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La ciencia sigue rompiendo límites: exoneuronas y androides están cada vez más cerca

Boletín semanal de Tendencias21


Nos adentramos cada vez más en terreno desconocido: hemos impreso en 3D un tejido cerebral que crece como si fuera humano, y estamos montando una red colaborativa para conseguir un cerebro robótico capaz de generar androides. Incluso ya tenemos la primera niña IA haciendo tareas humanas. También hemos descubierto que personas dormidas mueven con la mente un objeto virtual y conseguido un cristal de tiempo longevo que cambiará muchas cosas.


09/02/2024

¿Exoneuronas en puertas?


Los intentos para replicar el cerebro humano en un laboratorio incluyen la creación de modelos informáticos de células cerebrales, el cultivo de "minicerebros" o organoides a partir de células madre, y la generación de modelos en miniatura de cerebros 3D. Pero ahora se ha ido un poco más lejos: científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison han impreso en 3D un tejido cerebral que crece y funciona como el tejido cerebral humano.

Las neuronas impresas en este experimento se comunican entre ellas como si estuvieran en un tejido biológico, un desarrollo que perfecciona la técnica de los organoides cerebrales. Entre otras cosas, eso significa que las neuronas tienen vida propia y que no necesitan un tejido cerebral biológico para desarrollar su actividad, al menos hasta determinados niveles de complejidad. Estos desarrollos me suscitan una duda: ¿esas exoneuronas podrán llegar a pensar algo en algún momento de su vida fuera de un cerebro biológico, tal como ha sugerido Ray Kurzweil?

Cerebro robótico general


Este desarrollo nos conduce a otro no menos apasionante: la creación de un cerebro robótico general, capaz de generar androides como los que hemos visto hasta ahora solo en la ciencia ficción. En la actualidad, 34 laboratorios de robótica de América, Europa y Asia se han unido para crear una plataforma colaborativa y abierta, en la que comparten datos, recursos y códigos informáticos, para crear un cerebro robótico que pueda controlar y aprender de diferentes tipos de robots.

Esa plataforma ya cuenta con 527 habilidades alcanzadas por diferentes robots a través de 160.266 tareas. El objetivo final no está cerca todavía, pero ya ha salido del espacio de la utopía para convertirse en algo plausible.
 

Cristales de tiempo longevos


Y seguimos bordeando la frontera del conocimiento actual en torno a otra tecnología: la de los cristales de tiempo, un nuevo estado de la materia diferente a las fases sólida, líquida, gaseosa y plasmática, que se perfila como una máquina de movimiento perpetuo, ya que su red atómica se organiza en el tiempo de la misma forma que los sólidos pueden cristalizarse en el espacio. Estos cristales servirán, por ejemplo, para obtener GPS mucho más precisos o para potenciar la comunicación cuántica.

La novedad en este campo tecnológico viene de un nuevo cristal de tiempo continuo que vivió 10 millones de veces más de lo que se pudo demostrar en experimentos anteriores: su vida útil es de al menos 40 minutos, y potencialmente podría vivir mucho más. Esto supone superar una barrera infranqueable porque este nuevo estado de la materia había durado hasta ahora solo escasos segundos. El entusiasmo del sector es patente por este desarrollo, que tiene importantes implicaciones para la física fundamental, ya que abre la puerta a explorar la naturaleza del tiempo y la termodinámica en el ámbito cuántico.

 

Controlar el mundo mientras dormimos


Otra fisura en los límites del conocimiento actual la aporta la empresa REMspace: ha logrado el primer control bidireccional de un objeto virtual a partir de un sueño lúcido. Mientras sus cerebros permanecían en la fase REM del sueño, cinco personas pudieron controlar conscientemente un vehículo Tesla virtual mientras dormían, una experiencia que duró desde algunos segundos hasta varios minutos.

Este desarrollo cambia nuestra idea de las capacidades humanas y no va a terminar aquí: ahora intentarán que personas con sueños lúcidos naveguen por Internet. Espeluznante. 

 

La IA aprueba en los dilemas morales: puede conducir coches autónomos


Resulta sorprendente también que, en un sofisticado experimento, la IA mostrara un comportamiento ético muy similar al humano al ser sometida a 50.000 escenarios de accidentes en los que estaban implicadas personas. Eso significaría que la IA está capacitada para controlar coches autónomos, una tecnología que está en pleno desarrollo.

Aquí no se puede hablar de genética ni epigenética, pero está claro que desarrollos humanos tan imprevisibles como la IA llevan en sus algoritmos destellos de la cultura humana.

Habrá que ver lo que aporta al respecto la primera niña IA, que ha llegado al mundo dotada de emociones e intelecto y de la capacidad de aprender de forma autónoma. Se comporta como si tuviera tres o cuatro años y representa un avance significativo para el campo de la inteligencia artificial general. Y ya se comporta como cualquier otro miembros de la familia.
 

Dos revelaciones genuinas


Otras dos revelaciones aportamos esta semana con firma propia: la primera, que las tractoradas que sacuden a Europa y España tienen una alarmante reivindicación: que se rebajen los controles sobre los pesticidas. El científico Eduardo Costas advierte que en eso no tienen razón los agricultores: esos químicos han costado miles de vidas y enfermos crónicos, al tiempo que han producido un tremendo desastre ecológico. Y lo seguirán haciendo si no controlamos su uso.

La segunda revelación descubre que las mujeres son las más afectadas por el cambio climático y las que más tienen que aportar a la solución de la crisis planetaria. Sin embargo, aunque siguen excluidas mayoritariamente de los ámbitos de decisión medioambientales y de la ciencia del clima, las mujeres no callan y además actúan. Contamos su experiencia de la mano de la historiadora Alicia Domínguez y del científico Eduardo Costas.
 

Y mucho más


Hay muchas cosas más que hemos descubierto esta semana, como que los taxis aéreos recorrerán los cielos de París durante los juegos olímpicos de 2024 gracias a una sofisticada red de sensores digitales dotados de IA que operan como controladores aéreos; o que se han cartografiado los genomas de 51 especies animales, incluyendo gatos, delfines, canguros, pingüinos, tiburones y tortugas, un desarrollo equivalente a una "máquina del tiempo evolutiva".

También nos hemos tropezado con una nueva supertierra a solo 137 años luz de la Tierra que podría ser un mundo habitable; y hemos comprobado que un asteroide se desintegró sobre el continente antártico hace aproximadamente 2,5 millones de años.

Todavía hay más cosas que hemos averiguado esta semana y que puedes seguir, por ejemplo, a través de las páginas del Periódico de España, uno de los medios digitales de Prensa Ibérica donde estamos presentes cada día. ¡¡Que lo disfrutes!!
 



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