Reseñas
Entre los dioses y la nada. Religiones, espiritualidades, ateísmos
Juan Antonio Martínez de la Fe , 03/07/2023
Ficha Técnica
Título: Entre los dioses y la nada. Religiones, espiritualidades, ateísmos
Autor: Jordi Corominas
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2023
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 528
ISBN: 978-84-17796-78-5
Precio: 30 euros
Es este uno de los libros que nacen con vocación de amplitud de miradas. Puede ser considerado como un manual, de muy fácil acceso a través de un detallado índice y con nociones muy concisas, a la vez que diáfanas y clarificadoras, de los extremos que aborda.
Afirma el autor que este libro “quiere ser una pequeña topografía, una introducción a las grandes búsquedas de sentido de la humanidad desde lo más primordial y encomiable de cada una y desde una profunda admiración y curiosidad por todas estas cosas tan inútiles”. Y, como posibles cosas inútiles, se refiere a las formas religiosas, ateas y agnósticas más significativas con las que la humanidad ha ido elaborando y dando sentido a su existencia.
La obra consta de tres partes bien diferenciadas. Una primera (capítulos I a IV) se destina a conferir claridad a los conceptos, parte esencial para una correcta comprensión de la totalidad; la segunda parte está dedicada a detallar los mitos y religiones en diferentes culturas, incluyendo los mitos y creencias de las personas indiferentes al hecho religioso, las agnósticas y las ateas, con un apartado para hablar del futuro de los mitos y las creencias. La tercera parte está constituida por una selección de textos destinados a complementar determinados apartados del libro, selección muy bien estudiada y que presta un singular apoyo documental en la lectura del texto.
A tal fin, Corominas hace una presentación sencilla, clara y breve de cada creencia rehuyendo la caricatura y buscando lo esencial con el subrayado de los elementos primordiales de cada perspectiva.
Conceptos
Antes de entrar en detalles, el autor aborda un marco de generalidades que servirá de guía en la lectura de la obra. Así, por ejemplo, desintegra, en sus propias palabras, la división entre creyentes y no creyentes, que lastra el posible diálogo sobre las creencias últimas y su planteamiento.
Así, pues, se enfrenta al problema del término creencia. “Lo cierto es que todos estamos embarcados, condicionados cada uno por su creencia. No es que el religioso sea creyente y el arreligioso no creyente, sino que creen en cosas distintas”. Porque, en el fondo, se puede vivir sin religión, pero no sin algún tipo de creencia.
Se ocupa Corominas, también, del término religión. La religión, con independencia de que se estime que es verdadera o falsa, es, ante todo, un hecho. Y, como concepto, no es estático y definitivo, sino que ha ido cambiando a lo largo de los siglos hasta alcanzar la definición actual del término.
Ante esta situación, plantea una estrategia fenomenológica, es decir, situarnos en un nivel filosófico radical para examinar las cosas tal y como se me aparecen en mis percepciones, mucho antes de cualquier intento de explicación de lo que pueda ser la entidad percibida.
Por lo tanto, la fenomenología comienza, pues, “buscando si hay una estructura previa a toda creencia atea, agnóstica, religiosa o de la naturaleza que sea”.
En la base de cualquier postura que se adopte, según Corominas, se encuentra el mito que, en el fondo, es una estrategia para dominar la contingencia, esa posibilidad del caos y el desorden que amenaza la vida humana, asombrada y estremecida por situaciones que se perciben prodigiosas y a las que se pretende dar una explicación.
Tiene, así, el mito diferentes funciones. Una función fundamentadora de la ininterrumpida búsqueda del sentido profundo de la existencia humana. O una función política y social, aportando unificación y estabilización en el caótico vivir humano. También una función terapéutica, al canalizar los miedos y las dudas, la de curar el presente marcado por la contingencia y la nada. Finalmente, una función creadora, ya que sus imágenes fantásticas permiten iluminar la parte poética de la realidad.
El mito, cuando entra en acción, alcanza la categoría de rito. Aquel, el mito, es argumental, mientras que este, el rito, es teatral, aunque necesario. Por su parte, la Modernidad quiere suprimir el tiempo mítico, al considerarlo superado.
Corominas examina con algo de detenimiento los cuatro grandes mitos vigentes que pretenden explicar la presencia del mal en el mundo: el babilónico, el trágico, el órfico y el adánico o mito judeocristiano. Unos párrafos estos que merecen una detenida lectura para una mejor comprensión del resto de la obra.
Si siempre es útil y necesario concretar mucho las definiciones de cada concepto, en una obra como esta es imprescindible, de lo contrario se puede caer en la incomprensión del texto del autor y de qué habla cuando se refiere, por ejemplo, a espiritualidad, mística o religión.
A estos tres conceptos, tan presentes a lo largo del libro, dedica Corominas el correspondiente espacio. Así, la idea de espiritualidad está referida a su sentido más originario: “lo que nos mantiene en la sorpresa de la vida íntima y singular que surge en los actos humanos”. Con esta definición, queda patente que la espiritualidad es un patrimonio de todos los hombres, independientemente de si son religiosos o no.
La misma definición podría valer para mística, es decir, que podemos utilizar el término para todo tipo de experiencia siempre y cuando la desposeamos de su sentido religioso de unión con Dios y de su referencia a un conocimiento extraordinario. Se trata de una experiencia que se hace patente pero que es intraducible en un lenguaje explícito que solo puede ser sentido y vivido.
Finalmente, define religión: “todas aquellas experiencias positivas del fondo último de la realidad, o del surgimiento de todas las cosas, que hacen de este fondo último el fundamento de la plenitud de la propia vida humana”. A este concepto y a su relación con la razón vital, la magia, la ciencia, la vida humana, así como a la ambigüedad constitutiva de las religiones dedica Corominas varias páginas del libro. Del mayor interés.
Tras un capítulo dedicado a una Aproximaciones teóricas al mito y a la religión, en el que aborda distintos modelos de ciencias de la religión: fenomenología, interpretación analítica, interpretación hermenéutica, interpretación antropológica, interpretaciones psicológicas, social o filosófica, así como nuevos modelos de interpretación científica, comienza un análisis pormenorizado de diferentes corrientes, religiones o espiritualidades.
Evidentemente, en este capítulo de aproximaciones, desfilan por las páginas del libro nombres tan ilustres como Rudolf Otto, Mircea Eliade, Feuerbach, Claude Lévi-Strauss, René Girard, Freud, Jung, Marx, Durkheim, Malinowski, Nietzsche o los miembros de la Escuela de Francfort.
Mitos, creencias, religiones
Todo un capítulo está dedicado a entrar en detalle en el tema de los Mitos y religiones chamánicos, animistas y étnicos. Arranca analizando la religión en el paleolítico, a través de las manifestaciones culturales tales como las sepulturas y las pinturas rupestres, para revisar luego las venus neolíticas y el culto a la tierra y el tiempo cíclico. No podía faltar en este bloque el chamanismo, los tótems y tabúes, los ritos de paso y sacrificiales, el culto a la tierra y a los antepasados, finalizando con un pequeño apartado dedicado a la religión indoeuropea.
No menor interés despierta el capítulo dedicado a los Mitos y religiones del Oriente Próximo, que recorre culturas como la de Mesopotamia, que se analiza con especial detenimiento, la de Egipto y Persia.
Todo un capítulo dedica el autor a los Mitos y religiones de la India: vedas, brahamanes, upanishads, samkhya, davaita, locayata, el yoga, jainismo, movimiento ajivika y, especialmente, el budismo con sus tres grandes corrientes. No falta la bhagavad-gita que cierra el capítulo.
Acceden, a continuación, los Mitos y religiones del Lejano Oriente. Encuentran su hueco aquí el taoísmo, analizado con sumo detalle, el confucianismo, el budismo zen y el sintoísmo.
No podían faltar a esta cita los Mitos y religiones grecorromanos así como los Mitos y religiones semitas, dejando para un capítulo posterior el cristianismo: judaísmo, islam, sufismo, sijismo y la fe bahá’i. En el capítulo dedicado al cristianismo, analiza el autor con detenimiento la figura de Jesús, los primeros pasos de esta nueva religión que se separa del judaísmo, y su posterior evolución tras ser declarada religión oficial del imperio.
Por sus peculiaridades, Corominas presenta un capítulo dedicado a los Mitos y religiones latinoamericanos. Un tema muy complejo dadas las muy diversas influencias y mixtificaciones que presenta el panorama de Hispanoamérica en este particular. Recorren estas páginas las creencias nahuas, mayas, incas y las producidas por el mestizaje y las nuevas espiritualidades.
Y, aunque pueda parecer paradójico, el autor incluye un interesante capítulo dedicado a los Mitos y creencias indiferentes, agnósticos y ateos. Aquí se habla del concepto de ateísmo y del ateísmo hindú, el de la Grecia clásica, el ateísmo humanista, el ateísmo de estado, el científico, el antihumanista y el ateísmo cristiano; también se considera el agnosticismo y la indiferencia.
El futuro de mitos y creencias
¿Qué futuro aguarda a los mitos y creencias? Para Corominas, “las diferentes creencias fundamentales, las religiones, los ateísmos, el agnosticismo, la indiferencia y las formas de vida ligadas a ellos, solo se agotarán cuando se agoten las posibilidades humanas, ya sea por la desaparición de la especie o por la transformación transhumana del ser humano”.
Piensa el autor que lo que es patrimonio de la humanidad no es una determinada vía religativa, sino la espiritualidad en su sentido más originario: “la sorpresa ante la apertura a la realidad de todos y cada uno de los actos humanos”.
Si bien el ateísmo parece asegurar su futuro bajo sus diversas formas, su dificultad estribará en explicar la persistencia de la bondad humana y la contradicción que supone declararse ateo y actuar moralmente de conformidad con el bien. Sin embargo, al agnosticismo le predice un crecimiento bastante exiguo, lo contrario de lo que ocurrirá con quienes se muestran indiferentes ante el hecho religioso en su sentido más amplio. Por otro lado, Corominas constata que la mayor parte de la población mundial actual se identifica con algún grupo religioso.
Concluyendo
En este extenso libro podemos encontrar un compendio de la evolución de los mitos hacia las religiones y hacia la espiritualidad, no solo desde una perspectiva global, sino detallada con alusión a los hitos más destacados en este campo a través de la historia hasta el tiempo presente.
Ha sabido Corominas extraer de cada mito, de cada creencia, de cada religión lo esencial y fundamental para una correcta y sucinta comprensión de sus bases históricas y básicas, lo que permite una fácil contemplación panorámica de la realidad en este campo. Se constituye así en un libro imprescindible como herramienta de consulta para cualquier persona interesada en esta profunda realidad.
A ello coadyuva una metódica y pedagógica estructura expositiva, alimentada con un lenguaje muy accesible sin concesiones a lo que pueda resultar no adecuado para la claridad y comprensión del hilo conductor de la obra.
Finalmente, la exigente selección de textos que se incluyen constituye una relevante herramienta de apoyo al lector. Su inclusión en una sección incluida al final de la obra, evita la tortuosa lectura de unos incisos o notas a pie de página que harían engorrosa la lectura del texto.
Es evidente que el libro es fruto de un esfuerzo reflexivo e investigador por parte de Jordi Corominas, tras el que se esconden, sin duda, muchas horas de intenso trabajo, que, por supuesto, es merecedor del agradecimiento.
Índice
Presentación
I. EL ORIGEN DE LAS CREENCIAS
1. Siempre estamos embarcados.- 2. El problema del término creencia.- 3. El problema del término religión.- 4. La estrategia fenomenológica.- 5. Los actos humanos como surgimiento de cosas..- 6. El surgimiento: la extrañeza, el misterio, la sorpresa.- 7. Espiritualidad, desligación y religación: a) La religación y sus plasmaciones; b) La historia y la verdad de las cuatro vías; c) La desligación.- 8. Opción, creencia, fe.
II. ¿QUÉ ES EL MITO?
1. Etimología.- 2. Origen.- 3. El símbolo: a) El símbolo y el misterio; b) El símbolo y la idolatría.- 4. Mito y rito.- 5. Función del mito.- 6. Mito y logos: a) La superación del mito; b) La superación de la razón; c) La oposición sagrado-profano; d) El peligro del totalitarismo.- 7. La logomítica: a) La imbricación del mito y el logos; b) El mito como una vía más de la razón humana.- 8. La interpretación ilustrada y la romántica.- 9. Mito, historia y Modernidad.- 10. Cuatro grandes mitos vigentes.
III. ¿QUÉ ES RELIGIÓN?
1. Espiritualidad, mística y religión.- 2. Definición de religión.- 3. Cultura y religión.- 4. La religación y la religión.- 5. Razón vital y religión: a) Las vías de la razón humana; b) la verdad racional de las religiones.- 6. Magia y religión.- 7. Ciencia y religión.- 8. Vida humana y religión.- 9. La ambigüedad constitutiva de las religiones: a) Institucionalización de las religiones.
IV. APROXIMACIONES TEÓRICAS AL MITO Y A LA RELIGIÓN
1.Las ciencias de la religión.- 2. Modelos de interpretación fenomenológica: a) Fenomenología religiosa (Rudolf Otto, Mircea Eliade); b) Fenomenología filosófica.- 3. Modelos de interpretación analítica.- 4. Modelos de interpretación hermenéutica.- 5. Modelos de interpretación antropológica: a) Ludwig Feuerbach (1804-1872); b) Claude Lévi-Strauss (1908-2009); c) René Girard (1923-2015).- 6. Modelos de interpretación psicológica: a) El psicoanálisis de Sigmund Freud (1856-1939); b) Carl Gustav Jung 1875-1961); c) La psicología humanista (1950-…).- 7. Modelos de interpretación social: a) Karl Marx(1818-1883); b) Émile Durkheim (1858-1917); c) Bronislaw Malinowski (1884-1942).- 8. Modelos de interpretación filosófica: a) Friedrich Nietzsche (1844-1900); b) La escuela de Francfort (1920-…).- 9. Nuevos modelos de interpretación científica.- 10. La parcialidad de todas las aproximaciones.
V. MITOS Y RELIGIONES CHAMÁNICOS, ANIMISTAS Y ÉTNICOS
1. La religión en el Paleolítico (3000000-9000 a.C.): a) Sepulturas; b) Pinturas rupestres.- 2. Venus neolíticas.- 3. Culto a la tierra y tiempo cíclico.- 4. Chamanismo.- 5. Tótems y tabúes.- 6. Ritos de paso.- 7. La ley cosmo-moral.- 8. Ritos sacrificiales.- 9. Culto a la tierra.- 10. Culto a los antepasados.- 11. La religión indoeuropea.
VI. MITOS Y RELIGIONES DEL ORIENTE PRÓXIMO
1. Mesopotamia: a) El rey-sacerdote; b) Primer monacato; c) Hammurabi; d) Enuma Elish, mito de la creación; e) Poder religioso y poder imperial; f) Renovación de la naturaleza y del orden imperial; g) Orden cósmico; h) Epopeya de Gilgamesh (1600 a.C.); i) Teodicea babilónica.- 2. Egipto: a) Período arcaico (3100-2686 a.C.); b) Imperio antiguo (2686-2181 a.C.); c) Período medio (2190-1500 a.C.); d) El mito de Osiris y el Libro de los muertos; e) Imperio nuevo (1550-1070 a.C.).- 3. Persia: a) El zoroastrismo; b) El maniqueísmo.
VII. MITOS Y RELIGIONES DE LA INDIA
1. Los Vedas: a) Los primeros Vedas; b) Dioses védicos.- 2. La vía sacrificial de los brahmanes.- 3. La rueda infernal de las reencarnaciones: las Upanishads.- 4. La liberación por el conocimiento: la filosofía samkhya, advaita y lokaiata.- 5. La liberación por la devoción y el rito: la religión popular de la India.- 6. La liberación por la ascesis: el yoga.- 7. La liberación por la ascesis y la no violencia: el jainismo.- 8. La aceptación del destino: el movimiento ajivika.- 9. La liberación mediante una acción sin deseo: el budismo: a) La liberación del deseo; b) El budismo popular; c) Las tres grandes corrientes budistas; d) El budismo tibetano.- 10. La liberación por la renuncia de los resultados de la acción: la Bhagavad-gita.
VIII. MITOS Y RELIGIONES DEL LEJANO ORIENTE
1. Tao: a) Escritos taoístas; b) Wu-wei (no actúes); c) Crítica a la inteligencia y a los sentidos; d) Meditación y serenidad; e) Política; f) Tao-Kiao.- 2. Confucio (551-479 a.C.).- 3. Budismo zen.- 4. Sintoísmo.
IX. MITOS Y RELIGIONES GRECORROMANOS
1. La religión griega: a) Poetas y rapsodas; b) Mito trágico; c) Homero y Hesíodo (siglo VIII a.C.); d) Los dioses olímpicos; e) La muerte y el Hades; f) Oráculos.- 2. Mitos griegos fundacionales: a) El mito de Prometeo; b) El mito de las edades; c) El mito de Sísifo.- 3. Cultos mistéricos: a) Orfismo; b) Eleusis; c) Dionisos.- 4. Primeras reflexiones filosóficas sobre la religión.- 5. La religión romana: a) Mitraísmo.
X. MITOS Y RELIGIONES SEMITAS
1. Judaísmo: a) Éxodo y monoteísmo; b) Creación; c) Sociedad alternativa; d) La historia y la libertad; e) la verdad y la historia; f) El Reino de Dios; g) Diáspora; h) Sionismo.- 2. Islam: a) Orígenes; b) La primera predicación de Mahoma; c) Hégira (huida); d) Los pilares del Islam; e) La sucesión; f) El Corán; g) La sharía (ley islámica).- Sufismo.- 4. Sijismo.- 5. La fe Bahá’i.
XI. MITOS Y RELIGIÓN CRISTIANOS
1. El contexto sociorreligioso en el que vivió Jesús.- 2. El proyecto de Jesús.- 3. La no violencia.- 4. La crucifixión de Jesús.- 5. Jesús como el rostro de Dios.- 6. El cristianismo de los primeros siglos.- 7. La Biblia.- 8. El giro constantiniano y la cristiandad.- 9. Volver a los orígenes.
XII. MITOS Y RELIGIONES LATINOAMERICANOS
1. Nahuas: a) El dios Quetzalcóatl; b) El Quinto Sol y los sacrificios humanos; c) Tlamatinime (los que saben algo); d) Presagios; e) Tiempo cíclico, tiempo histórico.- 2. Mayas.- 3. Incas: a) Inca. Hijos del Sol; b) Sincretismo inca y nobleza.- 4. Mestizaje: a) Catolicismo popular; b) La Virgen de Guadalupe y la Santa Muerte; c) Religiones afroamericanas; d) Nuevas espiritualidades; e) Neopentecostalismo; f) La Tierra sin Mal.
XIII. MITOS Y CREENCIAS INDIFERENTES, AGNÓSTICOS Y ATEOS
1. La noción de ateísmo.- 2. El ateísmo como una posibilidad universal.- 3. Ateísmo hindú.- 4. Ateísmo griego: a) La crítica a la religión tradicional; b) El miedo, la ignorancia y el poder político como origen de la religión; c) El delito de impiedad y la impiedad de los dioses; d) Ateísmo materialista; e) Ateísmo hedonista y epicúreo; f) Ateísmo cínico.- 5. Ateísmo humanista: a)Ateísmo marxista; b) Ateísmo anarquista; c) Ateísmo psicoanalítico; d) Ateísmo existencialista; e) Ateísmo nihilista activo; f) Ateísmo espiritual.- Ateísmo de Estado: a) Ateísmo revolucionario milenarista; b) Ateísmo nacionalista.- 7. Ateísmo científico: a) Nuevo ateísmo; b) Ateísmo posthumanista.- 8. Ateísmo antihumanista: a) Ateísmo nihilista pasivo, Arthur Schopenhauer, John Gray; b) Ateísmo libertino.- 9. Ateísmo cristiano: a) Ateos cristianos; b) Cristianos ateos.- 10. Agnosticismo: a) Oscar Wilde; b) Martin Heidegger.- 11. Indiferencia.
XIV. EL FUTURO DE LOS MITOS Y LAS CREENCIAS
1. La Modernidad y el cientismo.- 2. Capitalismo global y posmodernidad: a) Secularización, Estado y religión.- 3. Las diferentes vías religativas en la actualidad.- 4. La vía atea: a) Ateísmo de Estado y milenarista; b) Ateísmo humanista; c) Ateísmos existenciales y nihilistas.- 5. La vía agnóstica.- 6. L avía de la indiferencia.- 7. La vía religiosa; a) Transhumanismo y religión tecnocientífica; b) Individual-hedonismo y religión líquida; c) Nacional-populismo y religión nacional; d) Ecología y panteísmo.- 8. Religación y desligación.
TEXTOS
Bibliografía general
Bibliografía citada
Índice analítico
Título: Entre los dioses y la nada. Religiones, espiritualidades, ateísmos
Autor: Jordi Corominas
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2023
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 528
ISBN: 978-84-17796-78-5
Precio: 30 euros
Es este uno de los libros que nacen con vocación de amplitud de miradas. Puede ser considerado como un manual, de muy fácil acceso a través de un detallado índice y con nociones muy concisas, a la vez que diáfanas y clarificadoras, de los extremos que aborda.
Afirma el autor que este libro “quiere ser una pequeña topografía, una introducción a las grandes búsquedas de sentido de la humanidad desde lo más primordial y encomiable de cada una y desde una profunda admiración y curiosidad por todas estas cosas tan inútiles”. Y, como posibles cosas inútiles, se refiere a las formas religiosas, ateas y agnósticas más significativas con las que la humanidad ha ido elaborando y dando sentido a su existencia.
La obra consta de tres partes bien diferenciadas. Una primera (capítulos I a IV) se destina a conferir claridad a los conceptos, parte esencial para una correcta comprensión de la totalidad; la segunda parte está dedicada a detallar los mitos y religiones en diferentes culturas, incluyendo los mitos y creencias de las personas indiferentes al hecho religioso, las agnósticas y las ateas, con un apartado para hablar del futuro de los mitos y las creencias. La tercera parte está constituida por una selección de textos destinados a complementar determinados apartados del libro, selección muy bien estudiada y que presta un singular apoyo documental en la lectura del texto.
A tal fin, Corominas hace una presentación sencilla, clara y breve de cada creencia rehuyendo la caricatura y buscando lo esencial con el subrayado de los elementos primordiales de cada perspectiva.
Conceptos
Antes de entrar en detalles, el autor aborda un marco de generalidades que servirá de guía en la lectura de la obra. Así, por ejemplo, desintegra, en sus propias palabras, la división entre creyentes y no creyentes, que lastra el posible diálogo sobre las creencias últimas y su planteamiento.
Así, pues, se enfrenta al problema del término creencia. “Lo cierto es que todos estamos embarcados, condicionados cada uno por su creencia. No es que el religioso sea creyente y el arreligioso no creyente, sino que creen en cosas distintas”. Porque, en el fondo, se puede vivir sin religión, pero no sin algún tipo de creencia.
Se ocupa Corominas, también, del término religión. La religión, con independencia de que se estime que es verdadera o falsa, es, ante todo, un hecho. Y, como concepto, no es estático y definitivo, sino que ha ido cambiando a lo largo de los siglos hasta alcanzar la definición actual del término.
Ante esta situación, plantea una estrategia fenomenológica, es decir, situarnos en un nivel filosófico radical para examinar las cosas tal y como se me aparecen en mis percepciones, mucho antes de cualquier intento de explicación de lo que pueda ser la entidad percibida.
Por lo tanto, la fenomenología comienza, pues, “buscando si hay una estructura previa a toda creencia atea, agnóstica, religiosa o de la naturaleza que sea”.
En la base de cualquier postura que se adopte, según Corominas, se encuentra el mito que, en el fondo, es una estrategia para dominar la contingencia, esa posibilidad del caos y el desorden que amenaza la vida humana, asombrada y estremecida por situaciones que se perciben prodigiosas y a las que se pretende dar una explicación.
Tiene, así, el mito diferentes funciones. Una función fundamentadora de la ininterrumpida búsqueda del sentido profundo de la existencia humana. O una función política y social, aportando unificación y estabilización en el caótico vivir humano. También una función terapéutica, al canalizar los miedos y las dudas, la de curar el presente marcado por la contingencia y la nada. Finalmente, una función creadora, ya que sus imágenes fantásticas permiten iluminar la parte poética de la realidad.
El mito, cuando entra en acción, alcanza la categoría de rito. Aquel, el mito, es argumental, mientras que este, el rito, es teatral, aunque necesario. Por su parte, la Modernidad quiere suprimir el tiempo mítico, al considerarlo superado.
Corominas examina con algo de detenimiento los cuatro grandes mitos vigentes que pretenden explicar la presencia del mal en el mundo: el babilónico, el trágico, el órfico y el adánico o mito judeocristiano. Unos párrafos estos que merecen una detenida lectura para una mejor comprensión del resto de la obra.
Si siempre es útil y necesario concretar mucho las definiciones de cada concepto, en una obra como esta es imprescindible, de lo contrario se puede caer en la incomprensión del texto del autor y de qué habla cuando se refiere, por ejemplo, a espiritualidad, mística o religión.
A estos tres conceptos, tan presentes a lo largo del libro, dedica Corominas el correspondiente espacio. Así, la idea de espiritualidad está referida a su sentido más originario: “lo que nos mantiene en la sorpresa de la vida íntima y singular que surge en los actos humanos”. Con esta definición, queda patente que la espiritualidad es un patrimonio de todos los hombres, independientemente de si son religiosos o no.
La misma definición podría valer para mística, es decir, que podemos utilizar el término para todo tipo de experiencia siempre y cuando la desposeamos de su sentido religioso de unión con Dios y de su referencia a un conocimiento extraordinario. Se trata de una experiencia que se hace patente pero que es intraducible en un lenguaje explícito que solo puede ser sentido y vivido.
Finalmente, define religión: “todas aquellas experiencias positivas del fondo último de la realidad, o del surgimiento de todas las cosas, que hacen de este fondo último el fundamento de la plenitud de la propia vida humana”. A este concepto y a su relación con la razón vital, la magia, la ciencia, la vida humana, así como a la ambigüedad constitutiva de las religiones dedica Corominas varias páginas del libro. Del mayor interés.
Tras un capítulo dedicado a una Aproximaciones teóricas al mito y a la religión, en el que aborda distintos modelos de ciencias de la religión: fenomenología, interpretación analítica, interpretación hermenéutica, interpretación antropológica, interpretaciones psicológicas, social o filosófica, así como nuevos modelos de interpretación científica, comienza un análisis pormenorizado de diferentes corrientes, religiones o espiritualidades.
Evidentemente, en este capítulo de aproximaciones, desfilan por las páginas del libro nombres tan ilustres como Rudolf Otto, Mircea Eliade, Feuerbach, Claude Lévi-Strauss, René Girard, Freud, Jung, Marx, Durkheim, Malinowski, Nietzsche o los miembros de la Escuela de Francfort.
Mitos, creencias, religiones
Todo un capítulo está dedicado a entrar en detalle en el tema de los Mitos y religiones chamánicos, animistas y étnicos. Arranca analizando la religión en el paleolítico, a través de las manifestaciones culturales tales como las sepulturas y las pinturas rupestres, para revisar luego las venus neolíticas y el culto a la tierra y el tiempo cíclico. No podía faltar en este bloque el chamanismo, los tótems y tabúes, los ritos de paso y sacrificiales, el culto a la tierra y a los antepasados, finalizando con un pequeño apartado dedicado a la religión indoeuropea.
No menor interés despierta el capítulo dedicado a los Mitos y religiones del Oriente Próximo, que recorre culturas como la de Mesopotamia, que se analiza con especial detenimiento, la de Egipto y Persia.
Todo un capítulo dedica el autor a los Mitos y religiones de la India: vedas, brahamanes, upanishads, samkhya, davaita, locayata, el yoga, jainismo, movimiento ajivika y, especialmente, el budismo con sus tres grandes corrientes. No falta la bhagavad-gita que cierra el capítulo.
Acceden, a continuación, los Mitos y religiones del Lejano Oriente. Encuentran su hueco aquí el taoísmo, analizado con sumo detalle, el confucianismo, el budismo zen y el sintoísmo.
No podían faltar a esta cita los Mitos y religiones grecorromanos así como los Mitos y religiones semitas, dejando para un capítulo posterior el cristianismo: judaísmo, islam, sufismo, sijismo y la fe bahá’i. En el capítulo dedicado al cristianismo, analiza el autor con detenimiento la figura de Jesús, los primeros pasos de esta nueva religión que se separa del judaísmo, y su posterior evolución tras ser declarada religión oficial del imperio.
Por sus peculiaridades, Corominas presenta un capítulo dedicado a los Mitos y religiones latinoamericanos. Un tema muy complejo dadas las muy diversas influencias y mixtificaciones que presenta el panorama de Hispanoamérica en este particular. Recorren estas páginas las creencias nahuas, mayas, incas y las producidas por el mestizaje y las nuevas espiritualidades.
Y, aunque pueda parecer paradójico, el autor incluye un interesante capítulo dedicado a los Mitos y creencias indiferentes, agnósticos y ateos. Aquí se habla del concepto de ateísmo y del ateísmo hindú, el de la Grecia clásica, el ateísmo humanista, el ateísmo de estado, el científico, el antihumanista y el ateísmo cristiano; también se considera el agnosticismo y la indiferencia.
El futuro de mitos y creencias
¿Qué futuro aguarda a los mitos y creencias? Para Corominas, “las diferentes creencias fundamentales, las religiones, los ateísmos, el agnosticismo, la indiferencia y las formas de vida ligadas a ellos, solo se agotarán cuando se agoten las posibilidades humanas, ya sea por la desaparición de la especie o por la transformación transhumana del ser humano”.
Piensa el autor que lo que es patrimonio de la humanidad no es una determinada vía religativa, sino la espiritualidad en su sentido más originario: “la sorpresa ante la apertura a la realidad de todos y cada uno de los actos humanos”.
Si bien el ateísmo parece asegurar su futuro bajo sus diversas formas, su dificultad estribará en explicar la persistencia de la bondad humana y la contradicción que supone declararse ateo y actuar moralmente de conformidad con el bien. Sin embargo, al agnosticismo le predice un crecimiento bastante exiguo, lo contrario de lo que ocurrirá con quienes se muestran indiferentes ante el hecho religioso en su sentido más amplio. Por otro lado, Corominas constata que la mayor parte de la población mundial actual se identifica con algún grupo religioso.
Concluyendo
En este extenso libro podemos encontrar un compendio de la evolución de los mitos hacia las religiones y hacia la espiritualidad, no solo desde una perspectiva global, sino detallada con alusión a los hitos más destacados en este campo a través de la historia hasta el tiempo presente.
Ha sabido Corominas extraer de cada mito, de cada creencia, de cada religión lo esencial y fundamental para una correcta y sucinta comprensión de sus bases históricas y básicas, lo que permite una fácil contemplación panorámica de la realidad en este campo. Se constituye así en un libro imprescindible como herramienta de consulta para cualquier persona interesada en esta profunda realidad.
A ello coadyuva una metódica y pedagógica estructura expositiva, alimentada con un lenguaje muy accesible sin concesiones a lo que pueda resultar no adecuado para la claridad y comprensión del hilo conductor de la obra.
Finalmente, la exigente selección de textos que se incluyen constituye una relevante herramienta de apoyo al lector. Su inclusión en una sección incluida al final de la obra, evita la tortuosa lectura de unos incisos o notas a pie de página que harían engorrosa la lectura del texto.
Es evidente que el libro es fruto de un esfuerzo reflexivo e investigador por parte de Jordi Corominas, tras el que se esconden, sin duda, muchas horas de intenso trabajo, que, por supuesto, es merecedor del agradecimiento.
Índice
Presentación
I. EL ORIGEN DE LAS CREENCIAS
1. Siempre estamos embarcados.- 2. El problema del término creencia.- 3. El problema del término religión.- 4. La estrategia fenomenológica.- 5. Los actos humanos como surgimiento de cosas..- 6. El surgimiento: la extrañeza, el misterio, la sorpresa.- 7. Espiritualidad, desligación y religación: a) La religación y sus plasmaciones; b) La historia y la verdad de las cuatro vías; c) La desligación.- 8. Opción, creencia, fe.
II. ¿QUÉ ES EL MITO?
1. Etimología.- 2. Origen.- 3. El símbolo: a) El símbolo y el misterio; b) El símbolo y la idolatría.- 4. Mito y rito.- 5. Función del mito.- 6. Mito y logos: a) La superación del mito; b) La superación de la razón; c) La oposición sagrado-profano; d) El peligro del totalitarismo.- 7. La logomítica: a) La imbricación del mito y el logos; b) El mito como una vía más de la razón humana.- 8. La interpretación ilustrada y la romántica.- 9. Mito, historia y Modernidad.- 10. Cuatro grandes mitos vigentes.
III. ¿QUÉ ES RELIGIÓN?
1. Espiritualidad, mística y religión.- 2. Definición de religión.- 3. Cultura y religión.- 4. La religación y la religión.- 5. Razón vital y religión: a) Las vías de la razón humana; b) la verdad racional de las religiones.- 6. Magia y religión.- 7. Ciencia y religión.- 8. Vida humana y religión.- 9. La ambigüedad constitutiva de las religiones: a) Institucionalización de las religiones.
IV. APROXIMACIONES TEÓRICAS AL MITO Y A LA RELIGIÓN
1.Las ciencias de la religión.- 2. Modelos de interpretación fenomenológica: a) Fenomenología religiosa (Rudolf Otto, Mircea Eliade); b) Fenomenología filosófica.- 3. Modelos de interpretación analítica.- 4. Modelos de interpretación hermenéutica.- 5. Modelos de interpretación antropológica: a) Ludwig Feuerbach (1804-1872); b) Claude Lévi-Strauss (1908-2009); c) René Girard (1923-2015).- 6. Modelos de interpretación psicológica: a) El psicoanálisis de Sigmund Freud (1856-1939); b) Carl Gustav Jung 1875-1961); c) La psicología humanista (1950-…).- 7. Modelos de interpretación social: a) Karl Marx(1818-1883); b) Émile Durkheim (1858-1917); c) Bronislaw Malinowski (1884-1942).- 8. Modelos de interpretación filosófica: a) Friedrich Nietzsche (1844-1900); b) La escuela de Francfort (1920-…).- 9. Nuevos modelos de interpretación científica.- 10. La parcialidad de todas las aproximaciones.
V. MITOS Y RELIGIONES CHAMÁNICOS, ANIMISTAS Y ÉTNICOS
1. La religión en el Paleolítico (3000000-9000 a.C.): a) Sepulturas; b) Pinturas rupestres.- 2. Venus neolíticas.- 3. Culto a la tierra y tiempo cíclico.- 4. Chamanismo.- 5. Tótems y tabúes.- 6. Ritos de paso.- 7. La ley cosmo-moral.- 8. Ritos sacrificiales.- 9. Culto a la tierra.- 10. Culto a los antepasados.- 11. La religión indoeuropea.
VI. MITOS Y RELIGIONES DEL ORIENTE PRÓXIMO
1. Mesopotamia: a) El rey-sacerdote; b) Primer monacato; c) Hammurabi; d) Enuma Elish, mito de la creación; e) Poder religioso y poder imperial; f) Renovación de la naturaleza y del orden imperial; g) Orden cósmico; h) Epopeya de Gilgamesh (1600 a.C.); i) Teodicea babilónica.- 2. Egipto: a) Período arcaico (3100-2686 a.C.); b) Imperio antiguo (2686-2181 a.C.); c) Período medio (2190-1500 a.C.); d) El mito de Osiris y el Libro de los muertos; e) Imperio nuevo (1550-1070 a.C.).- 3. Persia: a) El zoroastrismo; b) El maniqueísmo.
VII. MITOS Y RELIGIONES DE LA INDIA
1. Los Vedas: a) Los primeros Vedas; b) Dioses védicos.- 2. La vía sacrificial de los brahmanes.- 3. La rueda infernal de las reencarnaciones: las Upanishads.- 4. La liberación por el conocimiento: la filosofía samkhya, advaita y lokaiata.- 5. La liberación por la devoción y el rito: la religión popular de la India.- 6. La liberación por la ascesis: el yoga.- 7. La liberación por la ascesis y la no violencia: el jainismo.- 8. La aceptación del destino: el movimiento ajivika.- 9. La liberación mediante una acción sin deseo: el budismo: a) La liberación del deseo; b) El budismo popular; c) Las tres grandes corrientes budistas; d) El budismo tibetano.- 10. La liberación por la renuncia de los resultados de la acción: la Bhagavad-gita.
VIII. MITOS Y RELIGIONES DEL LEJANO ORIENTE
1. Tao: a) Escritos taoístas; b) Wu-wei (no actúes); c) Crítica a la inteligencia y a los sentidos; d) Meditación y serenidad; e) Política; f) Tao-Kiao.- 2. Confucio (551-479 a.C.).- 3. Budismo zen.- 4. Sintoísmo.
IX. MITOS Y RELIGIONES GRECORROMANOS
1. La religión griega: a) Poetas y rapsodas; b) Mito trágico; c) Homero y Hesíodo (siglo VIII a.C.); d) Los dioses olímpicos; e) La muerte y el Hades; f) Oráculos.- 2. Mitos griegos fundacionales: a) El mito de Prometeo; b) El mito de las edades; c) El mito de Sísifo.- 3. Cultos mistéricos: a) Orfismo; b) Eleusis; c) Dionisos.- 4. Primeras reflexiones filosóficas sobre la religión.- 5. La religión romana: a) Mitraísmo.
X. MITOS Y RELIGIONES SEMITAS
1. Judaísmo: a) Éxodo y monoteísmo; b) Creación; c) Sociedad alternativa; d) La historia y la libertad; e) la verdad y la historia; f) El Reino de Dios; g) Diáspora; h) Sionismo.- 2. Islam: a) Orígenes; b) La primera predicación de Mahoma; c) Hégira (huida); d) Los pilares del Islam; e) La sucesión; f) El Corán; g) La sharía (ley islámica).- Sufismo.- 4. Sijismo.- 5. La fe Bahá’i.
XI. MITOS Y RELIGIÓN CRISTIANOS
1. El contexto sociorreligioso en el que vivió Jesús.- 2. El proyecto de Jesús.- 3. La no violencia.- 4. La crucifixión de Jesús.- 5. Jesús como el rostro de Dios.- 6. El cristianismo de los primeros siglos.- 7. La Biblia.- 8. El giro constantiniano y la cristiandad.- 9. Volver a los orígenes.
XII. MITOS Y RELIGIONES LATINOAMERICANOS
1. Nahuas: a) El dios Quetzalcóatl; b) El Quinto Sol y los sacrificios humanos; c) Tlamatinime (los que saben algo); d) Presagios; e) Tiempo cíclico, tiempo histórico.- 2. Mayas.- 3. Incas: a) Inca. Hijos del Sol; b) Sincretismo inca y nobleza.- 4. Mestizaje: a) Catolicismo popular; b) La Virgen de Guadalupe y la Santa Muerte; c) Religiones afroamericanas; d) Nuevas espiritualidades; e) Neopentecostalismo; f) La Tierra sin Mal.
XIII. MITOS Y CREENCIAS INDIFERENTES, AGNÓSTICOS Y ATEOS
1. La noción de ateísmo.- 2. El ateísmo como una posibilidad universal.- 3. Ateísmo hindú.- 4. Ateísmo griego: a) La crítica a la religión tradicional; b) El miedo, la ignorancia y el poder político como origen de la religión; c) El delito de impiedad y la impiedad de los dioses; d) Ateísmo materialista; e) Ateísmo hedonista y epicúreo; f) Ateísmo cínico.- 5. Ateísmo humanista: a)Ateísmo marxista; b) Ateísmo anarquista; c) Ateísmo psicoanalítico; d) Ateísmo existencialista; e) Ateísmo nihilista activo; f) Ateísmo espiritual.- Ateísmo de Estado: a) Ateísmo revolucionario milenarista; b) Ateísmo nacionalista.- 7. Ateísmo científico: a) Nuevo ateísmo; b) Ateísmo posthumanista.- 8. Ateísmo antihumanista: a) Ateísmo nihilista pasivo, Arthur Schopenhauer, John Gray; b) Ateísmo libertino.- 9. Ateísmo cristiano: a) Ateos cristianos; b) Cristianos ateos.- 10. Agnosticismo: a) Oscar Wilde; b) Martin Heidegger.- 11. Indiferencia.
XIV. EL FUTURO DE LOS MITOS Y LAS CREENCIAS
1. La Modernidad y el cientismo.- 2. Capitalismo global y posmodernidad: a) Secularización, Estado y religión.- 3. Las diferentes vías religativas en la actualidad.- 4. La vía atea: a) Ateísmo de Estado y milenarista; b) Ateísmo humanista; c) Ateísmos existenciales y nihilistas.- 5. La vía agnóstica.- 6. L avía de la indiferencia.- 7. La vía religiosa; a) Transhumanismo y religión tecnocientífica; b) Individual-hedonismo y religión líquida; c) Nacional-populismo y religión nacional; d) Ecología y panteísmo.- 8. Religación y desligación.
TEXTOS
Bibliografía general
Bibliografía citada
Índice analítico
Reseñas
Anatomía del cristianismo
Juan Antonio Martínez de la Fe , 21/04/2023
Ficha Técnica
Título: Anatomía del cristianismo
Autor: José Cobo
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 255
ISBN: 978-84-17796-76-1
Precio: 19 euros
Con este título, José Cobo culmina su interesantísima trilogía, que arrancó con Incapaces de Dios. Contra la divinidad oceánica, al que siguió La paradójica realidad de Dios, libros ambos reseñados en esta sección. En el primero de ellos, aborda la cuestión de la propia realidad de Dios, lejos de una divinidad antropomórfica que lleva al sujeto moderno a decantarse por el panteísmo de las espiritualidades sin credo. En el segundo, Cobo nos plantea cómo la presencia de Dios, paradójicamente, se manifiesta por su ausencia.
En este tercer libro, el autor profundiza directamente en el cristianismo que, pese al aire de familia que pudiera presentar con otras religiones, no es una más entre ellas. Va más allá: afirma que está más cerca del ateísmo que de una religión al uso. Sorprendentes expresiones que encuentran adecuada explicitación en las páginas de este tercer libro que comentamos.
Aunque cada uno de estos títulos puede ser leído de manera autónoma e independiente, sin embargo, el entramado filosófico que resulta del conjunto de la trilogía invita a considerar este importante estudio como un todo.
Con muy buen criterio, Cobo ofrece en esta obra, A modo de introducción, unas tesis, unas ideas con el propósito de orientar la lectura. Constituyen un excelente recurso que ayuda al lector.
Tesis preliminares
Su primera tesis es concisa: hay Dios. Sin embargo, su presencia, su realidad, es la de su ausencia o eterno por-venir. La pregunta que hay que hacerse no es si hay algo así como un dios, sino a qué nos obliga (si es que nos obliga) “el hecho de que el haber de Dios sea el de una alteridad en falta”. Nos hallamos ante la extrema trascendencia de Dios, a su retroceso en la historia.
Segunda tesis: la historia de la caída es la clave hermenéutica de cuanto cabe afirmar sobre la relación de Dios con el hombre, incluyendo la Encarnación. A tener presente: no nos encontramos ante un relato que busque describir lo que sucedió, no; se trata de la expresión narrativa de la posición del hombre respecto a Dios. Y algo importante: “si Dios es un acto de amor -si Dios es su salida de sí hacia lo otro de sí-, entonces la caída tuvo que afectar también a Dios”.
Ese salir de sí de Dios, no es una opción suya; muy al contrario: es el acto por el que Dios es el que es y, justamente, por lo que Él es libertad. Nos asombra y supera ese silencio de Dios, que no es otra cosa que el síntoma de su ponerse en manos del hombre para llegar a ser el que es.
Tesis tercera: “Jesús de Nazaret es el quién de Dios, su modo de ser, y no únicamente un hombre de Dios entre otros”. Idea destacada que se reitera reiteradamente a lo largo de todo el libro, en contra de las opiniones docetistas o las propias del arrianismo, pese a que, religiosamente, pueden ser consistentes.
Cuarta tesis: hubo resurrección de Jesús, aunque no podamos admitirla ni siquiera como un hecho del pasado. Muchos de los seguidores del nazareno tampoco aceptaron su resurrección, por lo que ha habido quien ha pretendido dar un carpetazo al tema, sin tener en cuenta que sin resurrección el cristianismo quedaría privado de lo esencial. Modernamente, tan solo cabe afirmar que algunos creyeron que Jesús había resucitado.
Planteadas sus tesis, Cobo continúa en esta introducción, ofreciendo en cada paso o epígrafe nuevas ideas que completan su objetivo. Tratándose de una anatomía del cristianismo, hay que seguir cuidadosamente su planteamiento ante frases como “el cristianismo está a un paso de convertirse en un asunto de especialistas o nostálgicos. Quizás no la religión, pero sí lo específico de la fe cristiana. […] No obstante, y a pesar de que actualmente tengamos serias dificultades a la hora de entender las fórmulas del credo, el mensaje original del cristianismo aún tiene algo que decirnos y algo decisivo”. ¡Cuántos creyentes se sentirán identificados con estas afirmaciones!
Así, aborda el interesante aspecto de Una epistemología cristiana. O La fe como postura, donde nos advierte de que la pregunta con respecto a la verdad de las fórmulas de la fe no es qué hechos podrán confirmarlas, sino quién dice qué, admitiendo, eso sí, que las fórmulas de la fe son ininteligibles fuera de la relación corporal con Dios.
También se refiere a la ironía del Evangelio, que afirma que Dios es un Dios que cuelga de una cruz. Dios y sus imágenes es otro de los remas abordados por el autor, junto con Un asunto personal, cuando lo habitual es que, si hablamos de Él, lo hagamos en clave impersonal. O el algo más extenso bloque dedicado a Del lado del hombre, del lado de Dios, en el que nos expone que cuanto podamos decir sobre la esencia o el modo de ser de Dios, al margen de su encarnación, no lo decimos de Dios, sino únicamente de las imágenes que de Él nos hacemos.
Cuando nos habla de la Identificación de Dios, nos lo resume diciendo que Dios se identifica con el crucificado, en un doble sentido: en un primero, por simpatía y, en un segundo sentido, de la manera que el yo se identifica con su cuerpo o carácter. Apartado con el que cierra esta extensa pero necesaria Introducción.
A partir de aquí José Cobo desarrolla estos contenidos a lo largo de tres capítulos, para culminar con otro A modo de conclusión.
El Dios de la fe
El primero de ellos, tercero de la obra, lo titula El Dios de la fe y la divinidad religiosa, que abre exponiendo la dificultad que tenemos hoy en admitir el estar en manos de alguien, mientras que la idea de libertad no casa bien con el sentimiento de absoluta dependencia, sentimiento menospreciado por la crítica ilustrada de la religión como algo infantil, impropio de la madurez.
Pero los capítulos más interesantes de la obra son los referidos a la Encarnación y a la Resurrección. En ellos es donde más se percibe el título general del libro. Son también los más extensos, abordando distintos aspectos de vida, muerte y resurrección de Jesús, siempre en relación con la figura del Padre.
Dentro del referido a la Encarnación y por lo paradójica que pudiera resultar la afirmación, destaca cómo el cristianismo se encuentra más cerca del ateísmo que del teísmo, ya que la fe cristiana apunta a un Dios que se vacía de su divinidad por amor a su criatura.
Por supuesto, no deja de lado el significado de la Encarnación con las discusiones, origen de herejías, sobre si Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, lo que lleva a Cobo a profundizar en el misterio de la Trinidad. Por supuesto, incide en la idea reiterada a lo largo del estudio, de que Jesús no es el representante de Dios, “sino Dios en persona o, si se prefiere, el cuerpo de Dios”.
Tras abordar la tesis sobre Jesús hijo único de Dios, profundiza en el cuarto evangelio, pues es el que se sumerge más en cuestiones tales como el Dios cristiano y el Dios de Jesús, finalizando el capítulo con una alusión al Apocalipsis.
Resurrección
Y culminada la exposición de la Encarnación y la muerte de Jesús en el cruz, aborda el autor el capítulo quinto de su obra, Et resurrexit, que arranca con una frase contundente: “Sin Resurrección no hay cristianismo”. No elude Cobo tratar sobre el hecho histórico de la resurrección de Jesús, tema sujeto a múltiples interpretaciones, desde su realidad en la historia hasta maneras de expresar una situación que no implicaría, necesariamente, el volver a la vida de un Jesús fallecido por su crucifixión.
José Cobo expone con claridad su postura en este asunto: “para nosotros, de entrada, lo que vale es lo que el acontecimiento de la Resurrección revela: al crucificado como el quién de Dios, esto es, a Dios hecho hombre”. Lo que, evidentemente, equivale a decir que, a la hora de recuperar la fe en la resurrección de los muertos, el punto de partida inexcusable es la Encarnación.
Ya en el capítulo dedicado a modo de conclusión, alude, como era previsible, a Nietzsche, que consideraba al cristianismo como un platonismo para el pueblo.
Concluyendo
Este tercer libro de la trilogía de José Cobo no decepciona; muy al contrario, corona y culmina el pensamiento que ha desarrollado en los dos primeros títulos. En este, concretamente, con una exposición más centrada, si cabe, en la figura de Jesús: su vida, su enseñanza y, sobre todo, en su muerte y resurrección.
Viendo el extenso índice de la obra, que figura más adelante, se puede seguir, paso a paso, el desarrollo de la exposición que hace de su pensamiento. Y, en cualquier caso, su lectura es más que recomendable para obtener una amplia visión de las tesis de José Cobo, tesis cargadas de profundidad y que merecen una lectura sosegada y reflexiva para tratar de llegar hasta sus más recónditos rincones.
Como es habitual en el autor, su estilo, pese a la dificultad que entraña una lectura de textos profundos, ayuda mucho a su comprensión y la reiteración de las ideas principales inserta más en la mente del lector el nudo fundamental de su pensamiento.
Índice
I. AFINAR LAS CUERDAS
1 Sobre la creencia.- 2 Lo que importa.- 3 Page break
II. A MODO DE INTRODUCCIÓN
1 Las tesis.- 2 El motivo.- 3 El acceso a Jesús: un apunte metodológico.- 4 Una epistemología cristiana.- 5 La fe como postura.- 6 Evangelio e ironía.- 7 Dios y sus imágenes.- 8 Un asunto personal.- 9 Del lado del hombre, del lado de Dios .- 10 De la identificación de Dios
III EL DIOS DE LA FE Y LA DIVINIDAD RELIGIOSA
1 La cuestión religiosa.- 2 Fe y sentido.- 3 El individuo y la religión.- 4 Lo espiritual y lo tautológico.- 5 Sobre los ángeles.- 6 Imaginar a Dios.- 7 Imaginar a Dios (y 2).- 8 Sub iudice.- 9 Afinando.- 10 Abraham y la isla del tesoro.- 11 Más allá del más allá.- 12 El otro Abraham.- 13 La paz del desierto.- 14 Una nota sobre Freud y el superyo.- 15 Una fábula cristiana.- 16 Es de bien nacido …- 17 Esto del creer.- 18 En manos de
IV ENCARNACIÓN
1 Primicias.- 2 La gran humillación.- 3 Sobre el poder de Dios: un debate cristológico.- 4 ¿Como si el hombre se hiciera chimpancé?- 5 Dios verdadero y hombre verdadero.- 6 Un monoteísmo cristológico (más un apunte trinitario).- 7 La subjetividad como clave hermenéutica de la Trinidad.- 8 Sobre el Espíritu.- 9 Jesús no es el representante de Dios.- 10 La cuestión del monogenés y el Jesús histórico.- 11 El prólogo del cuarto evangelio.- 12 Ascendente y descendente.- 13 El contraste entre las cristologías neotestamentarias.- 14 El círculo hermenéutico de la dogmática cristológica.- 15 Cristo, ¿un cínico itinerante?- 16 No hay otro Dios que el que cuelga de una cruz.- 17 Dios es amor.- 18 Amor y temor de Dios.- 19 De la amistad con Dios.- 20 Jesús y la Ley.- 21 Hecho pecado.- 22 De las madres.- 23 El Dios cristiano y el Dios de Jesús.- 24 ¿Una salvación para Yoda?- 25 Apocalipsis ¿aún?
V ET RESURREXIT
1 De entrada.- 2 La Resurrección como hecho.- 3 Ver es ver como.- 4 Resurrección y anuncio.- 5 El núcleo duro del kerigma.- 6 ¿Hubo un sepulcro vacío? 7 Sobre el milagro.- 8 Ezequiel.- 9 Según las Escrituras.- 10 El salmo 110.- 11 El Siervo de Yavhé.- 12 Emaús.- 13 Ya tarda.- 14 El perdón de los resucitados.- 11 La gran objeción
VI. UN PAR DE BREVES A MODO DE CONCLUSIÓN
1 Un Dios de.- 2 Nietzsche
Título: Anatomía del cristianismo
Autor: José Cobo
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 255
ISBN: 978-84-17796-76-1
Precio: 19 euros
Con este título, José Cobo culmina su interesantísima trilogía, que arrancó con Incapaces de Dios. Contra la divinidad oceánica, al que siguió La paradójica realidad de Dios, libros ambos reseñados en esta sección. En el primero de ellos, aborda la cuestión de la propia realidad de Dios, lejos de una divinidad antropomórfica que lleva al sujeto moderno a decantarse por el panteísmo de las espiritualidades sin credo. En el segundo, Cobo nos plantea cómo la presencia de Dios, paradójicamente, se manifiesta por su ausencia.
En este tercer libro, el autor profundiza directamente en el cristianismo que, pese al aire de familia que pudiera presentar con otras religiones, no es una más entre ellas. Va más allá: afirma que está más cerca del ateísmo que de una religión al uso. Sorprendentes expresiones que encuentran adecuada explicitación en las páginas de este tercer libro que comentamos.
Aunque cada uno de estos títulos puede ser leído de manera autónoma e independiente, sin embargo, el entramado filosófico que resulta del conjunto de la trilogía invita a considerar este importante estudio como un todo.
Con muy buen criterio, Cobo ofrece en esta obra, A modo de introducción, unas tesis, unas ideas con el propósito de orientar la lectura. Constituyen un excelente recurso que ayuda al lector.
Tesis preliminares
Su primera tesis es concisa: hay Dios. Sin embargo, su presencia, su realidad, es la de su ausencia o eterno por-venir. La pregunta que hay que hacerse no es si hay algo así como un dios, sino a qué nos obliga (si es que nos obliga) “el hecho de que el haber de Dios sea el de una alteridad en falta”. Nos hallamos ante la extrema trascendencia de Dios, a su retroceso en la historia.
Segunda tesis: la historia de la caída es la clave hermenéutica de cuanto cabe afirmar sobre la relación de Dios con el hombre, incluyendo la Encarnación. A tener presente: no nos encontramos ante un relato que busque describir lo que sucedió, no; se trata de la expresión narrativa de la posición del hombre respecto a Dios. Y algo importante: “si Dios es un acto de amor -si Dios es su salida de sí hacia lo otro de sí-, entonces la caída tuvo que afectar también a Dios”.
Ese salir de sí de Dios, no es una opción suya; muy al contrario: es el acto por el que Dios es el que es y, justamente, por lo que Él es libertad. Nos asombra y supera ese silencio de Dios, que no es otra cosa que el síntoma de su ponerse en manos del hombre para llegar a ser el que es.
Tesis tercera: “Jesús de Nazaret es el quién de Dios, su modo de ser, y no únicamente un hombre de Dios entre otros”. Idea destacada que se reitera reiteradamente a lo largo de todo el libro, en contra de las opiniones docetistas o las propias del arrianismo, pese a que, religiosamente, pueden ser consistentes.
Cuarta tesis: hubo resurrección de Jesús, aunque no podamos admitirla ni siquiera como un hecho del pasado. Muchos de los seguidores del nazareno tampoco aceptaron su resurrección, por lo que ha habido quien ha pretendido dar un carpetazo al tema, sin tener en cuenta que sin resurrección el cristianismo quedaría privado de lo esencial. Modernamente, tan solo cabe afirmar que algunos creyeron que Jesús había resucitado.
Planteadas sus tesis, Cobo continúa en esta introducción, ofreciendo en cada paso o epígrafe nuevas ideas que completan su objetivo. Tratándose de una anatomía del cristianismo, hay que seguir cuidadosamente su planteamiento ante frases como “el cristianismo está a un paso de convertirse en un asunto de especialistas o nostálgicos. Quizás no la religión, pero sí lo específico de la fe cristiana. […] No obstante, y a pesar de que actualmente tengamos serias dificultades a la hora de entender las fórmulas del credo, el mensaje original del cristianismo aún tiene algo que decirnos y algo decisivo”. ¡Cuántos creyentes se sentirán identificados con estas afirmaciones!
Así, aborda el interesante aspecto de Una epistemología cristiana. O La fe como postura, donde nos advierte de que la pregunta con respecto a la verdad de las fórmulas de la fe no es qué hechos podrán confirmarlas, sino quién dice qué, admitiendo, eso sí, que las fórmulas de la fe son ininteligibles fuera de la relación corporal con Dios.
También se refiere a la ironía del Evangelio, que afirma que Dios es un Dios que cuelga de una cruz. Dios y sus imágenes es otro de los remas abordados por el autor, junto con Un asunto personal, cuando lo habitual es que, si hablamos de Él, lo hagamos en clave impersonal. O el algo más extenso bloque dedicado a Del lado del hombre, del lado de Dios, en el que nos expone que cuanto podamos decir sobre la esencia o el modo de ser de Dios, al margen de su encarnación, no lo decimos de Dios, sino únicamente de las imágenes que de Él nos hacemos.
Cuando nos habla de la Identificación de Dios, nos lo resume diciendo que Dios se identifica con el crucificado, en un doble sentido: en un primero, por simpatía y, en un segundo sentido, de la manera que el yo se identifica con su cuerpo o carácter. Apartado con el que cierra esta extensa pero necesaria Introducción.
A partir de aquí José Cobo desarrolla estos contenidos a lo largo de tres capítulos, para culminar con otro A modo de conclusión.
El Dios de la fe
El primero de ellos, tercero de la obra, lo titula El Dios de la fe y la divinidad religiosa, que abre exponiendo la dificultad que tenemos hoy en admitir el estar en manos de alguien, mientras que la idea de libertad no casa bien con el sentimiento de absoluta dependencia, sentimiento menospreciado por la crítica ilustrada de la religión como algo infantil, impropio de la madurez.
Pero los capítulos más interesantes de la obra son los referidos a la Encarnación y a la Resurrección. En ellos es donde más se percibe el título general del libro. Son también los más extensos, abordando distintos aspectos de vida, muerte y resurrección de Jesús, siempre en relación con la figura del Padre.
Dentro del referido a la Encarnación y por lo paradójica que pudiera resultar la afirmación, destaca cómo el cristianismo se encuentra más cerca del ateísmo que del teísmo, ya que la fe cristiana apunta a un Dios que se vacía de su divinidad por amor a su criatura.
Por supuesto, no deja de lado el significado de la Encarnación con las discusiones, origen de herejías, sobre si Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, lo que lleva a Cobo a profundizar en el misterio de la Trinidad. Por supuesto, incide en la idea reiterada a lo largo del estudio, de que Jesús no es el representante de Dios, “sino Dios en persona o, si se prefiere, el cuerpo de Dios”.
Tras abordar la tesis sobre Jesús hijo único de Dios, profundiza en el cuarto evangelio, pues es el que se sumerge más en cuestiones tales como el Dios cristiano y el Dios de Jesús, finalizando el capítulo con una alusión al Apocalipsis.
Resurrección
Y culminada la exposición de la Encarnación y la muerte de Jesús en el cruz, aborda el autor el capítulo quinto de su obra, Et resurrexit, que arranca con una frase contundente: “Sin Resurrección no hay cristianismo”. No elude Cobo tratar sobre el hecho histórico de la resurrección de Jesús, tema sujeto a múltiples interpretaciones, desde su realidad en la historia hasta maneras de expresar una situación que no implicaría, necesariamente, el volver a la vida de un Jesús fallecido por su crucifixión.
José Cobo expone con claridad su postura en este asunto: “para nosotros, de entrada, lo que vale es lo que el acontecimiento de la Resurrección revela: al crucificado como el quién de Dios, esto es, a Dios hecho hombre”. Lo que, evidentemente, equivale a decir que, a la hora de recuperar la fe en la resurrección de los muertos, el punto de partida inexcusable es la Encarnación.
Ya en el capítulo dedicado a modo de conclusión, alude, como era previsible, a Nietzsche, que consideraba al cristianismo como un platonismo para el pueblo.
Concluyendo
Este tercer libro de la trilogía de José Cobo no decepciona; muy al contrario, corona y culmina el pensamiento que ha desarrollado en los dos primeros títulos. En este, concretamente, con una exposición más centrada, si cabe, en la figura de Jesús: su vida, su enseñanza y, sobre todo, en su muerte y resurrección.
Viendo el extenso índice de la obra, que figura más adelante, se puede seguir, paso a paso, el desarrollo de la exposición que hace de su pensamiento. Y, en cualquier caso, su lectura es más que recomendable para obtener una amplia visión de las tesis de José Cobo, tesis cargadas de profundidad y que merecen una lectura sosegada y reflexiva para tratar de llegar hasta sus más recónditos rincones.
Como es habitual en el autor, su estilo, pese a la dificultad que entraña una lectura de textos profundos, ayuda mucho a su comprensión y la reiteración de las ideas principales inserta más en la mente del lector el nudo fundamental de su pensamiento.
Índice
I. AFINAR LAS CUERDAS
1 Sobre la creencia.- 2 Lo que importa.- 3 Page break
II. A MODO DE INTRODUCCIÓN
1 Las tesis.- 2 El motivo.- 3 El acceso a Jesús: un apunte metodológico.- 4 Una epistemología cristiana.- 5 La fe como postura.- 6 Evangelio e ironía.- 7 Dios y sus imágenes.- 8 Un asunto personal.- 9 Del lado del hombre, del lado de Dios .- 10 De la identificación de Dios
III EL DIOS DE LA FE Y LA DIVINIDAD RELIGIOSA
1 La cuestión religiosa.- 2 Fe y sentido.- 3 El individuo y la religión.- 4 Lo espiritual y lo tautológico.- 5 Sobre los ángeles.- 6 Imaginar a Dios.- 7 Imaginar a Dios (y 2).- 8 Sub iudice.- 9 Afinando.- 10 Abraham y la isla del tesoro.- 11 Más allá del más allá.- 12 El otro Abraham.- 13 La paz del desierto.- 14 Una nota sobre Freud y el superyo.- 15 Una fábula cristiana.- 16 Es de bien nacido …- 17 Esto del creer.- 18 En manos de
IV ENCARNACIÓN
1 Primicias.- 2 La gran humillación.- 3 Sobre el poder de Dios: un debate cristológico.- 4 ¿Como si el hombre se hiciera chimpancé?- 5 Dios verdadero y hombre verdadero.- 6 Un monoteísmo cristológico (más un apunte trinitario).- 7 La subjetividad como clave hermenéutica de la Trinidad.- 8 Sobre el Espíritu.- 9 Jesús no es el representante de Dios.- 10 La cuestión del monogenés y el Jesús histórico.- 11 El prólogo del cuarto evangelio.- 12 Ascendente y descendente.- 13 El contraste entre las cristologías neotestamentarias.- 14 El círculo hermenéutico de la dogmática cristológica.- 15 Cristo, ¿un cínico itinerante?- 16 No hay otro Dios que el que cuelga de una cruz.- 17 Dios es amor.- 18 Amor y temor de Dios.- 19 De la amistad con Dios.- 20 Jesús y la Ley.- 21 Hecho pecado.- 22 De las madres.- 23 El Dios cristiano y el Dios de Jesús.- 24 ¿Una salvación para Yoda?- 25 Apocalipsis ¿aún?
V ET RESURREXIT
1 De entrada.- 2 La Resurrección como hecho.- 3 Ver es ver como.- 4 Resurrección y anuncio.- 5 El núcleo duro del kerigma.- 6 ¿Hubo un sepulcro vacío? 7 Sobre el milagro.- 8 Ezequiel.- 9 Según las Escrituras.- 10 El salmo 110.- 11 El Siervo de Yavhé.- 12 Emaús.- 13 Ya tarda.- 14 El perdón de los resucitados.- 11 La gran objeción
VI. UN PAR DE BREVES A MODO DE CONCLUSIÓN
1 Un Dios de.- 2 Nietzsche
Reseñas
Diccionario de los símbolos
Juan Antonio Martínez de la Fe , 21/02/2023
Ficha Técnica
Título: Diccionario de los símbolos
Autores: Mircea Eliade y Ioan Petru Couliano
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Traducción: Roser Homar
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 936
ISBN: 978-84-17796-71-6
Precio: 39,50 euros
Ernst Cassirer caracterizó al ser humano como homo symbolicus y que, para comprenderlo, era necesario analizar su mundo simbólico. De ahí que Jacques Vidal, en la introducción a esta obra, afirme “que la experiencia simbólica atañe profundamente al hombre, le permite abrirse, contraer una alianza, descubrir el misterio y la contemplación”.
Este capítulo introductorio, que Vidal titula Descubriendo el símbolo, constituye un preámbulo más que conveniente para introducirse en el contenido de esta obra, que recorre, de manera detallada, una importante selección de conceptos, elevados a la categoría de símbolos, que nos hace más asequible el alto número de volúmenes que constituye el diccionario de Mircea Eliade.
Definir el símbolo
Son varias las definiciones que, tomadas de diferentes autores que han profundizado en el tema, nos ofrece Vidal. De cada una de ellas destaca algún aspecto que nos ayuda a mejor comprender el alcance de lo que constituye el símbolo.
Así, por ejemplo, aporta la definición dada por André Lalande: “El símbolo es cualquier signo concreto que evoque, en una relación natural, algo ausente o que es imposible percibir”.
Se trata de una definición sencilla y, sobre todo, clara, que nos permite deducir que todo símbolo es un signo concreto, no abstracto, no una alegoría: es una realidad. Es un signo que se abre para conducir a otra cosa, pues señala a una ausencia que, paradójicamente, connota una experiencia de presencia. Y más aún: el símbolo llega a sobrepasar al signo, pues no trata solo de un significado, sino que también es un camino hacia lo que señala.
Otra definición de símbolo es la que nos ofrece Gilbert Durand y que trae Vidal a estas páginas: “El símbolo es una representación simbólica que hace emerger un significado secreto, es la epifanía de un misterio”. Es decir, encierra el símbolo un contenido en un más allá.
Enlaza así con la mística, pues esta no puede vivir sin un lenguaje que supere el lenguaje racional, como es el lenguaje simbólico.
Símbolo dinámico
Analiza seguidamente Vidal la dinámica del símbolo, confrontándolo en primer lugar con la imagen; a este respecto, y siguiendo a Mircea Eliade, afirma que el símbolo no funciona en objetos, sino en imágenes. Utiliza el ejemplo aportado por Nietzsche: Cuando Zaratustra tenía treinta años, dejó su patria y el lago de su patria y se dirigió a la cima de la montaña.
Y analiza las imágenes y los símbolos. Así, la patria es el lugar de su tranquilidad, como lo es la superficie quieta del lago. La patria y el lago de su patria remiten a aquello que resulta familiar; así, pues, las palabras se transforman en imágenes y símbolos.
Analiza, también, las imágenes primordiales o arquetipos, explicando cómo estas conducen a los arquetipos, utilizando el lenguaje de la profunda psicología de Jung. Según esto, todos los objetos, convertidos en imágenes de la conciencia, serían atraídos hacia nosotros “por alguna fuente fundamental, por alguna impronta, algún arquetipo”.
Aborda seguidamente el significado de las imágenes, su funcionamiento. Habla de la correlación existente entre el mundo externo que estas nos ofrecen y nuestro mundo interior; dos mundos que se conjugan en una especie de relación por la que se revela el sentido creador del hombre, un sentido que realizan los grandes místicos y religiosos.
Pone el ejemplo de quien pinta un árbol. Lo que el artista ha querido comunicar va más allá del árbol; es luego el espectador, el hombre, quien crea esa unidad entre esa imagen y su propio mundo interior. “Esta unidad y esta totalidad, si se combinan, realizan una experiencia de trascendencia, una trascendencia de creación”.
Voces del Diccionario
Tratándose de un diccionario, es evidente que se trata, fundamentalmente, de una obra de consulta, visitando sus diferentes entradas. Es imposible, pues, reseñar, siquiera someramente, todas y cada una de las voces que contiene. Eso sí: cada una de ellas mantiene una similar estructura; comienza con una descripción del concepto seguida de un análisis con las manifestaciones en diferentes culturas y tiempos, para finalizar con una bibliografía selecta que ayude al lector a profundizar en ese campo concreto. Aquí ofrecemos unos pocos ejemplos que sirvan de orientación a quien pretenda indagar en esta obra.
Águilas, halcones y serpientes
Los dos primeros términos aparecen juntos en el diccionario, mientras que las serpientes cuentan con su propia entrada, aunque aquí las comentamos unidas por la contraposición que suele haber entre estos animales.
El valor simbólico de águilas y halcones es el de la rapidez, habilidad en el vuelo y saña, por lo que se asocian a diferentes divinidades y principios religiosos. Aquí el autor hace un recorrido por las culturas de iroqueses, sirio-babilonios, olmecas, etc. Un símbolo adicional viene referido a la muerte, pues se las considera aves que transportan los muertos hacia el cielo; al que se puede añadir el de mensajeros y enviados de los dioses o, entre los cristianos, como oración que se eleva a las alturas de la divinidad. No faltan quienes las asocian con la guerra, la majestad divina, la superioridad del intelecto por encima de lo físico o de la fuerza espiritual. Como se puede apreciar, gozan de un amplísimo contenido simbólico.
De donde nace la oposición entre estas aves y la serpiente. Desde luego, la naturaleza enigmática y ambivalente de estos reptiles ha impulsado a los seres humanos a juicios contradictorios, ya que se los considera malvados y capaces de provocar la muerte, por un lado, mientras que por otro encarnan poderes benéficos e, incluso, divinos. Como ejemplo de ello, se aporta la Biblia, donde simbolizan la muerte en el Génesis, consecuencia de su tentación a Eva, y como símbolo de vida, como ocurre con la serpiente de bronce en Números.
En muchas culturas, se asocia la serpiente al principio del mundo o, incluso, conectada con los antepasados, como se aprecia en los monolitos del Neolítico francés, mientras que en África, Asia y Oceanía se la asocia con el alma.
Otro aspecto interesante es la consideración de la serpiente como conocedora de todos los misterios e, incluso, con la astucia, como cuando Jesús recomienda ser astutos como ella, o con la prudencia, tal y como ocurre en los báculos de los obispos coptos y bizantinos. Por su parte, Mircea Eliade le atribuye un significado lunar, como una epifanía de nuestro satélite, mientras que, en algunas culturas, se le imputa un significado fálico. No podemos olvidar que la profesión médica utiliza como símbolo un báculo con serpientes enroscadas a su alrededor, fruto de la atribución de poderes curativos que se transmitió de Siria a Grecia y Roma.
Cánidos
Es el perro, o a veces otros cánidos como el chacal o el lobo, otro animal al que se le otorgan características simbólicas en los mitos y tradiciones de pueblos de todo el mundo.
Por lo general, es ambivalente la función de símbolo que presenta el perro; como compañero de pastores y cazadores, significa fidelidad y vigilancia; pero, al ser consumidor de restos, se le considera un animal peligroso e impuro. Esto ocurre, especialmente, en la tradición islámica, donde, cuando se presentan de color negro, se les considera símbolo del diablo o del alma carnal.
También se le asocia con el sol y con la luna. Incluso, se le considera una divinidad, como ocurre entre los aztecas. Sin embargo, más que encarnar una divinidad, es más frecuente que se le asocie como acompañantes de diversas divinidades para el desempeño de sus funciones. Se llega, incluso, a considerarlo como un héroe cultural en la cultura maya.
Pero hay quienes van más lejos incluyendo al perro entre los ancestros de algunos pueblos, que se consideran descendientes de la unión de una divinidad con uno de estos animales.
También ha sido utilizado el perro como elemento esencial en algún sacrificio ritual, como, por ejemplo para obtener la pureza, para la expiación de determinadas conductas como el adulterio o el incesto; o, incluso, para satisfacer la responsabilidad adquirida por la muerte de un ser humano o como intermediario para evitar catástrofes.
Se destaca generalmente su papel de acompañante, especialmente para el viaje al más allá tras la muerte, por lo que no era raro que fueran enterrados junto con el difunto al que, no solo le servía de acompañamiento en su tránsito, sino que, además, cumplía una función de guía o de guardián.
Tanta es su carga simbólica que no siempre se hace uso de la totalidad de su cuerpo, sino que algunas partes suyas sirven para realzar simbólicamente alguna cualidad; tal es el caso, por ejemplo, del dios Anubis, cuya cabeza pertenece a un perro o a otro cánido, el chacal.
Destacar, finalmente, cómo entre los celtas el perro no está conectado solo con la muerte, sino que juega un destacado papel en los cultos de curación y fertilidad, o cómo en los misterios helenísticos el perro de la diosa señalaba el camino hacia la vida eterna.
Concluyendo
Aquí se ha recogido, sucintamente, el contenido de tres voces del diccionario, únicamente como ejemplo de lo que se puede encontrar el lector al introducirse en la obra.
Pese a que su presencia como diccionario invita a ser utilizado como libro de consulta en momentos determinados, su lectura completa no debe de ser menospreciada. El importante acceso a aspectos simbólicos de representaciones o realidades que nos rodean continuamente unido a una lectura muy accesible y amena, hacen de esta obra una fuente de grata lectura.
La selección de ítems que componen su contenido, evidentemente, por muy cuidadosa y esmerada que sea, no exime de la consulta a la extensa obra de Mircea Eliade; pero sí hace del libro una excelente aproximación capaz de satisfacer la curiosidad más inmediata de un lector interesado en esta temática. A tal fin, se aporta seguidamente el conjunto de entradas de tan interesante diccionario.
Índice
Descubriendo el símbolo, por Jacques Vidal
Mensaje del símbolo
Símbolo y apertura
Símbolo y alianza
Símbolo y misterio
Símbolo y contemplación
La dinámica del símbolo
Símbolo e imagen
Imágenes corrientes
Imágenes primordiales: los arquetipos
El significado de las imágenes
Bibliografía
Agua.- Águilas y halcones.- Alimentación.- Ancla.- Animales.- Árbol.- Astrología.- Axis mundo
Bebida.- Bendición.- Búhos y lechuzas.
Caballo.- Cabellos.- Casa.- Cerveza.- Cenizas.- Centro del mundo.- Cielo (hierofanías celestes).- Cielo (mitos y símbolos).- Círculo.- Cisne.- Colores.- Corazón.- Corona.- Cruz.- Cuernos.- Cuerpo humano.
Danza.- Derecha e izquierda.- Desierto.- Diamante.- Don.- Dragón.- Duplicidad.
Elefante.- Elixir.- Enigmas y paradojas.- Erizos y puercoespines.- Espada.- Espejo.- Esputo.- Estrellas.
Flor.- Fuego.- Fuente.
Gallo.- Gato.
Hada.- Huesos.- Huevos.
Incienso.- Insectos.
Jade.- Jaguar.- Jardín.- Joyas.- Juego y competición.
Laberinto.- Lágrimas.- León.- Levadura.- Llave.- Lluvia.- Lobo.- Luz y tiniebla.- Luna.
Mano.- Mono.- Montaña.- Muchacho.
Números
Oro y plata.- Ovejas y cabras.
Pájaros.- Peces.- Peregrinación.- Perla.- Perro.- Piedras.- Pies.- Portal.- Puente.
Ranas y sapos.- Redes y velos.- Ruido y percusión.
Sal.- Señales y alteraciones corporales.- Serpiente.- Sol.- Sueño.
Tabú.- Tejidos.- Tierra.- Torres.- Tortugas.- Tótem.
Vegetación.- Voto y juramento.- Vuelo.
Título: Diccionario de los símbolos
Autores: Mircea Eliade y Ioan Petru Couliano
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Traducción: Roser Homar
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 936
ISBN: 978-84-17796-71-6
Precio: 39,50 euros
Ernst Cassirer caracterizó al ser humano como homo symbolicus y que, para comprenderlo, era necesario analizar su mundo simbólico. De ahí que Jacques Vidal, en la introducción a esta obra, afirme “que la experiencia simbólica atañe profundamente al hombre, le permite abrirse, contraer una alianza, descubrir el misterio y la contemplación”.
Este capítulo introductorio, que Vidal titula Descubriendo el símbolo, constituye un preámbulo más que conveniente para introducirse en el contenido de esta obra, que recorre, de manera detallada, una importante selección de conceptos, elevados a la categoría de símbolos, que nos hace más asequible el alto número de volúmenes que constituye el diccionario de Mircea Eliade.
Definir el símbolo
Son varias las definiciones que, tomadas de diferentes autores que han profundizado en el tema, nos ofrece Vidal. De cada una de ellas destaca algún aspecto que nos ayuda a mejor comprender el alcance de lo que constituye el símbolo.
Así, por ejemplo, aporta la definición dada por André Lalande: “El símbolo es cualquier signo concreto que evoque, en una relación natural, algo ausente o que es imposible percibir”.
Se trata de una definición sencilla y, sobre todo, clara, que nos permite deducir que todo símbolo es un signo concreto, no abstracto, no una alegoría: es una realidad. Es un signo que se abre para conducir a otra cosa, pues señala a una ausencia que, paradójicamente, connota una experiencia de presencia. Y más aún: el símbolo llega a sobrepasar al signo, pues no trata solo de un significado, sino que también es un camino hacia lo que señala.
Otra definición de símbolo es la que nos ofrece Gilbert Durand y que trae Vidal a estas páginas: “El símbolo es una representación simbólica que hace emerger un significado secreto, es la epifanía de un misterio”. Es decir, encierra el símbolo un contenido en un más allá.
Enlaza así con la mística, pues esta no puede vivir sin un lenguaje que supere el lenguaje racional, como es el lenguaje simbólico.
Símbolo dinámico
Analiza seguidamente Vidal la dinámica del símbolo, confrontándolo en primer lugar con la imagen; a este respecto, y siguiendo a Mircea Eliade, afirma que el símbolo no funciona en objetos, sino en imágenes. Utiliza el ejemplo aportado por Nietzsche: Cuando Zaratustra tenía treinta años, dejó su patria y el lago de su patria y se dirigió a la cima de la montaña.
Y analiza las imágenes y los símbolos. Así, la patria es el lugar de su tranquilidad, como lo es la superficie quieta del lago. La patria y el lago de su patria remiten a aquello que resulta familiar; así, pues, las palabras se transforman en imágenes y símbolos.
Analiza, también, las imágenes primordiales o arquetipos, explicando cómo estas conducen a los arquetipos, utilizando el lenguaje de la profunda psicología de Jung. Según esto, todos los objetos, convertidos en imágenes de la conciencia, serían atraídos hacia nosotros “por alguna fuente fundamental, por alguna impronta, algún arquetipo”.
Aborda seguidamente el significado de las imágenes, su funcionamiento. Habla de la correlación existente entre el mundo externo que estas nos ofrecen y nuestro mundo interior; dos mundos que se conjugan en una especie de relación por la que se revela el sentido creador del hombre, un sentido que realizan los grandes místicos y religiosos.
Pone el ejemplo de quien pinta un árbol. Lo que el artista ha querido comunicar va más allá del árbol; es luego el espectador, el hombre, quien crea esa unidad entre esa imagen y su propio mundo interior. “Esta unidad y esta totalidad, si se combinan, realizan una experiencia de trascendencia, una trascendencia de creación”.
Voces del Diccionario
Tratándose de un diccionario, es evidente que se trata, fundamentalmente, de una obra de consulta, visitando sus diferentes entradas. Es imposible, pues, reseñar, siquiera someramente, todas y cada una de las voces que contiene. Eso sí: cada una de ellas mantiene una similar estructura; comienza con una descripción del concepto seguida de un análisis con las manifestaciones en diferentes culturas y tiempos, para finalizar con una bibliografía selecta que ayude al lector a profundizar en ese campo concreto. Aquí ofrecemos unos pocos ejemplos que sirvan de orientación a quien pretenda indagar en esta obra.
Águilas, halcones y serpientes
Los dos primeros términos aparecen juntos en el diccionario, mientras que las serpientes cuentan con su propia entrada, aunque aquí las comentamos unidas por la contraposición que suele haber entre estos animales.
El valor simbólico de águilas y halcones es el de la rapidez, habilidad en el vuelo y saña, por lo que se asocian a diferentes divinidades y principios religiosos. Aquí el autor hace un recorrido por las culturas de iroqueses, sirio-babilonios, olmecas, etc. Un símbolo adicional viene referido a la muerte, pues se las considera aves que transportan los muertos hacia el cielo; al que se puede añadir el de mensajeros y enviados de los dioses o, entre los cristianos, como oración que se eleva a las alturas de la divinidad. No faltan quienes las asocian con la guerra, la majestad divina, la superioridad del intelecto por encima de lo físico o de la fuerza espiritual. Como se puede apreciar, gozan de un amplísimo contenido simbólico.
De donde nace la oposición entre estas aves y la serpiente. Desde luego, la naturaleza enigmática y ambivalente de estos reptiles ha impulsado a los seres humanos a juicios contradictorios, ya que se los considera malvados y capaces de provocar la muerte, por un lado, mientras que por otro encarnan poderes benéficos e, incluso, divinos. Como ejemplo de ello, se aporta la Biblia, donde simbolizan la muerte en el Génesis, consecuencia de su tentación a Eva, y como símbolo de vida, como ocurre con la serpiente de bronce en Números.
En muchas culturas, se asocia la serpiente al principio del mundo o, incluso, conectada con los antepasados, como se aprecia en los monolitos del Neolítico francés, mientras que en África, Asia y Oceanía se la asocia con el alma.
Otro aspecto interesante es la consideración de la serpiente como conocedora de todos los misterios e, incluso, con la astucia, como cuando Jesús recomienda ser astutos como ella, o con la prudencia, tal y como ocurre en los báculos de los obispos coptos y bizantinos. Por su parte, Mircea Eliade le atribuye un significado lunar, como una epifanía de nuestro satélite, mientras que, en algunas culturas, se le imputa un significado fálico. No podemos olvidar que la profesión médica utiliza como símbolo un báculo con serpientes enroscadas a su alrededor, fruto de la atribución de poderes curativos que se transmitió de Siria a Grecia y Roma.
Cánidos
Es el perro, o a veces otros cánidos como el chacal o el lobo, otro animal al que se le otorgan características simbólicas en los mitos y tradiciones de pueblos de todo el mundo.
Por lo general, es ambivalente la función de símbolo que presenta el perro; como compañero de pastores y cazadores, significa fidelidad y vigilancia; pero, al ser consumidor de restos, se le considera un animal peligroso e impuro. Esto ocurre, especialmente, en la tradición islámica, donde, cuando se presentan de color negro, se les considera símbolo del diablo o del alma carnal.
También se le asocia con el sol y con la luna. Incluso, se le considera una divinidad, como ocurre entre los aztecas. Sin embargo, más que encarnar una divinidad, es más frecuente que se le asocie como acompañantes de diversas divinidades para el desempeño de sus funciones. Se llega, incluso, a considerarlo como un héroe cultural en la cultura maya.
Pero hay quienes van más lejos incluyendo al perro entre los ancestros de algunos pueblos, que se consideran descendientes de la unión de una divinidad con uno de estos animales.
También ha sido utilizado el perro como elemento esencial en algún sacrificio ritual, como, por ejemplo para obtener la pureza, para la expiación de determinadas conductas como el adulterio o el incesto; o, incluso, para satisfacer la responsabilidad adquirida por la muerte de un ser humano o como intermediario para evitar catástrofes.
Se destaca generalmente su papel de acompañante, especialmente para el viaje al más allá tras la muerte, por lo que no era raro que fueran enterrados junto con el difunto al que, no solo le servía de acompañamiento en su tránsito, sino que, además, cumplía una función de guía o de guardián.
Tanta es su carga simbólica que no siempre se hace uso de la totalidad de su cuerpo, sino que algunas partes suyas sirven para realzar simbólicamente alguna cualidad; tal es el caso, por ejemplo, del dios Anubis, cuya cabeza pertenece a un perro o a otro cánido, el chacal.
Destacar, finalmente, cómo entre los celtas el perro no está conectado solo con la muerte, sino que juega un destacado papel en los cultos de curación y fertilidad, o cómo en los misterios helenísticos el perro de la diosa señalaba el camino hacia la vida eterna.
Concluyendo
Aquí se ha recogido, sucintamente, el contenido de tres voces del diccionario, únicamente como ejemplo de lo que se puede encontrar el lector al introducirse en la obra.
Pese a que su presencia como diccionario invita a ser utilizado como libro de consulta en momentos determinados, su lectura completa no debe de ser menospreciada. El importante acceso a aspectos simbólicos de representaciones o realidades que nos rodean continuamente unido a una lectura muy accesible y amena, hacen de esta obra una fuente de grata lectura.
La selección de ítems que componen su contenido, evidentemente, por muy cuidadosa y esmerada que sea, no exime de la consulta a la extensa obra de Mircea Eliade; pero sí hace del libro una excelente aproximación capaz de satisfacer la curiosidad más inmediata de un lector interesado en esta temática. A tal fin, se aporta seguidamente el conjunto de entradas de tan interesante diccionario.
Índice
Descubriendo el símbolo, por Jacques Vidal
Mensaje del símbolo
Símbolo y apertura
Símbolo y alianza
Símbolo y misterio
Símbolo y contemplación
La dinámica del símbolo
Símbolo e imagen
Imágenes corrientes
Imágenes primordiales: los arquetipos
El significado de las imágenes
Bibliografía
Agua.- Águilas y halcones.- Alimentación.- Ancla.- Animales.- Árbol.- Astrología.- Axis mundo
Bebida.- Bendición.- Búhos y lechuzas.
Caballo.- Cabellos.- Casa.- Cerveza.- Cenizas.- Centro del mundo.- Cielo (hierofanías celestes).- Cielo (mitos y símbolos).- Círculo.- Cisne.- Colores.- Corazón.- Corona.- Cruz.- Cuernos.- Cuerpo humano.
Danza.- Derecha e izquierda.- Desierto.- Diamante.- Don.- Dragón.- Duplicidad.
Elefante.- Elixir.- Enigmas y paradojas.- Erizos y puercoespines.- Espada.- Espejo.- Esputo.- Estrellas.
Flor.- Fuego.- Fuente.
Gallo.- Gato.
Hada.- Huesos.- Huevos.
Incienso.- Insectos.
Jade.- Jaguar.- Jardín.- Joyas.- Juego y competición.
Laberinto.- Lágrimas.- León.- Levadura.- Llave.- Lluvia.- Lobo.- Luz y tiniebla.- Luna.
Mano.- Mono.- Montaña.- Muchacho.
Números
Oro y plata.- Ovejas y cabras.
Pájaros.- Peces.- Peregrinación.- Perla.- Perro.- Piedras.- Pies.- Portal.- Puente.
Ranas y sapos.- Redes y velos.- Ruido y percusión.
Sal.- Señales y alteraciones corporales.- Serpiente.- Sol.- Sueño.
Tabú.- Tejidos.- Tierra.- Torres.- Tortugas.- Tótem.
Vegetación.- Voto y juramento.- Vuelo.
Reseñas
Tentativas sobre el vacío. Ensayos de estética y religión
Juan Antonio Martínez de la Fe , 27/01/2023
Ficha Técnica
Título: Tentativas sobre el vacío. Ensayos de estética y religión
Autor: Amador Vega
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 720
ISBN: 978-84-17796-63-1
Precio: 39 euros
“Los excesos de silencio son los pasos dados en el vacío cuando se intenta abandonar el silencio como forma extrema de expresión, sea lingüística o plástica”; y, más adelante: “Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo: esto es lo místico”.
Estos textos, insertos en la introducción que Amador Vega hace a su libro, nos pueden apuntar la idea del contenido de este conjunto de ensayos, publicados de la larga trayectoria intelectual del autor.
En efecto, reunir estos textos le ha servido para construir un relato que imponga algún significado a su trayectoria; aparte de que no constituyen unos documentos que para él tengan un significado unívoco y conclusivo, sino que continúan interrogándole.
Así, pues, el libro se presenta como una reunión y selección de estudios sobre estética y religión, asunto al que Amador Vega ha dedicado una gran parte de su actividad intelectual, desde su tesis doctoral y al que no ha dejado de prestar atención.
Estos materiales, inicialmente dispersos, se presentan ahora convertidos en capítulos de este libro, sin conservar un estricto orden cronológico, pero mostrando una íntima ligazón entre sí. Es de advertir que sí han sido revisados y que han sufrido pequeñas modificaciones estilísticas, ortográficas o gramaticales que no alteran su contenido; a lo que se suman algunos cambios de tipo formal que el autor justifica adecuadamente.
Sería muy prolijo para el espacio de una sencilla reseña poder analizar y detallar todos y cada uno de los profundos capítulos que constituyen la obra; de ahí que se procurará ofrecer unas pinceladas de algunos de ellos que sirvan de invitación a sumergirse en una lectura a fondo de sus contenidos.
La Escuela de Kioto
Así, en el primer capítulo, dedicado a los Jardines de Kioto, de camino a la filosofía, asistimos a los fundamentos de la Escuela de Kioto, partiendo de la trayectoria de Kitaro Nishida, el primero de los filósofos del Japón moderno.
Nishida intentó una aproximación a la vida religiosa partiendo de algunas de las categorías de la filosofía occidental; eso sí: teniendo siempre presente el contexto budista en el que creció.
Núcleo central de su obra es el yo, al que no se trata de aniquilar, sino de desplazarlo de su propio centro y llevarlo hacia una unidad objetiva: “la necesidad de religión es la necesidad de la unidad de la conciencia y, además, la necesidad de unirse con el universo”, dice Nishida.
¿De dónde nos llega la pregunta por la religión?, se cuestiona el filósofo japonés. A lo que se responde que de una confrontación con nuestra conciencia, cuando esta manifiesta la absoluta contradicción que se da en la base de nuestra existencia. De ahí, volviendo al yo, que la esencia de la religión resida en una problematización del yo, más que en un sentimiento de creatura, que radica en la autopercepción de la muerte.
El vaciamiento del yo alude al nihilismo; un nihilismo que no es exactamente igual en un planteamiento de la filosofía occidental que en el budismo. El nihilismo europeo sería el resultado de sustituir a Dios por un yo autónomo y racional sostenido sobre el vacío de la existencia; desde una perspectiva budista, ese vacío en la base se identificaría con la divinidad, es decir “con el despertar de un yo real, un sí mismo que sacrifica al yo perceptivo, pasivo, para convertirse en un yo activo”.
Este nihilismo místico y filosófico fue retomado con algunas variantes por sus discípulos, como es el caso de Ueda. Tema que es recogido y estudiado ampliamente por el autor.
La experiencia religiosa
Un segundo capítulo lleva por título La tumba vacía o el fundamento de la experiencia religiosa, que arranca con el siguiente párrafo: “La ausencia de revelación aparece como la expresión más peculiar de una hermenéutica de la experiencia religiosa en el siglo XX y, en general, de la Modernidad”.
La aproximación al tema que hace Amador Vega parte de la negatividad como una característica cultural de nuestra actual conducta reflexiva; pero eso no significa que haga concesiones a las corrientes de pensamiento sobre la muerte de Dios, tan propias de la Modernidad.
Incide el autor en el pensamiento de Nishitani, haciendo hincapié en la diferencia entre el nihilismo europeo y el asiático, relativo el primero y absoluto el segundo que se asienta sobre la nada entendida como vacío y principio de toda realidad subjetiva y objetiva.
Afirma que, respecto a un diálogo de las religiones, se hace más urgente establecer los fundamentos de una hermenéutica de las religiones que “integre más que supere, tanto el principio ontológico de la realidad como el fundamento nihilista de esta realidad”.
Dedica el autor varios párrafos a comparar características del cristianismo y del budismo, partiendo de la imagen de la tumba vacía que encontraron las mujeres que acudieron al sepulcro de Jesús, una imagen estrechamente vinculada con la experiencia de auto-vaciado y autorrebajamiento de la divinidad. Una imagen que refleja un estado de normal ausencia de Dios con la que tiene que vivir el hombre en la historia, pues ha dejado de ser presente.
Y afirma: “Esta ausencia voluntaria parece haber abierto la posibilidad de un discurso sobre lo sagrado en el mundo moderno, que soslaya el religioso, más incierto”.
También estima que, para una comprensión satisfactoria del fenómeno religioso en nuestro mundo, es necesario desentrañar la relación entre Creador, creatura y mundo creado (incluso, pese a la ausencia del Creador en el pensamiento del siglo XX), a la luz de los modelos de la propia tradición.
Entra aquí en juego el arte. La historia de la abstracción en el siglo XX ofrece una comprensión de los procesos religiosos al margen de las elucubraciones tanto de teólogos como de filósofos de las religiones; si estos encuentran dificultades para definir el tipo de aproximación a lo sagrado, tanto la poesía como el arte del pasado siglo muestran la situación de ausencia y ocultación de lo sagrado en lo profano y no parecen alejarse de la herencia medieval cristiana.
Y concluye este capítulo con el siguiente párrafo: “Es la negatividad de la mística, que incluye lo revelado ocultado, la que puede mostrar el camino de una hermenéutica de la imagen de Dios, pues, lejos de buscar nuevos modelos, vuelve sobre la propia tradición religiosa, a la espera de seguir balanceándose entre sus extremos más creativos”.
Un poema del Maestro Eckhart
Sobre estos aspectos profundiza el autor en el capítulo tres de la obra, que sería prolijo comentar en el corto espacio de una reseña. Razón por la que, aleatoriamente, optamos, para cerrarla, por comentar el capítulo quince, El grano de mostaza: una poética del nacimiento.
En él, se alude a la literatura alternativa a la teología de la Iglesia, para detenerse y profundizar en un poema en ocho estrofas atribuido al Maestro Eckhart, titulado Granum sinapis de divinitate pulcherrima, que, evidentemente, remite a la parábola evangélica del grano de mostaza. Es un poema que busca, al parecer, provocar la conversión del alma mediante el estado de abandono: es la pobreza o desnudez espiritual el lugar de encuentro y unión del alma con Dios.
Amador Vega va desgranando estrofa a estrofa este profundo poema. Así, señala cómo la primera de ellas indica el modo en el que el lenguaje encuentra su expresión y sentido; la comprensión de qué sea la divinidad encuentra su más adecuada formulación en la teología distintiva que es característica de la gramática trinitaria.
Por su parte, la segunda estrofa es el contrapunto de la primera: la teología, ya no distintiva, sino unitiva de la divinidad. La tercera nos presenta a la Trinidad, anudada por el amor, como el aspecto pasional; también aquí se aborda el problema del mal.
La cuarta está dedicada a la inteligencia espiritual, destinada a diluir cualquier tentativa deductiva y lógica, superando la actividad de las facultades racionales. Concepto que amplía la quinta estrofa donde se expone que “la inteligencia racional no opone ni enfrenta los conceptos, porque ya han dejado de ser conceptos y de tener sentido, para presentarse en su realidad inmediata en la experiencia”.
La paradoja ocupa el tema central dela sexta estrofa, centrada en los aparentemente contrarios lejos-cerca y luz-tinieblas; concretamente, la primera de estas dos produce inquietud, ya que excita la salida de nosotros mismos para encontrarnos en nosotros mismos.
En la séptima estrofa se nos muestra cómo la pobreza es la sabiduría que nos lleva a la ignorancia, entendida como una nacer de nuevo desconociendo todo lo aprendido hasta ahora, desformando y descreando, dice el autor, todo aquello en lo que hemos sido formados y creados.
Finalmente, la última estrofa del poema nos señala el rastro de Dios que nos conduce a la unión mística; una unión en la que no hay encuentro, pues este consiste en un desencuentro como expresión de la muerte definitiva del alma; así, ya pobres de todo ser, podemos hundirnos, pobres de todo ser, en Dios, en la nada, en el abismo.
Concluyendo
Nos encontramos ante un libro profundo, como corresponde al largo período experiencial de su autor. Lo que explica la imposibilidad de plasmar su contenido en unos pocos párrafos. Las líneas que preceden no dejan de ser unas simples pinceladas que dejan de lado muchos temas abordados por Amador Vega, tales como el misticismo, el arte, la filosofía japonesa y budista, etc., que son magistralmente expuestos.
El lector hallará en estas páginas motivos más que sobrados para su reflexión sobre aspectos muy variados del objeto de la obra: los ensayos sobre estética y religión. Y, por supuesto, los acertados comentarios sobre artistas y escritores.
Cuenta el libro con varias ilustraciones, algunas de ellas en color, que se encuentran en un cuadernillo aparte en el centro de la obra; ilustraciones que ayudan, indudablemente, a completar los contenidos expuestos.
Con toda seguridad, el lector no saldrá defraudado de las expectativas que se alumbran ya en el título del libro.
Índice
Introducción. La tentación de lo negativo
1. En los jardines de Kioto. De camino a la filosofía
2. La tumba vacía o el fundamento de la experiencia religiosa
3. Ambigüedades de lo sagrado en el arte: nuevos elementos de estética y religión
4. Hacia una hermenéutica de la negatividad
5. La irrupción de la invisibilidad en la pintura de Rothko
6. Desnudar la imagen: materiales para una estética apofática en el Maestro Eckhart
7. Anish Kapoor y la herida que cura
8. Mark Rothko y Pierre Soulages; escenarios de lo invisible
9. Imaginación nocturna y contemplación estética: Bill Viola, lector de San Juan de la Cruz
10. Jorge Oteiza con las manos vacías
11. Imperceptible analogía en el arte: las metáforas forestales de Ramón Llull y Perejaume
12. Conversaciones extáticas: Llull con Dalí
13. Lenguaje y destrucción
14. Miguel de Molinos: post scriptum
15. El grano de mostaza: una poética del nacimiento
16. El lenguaje excesivo de Angelus Silesius
17. Paul Celan. Lección de tinieblas
18. Rilke y el final de la Elegía
19. El teatro de Valère Novarina: vías negativas.
Parte I: La reversabilidad del espíritu
Parte II: Dramaturgia del hálito en seis actos
20. Epílogo bizantino
Nota de la edición, por Sergi Castellà Martínez
Bibliograafía
Índice de autores
Índice de figuras
Título: Tentativas sobre el vacío. Ensayos de estética y religión
Autor: Amador Vega
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2022
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 720
ISBN: 978-84-17796-63-1
Precio: 39 euros
“Los excesos de silencio son los pasos dados en el vacío cuando se intenta abandonar el silencio como forma extrema de expresión, sea lingüística o plástica”; y, más adelante: “Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo: esto es lo místico”.
Estos textos, insertos en la introducción que Amador Vega hace a su libro, nos pueden apuntar la idea del contenido de este conjunto de ensayos, publicados de la larga trayectoria intelectual del autor.
En efecto, reunir estos textos le ha servido para construir un relato que imponga algún significado a su trayectoria; aparte de que no constituyen unos documentos que para él tengan un significado unívoco y conclusivo, sino que continúan interrogándole.
Así, pues, el libro se presenta como una reunión y selección de estudios sobre estética y religión, asunto al que Amador Vega ha dedicado una gran parte de su actividad intelectual, desde su tesis doctoral y al que no ha dejado de prestar atención.
Estos materiales, inicialmente dispersos, se presentan ahora convertidos en capítulos de este libro, sin conservar un estricto orden cronológico, pero mostrando una íntima ligazón entre sí. Es de advertir que sí han sido revisados y que han sufrido pequeñas modificaciones estilísticas, ortográficas o gramaticales que no alteran su contenido; a lo que se suman algunos cambios de tipo formal que el autor justifica adecuadamente.
Sería muy prolijo para el espacio de una sencilla reseña poder analizar y detallar todos y cada uno de los profundos capítulos que constituyen la obra; de ahí que se procurará ofrecer unas pinceladas de algunos de ellos que sirvan de invitación a sumergirse en una lectura a fondo de sus contenidos.
La Escuela de Kioto
Así, en el primer capítulo, dedicado a los Jardines de Kioto, de camino a la filosofía, asistimos a los fundamentos de la Escuela de Kioto, partiendo de la trayectoria de Kitaro Nishida, el primero de los filósofos del Japón moderno.
Nishida intentó una aproximación a la vida religiosa partiendo de algunas de las categorías de la filosofía occidental; eso sí: teniendo siempre presente el contexto budista en el que creció.
Núcleo central de su obra es el yo, al que no se trata de aniquilar, sino de desplazarlo de su propio centro y llevarlo hacia una unidad objetiva: “la necesidad de religión es la necesidad de la unidad de la conciencia y, además, la necesidad de unirse con el universo”, dice Nishida.
¿De dónde nos llega la pregunta por la religión?, se cuestiona el filósofo japonés. A lo que se responde que de una confrontación con nuestra conciencia, cuando esta manifiesta la absoluta contradicción que se da en la base de nuestra existencia. De ahí, volviendo al yo, que la esencia de la religión resida en una problematización del yo, más que en un sentimiento de creatura, que radica en la autopercepción de la muerte.
El vaciamiento del yo alude al nihilismo; un nihilismo que no es exactamente igual en un planteamiento de la filosofía occidental que en el budismo. El nihilismo europeo sería el resultado de sustituir a Dios por un yo autónomo y racional sostenido sobre el vacío de la existencia; desde una perspectiva budista, ese vacío en la base se identificaría con la divinidad, es decir “con el despertar de un yo real, un sí mismo que sacrifica al yo perceptivo, pasivo, para convertirse en un yo activo”.
Este nihilismo místico y filosófico fue retomado con algunas variantes por sus discípulos, como es el caso de Ueda. Tema que es recogido y estudiado ampliamente por el autor.
La experiencia religiosa
Un segundo capítulo lleva por título La tumba vacía o el fundamento de la experiencia religiosa, que arranca con el siguiente párrafo: “La ausencia de revelación aparece como la expresión más peculiar de una hermenéutica de la experiencia religiosa en el siglo XX y, en general, de la Modernidad”.
La aproximación al tema que hace Amador Vega parte de la negatividad como una característica cultural de nuestra actual conducta reflexiva; pero eso no significa que haga concesiones a las corrientes de pensamiento sobre la muerte de Dios, tan propias de la Modernidad.
Incide el autor en el pensamiento de Nishitani, haciendo hincapié en la diferencia entre el nihilismo europeo y el asiático, relativo el primero y absoluto el segundo que se asienta sobre la nada entendida como vacío y principio de toda realidad subjetiva y objetiva.
Afirma que, respecto a un diálogo de las religiones, se hace más urgente establecer los fundamentos de una hermenéutica de las religiones que “integre más que supere, tanto el principio ontológico de la realidad como el fundamento nihilista de esta realidad”.
Dedica el autor varios párrafos a comparar características del cristianismo y del budismo, partiendo de la imagen de la tumba vacía que encontraron las mujeres que acudieron al sepulcro de Jesús, una imagen estrechamente vinculada con la experiencia de auto-vaciado y autorrebajamiento de la divinidad. Una imagen que refleja un estado de normal ausencia de Dios con la que tiene que vivir el hombre en la historia, pues ha dejado de ser presente.
Y afirma: “Esta ausencia voluntaria parece haber abierto la posibilidad de un discurso sobre lo sagrado en el mundo moderno, que soslaya el religioso, más incierto”.
También estima que, para una comprensión satisfactoria del fenómeno religioso en nuestro mundo, es necesario desentrañar la relación entre Creador, creatura y mundo creado (incluso, pese a la ausencia del Creador en el pensamiento del siglo XX), a la luz de los modelos de la propia tradición.
Entra aquí en juego el arte. La historia de la abstracción en el siglo XX ofrece una comprensión de los procesos religiosos al margen de las elucubraciones tanto de teólogos como de filósofos de las religiones; si estos encuentran dificultades para definir el tipo de aproximación a lo sagrado, tanto la poesía como el arte del pasado siglo muestran la situación de ausencia y ocultación de lo sagrado en lo profano y no parecen alejarse de la herencia medieval cristiana.
Y concluye este capítulo con el siguiente párrafo: “Es la negatividad de la mística, que incluye lo revelado ocultado, la que puede mostrar el camino de una hermenéutica de la imagen de Dios, pues, lejos de buscar nuevos modelos, vuelve sobre la propia tradición religiosa, a la espera de seguir balanceándose entre sus extremos más creativos”.
Un poema del Maestro Eckhart
Sobre estos aspectos profundiza el autor en el capítulo tres de la obra, que sería prolijo comentar en el corto espacio de una reseña. Razón por la que, aleatoriamente, optamos, para cerrarla, por comentar el capítulo quince, El grano de mostaza: una poética del nacimiento.
En él, se alude a la literatura alternativa a la teología de la Iglesia, para detenerse y profundizar en un poema en ocho estrofas atribuido al Maestro Eckhart, titulado Granum sinapis de divinitate pulcherrima, que, evidentemente, remite a la parábola evangélica del grano de mostaza. Es un poema que busca, al parecer, provocar la conversión del alma mediante el estado de abandono: es la pobreza o desnudez espiritual el lugar de encuentro y unión del alma con Dios.
Amador Vega va desgranando estrofa a estrofa este profundo poema. Así, señala cómo la primera de ellas indica el modo en el que el lenguaje encuentra su expresión y sentido; la comprensión de qué sea la divinidad encuentra su más adecuada formulación en la teología distintiva que es característica de la gramática trinitaria.
Por su parte, la segunda estrofa es el contrapunto de la primera: la teología, ya no distintiva, sino unitiva de la divinidad. La tercera nos presenta a la Trinidad, anudada por el amor, como el aspecto pasional; también aquí se aborda el problema del mal.
La cuarta está dedicada a la inteligencia espiritual, destinada a diluir cualquier tentativa deductiva y lógica, superando la actividad de las facultades racionales. Concepto que amplía la quinta estrofa donde se expone que “la inteligencia racional no opone ni enfrenta los conceptos, porque ya han dejado de ser conceptos y de tener sentido, para presentarse en su realidad inmediata en la experiencia”.
La paradoja ocupa el tema central dela sexta estrofa, centrada en los aparentemente contrarios lejos-cerca y luz-tinieblas; concretamente, la primera de estas dos produce inquietud, ya que excita la salida de nosotros mismos para encontrarnos en nosotros mismos.
En la séptima estrofa se nos muestra cómo la pobreza es la sabiduría que nos lleva a la ignorancia, entendida como una nacer de nuevo desconociendo todo lo aprendido hasta ahora, desformando y descreando, dice el autor, todo aquello en lo que hemos sido formados y creados.
Finalmente, la última estrofa del poema nos señala el rastro de Dios que nos conduce a la unión mística; una unión en la que no hay encuentro, pues este consiste en un desencuentro como expresión de la muerte definitiva del alma; así, ya pobres de todo ser, podemos hundirnos, pobres de todo ser, en Dios, en la nada, en el abismo.
Concluyendo
Nos encontramos ante un libro profundo, como corresponde al largo período experiencial de su autor. Lo que explica la imposibilidad de plasmar su contenido en unos pocos párrafos. Las líneas que preceden no dejan de ser unas simples pinceladas que dejan de lado muchos temas abordados por Amador Vega, tales como el misticismo, el arte, la filosofía japonesa y budista, etc., que son magistralmente expuestos.
El lector hallará en estas páginas motivos más que sobrados para su reflexión sobre aspectos muy variados del objeto de la obra: los ensayos sobre estética y religión. Y, por supuesto, los acertados comentarios sobre artistas y escritores.
Cuenta el libro con varias ilustraciones, algunas de ellas en color, que se encuentran en un cuadernillo aparte en el centro de la obra; ilustraciones que ayudan, indudablemente, a completar los contenidos expuestos.
Con toda seguridad, el lector no saldrá defraudado de las expectativas que se alumbran ya en el título del libro.
Índice
Introducción. La tentación de lo negativo
1. En los jardines de Kioto. De camino a la filosofía
2. La tumba vacía o el fundamento de la experiencia religiosa
3. Ambigüedades de lo sagrado en el arte: nuevos elementos de estética y religión
4. Hacia una hermenéutica de la negatividad
5. La irrupción de la invisibilidad en la pintura de Rothko
6. Desnudar la imagen: materiales para una estética apofática en el Maestro Eckhart
7. Anish Kapoor y la herida que cura
8. Mark Rothko y Pierre Soulages; escenarios de lo invisible
9. Imaginación nocturna y contemplación estética: Bill Viola, lector de San Juan de la Cruz
10. Jorge Oteiza con las manos vacías
11. Imperceptible analogía en el arte: las metáforas forestales de Ramón Llull y Perejaume
12. Conversaciones extáticas: Llull con Dalí
13. Lenguaje y destrucción
14. Miguel de Molinos: post scriptum
15. El grano de mostaza: una poética del nacimiento
16. El lenguaje excesivo de Angelus Silesius
17. Paul Celan. Lección de tinieblas
18. Rilke y el final de la Elegía
19. El teatro de Valère Novarina: vías negativas.
Parte I: La reversabilidad del espíritu
Parte II: Dramaturgia del hálito en seis actos
20. Epílogo bizantino
Nota de la edición, por Sergi Castellà Martínez
Bibliograafía
Índice de autores
Índice de figuras
Reseñas
La memoria de los peces y otras historias científicas sobre los seres del mar
Juan Antonio Martínez de la Fe , 19/12/2022
Ficha Técnica
Título: La memoria de los peces y otras historias científicas sobre los seres del mar
Autor: Jorge Bolívar
Edita: Guadalmazán, Madrid, 2022
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 382
ISBN: 978-84-17547-84-4
Precio: 20,85 euros
La editorial Guadalmazán viene desarrollando una interesantísima, a la par que importante, labor de divulgación científica. Sus libros cuentan con un extenso panel de especialistas en diversos temas, capaces, a la vez, de llevar al gran público los contenidos de conocimientos propios de los profesionales.
Aquí hemos tenido la oportunidad de dar cuenta de varios de esos títulos, entre otros: el delicioso Eso no estaba en mi libro de botánica; la oportuna Historia de los volcanes, cuando las imágenes de la erupción de Cumbre Vieja en La Palma inundaban los informativos del país; la Historia de las telecomunicaciones, tan fundamentales en nuestra historia desde aquellos tiempos en que usábamos las señales luminosas de las hogueras para dar noticia de destacados sucesos.
En esta ocasión, de la mano de Jorge Bolívar, nos sumergimos, nunca mejor dicho, en variadas historias científicas sobre los seres del mar. Un libro que no se aleja de los objetivos divulgadores que se marca el sello editorial.
El agua
Y antes de bucear junto a las maravillas que nos ofrecen los habitantes del mundo acuático, el autor nos ofrece una interesante introducción sobre el medio que los acoge: el agua. Un elemento que nos es tan familiar y del que, habitualmente, desconocemos muchas peculiaridades.
Por ejemplo, es un gran disolvente, como lo califica el autor, el disolvente definitivo. Por otro lado, constituye uno de los pocos elementos más densos en estado líquido que en estado sólido. Y, estando compuesta por hidrógeno, uno de los elementos más inflamables que existen, y oxígeno, el mayor facilitador de explosiones, sin embargo no solo no explota, sino que sirve para apagar el fuego. Y, en esta línea, Jorge Bolívar nos va desentrañando aspectos singularísimos de este elemento en el que nació la vida.
La memoria de los peces
Cuando observamos los peces en el fondo del mar, pocos podríamos pensar que esos seres que nos parecen carentes de inteligencia, tienen, en muchos casos, una sorprendente memoria, al menos, en la instintiva; un fenómeno que no debería de sorprendernos, ya que los peces existen mucho antes que los mamíferos, a los que atribuimos algún grado de inteligencia. Por ejemplo, recuerdan dónde esconderse ante los depredadores, cómo encontrar comida o cuál es el mejor sitio para el apareamiento. Y un caso especial lo vemos en los salmones, capaces de recordar su lugar de nacimiento para, abandonando su medio salino, atravesar agua dulce remontando los ríos: tienen claro adónde dirigirse.
¿Y qué decir de los tiburones? Pues que tienen un cerebro de gran tamaño en relación con el cuerpo y que, por otro lado, tiene una forma especial de Y al extenderlo; y, además de los cinco sentidos que tenemos los humanos, cuentan con sensores de electrorrecepción y detectores de presión: son capaces de captar, localizar e identificar los diminutos campos eléctricos que producimos los seres vivos al movernos.
Plancton y medusas
Y si descendemos al microcosmos imperceptible a nuestra vista, podemos asombrarnos de su riquísima existencia y de la importancia que tiene, no solo para los animales que pueblan los mares, sino, también, para el resto del planeta. Nos estamos refiriendo al plancton
Si con un dedal recogemos más o menos un centímetro cúbico de agua de mar, ahí habrá, aproximadamente, medio millón de seres vivos; se trata de organismos diminutos, herederos directos de las células primitivas que dieron origen a la vida. Eso es el plancton: “un conjunto de organismos acuáticos que no tienen capacidad de moverse por sí mismos y flotan arrastrados por las corrientes”. Constituye la base de la pirámide alimenticia. Pero no se queda aquí; el autor nos descubre las muchas propiedades, fundamentalmente necesarias, para la vida en el planeta que abriga este abigarrado conjunto de diminutos seres.
Y del plancton nos lleva Bolívar a esos hermosos estómagos flotantes que son las medusas. Unos organismos de los que nos alejamos por las consecuencias que nos puede acarrear sufrir el roce con alguno de sus rejos. Son unos seres tan simples que pueden ser considerados como unos fósiles vivientes. Su anatomía es muy sencilla: se reduce a un estómago enorme que alcanza el noventa por ciento de su volumen corporal. De ellas existen unas dos mil especies diferentes, de las que unas cincuenta son letales para los seres humanos.
Las profundidades oceánicas
También, guiados por las páginas de este libro, nos sumergimos a profundidades a las que hasta tiempos recientes no se había podido descender. Ellas han dado pie a numerosos documentales, reportajes gráficos e, incluso, películas donde la imaginación nos arrastra a peligrosas aventuras.
Esas profundidades abisales constituyen un mundo aún muy desconocido para nosotros. En ellas hemos podido ver seres muy variados, algunos cuya imagen nos despierta miedosos horrores, mientras que otros nos admiran por su singular belleza. Allí desarrollan su existencia más de 17.500 especies diferentes, muy difíciles de poder observar en nuestro medio, ya que no pueden sobrevivir en nuestras condiciones ambientales. Es un capítulo que merece una detenida lectura.
Bancos de peces
Uno de los espectáculos más armoniosos que podemos observar lo constituyen los cardúmenes de peces que nos deslumbran con los plateados reflejos de su permanente danza marina. Tienen un curioso comportamiento social que los lleva a agruparse en bancos, que tienen una doble característica: ser, por un lado, las presas de peces más grandes (por lo que se hallan muy abajo en la escala alimenticia) y contar con una exagerada cantidad de huevos en sus puestas. Y una tendencia curiosa, que actúa como mecanismo de defensa: los individuos se agrupan por tamaños; en un banco de peces, todos los individuos tienen las mismas dimensiones y se mueven coordinadamente a una distancia milimétrica que mantienen durante sus evoluciones.
Mamíferos y gigantes marinos
Ya es de todos conocido que no solo los peces habitan los mares. También el agua marina es el hábitat de algunos mamíferos como nosotros. Plantea el autor que se trata de seres que, evolutivamente, tras un período de vida fuera del mar, optaron por regresar a él, adaptándose de nuevo a su originario medio.
Existen en la actualidad unas ciento treinta especies de mamíferos marinos en las que se puede observar los diferentes grados de adaptación evolutiva a la vida en el mar. Algunas, como las nutrias, pocas diferencias presentan con animales terrestres, mientras que otras, como acontece con los delfines, nos parecen auténticos peces.
Y si hemos podido saber algo más de los diminutos seres que habitan los océanos, también hay que hablar de los gigantes que con ellos comparten hábitat. Por ejemplo, el autor nos habla del calamar gigante, cuya existencia era considerada casi como una leyenda hasta que ejemplares pudieron ser vistos y sometidos a investigación; aunque nunca se ha podido capturar un adulto vivo, sino, a lo sumo, crías enfermas nadando en las costas. El mayor del que hay constancia debió de medir veintiún metros de largo, con un peso de unos doscientos setenta y cinco kilos.
También el autor nos lleva a contemplar las ballenas, de las que las hay de diferentes tamaños; y con ellas, delfines, rorcuales, cachalotes, etc. Son especies sometidas a una enorme presión de capturas, sin tener en cuenta que estas ballenas desempeñan un papel esencial en los ecosistemas marinos; por ejemplo, al consumir tantos crustáceos consiguen prevenir excesivas proliferaciones, manteniendo el equilibrio ecológico de los océanos; sus heces son ricas en nutrientes sin los que los microorganismos no pueden desarrollarse; sus cadáveres sirven de sustento a muchísimas especies; en fin: que juegan un destacado papel en el mantenimiento de nuestros mares.
Cefalópodos
Y si hay una especie que despierta nuestra curiosidad y admiración esa es la de los pulpos, sepias y calamares; especialmente los primeros. Son de los animales más antiguos del planeta y se conocen unas ochocientas especies de cefalópodos.
Tienen los pulpos una flexibilidad increíble, ya que su única parte dura es su pico; por ello, pueden expandirse o contraerse a voluntad; también cuentan con la capacidad de mimetismo, con lo que toman formas o colores diferentes según sus necesidades de defensa o caza. Además, es uno de los pocos animales capaz de reconocer su imagen en un espejo, aparte de contar con nueve cerebros, cada uno de ellos especializado en una función; cuentan, también, con una enorme cantidad de neuronas, más de quinientos millones, repartidas por todo el cuerpo, no concentradas en un cerebro; disponen de una buena memoria… Sería prolijo detallar aquí todas sus peculiaridades que se encuentran magníficamente expuestas en las páginas de este libro.
Oasis submarinos, parásitos y corales
También en él podemos encontrar los tres tipos de oasis submarinos: los producidos en torno a naufragios, tanto de barcos como de aviones; los arrecifes de corales y, finalmente, las chimeneas hidrotermales.
Nos encontramos también con los parásitos en todas sus diferentes posibilidades, entre las que destacan las simbiosis, unos fenómenos de estos seres vivos que les ayudan en su supervivencia, llegando incluso a la unión en un solo ser de dos individuos que mutuamente se prestan ayuda.
Y, hablando de los corales, Bolívar nos llama la atención, no solo sobre su enorme belleza, de cuyo colorido nos da amplias explicaciones, sino, también, de su enorme fragilidad que está llevando a su rápida desaparición en lugares que hasta hace bien poco eran focos de atracción para contemplar su cromático esplendor.
Remedios marinos
Interesante capítulo es el referido a la enorme capacidad que tienen los recursos marinos para ofrecernos muy variados remedios para una buena cantidad de dolencias que padecemos los humanos. Así, hay productos que constituyen un eficaz remedio para algunos tipos de cáncer. Y nos explica la dificultad que entraña su obtención, pues son precisas enormes cantidades de material para poder obtener unos pocos gramos del producto apetecido.
También ocupan su espacio en esta obra los mares helados del Ártico y de la Antártida. El primero se erige sobre una capa de hielo que descansa sobre un fondo de agua, mientras que en la Antártida esa zona helada se apoya sobre terreno firme. Explica Bolívar la razón de tales bajas temperaturas en los polos, así como el papel que juega la temperatura del mar para la biodiversidad que se da en tan duros entornos.
Pero la riqueza de vida que encontramos en el mar no solo se halla en sus diferentes niveles de profundidad. La línea de costa, tanto la arenosa como la de rocas, cuenta con una abundante manifestación vital, que es preciso cuidar y conservar.
El libro se cierra con un epílogo que constituye una encendida explicación sobre la unidad de toda la biodiversidad del planeta. Una biodiversidad que se sostiene en el equilibrio, frágil equilibrio, entre todos sus componentes. Si tal equilibrio se resquebraja en alguno de ellos, el daño que se hace al conjunto es inconmensurable. Es lo que está ocurriendo con el calentamiento global, que arrastra una serie de consecuencias que ya son perceptibles sobre la vida en la tierra y en el mar.
Concluyendo
El libro hace honor a su subtítulo: otras historias científicas sobre los seres del mar. En efecto: Jorge Bolívar ha sabido rebuscar y entresacar aquellos aspectos del mar y de la vida que en él se desarrolla, para ofrecernos un atractivo collage.
En cada capítulo, encuentra esa historia de la que tirar para atraer la atención del lector. Que es un gran divulgador, no cabe duda. Porque todo lo que nos cuenta tiene su fundamento científico; pero de tal manera expuesto, que resulta una atractiva y atrayente sucesión de estampas que no deja de despertar nuestra admiración.
El estilo es muy narrativo. De hecho, el autor se esconde tras la figura de un imaginario capitán de navío, imaginario también, que recorre los mares y sus fondos, narrándonos sus aventuras y descubrimientos.
Es, en definitiva, una obra que se lee con suma facilidad, con una proximidad muy de agradecer y que hará de ella, de la obra, una lectura amena y entretenida, dejando el poso de un conocimiento científico al alcance de la mano.
Índice
Introducción: el líquido más misterioso del universo
El capitán Baca y la memoria
El cerebro de los tiburones
El mundo interminable del plancton
Bellos estómagos flotantes
En el abismo
Bancos (de peces)
Mamíferos como nosotros
Gigantes
La sabiduría del superviviente
Tres oasis
Parásitos y amigos
Cuidado con los corales
La gran farmacia
Aquí hace mucho frío
El pez más hermoso
Línea de costa
Epílogo: unidad
Bibliografía recomendada
Título: La memoria de los peces y otras historias científicas sobre los seres del mar
Autor: Jorge Bolívar
Edita: Guadalmazán, Madrid, 2022
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 382
ISBN: 978-84-17547-84-4
Precio: 20,85 euros
La editorial Guadalmazán viene desarrollando una interesantísima, a la par que importante, labor de divulgación científica. Sus libros cuentan con un extenso panel de especialistas en diversos temas, capaces, a la vez, de llevar al gran público los contenidos de conocimientos propios de los profesionales.
Aquí hemos tenido la oportunidad de dar cuenta de varios de esos títulos, entre otros: el delicioso Eso no estaba en mi libro de botánica; la oportuna Historia de los volcanes, cuando las imágenes de la erupción de Cumbre Vieja en La Palma inundaban los informativos del país; la Historia de las telecomunicaciones, tan fundamentales en nuestra historia desde aquellos tiempos en que usábamos las señales luminosas de las hogueras para dar noticia de destacados sucesos.
En esta ocasión, de la mano de Jorge Bolívar, nos sumergimos, nunca mejor dicho, en variadas historias científicas sobre los seres del mar. Un libro que no se aleja de los objetivos divulgadores que se marca el sello editorial.
El agua
Y antes de bucear junto a las maravillas que nos ofrecen los habitantes del mundo acuático, el autor nos ofrece una interesante introducción sobre el medio que los acoge: el agua. Un elemento que nos es tan familiar y del que, habitualmente, desconocemos muchas peculiaridades.
Por ejemplo, es un gran disolvente, como lo califica el autor, el disolvente definitivo. Por otro lado, constituye uno de los pocos elementos más densos en estado líquido que en estado sólido. Y, estando compuesta por hidrógeno, uno de los elementos más inflamables que existen, y oxígeno, el mayor facilitador de explosiones, sin embargo no solo no explota, sino que sirve para apagar el fuego. Y, en esta línea, Jorge Bolívar nos va desentrañando aspectos singularísimos de este elemento en el que nació la vida.
La memoria de los peces
Cuando observamos los peces en el fondo del mar, pocos podríamos pensar que esos seres que nos parecen carentes de inteligencia, tienen, en muchos casos, una sorprendente memoria, al menos, en la instintiva; un fenómeno que no debería de sorprendernos, ya que los peces existen mucho antes que los mamíferos, a los que atribuimos algún grado de inteligencia. Por ejemplo, recuerdan dónde esconderse ante los depredadores, cómo encontrar comida o cuál es el mejor sitio para el apareamiento. Y un caso especial lo vemos en los salmones, capaces de recordar su lugar de nacimiento para, abandonando su medio salino, atravesar agua dulce remontando los ríos: tienen claro adónde dirigirse.
¿Y qué decir de los tiburones? Pues que tienen un cerebro de gran tamaño en relación con el cuerpo y que, por otro lado, tiene una forma especial de Y al extenderlo; y, además de los cinco sentidos que tenemos los humanos, cuentan con sensores de electrorrecepción y detectores de presión: son capaces de captar, localizar e identificar los diminutos campos eléctricos que producimos los seres vivos al movernos.
Plancton y medusas
Y si descendemos al microcosmos imperceptible a nuestra vista, podemos asombrarnos de su riquísima existencia y de la importancia que tiene, no solo para los animales que pueblan los mares, sino, también, para el resto del planeta. Nos estamos refiriendo al plancton
Si con un dedal recogemos más o menos un centímetro cúbico de agua de mar, ahí habrá, aproximadamente, medio millón de seres vivos; se trata de organismos diminutos, herederos directos de las células primitivas que dieron origen a la vida. Eso es el plancton: “un conjunto de organismos acuáticos que no tienen capacidad de moverse por sí mismos y flotan arrastrados por las corrientes”. Constituye la base de la pirámide alimenticia. Pero no se queda aquí; el autor nos descubre las muchas propiedades, fundamentalmente necesarias, para la vida en el planeta que abriga este abigarrado conjunto de diminutos seres.
Y del plancton nos lleva Bolívar a esos hermosos estómagos flotantes que son las medusas. Unos organismos de los que nos alejamos por las consecuencias que nos puede acarrear sufrir el roce con alguno de sus rejos. Son unos seres tan simples que pueden ser considerados como unos fósiles vivientes. Su anatomía es muy sencilla: se reduce a un estómago enorme que alcanza el noventa por ciento de su volumen corporal. De ellas existen unas dos mil especies diferentes, de las que unas cincuenta son letales para los seres humanos.
Las profundidades oceánicas
También, guiados por las páginas de este libro, nos sumergimos a profundidades a las que hasta tiempos recientes no se había podido descender. Ellas han dado pie a numerosos documentales, reportajes gráficos e, incluso, películas donde la imaginación nos arrastra a peligrosas aventuras.
Esas profundidades abisales constituyen un mundo aún muy desconocido para nosotros. En ellas hemos podido ver seres muy variados, algunos cuya imagen nos despierta miedosos horrores, mientras que otros nos admiran por su singular belleza. Allí desarrollan su existencia más de 17.500 especies diferentes, muy difíciles de poder observar en nuestro medio, ya que no pueden sobrevivir en nuestras condiciones ambientales. Es un capítulo que merece una detenida lectura.
Bancos de peces
Uno de los espectáculos más armoniosos que podemos observar lo constituyen los cardúmenes de peces que nos deslumbran con los plateados reflejos de su permanente danza marina. Tienen un curioso comportamiento social que los lleva a agruparse en bancos, que tienen una doble característica: ser, por un lado, las presas de peces más grandes (por lo que se hallan muy abajo en la escala alimenticia) y contar con una exagerada cantidad de huevos en sus puestas. Y una tendencia curiosa, que actúa como mecanismo de defensa: los individuos se agrupan por tamaños; en un banco de peces, todos los individuos tienen las mismas dimensiones y se mueven coordinadamente a una distancia milimétrica que mantienen durante sus evoluciones.
Mamíferos y gigantes marinos
Ya es de todos conocido que no solo los peces habitan los mares. También el agua marina es el hábitat de algunos mamíferos como nosotros. Plantea el autor que se trata de seres que, evolutivamente, tras un período de vida fuera del mar, optaron por regresar a él, adaptándose de nuevo a su originario medio.
Existen en la actualidad unas ciento treinta especies de mamíferos marinos en las que se puede observar los diferentes grados de adaptación evolutiva a la vida en el mar. Algunas, como las nutrias, pocas diferencias presentan con animales terrestres, mientras que otras, como acontece con los delfines, nos parecen auténticos peces.
Y si hemos podido saber algo más de los diminutos seres que habitan los océanos, también hay que hablar de los gigantes que con ellos comparten hábitat. Por ejemplo, el autor nos habla del calamar gigante, cuya existencia era considerada casi como una leyenda hasta que ejemplares pudieron ser vistos y sometidos a investigación; aunque nunca se ha podido capturar un adulto vivo, sino, a lo sumo, crías enfermas nadando en las costas. El mayor del que hay constancia debió de medir veintiún metros de largo, con un peso de unos doscientos setenta y cinco kilos.
También el autor nos lleva a contemplar las ballenas, de las que las hay de diferentes tamaños; y con ellas, delfines, rorcuales, cachalotes, etc. Son especies sometidas a una enorme presión de capturas, sin tener en cuenta que estas ballenas desempeñan un papel esencial en los ecosistemas marinos; por ejemplo, al consumir tantos crustáceos consiguen prevenir excesivas proliferaciones, manteniendo el equilibrio ecológico de los océanos; sus heces son ricas en nutrientes sin los que los microorganismos no pueden desarrollarse; sus cadáveres sirven de sustento a muchísimas especies; en fin: que juegan un destacado papel en el mantenimiento de nuestros mares.
Cefalópodos
Y si hay una especie que despierta nuestra curiosidad y admiración esa es la de los pulpos, sepias y calamares; especialmente los primeros. Son de los animales más antiguos del planeta y se conocen unas ochocientas especies de cefalópodos.
Tienen los pulpos una flexibilidad increíble, ya que su única parte dura es su pico; por ello, pueden expandirse o contraerse a voluntad; también cuentan con la capacidad de mimetismo, con lo que toman formas o colores diferentes según sus necesidades de defensa o caza. Además, es uno de los pocos animales capaz de reconocer su imagen en un espejo, aparte de contar con nueve cerebros, cada uno de ellos especializado en una función; cuentan, también, con una enorme cantidad de neuronas, más de quinientos millones, repartidas por todo el cuerpo, no concentradas en un cerebro; disponen de una buena memoria… Sería prolijo detallar aquí todas sus peculiaridades que se encuentran magníficamente expuestas en las páginas de este libro.
Oasis submarinos, parásitos y corales
También en él podemos encontrar los tres tipos de oasis submarinos: los producidos en torno a naufragios, tanto de barcos como de aviones; los arrecifes de corales y, finalmente, las chimeneas hidrotermales.
Nos encontramos también con los parásitos en todas sus diferentes posibilidades, entre las que destacan las simbiosis, unos fenómenos de estos seres vivos que les ayudan en su supervivencia, llegando incluso a la unión en un solo ser de dos individuos que mutuamente se prestan ayuda.
Y, hablando de los corales, Bolívar nos llama la atención, no solo sobre su enorme belleza, de cuyo colorido nos da amplias explicaciones, sino, también, de su enorme fragilidad que está llevando a su rápida desaparición en lugares que hasta hace bien poco eran focos de atracción para contemplar su cromático esplendor.
Remedios marinos
Interesante capítulo es el referido a la enorme capacidad que tienen los recursos marinos para ofrecernos muy variados remedios para una buena cantidad de dolencias que padecemos los humanos. Así, hay productos que constituyen un eficaz remedio para algunos tipos de cáncer. Y nos explica la dificultad que entraña su obtención, pues son precisas enormes cantidades de material para poder obtener unos pocos gramos del producto apetecido.
También ocupan su espacio en esta obra los mares helados del Ártico y de la Antártida. El primero se erige sobre una capa de hielo que descansa sobre un fondo de agua, mientras que en la Antártida esa zona helada se apoya sobre terreno firme. Explica Bolívar la razón de tales bajas temperaturas en los polos, así como el papel que juega la temperatura del mar para la biodiversidad que se da en tan duros entornos.
Pero la riqueza de vida que encontramos en el mar no solo se halla en sus diferentes niveles de profundidad. La línea de costa, tanto la arenosa como la de rocas, cuenta con una abundante manifestación vital, que es preciso cuidar y conservar.
El libro se cierra con un epílogo que constituye una encendida explicación sobre la unidad de toda la biodiversidad del planeta. Una biodiversidad que se sostiene en el equilibrio, frágil equilibrio, entre todos sus componentes. Si tal equilibrio se resquebraja en alguno de ellos, el daño que se hace al conjunto es inconmensurable. Es lo que está ocurriendo con el calentamiento global, que arrastra una serie de consecuencias que ya son perceptibles sobre la vida en la tierra y en el mar.
Concluyendo
El libro hace honor a su subtítulo: otras historias científicas sobre los seres del mar. En efecto: Jorge Bolívar ha sabido rebuscar y entresacar aquellos aspectos del mar y de la vida que en él se desarrolla, para ofrecernos un atractivo collage.
En cada capítulo, encuentra esa historia de la que tirar para atraer la atención del lector. Que es un gran divulgador, no cabe duda. Porque todo lo que nos cuenta tiene su fundamento científico; pero de tal manera expuesto, que resulta una atractiva y atrayente sucesión de estampas que no deja de despertar nuestra admiración.
El estilo es muy narrativo. De hecho, el autor se esconde tras la figura de un imaginario capitán de navío, imaginario también, que recorre los mares y sus fondos, narrándonos sus aventuras y descubrimientos.
Es, en definitiva, una obra que se lee con suma facilidad, con una proximidad muy de agradecer y que hará de ella, de la obra, una lectura amena y entretenida, dejando el poso de un conocimiento científico al alcance de la mano.
Índice
Introducción: el líquido más misterioso del universo
El capitán Baca y la memoria
El cerebro de los tiburones
El mundo interminable del plancton
Bellos estómagos flotantes
En el abismo
Bancos (de peces)
Mamíferos como nosotros
Gigantes
La sabiduría del superviviente
Tres oasis
Parásitos y amigos
Cuidado con los corales
La gran farmacia
Aquí hace mucho frío
El pez más hermoso
Línea de costa
Epílogo: unidad
Bibliografía recomendada
Redacción T21
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850












