dron (C-UAS) para blindar el espacio aéreo de los estadios y áreas críticas.
     

Sin embargo, la tecnología queda ciega sin operadores altamente cualificados. El binomio tecnológico y de recursos humanos requiere personal entrenado en la interpretación de alertas tempranas para evitar la saturación por falsos positivos.
 

Modelos de Mando Unificado de Seguridad Público-Privada
 

Una de las mayores aportaciones metodológicas de este evento es la implementación de Centros de Mando Unificados (C4i / C5i) específicos, donde la frontera entre la seguridad pública y la privada se difumina de forma controlada.
 

El Desafío de Seguridad en el Mundial de Fútbol 2026. ( I ) Lecciones Estratégicas para la Alta Dirección de Infraestructuras Críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

Bajo un solo mando estratégico, las instituciones de la ley pública y las corporaciones privadas comparten frecuencias de comunicación, mapas de riesgos en tiempo real y planes y protocolos de actuación unificados.
 

Este modelo de gobernanza es el espejo donde deben mirarse las industrias estratégicas.
 

Planes de Seguridad Específicos por Sede y Partido
 

No existen soluciones universales. Un partido catalogado como "de alto riesgo" debido a rivalidades históricas o visitas de mandatarios VIP requiere un blindaje dinámico totalmente distinto a otro de fase de grupos estándar.
 

Del mismo modo, el Estadio Azteca en Ciudad de México, el Estadio BBVA en Monterrey o el Estadio Akron en Guadalajara presentan infraestructuras, vías de evacuación y entornos urbanos heterogéneos.
 

La lección para el gestor de infraestructuras es clara: el Plan de Seguridad del Operador (PSO) debe capilarizarse en Planes de Protección Específicos (PPE) que atiendan la micro-vulnerabilidad de cada activo.
 

Protocolos, Gestión de Crisis, Comunicación y Tiempos de Respuesta
 

Cuando un incidente supera las barreras de prevención, el tiempo se mide en vidas y reputación institucional.
 

Los manuales de gestión de crisis del Mundial 2026 están diseñados bajo la premisa de la resiliencia: contención inmediata y comunicación estratégica.
 

Un rumor mal gestionado en redes sociales puede provocar una estampida humana de consecuencias catastróficas.
 

Los comités de crisis operarán con portavoces designados y mensajes pre-aprobados para mitigar el pánico de forma simultánea a la intervención operativa sobre el terreno.
 

Gestión y Coordinación con Infraestructuras Sanitarias
 

La seguridad de la vida es la prioridad absoluta. Los planes operativos integran de forma simbiótica los dispositivos de seguridad con las redes hospitalarias y los servicios de emergencia médica (Triage masivo).
 

Esto incluye desde la previsión de corredores de emergencia sanitaria libres de tráfico en las ciudades sede, hasta protocolos específicos de descontaminación ante incidentes NBQR (Nuclear, Biológico, Químico o Radiológico).
 

La sanidad debe ser tratada, correctamente, como la infraestructura crítica de soporte vital del evento.
 

Formación y Capacitación Especializada: Simulacros y Operaciones
 

La excelencia no se improvisa. Meses antes del silbatazo inicial, los Directores de Seguridad, jefes de sector y personal de primera línea se someterán a programas de capacitación especializada de alto nivel.
 

La clave del éxito radica en los simulacros de mesa (Tabletop Exercises) y los ejercicios de fuerza viva a escala real.
 

Poner a prueba los sistemas mediante la simulación de escenarios concurrentes (por ejemplo, un apagón eléctrico simultáneo a un hackeo de las comunicaciones) es la única vía para garantizar que los protocolos se ejecuten de forma automática bajo condiciones de estrés extremo.
 

Regulación, Guías y Estándares Internacionales
 

El paraguas que dota de rigor científico e institucional a todo este despliegue son los estándares internacionales.
 

Desde las normativas específicas de la FIFA en materia de seguridad en los estadios, pasando por los estándares ISO 22301 (Continuidad de Negocio), ISO 31000 (Gestión de Riesgos) hasta las directrices de protección de infraestructuras críticas más exigentes del mundo.
 

El cumplimiento y la auditoría de estas guías garantizarán la homologación de los niveles de seguridad con independencia de la sede geográfica.
 

CONCLUSIÓN: la Herencia Metodológica del 2026
 

Para los profesionales que tenemos la responsabilidad de formar a los futuros líderes de la seguridad estratégica, el Mundial de Fútbol de 2026 constituye una clase magistral de Gobernanza Corporativa y Resiliencia Nacional.
 

La principal lección para la alta dirección es que la seguridad no es un compartimento estanco ni una póliza de seguros estática: es una disciplina viva, tecnológica, dependiente de la inteligencia y, sobre todo, profundamente integrada con el sector público y el tejido social.
 

Aquellas organizaciones que adopten estos niveles de rigor estratégico en sus propias operaciones corporativas serán las únicas preparadas para sobrevivir y liderar en el complejo entorno global actual.
 

El Desafío de Seguridad en el Mundial de Fútbol 2026. ( I ) Lecciones Estratégicas para la Alta Dirección de Infraestructuras Críticas, por Manuel Sánchez Gómez-MereloAsí, el Gobierno mexicano presentó el Plan Kukulkán -nombre que hace referencia a la deidad mesoamericana Kukulkán, que significa serpiente emplumada- que incluye el despliegue de 100.000 efectivos de Policía, Ejército y Seguridad Privada, aeronaves, Videovigilancia inteligente y sistemas antidrones para resguardar “de cualquier amenaza” estadios, hoteles, aeropuertos y zonas para aficionados y visitantes.
 

El Desafío de Seguridad en el Mundial de Fútbol 2026. ( I ) Lecciones Estratégicas para la Alta Dirección de Infraestructuras Críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

Las prioridades del Plan Kukulcán se centran en blindar por completo las tres ciudades sede (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), mitigar amenazas transnacionales como el terrorismo y garantizar el orden público antes, durante y después del Mundial de Fútbol. Diseñado de la mano de la FIFA por el Gobierno de México, este megaoperativo estará respaldado por tecnología de inteligencia artificial y defensa aérea. 


Bases para una política pública de resiliencia integral en infraestructuras críticas

La evolución del entorno estratégico europeo, la proliferación de amenazas híbridas y la creciente dependencia de infraestructuras interconectadas están alterando profundamente los fundamentos clásicos de la seguridad. La separación histórica entre seguridad física, ciberseguridad y gestión de emergencias resulta insuficiente frente a adversarios capaces de operar simultáneamente sobre activos digitales, infraestructuras físicas, cadenas logísticas, sistemas industriales y percepción pública.

En este contexto, la seguridad privada española se encuentra ante una oportunidad estratégica: seguir evolucionando desde un modelo centrado principalmente en la vigilancia y la protección convencional, hacia un modelo de seguridad integral orientado a la resiliencia, plenamente integrado en la arquitectura nacional y europea de seguridad.


Hacia un nuevo modelo español de seguridad privada como capacidad estratégica de Estado, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

La transposición y aplicación de la Directiva NIS2 y de la Directiva CER obliga a los Estados miembros a reforzar las capacidades de prevención, protección, respuesta y recuperación de las infraestructuras críticas. Este nuevo marco regulatorio abre la puerta a redefinir el papel de la seguridad privada como un multiplicador de capacidad del Estado, particularmente en la protección de infraestructuras estratégicas y servicios esenciales.
 

Para ello se propone una política pública articulada para transformar estructuralmente el modelo español de seguridad privada, integrándolo en una estrategia de resiliencia nacional y europea.
 

INTRODUCCIÓN: EL AGOTAMIENTO DEL PARADIGMA TRADICIONAL
 

Durante décadas, el modelo español de seguridad privada ha estado vinculado principalmente a funciones de vigilancia, control de accesos, protección patrimonial y apoyo operativo a instalaciones públicas y privadas.
 

Aunque este modelo ha contribuido a la estabilidad operativa de numerosos sectores, presenta limitaciones estructurales frente al nuevo escenario de amenazas como:
 

  • Ataques híbridos que combinan intrusión física y digital;
     
  • Sabotaje sobre sistemas industriales;
     
  • Campañas de desinformación coordinadas;
     
  • Amenazas internas (insider threat);
     
  • Interrupciones de cadenas críticas de suministro;
     
  • Automatización del crimen organizado;
     
  • Uso dual de tecnologías emergentes.
     

La naturaleza de estas amenazas exige abandonar una visión reactiva basada exclusivamente en presencia física para adoptar un modelo basado en la: anticipación, inteligencia, gestión integral y dinámica del riesgo, interoperabilidad institucional y la resiliencia operativa.
 

La seguridad deja de consistir únicamente en impedir una intrusión y pasa a garantizar la continuidad de funciones esenciales.
 

EL CONTEXTO EUROPEO: LA RESILIENCIA COMO NUEVA DOCTRINA
 

La Unión Europea ha redefinido la protección de servicios esenciales mediante dos instrumentos normativos complementarios:
 

- Directiva NIS2, que establece obligaciones reforzadas en:
 

  • Gestión del riesgo;
     
  • Gobernanza de seguridad;
     
  • Notificación de incidentes;
     
  • Continuidad operativa;
     
  • Seguridad de la cadena de suministro.
     

Afecta a sectores críticos como: energía, transporte, salud, agua, banca, infraestructuras digitales, administración pública.
 

- Directiva CER, que amplía el enfoque hacia la resiliencia física y organizativa de entidades críticas, obligando a los Estados a:
 

  • Identificar entidades críticas;
     
  • Evaluar amenazas;
     
  • Exigir planes de resiliencia;
     
  • Desarrollar mecanismos de supervisión;
     
  • Fortalecer la cooperación público-privada.
     

La interacción entre ambas directivas consolida un nuevo paradigma europeo y la seguridad de las infraestructuras críticas y estratégicas debe abordarse de forma integral, física, digital, humana y organizativa.
 

Hacia un nuevo modelo español de seguridad privada como capacidad estratégica de Estado, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

 

LA SEGURIDAD PRIVADA COMO ACTIVO ESTRATÉGICO NACIONAL
 

España dispone de uno de los mejores y mayores ecosistemas de seguridad privada de Europa, compuesto por miles de profesionales, directores de seguridad, operadores tecnológicos y empresas especializadas de servicios y tecnologías.
 

Sin embargo, su potencial estratégico aún no ha sido plenamente integrado en el sistema de seguridad nacional.
 

La nueva política pública debe reconocer a la seguridad privada como una capacidad estructural complementaria del Estado y esto implica redefinir su función desde proveedor de servicios hacia:
 

- Operador de resiliencia y protección avanzada
 

Con capacidades para: detección temprana, protección preventiva, gestión de incidentes, continuidad operativa, inteligencia de riesgos y amenazas, coordinación institucional.
 

PROPUESTA DE REFORMA ESTRUCTURAL DEL MODELO ESPAÑOL
 

Reforma normativa
 

Se propone una actualización integral de la Ley 5/2014 para incorporar una nueva dimensión estratégica. Incorporaciones recomendadas:
 

Nueva categoría regulatoria
 

Operador de Seguridad Crítica. Entidad acreditada para operar en sectores estratégicos como: energía, telecomunicaciones, salud, transporte, agua, industria de defensa, centros de datos, infraestructuras logísticas críticas.
 

Obligaciones específicas:
 

Organización y gobernanza. Establecimiento de: planes de gestión integral del riesgo, protocolos de escalado de incidentes, interoperabilidad con organismos públicos, auditorías periódicas de resiliencia, certificación tecnológica y operativa.
 

Hacia un nuevo modelo español de seguridad privada como capacidad estratégica de Estado, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

 

NUEVO MODELO OPERATIVO INTEGRADO
 

Seguridad física inteligente
 

Las infraestructuras críticas deben evolucionar hacia sistemas avanzados basados en:
 

  • Videovigilancia con analítica basada en IA;
     
  • Control biométrico de accesos;
     
  • Sensores perimetrales inteligentes;
     
  • Detección autónoma de intrusión y circulación;
     
  • Sistemas anti-UAS (anti-drones).
     

Integración con ciberseguridad
 

Toda seguridad física deberá conectarse con capacidades de ciberdefensa:
 

  • SOC corporativos;
     
  • Plataformas SIEM;
     
  • Inteligencia de amenazas;
     
  • Detección OT/ICS;
     
  • Correlación de eventos.
     

Especialmente relevante en sistemas industriales como: redes eléctricas, plantas químicas, instalaciones portuarias, hospitales, infraestructuras ferroviarias y aeroportuarias.
 

Centros de integración operativa
 

Se propone la creación de Centros Integrados de Seguridad y Resiliencia, con funciones de:
 

  • Monitorización 24/7;
     
  • Correlación de incidentes físicos y digitales;
     
  • Coordinación multisectorial;
     
  • Análisis predictivo;
     
  • Escalado institucional.
     

TRANSFORMACIÓN DEL CAPITAL HUMANO
 

El personal de seguridad tradicional debe evolucionar hacia un nuevo perfil:
 

- Especialista en Seguridad Integral. Competencias requeridas:
 

Técnicas: fundamentos de ciberseguridad, protección de sistemas industriales, análisis de vídeo inteligente, uso de plataformas de mando y control.
 

Operativas: respuesta ante incidentes complejos, gestión de crisis, evacuación, contención táctica.
 

Estratégicas: cumplimiento regulatorio, análisis de riesgos, reporting institucional, continuidad operativa.
 

Sistema nacional de certificación. Se propone crear una acreditación oficial en tres niveles:
 

  • Director de Seguridad Global de Infraestructura Crítica
     
  • Supervisor de Resiliencia
     
  • Director de Seguridad Estratégica
     

En colaboración con: INCIBE, Centro Criptológico Nacional, Universidades, Centros de formación de Seguridad.
 

GOBERNANZA Y COOPERACIÓN INSTITUCIONAL
 

Se propone la creación de un:
 

Consejo Nacional de Seguridad Privada Estratégica. Dependiente del Sistema de Seguridad Nacional y con participación de: Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, Ministerio para la Transformación Digital, operadores críticos, sector empresarial, industria tecnológica, academia.
 

Sus funciones incluirían:
 

  • Evaluación estratégica de amenazas;
     
  • Definición de estándares;
     
  • Ejercicios nacionales;
     
  • Cooperación europea;
     
  • Seguimiento de indicadores.
     

Nuevas exigencias europeas para la Protección de las Infraestructuras Críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

 

HOJA DE RUTA DE IMPLEMENTACIÓN
 

Fase I (2026–2028): Adaptación regulatoria
 

Objetivos: reforma normativa, identificación de capacidades, pilotos sectoriales, diseño de certificaciones.
 

Fase II (2028–2031): Transformación operativa
 

Objetivos: digitalización, integración físico-ciber, despliegue de centros integrados, formación masiva.
 

Fase III (2031–2035): Consolidación europea
 

Objetivos: interoperabilidad internacional, ejercicios multinacionales, intercambio de inteligencia, homologación de estándares. Con participación de la ENISA.
 

CONCLUSIÓN
 

La seguridad privada española se encuentra ante una transformación histórica.
 

El nuevo entorno estratégico y global espera definitivamente un modelo basado en la evolución hacia una capacidad nacional de: inteligencia, anticipación, resiliencia e integración tecnológica y operativa.
 

La aplicación coordinada de la Directiva NIS2 y la Directiva CER ofrece a España una oportunidad para construir un sistema en el que la seguridad privada no sea un actor periférico, sino una pieza estructural de la soberanía, la continuidad de servicios esenciales y la protección de las infraestructuras críticas y estratégicas.
 

La cuestión ya no es si la seguridad privada debe evolucionar y transformarse. La cuestión estratégica es si España está dispuesta a convertirla en una auténtica capacidad de Estado.


El actual marco regulatorio en materia de ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas en España, articulado en torno a la Directiva NIS2, el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y el Sistema de Protección de Infraestructuras Críticas (PIC), establece un nivel mínimo de exigencia cada vez más elevado. Sin embargo, el cumplimiento formal no garantiza por sí mismo la resiliencia operativa.

A continuación se propone una hoja de ruta de diez pilares que conecta explícitamente los requerimientos normativos con las capacidades reales de resiliencia. Se identifican brechas habituales en la implementación, se alinean prácticas avanzadas con artículos de NIS2, ENS y PIC, y se plantean líneas de evolución hacia modelos dinámicos, integrados y orientados a la continuidad efectiva del funcionamiento.


  De la obligación normativa a la resiliencia real. Hoja de ruta para infraestructuras críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

Veamos esquemáticamente la realidad de nuestra percepción y establecer un decálogo sobre la resiliencia real de la Seguridad Integral e Integrada ante el nuevo Marco Regulatorio Global.
 

De la obligación normativa a la resiliencia real. Hoja de ruta para infraestructuras críticas, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


 Introducción: del “compliance” a la resiliencia operativa

El ecosistema de protección de infraestructuras críticas en España ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, impulsado por marcos como la Directiva NIS2, el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y el Sistema de Protección de Infraestructuras Críticas (PIC). Este entramado normativo ha elevado el nivel mínimo exigible, pero también ha generado un riesgo: confundir cumplimiento con resiliencia.
 

En un entorno caracterizado por amenazas híbridas, interdependencias sistémicas y alta exposición tecnológica, el verdadero reto no es cumplir, sino resistir, adaptarse y recuperar el funcionamiento bajo condiciones adversas.
 

 Gobierno y liderazgo operativo: más allá del marco formal

El marco PIC establece obligaciones claras en cuanto a planes de seguridad del operador (PSO) y planes de protección específicos (PPE). Sin embargo, muchas organizaciones limitan su gobernanza a la elaboración documental.
 

Así, las organizaciones más avanzadas, especialmente en sectores como energía o transporte, están evolucionando hacia: la creación de comités de resiliencia con capacidad ejecutiva real; la integración del CISO y del responsable de operaciones en la toma de decisiones estratégicas; el establecimiento de modelos de “command & control” adaptados a crisis complejas; incorporando centros de control integrados donde convergen ciberseguridad, operación y continuidad.
 

La evolución necesaria debe orientarse hacia: la integración de la resiliencia en el gobierno corporativo; la responsabilidad directa del órgano de dirección en decisiones de ciberseguridad; y la creación de estructuras de mando operativas para su activación en incidentes o contingencias.
 

 Inteligencia y anticipación de amenazas: del IOC al contexto operativo

La Directiva NIS2 refuerza la necesidad de capacidades de detección y respuesta, pero el valor diferencial reside en la anticipación.
 

Es por ello que la evolución es preciso orientarla hacia: la integración de inteligencia de riesgos y amenazas en procesos operativos; el establecimiento de capacidades de análisis predictivo; la correlación entre amenazas globales y activos críticos específicos.
 

 Gestión dinámica avanzada de riesgos: alineando ENS y operación real

El ENS exige análisis de riesgos periódicos, pero la volatilidad actual requiere modelos continuos.
 

Las buenas prácticas emergentes se orientan hacia: la creación de cuadros de mando de riesgo en tiempo real; la integración y gestión con SOC (Security Operations Center); y el uso de indicadores como KRIs (Key Risk Indicators) vinculados a la operación.
 

La evolución necesaria debe orientarse hacia: modelos dinámicos de gestión del riesgo en tiempo real; la integración con indicadores operativos (KRIs); y la priorización basada en impacto en continuidad de servicio.
 

 Gestión de dependencias críticas: el talón de Aquiles sistémico

La normativa actual comienza a abordar la cadena de suministro (especialmente en la NIS2), pero su implementación sigue siendo incipiente.
 

En este sentido, aspectos clave en el contexto español son: la dependencia de proveedores tecnológicos internacionales; la interconexión entre sectores (energía, telecomunicaciones, transporte, etc.); y la externalización de los servicios críticos.
 

La resiliencia exige mapear estas dependencias con precisión y establecer acuerdos operativos, no solo contractuales.
 

Es por ello que la evolución es preciso orientarla hacia: el mapeo exhaustivo de dependencias; la evaluación continua de proveedores críticos; y el establecimiento de planes de contingencia para fallos externos.
 

 Integración IT/OT: el gran desafío de NIS2

La convergencia IT/OT es uno de los ejes centrales de la NIS2, pero su implementación real presenta fricciones derivadas de: diferencias culturales entre equipos; tecnologías OT legacy sin capacidades de seguridad nativas; y riesgo de impacto operativo al aplicar controles IT tradicionales.
 

En este sentido, la evolución necesaria debe orientarse hacia: la visibilidad unificada IT/OT; la creación de equipos multidisciplinares; y el establecimiento de controles adaptados a entornos industriales.
 

Capacidad de operación degradada: resiliencia en acción

Uno de los aspectos menos desarrollados en los marcos normativos es la capacidad de operar en condiciones degradadas.
 

Esto implica que hay que: definir niveles de servicio mínimos aceptables; diseñar procedimientos manuales; y entrenar al personal en escenarios sin soporte tecnológico.
 

Es por ello que la evolución es preciso orientarla hacia: la definición de modos degradados; la implementación de procedimientos manuales alternativos; y la priorización de servicios esenciales.
 

Gestión avanzada de crisis: del plan al músculo operativo

El ENS y la NIS2 exigen planes de respuesta, pero la diferencia está en su ejecución.
 

En este sentido, las organizaciones más maduras cuentan con: centros de gestión de crisis (Crisis Management Rooms); protocolos de escalado claros; e integración con comunicación corporativa y legal.
 

La evolución necesaria debe orientarse hacia el establecimiento de: centros de gestión de crisis; protocolos de escalado claros; e integración con comunicación y regulación.
 

Ecosistema y coordinación externa: resiliencia compartida

El modelo español, basado en la colaboración público-privada, es una fortaleza, pero aún infrautilizada.
 

Algunas de las claves son: la participación activa en comunidades u organizaciones sectoriales; el intercambio de información en tiempo real; la coordinación con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
 

Es por ello que la evolución es preciso orientarla hacia: el intercambio activo de inteligencia; la coordinación operativa y efectiva público-privada; y la participación en redes sectoriales.
 

Cultura y factor humano: el multiplicador silencioso

Ni el ENS ni la NIS2 pueden garantizar una cultura organizativa resiliente y este es un elemento estratégico que precisa de: formación continua y especializada basada en escenarios reales; cultura de reporte sin penalización; e integración de la resiliencia en el día a día operativo.
 

A todo ello, hay que añadirle la realización de simulacros avanzados y entrenamiento en condiciones reales. Los simulacros exigidos por normativa suelen ser predecibles. La tendencia actual apunta hacia ejercicios más exigentes con: simulaciones realistas y no guionizadas; escenarios híbridos (ciber + físico); y evaluación basada en métricas.
 

La evolución necesaria debe orientarse hacia: la capacitación basada en roles; la cultura de resiliencia operativa; e incentivos alineados con seguridad.
 

CONCLUSIÓN: Cumplimiento como Base, Resiliencia como Objetivo
 

España cuenta con un marco normativo robusto y en evolución. Sin embargo, el verdadero diferencial competitivo y operativo reside en la capacidad de las organizaciones para ir más allá del cumplimiento.
 

La resiliencia real no se audita únicamente: se entrena, se mide en crisis y se construye día a día integrando personas, procesos y tecnología.
 

En un contexto donde lo improbable se vuelve recurrente, la pregunta ya no es si una organización cumple, sino si está preparada para seguir operando cuando todo lo demás falla.
 

Es por ello que la evolución es preciso orientarla hacia: la automatización de la resiliencia aplicada a riesgo y respuesta; la integración de resiliencia climática y física; y la implantación de métricas estandarizadas de resiliencia operativa.
 

El futuro de la protección de las infraestructuras críticas dependerá menos de nuevas normas y más de cómo se implementen en la práctica.
 

Las organizaciones que liderarán este cambio serán aquellas capaces de: integrar cumplimiento y operación; evolucionar hacia modelos dinámicos; y entrenar su resiliencia en condiciones reales.
 

En última instancia, la resiliencia no se demuestra en auditorías, sino en la capacidad de mantener la operación cuando el entorno deja de ser favorable.


Hacia un modelo integral basado en la continuidad de funciones esenciales

La evolución del entorno de riesgos, caracterizado por amenazas híbridas, interdependencias críticas y alta digitalización, ha impulsado un cambio profundo en el marco regulatorio europeo y nacional. La nueva legislación en materia de resiliencia -inspirada en la Directiva CER- introduce un cambio de paradigma en la protección de infraestructuras críticas.



 

En España, el Gobierno ha aprobado, a propuesta del Ministerio del Interior, el proyecto de Ley de Protección y Resiliencia de Entidades Críticas, que incorpora al ordenamiento jurídico nacional la más reciente directiva europea sobre la salvaguarda de aquellas instituciones y empresas que prestan servicios esenciales en sectores estratégicos indispensables para mantener las funciones sociales o las actividades económicas vitales en el ámbito nacional y la Unión Europea. Este cambio supone la transición desde el modelo tradicional de protección de activos hacia un enfoque centrado en la resiliencia de las entidades críticas, donde el objetivo principal es garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
 

  1. Introducción: del modelo PIC a la resiliencia
     
El modelo español de protección de infraestructuras críticas, basado en la Ley 8/2011 y su desarrollo reglamentario, ha sido durante años un referente en la gestión de la seguridad estratégica. Sin embargo, el contexto actual ha evolucionado significativamente hacia: Mayor exposición a riesgos complejos; Interdependencia entre sistemas físicos y digitales; Incremento de amenazas híbridas. En este escenario, el enfoque tradicional -centrado en la protección de infraestructuras- resulta insuficiente. La nueva normativa impulsa un cambio hacia la resiliencia, entendida como la capacidad de las organizaciones para anticipar, resistir, responder y recuperarse ante cualquier tipo de incidente.
 
  1. Origen del cambio: el marco europeo
     
La transformación normativa tiene su origen en el marco europeo, especialmente en la Directiva de Resiliencia de Entidades Críticas (CER). Esta normativa introduce tres elementos clave:
 
  • Ampliación del alcance: más sectores y servicios esenciales
     
  • Enfoque “all hazards”: consideración de todo tipo de amenazas
     
  • Orientación a funciones críticas: más allá del activo físico
     
Además, la Directiva CER se complementa con otras regulaciones como NIS2, consolidando un modelo donde la seguridad física y la ciberseguridad convergen.
 
  1. Transformación del modelo español
     
La adaptación de la normativa española implica una evolución significativa del modelo actual.
 
  • De infraestructura crítica a entidad crítica
     
El foco se desplaza: De la infraestructura al servicio que presta; Del activo a la función esencial.
 
  • De protección a resiliencia
     
Se pasa de: Proteger a garantizar continuidad; Reaccionar a anticipar
 
  • De cumplimiento a gestión activa
     
La seguridad deja de ser un ejercicio de cumplimiento normativo para convertirse en un proceso continuo de gestión del riesgo.
 
  1. Un nuevo modelo de gestión de riesgos
     
La nueva normativa introduce un enfoque más avanzado y dinámico: Evaluación integral: Inclusión de riesgos físicos, digitales, naturales e híbridos; Análisis de interdependencias Enfoque basado en escenarios: Eventos extremos; Crisis complejas; Impactos en cascada Evaluación continua: Revisión periódica de riesgos; Adaptación a cambios del entorno
 
  1. Nuevas obligaciones para operadores críticos
     
El nuevo marco normativo establece exigencias más amplias y profundas para los operadores.
 
  • Planes de resiliencia
     
Evolución de los tradicionales: Planes de Seguridad del Operador (PSO);  Planes de Protección Específicos (PPE) Hacia modelos integrados que incluyen: Continuidad de negocio; Gestión de crisis; Recuperación operativa
 
  • Gobernanza y organización
     
Designación de responsables de resiliencia; Integración en la alta dirección; Estructuras de coordinación interna
 
  • Gestión de incidentes
     
Notificación obligatoria; Coordinación con autoridades; Evaluación posterior
 
  • Continuidad operativa
     
Planes de continuidad robustos; Redundancia de sistemas; Capacidades de recuperación
 
  1. Refuerzo de la colaboración público–privada
     
Uno de los pilares del nuevo modelo es la intensificación de la cooperación entre sector público y privado. Elementos clave: Intercambio de información; Sistemas de alerta temprana; Coordinación en la gestión de crisis Las autoridades asumen un rol más activo en: Supervisión: Apoyo operativo; Evaluación de resiliencia
 
  1. Convergencia con la ciberseguridad
     
La integración con la normativa de ciberseguridad, especialmente NIS2, es uno de los aspectos más relevantes. Características del nuevo enfoque: Gestión unificada de riesgos físicos y digitales; Protección de sistemas OT e IT; Enfoque integral “all hazards” Esto obliga a las organizaciones a romper definitivamente la separación entre seguridad física y ciberseguridad.
 
  1. Impacto en la gobernanza empresarial
     
La resiliencia se eleva al máximo nivel de decisión. Implicaciones: Participación del consejo de administración; Responsabilidad directa de la alta dirección; Integración en la estrategia corporativa. Nuevos roles: Chief Security Officer (CSO); Responsable de resiliencia; Coordinación con CISO.
 
  1. Tecnología como habilitador de resiliencia
     
La transformación regulatoria impulsa la adopción de tecnologías avanzadas: Monitorización continua; Sistemas de detección temprana; Analítica de datos; Plataformas integradas de seguridad No obstante, la tecnología debe estar alineada con una estrategia de gestión del riesgo, evitando enfoques puramente tecnológicos.
 
  1. Supervisión, auditoría y cumplimiento
     
El nuevo marco introduce mecanismos más exigentes: Auditorías periódicas de resiliencia; Evaluación de capacidades operativas; Definición de indicadores (KPIs); Medición de tiempos de recuperación
 
  1. Retos y oportunidades
     
Retos: Adaptación del marco normativo actual; Integración real de seguridad física y ciberseguridad; Desarrollo de cultura de resiliencia; Diferentes niveles de madurez entre sectores Oportunidades: Modernización del modelo de seguridad; Mejora de la coordinación institucional; Incremento de la resiliencia nacional; Ventaja competitiva para organizaciones avanzadas Conclusión La nueva Ley de Resiliencia representa un cambio estructural en la protección de infraestructuras críticas en España. El foco se desplaza desde la protección de activos hacia la garantía de continuidad de funciones esenciales, integrando seguridad, tecnología y gobernanza en un modelo único. En este contexto, la resiliencia deja de ser un concepto teórico para convertirse en una capacidad estratégica imprescindible. No se trata solo de evitar fallos, sino de garantizar que, cuando estos ocurran, el sistema siga funcionando y pueda recuperarse con rapidez y eficacia.

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Editado por
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO
Eduardo Martínez de la Fe
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO, es consultor internacional de seguridad, arquitecto técnico y periodista. Completa esta formación con diversos cursos de postgrado en las áreas de seguridad pública y privada, defensa comunicaciones.

Dedicado por más de 30 años a la Consultoría e Ingeniería de Seguridad y Defensa por más de 20 países como asesor para asuntos aeroportuarios, puertos, cárceles hospitales, entidades bancarias, museos, transporte ferroviario, servicios de Correos y puertos.

Es socio fundador y presidente para Europa de la Federación Mundial de Seguridad (WSF), Director para Europa de la Secretaría Iberoamericana de Seguridad, Asesor gubernamental en materia de integración operativa de seguridad pública y privada en diversos países latinoamericanos.

Como experiencia académica es profesor de postgrado en ICADE (Universidad Pontificia Comillas de Madrid) desde 1986, codirector de postgrado en la Facultad de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) y director del Curso de Seguridad en Infraestructuras Críticas del Instituto General Gutierrez Mellado de la UNED, así como conferenciante habitual y profesor en más de 20 países sobre Seguridad y Defensa.

Su representación institucional es principalmente como Miembro Experto de la Comisión Mixta de Seguridad del Ministerio del Interior, Director para Europa de la Federación Panamericana de Seguridad (FEPASEP), representante “ad honores” de la Federación de Empresas de Seguridad del MERCOSUR (FESESUR), asesor del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para asuntos de Seguridad Ciudadana y Observatorio de Delincuencia en Panamá, socio fundador y de honor del Observatorio de Seguridad Integral en Hospitales (OSICH), socio fundador y vicepresidente de la Asociación para la Protección de Infraestructuras Críticas (APIC)

Autor y director de la BIBLIOTECA DE SEGURIDAD, editorial de Manuales de Proyectos, Organización y Gestión de Seguridad

Actualmente es presidente y director del Grupo de Estudios Técnicos (GET), socio-senior partner de TEMI GROUP Consultoría Internacional y socio-director de CIRCULO de INTELIGENCIA consultora especializada.