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RESEÑAS

Reseñas

La cima del éxtasis Juan Antonio Martínez de la Fe , 06/04/2021
La cima del éxtasis
Ficha Técnica

Título: La cima del éxtasis
Autora: Luce López-Baralt
Edita: Editorial Trotta, Madrid, 2020
Colección: Estructuras y Procesos
Encuadernación: Tapa dura
Número de páginas: 242
ISBN: 978-84-9879-834-0
Precio: 30 euros

Ya la propia definición que da la RAE a éxtasis, en la acepción que nos ocupa, habla de la dificultad de poder verter en palabras una experiencia que excede a los sentidos: “Estado del alma caracterizado por cierta unión mística con Dios mediante la contemplación y el amor, y por la suspensión de los sentidos”. Y a ese problema, el trasladarnos una experiencia mística, se enfrenta Luce López-Baralt: explicarnos su propia experiencia.

No es un reto nuevo. A él se han enfrentado todos cuantos han podido experimentar una situación de éxtasis, con más o menos éxito. A título de ejemplos más cercanos, traídos frecuentemente por la autora, citar a Santa Teresa de Jesús o a San Juan de la Cruz o, de tiempos más recientes, Ernesto Cardenal o Thomas Merton.

A lo largo del texto, López-Baralt reitera la dificultad que entraña su tarea: “el esfuerzo por comunicar una experiencia infinita y supra-racional siempre será insuficiente”; “viví una experiencia fruitiva y directa de Dios que, al no estar constituida por imágenes, carecía de toda posibilidad de ser representada”; “a todos [cuantos han tenido una experiencia mística] nos es radicalmente imposible sugerir la simultaneidad avasallante de la vivencia mística, pues escribimos cuando ya hemos sido devueltos a la prisión del tiempo sucesivo”. Valgan estos pocos ejemplos.

Una imagen

Pese a ello, López-Baralt intenta trasladarnos lo que le aconteció recurriendo a una imagen, la del recibidor del palacio califal de la antigua Medina al-Zahra, en Córdoba, de la época de Abderramán III. Una imagen que devino en símbolo de su experiencia. Porque el centelleante recibidor califal en constante giro caleidoscópico simboliza el locus teofánico del éxtasis, donde Dios manifiesta al alma la perpetua itinerancia de sus epifanías infinitas. Pero no reduce a esta imagen su carga simbólica sino que también alude a otras construcciones mozárabes o árabes para reforzar la fuerza que, como símbolo, tiene la construcción cordobesa.

Recurrir a una imagen típicamente oriental no es algo ajeno a la autora. Desde muy joven, se sintió atraída por este mundo, especialmente por el de los místicos sufíes. No es de extrañar, pues, como explica, el camino místico es distinto para cada cual y el contemplativo se suele servir de una realidad creada, o de una simbología literaria, que sienta cercana a su propia naturaleza psíquica, para intentar comunicar con ella la revelación que tiene recibida. Teoría que aplica a su propia experiencia acomodada a su natural inclinación por la espiritualidad oriental.

¿Y qué pretende transmitirnos con estas imágenes a las que recurre? Algo que, como ya se ha dicho y no se cansa de repetir a lo largo de toda la obra, en sí mismo es indefinible. Habla de lo variopinto y múltiple que confluyen en Unidad, en la unión transformante, la fuente última de luz donde Dios funde lo múltiple en su suprema Unidad. Todo se diluye dulce, totalmente en su luz: todas las noticias y revelaciones que recibe el alma se homologan en lo hondo de su Esencia, así como sucede también con la multiplicidad de lo creado e, incluso, con toda la turbamulta de las pasiones humanas. Lo que produce una alegría sin par, al anegarse el alma en un abrazo incandescente, eje sagrado que reconcilia cielos y tierra y que la alecciona en los recónditos secretos del Eterno.

En estas vivencias sobrenaturales, se vive un conocimiento interminable, pero no sucesivo, sino que se produce una simultaneidad avasallante de la vivencia mística. Pero no nos engañemos: hablar de estas experiencias místicas no es hablar de teología: “el alma puede acoger simultáneamente todas las epifanías cambiantes e infinitas que la Divinidad refleja en ella, sin privilegiar una sobre la otra, porque eso sería reducir a Dios y solidificarlo en una sola de sus manifestaciones sobrenaturales”. No entran aquí, pues, el razonamiento y las disquisiciones teológicas, sino que el alma accede directamente a la Divinidad, en una experiencia vívida, prodigiosa, única.

Experiencia personal

Luce López-Baralt narra cómo ocurrió su experiencia mística. Le sucedió en un instante inesperado, cuando impartía un seminario rodeada de alumnos. Tan rápida fue que los presentes, salvo alguna excepción, no se percataron de lo sucedido. Sin embargo, la intensidad de lo vivido lo convierte en un hecho indubitable, con consecuencias para su vida a partir de ese momento.

Acostumbrada a la actividad académica y al rigor de sus métodos científicos, no dudó en plantear lo ocurrido a algún especialista en psicoanálisis, quien le confirmó en la realidad de lo sucedido. Y nació en ella la necesidad de comunicar, de hacer partícipe a la sociedad de ese gozo que la inundaba. Se encuentra ahí la génesis de este libro, un libro “de buenas nuevas: una historia de amor rotunda y feliz” que, si pudiera servir de consuelo a alguien, la autora daría por bueno el enorme esfuerzo que le ha supuesto su redacción.

Se trata, pues, de un libro que no está atado a dogmas religiosos ni a ninguna estructura eclesial específica; místicos los hay en distintos ámbitos tanto religiosos como no religiosos. No es una obra que intente armonizar la fe con la razón; muy al contrario, las trasciende a las dos.

¿Cómo describe López-Baralt su experiencia mística? Hay que ir espigando a lo largo de las páginas de su obra diferentes aspectos que brotan de la abundancia de lo vivido. He aquí algunos ejemplos: “insisto en que la nota predominante de la vivencia mística es la reconciliación. Ya dije que es como si las paradojas y la diversidad de este mundo se derritieran en Unidad”; “no era una convicción de que tendría vida eterna, sino una conciencia de que poseía vida eterna”; “la nota predominante de la vivencia mística es pues, para muchos contemplativos, la paz última que da la certeza de la reconciliación del alma en Dios”; “entendí, pues, sin que pueda ser capaz de explicarlo, que estaba unida en amor a todos los seres y unida a todos con Dios o, mejor, que estábamos unidos todos en el seno mismo de Dios”; “en un instante al blanco vivo quedé convertida en un torbellino de felicidad sapiencial inimaginable”. Sería interminable la lista de citas.

Amplitud de la experiencia mística

No trata la autora de manera extensa de un camino para alcanzar una experiencia como la suya que la convierte en mística. Alude, evidentemente, a los pasos de los que habla Teresa de Jesús. Pero deja bien claro que se trata de un don que puede recibir cualquiera de Dios, que lo otorga a quien Él desea. Desde luego, eso no invalida ni de lejos los métodos que utilizan quienes desean alcanzar ese don, como pueden ser la meditación, la danza, etc.

En cualquier caso, López-Baralt manifiesta que no es ajena a la posibilidad de que la experiencia mística pueda estar hermanada en todas las culturas religiosas, aunque cada una de ellas la describa desde sus propias coordenadas culturales. Por supuesto, no entra en la polémica teórica de si se está ante una misma vivencia esencial o bien ante una experiencia que la cultura religiosa de cada místico moldea e, incluso, altera. Lo que explica que haga una incursión en el caso de los sufíes del Medioevo, dada su afinidad espiritual con ellos.

Sí es muy importante destacar un aspecto al que, de manera indirecta, se ha aludido ya, cuando se hablaba del abrazo unitivo con todos los demás. Nos dice la autora: “si no se traduce en amor y servicio a los demás, el goce extático no tiene sentido. Más aún, podría resultar dudoso”. Se trata de la consecuencia primordial de la experiencia mística que la une a los principios fundamentales de las religiones.

Y da un paso más la autora. Ante la clásica disyuntiva entre la vida contemplativa y la vida de acción, representada en los Evangelios en el pasaje de Marta y María, López-Baralt, plantea que quien incorpora de veras la experiencia mística transformante a su vida, pasa a vivir sub specie aeternitatis, es decir, a la luz de la eternidad; en otras palabras: vive constantemente en la presencia de Dios. Al alma le es dado percibir los vínculos sagrados que tienen los sucesos de la vida cotidiana, y todo suceso o toda pulsión es capaz de aleccionar espiritualmente, si se sabe reorientar hacia Dios. Así lo describe la autora: “esta es pues la etapa que vengo denominando como la morada de la reconciliación, ya que el alma ha devenido capaz de descubrir el secreto divinal que subyace la belleza creada, […] se trata de una morada y no de un estado transitorio”; y más adelante: “el alma deviene capaz ahora de transformar la percepción cotidiana de lo sensible en ejercicio de contemplación”.

Quien ha gozado de una experiencia mística no la circunscribe al momento en que la recibe, sino que la despliega a lo largo de toda su vida; su alma ya no puede sustraerse a esta presencia inmediata de Dios, viva y palpitante en todos los seres y todas las cosas.

Y ejemplifica sus aportaciones trayendo a colación los ejemplos de varias personas que le han mostrado cómo esa experiencia la han trasladado a sus vidas incluso y principalmente, en los momentos más duros y ante las experiencias más dolorosas.

Concluyendo

Podemos cerrar este comentario con las palabras precisas de la autora: “tan solo aspiro a que mi futuro lector pueda sentir algún consuelo ante la celebración, por modesta y opaca que sea, de mi encuentro jubiloso con el Dios vivo, y que lo llene de esperanza, ya que todos estamos convocados a regresar al seno de la Trascendencia”.

Y a esto es a lo que se enfrenta el lector de esta obra. No se trata de una lectura fácil: ya se sabe desde las primeras páginas, la dificultad que entraña poder describir lo indescriptible; pero sí de una lectura sumamente interesante que abre las puertas a un intento de explicación de la experiencia mística. Siendo conscientes de ello, la autora sale muy airosa del intento.

Índice

Nota de la autora
Agradecimientos

I. La experiencia del éxtasis, imposible de poner en palabras

II. El recibidor califal de Medina al Zahra y sus sugerencias místicas
1. Acerca de la “ciudad fulgurante” cordobesa
2. La fuente de mercurio de Medina al-Zahra como mandala de la cúspide del éxtasis

III. “No diré nada que no haya experimentado mucho” (Santa Teresa, Vida XVIII, 7)

IV. La tesitura dinámica del órgano de percepción mística, en vertiginoso cambio perpetuo

V. La reconciliación de Marta y María

VI. “Vos sos una mística del júbilo” (Ernesto Cardenal, San Juan de Puerto Rico, 25 de noviembre de 1986)

VI. “… Y heme aquí convertida en un río de asombro”

A modo de epílogo
Índice de nombres y de lugares

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06/04/2021 Comentarios




Reseñas

Nuestra verdad Redacción T21 , 01/04/2021
Nuestra verdad
 Ficha Técnica
 
Título: Nuestra verdad
Autora: Kamala Harris
EditaEdiciones Península. Barcelona, abril de 2021
Traducción: María Eugenia Santa Coloma y Ana González Corcho
Colección: Península
Materia: Biografía
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Número de páginas: 400
ISBN: 978-84-9942-989-2
PVP: 22.90 €
eBook (Epub 2): 10,99€

 
Nuestra Verdad” es la emocionante e inspiradora autobiografía de la nueva vicepresidenta de Estados Unidos.


«Estoy hablando». Con esa contundente frase dicha en medio de un debate electoral se daba a conocer la que más tarde acabaría siendo la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos. La primera mujer y la primera afroamericana. Una frase que resume como ninguna otra lo que ella es y, más importante aún, lo que representa su elección.

En estas memorias, Kamala recorre una trayectoria personal que desde sus orígenes está impregnada de la lucha constante por la justicia social y la defensa de los más vulnerables; la de los niños víctima de abusos en su etapa como fiscal, la del matrimonio gay durante su cargo como Fiscal general de California, o la de las familias desahuciadas durante la crisis hipotecaria.

Kamala Harris, criada por su madre india en una comunidad afroamericana muy vinculada a los derechos civiles, reflexiona en este libro sobre la importancia de alzar la voz contra los prejuicios y sobre los personajes, públicos y privados, que la han inspirado.

Un libro emocionante y escrito con honestidad, cuya lectura no solo nos sumerge en la vida de una mujer que ha hecho historia a cada paso de su carrera, sino que además nos permite evaluar los importantes cambios políticos y sociales vividos en las últimas cinco décadas y los desafíos que nos aguardan. 

Escrito en primera persona, esta autobiografía es la presentación al mundo de la nueva vicepresidenta de Estados Unidos. …”Es la historia de mi infancia. Es la historia de la vida que he creado desde entonces”, afirma con rotundidad su autora.
 

Índice
 
Prólogo
 
  1. Por el pueblo
  2. Una voz por la justicia
  3. Con el agua al cuello
  4. Campanas de boda
  5. Yo digo que luchemos
  6. Somos mejores que eso
  7. Todo el mundo, todos los cuerpos
  8. El coste de la vida
  9. Seguridad inteligente
  10. Todo lo que he aprendido

Agradecimientos
Notas
Índice temático
 
 
 
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01/04/2021 Comentarios




Reseñas

El fin de la educación Redacción T21 , 29/03/2021

La escuela que dejó de ser


El fin de la educación
 
Ficha Técnica
 
Título: El fin de la educación
Autor: Xavier Massó Aguadé
Edita: Ediciones Akal. Madrid, marzo de 2021
Materia: Sistema educativo
Colección: Educación
Encuadernación: Rústica con solapas
 Número de páginas: 352
ISBN: 978-84-460-5034-6
PVP: 20,00 €
Ebook : 9,99 €
 
 
¿Qué se persigue con las reformas que llevan tres décadas implantándose en el sistema educativo? ¿Se trata de adaptarlo a los nuevos tiempos para que siga cumpliendo con su función de transmitir conocimientos o de desvirtuarla para subordinarla a otros cometidos? ¿Son estas innovaciones el medio del cual nos valemos para mejorar el sistema educativo o el instrumento para liquidarlo?
 
Si la introducción de reformas pretende la adaptación del sistema educativo a una nueva realidad, su objetivo y sus funciones debieran permanecer intactos, pero si con ellas lo estamos desvirtuando y llevando hasta más allá de sus propios límites y posibilidades, entonces estamos alterando también su naturaleza, el propio concepto de sistema educativo, propiciando su colapso y acabamiento como tal.
 
Este libro acomete la problemática educativa actual desde las tres acepciones del término «fin» aplicado al sistema educativo. Fin, como objetivo o finalidad: la naturaleza y funciones de un sistema educativo; fin, como límites y dominio: el ámbito que, en función de sus objetivos y funciones, le es propio; y fin como acabamiento, el final de una escuela impelida a dejar de ser lo que fue, acaso reconvertida a otras funciones distintas de aquella para la que fue concebida. Con todo lo que ello conlleva, porque si la escuela deja de cumplir su función, nadie puede hacerlo por ella.
Nos situamos con ello a las puertas del fin de la educación.
 

Índice

Prólogo. Carlos Fernández Liria, Olga García Fernández y Enrique Galindo Ferrández

Introducción. La pedagogía de la sospecha
 
Primera Parte. Educación: Finalidad y Función
1. Educación y sistema educativo
2. El modelo educativo ilustrado y la Revolución industrial
3. Educación, enseñanza, instrucción y los dueños de las palabras
 
Segunda Parte. Límites y Dominio: La deconstrucción del sistema educativo
4. El nuevo Procusto
5. La deconstrucción del sistema educativo y la pedagogía de la sospecha
6. Sujeto y objeto de la educación. La falacia del alumnocentrismo
7. Pecado Original y buena nueva educativa
8. Redención y penitencia: la «teocnología» educativa
9. Igualdad de oportunidades y derecho a la educación
10. La memoria olvidada
11. Las nuevas tecnologías
12. La cantidad y la calidad
13. Las enseñanzas inútiles: lo útil y lo inútil
14. Conocimiento e información
15. Empresa y escuela
16. Competencia y conocimiento
17. La lección magistral de escritura
 
Tercera Parte. El final de la educación
18. Acoso y derribo
19. Destino y origen
20. El discurso amable
21. El enemigo invisible y el economismo educativo
22. Fin de trayecto
 
Bibliografía
 
 
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29/03/2021 Comentarios




Reseñas

Herejes Juan Antonio Martínez de la Fe , 28/03/2021
Herejes
Ficha Técnica

Título: Herejes
Autor: Antonio Pau
Edita: Editorial Trotta, Madrid, 2020
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 144
ISBN: 978-84-9879-972-9
Precio: 13 euros

Herejes ha habido multitud a lo largo de la historia. En todas partes, en todas las culturas: cualquier persona que disintiera de lo que era la creencia general o autorizada, se autoexiliaba de su comunidad. En este libro que comentamos, Antonio Pau nos ofrece una panorámica sobre el fenómeno de la herejía dentro del ámbito del catolicismo: un sucinto y condensado recorrido por la biografía de unos cuantos herejes, resumiendo el núcleo de lo que fue considerado como su error, base de su condena por parte de la ortodoxia.

El autor nos ofrece, en las primeras páginas de su obra, una reflexión que nos ayuda a arrojar luz sobre el fenómeno de la herejía: el disidente mejora el pensamiento del que disienten y la fe se fue perfilando a golpe de herejía. Por otro lado, y en líneas generales, en la base de un pensamiento alejado de la ortodoxia se encuentra un verdadero y sincero deseo de mejorar la Iglesia que les tocó vivir; es una voluntad de reforma, de volver a los prístinos orígenes del cristianismo, tan alejado de la vida de la Iglesia; un retorno a las enseñanzas evangélicas más puras.

Curiosamente, el número de varones herejes es superior notablemente al de mujeres. Algo que no debe de llamar la atención: ellas ocupaban un lugar secundario en la sociedad y, sobre todo, en la estructura jerárquica eclesial.

Llama, igualmente, la atención el hecho de que varias de esas ideas que en su momento supusieron una condena, incluida a pena de muerte, hoy gozan de amplio consenso dentro del pensamiento religioso del momento; circulan libremente y cuentan con la adhesión de quienes se confiesan fieles practicantes de la doctrina ortodoxa.

Es difícil hablar en detalle de cada una de las veintidós biografías que contiene la obra de Pau. Pero el aludir a algunas de ellas puede servir para ilustrar al posible lector de lo que encontrará cuando se adentre en la lectura de este libro, muy asequible, de fácil comprensión y de absoluta amenidad, gracias a la labor de recopilación que hace Antonio Pau y a sus dotes de buen comunicador.

Algunos herejes

Joviniano, al que llama casamentero, resultó condenado por defender que tiene igual valor el celibato que el matrimonio, por lo que no se puede jerarquizar a los cristianos por su estado. Una afirmación que provocó iracunda reacción en san Jerónimo quien atacó duramente al matrimonio y a la mujer en su Adversus Jovinianum; hasta tal punto resultó dura su reacción que un senador romano, amigo suyo, trató de recoger todas las copias que se habían distribuido de su refutación. Hoy sería san Jerónimo quien podría resultar reconvenido por sus afirmaciones.

Si nos detenemos en Pelagio, los ecos de sus disputas con el sabio obispo de Hipona sobre el libre albedrío llegan hasta la actualidad; probablemente, con otras fundamentaciones, como ocurre con la posible determinación de nuestro cerebro, pero el debate no ha perdido frescura y lo vemos resurgir con frecuencia. En la base del pensamiento pelagiano se encuentra el hecho de que no podía concebir que el hombre naciera lastrado con la limitación del pecado original; defendía, por tanto, que los niños no debían de ser bautizados hasta que fueran capaces por sí mismos de decidir entre el bien y el mal. Estas ideas las plasmó Pelagio en una carta dirigida a una niña, Demetria, cuya madre recibió otra misiva, suscrita por san Agustín, en la que advertía a la madre de la pequeña de que estaba siendo corrompida por el hereje.

Arnau de Vilanova fue médico y filósofo. Hombre de grandes conocimientos que impartió desde la docencia en su cátedra de Montpellier, consideraba que todos los médicos debían de tener conocimientos filosóficos además de los profesionales. ¿Razón? Porque la filosofía permite conocer las causas ocultas de las enfermedades y la medicina solo las causas evidentes, por lo que solo con ambas pueden curarse los males. En el fondo, albores de una concepción holítisca de la medicina, tan en boga en muchos círculos de la actualidad. Y, con la filosofía, la teología abogando por la vuelta a los orígenes de una Iglesia pobre, sacrificada y austera. Su teología fue condenada por la Inquisición.

Una costurera toledana, Isabel de la Cruz sufrió también la condena de la Inquisición. El motivo: “hablar e doctrinar siendo muger e sin letras”. Se dedicó, en su modesto taller, a contar su pensamiento a un discípulo que luego, probablemente por miedo a un castigo, la denunció. ¿Era su doctrina peligrosa? Predicaba el dejamiento, dejarse llenar por Dios: vencer todas las pasiones, rezar en silencio y sin palabras y, también, “amar al prójimo con todas las obras de quaridad que le pudiéramos hazer”; y, por supuesto, no concebía la idea de que un Dios que es misericordia crease el infierno. Nada de esto nos escandaliza hoy día; muchos aplauden este dejamiento. Pero cometió el delito de ser mujer y expresar su manera de pensar.

Más conocida es la historia de Miguel Servet, condenado no por la Iglesia católica sino por otro disidente del catolicismo, Calvino. Su concepción religiosa centrada en la figura histórica de Jesús de Nazaret le hizo enfrentarse a las autoridades religiosas precisamente por ese adjetivo que califica la figura del Nazareno: histórica. Su afirmación de que Cristo es el único mediador ante Dios por lo que no valen los intermediarios institucionales suponía una grave ofensa para la jerarquía instituida que, orientada por Calvino, encaminó los pasos de Servet hacia la pira. Es evidente que existen otras ideas de Servet que alentaron y soliviantaron a los representantes de la ortodoxia calvinista, como eran la de la restitutio del cristianismo a su pureza originaria o la de la dignificación del cuerpo al nivel de la dignidad del alma. Pero su desgracia fue cruzarse con Calvino.

Singular fue también el caso del sacerdote Antonio de Rojas. Su delito fue escribir un librito de muy amplia difusión “para saber tener oración y unión con Dios”. Su obra era de fácil lectura, pues a su redacción lo movió no ofrecerlo a los ojos de los sabios del mundo ni a los grandes teólogos, sumergidos siempre en sus infinitas disquisiciones, sino a los más simples mortales que desean más amar a Dios. Se trata de un como atajo para llegar rápidamente a la contemplación, sin pasar por grandes deliberaciones y raciocinios. Al lector de hoy, habituado a tantas publicaciones sobre la meditación, no le han de resultar extrañas estas palabras de Rojas: el recogimiento consiste en que “te has de quedar sin pensar, sin discurrir, sin saber; como si te hubieras muerto”. Así, pues, nada de oración ni vocal ni mental; solo la nada. Es la manera de llegar directamente a la contemplación. Tal expansión de su libro no pasó desapercibida a la Inquisición que consideraba que a la contemplación no se puede llegar por propia voluntad y mucho menos menospreciando la oración verbal o mental. El libro fue incluido en el Índice.

Por parecidas ideas fue condenado Miguel de Molinos. ¿Cómo se avanza por el camino de la contemplación? No por la oración vocal, que impide que Dios le hable al alma. El camino es “el silencio que el alma consigue cuando ni habla, ni desea, ni piensa, sino que es Dios quien le habla”. Su obra: Guía espiritual que desembaraza al alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplación y el rico tesoro de la interior paz; un título lo suficientemente explícito de su contenido. Tampoco eran los ilustrados los destinatarios de su texto, sino los perplejos, como muchos de nuestros contemporáneos; y, sin embargo, sufrió un largo proceso inquisitorial que culminó con su condena.

Concluyendo

Un libro con contenido tan diverso, solo trenzado por el común denominador de la herejía, es difícil de sintetizar. Pero los ejemplos expuestos han de servir como invitación a una aproximación a sus amenísimas páginas. Su lectura, desde luego, no defraudará al posible lector que disfrutará de unos textos asequibles que permiten no realizarla de manera continuada, sino espigando entre los personajes que asoman a sus páginas reclamando del interesado la redención de una condena que hoy nos resulta inexplicable.

Índice

Prólogo

Marción de Sínope el Dios bueno
Valentín el Gnóstico en su pléroma de eones
Apolinar de Laodicea y el Minotauro
Joviniano, monje casamentero
Pelagio le escribe a la niña Demetria
Vigilancio/Dormitancio
Pedro Valdo, predicador itinerante
Amalrico de Bène contado por sus enemigos
Arnau de Vilanova en la cabecera del rey
Fray Dulcino de Novara se enamora de la bella Margherita
El Maestro Eckhart, inspirador de Rilke
Frater Didacus de Marchena, monachus hereticus
Isabel de la Cruz, la costurera toledana
Menno Simons, un hombre de paz
Miguel Servet sube a la colina de Champel
Socino, apaleado
Andreas Bodenstein se hace mozo de cuerda
Jacob Böhme, manos de corazón
Antonio de Rojas, por su atajo
María Jesús de Ágreda, entre hereje y venerable
Miguel de Molinos en la oficina de la nada
Janet Horn se calentó las manos en su propia hoguera

Ilustraciones
La perspectiva actualidad


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28/03/2021 Comentarios




Hasta el final del tiempo. Mente, materia y nuestra búsqueda de significado en un universo en evolución
Ficha Técnica

Título: Hasta el fin del tiempo. Mente, materia y nuestra búsqueda de significado en un universo en evolución
Autor: Brian Greene
Edita: Editorial Crítica, Barcelona, 2020
Traducción: Joan Lluís Riera Rey
Encuadernación: Tapa dura, con sobrecubierta
Número de páginas: 508
ISBN: 978-84-9199-246-2
Precio: 24,90 euros; eBook (Epub 2) 12,99 euros


Con este sugerente título, Brian Greene nos ofrece un importante compendio de la historia del tiempo y una proyección de cuál podría ser el final del universo conocido. Y lo hace de manera muy didáctica y comprensible, al menos para un lector medio, con un lenguaje muy cercano, echando mano a ejemplos obtenidos de la vida diaria y de su propia experiencia. Pero no renuncia a ofrecer, para los más entendidos y por vía de notas, las ecuaciones en que apoya sus propuestas explicativas; da así apoyo a su postura ante cuestiones sometidas aún hoy día a debate.

No deja de lado, tampoco, las preguntas que van más allá de lo estrictamente científico y se adentran en arenas más filosóficas. Sobre todo, es muy sincero. Se reconoce reduccionista y fisicalista por convicción fundamentada; pero, como corresponde a un científico no cientificista, expone y respeta planteamientos que divergen del suyo. De estos hay abundante bibliografía. Sirva como ejemplo el estupendo artículo de Leandro Sequeiros “Saber más para comprender mejor. La ciencia no tiene que estar reñida con la religión”, en el blog Krisis, en https://batalloso.com, en el que reseña esta publicación de Brian Greene de manera elogiosa, aunque exponiendo tesis, en algunos puntos, contrarias a las de este autor.

Desde el Prefacio de la obra nos apunta aspectos que sustentan su desarrollo. Su intento original de dedicarse a intentar vislumbrar algo trascendente, su singular conciencia de que somos de todo menos intemporales y que nuestras vidas no son eternas, algo que no ofrece una explicación última de todo lo que hace, hasta llegar a la conclusión de que “estamos moldeados por leyes que no parecen responder a razón alguna y, sin embargo, no cejamos en la búsqueda de propósito y significado”.

Eternidad que seduce, entropía y evolución

Su primer capítulo lo denomina La seducción de la eternidad. Principios, finales y más allá. Constata cómo la humanidad ha buscado, y busca, estrategias para enfrentarse al conocimiento de su impermanencia, siendo consciente de que “de los planetas a las estrellas, de los sistemas solares a las galaxias, de los agujeros negros a las nebulosas espirales, nada perdura para siempre”.

Entropía y evolución darwiniana son como las estrellas que guían el recorrido que nos propone, sin evitar ese faro que se enfoca a la vida interior, donde destaca ese interés tan propio de nosotros, por dejar huella, ya que ser borrados del todo se acerca mucho a destruir el sentido de la propia vida. Será este el planteamiento que acompañe al lector a través de todo el recorrido por las páginas de la obra.

Sentada esta premisa, se adentra Greene en los aspectos más científicos: El lenguaje del tiempo. Pasado, futuro y cambio. Aquí entra de lleno en hacernos comprender la entropía y su relación con las leyes de la termodinámica. Asistimos, gracias a las vívidas descripciones de Greene, al Big Bang, relacionándolo con los las leyes físicas y la entropía, tema que amplía en el capítulo tercero de la obra, Orígenes y entropía. De la creación a la estructura.

No deja de reconocer que, pese a las teorías que tratan de explicar el fenómeno, aún quedan muchas preguntas por responder, como qué o quién creo la firme guía de las matemáticas, que tantas puertas ha abierto en nuestra comprensión del universo, y qué o quién es responsable de que exista algo en vez de nada; preguntas que, probablemente, van más allá de lo que ciencia permite abarcar y que deja puertas abiertas a planteamientos más propios de la metafísica, de los que el autor, reduccionista y fisicalista confeso, se encuentra bastante alejado; pero, pese a estas cuestiones pendientes, es mucho lo que hemos conseguido comprender sobre la evolución del cosmos.

Información, energía, vida

Capítulo de apasionante lectura es el que dedica a la Información y vitalidad. De la estructura a la vida. Es fascinante asistir a la perplejidad que produce el que un conjunto de partículas iguales se organicen para producir un animal o una roca. “Si pudiéramos identificar qué es lo que dota de vida a un conjunto de partículas, qué magia molecular enciende el fuego de la vida, daríamos un gran paso para comprender el origen de esta y su ubicuidad (o no) en el cosmos”.

Como ocurre en prácticamente toda la obra, la entropía ocupa lugar preeminente: la vida es una manera más que tiene el universo de liberar la entropía potencial encerrada en la materia. Palabras que parecen respirar el aroma de textos de Teilhard de Chardin.

Greene se detiene aquí, también, en el origen del sistema solar, la aparición de nuestro joven planeta y la relación entre vida, física cuántica y agua. De forma especial, se detiene en la información, porque el ciego azar no conseguiría crear las proteínas específicas que requiere la vida y esas instrucciones, esa información, existen dentro de cada célula codificada en el ADN, la molécula de la vida. “Toda molécula de ADN, sea de Sófocles o sea de un sargazo, codifica del mismo modo la información necesaria para fabricar las proteínas. Esa es la unidad de la información en la vida”.

Y junto a la información, la energía, que constituye el segundo pilar instalado en el principio de la vida. Todos los seres vivos resuelven del mismo modo el problema de la extracción y distribución de la energía. Pero aún sigue el pie la pregunta sobre cómo el proceso de extracción de energía se convirtió en el mecanismo elegido por la vida. Para la cuestión de por qué todos los seres vivos obtienen energía de la misma manera, la respuesta reside en que toda vida desciende de un antepasado común, una especie unicelular que existió, según apuntan los científicos, hace cuatro mil millones de años. Y surge la tentación de pensar en una mente inteligente que dirige todo el proceso, tesis a la que no se adhiere el autor y que razona.

No son estas las únicas cuestiones que aborda Greene. Nos habla del ARN, componente esencial de todos los seres vivos; y también del ADN y su fundamental información; de la termodinámica y la vida; a lo que añade el planteamiento actual sobre la teoría general de la vida.

Un salto prodigioso: de la vida a la mente

Partículas y conciencia. De la vida a la mente. De esto trata el quinto capítulo, en el que el autor nos ofrece su razonada visión sobre la aparición de la conciencia en el ser humano; asunto de especial interés ya que, como afirma, “la mente es no solo el hilo que nos sujeta a la realidad, sino también, quizá, el que nos sujeta a la eternidad”.

Todavía está por construir una explicación científica robusta de la experiencia consciente; ¿cómo puede una colección de partículas sin mente ni pensamientos ni emociones organizarse y producir sensaciones interiores de color o sonido, de júbilo o asombro, de confusión o sorpresa?; es este el problema difícil de la conciencia; sin embargo, en tiempos recientes, se ha hallado maneras de acceder a características observables y mensurables de la actividad cerebral que, como mínimo, acceden a procesos que siempre acompañan a la experiencia consciente. Todas las cuestiones asociadas a la conciencia encuentran cabida en estas páginas, desde las teorías del todo que tratan de abarcarla hasta su relación con la física cuántica.

Especial interés, por sus claras consecuencias, es el apartado que Greene dedica al libre albedrío, una cuestión que ha suscitado vivas polémicas a lo largo de los siglos, con especial énfasis en los debates entre Pelagio y San Agustín y que ocupó espacio importante en el pensamiento de autores como Dostoyevski, en el discurso del Gran Inquisidor. El autor concluye que nuestra libertad no es respecto a las inexcusables leyes físicas, sino en vernos liberados de un abanico restringido de comportamientos, en la capacidad de exhibir comportamientos que no tienen a su disposición otros conjuntos de partículas: “la libertad humana no está relacionada con la elección libre”.

Mente e imaginación, creencias y religión

El paso siguiente es pasar De la mente a la imaginación, Lenguaje y narración. Para el autor, con el lenguaje nos embarcamos en la escritura de una narración colectiva, una superposición de la historia que dé sentido a la experiencia. Las primeras palabras, por qué empezamos a hablar, la relación entre narración e intuición, los relatos míticos, son otros tantos aspectos abordados en este capítulo, el sexto de la obra.

¿Y qué decir de las creencias? No elude Greene este importante aspecto del ser humano. Lo aborda en el capítulo séptimo, Cerebro y creencias. De la imaginación a lo sagrado. Porque cuando se ha dado respuesta a las preguntas sobre el cómo, enseguida surgen las del por qué. Sobrevivir nos lleva a indagar por qué importa sobrevivir.

Son varios los aspectos abordados en este apartado. Especial relieve cobra el papel de la religión, de la que estudia sus raíces evolutivas. Analiza las diversas teorías que tratan de explicar fenómeno tan extendido. Entre ellas, la que parece negar que la religión tenga un valor adaptativo en nuestra evolución, pero viene en un paquete con otras varias cualidades del cerebro que sí fueron seleccionadas a causa de su función adaptativa. Se habla de su capacidad para crear vínculos dentro de una sociedad que comparte las mismas creencias lo que ayuda, lógicamente, a la supervivencia del grupo.

Es evidente que aún no se ha alcanzado un consenso sobre el origen de la religión y su tenaz persistencia. Para Greene, su relevancia, la de la religión, viene dada por nuestro singular reconocimiento de una vida finita y cita a Gould: “toda religión comenzó con la conciencia de la muerte”. Para fundamentar su hipótesis, trata de conceptos tales como creencia, confianza y valor y concluye con una muestra más de su amplitud de miras y su humildad como científico: “Lo más que yo me acerco a ese literalismo [el paso de una concepción poética y metafórica a un literalismo] es en reconocer que pueda existir algún dios. Reconozco que es una posibilidad que no se puede descartar”.

Instinto y creatividad. Lo sublime y el pensamiento final

Y de lo sagrado a lo sublime solo hay un corto trecho. El que aborda Greene en el capítulo que dedica a Instinto y creatividad. Desde luego, experimentar una obra que alimenta el alma o nos emociona hasta las lágrimas equivale a traspasar los límites de lo cotidiano. Encara aquí cómo la belleza que forma parte del atractivo sexual, es una forma de selección evolutiva, aunque no deja de reconocer que “la selección sexual como motor evolutivo de la actividad artística de los humanos es interesante, pero ha generado más controversias que consensos”. Pese a ello, aunque nos guste lo que nos hacen sentir las artes, el crearlas o experimentarlas, no nos vuelve más aptos para la supervivencia. Si triunfamos como especie, ciertamente, es porque somos habilidosos y creativos, pero, por encima de todo, porque somos excepcionalmente sociales.

El tiempo se va

De lo sublime, ahora, al pensamiento final: Duración e impermanencia. Greene aborda en este capítulo otros temas del mayor interés, como la relación entre evolución, entropía y futuro, el imperio del tiempo, el sol negro, el gran desgarro que se produce en el universo, los precipicios del espacio, el crepúsculo del orden astronómico, las ondas gravitatorias, el destino de la materia compleja, el futuro del pensamiento, … Nuestra existencia es testimonio de la estabilidad de los protones, al menos a escalas de tiempo congruentes con la duración desde el Big Bang; ahora bien, ¿qué pasará a escalas de tiempo más prolongadas? ¿Se desintegrarían los protones? Todo un atractivo desarrollo del tema del tiempo, que el autor desgrana con suma precisión.

Un tiempo que tiende a su ocaso. Cuantos, probabilidad y eternidad son otros asuntos que trata Greene. Comienza así este apartado: “Mucho después de que concluya el pensamiento, cuando ya no quede entidad alguna que cavile, las leyes de la física seguirán haciendo lo que siempre han hecho: dictar el despliegue de la realidad”; en el fondo, la mecánica cuántica y la eternidad conforman una poderosa unión. Es este un capítulo en el que el autor examina unos cuantos procesos cosmológicos raros que aguardan su momento para entrar en el escenario de la realidad.

Así, encara la desintegración de los agujeros negros y de los agujeros negros extremos, el fin del tiempo, la desintegración del vacío, los cerebros de Boltzmann, se pregunta si está cerca el fin, la relación entre pensamiento y multiverso. Todos los aspectos abordados por el autor a lo largo de la obra, abren una serie de posibilidades y preguntas que aquí son analizadas. Es cierto que para que ocurran muchas de estas opciones se habla de escalas de tiempo inimaginables, pero lo cierto es que existe la probabilidad de que se produzcan ahora mismo. Es posible, pero totalmente improbable.

Lo extraordinario de ser

La nobleza de ser. Mente, materia y significados es el título del último capítulo del libro. En unas páginas, Greene nos resume, de manera magistral, cuanto ha venido desarrollando a lo largo de los capítulos de la obra. Y expresa sus conclusiones respecto a varios de los contenidos. Por ejemplo: “no me cuento entre quienes creen que los juicios morales y las atribuciones de significado trascienden la mente humana. Somos nosotros quienes inventamos esas cualidades”; “adquirir una perspectiva temporal implica percatarse de que la vivaz actividad que anima nuestra propia mente un día cesará”; “somos efímeros. Somos evanescentes. Pero nuestro momento es insólito y extraordinario y reconocerlo nos permite hacer de la impermanencia de la vida y de la escasez de la conciencia autorreflexiva el cimiento de la significación y el fundamento de la gratitud”; “existimos porque nuestra particular ordenación de partículas le ganó la batalla a un fenomenal surtido de otras ordenaciones, todas compitiendo por realizarse”: “mientras toda la vida, en sí misma milagrosa, está atada a lo inmediato, nosotros podemos escapar al tiempo. Podemos pensar en el pasado, imaginar el futuro”; y su postura reduccionista y fisicalista: “debemos aceptar que no hay un gran diseño. Las partículas no están dotadas de propósito. No hay ninguna respuesta final que aguarde en las profundidades del espacio a que la descubramos”.

Un canto a la vida, al simple hecho de existir, admirando la cadena de extraordinarios acontecimientos que nos han traído al ser y que se perpetuarán en el tiempo. Sentimientos que podemos encontrar en autores, tanto científicos, como el caso de Arsuaga y sus libros sobre la vida, como otros que, por otra vía más íntima y personal han llegado a idéntica conclusión, como, por ejemplo, Marion Muller-Colard.

Concluyendo

Nos encontramos ante un libro de muy recomendable lectura. La estructura de su desarrollo es muy didáctica y nos lleva, paso a paso, hasta las conclusiones finales. En sus páginas asistimos a los primeros momentos del Big Bang, al despliegue del cosmos, a la aparición de la vida; y cómo esta vida evoluciona hasta alcanzar la conciencia; y qué perspectivas de futuro se nos plantean en un mundo que avanza inexorablemente hacia un final que solo podemos imaginar pero, que de ningún modo, resta valor al simple hecho de existir.

El estilo es cuasi profesoral; Greene nos conduce, con lenguaje coloquial, como si asistiéramos a una de sus clases y que él desarrolla de forma muy cercana, incidiendo en los aspectos más importantes e hilvanando todo un discurso que evoluciona y se desarrolla en sus enseñanzas de forma magistral.

Índice

Prefacio

1. La seducción de la eternidad
2. El lenguaje del tiempo
3. Orígenes y entropía
4. Información y vitalidad
5. Partículas y conciencia
6. Lenguaje y narración
7. Cerebro y creencias
8. Instinto y creatividad
9. Duración e impermanencia
10. El ocaso del tiempo
11. La nobleza de ser

Agradecimientos
Notas
Bibliografía
Índice analítico





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20/03/2021 Comentarios




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