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Blog de Tendencias21 sobre las implicaciones sociales del avance científico, tecnológico y biomédico.


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El proceso electoral nos muestra la importancia, cada vez mayor, de la tecnología como medio político y periodístico de transmisión de los imaginarios pre-existentes del proceso. Paradójicamente el proceso vivido también nos indica que se ha producido un "fundido a negro" en la distribución del poder.


Fundido a negro
Recientemente he tenido la suerte de conocer los textos de José Antonio Palao Errando. Este científico en su texto "A favor de la interpretación: Por una semiótica a la altura de los tiempos" habla sabiamente, a nuestro juicio, de la crítica sintomática que nos viene al pelo para hacer una pequeña reflexión sobre la tecnopolítica actual.

Para Palao esta crítica "puede abocarnos a planteamientos tan complejos como una hermenéutica explicativa" ... "El problema es que la crítica sintomática pretende cernir la verdad directamente desde el texto (con la aplicación de campos semánticos que no dan cuenta de su carácter discursivo ni intertextual en el más amplio sentido de la expresión (sub, hiper, etc.), sin ejercer práctica alguna de lectura" (p. 812 y sig.). Este hecho es precisamente lo que hemos detectado en la noche post-electoral. Lo único relevante es la datación, la cuantofrenia, la contabilidad... para desde allí realizar una supuesta crítica de los síntomas que nos aquejan a los españoles. La tecnopolítica es mensaje superficial salvífico y sanador. Son los predicadores de tecnópolis (Echeverría). Es la religión de la nueva verdad.

Las elecciones han sido un rito de paso de los nuevos candidatos a las elecciones generales. Ellos tienen la verdad que nos salvará. Todos los partidos, y digo todos cuando digo todos ( ;) ), no sienten la verdadera necesidad de invocar otro horizonte, de buscar el sentido de la humanidad a la que supuestamente representan y que le otorga el mandato simbólico para ser reyes (Žižek).

Precisamente Slavoj Žižek nos dice que no sólo es loco un mendigo que piensa que es rey, lo es también aquel rey que verdaderamente cree que él es un rey. Puesto que efectivamente, este último sólo tiene el "mandato simbólico" de un rey. Ayer nos hemos encontrado sólo con "reyes" que pretenden un poder no es de ellos y que parece que piensan que le es concedido por mandato divino.

Paradojas. Sorpresas, Egos. ¿Por qué creen los dirigentes de los partidos (Sánchez, Rivera, Iglesias, ...) que debían hablar ellos y no aquellas personas que fueron realmente votadas? Divinidades sin reinos que venden (a) la marginalidad y (a) la humanidad para buscar el poder y la centralidad. No son conscientes que un tercio de las personas siguen creyendo que ellos no son lo que buscan. Aún así vuelve, como me recuerda mi amigo Francisco José Francisco Carrera, siempre vuelve, y volverá, a nuestra cabeza Giuseppe Tomasi di Lampedusa quien en su Il Gattopardo hizo decir a uno de sus personajes: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

Esto es el cambio, la nada, lo inerte... Lo siento pero mi esperanza ha muerto.

Lunes, 25 de Mayo 2015
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