Reseñas
El temor de morir
Juan Antonio Martínez de la Fe , 15/01/2026
Ficha Técnica
Título: El temor de morir
Autor: Juan-Manuel García Ramos
Edita: Mercurio Editorial, Madrid, 2025
Colección: Mercurio
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 98
ISBN: 979-13-87704-85-8
Precio: 10,40 euros
“Templo de verdad es el que miras, no desoigas la voz con que te advierte que todo es ilusión menos la muerte”. Texto que recibe al visitante que se acerca al cementerio municipal de Las Palmas de Gran Canaria, en Vegueta. Esa es la realidad aunque vivamos de espaldas a ella.
Y a esta realidad se acerca Juan-Manuel García Ramos en una obra cuyo título despierta diversas cuestiones sobre su significado. ¿Es un tratado religioso, metafísico, antropológico, …? Lo cierto es que se trata de una reflexión personal que puede abarcar todos estos aspectos.
Desde luego, ya en la Introducción nos habla de ese temor generalizado a enfrentarnos con el último acto de nuestra vida y, quizás, el primero de otra realidad. Afirma que la creación de las religiones responde a la necesidad de mitigar ese temor, ese miedo a morir.
Experiencias cercanas a la muerte
Sin embargo, a su juicio, ninguna religión ha conseguido satisfacer esa necesidad. Pero tampoco la ciencia es ajena a ese objetivo, al menos la ciencia concebida en generoso sentido; hasta ahora, la mayor aproximación a ese nuevo momento tras el óbito, lo ofrecen las llamadas experiencias cercanas a la muerte, algunos de cuyos analistas se columpian entre la física y la metafísica, aventura siempre peligrosa y, tal vez, engañosa.
Por la obra circulan personajes que han alimentado las lecturas y reflexiones del autor. Por supuesto, el doctor Sans Segarra, Alain e, incluso, Sócrates cuya influencia afirma reconocer en el Nuevo Testamento.
Supraconciencia
García Ramos va más allá de las experiencias cercanas a la muerte: nos abre las puertas hacia una supraconciencia que presenta novedosas ramificaciones, como las premoniciones (narra el caso de su abuelo, el zahorí del Valbanera, que previó el naufragio trágico de este navío) o la existencia del amor, más allá de la muerte, cuando la presencia del ausente ser amado es constante manteniendo el vínculo que unió a la pareja en vida.
Tras una rápida ojeada a los deseos cumplidos de que alguien se muera, nos traslada el autor al hecho de comerciar con la muerte, con incursión en Cien años de soledad, cuando Amaranta Buendía trata con ella: “Tanto Amaranta como Melquiades no sienten temor alguno ante la inmediatez de sus muertes. Solo se dedican a administrar esa marcha con meticulosidad oficinesca”.
Vida después de la vida
La creencia en una vida tras la muerte no es nada novedosa, como lo demuestran los ritos y procedimientos funerarios ya conocidos en diferentes momentos de la historia, como es el caso de la momificación, que “viene a demostrar los esfuerzos de muchas culturas por no considerar la muerte como un fin definitivo de la existencia de sus miembros y para idear supervivencias que alivien el temor de morir con el que otras sociedades se enfrentan y padecen”.
Recomienda, como hace a lo largo de esta deliciosa obra, la lectura de alguna novela y, ahora, le toca el turno a Lincoln en el bardo, de Georges Saunders, en la que se narra magistralmente la no aceptación por parte de Abraham Lincoln de la muerte de su hijo motivada por unas fiebres tifoideas. Tema que tiene continuación en el capítulo El temor de sufrir. Los hijos, literatura y dolor. Se agavillan en él diferentes obras de la literatura universal sobre la innegable relación entre padres e hijos cuando la muerte obliga a una separación física.
¿Inmortalidad?
¿Y qué decir de la inmortalidad? Nos recuerda las palabras de Borges cuando provocaba diciendo a sus interlocutores que peor que desearle a uno la muerte era desearle la inmortalidad. Desde luego, su escrito El inmortal, incluido en su ahora sí inmortal El Aleph, figura como uno de los más macabros en relación con la posibilidad de una supravivencia eterna al estilo de muchas creencias, especialmente orientales.
Lo que actualmente está sobre la mesa es lo relacionado con el transhumanismo, la posibilidad de prolongar la vida mediante el uso de la tecnología cada vez más avanzada. El miedo a morir nos lleva a intentar superar nuestro tiempo como vivientes con el horizonte de alcanzar, prácticamente, una vida casi sin límite. Las reflexiones de Viktor E. Frankl y Mircea Eliade que nos aporta García Ramos son una invitación a acercarnos a este asunto que merecen una especial atención; se cierran con la cita de Karen Blixen: “Mientras la ciencia médica no nos asegure seguir entre los vivos de este mundo, resignémonos a compartir la experiencia de la muerte sosegada de Sócrates, tan bien recuperada por las palabras de Blixen imaginada por Lawrence Durrel”.
Réquiems
Y, junto a la literatura, la música. Mozart, Fauré, Brahms, Berlioz, Tomás Luis de Victoria… Sus réquiems pretenden ser un lenitivo para nuestro dolor por lo que nos hace sufrir por la partida de alguien querido.
En el capítulo que titula Ensayo final, García Ramos resume magistralmente el contenido de su ensayo. Nos queda, tras el tránsito final, “una irradiación de energía”, una supraconciencia o conciencia sutil en el ámbito cósmico; “una energía que nos permite una comunicación recíproca con ese ser desaparecido de nuestra vecindad física”.
El final es, cuando menos, consolador, en palabras, de Juan-Manuel García Ramos: “nada nos impedirá seguir creyendo que no desaparecemos del todo cuando morimos y que quedamos en un suspenso dialogante que muchas personas han podido comprobar y transmitirnos”.
Concluyendo
Es este un libro delicioso. En un estilo muy cuidado y cercano, el autor nos lleva de la mano, una mano muy afectuosa, por un recorrido acerca de la muerte según la visión y experiencias de personas y autores que han abordado el tema desde diferentes perspectivas.
Su reflexión personal se va perfilando a lo largo de las páginas, para desembocar en las palabras recogidas más arriba. Una reflexión que no es gratuita, sino que cuenta con el apoyo de las brillantes mentes que cita.
Si algo hay que decir para concluir es que el lector, cuando pasa la última página, seguramente comente que siente la pena de que el libro se haya terminado, que es muy corto; tal es el excelente sabor de boca que nos deja.
Índice
I.
Introducción
II.
El viaje y la muerte
Desear la muerte de alguien y que se cumpla
La muerte gestionada
Preservar el cuerpo tras la muerte
Lincoln en el bardo
El temor de sufrir. Los hijos, literatura y dolor
El bardo de Saunders y la Comala de Rulfo
La terrible inmortalidad
La búsqueda de la inmortalidad física
“He cenado con Sócrates”
Réquiems
Ensayo final
Índice onomástico
Título: El temor de morir
Autor: Juan-Manuel García Ramos
Edita: Mercurio Editorial, Madrid, 2025
Colección: Mercurio
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 98
ISBN: 979-13-87704-85-8
Precio: 10,40 euros
“Templo de verdad es el que miras, no desoigas la voz con que te advierte que todo es ilusión menos la muerte”. Texto que recibe al visitante que se acerca al cementerio municipal de Las Palmas de Gran Canaria, en Vegueta. Esa es la realidad aunque vivamos de espaldas a ella.
Y a esta realidad se acerca Juan-Manuel García Ramos en una obra cuyo título despierta diversas cuestiones sobre su significado. ¿Es un tratado religioso, metafísico, antropológico, …? Lo cierto es que se trata de una reflexión personal que puede abarcar todos estos aspectos.
Desde luego, ya en la Introducción nos habla de ese temor generalizado a enfrentarnos con el último acto de nuestra vida y, quizás, el primero de otra realidad. Afirma que la creación de las religiones responde a la necesidad de mitigar ese temor, ese miedo a morir.
Experiencias cercanas a la muerte
Sin embargo, a su juicio, ninguna religión ha conseguido satisfacer esa necesidad. Pero tampoco la ciencia es ajena a ese objetivo, al menos la ciencia concebida en generoso sentido; hasta ahora, la mayor aproximación a ese nuevo momento tras el óbito, lo ofrecen las llamadas experiencias cercanas a la muerte, algunos de cuyos analistas se columpian entre la física y la metafísica, aventura siempre peligrosa y, tal vez, engañosa.
Por la obra circulan personajes que han alimentado las lecturas y reflexiones del autor. Por supuesto, el doctor Sans Segarra, Alain e, incluso, Sócrates cuya influencia afirma reconocer en el Nuevo Testamento.
Supraconciencia
García Ramos va más allá de las experiencias cercanas a la muerte: nos abre las puertas hacia una supraconciencia que presenta novedosas ramificaciones, como las premoniciones (narra el caso de su abuelo, el zahorí del Valbanera, que previó el naufragio trágico de este navío) o la existencia del amor, más allá de la muerte, cuando la presencia del ausente ser amado es constante manteniendo el vínculo que unió a la pareja en vida.
Tras una rápida ojeada a los deseos cumplidos de que alguien se muera, nos traslada el autor al hecho de comerciar con la muerte, con incursión en Cien años de soledad, cuando Amaranta Buendía trata con ella: “Tanto Amaranta como Melquiades no sienten temor alguno ante la inmediatez de sus muertes. Solo se dedican a administrar esa marcha con meticulosidad oficinesca”.
Vida después de la vida
La creencia en una vida tras la muerte no es nada novedosa, como lo demuestran los ritos y procedimientos funerarios ya conocidos en diferentes momentos de la historia, como es el caso de la momificación, que “viene a demostrar los esfuerzos de muchas culturas por no considerar la muerte como un fin definitivo de la existencia de sus miembros y para idear supervivencias que alivien el temor de morir con el que otras sociedades se enfrentan y padecen”.
Recomienda, como hace a lo largo de esta deliciosa obra, la lectura de alguna novela y, ahora, le toca el turno a Lincoln en el bardo, de Georges Saunders, en la que se narra magistralmente la no aceptación por parte de Abraham Lincoln de la muerte de su hijo motivada por unas fiebres tifoideas. Tema que tiene continuación en el capítulo El temor de sufrir. Los hijos, literatura y dolor. Se agavillan en él diferentes obras de la literatura universal sobre la innegable relación entre padres e hijos cuando la muerte obliga a una separación física.
¿Inmortalidad?
¿Y qué decir de la inmortalidad? Nos recuerda las palabras de Borges cuando provocaba diciendo a sus interlocutores que peor que desearle a uno la muerte era desearle la inmortalidad. Desde luego, su escrito El inmortal, incluido en su ahora sí inmortal El Aleph, figura como uno de los más macabros en relación con la posibilidad de una supravivencia eterna al estilo de muchas creencias, especialmente orientales.
Lo que actualmente está sobre la mesa es lo relacionado con el transhumanismo, la posibilidad de prolongar la vida mediante el uso de la tecnología cada vez más avanzada. El miedo a morir nos lleva a intentar superar nuestro tiempo como vivientes con el horizonte de alcanzar, prácticamente, una vida casi sin límite. Las reflexiones de Viktor E. Frankl y Mircea Eliade que nos aporta García Ramos son una invitación a acercarnos a este asunto que merecen una especial atención; se cierran con la cita de Karen Blixen: “Mientras la ciencia médica no nos asegure seguir entre los vivos de este mundo, resignémonos a compartir la experiencia de la muerte sosegada de Sócrates, tan bien recuperada por las palabras de Blixen imaginada por Lawrence Durrel”.
Réquiems
Y, junto a la literatura, la música. Mozart, Fauré, Brahms, Berlioz, Tomás Luis de Victoria… Sus réquiems pretenden ser un lenitivo para nuestro dolor por lo que nos hace sufrir por la partida de alguien querido.
En el capítulo que titula Ensayo final, García Ramos resume magistralmente el contenido de su ensayo. Nos queda, tras el tránsito final, “una irradiación de energía”, una supraconciencia o conciencia sutil en el ámbito cósmico; “una energía que nos permite una comunicación recíproca con ese ser desaparecido de nuestra vecindad física”.
El final es, cuando menos, consolador, en palabras, de Juan-Manuel García Ramos: “nada nos impedirá seguir creyendo que no desaparecemos del todo cuando morimos y que quedamos en un suspenso dialogante que muchas personas han podido comprobar y transmitirnos”.
Concluyendo
Es este un libro delicioso. En un estilo muy cuidado y cercano, el autor nos lleva de la mano, una mano muy afectuosa, por un recorrido acerca de la muerte según la visión y experiencias de personas y autores que han abordado el tema desde diferentes perspectivas.
Su reflexión personal se va perfilando a lo largo de las páginas, para desembocar en las palabras recogidas más arriba. Una reflexión que no es gratuita, sino que cuenta con el apoyo de las brillantes mentes que cita.
Si algo hay que decir para concluir es que el lector, cuando pasa la última página, seguramente comente que siente la pena de que el libro se haya terminado, que es muy corto; tal es el excelente sabor de boca que nos deja.
Índice
I.
Introducción
II.
El viaje y la muerte
Desear la muerte de alguien y que se cumpla
La muerte gestionada
Preservar el cuerpo tras la muerte
Lincoln en el bardo
El temor de sufrir. Los hijos, literatura y dolor
El bardo de Saunders y la Comala de Rulfo
La terrible inmortalidad
La búsqueda de la inmortalidad física
“He cenado con Sócrates”
Réquiems
Ensayo final
Índice onomástico
Notas sobre el autor
Juan-Manuel García Ramos es escritor, catedrático de Filología Española de la Universidad de La Laguna, y, desde 2021, catedrático emérito de la misma universidad. Como creador, tiene publicadas, entre otras novelas, Malaquita (Premio Benito Pérez Armas en 1978), El inglés (Premio al mejor libro publicado en Canarias en 1991), El guanche en Venecia, El zahorí del Valbanera, El delator (Mercurio Editorial, 2021) y La expulsión del paraíso (Mercurio Editorial, 2025). En 2024 también se publicó en Mercurio Editorial su texto teatral La Laguna, un aperitivo infinito.
Entre sus quehaceres investigadores, además de sus más de veinte libros sobre su condición de hispanoamericanista, destacan sus estudios y proyectos editoriales sobre el constructo cultural que él mismo ha definido como la Atlanticidad.
Por la fundación y dirección de la Biblioteca Básica Canaria, le fue concedido en México, en 1997, el Premio Internacional José Vasconcelos. En 2006 obtuvo el Premio Canarias de Literatura, el máximo galardón de las letras insulares, por el conjunto de su trayectoria creativa, crítica y docente. En 2025, la Asociación Alumni y la ULL le concedieron el Premio Alonso de Nava-Grimón por sus cincuenta años de dedicación universitaria.
Juan-Manuel García Ramos es escritor, catedrático de Filología Española de la Universidad de La Laguna, y, desde 2021, catedrático emérito de la misma universidad. Como creador, tiene publicadas, entre otras novelas, Malaquita (Premio Benito Pérez Armas en 1978), El inglés (Premio al mejor libro publicado en Canarias en 1991), El guanche en Venecia, El zahorí del Valbanera, El delator (Mercurio Editorial, 2021) y La expulsión del paraíso (Mercurio Editorial, 2025). En 2024 también se publicó en Mercurio Editorial su texto teatral La Laguna, un aperitivo infinito.
Entre sus quehaceres investigadores, además de sus más de veinte libros sobre su condición de hispanoamericanista, destacan sus estudios y proyectos editoriales sobre el constructo cultural que él mismo ha definido como la Atlanticidad.
Por la fundación y dirección de la Biblioteca Básica Canaria, le fue concedido en México, en 1997, el Premio Internacional José Vasconcelos. En 2006 obtuvo el Premio Canarias de Literatura, el máximo galardón de las letras insulares, por el conjunto de su trayectoria creativa, crítica y docente. En 2025, la Asociación Alumni y la ULL le concedieron el Premio Alonso de Nava-Grimón por sus cincuenta años de dedicación universitaria.
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