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León solo Juan Antonio Martínez de la Fe , 24/05/2026
León solo
Ficha Técnica

Título: León solo
Autora: Nadia Jiménez Castro
Edita: Mercurio Editorial, Madrid, 2026
Maquetación: Jorge A. Liria
Diseño de cubierta: Julián Cardeñosa
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 250
ISBN: 979-13-992000-2-7
Precio: 15,60 euros

León se refiere al actual Papa, León XIV. Un pontífice que ha dejado de ocupar unas pocas líneas en los medios de comunicación para tener una destacada y constante presencia en ellos. Y de este Papa nos habla Nadia Jiménez.

Son varias las circunstancias, de las que no están exentas las intuiciones o las coincidencias, que la han llevado a estar muy cerca del Vaticano en trascendentales momentos de tiempos recientes.

Enconclavada en Roma

Estuvo ella en la elección del Papa Francisco, que no necesitó de un adjetivo ordinal tras su nombre; y estuvo muy cerca en su última enfermedad, la que nos lo arrebató, siendo ella testigo de su último viaje hasta su sobrio y modesto lugar de eterno reposo.

Allí, en Roma, figuró entre los expectantes asistentes a la espera de la fumata blanca que indicara que el rebaño de fieles tenía un nuevo pastor. Hasta que aquella nuble blanca cedió el paso al cardenal encargado de proclamar urbi et orbi quién sería el nuevo ocupante de la silla de Pedro: monseñor Prevost.

Los nombres, por lo general, nos vienen impuestos: los eligen por nosotros, atendiendo a memorias y emociones cuando no a momentáneas y efímeras connotaciones, nuestros padres. No sería la vez primera que alguien nos pregunte por cuál habríamos optado nosotros si se nos diera la oportunidad. Importante decisión: en un apretado conjunto de pocas letras pretendemos proyectarnos al mundo con lo que íntimamente nos identificamos.

Las monjas tienen esa opción, en muchas órdenes y congregaciones: al momento de pronunciar su profesión, ya eligen cómo quieren ser llamadas y reconocidas. Una decisión, desde luego, importantísima, pero que, salvo excepciones, y las hay, no reviste la trascendencia que lleva la elección de su nombre por un Papa.

Y el cardenal Prevost eligió el nombre de León, el decimocuarto con este nombre, cuando aún está fresco en la memoria colectiva el de su homónimo predecesor, León XIII, por su aplicación a la labor social de la Iglesia.

Si Francisco destacó por el sentido pastoral, este su sucesor está haciendo de la paz su mensaje central a los fieles y al mundo; no le tiembla el puso ni se le quiebra la voz al denunciar cómo la paz está comprometida por ambiciones, delirios y egos desmedidos que tanto sufrimiento y dolor están sembrando por doquier. La paz es mucho más que una palabra, “es un deseo y una vocación. Es un don y una obra en constante construcción”, dijo.

Si el acto segundo de esta obra se detiene más en Francisco, el tercero está dedicado prácticamente en su integridad a este León para el Viejo Mundo.

Un nuevo León

Llama la autora la atención sobre el ordinal que acompaña a su nombre. Nos advierte de que, según la cábala, en el contexto bíblico, este número nos llevaría hasta el mismísimo David, cuyas letras en hebreo sumarían 14.

Y si, como se dice, habría 14 generaciones entre Abrahm y David, igual cantidad entre David y el Éxodo y otras tantas entre el exilio y el Mesías. Por eso, “la interpretación dada al número catorce sería claramente una expresión de la Providencia… Lo que se dice, una bendición”, cuenta Nadia Jiménez. A lo que añade que son catorce los santos auxiliadores en el catolicismo.

Retorna la autora a las inspiraciones del nombre del nuevo pontífice, León. Y nos recuerda que san Marcos, el primero de los evangelistas, se ve representado por un león; su evangelio es el más dinámico, “pues se centra más en los actos de la vida de Jesús y el que más milagros detalla en su narración. Sus verbos son de acción y sus adverbios, de celeridad y prontitud”.

Es conocido como el Evangelio Petrino, ya que fue redactado en Roma y para los romanos según los recuerdos del primer Papa, san Pedro, sobre la vida compartida con Jesús. De lo que deduce Jiménez que León XIV estaría cuidando esa raíz y volviendo a la fuente para lograr la unión de todos los cristianos, como reclamó en su primer viaje de peregrino por el mundo en Turquía y Líbano.

Son varias y no menudas las referencias que hace la autora a este evangelista en figura de león alado y las aproximaciones que este hecho lleva al actual León que gobierna la Iglesia, trayendo a la memoria palabras de García Lorca, que llamaba a dar un paso al frente y abandonar la contemplación estética, en medio de un mundo que se desmorona.

La figura del Papa Francisco no es ajena a esta obra, a estas crónicas romanas como las denomina Nadia Jiménez. Son páginas cargadas de emoción que pasan brevemente desde su elección para el papado hasta sus últimos días y los postreros momentos, hasta llegar a los finales instantes en que su cuerpo fue depositado en la basílica papal de Santa María la Mayor.

Concluyendo

Como sucede con las crónicas, no se pueden desmenuzar en un comentario sobre su conjunto, como es el caso de este libro de Nadia Jiménez. Quizás, solo aventurarse acerca de un aspecto concreto que, a guía de ejemplo, sirva de invitación a recorrerlas despacio, saboreándolas. Es lo que aquí se propone.

Y esto es lo que sucede con este libro: es para paladearlo, degustarlo y disfrutarlo. Nadia Jiménez es hija de un gran poeta, Juan Jiménez, y de una artista, María Castro. Y aquí se traslucen ambas cualidades de sus progenitores.

Nadia retrata, nos pinta, edificios, calles, personas, alimentos y dulces, utilizando los pinceles de la palabra coloreados en la paleta de la sensibilidad y hermosura poética que le legara su padre.

Son continuas las alusiones a ambas figuras señeras de la cultura canaria y de la sociedad insular. Y del compromiso social que ambos sostuvieron y defendieron los años que tuvieron de vida.

Pero volvamos al libro. Ya se ha señalado: su lenguaje es conciso, exacto, cercano pero no árido; respira cercanía y emana sensibilidad y belleza. Pero es que, además, nos da una muestra de lo vasto que es el conocimiento de la autora de historias, de poemas, de textos literarios y de versos de reconocidos cantautores; nos habla de la torá, de la Biblia, de la historia de la Iglesia, de los mensajes de la Fe: Mercedes Sosa, Andy Rivera, Fernando Meirelles, Silvia Pérez Cruz, Rutger Hauger, Shira Haas, Julio Cortázar, San Agustín, Ernest Hemingway, … y, por supuesto, el Nuevo Testamento, Salvador Allende, Benedicto XVI, … Una panoplia de conocimientos y, sobre todo, de convencimientos, de fe, que se cierran con palabras de Herman Hess: Siempre gana quien sabe amar.

Y disfrutará quien se adentre en las páginas de este libro.

Índice

Nadie dice murió el Papa
Crónicas de un cónclave
3 actos y un epílogo

Exordio. Enconclavada en Roma
Acto 1º
Acto 2º. Tres voces y una cruz. Dos Papas…
Acto 3º. Un León para el Viejo Mundo
Epílogo
Acotación final. (En tiempo de guerra)



León solo
Notas sobre la autora

Nadia Jiménez Castro, Las Palmas de Gran Canaria. Hija del poeta Juan Jiménez, ejerce en el Colegio de Abogados de Las Palmas y es una firme columnista de los derechos en la igualdad de género. Cursó el doctorado en Derecho Internacional y, entre sus viajes, siempre buscó tiempo para compartir el estudio con otra de sus pasiones: el arte. Ha asistido a los principales teatros de medio mundo y, desde 2000, es crítica cultural en revistas y periódicos, llegando a entrevistar a grandes figuras escénicas como Baryshnikov, Béjart, Amagatsu, Israel Galván, Cristina Hoyos, Duato o Lindsay Kemp. Ha testimoniado en palabras la obra de Fernando Álamo, Lucien Freud o Ai Weiwei. La comunicación la llevó a formar parte del digital Espiral21 y publicar, en 2022, sus dos primeros libros: Dátiles por la vereda y Ucrania sin cielo; en 2023, su tercer libro: Es el tiempo; y, en 2024, su cuarto, El poeta que allendó a Pinochet. Ha sido finalista del XIX Premio Nacional de Periodismo Francisco Valdés con el artículo “Lorca soñó Woodstock”.


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24/05/2026 Comentarios