Reseñas
El Dios de nuestros padres
Juan Antonio Martínez de la Fe , 22/09/2025
La "gran novela" de la Biblia
Ficha Técnica
Título: El Dios de nuestros padres. La “gran novela” de la Biblia
Autor: Aldo Cazzullo
Edita: HarperCollins Ibérica, S.A., Madrid, 2025
Traducción: Arianna Alessandro
Fotografía del autor: Giulia Natalia Comito
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 366
ISBN: 978-84-1064-330-7
Precio: 20,90 euros
Quizás el subtítulo del libro pueda llamar a engaño: La gran novela de la Biblia. Sería imposible reducir a algo más de trescientas páginas un libro que supera con creces las de esta obra de Aldo Cazzullo.
Lo que hace el autor es novelar los pasajes más novelables de la Biblia. De hecho, como demuestra a lo largo de su ensayo, varios de ellos han sido llevados al cine o a la literatura. Y lo que, con gran acierto, hace es resumir el argumento, volcando en lenguaje actual el muy complejo del libro sagrado, intercalando frases extraídas de él. Recurre, así mismo, a ejemplos hodiernos que son como una reiteración de un hecho que se repite tras más de dos mil años de historia.
Así lo expresa el propio autor en el Prólogo, cuando nos explica que la Biblia es la autobiografía de Dios sobre la que se han publicado miles de diferentes libros “pero hay un elemento que ha permanecido estable, que no ha cambiado: el argumento. […] la Biblia no es solo un conjunto de normas y reglas. Es sobre todo palabras e historias”.
En el principio
No puede tener otro principio este libro que no sea la historia de la creación, con Adán, Caín, Abel, Noé y la torre de Babel. Son varios episodios refundidos en una narración con palabras y técnicas actuales.
Lógicamente, el autor saca sus propias conclusiones. Así, ante la tradicional concepción del pecado original, situado en la desobediencia de nuestros primeros padres, apunta que “queda abierta otra posibilidad: que el mal esté dentro de nosotros. La verdadera tentación es la soberbia, el egoísmo y el narcisismo. Es la ilusión de la eternidad y de la omnisciencia, que hoy se presenta con formas nuevas, como la clonación o la inteligencia artificial”.
La historia del diluvio universal y Noé tiene su par en narraciones procedentes de otras zonas culturales; aquí la revive el autor en un lenguaje actualizado, pasando, cómo no, por el primer estado de ebriedad protagonizado por este patriarca. Y, con la torre de Babel el hombre parece regresar a sus orígenes en el Edén, pretendiendo alcanzar lo más alto y querer ser como Dios.
De Abrahán a Isaac
Asistimos a la relación del Señor con estos patriarcas y podemos contemplar la destrucción de Sodoma y Gomorra y, al acercarnos al sacrificio de Isaac, parece que ese lugar, Moria es el sitio donde Salomón construye su templo y donde se levantará la Cúpula de la Roca, nombre que le viene por considerar que alberga la roca del sacrificio del hijo de Abrahán; un enclave escenario de enfrentamientos entre musulmanes e israelíes. No se resiste el autor a referirse al conflicto de Oriente Medio, en el que otro Isaac, de apellido Rabin, muere asesinado por un fundamentalista israelí por haber firmado los acuerdos de Oslo con Yasir Arafat.
José
“La historia de José es tal vez mi favorita. Resulta de una modernidad asombrosa, también porque se basa en la interpretación de los sueños. Es una historia en la que, contrariamente a las que preceden y las que la siguen, Dios habla muy poco. Se manifiesta de otras formas. Sobre todo, a través de los sueños”. Hecho que evoca al padre del psicoanálisis, Freud, y su interpretación de las imágenes oníricas.
En efecto: todo lo que ocurre en torno a este personaje bíblico constituye un moderno guion llevado a la pantalla. Pero, aparte de lo novelesco de la situación, destaca Cazzullo la difícil relación entre Dios y el hombre y cómo se da una constante en este libro sagrado: a cada nueva generación, Dios debe volver a ganarse al hombre.
Las diferencias entre Raquel y Lía cobran protagonismo para mantenernos interesados en la resolución del conflicto entre ambas. Y la lucha de Jacob contra el ángel, evoca al combate entre Muhammad Ali y Joe Frazier, en el que el primero resiste heroicamente los quince asaltos.
Otros detalles curiosos se nos ofrecen, como el matrimonio reparador por el que un violador, si se casaba con su víctima, era absuelto del delito, una costumbre que en Italia llegó a estar amparada por la ley, permaneciendo vigente hasta 1981. Tal y como ocurría a los personajes bíblicos y sus costumbres.
Moisés
Capítulo propio merece este personaje. Como dice el autor, “si el protagonista de la Biblia es Dios, el coprotagonista es Moisés”. ¿Quién no recuerda a Charlton Heston interpretando al personaje en Los diez mandamientos, cubierto con su manto rojo y portando las tablas de la ley? En dibujos animados, El príncipe de Egipto recrea su aventura, mientras que el personaje sirve de inspiración a artistas de la talla de Miguel Ángel para reproducir su rostro en su extraordinaria escultura.
Las diferentes plagas que sufre el faraón por negarse a dejar salir al pueblo sugieren diferentes situaciones actuales, como la creciente desertificación o la idea de una subversión de la naturaleza.
La travesía del Mar Rojo trae a la mente del autor lo ocurrido el 6 de octubre de 1973, cuando otro ejército egipcio estaba a punto de lanzar un ataque contra los hebreos.
Por supuesto, el análisis de los mandamientos recogidos en la Biblia traduce sus instrucciones a situaciones actuales. Por ejemplo, cuando el segundo nos pide no tomar el nombre de Dios en vano, no se refiere únicamente a no blasfemar, sino a no instrumentalizar a Dios con fines ideológicos o militares. Honrar a los padres supone también hacerlo con la patria.
No podía faltar la cita al Arca de la Alianza, ese sagrado símbolo del contrato entre Dios y su pueblo que ha despertado la fantasía a lo largo de los siglos hasta nuestros días, como ocurre con las aventuras de Indiana Jones.
La tierra prometida
La travesía por el desierto hasta llegar a la tierra prometida no es solo una marcha militar; es, ante todo, un viaje espiritual, plagado de peligrosas situaciones. Por citar un ejemplo, la aparición de Baal, deidad principal de los habitantes de la tierra de Canaán, dios de la fertilidad y de la fecundidad, vinculado a ritos procreativos y sexuales.
Baal es el Balbec, nombre que Marcel Proust da al pueblo normando donde el protagonista de la Recherche veraneará y conocerá a su gran amor, Albertine. Derivado de Baal es Belcebú, cuya traducción es El señor de las moscas, como ocurre en la famosa novela de William Golding.
Pero la historia no se detiene. Aparece en escena Josué, quien detuvo el sol para poder ganar completamente la batalla que mantenía. Todo ello en su intento de alcanzar la tierra prometida que, según el autor, es una alegoría de la lucha entre el bien y el mal.
Sansón, David, Salomón
La historia de Sansón es más conocida por las reiteradas películas sobre el tema: Hércules contra Sansón, Combate de gigantes, Sansón y Dalila. Y Gad Lerner, en su libro Gaza, en referencia a la masacre de palestinos en la zona que el ejército israelí está llevando a cabo, cita la última frase que pronunció el héroe: “Muera yo con los filisteos”, preguntándose si Israel no se está arriesgando a perderse a sí mismo.
Otro héroe es el que llegó a ser el rey David, quien, siendo un humilde pastor, derrotó a Goliat, el imponente filisteo, lo que provocó la envidia de Saúl, que pretendió, sin éxito, eliminarlo. Enamorado de Betsabé, la esposa de Urías, ordena David a su general que sitúe al militar a luchar en primera línea a fin de que muera y poder acceder a su hermosa viuda; pecado que Natán le hizo reconocer. Historia que lleva al autor a considerar la situación de viudas tras perder a sus maridos, planteándose un nuevo matrimonio, y trayendo a colación la figura del general Giuseppe Perotti, una de las figuras más luminosas de la resistencia italiana, fusilado por los fascistas, quien antes de morir invita a su mujer a contraer nuevas nupcias para el bien de sus tres hijos.
¿Quién no ha oído hablar del rey Salomón y su prudente justicia? La más famosa de sus decisiones fue la que tomó cuando dos prostitutas se disputaban ser la madre de un bebé. Fue él quien levantó el templo, destruido tanto por Vespasiano como por Tito y del que solo queda en pie el Kotel, el Muro de las Lamentaciones.
Mujeres bíblicas. El Cantar de los Cantares
No falta en esta obra un apartado dedicado a las grandes mujeres de la Biblia: Débora, Yael, Rut, Susana, Judit y Ester. La profetisa Débora promueve a Yael para que mate al comandante de los cananeos, Sísara. Alaba la dulzura de Rut, la fuerza de Judit (recuerda el cuadro de Artemisia Gentileschi, Judit decapitando a Holofernes): cómo Ester salvó al pueblo judío; la fortaleza de Susana plantando cara a sus acosadores, airados por no haber conseguido que ella satisficiese sus libidinosos deseos.
Aunque carentes de fuerza narrativa, no deja de lado el autor a dos libros importantes del Antiguo Testamento: el Cantar de los Cantares y el Eclesiastés. Nadie sabe la razón por la que un libro como el Cantar de los Cantares está en la Biblia y qué función tiene; pero sí es seguro que ningún libro bíblico exalta a la mujer como lo hace este poético texto.
El Qohélet, el Eclesiastés, no cuenta una historia, sino que consiste en una recopilación de reflexiones, con una visión sobre el hombre y la historia. Son famosos muchos de sus párrafos: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”, “lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol”.
El diablo, que tan presente está en la tradición religiosa, tiene especial acto de presencia en la historia de Tobías y Job. Especialmente en la segunda tiene un destacado protagonismo, porque entabla diálogo con Dios, apuesta con Él, resultando siempre perdedor porque la paciencia de Job y su sumisión y aceptación de la voluntad divina han pasado a ser símbolo universal.
El último capítulo del libro alude al profeta Ezequiel, así como a la esperanza en la resurrección de la carne, la vida eterna, profeta que alcanzó fama en la película de Quentin Tarantino Pulp fiction, que resulta un homenaje al personaje bíblico.
Concluyendo
Como reconoce el autor, “la Biblia es mucho más de lo que está en estas páginas, las cuales no tienen en absoluto la pretensión de ser exhaustivas. Al contrario, aspiran más bien a que te animes a leerla entera y a conocer aquellas historias que no se han tratado en este libro y que, sin embargo, son maravillosas”.
Sentada esta premisa, es indudable que el esfuerzo de Aldo Cazzullo por contarnos el libro sagrado en un lenguaje actualizado y con unas dimensiones más acordes con la extensión habitual en las narraciones de hoy, se ve recompensado con el éxito.
El lector se sentirá atrapado por cada una de las aventuras que hallará en estas páginas; quizás, un tanto abrumado por la abundancia de personajes que se suceden con nombres que, siéndonos familiares en muchos casos, no son ampliamente conocidos.
Tal estilo narrativo no impide centrarnos en lo esencial de su mensaje: la relación del hombre con Dios, el Dios de nuestros padres, como reza el título de la obra. Cada personaje y su entorno gira continuamente en la manera en que dialoga con su creador, con su protector, con su cuidador.
En suma, el texto se encuentra redactado en un lenguaje muy asequible, cercano, que justifica el gran éxito cosechado en la patria del autor, Italia. Y, desde luego, resultará una muy amena y atractiva lectura. A lo que ayudará en gran medida la extrapolación que el autor hace de su narración trasladándola a situaciones muy posteriores en el tiempo y que alcanzan, con frecuencia, a nuestros días.
Podemos cerrar con estas palabras de Cazzullo: “La Biblia no es un libro edificante. Ciertamente transmite a menudo valores morales universales; sin embargo, lo hace a través de historias terribles. Historias que pueden ser dolorosas de contar y leer. Además, en la Biblia hay tal cantidad de historias que a veces su lectura se hace densa y difícil de disfrutar para un lector contemporáneo, acostumbrado a la sencillez y la brevedad”.
Índice
Prólogo
1. LA CREACIÓN
La luz y el tiempo
Y la mujer le dio al hombre una vida
Abel y la primera sangre
La vida infinita de Matusalén
El diluvio: matar a todos no sirve de nada
El primer vino y una torre demasiado alta
2. LA FUNDACIÓN
“Serán benditas todas las familias de la tierra”
El Señor llegará como fuego
Sodoma, Gomorra y las hijas de Lot
Agar e Ismael en el desierto
El sacrificio de Isaac
La dulce Rebeca
3. EL HIJO DEL AMOR
Por un plato de lentejas
Una novia velada
El hijo de la mujer amada por Jacob
El que lucha con Dios
José esclavo de los egipcios
El vicio de Onán y la lujuria de Judá
“Acuéstate conmigo”
Siete vacas gordas y siete vacas flacas
“¡Yo soy José, vuestro hermano!”
4. LA LIBERACIÓN
Salvado de las aguas
“Yo soy el que soy”
Las plagas de Egipto
La matanza de los primogénitos
La guerra del Mar Rojo, tres mil años después
El maná del cielo
Los diez mandamientos o, mejor dicho, los nueve
Jesús y Moisés
El Arca de la Alianza
El becerro de oro y los cuernos de Moisés
No comas murciélagos y lleva mascarilla
El jubileo y el chivo expiatorio
5. LA CONQUISTA
El primer censo
Doce exploradores en la tierra prometida
La serpiente de bronce
Baal, el enemigo de Dios
Moisés tampoco entrará en la tierra prometida
“Ven con Josué a luchar en Jericó”
Y Josué detuvo el sol
6. EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS
Trescientos hombres bebieron llevándose el agua a la boca con las manos
La hija de Jefté
El acertijo de Sansón
Las puertas de Gaza
Una historia terrible (que el lector se puede saltar)
Un rey para los hebreos
¿Dónde está el Arca de la Alianza?
Saúl, el más alto
David, el más pequeño
La cabeza de Goliat
La bruja y el espíritu
7. EL TEMPLO
La danza de David delante del Arca
El marido de Betsabé
Una violación en la familia real
El cabello demasiado largo de Absalón
La despedida de David
El juicio de Salomón
El Templo y los templarios
8. LAS MATRIARCAS
La estaca de Yael en la cabeza de Sísara
La mujer ideal: la dulzura de Rut
La fuerza de Judit
Cómo Ester salvó al pueblo judío
La reina sabe cómo hacerse obedecer
Susana les planta cara a sus acosadores
9. AMOR Y MUERTE
“¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres!”
“Porque fuerte como la muerte es el amor”
“Tiempo de guerra, tiempo de paz”
10. EL ÁNGEL Y EL DIABLO
Tobías, el ángel y el perro
El pez milagroso
Asmodeo se va volando a la región de Egipto
La paciencia de Job
Dios apuesta con Satán
El juicio a Dios
11. LA PROFECÍA
Eliseo y Lázaro
El valle de los huesos vivientes
Nota del autor y agradecimientos
Título: El Dios de nuestros padres. La “gran novela” de la Biblia
Autor: Aldo Cazzullo
Edita: HarperCollins Ibérica, S.A., Madrid, 2025
Traducción: Arianna Alessandro
Fotografía del autor: Giulia Natalia Comito
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 366
ISBN: 978-84-1064-330-7
Precio: 20,90 euros
Quizás el subtítulo del libro pueda llamar a engaño: La gran novela de la Biblia. Sería imposible reducir a algo más de trescientas páginas un libro que supera con creces las de esta obra de Aldo Cazzullo.
Lo que hace el autor es novelar los pasajes más novelables de la Biblia. De hecho, como demuestra a lo largo de su ensayo, varios de ellos han sido llevados al cine o a la literatura. Y lo que, con gran acierto, hace es resumir el argumento, volcando en lenguaje actual el muy complejo del libro sagrado, intercalando frases extraídas de él. Recurre, así mismo, a ejemplos hodiernos que son como una reiteración de un hecho que se repite tras más de dos mil años de historia.
Así lo expresa el propio autor en el Prólogo, cuando nos explica que la Biblia es la autobiografía de Dios sobre la que se han publicado miles de diferentes libros “pero hay un elemento que ha permanecido estable, que no ha cambiado: el argumento. […] la Biblia no es solo un conjunto de normas y reglas. Es sobre todo palabras e historias”.
En el principio
No puede tener otro principio este libro que no sea la historia de la creación, con Adán, Caín, Abel, Noé y la torre de Babel. Son varios episodios refundidos en una narración con palabras y técnicas actuales.
Lógicamente, el autor saca sus propias conclusiones. Así, ante la tradicional concepción del pecado original, situado en la desobediencia de nuestros primeros padres, apunta que “queda abierta otra posibilidad: que el mal esté dentro de nosotros. La verdadera tentación es la soberbia, el egoísmo y el narcisismo. Es la ilusión de la eternidad y de la omnisciencia, que hoy se presenta con formas nuevas, como la clonación o la inteligencia artificial”.
La historia del diluvio universal y Noé tiene su par en narraciones procedentes de otras zonas culturales; aquí la revive el autor en un lenguaje actualizado, pasando, cómo no, por el primer estado de ebriedad protagonizado por este patriarca. Y, con la torre de Babel el hombre parece regresar a sus orígenes en el Edén, pretendiendo alcanzar lo más alto y querer ser como Dios.
De Abrahán a Isaac
Asistimos a la relación del Señor con estos patriarcas y podemos contemplar la destrucción de Sodoma y Gomorra y, al acercarnos al sacrificio de Isaac, parece que ese lugar, Moria es el sitio donde Salomón construye su templo y donde se levantará la Cúpula de la Roca, nombre que le viene por considerar que alberga la roca del sacrificio del hijo de Abrahán; un enclave escenario de enfrentamientos entre musulmanes e israelíes. No se resiste el autor a referirse al conflicto de Oriente Medio, en el que otro Isaac, de apellido Rabin, muere asesinado por un fundamentalista israelí por haber firmado los acuerdos de Oslo con Yasir Arafat.
José
“La historia de José es tal vez mi favorita. Resulta de una modernidad asombrosa, también porque se basa en la interpretación de los sueños. Es una historia en la que, contrariamente a las que preceden y las que la siguen, Dios habla muy poco. Se manifiesta de otras formas. Sobre todo, a través de los sueños”. Hecho que evoca al padre del psicoanálisis, Freud, y su interpretación de las imágenes oníricas.
En efecto: todo lo que ocurre en torno a este personaje bíblico constituye un moderno guion llevado a la pantalla. Pero, aparte de lo novelesco de la situación, destaca Cazzullo la difícil relación entre Dios y el hombre y cómo se da una constante en este libro sagrado: a cada nueva generación, Dios debe volver a ganarse al hombre.
Las diferencias entre Raquel y Lía cobran protagonismo para mantenernos interesados en la resolución del conflicto entre ambas. Y la lucha de Jacob contra el ángel, evoca al combate entre Muhammad Ali y Joe Frazier, en el que el primero resiste heroicamente los quince asaltos.
Otros detalles curiosos se nos ofrecen, como el matrimonio reparador por el que un violador, si se casaba con su víctima, era absuelto del delito, una costumbre que en Italia llegó a estar amparada por la ley, permaneciendo vigente hasta 1981. Tal y como ocurría a los personajes bíblicos y sus costumbres.
Moisés
Capítulo propio merece este personaje. Como dice el autor, “si el protagonista de la Biblia es Dios, el coprotagonista es Moisés”. ¿Quién no recuerda a Charlton Heston interpretando al personaje en Los diez mandamientos, cubierto con su manto rojo y portando las tablas de la ley? En dibujos animados, El príncipe de Egipto recrea su aventura, mientras que el personaje sirve de inspiración a artistas de la talla de Miguel Ángel para reproducir su rostro en su extraordinaria escultura.
Las diferentes plagas que sufre el faraón por negarse a dejar salir al pueblo sugieren diferentes situaciones actuales, como la creciente desertificación o la idea de una subversión de la naturaleza.
La travesía del Mar Rojo trae a la mente del autor lo ocurrido el 6 de octubre de 1973, cuando otro ejército egipcio estaba a punto de lanzar un ataque contra los hebreos.
Por supuesto, el análisis de los mandamientos recogidos en la Biblia traduce sus instrucciones a situaciones actuales. Por ejemplo, cuando el segundo nos pide no tomar el nombre de Dios en vano, no se refiere únicamente a no blasfemar, sino a no instrumentalizar a Dios con fines ideológicos o militares. Honrar a los padres supone también hacerlo con la patria.
No podía faltar la cita al Arca de la Alianza, ese sagrado símbolo del contrato entre Dios y su pueblo que ha despertado la fantasía a lo largo de los siglos hasta nuestros días, como ocurre con las aventuras de Indiana Jones.
La tierra prometida
La travesía por el desierto hasta llegar a la tierra prometida no es solo una marcha militar; es, ante todo, un viaje espiritual, plagado de peligrosas situaciones. Por citar un ejemplo, la aparición de Baal, deidad principal de los habitantes de la tierra de Canaán, dios de la fertilidad y de la fecundidad, vinculado a ritos procreativos y sexuales.
Baal es el Balbec, nombre que Marcel Proust da al pueblo normando donde el protagonista de la Recherche veraneará y conocerá a su gran amor, Albertine. Derivado de Baal es Belcebú, cuya traducción es El señor de las moscas, como ocurre en la famosa novela de William Golding.
Pero la historia no se detiene. Aparece en escena Josué, quien detuvo el sol para poder ganar completamente la batalla que mantenía. Todo ello en su intento de alcanzar la tierra prometida que, según el autor, es una alegoría de la lucha entre el bien y el mal.
Sansón, David, Salomón
La historia de Sansón es más conocida por las reiteradas películas sobre el tema: Hércules contra Sansón, Combate de gigantes, Sansón y Dalila. Y Gad Lerner, en su libro Gaza, en referencia a la masacre de palestinos en la zona que el ejército israelí está llevando a cabo, cita la última frase que pronunció el héroe: “Muera yo con los filisteos”, preguntándose si Israel no se está arriesgando a perderse a sí mismo.
Otro héroe es el que llegó a ser el rey David, quien, siendo un humilde pastor, derrotó a Goliat, el imponente filisteo, lo que provocó la envidia de Saúl, que pretendió, sin éxito, eliminarlo. Enamorado de Betsabé, la esposa de Urías, ordena David a su general que sitúe al militar a luchar en primera línea a fin de que muera y poder acceder a su hermosa viuda; pecado que Natán le hizo reconocer. Historia que lleva al autor a considerar la situación de viudas tras perder a sus maridos, planteándose un nuevo matrimonio, y trayendo a colación la figura del general Giuseppe Perotti, una de las figuras más luminosas de la resistencia italiana, fusilado por los fascistas, quien antes de morir invita a su mujer a contraer nuevas nupcias para el bien de sus tres hijos.
¿Quién no ha oído hablar del rey Salomón y su prudente justicia? La más famosa de sus decisiones fue la que tomó cuando dos prostitutas se disputaban ser la madre de un bebé. Fue él quien levantó el templo, destruido tanto por Vespasiano como por Tito y del que solo queda en pie el Kotel, el Muro de las Lamentaciones.
Mujeres bíblicas. El Cantar de los Cantares
No falta en esta obra un apartado dedicado a las grandes mujeres de la Biblia: Débora, Yael, Rut, Susana, Judit y Ester. La profetisa Débora promueve a Yael para que mate al comandante de los cananeos, Sísara. Alaba la dulzura de Rut, la fuerza de Judit (recuerda el cuadro de Artemisia Gentileschi, Judit decapitando a Holofernes): cómo Ester salvó al pueblo judío; la fortaleza de Susana plantando cara a sus acosadores, airados por no haber conseguido que ella satisficiese sus libidinosos deseos.
Aunque carentes de fuerza narrativa, no deja de lado el autor a dos libros importantes del Antiguo Testamento: el Cantar de los Cantares y el Eclesiastés. Nadie sabe la razón por la que un libro como el Cantar de los Cantares está en la Biblia y qué función tiene; pero sí es seguro que ningún libro bíblico exalta a la mujer como lo hace este poético texto.
El Qohélet, el Eclesiastés, no cuenta una historia, sino que consiste en una recopilación de reflexiones, con una visión sobre el hombre y la historia. Son famosos muchos de sus párrafos: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”, “lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol”.
El diablo, que tan presente está en la tradición religiosa, tiene especial acto de presencia en la historia de Tobías y Job. Especialmente en la segunda tiene un destacado protagonismo, porque entabla diálogo con Dios, apuesta con Él, resultando siempre perdedor porque la paciencia de Job y su sumisión y aceptación de la voluntad divina han pasado a ser símbolo universal.
El último capítulo del libro alude al profeta Ezequiel, así como a la esperanza en la resurrección de la carne, la vida eterna, profeta que alcanzó fama en la película de Quentin Tarantino Pulp fiction, que resulta un homenaje al personaje bíblico.
Concluyendo
Como reconoce el autor, “la Biblia es mucho más de lo que está en estas páginas, las cuales no tienen en absoluto la pretensión de ser exhaustivas. Al contrario, aspiran más bien a que te animes a leerla entera y a conocer aquellas historias que no se han tratado en este libro y que, sin embargo, son maravillosas”.
Sentada esta premisa, es indudable que el esfuerzo de Aldo Cazzullo por contarnos el libro sagrado en un lenguaje actualizado y con unas dimensiones más acordes con la extensión habitual en las narraciones de hoy, se ve recompensado con el éxito.
El lector se sentirá atrapado por cada una de las aventuras que hallará en estas páginas; quizás, un tanto abrumado por la abundancia de personajes que se suceden con nombres que, siéndonos familiares en muchos casos, no son ampliamente conocidos.
Tal estilo narrativo no impide centrarnos en lo esencial de su mensaje: la relación del hombre con Dios, el Dios de nuestros padres, como reza el título de la obra. Cada personaje y su entorno gira continuamente en la manera en que dialoga con su creador, con su protector, con su cuidador.
En suma, el texto se encuentra redactado en un lenguaje muy asequible, cercano, que justifica el gran éxito cosechado en la patria del autor, Italia. Y, desde luego, resultará una muy amena y atractiva lectura. A lo que ayudará en gran medida la extrapolación que el autor hace de su narración trasladándola a situaciones muy posteriores en el tiempo y que alcanzan, con frecuencia, a nuestros días.
Podemos cerrar con estas palabras de Cazzullo: “La Biblia no es un libro edificante. Ciertamente transmite a menudo valores morales universales; sin embargo, lo hace a través de historias terribles. Historias que pueden ser dolorosas de contar y leer. Además, en la Biblia hay tal cantidad de historias que a veces su lectura se hace densa y difícil de disfrutar para un lector contemporáneo, acostumbrado a la sencillez y la brevedad”.
Índice
Prólogo
1. LA CREACIÓN
La luz y el tiempo
Y la mujer le dio al hombre una vida
Abel y la primera sangre
La vida infinita de Matusalén
El diluvio: matar a todos no sirve de nada
El primer vino y una torre demasiado alta
2. LA FUNDACIÓN
“Serán benditas todas las familias de la tierra”
El Señor llegará como fuego
Sodoma, Gomorra y las hijas de Lot
Agar e Ismael en el desierto
El sacrificio de Isaac
La dulce Rebeca
3. EL HIJO DEL AMOR
Por un plato de lentejas
Una novia velada
El hijo de la mujer amada por Jacob
El que lucha con Dios
José esclavo de los egipcios
El vicio de Onán y la lujuria de Judá
“Acuéstate conmigo”
Siete vacas gordas y siete vacas flacas
“¡Yo soy José, vuestro hermano!”
4. LA LIBERACIÓN
Salvado de las aguas
“Yo soy el que soy”
Las plagas de Egipto
La matanza de los primogénitos
La guerra del Mar Rojo, tres mil años después
El maná del cielo
Los diez mandamientos o, mejor dicho, los nueve
Jesús y Moisés
El Arca de la Alianza
El becerro de oro y los cuernos de Moisés
No comas murciélagos y lleva mascarilla
El jubileo y el chivo expiatorio
5. LA CONQUISTA
El primer censo
Doce exploradores en la tierra prometida
La serpiente de bronce
Baal, el enemigo de Dios
Moisés tampoco entrará en la tierra prometida
“Ven con Josué a luchar en Jericó”
Y Josué detuvo el sol
6. EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS
Trescientos hombres bebieron llevándose el agua a la boca con las manos
La hija de Jefté
El acertijo de Sansón
Las puertas de Gaza
Una historia terrible (que el lector se puede saltar)
Un rey para los hebreos
¿Dónde está el Arca de la Alianza?
Saúl, el más alto
David, el más pequeño
La cabeza de Goliat
La bruja y el espíritu
7. EL TEMPLO
La danza de David delante del Arca
El marido de Betsabé
Una violación en la familia real
El cabello demasiado largo de Absalón
La despedida de David
El juicio de Salomón
El Templo y los templarios
8. LAS MATRIARCAS
La estaca de Yael en la cabeza de Sísara
La mujer ideal: la dulzura de Rut
La fuerza de Judit
Cómo Ester salvó al pueblo judío
La reina sabe cómo hacerse obedecer
Susana les planta cara a sus acosadores
9. AMOR Y MUERTE
“¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres!”
“Porque fuerte como la muerte es el amor”
“Tiempo de guerra, tiempo de paz”
10. EL ÁNGEL Y EL DIABLO
Tobías, el ángel y el perro
El pez milagroso
Asmodeo se va volando a la región de Egipto
La paciencia de Job
Dios apuesta con Satán
El juicio a Dios
11. LA PROFECÍA
Eliseo y Lázaro
El valle de los huesos vivientes
Nota del autor y agradecimientos
Reseñas
El monstruo como condición humana. Antropoceno y colapso de la civilización
Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/09/2025
Ficha Técnica
Título: El monstruo como condición humana. Antropoceno y colapso de la civilización
Autor: Adriano Messias
Edita: Punto de Vista Editores, Madrid, 2024
Colección: Historia y Pensamiento
Traducción: José Luis Sansáns
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 314
ISBN: 978-84-127476-4-5
Precio: 24 euros
Antropoceno. Un término que es frecuente encontrar en cualquier ámbito al que dirijamos la mirada. Pero no es sencillo definirlo. La pretensión de situarlo como una nueva era geológica se ha tropezado con la negativa de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas; pero, sin embargo, se ha instalado en el lenguaje habitual de nuestro tiempo.
Sí parece existir consenso en que su comienzo arranca cuando el ser humano empieza a intervenir de manera activa en la casa común, en nuestro planeta tierra. Ahora bien, ese punto de inicio es el campo donde se desarrolla el debate. Y es aquí donde se sitúa este libro de Adriano Messias.
Propone tres pilares de teorización: antropoescenas, el sujeto en el antropoceno y antropotécnicas.
En el primero, antropoescenas, emplea una perspectiva antropológica con introspecciones sobre el origen de la especie humana y sus interferencias en el planeta. En el sujeto en el antropoceno presenta cuestiones relativas a la conformación de la subjetividad en el siglo XXI; mientras que antropotécnicas aborda las relaciones entre la tecnología y el cuerpo humano.
Antropoescenas
Analiza Messias varios aspectos de nuestra realidad: el uso más que frecuente de los selfies; la costumbre creciente de evitar el cara a cara para resolver cuestiones, llevándolas por las vías virtuales; el plantationoceno, es decir, las transformaciones devastadoras provocadas por las plantaciones y la agricultura intensiva y extensiva; etc.
Especial relevancia cobra el momento en que accedimos a la categoría de Homo sapiens, que el autor sitúa en los primeros sonidos que dan lugar al nacimiento del lenguaje y todas sus premisas de aprehensión del simbolismo. Insinúa Messias que esto es lo que realmente nos convierte en humanos. Desde aquí, recorre varios hitos de nuestra especie: el sedentarismo, la agricultura, el cerebro y su relación con el clima, la industria, etc.
Realiza su personal trayectoria de nuestra especie hasta hoy. En ella afirma que estamos sujetos a los caprichos de la evolución natural; que nuestro cerebro ya no necesita crecer tanto para acumular datos; que atravesamos una fase de inercia genética de resistencia a las modificaciones; que las ricas interacciones humanas propician más intensos hibridismos con un mayor intercambio genético. Augura, pues, grandes modificaciones futuras en la especie humana.
El sujeto en el Antropoceno
El autor, en este bloque, no se refiere únicamente a las consecuencias del lado perverso de la cultura para con lo que se suele llamar ecología. Incluye aquí todos los intentos de eliminar al otro, de no tolerar las diferencias culturales o étnicas, de imponer la propia voluntad, coaccionar y reprimir los derechos del otro; de considerar a animales y plantas como meros sujetos de explotación. “En este sentido, el antropoceno es fruto de la pulsión de muerte y, por otro lado, de rasgos altamente perversos que pueden caracterizar a los individuos de nuestra especie”.
En este apartado son recurrentes las citas a Lacan y Freud, principalmente, autores cuya sombra planea continuamente sobre las propuestas que nos ofrece Adriano Messias.
Antropotécnicas
Las dos grandes antropotecnias occidentales tienen que ver con el derecho y la biomedicina. El deseo de inmortalidad va llevando cada vez más a intervenciones biotecnológicas en nuestro organismo. Tema que se trata en las más altas cumbres de personalidades, como se desveló en el reciente encuentro entre Putin y Xi Jinping, recogido por medios de comunicación.
A tal extremo pueden llegar las intervenciones en nuestro cuerpo que, no sin cierta ironía, el autor afirma que “a partir de ahora no pensaremos solo en otras prendas de ropa, sino también en otros cuerpos, en continua interacción con el internet de las cosas y con entornos autoconectados”.
Con base en las tendencias del arte, no faltan en este bloque las alusiones a todo tipo de máquinas: autómatas, robots, androides, ciborgs, drones, clones, hombres-máquina, máquinas bélicas, máquinas sexuales, etc.
Y, acudiendo a la vertiente del derecho, surgen cuestiones de todo tipo. Por ejemplo, quién es el responsable de las acciones de estas figuras, si deben cobrar por trabajar, si existe una clara separación entre humanos y máquinas. En definitiva, la pregunta definitiva que se extiende como una sombra sobre todo el libro: ¿qué significa ser humano? Junto a ella, a esta básica pregunta, abre una gran variedad de cuestiones el autor, suscitada por el arte, la psicología, el derecho, la cultura, etc.
Antropoceno: un punto de no retorno
Tras los pilares básicos en los que apoyaba el autor la estructura de la obra, añade este cuarto capítulo, que se abre con la preocupante pregunta: ¿estamos cerca del fin? Se trata de un importante compendio de todo lo expuesto a lo largo de más de doscientas páginas del libro.
Lo inicia con las siguientes palabras: “En los múltiples enfoques de este libro, he tratado de exponer lo razonable que me parece pensar que el esbozo del Antropoceno se haya producido en los primeros ‘garabatos’ de los albores del lenguaje simbólico, este, a su vez, la impronta especial del Homo sapiens y su agente en los seres y en las cosas”.
Confiesa que no considera aceptable cualquier pseudoteoría alarmista, predicción apocalíptica y postura sensacionalista, mientras desconoce si el Homo sapiens se revigorará en su trayectoria civilizacional eligiendo un camino menos violento y entrando en la sublimación de la pulsión de muerte a favor de la tolerancia, el respeto y la ética.
Igualmente, considera demasiado simplista asociar el antropoceno únicamente con el daño que el ser humano ha causado a la naturaleza. Y no pretende decir que las catástrofes naturales sean instrumentos de ella en venganza por la forma en que la tratamos.
En este proceso del antropoceno, un primer paso ha sido nombrarlo; ahora se trata de medirlo y saber qué hacer con él. Y resume: “el Antropoceno, palabra clave del siglo XXI, comenzó cuando el lenguaje simbólico pasó a habitarnos, cuando la pulsión de muerte nos impulsó a eliminar a los otros en busca de poder, y cuando el sedentarismo engendró un modelo agropastoril al que, muchos siglos después, se sumó lo industrial y lo posindustrial”.
Y culmina su libro así: “Sigo defendiendo que la forma del monstruo está en la estructura de lo humano y en esa frágil red de ilusiones llamada civilización. Cuando hablo de monstruos, me refiero a nosotros”.
Concluyendo
Nos encontramos ante un libro que investiga sobre nosotros. Intenta responder a la cuestión que lo recorre a través de toda la exposición: ¿qué nos hace ser humanos? Porque, una vez que nos reconocemos como Homo sapiens, comienza nuestra interacción, por desgracia no siempre amable, con el otro: otro que abarca no solo a las otras personas con las que convivimos sino, también, a animales, plantas y nuestra casa común, la Tierra, su Naturaleza.
El autor no esconde la influencia que han ejercido en él personas como Lacan y Freud, principalmente, aunque son numerosos los nombres de científicos que se asoman en las páginas de su propuesta.
Ilustra su exposición con recurso a series televisivas, títulos de películas, textos de obras literarias o científicas, aspectos que nos aproximan más a nuestra más reciente actualidad y aligeran la lectura, a veces densa, de una obra de la profundidad de esta.
No es ajena a su exposición, la nacionalidad de Adriano Messias: es brasileño y, pese a que su larga formación ha transcurrido también fuera de sus fronteras patrias, como es el caso de España, Francia o Argentina, abundan en el texto firmas de sus compatriotas y ejemplos vividos en aquel país.
Un libro, en definitiva, muy útil para reflexionar sobre nuestra identidad como seres humanos y la manera en que la desarrollamos en relación con los demás y con la Naturaleza cuyo cuidado tenemos encomendado.
Índice
Prefacio de Gustavo Rick Amaral
Introducción
I. ANTROPOESCENAS
1. Antropoviolaciones bajo la Plaça del Rei
2. El hacedor de selfis
3. Los últimos y los primeros días
4. La cuestión catalana
5. El Antropoceno es (también) una queja
II. EL SUJETO EN EL ANTROPOCENO
6. El desierto de la comunicación humana
7. The walking dead y el destino pulsional de la humanidad
8. ¿De quién es la culpa?: decadencia de la metáfora paterna
9. Norman Bates al diván: una taxidermia sintomatológica de lo contemporáneo
10. Tres miradas sobre la melancolía
11. La literatura fantástica y el joven lector del siglo XXI
12. Zombis, ciborgs y fantasmas
III. ANTROPOTÉCNICAS
13. La invención de lo humano: antropotecnias
14. De los fantasmas en la tecnología hacia la tecnología fantasmagórica
15. Biociborguización: ¿qué cuerpo me pongo?
16. Máquinas célibes en el arte. La seducción por el/del artista
17. Cuando los robots se pongan Dior
18. Los robots humanoides y los problemas de diseño
19. Sloterdijk y la placenta: el hermano que (no) me diste
20. Siempre se nos escapa un gato: el bestiario de Baudelaire
21. Trastornados en el mundo poskafkiano
22. Un tipi para enfrentarse a lo real
IV. ANTROPOCENO: UN PUNTO DE NO RETORNO
23. ¿Estamos cerca del fin?
24. “Ingenuamente culpables”
POST-SCRIPTUM
25. El día que la Tierra se detuvo. Tanatopolítica y antropoceno
Bibliografía
Referencias audiovisuales
Anexo 1: Lista de referencias a animales en Las flores del mal
Anexo 2: Poemas originales de Baudelaire, con nuestras traducciones
Notas
Título: El monstruo como condición humana. Antropoceno y colapso de la civilización
Autor: Adriano Messias
Edita: Punto de Vista Editores, Madrid, 2024
Colección: Historia y Pensamiento
Traducción: José Luis Sansáns
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 314
ISBN: 978-84-127476-4-5
Precio: 24 euros
Antropoceno. Un término que es frecuente encontrar en cualquier ámbito al que dirijamos la mirada. Pero no es sencillo definirlo. La pretensión de situarlo como una nueva era geológica se ha tropezado con la negativa de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas; pero, sin embargo, se ha instalado en el lenguaje habitual de nuestro tiempo.
Sí parece existir consenso en que su comienzo arranca cuando el ser humano empieza a intervenir de manera activa en la casa común, en nuestro planeta tierra. Ahora bien, ese punto de inicio es el campo donde se desarrolla el debate. Y es aquí donde se sitúa este libro de Adriano Messias.
Propone tres pilares de teorización: antropoescenas, el sujeto en el antropoceno y antropotécnicas.
En el primero, antropoescenas, emplea una perspectiva antropológica con introspecciones sobre el origen de la especie humana y sus interferencias en el planeta. En el sujeto en el antropoceno presenta cuestiones relativas a la conformación de la subjetividad en el siglo XXI; mientras que antropotécnicas aborda las relaciones entre la tecnología y el cuerpo humano.
Antropoescenas
Analiza Messias varios aspectos de nuestra realidad: el uso más que frecuente de los selfies; la costumbre creciente de evitar el cara a cara para resolver cuestiones, llevándolas por las vías virtuales; el plantationoceno, es decir, las transformaciones devastadoras provocadas por las plantaciones y la agricultura intensiva y extensiva; etc.
Especial relevancia cobra el momento en que accedimos a la categoría de Homo sapiens, que el autor sitúa en los primeros sonidos que dan lugar al nacimiento del lenguaje y todas sus premisas de aprehensión del simbolismo. Insinúa Messias que esto es lo que realmente nos convierte en humanos. Desde aquí, recorre varios hitos de nuestra especie: el sedentarismo, la agricultura, el cerebro y su relación con el clima, la industria, etc.
Realiza su personal trayectoria de nuestra especie hasta hoy. En ella afirma que estamos sujetos a los caprichos de la evolución natural; que nuestro cerebro ya no necesita crecer tanto para acumular datos; que atravesamos una fase de inercia genética de resistencia a las modificaciones; que las ricas interacciones humanas propician más intensos hibridismos con un mayor intercambio genético. Augura, pues, grandes modificaciones futuras en la especie humana.
El sujeto en el Antropoceno
El autor, en este bloque, no se refiere únicamente a las consecuencias del lado perverso de la cultura para con lo que se suele llamar ecología. Incluye aquí todos los intentos de eliminar al otro, de no tolerar las diferencias culturales o étnicas, de imponer la propia voluntad, coaccionar y reprimir los derechos del otro; de considerar a animales y plantas como meros sujetos de explotación. “En este sentido, el antropoceno es fruto de la pulsión de muerte y, por otro lado, de rasgos altamente perversos que pueden caracterizar a los individuos de nuestra especie”.
En este apartado son recurrentes las citas a Lacan y Freud, principalmente, autores cuya sombra planea continuamente sobre las propuestas que nos ofrece Adriano Messias.
Antropotécnicas
Las dos grandes antropotecnias occidentales tienen que ver con el derecho y la biomedicina. El deseo de inmortalidad va llevando cada vez más a intervenciones biotecnológicas en nuestro organismo. Tema que se trata en las más altas cumbres de personalidades, como se desveló en el reciente encuentro entre Putin y Xi Jinping, recogido por medios de comunicación.
A tal extremo pueden llegar las intervenciones en nuestro cuerpo que, no sin cierta ironía, el autor afirma que “a partir de ahora no pensaremos solo en otras prendas de ropa, sino también en otros cuerpos, en continua interacción con el internet de las cosas y con entornos autoconectados”.
Con base en las tendencias del arte, no faltan en este bloque las alusiones a todo tipo de máquinas: autómatas, robots, androides, ciborgs, drones, clones, hombres-máquina, máquinas bélicas, máquinas sexuales, etc.
Y, acudiendo a la vertiente del derecho, surgen cuestiones de todo tipo. Por ejemplo, quién es el responsable de las acciones de estas figuras, si deben cobrar por trabajar, si existe una clara separación entre humanos y máquinas. En definitiva, la pregunta definitiva que se extiende como una sombra sobre todo el libro: ¿qué significa ser humano? Junto a ella, a esta básica pregunta, abre una gran variedad de cuestiones el autor, suscitada por el arte, la psicología, el derecho, la cultura, etc.
Antropoceno: un punto de no retorno
Tras los pilares básicos en los que apoyaba el autor la estructura de la obra, añade este cuarto capítulo, que se abre con la preocupante pregunta: ¿estamos cerca del fin? Se trata de un importante compendio de todo lo expuesto a lo largo de más de doscientas páginas del libro.
Lo inicia con las siguientes palabras: “En los múltiples enfoques de este libro, he tratado de exponer lo razonable que me parece pensar que el esbozo del Antropoceno se haya producido en los primeros ‘garabatos’ de los albores del lenguaje simbólico, este, a su vez, la impronta especial del Homo sapiens y su agente en los seres y en las cosas”.
Confiesa que no considera aceptable cualquier pseudoteoría alarmista, predicción apocalíptica y postura sensacionalista, mientras desconoce si el Homo sapiens se revigorará en su trayectoria civilizacional eligiendo un camino menos violento y entrando en la sublimación de la pulsión de muerte a favor de la tolerancia, el respeto y la ética.
Igualmente, considera demasiado simplista asociar el antropoceno únicamente con el daño que el ser humano ha causado a la naturaleza. Y no pretende decir que las catástrofes naturales sean instrumentos de ella en venganza por la forma en que la tratamos.
En este proceso del antropoceno, un primer paso ha sido nombrarlo; ahora se trata de medirlo y saber qué hacer con él. Y resume: “el Antropoceno, palabra clave del siglo XXI, comenzó cuando el lenguaje simbólico pasó a habitarnos, cuando la pulsión de muerte nos impulsó a eliminar a los otros en busca de poder, y cuando el sedentarismo engendró un modelo agropastoril al que, muchos siglos después, se sumó lo industrial y lo posindustrial”.
Y culmina su libro así: “Sigo defendiendo que la forma del monstruo está en la estructura de lo humano y en esa frágil red de ilusiones llamada civilización. Cuando hablo de monstruos, me refiero a nosotros”.
Concluyendo
Nos encontramos ante un libro que investiga sobre nosotros. Intenta responder a la cuestión que lo recorre a través de toda la exposición: ¿qué nos hace ser humanos? Porque, una vez que nos reconocemos como Homo sapiens, comienza nuestra interacción, por desgracia no siempre amable, con el otro: otro que abarca no solo a las otras personas con las que convivimos sino, también, a animales, plantas y nuestra casa común, la Tierra, su Naturaleza.
El autor no esconde la influencia que han ejercido en él personas como Lacan y Freud, principalmente, aunque son numerosos los nombres de científicos que se asoman en las páginas de su propuesta.
Ilustra su exposición con recurso a series televisivas, títulos de películas, textos de obras literarias o científicas, aspectos que nos aproximan más a nuestra más reciente actualidad y aligeran la lectura, a veces densa, de una obra de la profundidad de esta.
No es ajena a su exposición, la nacionalidad de Adriano Messias: es brasileño y, pese a que su larga formación ha transcurrido también fuera de sus fronteras patrias, como es el caso de España, Francia o Argentina, abundan en el texto firmas de sus compatriotas y ejemplos vividos en aquel país.
Un libro, en definitiva, muy útil para reflexionar sobre nuestra identidad como seres humanos y la manera en que la desarrollamos en relación con los demás y con la Naturaleza cuyo cuidado tenemos encomendado.
Índice
Prefacio de Gustavo Rick Amaral
Introducción
I. ANTROPOESCENAS
1. Antropoviolaciones bajo la Plaça del Rei
2. El hacedor de selfis
3. Los últimos y los primeros días
4. La cuestión catalana
5. El Antropoceno es (también) una queja
II. EL SUJETO EN EL ANTROPOCENO
6. El desierto de la comunicación humana
7. The walking dead y el destino pulsional de la humanidad
8. ¿De quién es la culpa?: decadencia de la metáfora paterna
9. Norman Bates al diván: una taxidermia sintomatológica de lo contemporáneo
10. Tres miradas sobre la melancolía
11. La literatura fantástica y el joven lector del siglo XXI
12. Zombis, ciborgs y fantasmas
III. ANTROPOTÉCNICAS
13. La invención de lo humano: antropotecnias
14. De los fantasmas en la tecnología hacia la tecnología fantasmagórica
15. Biociborguización: ¿qué cuerpo me pongo?
16. Máquinas célibes en el arte. La seducción por el/del artista
17. Cuando los robots se pongan Dior
18. Los robots humanoides y los problemas de diseño
19. Sloterdijk y la placenta: el hermano que (no) me diste
20. Siempre se nos escapa un gato: el bestiario de Baudelaire
21. Trastornados en el mundo poskafkiano
22. Un tipi para enfrentarse a lo real
IV. ANTROPOCENO: UN PUNTO DE NO RETORNO
23. ¿Estamos cerca del fin?
24. “Ingenuamente culpables”
POST-SCRIPTUM
25. El día que la Tierra se detuvo. Tanatopolítica y antropoceno
Bibliografía
Referencias audiovisuales
Anexo 1: Lista de referencias a animales en Las flores del mal
Anexo 2: Poemas originales de Baudelaire, con nuestras traducciones
Notas
Reseñas
El banquete de las brujas
Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/09/2025
Entre la historia y el mito se ocultan secretos que, a veces, es mejor no descubrir
Ficha Técnica
Título: El banquete de las brujas
Autor: Fabio García Saleh
Edita: Editorial Almuzara, Córdoba, 2025
Colección: Novela
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 312
ISBN: 978-84-10528-41-3
Precio: 24,95 euros
Novelar es el recurso literario del autor, Fabio García Saleh, para adentrarnos en los mensajes ocultos en los frescos del pintor grancanario Jesús Arencibia, junto a incursiones en la santería, el paganismo, la gnosis. Para ello, crea una trama atrayente donde el misterio se nos presenta por doquier. Ya lo dice el autor: “El misterio engancha, atrae, seduce, fascina”.
El protagonista es un descendiente de canarios que vuela a Gran Canaria desde Madrid para encontrarse con la tierra de sus ancestros. En el trayecto aéreo, traba conversación con un extraño personaje, aquejado de alzhéimer y que le servirá de guía durante su estancia insular, acompañándolo en la visita a los frescos del pintor desentrañando los mensajes ocultos que encierran.
Siete murales
El itinerario de estas visitas viene marcado por unas esquelas, redactadas en forma de enigmas a desentrañar, que conducirán a los misterios de las pinturas. Se desvela cómo un artista, Jesús Arencibia, cuando menos agnóstico, introduce simbología gnóstica, masónica y mitología pagana en las obras que realizó en instituciones públicas administrativas o sagradas, delante de las narices de los gerifaltes del régimen franquista que le hace encargos frecuentes. En palabras del autor, Arencibia lanza “Un mensaje pagano, herético e incluso —en algunos aspectos— esotérico. Y lo hizo a plena luz, en murales que todavía están ahí, en edificios públicos, en iglesias, visibles para cualquiera”, en un contexto de férreo nacionalcatolicismo.
Junto a este escenario principal, se desarrollan otras tramas, desvelando la historia menuda de una sociedad insular en la que se mezclan arte, mitología, masonería, brujería, etc., que desde una mirada en perspectiva hacen de la narración un entretenido y sugerente collage que atrapa al lector.
Instituciones como las religiones, en especial la Iglesia católica, son el blanco de los dardos del autor. Así, por ejemplo, afirma que es un oxímoron hablar de intelectuales católicos, cuando la realidad es que existen no pocos ejemplos de filósofos y científicos creyentes. En algún momento, se recoge que Jesús afirmó ser Dios, cuando, según biblistas especializados, nunca se produjo tal aseveración.
Pero esto no empece en absoluto el fondo y la documentada exposición de Fabio García en su novela: lógicamente, se puede estar o no de acuerdo con sus apreciaciones, lo que no resta fiabilidad a los documentados conocimientos de los que hace gala a lo largo de la novela.
La obra pretende ser una reivindicación de la figura de Jesús Arencibia quien, pese a ser una de las figuras relevantes del muralismo de las islas, junto a José Aguiar y Néstor y siendo más prolífico que ellos, no tiene el reconocimiento que se merece. A veces, se le confunde con otro muralista, José Arencibia Gil, canario también y autor de magníficos murales.
En este sentido, el libro puede resultar, además de una culta y entretenida lectura, una más que interesante y útil guía para visitar los siete murales reflejados en sus páginas, pues de cada uno de ellos se hace un detallado análisis que muestra interioridades de las pinturas que pasarían desapercibidas al espectador.
En un bloque diferenciado, en el libro se reproducen a color los murales que constituyen el núcleo de la narración.
El problema que se puede encontrar a quien desee visitarlos es la dificultad de acceso que tienen varios de ellos; es más: alguno presenta evidentes señales de deterioro por la humedad y la falta de cuidado por parte de quienes están llamados a proteger su conservación.
Concluyendo
Quien se acerque a esta novela se sentirá atrapado, desde las primeras páginas, por los misterios que se van desvelando. La habilidad del autor consigue que cueste cerrar el libro por la intensidad narrativa de los acontecimientos.
En la obra aparecen nombres; nombres y apellidos de personas que sobre todo existieron, muy conocidas en diferentes ámbitos de la sociedad canaria: cultura, política, social, … Al parecer, y según manifestó el autor en la entrevista que le hizo La provincia, en su edición del 10 de agosto de 2025, hubo intentos de impedir la publicación de El banquete de las brujas.
El estilo es directo y asequible, lo que facilita la lectura, sin peroratas al margen que distraigan del hilo de la trama que, en ocasiones, adquiere tintes de thriller con misterios a resolver. De lo que no cabe duda es de que quien se introduzca en la novela no solo pasará ratos muy gratos, sino que también enriquecerá su conocimiento de la sociedad insular y, sobre todo, de ese gran artista que fue Jesús Arencibia. Muy recomendable.
Título: El banquete de las brujas
Autor: Fabio García Saleh
Edita: Editorial Almuzara, Córdoba, 2025
Colección: Novela
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 312
ISBN: 978-84-10528-41-3
Precio: 24,95 euros
Novelar es el recurso literario del autor, Fabio García Saleh, para adentrarnos en los mensajes ocultos en los frescos del pintor grancanario Jesús Arencibia, junto a incursiones en la santería, el paganismo, la gnosis. Para ello, crea una trama atrayente donde el misterio se nos presenta por doquier. Ya lo dice el autor: “El misterio engancha, atrae, seduce, fascina”.
El protagonista es un descendiente de canarios que vuela a Gran Canaria desde Madrid para encontrarse con la tierra de sus ancestros. En el trayecto aéreo, traba conversación con un extraño personaje, aquejado de alzhéimer y que le servirá de guía durante su estancia insular, acompañándolo en la visita a los frescos del pintor desentrañando los mensajes ocultos que encierran.
Siete murales
El itinerario de estas visitas viene marcado por unas esquelas, redactadas en forma de enigmas a desentrañar, que conducirán a los misterios de las pinturas. Se desvela cómo un artista, Jesús Arencibia, cuando menos agnóstico, introduce simbología gnóstica, masónica y mitología pagana en las obras que realizó en instituciones públicas administrativas o sagradas, delante de las narices de los gerifaltes del régimen franquista que le hace encargos frecuentes. En palabras del autor, Arencibia lanza “Un mensaje pagano, herético e incluso —en algunos aspectos— esotérico. Y lo hizo a plena luz, en murales que todavía están ahí, en edificios públicos, en iglesias, visibles para cualquiera”, en un contexto de férreo nacionalcatolicismo.
Junto a este escenario principal, se desarrollan otras tramas, desvelando la historia menuda de una sociedad insular en la que se mezclan arte, mitología, masonería, brujería, etc., que desde una mirada en perspectiva hacen de la narración un entretenido y sugerente collage que atrapa al lector.
Instituciones como las religiones, en especial la Iglesia católica, son el blanco de los dardos del autor. Así, por ejemplo, afirma que es un oxímoron hablar de intelectuales católicos, cuando la realidad es que existen no pocos ejemplos de filósofos y científicos creyentes. En algún momento, se recoge que Jesús afirmó ser Dios, cuando, según biblistas especializados, nunca se produjo tal aseveración.
Pero esto no empece en absoluto el fondo y la documentada exposición de Fabio García en su novela: lógicamente, se puede estar o no de acuerdo con sus apreciaciones, lo que no resta fiabilidad a los documentados conocimientos de los que hace gala a lo largo de la novela.
La obra pretende ser una reivindicación de la figura de Jesús Arencibia quien, pese a ser una de las figuras relevantes del muralismo de las islas, junto a José Aguiar y Néstor y siendo más prolífico que ellos, no tiene el reconocimiento que se merece. A veces, se le confunde con otro muralista, José Arencibia Gil, canario también y autor de magníficos murales.
En este sentido, el libro puede resultar, además de una culta y entretenida lectura, una más que interesante y útil guía para visitar los siete murales reflejados en sus páginas, pues de cada uno de ellos se hace un detallado análisis que muestra interioridades de las pinturas que pasarían desapercibidas al espectador.
En un bloque diferenciado, en el libro se reproducen a color los murales que constituyen el núcleo de la narración.
El problema que se puede encontrar a quien desee visitarlos es la dificultad de acceso que tienen varios de ellos; es más: alguno presenta evidentes señales de deterioro por la humedad y la falta de cuidado por parte de quienes están llamados a proteger su conservación.
Concluyendo
Quien se acerque a esta novela se sentirá atrapado, desde las primeras páginas, por los misterios que se van desvelando. La habilidad del autor consigue que cueste cerrar el libro por la intensidad narrativa de los acontecimientos.
En la obra aparecen nombres; nombres y apellidos de personas que sobre todo existieron, muy conocidas en diferentes ámbitos de la sociedad canaria: cultura, política, social, … Al parecer, y según manifestó el autor en la entrevista que le hizo La provincia, en su edición del 10 de agosto de 2025, hubo intentos de impedir la publicación de El banquete de las brujas.
El estilo es directo y asequible, lo que facilita la lectura, sin peroratas al margen que distraigan del hilo de la trama que, en ocasiones, adquiere tintes de thriller con misterios a resolver. De lo que no cabe duda es de que quien se introduzca en la novela no solo pasará ratos muy gratos, sino que también enriquecerá su conocimiento de la sociedad insular y, sobre todo, de ese gran artista que fue Jesús Arencibia. Muy recomendable.
Reseñas
Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin
Juan Antonio Martínez de la Fe , 19/08/2025
Ficha Técnica
Título: Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin
Editor: Juan V. Fernández de la Gala
Edita: Sal Terrae, Cantabria, 2025
Colección: Servidores y Testigos
Encuadernación: Tapa blanda sin solapas
Número de páginas: 292
ISBN: 978-84-293-3254-4
Precio: 17,58 euros
La figura de Pierre Teilhard de Chardin vuelve a recuperar actualidad, si es que en algún momento dejó de tenerla. Es cierto que, en la década de los sesenta del pasado siglo, emergió con fuerza, una vez fallecido y cuando sus obras fueron publicadas. Causó sensación en una época de gran convulsión ideológica, cuando los avances de la ciencia por un lado y de los movimientos sociales por otro, junto a las definiciones del concilio Vaticano II, hicieron tambalear no pocos paradigmas y dogmas que se daban por sólidamente asentados. Pero el hecho de que el Papa Francisco lo citara no solo una vez, le da especial relevancia hoy día; la última, en el viaje postrero que realizó a Mongolia.
Este libro que Juan V. Fernández de la Gala ha coordinado no se plantea como un recopilatorio coral del pensamiento filosófico, teológico y científico del jesuita francés. Tampoco se trata de una biografía suya, de la que ya existe, por otra parte, abundante bibliografía.
Lo que pretende la obra es reunir a un variopinto grupo de científicos, religiosos, ateos, escritores, teólogos, … etc., para que, de forma resumida, formulen cuándo y cómo les impactó la obra de Teilhard. Son cuarenta ensayos que tratan de aportar la visión personal de cada uno de sus autores, sin pretensiones de profundizar en el pensamiento teilhardiano, en sus propuestas filosóficas o en sus hallazgos científicos.
Las ideas y el espíritu del científico jesuita, pues, siguen vigentes. Hay reediciones de sus obras, ensayos sobre su figura y propuestas, reuniones y seminarios para debatir sobre ellas. Existen las asociaciones de amigos de Teilhard de Chardin en varios países, entre ellos España. Y no falta un chat, Los zapatos de Teilhard, que cuenta con numerosos seguidores de diferentes nacionalidades.
Objetivo
Los objetivos del libro quedan meridianamente expuestos en la presentación: “una invitación a releer la obra de Teilhard según el relato en primera persona de unos lectores que quedaron seducidos por su percepción mística de un Dios que se nos hace transparente en la materia del universo y que es el Logos donde se despliega el milagro de la evolución”.
Y más adelante: “Con este libro queremos recordar al jesuita fiel a la Iglesia, al geólogo de los desiertos de Mongolia, al místico de La misa sobre el mundo y al teólogo de la evolución, y agradecer la manera en que contribuyó a ensanchar hasta la inmensidad del cosmos nuestros modos de contemplar, de adorar, de entender a Dios”.
Desde luego, hay a lo largo del libro como un leitmotiv que transcurre en la práctica totalidad de las manifestaciones de los autores: el asombro que les causó la primera vez que se acercaron a la obra de Teilhard de Chardin.
Así, la benedictina Joan Chisttister afirma que “esos pocos ensayos me obligaron a replantearme todo lo que había aprendido sobre religión”. O el dominico Matthew Fox: “Teilhard supo encender en mí el deseo de conectar ciencia y religión, teología y espiritualidad”. Monseñor Tomás Halik: “de inmediato, percibí en plena cara sus ideas, como viento fresco de otra primavera”. O Mauricio López Oropeza: “Muy posiblemente, El fenómeno humano fue el texto que más ha cambiado mi manera de ver la vida y mi vida, el mundo y mi mundo”.
Después, son muchos y variados los aspectos de la obra del jesuita francés que aparecen a lo largo del libro. Por ejemplo, la mirada holística que tuvo, o su misticismo o su propuesta sobre la evolución desde la materia hasta la noosfera. Cada autor se expresa desde su propio campo personal del saber.
Y no falta quien admire a Teilhard por su contribución como científico, como es el caso del también científico jesuita Leandro Sequeiros: “mi admiración por Teilhard solo estriba en que fue un gran científico que no se cerró a la pura ciencia y amplió su mente hacia reflexiones interdisciplinarias”.
Incluye también el libro una carta inédita de Pedro Arrupe, superior general de los jesuitas, dirigida al provincial francés con motivo del centenario del nacimiento de Teilhard. En ella, ofrece una reflexión sobre las aportaciones del científico, teólogo y místico, “aunque no nos podamos adherir, al menos sin ciertas reservas, al conjunto de las conclusiones teológicas que el padre Teilhard ha extraído de ese punto de vista fundamental”.
Concluyendo
“Este libro contiene cuarenta encrucijadas de vida, testimonios de cuarenta encuentros personales con la mística de Teilhard de Chardin. Son cuarenta testimonios de hombres y mujeres que, ya sea desde la fe o desde las ciencias
de la naturaleza, se sintieron un día deslumbrados por las provocadoras intuiciones formuladas por este buscador francés. Teilhard, para muchos, supo anticiparse proféticamente en medio siglo a las propuestas eclesiales
del Concilio Vaticano II”. Este comentario de Leandro Sequeiros, presidente de la Asociación Española de Amigos de Teilhard de Chardin, resume a la perfección lo que se puede decir de este libro.
Tratándose de una obra coral, el estilo de cada autor difiere mucho unos a otros, tanto en su forma de expresarse, como en la extensión de su comentario, como corresponde a la variada experiencia personal de cada uno de ellos. En cualquier caso, es una obra que se lee con facilidad y en ella encontrará el lector una fuente fresca de la que manan el respeto y admiración por la obra de este visionario científico que fue Teilhard de Chardin.
Índice
A modo de presentación
¿Por qué cuarenta, por qué encuentros, por qué convergencias, por qué Teilhard?
ENCUENTROS
Lista alfabética de testimonios
Un testimonio familiar. Marie Bayon de La Tour
Mis recuerdos de Teilhard. María Luisa de Berzosa
Pierre Teilhard de Chardin, profeta del Cristo cósmico y hermano en la tribulación. Leonardo Boff
Teilhard de Chardin y el Dios de los católicos. Joan Chittister
La diafanía de los pañales. Andrew Del Rossi
El dinamismo de Teilhard de Chardin. Ilia Delio
Teilhard desde La misa sobre el mundo. Kathleen Duffy
Teilhard de Chardin en mi camino espiritual. François Euvé
Teilhard y yo o las confesiones de un viejo profesor. José Luis Febas Borra
Teilhard mucho antes de Teilhard. Juan V. Fernández de la Gala
Caminar con Teilhard por la senda de la espiritualidad de la creación: recuerdos y reflexiones sobre el futuro. Matthew Fox
Teilhard en mi vida. Isabel Gómez-Acebo
Cuatro perlas teilhardianas. José Ignacio González Faus
Reflexiones diafánicas o cómo Teilhard influyó en mi vida. John Grim
Teilhard como maestro. Mons. Tomás Halík
Dos breves reflexiones a propósito de Teilhard. John F. Haught
Teilhard desde la India. Savarimuthu Ignacimuthu
Tocar a Dios en el mundo. Pedro Miguel Lamet
Peregrinar con Teilhard por la belleza amenazada de la Amazonía. Mauricio López Oropeza
Teilhard desde Japón: una relectura de El medio divino. Juan Masiá Clavel
Caminando doce pasos con Teilhard. Xavier Melloni
El sarampión materialista y el reencantamiento del mundo. Rafa Millán
La experiencia de Teilhard. Gianluigi Nicola
Teilhard desde el cielo de Chile. Ana Nicuesa Guelbenzu
… Y me encontré con Teilhard. Ignacio Núñez de Castro
Teilhard visto desde las islas Galápagos. Santiago Ortiz y José Astudillo
Tres virtudes teilhardianas. Libby Osgood
¿Por qué Teilhard? António Paixao
Pierre Teilhard de Chardin, científico y jesuita interdisciplinario. Leando Sequeiros San Román
Una manera de mirar el mundo. Antonio Spadaro
Ante la tumba de Teilhard. Brian Thomas Swimme
El Cristo cósmico de Teilhard de Chardin. Juan José Tamayo-Acosta
Despertar a una conciencia y a una espiritualidad holísticas. Pepa Torres Pérez
Crónica de un viaje por la espiritualidad ecológica de Teilhard. Mary Evelyn Tucker
De la sismotectónica a Teilhard. Agustín Udías Vallina
UNA CARTA INÉDITA DE ARRUPE SOBRE TEILHARD, con motivo del centenario de su nacimiento
OTROS TESTIMONIOS DE LECTURA
Gaston Roupnel
Georges Loustaunau-Lacau
Algunos testimonios anónimos
Un lector judío a Jacques Madaule
Jean Laroche
Epílogo para leer en tiempos oscuros
Cronología de Teilhard de Chardin (1881-1955)
Bibliografía en español:
Obra crítica
Obra de Teilhard
Título: Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin
Editor: Juan V. Fernández de la Gala
Edita: Sal Terrae, Cantabria, 2025
Colección: Servidores y Testigos
Encuadernación: Tapa blanda sin solapas
Número de páginas: 292
ISBN: 978-84-293-3254-4
Precio: 17,58 euros
La figura de Pierre Teilhard de Chardin vuelve a recuperar actualidad, si es que en algún momento dejó de tenerla. Es cierto que, en la década de los sesenta del pasado siglo, emergió con fuerza, una vez fallecido y cuando sus obras fueron publicadas. Causó sensación en una época de gran convulsión ideológica, cuando los avances de la ciencia por un lado y de los movimientos sociales por otro, junto a las definiciones del concilio Vaticano II, hicieron tambalear no pocos paradigmas y dogmas que se daban por sólidamente asentados. Pero el hecho de que el Papa Francisco lo citara no solo una vez, le da especial relevancia hoy día; la última, en el viaje postrero que realizó a Mongolia.
Este libro que Juan V. Fernández de la Gala ha coordinado no se plantea como un recopilatorio coral del pensamiento filosófico, teológico y científico del jesuita francés. Tampoco se trata de una biografía suya, de la que ya existe, por otra parte, abundante bibliografía.
Lo que pretende la obra es reunir a un variopinto grupo de científicos, religiosos, ateos, escritores, teólogos, … etc., para que, de forma resumida, formulen cuándo y cómo les impactó la obra de Teilhard. Son cuarenta ensayos que tratan de aportar la visión personal de cada uno de sus autores, sin pretensiones de profundizar en el pensamiento teilhardiano, en sus propuestas filosóficas o en sus hallazgos científicos.
Las ideas y el espíritu del científico jesuita, pues, siguen vigentes. Hay reediciones de sus obras, ensayos sobre su figura y propuestas, reuniones y seminarios para debatir sobre ellas. Existen las asociaciones de amigos de Teilhard de Chardin en varios países, entre ellos España. Y no falta un chat, Los zapatos de Teilhard, que cuenta con numerosos seguidores de diferentes nacionalidades.
Objetivo
Los objetivos del libro quedan meridianamente expuestos en la presentación: “una invitación a releer la obra de Teilhard según el relato en primera persona de unos lectores que quedaron seducidos por su percepción mística de un Dios que se nos hace transparente en la materia del universo y que es el Logos donde se despliega el milagro de la evolución”.
Y más adelante: “Con este libro queremos recordar al jesuita fiel a la Iglesia, al geólogo de los desiertos de Mongolia, al místico de La misa sobre el mundo y al teólogo de la evolución, y agradecer la manera en que contribuyó a ensanchar hasta la inmensidad del cosmos nuestros modos de contemplar, de adorar, de entender a Dios”.
Desde luego, hay a lo largo del libro como un leitmotiv que transcurre en la práctica totalidad de las manifestaciones de los autores: el asombro que les causó la primera vez que se acercaron a la obra de Teilhard de Chardin.
Así, la benedictina Joan Chisttister afirma que “esos pocos ensayos me obligaron a replantearme todo lo que había aprendido sobre religión”. O el dominico Matthew Fox: “Teilhard supo encender en mí el deseo de conectar ciencia y religión, teología y espiritualidad”. Monseñor Tomás Halik: “de inmediato, percibí en plena cara sus ideas, como viento fresco de otra primavera”. O Mauricio López Oropeza: “Muy posiblemente, El fenómeno humano fue el texto que más ha cambiado mi manera de ver la vida y mi vida, el mundo y mi mundo”.
Después, son muchos y variados los aspectos de la obra del jesuita francés que aparecen a lo largo del libro. Por ejemplo, la mirada holística que tuvo, o su misticismo o su propuesta sobre la evolución desde la materia hasta la noosfera. Cada autor se expresa desde su propio campo personal del saber.
Y no falta quien admire a Teilhard por su contribución como científico, como es el caso del también científico jesuita Leandro Sequeiros: “mi admiración por Teilhard solo estriba en que fue un gran científico que no se cerró a la pura ciencia y amplió su mente hacia reflexiones interdisciplinarias”.
Incluye también el libro una carta inédita de Pedro Arrupe, superior general de los jesuitas, dirigida al provincial francés con motivo del centenario del nacimiento de Teilhard. En ella, ofrece una reflexión sobre las aportaciones del científico, teólogo y místico, “aunque no nos podamos adherir, al menos sin ciertas reservas, al conjunto de las conclusiones teológicas que el padre Teilhard ha extraído de ese punto de vista fundamental”.
Concluyendo
“Este libro contiene cuarenta encrucijadas de vida, testimonios de cuarenta encuentros personales con la mística de Teilhard de Chardin. Son cuarenta testimonios de hombres y mujeres que, ya sea desde la fe o desde las ciencias
de la naturaleza, se sintieron un día deslumbrados por las provocadoras intuiciones formuladas por este buscador francés. Teilhard, para muchos, supo anticiparse proféticamente en medio siglo a las propuestas eclesiales
del Concilio Vaticano II”. Este comentario de Leandro Sequeiros, presidente de la Asociación Española de Amigos de Teilhard de Chardin, resume a la perfección lo que se puede decir de este libro.
Tratándose de una obra coral, el estilo de cada autor difiere mucho unos a otros, tanto en su forma de expresarse, como en la extensión de su comentario, como corresponde a la variada experiencia personal de cada uno de ellos. En cualquier caso, es una obra que se lee con facilidad y en ella encontrará el lector una fuente fresca de la que manan el respeto y admiración por la obra de este visionario científico que fue Teilhard de Chardin.
Índice
A modo de presentación
¿Por qué cuarenta, por qué encuentros, por qué convergencias, por qué Teilhard?
ENCUENTROS
Lista alfabética de testimonios
Un testimonio familiar. Marie Bayon de La Tour
Mis recuerdos de Teilhard. María Luisa de Berzosa
Pierre Teilhard de Chardin, profeta del Cristo cósmico y hermano en la tribulación. Leonardo Boff
Teilhard de Chardin y el Dios de los católicos. Joan Chittister
La diafanía de los pañales. Andrew Del Rossi
El dinamismo de Teilhard de Chardin. Ilia Delio
Teilhard desde La misa sobre el mundo. Kathleen Duffy
Teilhard de Chardin en mi camino espiritual. François Euvé
Teilhard y yo o las confesiones de un viejo profesor. José Luis Febas Borra
Teilhard mucho antes de Teilhard. Juan V. Fernández de la Gala
Caminar con Teilhard por la senda de la espiritualidad de la creación: recuerdos y reflexiones sobre el futuro. Matthew Fox
Teilhard en mi vida. Isabel Gómez-Acebo
Cuatro perlas teilhardianas. José Ignacio González Faus
Reflexiones diafánicas o cómo Teilhard influyó en mi vida. John Grim
Teilhard como maestro. Mons. Tomás Halík
Dos breves reflexiones a propósito de Teilhard. John F. Haught
Teilhard desde la India. Savarimuthu Ignacimuthu
Tocar a Dios en el mundo. Pedro Miguel Lamet
Peregrinar con Teilhard por la belleza amenazada de la Amazonía. Mauricio López Oropeza
Teilhard desde Japón: una relectura de El medio divino. Juan Masiá Clavel
Caminando doce pasos con Teilhard. Xavier Melloni
El sarampión materialista y el reencantamiento del mundo. Rafa Millán
La experiencia de Teilhard. Gianluigi Nicola
Teilhard desde el cielo de Chile. Ana Nicuesa Guelbenzu
… Y me encontré con Teilhard. Ignacio Núñez de Castro
Teilhard visto desde las islas Galápagos. Santiago Ortiz y José Astudillo
Tres virtudes teilhardianas. Libby Osgood
¿Por qué Teilhard? António Paixao
Pierre Teilhard de Chardin, científico y jesuita interdisciplinario. Leando Sequeiros San Román
Una manera de mirar el mundo. Antonio Spadaro
Ante la tumba de Teilhard. Brian Thomas Swimme
El Cristo cósmico de Teilhard de Chardin. Juan José Tamayo-Acosta
Despertar a una conciencia y a una espiritualidad holísticas. Pepa Torres Pérez
Crónica de un viaje por la espiritualidad ecológica de Teilhard. Mary Evelyn Tucker
De la sismotectónica a Teilhard. Agustín Udías Vallina
UNA CARTA INÉDITA DE ARRUPE SOBRE TEILHARD, con motivo del centenario de su nacimiento
OTROS TESTIMONIOS DE LECTURA
Gaston Roupnel
Georges Loustaunau-Lacau
Algunos testimonios anónimos
Un lector judío a Jacques Madaule
Jean Laroche
Epílogo para leer en tiempos oscuros
Cronología de Teilhard de Chardin (1881-1955)
Bibliografía en español:
Obra crítica
Obra de Teilhard
Reseñas
El diseño chapucero. Darwin, la biología y Dios
Juan Antonio Martínez de la Fe , 07/08/2025
Ficha Técnica
Título: El diseño chapucero. Darwin, la biología y Dios
Autor: Leandro Sequeiros San Román
Edita: Ediciones Khaf, Grupo Editorial Luis Vives, Madrid, 2009
Colección: Expresar teológico
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 208
ISBN: 978-84-937-6151-6
No se trata de un libro nuevo, pues se publicó en 2010. Sin embargo, su lectura, su relectura, es recomendable, no en vano el tema de las relaciones entre ciencia y fe ha suscitado múltiples debates a lo largo de estos quince años transcurridos, algunos con inusitada virulencia. Y punto clave de tales controversias es el papel de Darwin y su teoría de la evolución que, a su vez, ha tenido tantas aportaciones que a veces resulta casi inidentificable.
Como ejemplo de lo que decimos, baste apuntar, simplemente, el libro reseñado en esta misma sección de Tendencias21, Neodarwinismo y evolucionismo cristiano, de Juan Carlos Monedero.
El diseño chapucero fue ampliamente reseñado en el momento de su aparición. Así, por ejemplo, María Dolores Prieto habló de él en Tendencias21, Avelino Revilla Cuñado lo hizo en Religión y Escuela; también aparecieron reseñas en las revistas Garnata y Razón y Fe, mientras que la propia editorial, Ediciones Khaf recogió, en su sección Sala de prensa, varias reseñas.
Razón y fe: ¿un enfrentamiento?
Pudiera pensarse que esta obra está redactada con ánimo apologético, con el deseo de defender algún planteamiento más que con la voluntad de arrojar luz sobre un posible enfrentamiento, largamente desarrollado, entre la razón y la fe religiosa. Pero no es así: el autor, de talante conciliador pero no exento de rigor científico, pretende iluminar sendas de aproximación y de complementariedad entre los postulados de la ciencia y los de la fe.
Especialmente desde la Ilustración, no han cesado los ataques a cualquier propuesta que no tenga una base científica, basada en su metodología, metiendo en el mismo saco las creencias populares, la brujería, santería y similares y las propuestas nacidas de la religión. Ataques significados con tintes virulentos en ocasiones, que han suscitado en las jerarquías religiosas todo tipo de respuestas no siempre apoyadas en fundamentadas racionalidades; una postura que ha devenido en complicados equilibrios para tratar de salvar los muebles ante la evidencia de su débil estructura.
El autor concibe la obra con un espíritu didáctico, siempre abierto al diálogo, ciñéndose al rigor del método científico . Lo confiesa en el Prólogo: “Este ensayo está escrito por un científico creyente que desde hace más de 25 años intenta tender puentes de diálogo con los científicos no creyentes”. Y más adelante: “La misión de este libro está lejos de la vieja apologética barata de la década de los cincuenta del siglo pasado”.
Es en este Prólogo donde Sequeiros expone una panorámica de la actual situación de la polémica, algo soliviantada por la iniciativa hostil de científicos ateos, en una campaña de ataques a la fe y a la religión.
Darwin y la evolución
Y, como Darwin y sus planteamientos de la evolución se encuentran en la base actualmente del debate, a él y a la biología dedica el autor el primer capítulo de la obra, intentando dar respuesta a la pregunta que lo titula: La biología y Darwin ¿se enfrentan con Dios?
En él se fijan y clarifican los términos del debate, comenzando por el establecimiento de la teoría de la evolución como paradigma científico, que intenta superar el caduco paradigma del creacionismo con pretensiones de rigor. Desde luego, no todos los creacionismos son homogéneos y a describir los más destacados de ellos dedica el autor algunas páginas del libro, resaltando cómo nacen con la idea de rechazar cualquier planteamiento evolucionista.
Pero aborda, igualmente, las posturas que defienden la evolución biológica, diferenciando entre el evolucionismo teísta, el agnóstico, el materialista y el filosófico.
¿Un diseño inteligente?
Un intento de conciliación entre evolucionistas y creacionistas dio como resultado lo que se dio en llamar el diseño inteligente que, aunque con diferentes matices, acepta la evolución como fruto de una finalidad creadora por parte de Dios. Sequeiros analiza detenidamente las propuestas de los más destacados defensores de esta teoría. Al evidente fracaso que suponen las múltiples imperfecciones de lo que sería un diseño inteligente, opone el autor lo que sitúa en el titular de su libro: El diseño chapucero. Una chapuza de diseño en el campo de la biología, en el campo del azar, en el ojo humano, en el sistema inmunitario, en la fisiología: “el diseño del mundo es imperfecto y el de los seres vivos dista mucho de ser óptimo”.
Concluye Sequeiros: “El argumento del Diseño Inteligente no es una explicación científica porque se basa en la acción de fuerzas extranaturales omnipotentes y la ciencia se basa en hechos verificables del mundo físico real, explicando lo complejo a partir de la evolución, por causas naturales, desde algo más simple, lo cual es más lógico y plausible”.
Es claro que, desde el punto de vista de la teología católica, no es necesario tener que aceptar los postulados del Diseño Inteligente; muy al contrario: no es su postura puesto que dichos postulados presentan una imagen de Dios inadecuada para la actual teología, que se inclina por la idea de que Dios crea en la evolución sin actuar inmediatamente en la realidad natural.
La fe de Darwin
Un interesante capítulo es el dedicado a analizar la postura de Darwin en relación con la fe, las dudas que le atormentaron y cómo desarrolló su pensamiento establecida su teoría de la evolución que tantos ataques recibió, principalmente del mundo de la religión. Un análisis de su crisis religiosa personal y sus intentos de solución, aunque sin entrar en la influencia de la teología de la época en la formulación del paradigma evolucionista.
Ateísmo
Pero en la actualidad hay unos científicos que sobrepasan el agnosticismo de Darwin y plantean que Dios es un espejismo y que el ateísmo es la conclusión más adecuada, excediendo los límites del mundo científico. Los más destacados adalides en el mundo mediático son Richard Dawkins y Daniel Dennet, a los que el autor dedica todo un capítulo, exponiendo sus planteamientos.
También se detiene el autor en el debate del semanario Time entre Dawkins y el entonces neoconverso Francis S. Collins, atendiendo a aspectos tales como si la proposición “Dios existe” tiene sentido, o si lo tiene hablar de lo sobrenatural, si está Dios fuera del espacio y el tiempo, Dios y las leyes físicas, si son posibles los milagros, la relación entre ética, biología y Dios, etc.
No termina su análisis en este interesante debate, sino que ofrece Sequeiros un apartado para relacionar a científicos del pasado y de los actuales y su creencia en Dios: Copérnico, Bacon, Kepler, Galileo, Descartes, Newton, Boyle, Faraday o Mendel, entre otros.
El paradigma Evo-Devo
La conclusión a la que llega es importante, porque entra en escena el paradigma Evo-Devo, un paradigma biológico que incluye las ideas de Darwin y las del Diseño dentro de un marco más amplio, menos dogmático y más flexible; en definitiva, más propicio a encontrar puentes de diálogo entre Darwin, la biología y Dios.
Evo-Devo: Evolution-development. Es este el nuevo paradigma, un proyecto de investigación que estudia la canalización de las expresiones de los genes reguladores del desarrollo desde el embrión hasta el adulto. “La emergencia de este nuevo campo de investigación promete una nueva síntesis para la explicación de la evolución. La unión entre la teoría neodarwinista de la selección natural y la genética del desarrollo constituye la biología evolutiva y del desarrollo”.
Entra en juego entonces la filosofía de la biología que muestra que la vida no es solo puro mundo físico-químico, sino que lo viviente tiene sus raíces en lo físico, aunque, eso sí, presenta una novedad emergente, el emergentismo: una alternativa filosófica que trasciende el monismo materialista y el antiguo dualismo filosófico de raíces platónicas.
Este apartado es fundamental en el libro, mereciendo una detenida lectura. El Diseño Inteligente se presentó con afán de teoría científica, basándose en que la complejidad de la naturaleza exige la existencia de un diseñador; pero esta idea no es nueva: ya apareció en la teología natural del siglo XIX que bien conocía Darwin; pero este argumento no lo convenció y desembocó en el agnosticismo. Por su parte, Dawkins y Dennett opinan que la falsedad del Diseño Inteligente supone la victoria sobre las religiones. Pese a ello, el paradigma del Evo-Devo abre la puerta a nuevos significados.
El libro se cierra con un destacado capítulo, donde Leandro Sequeiros expone un pensamiento sumamente sugerente: El necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios.
Parte de la base de que, para el estudio de la vida es necesaria una nueva alianza entre biología y filosofía. Teniendo en cuenta que la biología, como ciencia, no trata de la vida en sí misma, sino que estudia las manifestaciones o fenómenos de los que llamamos organismos vivos en contraposición al mundo inorgánico, hay que tener presente la biofilosofía, la filosofía de la biología, donde destaca la ontología de la complejidad holística y de la teleonomía.
No podía faltar en este apartado la presencia de Teilhard de Chardin, místico, poeta y soñador, obsesionado por la necesidad de diálogo entre ciencia y religión. Su concepción holística de la realidad, que supone que el espíritu arranca de la materia, que somos materia, pero que en nosotros ha emergido una forma de ser real que trasciende la materia, nos habla ya del emergentismo al que ya ha aludido el autor en su obra. Es un capítulo este último en el que se resume la postura y la propuesta de Leandro Sequeiros.
Sus palabras al final del texto son el mejor cierre del comentario: “Como resumen de todo lo dicho en este ensayo solamente se concluye que la ciencia experimental es, por definición, analítica y, desde el análisis, nunca podremos tener la completa explicación de lo que pertenece a la totalidad. Concedemos al dualismo su papel histórico explicativo y aceptamos el emergentismo no monista y la opción por la afirmación del mundo del espíritu como la vía más abierta en la búsqueda del sentido de la realidad que nos trasciende”.
Concluyendo
Quien quiera conocer cómo ha ido evolucionando las relaciones entre la ciencia y la fe, encontrará en esta obra un resumen muy documentado de los postulados de científicos en su relación con su postura ante la creencia en Dios.
De manera muy didáctica, con un estilo muy próximo y claro, pero con rigor metodológico y fundamentado, Leandro Sequeiros nos acerca a este debate presente en nuestra sociedad y que adquiere, de manera recurrente, caracteres de actualidad, especialmente a partir del nacimiento de la teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin.
Por todo ello, pese a los años transcurridos desde su publicación, este libro no debe de faltar en la bibliografía de quienes se sientan interpelados por un posible sentido de trascendencia.
Índice
Prólogo
La biología y Darwin ¿se enfrentan con Dios?
La teoría de la evolución como paradigma científico
Evolución biológica frete a fijismo o constancia de las especies
Breve historia de un conflicto entre ciencia y religión
Los ecos de un viejo debate
Situación actual: los diversos “creacionismos científicos”
Renacer del creacionismo científico
Conclusión
¿Diseño inteligente o diseño chapucero?
El nuevo creacionismo científico. El Diseño Inteligente
La complejidad irreductible de Michael J. Behe
Las debilidades de la pretensión del Diseño Inteligente
Las chapuzas de los diseños biológicos
Conclusión
Darwin y el diseño: la respuesta agnóstica
El agnosticismo de Darwin
La Autobiografía de Darwin: el drama de la duda
Historia de una duda de fe
Dudas y perplejidades sin esperanza
Según Darwin, no hay contradicción entre las ideas científicas y la religión
La búsqueda de sentido
Conclusión
El espejismo de Dawkins y Dennet: la peligrosa idea de Darwin
Richard Dawkins: la lucha entre ciencia y religión
El espejismo de Dawkins
Dennet y la peligrosa idea de Darwin
Las críticas de Stephen Jay Gould
Collins y el gen de Dios
Otras posturas sobre la biología y Dios
Francis S. Collins: el buscador que fue encontrado
Los genes hablan
El diálogo y el encuentro entre Darwin, la biología y Dios es posible
Las opiniones conflictivas de Francis Collins: el debate Dawkins-Collins
Los científicos ¿se preguntan sobre Dios?
Dios, entre Darwin y la biología
La creencia en Dios de los científicos en el pasado
Las creencias religiosas de los científicos actuales
Conclusión
Reinventar a Darwin: el modelo Evo-Devo
Emerge una nueva racionalidad sistemática de la vida: el paradigma Evo-Devo
La llamada “emergencia de novedad” por la biofilosofía
Nuevo impulso al debate sobre el emergentismo
Un concepto cuestionable: ¿qué se entiende hoy por gen?
El nuevo paradigma evolutivo Evo-Devo
Desafíos y oportunidades del nuevo paradigma del Evo-Devo
Conclusión
El necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios
Para el estudio de la vida es necesaria una nueva alianza entre biología y filosofía
Epistemología del discurso biológico. Una nueva racionalidad
La comprensión holística de la realidad
El ser vivo como sistema jerarquizado
La imprescindible finalidad
Teleología (teleonomía) en la explicación biológica
La novedad de la vida en el universo
El emergentismo vincula el espíritu a sus raíces neurales
El problema del dualismo en la tradición occidental
Emergentismo no monista
Complejidad neuronal
Stuart Kauffman: emergentismo y autoorganización evolutiva
El misterio de la constitución humana
La vía más abierta
La imagen de Dios en la era de la biotecnología
Conclusión: el necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios
Título: El diseño chapucero. Darwin, la biología y Dios
Autor: Leandro Sequeiros San Román
Edita: Ediciones Khaf, Grupo Editorial Luis Vives, Madrid, 2009
Colección: Expresar teológico
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 208
ISBN: 978-84-937-6151-6
No se trata de un libro nuevo, pues se publicó en 2010. Sin embargo, su lectura, su relectura, es recomendable, no en vano el tema de las relaciones entre ciencia y fe ha suscitado múltiples debates a lo largo de estos quince años transcurridos, algunos con inusitada virulencia. Y punto clave de tales controversias es el papel de Darwin y su teoría de la evolución que, a su vez, ha tenido tantas aportaciones que a veces resulta casi inidentificable.
Como ejemplo de lo que decimos, baste apuntar, simplemente, el libro reseñado en esta misma sección de Tendencias21, Neodarwinismo y evolucionismo cristiano, de Juan Carlos Monedero.
El diseño chapucero fue ampliamente reseñado en el momento de su aparición. Así, por ejemplo, María Dolores Prieto habló de él en Tendencias21, Avelino Revilla Cuñado lo hizo en Religión y Escuela; también aparecieron reseñas en las revistas Garnata y Razón y Fe, mientras que la propia editorial, Ediciones Khaf recogió, en su sección Sala de prensa, varias reseñas.
Razón y fe: ¿un enfrentamiento?
Pudiera pensarse que esta obra está redactada con ánimo apologético, con el deseo de defender algún planteamiento más que con la voluntad de arrojar luz sobre un posible enfrentamiento, largamente desarrollado, entre la razón y la fe religiosa. Pero no es así: el autor, de talante conciliador pero no exento de rigor científico, pretende iluminar sendas de aproximación y de complementariedad entre los postulados de la ciencia y los de la fe.
Especialmente desde la Ilustración, no han cesado los ataques a cualquier propuesta que no tenga una base científica, basada en su metodología, metiendo en el mismo saco las creencias populares, la brujería, santería y similares y las propuestas nacidas de la religión. Ataques significados con tintes virulentos en ocasiones, que han suscitado en las jerarquías religiosas todo tipo de respuestas no siempre apoyadas en fundamentadas racionalidades; una postura que ha devenido en complicados equilibrios para tratar de salvar los muebles ante la evidencia de su débil estructura.
El autor concibe la obra con un espíritu didáctico, siempre abierto al diálogo, ciñéndose al rigor del método científico . Lo confiesa en el Prólogo: “Este ensayo está escrito por un científico creyente que desde hace más de 25 años intenta tender puentes de diálogo con los científicos no creyentes”. Y más adelante: “La misión de este libro está lejos de la vieja apologética barata de la década de los cincuenta del siglo pasado”.
Es en este Prólogo donde Sequeiros expone una panorámica de la actual situación de la polémica, algo soliviantada por la iniciativa hostil de científicos ateos, en una campaña de ataques a la fe y a la religión.
Darwin y la evolución
Y, como Darwin y sus planteamientos de la evolución se encuentran en la base actualmente del debate, a él y a la biología dedica el autor el primer capítulo de la obra, intentando dar respuesta a la pregunta que lo titula: La biología y Darwin ¿se enfrentan con Dios?
En él se fijan y clarifican los términos del debate, comenzando por el establecimiento de la teoría de la evolución como paradigma científico, que intenta superar el caduco paradigma del creacionismo con pretensiones de rigor. Desde luego, no todos los creacionismos son homogéneos y a describir los más destacados de ellos dedica el autor algunas páginas del libro, resaltando cómo nacen con la idea de rechazar cualquier planteamiento evolucionista.
Pero aborda, igualmente, las posturas que defienden la evolución biológica, diferenciando entre el evolucionismo teísta, el agnóstico, el materialista y el filosófico.
¿Un diseño inteligente?
Un intento de conciliación entre evolucionistas y creacionistas dio como resultado lo que se dio en llamar el diseño inteligente que, aunque con diferentes matices, acepta la evolución como fruto de una finalidad creadora por parte de Dios. Sequeiros analiza detenidamente las propuestas de los más destacados defensores de esta teoría. Al evidente fracaso que suponen las múltiples imperfecciones de lo que sería un diseño inteligente, opone el autor lo que sitúa en el titular de su libro: El diseño chapucero. Una chapuza de diseño en el campo de la biología, en el campo del azar, en el ojo humano, en el sistema inmunitario, en la fisiología: “el diseño del mundo es imperfecto y el de los seres vivos dista mucho de ser óptimo”.
Concluye Sequeiros: “El argumento del Diseño Inteligente no es una explicación científica porque se basa en la acción de fuerzas extranaturales omnipotentes y la ciencia se basa en hechos verificables del mundo físico real, explicando lo complejo a partir de la evolución, por causas naturales, desde algo más simple, lo cual es más lógico y plausible”.
Es claro que, desde el punto de vista de la teología católica, no es necesario tener que aceptar los postulados del Diseño Inteligente; muy al contrario: no es su postura puesto que dichos postulados presentan una imagen de Dios inadecuada para la actual teología, que se inclina por la idea de que Dios crea en la evolución sin actuar inmediatamente en la realidad natural.
La fe de Darwin
Un interesante capítulo es el dedicado a analizar la postura de Darwin en relación con la fe, las dudas que le atormentaron y cómo desarrolló su pensamiento establecida su teoría de la evolución que tantos ataques recibió, principalmente del mundo de la religión. Un análisis de su crisis religiosa personal y sus intentos de solución, aunque sin entrar en la influencia de la teología de la época en la formulación del paradigma evolucionista.
Ateísmo
Pero en la actualidad hay unos científicos que sobrepasan el agnosticismo de Darwin y plantean que Dios es un espejismo y que el ateísmo es la conclusión más adecuada, excediendo los límites del mundo científico. Los más destacados adalides en el mundo mediático son Richard Dawkins y Daniel Dennet, a los que el autor dedica todo un capítulo, exponiendo sus planteamientos.
También se detiene el autor en el debate del semanario Time entre Dawkins y el entonces neoconverso Francis S. Collins, atendiendo a aspectos tales como si la proposición “Dios existe” tiene sentido, o si lo tiene hablar de lo sobrenatural, si está Dios fuera del espacio y el tiempo, Dios y las leyes físicas, si son posibles los milagros, la relación entre ética, biología y Dios, etc.
No termina su análisis en este interesante debate, sino que ofrece Sequeiros un apartado para relacionar a científicos del pasado y de los actuales y su creencia en Dios: Copérnico, Bacon, Kepler, Galileo, Descartes, Newton, Boyle, Faraday o Mendel, entre otros.
El paradigma Evo-Devo
La conclusión a la que llega es importante, porque entra en escena el paradigma Evo-Devo, un paradigma biológico que incluye las ideas de Darwin y las del Diseño dentro de un marco más amplio, menos dogmático y más flexible; en definitiva, más propicio a encontrar puentes de diálogo entre Darwin, la biología y Dios.
Evo-Devo: Evolution-development. Es este el nuevo paradigma, un proyecto de investigación que estudia la canalización de las expresiones de los genes reguladores del desarrollo desde el embrión hasta el adulto. “La emergencia de este nuevo campo de investigación promete una nueva síntesis para la explicación de la evolución. La unión entre la teoría neodarwinista de la selección natural y la genética del desarrollo constituye la biología evolutiva y del desarrollo”.
Entra en juego entonces la filosofía de la biología que muestra que la vida no es solo puro mundo físico-químico, sino que lo viviente tiene sus raíces en lo físico, aunque, eso sí, presenta una novedad emergente, el emergentismo: una alternativa filosófica que trasciende el monismo materialista y el antiguo dualismo filosófico de raíces platónicas.
Este apartado es fundamental en el libro, mereciendo una detenida lectura. El Diseño Inteligente se presentó con afán de teoría científica, basándose en que la complejidad de la naturaleza exige la existencia de un diseñador; pero esta idea no es nueva: ya apareció en la teología natural del siglo XIX que bien conocía Darwin; pero este argumento no lo convenció y desembocó en el agnosticismo. Por su parte, Dawkins y Dennett opinan que la falsedad del Diseño Inteligente supone la victoria sobre las religiones. Pese a ello, el paradigma del Evo-Devo abre la puerta a nuevos significados.
El libro se cierra con un destacado capítulo, donde Leandro Sequeiros expone un pensamiento sumamente sugerente: El necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios.
Parte de la base de que, para el estudio de la vida es necesaria una nueva alianza entre biología y filosofía. Teniendo en cuenta que la biología, como ciencia, no trata de la vida en sí misma, sino que estudia las manifestaciones o fenómenos de los que llamamos organismos vivos en contraposición al mundo inorgánico, hay que tener presente la biofilosofía, la filosofía de la biología, donde destaca la ontología de la complejidad holística y de la teleonomía.
No podía faltar en este apartado la presencia de Teilhard de Chardin, místico, poeta y soñador, obsesionado por la necesidad de diálogo entre ciencia y religión. Su concepción holística de la realidad, que supone que el espíritu arranca de la materia, que somos materia, pero que en nosotros ha emergido una forma de ser real que trasciende la materia, nos habla ya del emergentismo al que ya ha aludido el autor en su obra. Es un capítulo este último en el que se resume la postura y la propuesta de Leandro Sequeiros.
Sus palabras al final del texto son el mejor cierre del comentario: “Como resumen de todo lo dicho en este ensayo solamente se concluye que la ciencia experimental es, por definición, analítica y, desde el análisis, nunca podremos tener la completa explicación de lo que pertenece a la totalidad. Concedemos al dualismo su papel histórico explicativo y aceptamos el emergentismo no monista y la opción por la afirmación del mundo del espíritu como la vía más abierta en la búsqueda del sentido de la realidad que nos trasciende”.
Concluyendo
Quien quiera conocer cómo ha ido evolucionando las relaciones entre la ciencia y la fe, encontrará en esta obra un resumen muy documentado de los postulados de científicos en su relación con su postura ante la creencia en Dios.
De manera muy didáctica, con un estilo muy próximo y claro, pero con rigor metodológico y fundamentado, Leandro Sequeiros nos acerca a este debate presente en nuestra sociedad y que adquiere, de manera recurrente, caracteres de actualidad, especialmente a partir del nacimiento de la teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin.
Por todo ello, pese a los años transcurridos desde su publicación, este libro no debe de faltar en la bibliografía de quienes se sientan interpelados por un posible sentido de trascendencia.
Índice
Prólogo
La biología y Darwin ¿se enfrentan con Dios?
La teoría de la evolución como paradigma científico
Evolución biológica frete a fijismo o constancia de las especies
Breve historia de un conflicto entre ciencia y religión
Los ecos de un viejo debate
Situación actual: los diversos “creacionismos científicos”
Renacer del creacionismo científico
Conclusión
¿Diseño inteligente o diseño chapucero?
El nuevo creacionismo científico. El Diseño Inteligente
La complejidad irreductible de Michael J. Behe
Las debilidades de la pretensión del Diseño Inteligente
Las chapuzas de los diseños biológicos
Conclusión
Darwin y el diseño: la respuesta agnóstica
El agnosticismo de Darwin
La Autobiografía de Darwin: el drama de la duda
Historia de una duda de fe
Dudas y perplejidades sin esperanza
Según Darwin, no hay contradicción entre las ideas científicas y la religión
La búsqueda de sentido
Conclusión
El espejismo de Dawkins y Dennet: la peligrosa idea de Darwin
Richard Dawkins: la lucha entre ciencia y religión
El espejismo de Dawkins
Dennet y la peligrosa idea de Darwin
Las críticas de Stephen Jay Gould
Collins y el gen de Dios
Otras posturas sobre la biología y Dios
Francis S. Collins: el buscador que fue encontrado
Los genes hablan
El diálogo y el encuentro entre Darwin, la biología y Dios es posible
Las opiniones conflictivas de Francis Collins: el debate Dawkins-Collins
Los científicos ¿se preguntan sobre Dios?
Dios, entre Darwin y la biología
La creencia en Dios de los científicos en el pasado
Las creencias religiosas de los científicos actuales
Conclusión
Reinventar a Darwin: el modelo Evo-Devo
Emerge una nueva racionalidad sistemática de la vida: el paradigma Evo-Devo
La llamada “emergencia de novedad” por la biofilosofía
Nuevo impulso al debate sobre el emergentismo
Un concepto cuestionable: ¿qué se entiende hoy por gen?
El nuevo paradigma evolutivo Evo-Devo
Desafíos y oportunidades del nuevo paradigma del Evo-Devo
Conclusión
El necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios
Para el estudio de la vida es necesaria una nueva alianza entre biología y filosofía
Epistemología del discurso biológico. Una nueva racionalidad
La comprensión holística de la realidad
El ser vivo como sistema jerarquizado
La imprescindible finalidad
Teleología (teleonomía) en la explicación biológica
La novedad de la vida en el universo
El emergentismo vincula el espíritu a sus raíces neurales
El problema del dualismo en la tradición occidental
Emergentismo no monista
Complejidad neuronal
Stuart Kauffman: emergentismo y autoorganización evolutiva
El misterio de la constitución humana
La vía más abierta
La imagen de Dios en la era de la biotecnología
Conclusión: el necesario encuentro entre Darwin, la biología y Dios
Redacción T21
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850










