Reseñas

Ecosofía. La sabiduría de la Tierra

Juan Antonio Martínez de la Fe , 24/05/2021

Ficha Técnica

Título: Ecosofía. La sabiduría de la Tierra
Autor: Raimon Panikkar. De la edición e Introducción, Jordi Pigem
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2021
Colección: Fragmentos
Traducción: Jordi Pigem Pérez
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 96
ISBN: 978-84-17796-51-8
Precio: 11,50 euros

Son muchas las voces que se alzan para hablarnos y, sobre todo, advertirnos de los problemas ambientales a los que se enfrenta nuestro planeta, justamente a causa de la actividad humana. Nosotros, se ha dicho y bien, no podemos vivir sin la tierra pero ella sí puede vivir sin nosotros. Científicos, gobiernos, asociaciones, publicaciones, … se ven sacudidos ante el porvenir que nos aguarda si no ponemos remedio a nuestra actitud de soberanía despótica sobre nuestra casa común, como la define el papa Francisco en su muy comentada encíclica Laudato si.

Una de las voces más destacadas en este entorno es la de Raimon Panikkar. Y Jordi Pigem ha seleccionado una serie de textos sobre este tema para presentarlos en la publicación que hoy comentamos; no son muchos, no; pero sí muy clarificadores de su postura y sus postulados.

Para una mejor comprensión del contenido, Pigem ofrece una Introducción en la que, a lo largo de cinco epígrafes, nos traza el marco necesario para una mejor comprensión de todo el texto. En su escrito, Pigem nos explica el triple nacimiento del concepto de ecosofía, originado en tres nombres ampliamente conocidos en los ámbitos de la ecología: el psiquiatra y filósofo francés Félix Guattari, el filósofo noruego Arne Naes y el filósofo y teólogo intercultural que figura como autor de este libro, Raimon Panikkar.

No coinciden los tres en su manera de entender el concepto de ecosofía; pero sí tienen claro que, si queremos seguir en este mundo, tenemos que aprender a hacer y a ser de manera sostenible; y “están convencidos de que no habrá verdadera sostenibilidad sin una transformación de la conciencia”.

Lógicamente, hace alusión a los términos de ecología de poca profundidad, que solo aspira a atenuar el impacto de nuestra sociedad sobre la naturaleza, y de ecología profunda que reconoce que nuestro sistema de consumismo y el industrialismo son incompatibles con el equilibrio ecológico y la supervivencia de otras formas de vida.

La ecosofía de Panikkar va aún más allá, es una invitación a escuchar a la Tierra, lo que implica percibirla como sujeto, algo que es habitual en pueblos indígenas de todas las latitudes. Dice Panikkar: “La Tierra es un ser vivo; el universo es un ser vivo; el cosmos entero está vivo. En pocas palabras, la realidad está viva”.

Habla Panikkar

El primer texto propiamente dicho de Panikkar en este libro es una entrevista que le hizo Pigem en el año 2005. En ella, el filósofo se muestra contundente: “En la lucha contra la Tierra el hombre perderá. Somos nosotros los que estamos en peligro […] el hombre sin la Tierra no sería hombre”.

Hace alusión a la ecología, algo realmente positivo aunque insuficiente, ya que no es sino una tímida reacción pero que todavía opera dentro de la cosmovisión dominante. Hay que dar un paso más, un paso hacia la ecosofía que define así: “Es al mismo tiempo nuestro conocimiento de la Tierra y la sabiduría de la Tierra misma, que hemos de intentar escuchar y compartir”. Ecología y ecosofía no son lo mismo, ya que la primera, mediante el desarrollo sostenible, busca prolongar el actual status quo, mientras que la segunda propugna un cambio radical en la percepción tanto del hombre como de la Tierra: trata a la Tierra como un ser vivo, pues no es materia inerte o un simple planeta.

Su propia experiencia personal le lleva a recuperar la creencia milenaria de los pueblos de la Tierra, la creencia en el animismo en el sentido de un principio divino que anima la realidad y que es inmanente a la naturaleza. Y finaliza la entrevista con una frase que invita a la reflexión: “no creo en el futuro, sino en la eternidad en el presente”.

La relación cosmoteándrica con la naturaleza

Considera Panikkar que la Tierra es nuestro cuerpo externo, nuestro espacio vital, nuestro hogar y que, junto con lo humano y con lo divino, forma los tres elementos constitutivos de la realidad. De ahí que hable de relación cosmoteántrica: Tierra, hombre y divinidad.

Y, seguidamente, desarrolla nueve tesis desde un punto de vista intercultural. La primera de estas tesis es que la crisis actual refleja el declive de nuestros presupuestos culturales; si hasta ahora las culturas vivían en un mundo triple, el de los dioses, el del hombre y el de la naturaleza, ahora hay que añadir un cuarto mundo, el de la megamáquina. “No se trata de hacer una religión a partir de la ecología; se trata de incorporar la dimensión ecológica a la religión”.

Su segunda tesis es que solo una transformación puede salvarnos; no se trata de una nueva interpretación de la naturaleza, sino de una nueva experiencia de nosotros mismos y de la vida; en pocas palabras, necesitamos una metamorfosis, una transformación.

Una transformación de este tipo es la experiencia cosmoteándrica, como reza su tercera tesis, que nos lleva al enunciado de la cuarta: la verdadera naturaleza no es ningún objeto: la naturaleza como objeto del pensamiento solo puede ser una abstracción, un constructo, no la verdadera naturaleza.

Quinta tesis: Las categorías de la ciencias naturales son insuficientes para tratar con la naturaleza. Por supuesto, Panikkar no está en contra de las categoría científicas; muy al contrario, piensa que son necesarias para muchas cosas, pero resultan insuficientes para comprender la naturaleza.

De ahí su sexta tesis: comprender la naturaleza implica darnos cuenta de nuestra mutua pertenencia cosmoteándrica. La auténtica comprensión transforma al que comprende y la verdadera comprensión no es posible sin amor. Se trata, pues, de ser naturaleza y no de controlarla, de transformarnos en ella.

La séptima tesis defiende que el arte (techné) de tratar a la naturaleza es la ecosofía. Se ha de reconocer la sabiduría de la naturaleza, ya que es un cometido naturalmente humano. El hombre ha de ser la sabiduría de la Tierra. “Somos los sabios de la naturaleza que pueden conocer todo lo que ocurre en ella y pueden establecer una simbiosis con ella que favorezca la vida de todos”.

Porque, y esta es su octava tesis, la naturaleza es nuestro tercer cuerpo. El primero es el cuerpo que veo; el segundo es el cuerpo de la humanidad, el cuerpo del género humano; y el tercero es la Tierra, la naturaleza; somos Tierra, no solo residimos en ella y la explotamos. Somos tierra, ella es nuestro cuerpo y nosotros somos todavía más: su alma.

Y su novena y última tesis es que la emancipación de la tecnocracia es la tarea liberadora, inicialmente dolorosa, de nuestro tiempo. Una tarea que es a la vez política y espiritual: liberarnos del tecnocentrismo para ser verdaderamente libres. Liberación de la humanidad que ha de venir de la propia humanidad, no de la máquina.

Hay en este texto de Panikkar una reflexión que merece ser considerada seriamente. La moda ecológica actual, con frecuencia no es más que un compromiso al habernos dado cuenta de que los recursos de la naturaleza son limitados y que, por tanto, tenemos que conservarlos y reciclarlos; pero, sin embargo, seguimos manteniendo la misma mentalidad dualista, hombre y naturaleza como dos cosas independientes. Hay que dar un paso más: el que propone la ecosofía, para quien la naturaleza es engendradora, madre, y estamos emparentados con ella en relación directa de filiación.

Reflexión intercultural

El libro se cierra con un capítulo dedicado a una reflexión intercultural de la ecosofía. En él, el autor incide en que la ecología aún opera dentro de los parámetros de la cosmología dominante. Hay que ir más allá, insiste. Se trata de vivir la experiencia de la Tierra como fundamento primordial sobre el cual, no solo estamos, sino que somos, sin excluir una dimensión divina.

La ecología profunda reclama la sanación que necesita la Tierra; Panikkar afirma que no es ella la que necesita ser sanada, sino que somos nosotros los enfermos que necesitamos la ecosofía; una ecosofía que postula un cambio radical en nuestra percepción tanto de la Tierra como del hombre y de lo divino. No es la ecosofía un apéndice de la ecología, no; tiene que ver con nuestro destino humano. Desarrolla su planteamiento en tres apartados.

Primero, en la política. Afirma que la ecosofía no es compatible con cualquier clase de desarrollo radical, sea tecnológico, soft, sostenible, etc. La civilización tecnológica no es una civilización universal, sino propia de la cultura occidental. Dice: “El desarrollo no es un valor universal ni neutral. Tiene un sesgo ideológico y solo sirve a los intereses de la civilización concreta que lo impulsa”. Y la noción de ecosofía trasciende la ideología de la nación-estado, así como la idea de nacionalismos soberanos, exige otra concepción de la política.

Segundo, en la ciencia. La ecosofía considera a la Tierra como un ser vivo, tanto en sus miembros como en su conjunto, aunque, lógicamente, reconoce que no toda la vida es idéntica: no es lo mismo la vida vegetal que la vida humana; pero el conjunto de la realidad es un organismo viviente, del cual nosotros también formamos parte. Por eso la ecosofía se atreve a contestar al ídolo más grande del mundo de hoy: la ciencia moderna. Aclara el autor que, al hablar de ciencia moderna, no se refiere a la ciencia como tal, sino a las características de la ciencia de hoy, que se reduce a cálculo, tan fascinante y útil como se quiera, pero que ya no tiene ningún poder redentor. Su crítica se dirige a la extrapolación del método científico a otras áreas de la realidad.

Y el tercer campo al que se refiere el autor es el de la filosofía. Afirma que la ecosofía derriba no solo la creencia occidental en el progreso, sino, también, el mito subyacente de la historia muy vinculado a las religiones monoteístas. Progreso, historia, desarrollo y ciencia moderna forman el paquete cultural de la civilización occidental. Para explicar sus conceptos, el autor hace una incursión en el análisis de la flecha del tiempo, que no es válido para otras culturas que no sean la occidental. Y concluye: “La auténtica esperanza no puede orientarse al futuro, ha de orientarse a lo invisible, a otra dimensión que hace que valga la pena vivir la vida, aunque sea en condiciones de explotación”. Como se puede apreciar, un capítulo este último que merece lectura y relectura, por su alcance y profundidad.

Concluyendo

Es esta una obra muy oportuna. Si bien sus planteamientos ya eran conocidos por la reconocida figura del autor, su aparición en este momento le aporta un nuevo valor añadido. Cuando los temas relacionados con el medio ambiente, con la ecología y el cuidado de nuestro planeta son reiterativos en los titulares de los medios de comunicación, en las actividades de organizaciones ecologistas y en las preocupaciones de una gran mayoría de gobernantes.

La exigencia de ir más allá de la ecología, de lo que entendemos por desarrollo sostenible, es un reto que nos lanza Panikkar y cuyas ideas básicas y fundamentales podemos encontrar en este libro, cuyo título es todo un proyecto: ecosofía.

Índice

Introducción. Ecosofía, el arte de escuchar la Tierra
1. El triple nacimiento del concepto de ecosofía
2. El arco Tvergastein-Tavertet
3. La ecosofía de Panikkar
4. Todo vive
5. En la tercera década del siglo XXI

I. La Tierra está viva, la materia está viva

II. Ecosofía o la relación cosmoteándrica con la naturaleza
1. La crisis actual refleja el declive de nuestros presupuestos culturales
2. Solo una transformación puede salvarnos
3. Una transformación de este tipo es la experiencia cosmoteándrica
4. La verdadera naturaleza no es ningún objeto
5. Las categorías de la ciencias naturales son insuficientes para tratar con la naturaleza
6. Comprender la naturaleza implica darnos cuenta de nuestra mutua pertenencia cosmoteándrica
7. El arte (techné) de tratar a la naturaleza es la ecosofía
8. La naturaleza es nuestro tercer cuerpo
9. La “emancipación” de la tecnocracia es la tarea liberadora, inicialmente dolorosa, de nuestro tiempo.

III. La visión ecosófica de la Edad Media

IV, Bhumijnana/Ecosofía: una reflexión intercultural
1. Política
2. Ciencia
3. Filosofía

Procedencia de los textos


Notas sobre el autor

Raimon Panikkar (Barcelona, 1918 – Tavertet, 2010), de padre indio e hindú y madre catalana y cristiana, es una de las voces más lúcidas del pensamiento contemporáneo por sus singulares aportaciones al diálogo intercultural e interreligioso. Doctor en filosofía, en ciencias y en teología, ejerció la docencia en varias universidades de Europa, la India y los Estados Unidos. En 1946 es ordenado sacerdote católico. Pisa la India por primera vez en 1954: «Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo buddhista, sin haber dejado nunca de ser cristiano.» En los años ochenta se instala en Tavertet (Prepirineo catalán). La obra de Panikkar ha sido estudiada en cuarenta tesis doctorales y en cinco congresos internacionales monográficos.

Fragmenta Editorial publica en catalán la Opera Omnia Raimon Panikkar. En castellano, Fragmenta ha publicado el ilibro de Panikkar titulado Iniciación a los Veda. En el libro de Juan José Tamayo titulado Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica se incluye una semblanza biográfica de Raimon Panikkar. En 2014 Fragmenta publicó Panikkar. una biografía, de Maciej Bielawski, la biografía más documentada y ambiciosa que se haya publicado hasta hoy sobre el filósofo. Y en 2018, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, se publicó el libro ¿Hablamos del mismo Dios? (2018, también en catalán ), un diálogo con Pinchas Lapide. En 2021 se ha publicado Ecosofía (edición de Jordi Pigem).
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