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Reseñas

Historia de los papas Juan Antonio Martínez de la Fe , 31/10/2022
Historia de los papas
Ficha Técnica

Título: Historia de los Papas
Autor: Diego Sola García
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 232
ISBN: 978-84-17796-54-9
Precio: 18,50 euros

La bibliografía sobre los Papas de Roma es amplia, por lo que una nueva obra que trate el tema puede despertar suspicacias en cuanto a su valor. Pese a ello, este libro que comentamos, de Diego Sola, se hace un hueco con todos los honores en ese extenso campo.

Y lo hace de una manera sumamente atractiva. Trata, fundamentalmente, de la influencia del papado en la cultura y la civilización occidental, destacando el papel desempeñado por muchos sumos pontífices a lo largo de los siglos, ofreciendo, además, el marco histórico, político y social en el que desarrollaron su pontificado.

Por otro lado, se vale de un estilo narrativo que engancha al lector desde las primeras líneas, haciendo costoso el tener que interrumpir la lectura. Y todo ello en un número de páginas que parecerían insuficientes para desarrollar el tema con la amplitud buscada y que merece. No recorre el autor vías secundarias, ni se distrae en circunstancias paralelas y probablemente curiosas: va a la esencia de su mensaje, con lo que consigue una obra bien estructurada y condensada.

Junto a la casa imperial japonesa, el papado es, quizás, la institución vigente más antigua del mundo, una institución humana con una finalidad trascendente.

Los inicios

Tras las persecuciones a que se vio sometido el cristianismo, pasó a ser una pieza clave en la estructura sociopolítica del imperio romano, lo que lleva al papado a ostentar un poder temporal que no siempre se conciliará bien con el poder espiritual. El responsable principal de tal relevancia social y política fue el emperador Constantino I, quien supo leer el momento histórico y “renovó la auctoritas imperial vinculándola al influyente papel del cristianismo”.

Sigue un proceso progresivo de afirmación de la primacía de los papas sobre otros líderes cristianos que miraban a Roma con recelos a veces o como una guía por la que discurrir aquellos tiempos de incertidumbre doctrinal. Un proceso en el que jugó un importante papel un falso documento , La donación de Constantino, en el que se refería el supuesto testamento imperial que hacía heredero al obispo de Roma de la ciudad, la provincia entera de Italia y las provincias occidentales del Imperio.

Basándose en ese documento, los obispos de Roma ejercerán un papel tutelar sobre las monarquías de Europa Occidental, que culminó en su conversión como autoridad indiscutible ante los débiles príncipes incapaces de contener a los países germánicos. Así las cosas, fue León I el primer obispo de Roma que firmaba como papa.

En sus primeros tiempos, los papas tuvieron que enfrentarse a dos cuestiones primordiales: la convivencia con los monarcas de origen germánico y la defensa de su primacía frente a Constantinopla.

Esta convivencia con los monarcas germánicos no fue siempre fácil, ya que estos pretendieron arrogarse la potestad de designar a los nuevos pontífices e, incluso, a los obispos de las diócesis nacionales, lo que dio origen a la conocida como querella de las investiduras.

Situación que desembocó en la reforma gregoriana, emprendida por Gregorio VII, quien emitió el documento conocido como Dictatus Papae, fundamento de la doctrina del papado hasta la Edad Moderna. En ese documento, se fijaba el origen divino de la autoridad y misión del papa y la infalibilidad del magisterio de la Iglesia: “que todos los príncipes tienen que besar los pies del Papa”, a quien “le es lícito deponer a los emperadores”; o “que la Iglesia romana no ha errado y no errará nunca”.

Poder terrenal

Supo el papado aprovechar las debilidades en el afianzamiento de los poderes políticos europeos, para asegurar su supremacía, pues era él, el vicario de Cristo, quien los legitimaba en sus aspiraciones.

Pero las naciones no siempre aceptaban de buen grado esa supremacía papal y no cejaron en su empeño de sacudirse ese dominio por diferentes vías; una de ellas fue la intervención en los cónclaves, de manera que el sumo pontífice que saliera elegio fuera proclive a los deseos de sus comendadores. Lo que derivó en el traslado de la sede petrina de Roma a Avignon; una crisis que emprendió una senda de empeoramiento hasta desembocar en la existencia simultánea de tres papas que se proclamaban, no sin razones, ser el auténtico sucesor de Pedro. Pero aun así, entre ellos no existían diferencias doctrinales, como sí sucedería con el paso del tiempo.

Llega así la época del Renacimiento y de la Ilustración. Pese a la decadencia moral por la que atravesaba la Iglesia, aún se le concedía al Papado el privilegio de una especie de arbitraje entre los países que pudieran estar en conflicto.

Sin embargo, esta situación de degradación promueve los movimientos reformistas en su seno, que culminan con las propuestas de Martín Lutero, que revientan con la polémica venta de las indulgencias.

Crisis doctrinal

Si hasta ahora el dominio temporal del Papa era el que se encontraba en declive, con los reformistas se precipita el cisma doctrinal y las guerras de religión. Por otro lado, el surgimiento del pensamiento humanista inspiró anhelos de libertad, que fueron creciendo pese a los esfuerzos por ahogarlos.

La reacción pontificia fue la de impulsar un absolutismo doctrinal, ante su pérdida de influencia global y el creciente menoscabo de su autoridad dentro de las iglesias nacionales. “En el siglo XVIII, el papado, consolidado como institución absoluta, tuvo que hacer frente a nuevos desafíos que ya no solo provenían del poder monárquico de los estados europeos católicos, sino también del ámbito de las ideas”.

Es la Ilustración la que, con su racionalismo y principios secularizadores, la que provoca un cuestionamiento interno, desde la propia sociedad civil católica e, incluso, posteriormente, de la propia religión. La Iglesia reacciona con su lucha contra el liberalismo y, posteriormente, el modernismo.

Así las cosas, al final de la Edad Moderna, el concepto de soberanía era claramente discutido y es un hecho la desacralización de la política. Ante el derrumbe de su poder terrenal, culminado con la pérdida de los Estados Vaticanos, en el mundo contemporáneo los papas centran sus esfuerzos en la misión religiosa.

Ello no implica una renuncia a exponer su doctrina en asuntos sociales que considera que deben de ser considerados a la luz de su propia visión. Una actitud que se manifiesta especialmente en tres fenómenos de la época: el liberalismo, la revolución industrial y los nacionalismos. Unos fenómenos que marcarán un nuevo papel del papado en el mundo, especialmente en lo que afecta a su doctrina social.

Finalmente, la constitución del Estado Vaticano dentro de Italia, culmina todo un largo proceso en el que el Papa mantiene su independencia de los poderes nacionales a la vez que conserva su supremacía en el campo que podríamos denominar espiritual.

Concluyendo

De manera magistral, Diego Sola recoge en esta obra la ascensión del papado desde los modestos orígenes de un cristianismo primitivo a un dominio en el mundo de la política internacional y de la pureza doctrinal, para comenzar un declive, primero en su poderío terrenal, para llegar a la actual situación de un debilitamiento de sus postulados tanto doctrinales como del propio hecho religioso.

El autor va describiendo, con el detalle necesario, cada uno de los pasos recorridos por el pontificado a lo largo de los siglos, significando aquellos papas que protagonizaron las diferentes etapas históricas. Luchas, injerencias, manipulaciones, desfilan por estas páginas, magníficamente entrelazadas y narradas con un estilo que atrapa al lector.

Dos apéndices cierran el texto, ambos del mayor interés. Uno es el listado de los obispos de Roma hasta la actualidad, con detalle de su nombre antes de asumir su importante misión. El segundo refiere, de forma cronológica, el papel jugado por diferentes sumos pontífices en los principales acontecimientos históricos. Todo ello hace de este libro un excelente manual al que acudir para contextualizar la presencia papal a lo largo de veinte siglos de historia.

Índice

Prefacio. Crisis

I. DE LOS ORÍGENES AL AUGE Y LA CRISIS MEDIEVAL
Origen de la primacía papal
El primitivo papado medieval
Primera gran crisis: los siglos IX y X
La reforma gregoriana
“Dios lo quiere”: hacia el dominio de la política europea
Los papas de Aviñón y la segunda gran crisis

II. DEL RENACIMIENTO A LOS TIEMPOS DE LA ILUSTRACIÓN
La crisis moral y espiritual de la Iglesia
El papado y el inicio de la Reforma
La respuesta de Roma
Los tiempos barrocos
La Ilustración
Revolución y persecución

III. EL PAPADO EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
El rehén de Napoleón
Pío IX: ¿de papa “bueno” a papa reaccionario?
La doctrina de la infalibilidad papal
León XIII y la doctrina social. Diálogo con la Modernidad
Las dos guerras mundiales y la recuperación de la independencia papal
Juan XXIII y la necesidad de aggiornamento
El papado durante y después del Concilio Vaticano II

Epílogo. Sin problemas no hay historia, no hay historia sin crisis

Anexos
Obispos de Roma y pontificados
Tabla cronológica: el papado en la historia





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31/10/2022 Comentarios

Reseñas

La muerte contada por un sapiens a un neandertal Juan Antonio Martínez de la Fe , 30/09/2022
La muerte contada por un sapiens a un neandertal
Ficha Técnica

Título: La muerte contada por un sapiens a un neandertal
Autores: Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga
Edita: Alfaguara, Barcelona, 2022
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 306
ISBN: 978-84-204-6105-2
Precio: 17,95 euros

Ya en este blog de Tendencias21 nos hicimos eco de la aparición del libro La vida contada por un sapiens a un neandertal, firmado por los mismos autores que continúan su afán de divulgación científica, abordando otro tema fundamental: la muerte.

La metodología utilizada en esta ocasión es idéntica a la empleada en aquella primera obra en colaboración: Arsuaga lleva a Millás a visitar lugares que le permitan explicar, de una manera gráfica y asequible, conceptos que, en abstracto, serían más complicados de comprender.

Arsuaga se limita a exponer su punto de vista, bien aceptado por Millás, siempre sujeto a criterios científicos; lo que no significa que permanentemente sean los únicos válidos. Todo lo que suponga traspasar esos límites, ambos autores lo relegan a lo que definen como mundo mágico, término que deja traslucir cuando menos cierta ironía, cuando no menosprecio. Es su derecho, claro.

Y también, como ocurriera en su anterior obra conjunta, se ha podido conocer algunos apartados de esta nueva colaboración en algunas de las emisiones del programa A vivir que son dos días, de Javier del Pino, en la cadena SER, donde Millás tiene una intervención semanal.

No son muchas, aunque sí fundamentales, las tesis que en el texto se propugnan. He aquí algunas:

* No hay muerte. La muerte no existe porque el ecosistema permanece, por lo que la vida es inmortal. Es cierto que los individuos se reemplazan, pero el sistema permanece.

* En bilogía, se puede vivir rápido, es decir, poseer un metabolismo alto y, por ende, con mayor consumo de oxígeno. Para la biología, la causa final es la evolución: “las cosas son como son debido a la evolución”. ¿Podría, pues, la evolución habernos hecho inmortales? Pues lo que ocurre es que la biología aprende de los aciertos, no de los errores, por lo que no aprende de los que viven menos.

En este punto, el Sapiens aporta una importante serie de reflexiones, como, por ejemplo, preguntarse por el sentido de la vida. Critica ciertas corrientes del animalismo, del ecologismo y, también, la hipótesis Gaia, pues estima que son maneras aferradas al pensamiento mágico para poder sobrellevar la angustia de la falta de sentido de la existencia. Evidentemente, es entrar ya en un terreno que excede los límites de la biología, un terreno al que envuelve en el mundo de lo mágico; no es la intención de esta obra entrar en otros debates de mayor calado.

* También se reflexiona sobre tres cuestiones que el neodarwinismo tiene dificultades para explicar. Ha explicado, y bien, las adaptaciones, las cuestiones ecológicas y las reproductivas; pero sobre por qué hay sexo, por qué hay muerte y el altruismo aún no han sido aclaradas.

* ¿Está la muerte programada cuando se produce por una causa intrínseca a la especie, no extrínseca, como un accidente? Si es así, solo unos cuantos genes serían los responsables del morir y, si se lograra modificarlos, devendríamos inmortales. La cuestión es que los genes a modificar serían muchísimos, lo que nos desbarata la posibilidad de alcanzar la inmortalidad.

* Lo normal en la vida es que esta se prolongue naturalmente hasta que finaliza la función reproductora. Sin embargo, en la especie humana, no se da esta norma. En el caso de las mujeres, se especula con la teoría de la abuela, según la cual su vida prolongada se justificaba por la ayuda que las abuelas prestaban a la crianza de los nietos, lo que también da base a la menopausia. Y, en general, lo que ocurre es que, después de los setenta, nos pasa como a los animales domésticos, que prolongamos la vida a base de cuidados; claro que, entonces, no se trata de una vida natural sino de una vida asistida. La pregunta adecuada, por tanto, no es por qué nos morimos, sino por qué vivimos tanto.

* “¿De qué son el resultado entonces la vejez y la muerte?”, pregunta Millás a Arsuaga, a lo que este responde que son “el resultado de la acumulación de mutaciones perjudiciales que se expresan a estas edades”. A edades ya avanzadas, la contribución genética a la siguiente generación es exigua, por lo que tanto la vida como la muerte en casi nada afectan a la continuidad de los genes. No tiene la vejez una causa general; se trata, simplemente, de genes que actúan aquí y allá, provocando déficits, a los que la medicina va poniendo remedio.

¿Beneficia a alguien la muerte? Según Arsuaga, la muerte no beneficia a nadie, pese a que se busca con ahínco quién puede ser su beneficiario, ya que no encontrarlo inquieta. No beneficia ni al individuo ni a la especie. Y afirma con rotundidad: “Nadie quiere oírme porque la gente necesita creer en algo”. Y él no lo hace.

* Hay que distinguir entre la edad biológica y la cronológica, la que marca el calendario. Sobre la primera se puede influir mediante la práctica de hábitos saludables de vida y, muy especialmente, con una actitud positiva: la tristeza, por ejemplo, influye de manera no positiva; una actitud negativa incide nocivamente sobre el sistema inmunitario.

Igualmente, hay que establecer la diferencia entre longevidad y esperanza de vida. Longevidad es “la duración máxima de la vida, lo que vive el más viejo de la tribu”, mientras que la esperanza de vida es la edad en la que se ha muerto la mitad de la tribu.

* Definición de envejecimiento: “la probabilidad que tiene una persona […] de morir en el año en curso y no cumplir otro”. Por su parte, la vejez sobreviene cuando cesa la renovación celular: una célula de un tejido humano alcanza a dividirse unas cincuenta veces a lo largo de la vida adulta; luego, esa renovación desaparece.

Concluyendo

Se equivoca quien busca en este libro abordar la muerte y la vejez desde un punto de vista que no sea el puramente biológico. No se trata de evocar los sentimientos que nos acechan cuando vemos acercarse peligrosamente nuestro definitivo adiós; o los que provoca la ausencia irreversible de un ser querido.

Esta es una obra que intenta explicar desde el punto de visto científico de la evolución, de la biología, el fenómeno del envejecimiento y de la muerte. Y lo hace de una manera muy amena, gracias a la originalidad y el excelente estilo que le aporta Juan José Millás. De manera que lo que podría ser un texto árido, se convierte en una obra literaria, en la que, convenientemente, se van introduciendo píldoras de las aportaciones científicas que, con ejemplos sumamente prácticos y asequibles, ofrece Juan Luis Arsuaga.

Algunas de esas píldoras son las expuestas más arriba. Expuestas de una manera muy somera, que precisan de la ampliación que aportará una lectura, que se promete muy fácil y agradable, de la totalidad del texto. Intentan, eso sí, alentar la curiosidad del lector y animarle a sumergirse en las páginas del libro que, seguro, no le decepcionará siempre y cuando se mueva dentro de los márgenes que se impone en su planteamiento. Ir más allá no es un ejercicio inane: hay quienes, con sobradas razones, apoyan otras reflexiones, dentro de lo que los autores, de manera un tanto displicente, denominan el mundo de lo mágico.

Índice

Cero. Carpe diem
Uno. Inmortales
Dos. Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito
Tres. Eros y Tánatos
Cuatro: Seamos epicúreos
Cinco. La hipótesis de la abuela
Seis. Desnudo y saciado
Siete. Una cuestión de tamaño
Ocho. Kilos que van y vienen
Nueve. Comida para el león
Diez. Bajar el ritmo
Once. El hombre árbol
Doce. Que les den
Trece. La vida secreta
Catorce. Shangri-La
Quince. Ventajas e inconvenientes
Dieciséis. Aquí no hay nada programado
Diecisiete. La Reina Roja

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30/09/2022 Comentarios

Reseñas

Historia de los volcanes Juan Antonio Martínez de la Fe , 02/09/2022
Historia de los volcanes
Ficha Técnica

Título: Historia de los volcanes
Autor: Nahúm Méndez
Edita: Guadalmazán, 2022
Colección: Divulgación Científica
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 272
ISBN: 978-84-17547-68-4
Precio: 15,15 euros

Recurriendo al Epílogo, el autor reitera que este libro no es un manual de vulcanología; se trata, más bien, “de un aperitivo para despertar su curiosidad e interés por el mundo de los volcanes”. Y, desde luego, es un propósito muy bien alcanzado.

Porque este libro es más que una historia de los volcanes; nos habla de los volcanes en la historia, de su constante presencia en nuestro planeta desde mucho antes de que el hombre lo pisase; de cómo ha acompañado y modulado en ocasiones la vida de los seres humanos y de todos los seres vivientes de nuestra común casa; y mucho más.

Se cumple un año de la entrada en erupción del volcán de Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma. Durante semanas, pudimos seguir en directo su proceso eruptivo, el momento de la explosión y asistimos, entre el asombro y el dolor, a los daños que causó en edificaciones, cultivos, vías de comunicación, etc. Aún hoy día, próximo a cumplirse un año de su apagado en el mes de diciembre, persisten muchas de sus secuelas directas, como es la imposibilidad de acceso a algunas zonas afectadas, por la presencia de gases nocivos para la salud e, incluso, para la vida.

Esto nos puede inducir a pensar que los volcanes soportan una mala imagen, como causantes de sufrimiento y pérdidas irreparables. No lo ve así Nahúm Méndez, para quien “los volcanes no son ni buenos ni malos por sí mismos, simplemente sin una expresión más de un planeta dinámico, de un planeta que sigue vivo por dentro y que se manifiesta a través de los distintos procesos geológicos”.

Unos procesos que, a veces, llegan a encandilar y a enamorar a quienes se ocupan de estos fenómenos, como nos ha puesto de manifiesto Sara Dosa en su magnífico documental Fire of love, donde retrata la vida del matrimonio de vulcanólogos formado por Katia y Maurice Krafft, que dedicaron su vida y todas sus energías al apasionante mundo de los volcanes.

Volcanes en la historia

Tras una corta Introducción, el autor entra de lleno en materia, narrándonos una breve historia de nuestra relación con los volcanes. Aborda, primeramente, cómo ha evolucionado nuestro conocimiento sobre el vulcanismo. Así, recorre las primeras explicaciones sobre un imponente fenómeno cuyas entrañas intentó desentrañar la antigüedad clásica, con nombres como Anaxágoras o Aristóteles, las explicaciones que propusieron las teorías neptunistas y plutonistas, íntimamente enfrentadas, hasta llegar a Descartes y los postulados en el siglo XIX.

Tras descubrir representaciones de fenómenos eruptivos en cuevas con manifestaciones rupestres, arribamos al curioso prodigio de los peces volcánicos y a las pintorescas descripciones realizadas por Alexander von Humboldt.

Encontramos, además, otras curiosidades: cómo pudimos descubrir los inicios del bipedismo en nuestra especie, gracias a las huellas dejadas en Laetoli por un antiguo antepasado del homo sapiens. Un fenómeno que, recientemente, ha vuelto a cobrar nuevo ímpetu merced a novedosas investigaciones de las que se han hecho eco especializadas publicaciones.

Igualmente, nos aproximamos a la pólvora volcánica a través de informes de Hernán Cortés sobre el ascenso al Popocatéptl. Dicho todo esto, Méndez entra de manera más directa en el tema.

¿Qué son realmente los volcanes?

Todos tenemos una imagen formada de un volcán; incluso, usamos términos de esta especialidad para referirnos a sitios de nuestro entorno: caldera, “lajial”, lava, … Pero, como nos advierte el autor, “un volcán es mucho más que una forma, que un relieve: es la manifestación de distintos procesos que ocurren en el interior de nuestro planeta y que demuestran el grado de actividad que todavía tiene en la actualidad”. Es decir: nuestro planeta no solo está vivo por fuera; también lo está, y mucho, por dentro.

Más técnicamente, un volcán es una fisura en la corteza terrestre a partir de la cual salen lava, piroclastos y distintos gases. Lo que nos lleva a concluir que hay diferentes tipos de volcanes, dependiendo del tipo de lava que emiten y del estilo de las erupciones.

En este bloque de su obra, Nahúm Méndez nos explica de dónde proviene la lava, si somos capaces de predecir una erupción o cómo entender la explosividad de los volcanes, con una pequeña incursión acerca de uno de los frutos más bellos relacionados con una erupción: los diamantes.

Más allá de nuestro sistema solar

Es este otro de los capítulos del libro que pretende dar respuesta a una pregunta que despierta habitualmente nuestra curiosidad: ¿es la tierra el único planeta con volcanes?

Los avances en la exploración del universo, bien a través de mejores observatorios y telescopios, bien a través de los viajes de exploración que tanta expectación nos despiertan, nos llevan a distinguir en otros astros de nuestro sistema solar dos tipos de volcanes: unos más parecidos a los nuestros, en cuerpos rocosos y con lava formada por roca fundida y gases similares a los de nuestros volcanes; y otros conocidos como volcanes de hielo o criovolcanes, propios de cuerpos cuya corteza y manto está formada por hielo y agua; en lugar de lava, emiten una pasta de hielo con otros elementos volátiles.

Marte está siendo objeto de una creciente investigación. Y, en relación a nuestro tema, cabe preguntarse si hay allí volcanes activos. El autor nos relata que ha habido fenómenos volcánicos en el pasado reciente, al menos en las últimas decenas de miles de años. Y que tales fenómenos produjeron una lava fluida y relativamente tranquila.

En Venus hay modelos que indican la existencia de un volcanismo explosivo. Y también el autor nos acerca a los volcanes de nuestro satélite y explica la posible relación entre los tubos de lava, la exploración espacial y la búsqueda de vida más allá de la tierra. Por supuesto, no deja de referirse al cuerpo volcánicamente más activo del sistema solar, Ío.

La historia

Aquí, sí, se puede hablar de las grandes erupciones históricas, un capítulo más que interesante, que arranca con la relación entre Santorini, Platón y el mito de la Atlántida. Pero también nos acerca el autor a las erupciones más espectaculares y más destructivas de las que tenemos noticia: la del monte Tambora, en 1815, la del Unzen de 1792, la del Nevado del Ruiz en 1985, la del Pinatubo en 1991 para terminar en la del volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, de 2021.

¿Pueden los volcanes poner en jaque a la civilización moderna?

Para dar respuesta a esta cuestión, Méndez nos acerca a los efectos observados en erupciones volcánica, con la mirada puesta en tratar de encontrar vías que mitiguen futuros fenómenos eruptivos.

Un volcán emite lava, pero también ceniza y gases que pueden alterar el clima y provocar lluvia ácida. Algo que, si coincide con otras circunstancias, puede llegar a cambios en la estructura social, como sucedió en China, donde supusieron una de las causas de la caída de las dinastías.

También Méndez nos hace notar la relación entre la erupción del Laki y la revolución francesa: un volcán islandés que motivó malas cosechas en Francia, con las consiguientes hambrunas que desembocaron en una ebullición social.

Más reciente es nuestra memoria se encuentra la erupción del volcán, también islandés, Fyjafjallajökull, cuyas cenizas supusieron un colapso de la navegación aérea en muchos puntos de Europa.

Ha habido, ciertamente, intentos variados de reprimir una erupción o, al menos, de tratar de reconducir las coladas de lava para que no afectaran a determinadas zonas de especial interés; unos experimentos de irregular éxito.

Pero lo que sí parece evidente es que las erupciones afectan al clima, aunque parece que no tienen mayor incidencia en la capa de ozono, como se había llegado a plantear hace algunos años.

Volcanes en el arte

Una erupción volcánica, pese a lo estremecedor que resulte el espectáculo, tiene un atractivo no exento de belleza que atrae a cientos de curiosos. Esto ha llevado a que la figura de un volcán activo sea motivo de representación gráfica. Ya se ha aludido a las manifestaciones rupestres que la imprimieron en las paredes de cuevas; también constituyó el tema central de pinturas y grabados en toda época y cultura.

Apartado especial constituye el dedicado a los volcanes en el cine. Lo habitual es que se encuentren en el fondo de la trama, habitualmente bajo la forma de catástrofes. Si bien estas películas nos han acercado a la realidad del fenómeno eruptivo, no siempre lo han hecho de forma rigurosa o científica. Nahúm Méndez nos ofrece una serie de títulos cinematográficos, que comenta con gran acierto.

Erupciones silenciosas

No siempre podemos asistir al espectáculo de un volcán en erupción. A veces, esta se produce en las profundidades oceánicas o bajo las capas heladas de los casquetes polares, teniendo conocimiento de ellas gracias a sistemas de medición sofisticados que recogen esta actividad invisible a nuestros ojos.

Existe otro tipo de fenómenos que, sin ser propiamente una erupción volcánica, su similitud con aquella en sus manifestaciones y su relación con fenómenos volcánicos, llevan a tildarlos de erupciones.

Es el caso de las llamadas erupciones límnicas, un fenómeno producido por la acumulación de gases en las profundidades, especialmente, de grandes lagos y que por causas imprevistas surgen de manera violenta de las profundidades; siendo gases potencialmente dañinos para la vida humana, su repentina aparición en la atmósfera desplaza al oxígeno, produciendo la muerte de cualquier señal de vida en amplias zonas a su alrededor.

Otros tipos de volcanes, menos conocidos por su rareza, también son abordados en esta obra. Tal es el caso de las carbonatitas o los volcanes de barro.

Cuestiones

Ante el fenómeno volcánico, las preguntas que surgen en la sociedad son abundantes y, en gran parte, comunes a una gran mayoría. Estas preguntas las recoge Méndez en el último bloque de su libro, dando respuesta a cuestiones tales como por qué hay tanta actividad volcánica ahora, si están conectados los volcanes y su relación con los terremotos, qué ocurre si se pincha un volcán, la relación entre energía geotérmica y los terremotos, si podemos adelantar una erupción, si un volcán se queda hueco cuando sale todo el magma o si los rayos cósmicos pueden desencadenar una erupción.

También encuentran respuesta curiosidades tales como cuál ha sido la mayor erupción registrada de la que se tiene constancia, o cuáles son las coladas más largas en la tierra y en otros planetas, la relación de rayos y truenos en las erupciones, si son peligrosos los volcanes entre períodos eruptivos. Y algunas cuestiones más.

Concluyendo

Nos encontramos ante un libro de muy fácil lectura, capaz de saciar la curiosidad de quienes, sin ser expertos en vulcanología, se sienten atraídos por este fenómeno tan espectacular de nuestra naturaleza y desean conocer la respuesta a muchas preguntas que espontáneamente surgen ante este espectáculo.

El lenguaje cercano del autor da muestras de su capacidad pedagógica y de divulgador científico, pues pone a nuestro alcance conocimientos que, de otra manera, quizás nos pasaran desapercibidos.

El libro se lee con interés, pues, desde las primeras líneas, atrae la atención del lector quien se sumerge en un mundo apasionante que hace difícil dejar de lado el libro. Una abundante serie de ilustraciones, pese a su pobreza cromática, colabora en la comprensión del texto.

Índice

Introducción

Una (breve) historia de nuestra relación con los volcanes
¿Qué son realmente los volcanes?
Volcanes más allá de nuestro sistema solar
Las grandes erupciones históricas
¿Pueden los volcanes poner en jaque a la civilización moderna?
Los volcanes en el arte
Las erupciones silenciosas
Todo lo que siempre has querido saber sobre los volcanes y nunca te atreviste a preguntar

Epílogo
Bibliografía



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02/09/2022 Comentarios

Reseñas

La experiencia de la pérdida Juan Antonio Martínez de la Fe , 26/08/2022
La experiencia de la pérdida
Ficha Técnica

Título: La experiencia de la pérdida
Autor: Joan-Carles Mèlich
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Traducción: Marta Rebón
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 124
ISBN: 978-84-17796-60-0
Precio: 12,90 euros

Editorial Fragmenta ofrece la colección Fragmentos, una serie de textos, no muy extensos generalmente, pero de una gran profundidad. Y, en la presente ocasión, no decepciona con este título que comentamos.

Desde el Pórtico que abre este ensayo, Mèlich nos avisa de que estamos condenados a la desazón y a la zozobra, en el que la plenitud es la muerte. Ella llama a nuestra puerta continuamente porque se lleva a seres queridos, hasta que nosotros pasemos a ser los protagonistas y nuestra partida deje un vacío en quienes nos quieren.

Un vacío que nunca volverá a llenarse o, cuando menos, que nadie volverá a llenar de la misma manera. Siempre se echa de menos a alguien que ya se fue; lo que no constituye un suceso, por el que mi vida no se ve alterada de manera sustancial, sino un acontecimiento que produce una grieta en mi tiempo y nada puede volver a ser como antes.

Ocurre también en el terreno de la metafísica. Desde que Nietzsche anunció la muerte de Dios, es decir, la muerte de la metafísica, vivimos en orfandad, atacados por tres enfermedades: nostalgia, vacío e idolatrías, frutos todas ellas de la ausencia de lo Absoluto.

La finitud

Somos siervos de la finitud. Una finitud que no es solo la muerte, sino la manera que tenemos los humanos de ser en el mundo; finitud es muerte, sí, pero además vulnerabilidad y despedida. Somos finitos porque somos corporeidad y porque no podemos evitar que pase lo imprevisible. Y, por supuesto, vivir una vida finita supone, entre otras cosas, “que no hay posibilidad alguna de encontrar un principio absoluto que ofrezca un único sentido a la vida”. Dios ha muerto y la vida no tiene sentido.

Por el contrario, todo pensamiento metafísico tiene un anhelo: encontrar un principio que sea firme, trascendente al espacio y al tiempo, a la historia; y, a la vez, indudable por ser tranquilizador porque da razón de todo, que lo explica todo. Pero, ante la vida, aparte de la metafísica, existe un punto de vista literario, que es el que utiliza el autor en este ensayo y que orienta una filosofía antropológica de la finitud, que no teme al sinsentido y acepta el fracaso metafísico de toda existencia. Y, desde este punto de vista, tenemos que aceptar el hecho de tener que orientar nuestras vidas sin tener criterios seguros y fiables. No se trata de ser nihilistas negando todo principio, sino, simplemente, no aceptar ninguna referencia que pueda operar más allá del espacio y del tiempo, aunque estos referentes nunca podrán llenar el vacío de existir.

Memoria y olvido

Por otro lado, vivimos en una tensión entre el recuerdo y el olvido, una tensión que es el lugar la memoria: no podemos eludir nuestra realidad de herederos de secuencias espaciotemporales. La memoria es un acontecimiento inquietante: siempre nos hace presentes a los ausentes, aunque hay que tener en mente que ninguna sociedad recuerda de la misma manera.

¿Qué nos quiere decir el autor? Pues que un ser finito tiene que aceptar vivir en un mundo en el que no podrá esquivar la experiencia de haber perdido a alguien. Y hemos de considerar si seremos capaces de convivir con las grietas, las cicatrices y los traumas causados por esas pérdidas.

Vivir en un mundo humano es implicarse en vidas que no son las nuestras. Como bien dice Mèlich: “Nos guste o no, existimos abiertos a los que no están. A veces su recuerdo resulta insoportable porque abre un universo de nostalgia”.

En definitiva, la memoria nos recuerda que el mal no pertenece al pasado. Aconseja el autor no considerar el mal en el sentido metafísico, como ausencia de bien, sino hacerlo al modo antropológico, es decir, como insensibilidad frente al sufrimiento del otro. Eso es el mal: “insensibilidad, sufrimiento y alteridad son las tres palabras que configuran la gramática del mal”.

Compasión

El autor entra, luego, a tratar la pérdida de un ser querido. Ante ella, el duelo es una reacción normal; pero ya no lo es la melancolía, que reviste caracteres patológicos. “Si en el duelo hay una pérdida del objeto, en la melancolía hay una pérdida del yo”.

El melancólico piensa que la vida es un camino que lleva a la muerte y es incapaz de admitir que el estado natural de la existencia es defectuoso. Y del duelo y la melancolía surge la añoranza, la imposibilidad de despedirse definitivamente porque la ausencia es acosadora y surge contra la voluntad del que la sufre. Vienen a la mente las palabras de Gilbert Becaud en su tema Et maintenant: ·Et maintenant que vais-je faire, De tout ce temps que sera ma vie, De tous ces gens qui m'indiffèrent, Maintenant que tu es partie. Toutes ces nuits, pour quoi pour qui, Et ce matin qui revient pour rien”.

Y ¿qué podemos hacer frente a la experiencia de la pérdida? Nos queda la compasión ante quien sufre por la pérdida. Lo que hace que no seamos compasivos no es la falta de respuesta ante el sufrimiento del otro, sino el bloqueo de la compasión, de respuesta ética, por parte de mecanismos sociales, políticos o religiosos. La compasión es el núcleo de la ética.

¿Qué significa ser compasivo? Ser compasivo es estar ahí, no pasivamente, sino de forma activa, porque solo se produce manifestándose: se trata de ayudar activamente al otro a aliviar su sufrimiento. En este sentido, Mèlich aconseja alejarse de la filosofía metafísica para encontrar ejemplos de compasión y recurrir, más bien, a obras literarias, cinematográficas o pictóricas.

En ese estar ahí, además de compasión hay consuelo, un consuelo que nos muestra uno de los aspectos más relevantes de la existencia. Solo el consuelo puede ayudar, no a superar, sino a soportar el dolor de la pérdida. Y no olvidemos que no es la filosofía la que consuela, sino el abrazo; traducido a nuestro refranero, obras son amores y no buenas razones.

En esta obra, además del texto del autor, es destacable el Posfacio que firma Marta Rebón, bien conocedora de la obra de Joan-Carles Mèlich y que nos ofrece una profunda reflexión sobre la lectura de este ensayo.

Concluyendo

Es este un libro que afecta a cualquier tipo de lector. La experiencia de la muerte de un ser querido es lo habitual, como corresponde a nuestra humana condición. Ante este hecho, de nada vale que Wittgenstein nos niegue la experiencia de la muerte porque no es un acontecimiento de la vida, que la muerte no se vive. A través de las páginas de su ensayo, Mèlich nos conduce a la aceptación de esta experiencia y a aprender a acompañar compasivamente a quien la sufre porque alguien, objeto de su amor, ha trascendido las barreras del espacio y del tiempo.

El estilo del autor es próximo, cercano. Su mensaje parece acariciar como un bálsamo el hecho de tener que afrontar la pérdida. Algo así como si el autor buscara poner en práctica la compasión activa ante el sufriente. Y a fe que lo consigue.

Índice

1. Pórtico
2. Finitud y existencia
3. Una filosofía literaria
4. La pasión de la memoria
5. El ser en la ausencia
6. Poética del recuerdo
7. Presencias espectrales
8. El dolor de la escritura
9. El páramo de la nostalgia
10. La compasión y el consuelo
11. Telón
Lecturas y agradecimientos
Posfacio, por Marta Rebón






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26/08/2022 Comentarios

Reseñas

Historia de las telecomunicaciones Juan Antonio Martínez de la Fe , 30/07/2022
Historia de las telecomunicaciones
Ficha Técnica

Título: Historia de las telecomunicaciones
Autor: José Antonio Martín Pereda
Edita: Guadalmazán, Córdoba, 2022
Colección: Divulgación Científica
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 672
ISBN: 978-84-17547-57-8
Precio: 30 euros

Nos encontramos ante un libro que nos ofrece una visión panorámica sobre el mundo de las telecomunicaciones, desde los primeros tiempos en los que la distancia era un problema a resolver para comunicarnos, hasta la actualidad, con los más avanzados medios de los que disponemos.

En esta obra de José Antonio Martín Pereda, encontraremos tres bloques importantes de información. Uno de ellos recoge aspectos históricos y sociológicos sobre la importancia de las comunicaciones a lo largo del tiempo y, lo que es de especial interés, el impacto que tuvieron determinados progresos en hechos concretos.

Otro apartado destacado es el de las biografías de quienes estuvieron en el germen y desarrollo de las distintas fases del proceso evolutivo de las telecomunicaciones. Finalmente, un tercer grupo es el destinado a detallar los aspectos técnicos de las invenciones que nos han traído hasta la actualidad.

Historia y sociología de las telecomunicaciones

Nos adentramos en aquellos primeros tiempos en los que comunicar una noticia se veía dificultado por la distancia. Había un problema de visión, de hándicaps para poder captar en la distancia lo que se nos quería comunicar.

Jugó, en esas primigenias épocas, un papel importante el fuego: hogueras prendidas a distancias previamente calculadas, constituyeron una primitiva forma de telecomunicación, aunque con el inconveniente de su dependencia de otras factores, especialmente climáticos: vital era la ausencia de nubes que impidieran poder captar el mensaje a transmitir y recibir. El autor aporta varios ejemplos, tales como los sistemas utilizados en la muralla china o el descrito por Homero o Pausanias en la guerra de Troya.

Evidentemente, la aparición del telescopio redujo la problemática inicial de la distancia, aunque no logró aún superar la necesaria simplificación de los textos a remitir, pues se carecía, lógicamente, de un vocabulario, obligando a textos convenidos de antemano.

Tras estos inicios, llegó la época del telégrafo, balbuciente en sus inicios pero que contó con un desarrollo importante motivado por aspectos comerciales, científicos o bélicos, entre otros. Sobresale aquí el destacado juego representado por el ferrocarril, ya que sus líneas fueron utilizadas para introducir el envío de información.

No se nos oculta la importancia de tener una rápida y lo más completa información en cuestiones bélicas. Así, el autor nos lo hace transparente al hablarnos de la guerra de Crimea, la guerra civil americana, la de Cuba, la de los Boers, hasta desembocar en las dos guerras mundiales.

La telegrafía sin hilos, la radio y la televisión son hitos notables en la historia. Hoy abundan en nuestros hogares, junto a un sinfín de aparatos de nueva tecnología que no cesa de avanzar; pero podemos retrotraernos a aquellos primeros momentos en los que escasas viviendas disponían de un receptor de radio, incluso en el momento en que pasó de ser un vehículo estrictamente comunicacional para convertirse en un medio de entretenimiento.

Biografías

Otro bloque importante de esta obra es el relativo a las biografías de las personas que fueron innovando, aportando su saber, su ingenio y su labor investigadora a esos progresos que, de manera imparable, se fueron produciendo en el campo de las telecomunicaciones.

Estas biografías no siempre son completas, es decir, que cuentan la vida del personaje desde el momento de su nacimiento, sus estudios, su entorno, etc., hasta el momento de su muerte. Pero sí es muy detallada en lo que respecta a sus descubrimientos, a los problemas de todo tipo que tuvieron que afrontar, a las rivalidades entre algunos de ellos que llegaron a enconar sus relaciones personales.

Así, nos encontramos con Claude Chappe en Francia y la importancia de sus aportaciones, hasta culminar en su suicidio. Nos encontramos, también, con Abraham Edelcrantz y su papel en el telégrafo sueco; y, cómo no, con Samuel F. Morse, cuyo código logró una larga supervivencia.

No podían faltar en esta cita Elisha Gray, Thomas Alva Edison y Alexander Graham Bell y los primeros teléfonos, así como los problemas surgidos con las necesarias patentes para el desarrollo de sus inventos, así como el nacimiento de las grandes compañías telefónicas.

También hallamos datos biográficos de Heinrich Rudolf Hertz así como de Oliver Joseph Lodge, entre otros. Y, por supuesto, Marconi y todas las empresas en las que tuvo participación no siempre exenta de polémicas. Y ya, con la transmisión de imágenes, no podían faltar Bain, Backwell, Caselli y, sobre todo, Ferdinand Braun.

Viniendo a tiempos ya más recientes, nos encontramos con K. Lehovec en los dispositivos emisores de luz, la fibra óptica con Charles Kao; Ralph Hartley o Harry Nyquist tampoco están ausentes.

Como se puede apreciar solo con la enumeración de algunos de los que han brillado en esta historia, desde las señales de fuego iniciales hasta la fibra óptica e internet, nos podemos hacer una idea de la amplitud de este trabajo de Martín Pereda.

También la técnica

Este otro aspecto en la obra que comentamos es sumamente interesante, en especial para quienes tienen algún conocimiento en estas materias, pues una abundante serie de gráficos, fotos y diagramas explica las entrañas de los inventos a medida que se iban produciendo.

Pero ello no quiere decir que el no experto en estas materias no pueda acceder a estos contenidos. El lenguaje empleado por el autor es sumamente próximo como para permitir una comprensión, aunque sea somera, de las especificaciones técnicas.

Podemos encontrar desde una torre de comunicación del ejército romano hasta el primer sistema sincronizado de comunicación de Chappe. Las torres del sistema de comunicaciones de almirante Popham, el telégrafo electroquímico de Sömmerring o el esquema básico del primer telégrafo de Wheatstone y Cooke se pueden contemplar en las páginas correspondientes, con una explicación de su funcionamiento y las bases sobre las que se construyeron.

Imágenes del equipo de transmisión y registro de señales telegráfica, el esquema del transmisor de Reis junto a mapas explicativos de los enlaces por cables submarinos entre continentes son ejemplos que abundan en lo detallado y minucioso de esta historia que nos narra el autor.

Y, por supuesto, también figuran, entre otros muchos inventos, el esquema transmisor de Marconi en sus primeras experiencias, el equipo de transmisión denominado Fullerphone y el esquema básico del iconoscopio de Zworykin ya en el campo de la televisión, para alcanzar el primer láser de semiconductores.

Concluyendo

Tenemos al alcance una obra monumental por su contenido y muy práctica y accesible en su manejo. Para ello cuenta con un muy detallado sumario que permite una visión amplia de los temas abordados así como unos índices muy prácticos, junto a una selecta bibliografía para que cualquier interesado pueda profundizar en alguno de los contenidos.

Los tres bloques o apartados propuestos responden a un intento de esquematizar los diferentes aspectos que la obra no ofrece por separado. En efecto: la narración es continua, entreverando en sus capítulos cuestiones históricas y sociológicas, las biografías de los muchos personajes que incluye así como los detalles técnicos de cada peldaño en esa escala ascendente de las telecomunicaciones.

Por su parte, el lenguaje narrativo del autor es muy cercano. Y el desarrollo cronológico de los acontecimientos permite edificar con seguridad esta historia apasionante de las telecomunicaciones. En definitiva, un libro a tener al alcance como punto de referencia al que recurrir en busca de un detalle que permita comprender cómo las telecomunicaciones han llegado hasta nuestros días.



Índice

El índice detallado comprende varias páginas. Aquí solo se ofrecen los títulos de los capítulos que componen la obra.

Prólogo

I. Primeras formas de comunicación. De China al Mediterráneo
II. El despertar de las comunicaciones. La Revolución Francesa.
III. Telegrafía óptica en Europa.
IV. Inicio de la telegrafía eléctrica.
V. La telegrafía se implanta en Gran Bretaña.
VI. El telégrafo en Estados Unidos: S.F. Morse.
VII. Sistemas de transmisión y registro de la señal.
VIII. La epopeya de la telegrafía submarina.
IX. El telégrafo y su relación con la política y la sociedad.
X. La voz a través de un cable de cobre.
XI. Desarrollo de componentes y sistemas telefónicos.
XII. Propagación de señales en grandes líneas de transmisión.
XIII. La telegrafía sin hilos: primeros años de la radio.
XIV. La radio avanza con Marconi.
XV. Desarrollo de la telegrafía sin hilos en otros países.
XVI. Acuerdos y reordenaciones internacionales.
XVII. Comunicaciones en la Primera Guerra Mundial.
XVIII. Consecuencias de la Primera Guerra Mundial.
XIX. La radio y el nacimiento de la electrónica.
XX. La radiodifusión llega a todos.
XXI. Transmisión de imágenes fijas y en movimiento.
XXII. Llega la televisión.
XXIII. Microondas, radar, radioenlaces y satélites.
XXIV. Notas sobre la entrada del transistor y los circuitos integrados.
XXV. Entrada de la luz en as comunicaciones y la sociedad.
XXVI. El camino al láser.
XXVII. El láser de semiconductor, caballo de batalla de las comunicaciones ópticas.
XXVIII. El camino de la fibra óptica.
XXIX. La digitalización y las grandes redes de comunicación.

Anexos
Agradecimientos
Bibliografía
Índice onomástico

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30/07/2022 Comentarios

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