SEGURIDAD Y DEFENSA: Manuel Sánchez Gómez-Merelo




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Hacia un modelo integral basado en la continuidad de funciones esenciales

La evolución del entorno de riesgos, caracterizado por amenazas híbridas, interdependencias críticas y alta digitalización, ha impulsado un cambio profundo en el marco regulatorio europeo y nacional. La nueva legislación en materia de resiliencia -inspirada en la Directiva CER- introduce un cambio de paradigma en la protección de infraestructuras críticas.



 

En España, el Gobierno ha aprobado, a propuesta del Ministerio del Interior, el proyecto de Ley de Protección y Resiliencia de Entidades Críticas, que incorpora al ordenamiento jurídico nacional la más reciente directiva europea sobre la salvaguarda de aquellas instituciones y empresas que prestan servicios esenciales en sectores estratégicos indispensables para mantener las funciones sociales o las actividades económicas vitales en el ámbito nacional y la Unión Europea. Este cambio supone la transición desde el modelo tradicional de protección de activos hacia un enfoque centrado en la resiliencia de las entidades críticas, donde el objetivo principal es garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
 

  1. Introducción: del modelo PIC a la resiliencia
     
El modelo español de protección de infraestructuras críticas, basado en la Ley 8/2011 y su desarrollo reglamentario, ha sido durante años un referente en la gestión de la seguridad estratégica. Sin embargo, el contexto actual ha evolucionado significativamente hacia: Mayor exposición a riesgos complejos; Interdependencia entre sistemas físicos y digitales; Incremento de amenazas híbridas. En este escenario, el enfoque tradicional -centrado en la protección de infraestructuras- resulta insuficiente. La nueva normativa impulsa un cambio hacia la resiliencia, entendida como la capacidad de las organizaciones para anticipar, resistir, responder y recuperarse ante cualquier tipo de incidente.
 
  1. Origen del cambio: el marco europeo
     
La transformación normativa tiene su origen en el marco europeo, especialmente en la Directiva de Resiliencia de Entidades Críticas (CER). Esta normativa introduce tres elementos clave:
 
  • Ampliación del alcance: más sectores y servicios esenciales
     
  • Enfoque “all hazards”: consideración de todo tipo de amenazas
     
  • Orientación a funciones críticas: más allá del activo físico
     
Además, la Directiva CER se complementa con otras regulaciones como NIS2, consolidando un modelo donde la seguridad física y la ciberseguridad convergen.
 
  1. Transformación del modelo español
     
La adaptación de la normativa española implica una evolución significativa del modelo actual.
 
  • De infraestructura crítica a entidad crítica
     
El foco se desplaza: De la infraestructura al servicio que presta; Del activo a la función esencial.
 
  • De protección a resiliencia
     
Se pasa de: Proteger a garantizar continuidad; Reaccionar a anticipar
 
  • De cumplimiento a gestión activa
     
La seguridad deja de ser un ejercicio de cumplimiento normativo para convertirse en un proceso continuo de gestión del riesgo.
 
  1. Un nuevo modelo de gestión de riesgos
     
La nueva normativa introduce un enfoque más avanzado y dinámico: Evaluación integral: Inclusión de riesgos físicos, digitales, naturales e híbridos; Análisis de interdependencias Enfoque basado en escenarios: Eventos extremos; Crisis complejas; Impactos en cascada Evaluación continua: Revisión periódica de riesgos; Adaptación a cambios del entorno
 
  1. Nuevas obligaciones para operadores críticos
     
El nuevo marco normativo establece exigencias más amplias y profundas para los operadores.
 
  • Planes de resiliencia
     
Evolución de los tradicionales: Planes de Seguridad del Operador (PSO);  Planes de Protección Específicos (PPE) Hacia modelos integrados que incluyen: Continuidad de negocio; Gestión de crisis; Recuperación operativa
 
  • Gobernanza y organización
     
Designación de responsables de resiliencia; Integración en la alta dirección; Estructuras de coordinación interna
 
  • Gestión de incidentes
     
Notificación obligatoria; Coordinación con autoridades; Evaluación posterior
 
  • Continuidad operativa
     
Planes de continuidad robustos; Redundancia de sistemas; Capacidades de recuperación
 
  1. Refuerzo de la colaboración público–privada
     
Uno de los pilares del nuevo modelo es la intensificación de la cooperación entre sector público y privado. Elementos clave: Intercambio de información; Sistemas de alerta temprana; Coordinación en la gestión de crisis Las autoridades asumen un rol más activo en: Supervisión: Apoyo operativo; Evaluación de resiliencia
 
  1. Convergencia con la ciberseguridad
     
La integración con la normativa de ciberseguridad, especialmente NIS2, es uno de los aspectos más relevantes. Características del nuevo enfoque: Gestión unificada de riesgos físicos y digitales; Protección de sistemas OT e IT; Enfoque integral “all hazards” Esto obliga a las organizaciones a romper definitivamente la separación entre seguridad física y ciberseguridad.
 
  1. Impacto en la gobernanza empresarial
     
La resiliencia se eleva al máximo nivel de decisión. Implicaciones: Participación del consejo de administración; Responsabilidad directa de la alta dirección; Integración en la estrategia corporativa. Nuevos roles: Chief Security Officer (CSO); Responsable de resiliencia; Coordinación con CISO.
 
  1. Tecnología como habilitador de resiliencia
     
La transformación regulatoria impulsa la adopción de tecnologías avanzadas: Monitorización continua; Sistemas de detección temprana; Analítica de datos; Plataformas integradas de seguridad No obstante, la tecnología debe estar alineada con una estrategia de gestión del riesgo, evitando enfoques puramente tecnológicos.
 
  1. Supervisión, auditoría y cumplimiento
     
El nuevo marco introduce mecanismos más exigentes: Auditorías periódicas de resiliencia; Evaluación de capacidades operativas; Definición de indicadores (KPIs); Medición de tiempos de recuperación
 
  1. Retos y oportunidades
     
Retos: Adaptación del marco normativo actual; Integración real de seguridad física y ciberseguridad; Desarrollo de cultura de resiliencia; Diferentes niveles de madurez entre sectores Oportunidades: Modernización del modelo de seguridad; Mejora de la coordinación institucional; Incremento de la resiliencia nacional; Ventaja competitiva para organizaciones avanzadas Conclusión La nueva Ley de Resiliencia representa un cambio estructural en la protección de infraestructuras críticas en España. El foco se desplaza desde la protección de activos hacia la garantía de continuidad de funciones esenciales, integrando seguridad, tecnología y gobernanza en un modelo único. En este contexto, la resiliencia deja de ser un concepto teórico para convertirse en una capacidad estratégica imprescindible. No se trata solo de evitar fallos, sino de garantizar que, cuando estos ocurran, el sistema siga funcionando y pueda recuperarse con rapidez y eficacia.

La Seguridad Integral e Integrada es un nuevo paradigma en evolución permanente, un paso de la seguridad tradicional a la seguridad estratégica, de enfoques aislados a modelos integrados y sistémicos y una evolución de la reacción a la anticipación y resiliencia.
La seguridad ya no es un área funcional, es un eje estratégico de sostenibilidad y continuidad.



 

Veamos esquemáticamente la realidad de nuestra percepción y establecer un Decálogo sobre Resiliencia y Gobernanza. La Seguridad Integral e Integrada ante el nuevo Marco Regulatorio Global.
 

El Cambio de Paradigma: Estrategia Corporativa y Ciudadana
 

En el actual entorno de multicrisis global, la seguridad ha dejado de ser una función periférica para consolidarse como un eje transversal de la estrategia corporativa y ciudadana.
 

La transición desde modelos reactivos hacia modelos de Seguridad Estratégica no es solo una evolución técnica, sino un imperativo de supervivencia.
 

Para la alta dirección, la seguridad hoy se mide por la capacidad de garantizar la continuidad operativa y la reputación institucional, bajo una supervisión regulatoria cada vez más estricta.
 

Concepto de Seguridad Integral e Integrada
 

El éxito de la seguridad moderna radica en superar la fragmentación departamental a través de dos dimensiones críticas:
 

Dimensión Integral (El Qué): un enfoque holístico que protege de forma coordinada el capital humano, los activos físicos, los activos intangibles (información, reputación y propiedad intelectual) y los procesos críticos (operaciones y resiliencia).
 

Dimensión Integrada (El Cómo): la convergencia real entre la Seguridad Física (Safety & Security) y la Ciberseguridad. Esta condición hibrida permite una visibilidad de 360° sobre el mapa de riesgos, eliminando los silos de información y optimizando la respuesta ante amenazas que saltan del mundo digital al físico.
 

A ello, habría que sumarle la Integración Público-Privada, la cooperación entre: Administraciones públicas, Operadores estratégicos, Empresas de seguridad y Organismos de inteligencia.
 

Evolución del paradigma de seguridad. El Marco Regulatorio como Impulsor Estratégico
 

La evolución del paradigma está hoy acelerada por un entorno normativo internacional que exige responsabilidad proactiva a la alta dirección. La seguridad ya no es voluntaria, es una obligación de gobernanza:
 

Directivas de Resiliencia (NIS2 y CER): en el marco europeo, la directiva NIS2 eleva las exigencias de ciberseguridad para sectores críticos, mientras que la directiva CER (Critical Entity Resilience) pone el foco en la resiliencia física ante sabotajes o desastres naturales. Ambas obligan a una visión integrada donde la interdependencia físico-digital es el centro de la estrategia.
 

Normativas Internacionales (ISO): el despliegue de este paradigma se apoya en marcos de referencia globales como la ISO 27001 (Seguridad de la Información), la ISO 22301 (Continuidad de Negocio) y la ISO 31000 (Gestión de Riesgos). Estos estándares proporcionan un lenguaje común para que los responsables técnicos y directivos puedan medir la madurez de su organización.
 

DORA (Digital Operational Resilience Act): específicamente para el sector financiero, este reglamento refuerza la necesidad de que la tecnología y la operativa sean resilientes ante cualquier interrupción sistémica.
 

Todo ello, sobre la base de una protección física básica para respuesta a incidentes y una seguridad preventiva de evaluación integral de riesgos con protocolos y procedimientos e incorporación tecnológica específica.
 

Una seguridad integrada con coordinación entre las áreas, la gestión transversal del riesgo y el uso intensivo de tecnología.
 

Una seguridad predictiva y resiliente con analítica avanzada, inteligencia de amenazas, modelos predictivos y resiliencia organizacional.
 

Nuevo entorno de riesgos. Riesgos interconectados
 

El nuevo planteamiento de análisis y evaluación de riesgos, amenazas y vulnerabilidades (Físicos, Digitales, Humanos, Ambientales, Reputacionales), se enmarca en una complejidad creciente con interdependencia de sistemas, Infraestructuras críticas y una globalización de amenazas híbridas con combinación de: Ciberataques, Sabotajes, Desinformación, Presión económica o social.
 

Seguridad como sistema integrado. Enfoque sistémico
 

La organización de la seguridad (prevención + protección) ha de plantearse como un ecosistema de riesgos con interdependencia entre procesos críticos, con una arquitectura de seguridad en segmentos o capas: física, tecnológica, operativa, estratégica y de resiliencia.
 

Se establecerán centros integrados de control y seguridad: SOC (ciberseguridad), PSIM (seguridad física), Centros de control unificados.
 

Colaboración público-privada
 

La imprescindible colaboración público-privada es una necesidad estratégica que debe ir avanzando hacía una colaboración/integración operativa, teniendo en cuenta que la mayoría de infraestructuras esenciales y críticas son privadas pero el impacto de incidentes es público.
 

Los modelos de cooperación han de ir avanzando y mejorando en el intercambio de información, la inteligencia compartida, los protocolos coordinados y la respuesta conjunta.
 

Todo ello redunda en beneficios para una mejor detección de amenazas, una respuesta más rápida y, una reducción de impacto.
 

La Convergencia Público-Privada ha de plantearse como una necesidad táctica, como un ecosistema donde, principalmente, en las infraestructuras críticas, su caída impacta directamente en el interés público y la colaboración Público-Privada (CPP) es el catalizador de la resiliencia nacional.
 

Los directivos deben ver en la CPP un canal de intercambio de inteligencia bidireccional que reduce el impacto de las amenazas híbridas y facilita el cumplimiento de las nuevas obligaciones de notificación de incidentes exigidas por ley.
 

Arquitectura Técnica y el Factor Humano
 

La arquitectura de seguridad debe estructurarse en capas interoperables (Detección, SOC/PSIM e Inteligencia Artificial). Sin embargo, el habilitador más crítico es la Cultura de Seguridad.
 

La normativa actual (como NIS2) responsabiliza directamente a la alta dirección de la falta de formación y concienciación. Por ello, la seguridad debe ser parte del ADN corporativo, liderada por un CSO con presencia activa en los comités de decisión.
 

La inteligencia artificial, la analítica de datos, la videovigilancia inteligente, la ciberseguridad avanzada, la IoT y los sensores y detección integrada, son la clave de las nuevas instalaciones de seguridad.
 

En este sentido, hemos de seguir avanzando de lo reactivo a lo predictivo mediante la detección temprana, las alertas automatizadas y los modelos de riesgo dinámico. Teniendo en cuenta los riesgos tecnológicos como la dependencia digital, las nuevas superficies de ataque y las vulnerabilidades en sistemas críticos.
 

Formación continua y cultura de seguridad
 

La transformación hacia la seguridad integral e integrada debe ir acompañada de una sólida política de formación y capacitación continua. El desarrollo de competencias digitales, el pensamiento crítico y la alfabetización en ciberseguridad son esenciales para mantener la eficacia operativa del personal y la conciencia preventiva en toda la sociedad.
 

Para ello, es precisa una nueva formación especializada que tiene como principales objetivos adquirir las capacidades imprescindibles para desempeñar funciones de seguridad (prevención y protección), adquiriendo las competencias profesionales necesarias para el diseño, planificación, gestión e implantación de los correspondientes planes y protocolos de seguridad.
 

En este sentido, el factor humano es la primera línea de defensa y el principal vector de riesgo donde son elementos clave la formación, la concienciación, el liderazgo y la comunicación
 

Resiliencia como objetivo estratégico
 

El objetivo final no es la infalibilidad, sino la Resiliencia. Una organización que adopta la seguridad integral e integrada no solo cumple con la regulación, sino que construye una ventaja competitiva.
 

La resiliencia es la capacidad de: anticipar, resistir, responder, recuperarse y adaptarse donde sus componentes básicos y objetivos son la continuidad de funcionamiento, la gestión de crisis y el aprendizaje organizativo.
 

Ser capaz de absorber el impacto de una crisis, adaptarse y emerger fortalecido es lo que asegura la confianza de inversores, clientes y la sociedad en un mundo de riesgo permanente.
 

Gobernanza de la seguridad
 

El nuevo paradigma de la seguridad integral e integrada requiere igualmente de un liderazgo con implicación de la alta dirección y un rol estratégico del Director de Seguridad/CSO basado en la gestión global del riesgo y las decisiones informadas.
 

A modo de resumen, podemos determinar que la seguridad integral e integrada es un paradigma en evolución constante donde la complejidad del entorno exige enfoques sistémicos y colaborativos y donde la resiliencia es el objetivo final y el liderazgo y la estrategia marcan la diferencia en una seguridad que ya no consiste en proteger lo que tenemos, sino en garantizar que podamos seguir operando pese a incidencias y contingencias de diferente grado de inseguridad y potenciales consecuencias mediante una seguridad autónoma y automatizada, una inteligencia artificial aplicada, una mayor integración público-privada y una regulación más exigente que, además, presenta la seguridad como ventaja competitiva.


Editado por
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO
Eduardo Martínez de la Fe
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO, es consultor internacional de seguridad, arquitecto técnico y periodista. Completa esta formación con diversos cursos de postgrado en las áreas de seguridad pública y privada, defensa comunicaciones.

Dedicado por más de 30 años a la Consultoría e Ingeniería de Seguridad y Defensa por más de 20 países como asesor para asuntos aeroportuarios, puertos, cárceles hospitales, entidades bancarias, museos, transporte ferroviario, servicios de Correos y puertos.

Es socio fundador y presidente para Europa de la Federación Mundial de Seguridad (WSF), Director para Europa de la Secretaría Iberoamericana de Seguridad, Asesor gubernamental en materia de integración operativa de seguridad pública y privada en diversos países latinoamericanos.

Como experiencia académica es profesor de postgrado en ICADE (Universidad Pontificia Comillas de Madrid) desde 1986, codirector de postgrado en la Facultad de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) y director del Curso de Seguridad en Infraestructuras Críticas del Instituto General Gutierrez Mellado de la UNED, así como conferenciante habitual y profesor en más de 20 países sobre Seguridad y Defensa.

Su representación institucional es principalmente como Miembro Experto de la Comisión Mixta de Seguridad del Ministerio del Interior, Director para Europa de la Federación Panamericana de Seguridad (FEPASEP), representante “ad honores” de la Federación de Empresas de Seguridad del MERCOSUR (FESESUR), asesor del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para asuntos de Seguridad Ciudadana y Observatorio de Delincuencia en Panamá, socio fundador y de honor del Observatorio de Seguridad Integral en Hospitales (OSICH), socio fundador y vicepresidente de la Asociación para la Protección de Infraestructuras Críticas (APIC)

Autor y director de la BIBLIOTECA DE SEGURIDAD, editorial de Manuales de Proyectos, Organización y Gestión de Seguridad

Actualmente es presidente y director del Grupo de Estudios Técnicos (GET), socio-senior partner de TEMI GROUP Consultoría Internacional y socio-director de CIRCULO de INTELIGENCIA consultora especializada.