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La inteligencia en la naturaleza. Del relojero ciego al ajuste fino del universo
Ficha Técnica

Título: La inteligencia en la naturaleza. Del relojero ciego al ajuste fino del universo
Editor: Francisco Rodríguez Valls
Autores: J. Arana, S. Collado, J. L. González Quirós y otros
Edita: Biblioteca Nueva, Madrid, 2012
Colección: Fronteras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 207
ISBN: 978-84-9940-449-3
Precio: 16 €

Nos encontramos ante un libro importante. Y lo es por varios motivos; por ejemplo, por las firmas que rubrican los ensayos que sus páginas acogen; por la temática que aborda, los múltiples aspectos que componen la relación “Naturaleza e inteligencia”; por la forma en que se tratan los temas; y, por finalizar en alguno de los motivos, por su planteamiento valiente y novedoso, pues no acude a los modelos antiguos ni modernos, sino que pretende, como lo hacen sus autores, crear un marco conceptual diferente que pueda acoger lo que hoy comenzamos a vislumbrar del universo.

Es un libro que llama al establecimiento de una nueva metafísica de la realidad a la altura de los hechos que conocemos, fomentando la transdisciplinariedad al presentar y acercar posturas, y la transdoctrinalidad, permitiendo que se oigan las diversas voces que se esconden detrás de la falsa apariencia de modelos perfectamente consolidados.

Nacido en el seno del seminario permanente “Naturaleza y libertad”, surge con la idea de ser leído y, además, criticado, porque, como afirma el editor en la Introducción, “el auténtico premio para el estudioso es la crítica y, a ser posible, la altura y la elegancia de la crítica a la que se ve sometido”.

A los participantes en este libro, se les remitió un cuestionario: “¿Contiene la naturaleza en su constitución misma o en su evolución indicios de inteligencia? ¿Existe una relación genética entre naturaleza e inteligencia, en el sentido de que la primera ha sido generada por la segunda, o la segunda por la primera, o ambas cosas a la vez, o bien ninguna de ellas? ¿Qué tipo de relación existe entre la inteligencia humana y la que puede ser atribuida a la naturaleza en algún sentido?” Además, se les indicó que “más que contribuciones eruditas y meramente expositivas del estado de la cuestión, nos interesan tomas de postura personales, en la medida de lo posible fundamentadas y argumentadas”, planteamientos previos a los que los autores procuran someterse.

Se compone la obra de trece ensayos, firmados por un variado y sólido plantel de especialistas que ya permiten vislumbrar el alcance del libro.

Juan Arana, quien imparte clases de Filosofía en la Universidad de Sevilla, es el autor del primer trabajo, que lleva por título La metáfora del relojero ciego: virtudes y límites. Ya el título nos indica que tratará sobre el zoólogo Richard Dawkins, de quien se podría decir, con Schrödinger, que está demasiado interesado en la religión para ser un verdadero ateo y del que resume su peripecia intelectual hacia el ateísmo militante que profesa. Para Dawkins, según Arana, la inteligencia no está ni dentro ni fuera de la naturaleza hasta la aparición de los primeros animales inteligentes, con lo que se puede concluir la que naturaleza es tonta y, en su visión cósmica, la inteligencia nunca es genuina, sino siempre un simulacro. Explica Arana que se puede concluir de los planteamientos del zoólogo británico, que la selección natural es necia, puesto que actúa al margen de la inteligencia, y analiza las posturas de creacionistas y defensores del diseño inteligente (recordar la obra de L. Sequeiros, El diseño chapucero), para ofrecer una visión panorámica, un status quaestionis, de los distintos enfoques sobre el tema. Así, nos aparecen nombres como Behe, Dembski, Gould, Eldredge, Margulis, Kimura, etc. Finalmente, expone Arana su argumentación y conclusión: aun suponiendo que la selección natural cumple a la perfección todas las misiones que Dawkins le ha encomendado, ni aun así, se produciría un eclipse definitivo de la inteligencia.

La inteligencia del diseño inteligente es el título del segundo ensayo de la obra. Lo firma Santiago Collado, profesor de Filosofía en la Universidad de Navarra. Comienza afirmando que tratar de comprender el Intelligent Design es un esfuerzo complejo, que requiere conocer factores históricos y consideraciones de carácter epistemológico; tiene este movimiento unas connotaciones ideológicas, científicas, religiosas e, incluso, políticas que dificultan el caracterizarlo de una manera ponderada. El ensayo de Collado ofrece algunos elementos importantes, a su juicio, en la aparición y actual estado del debate en torno al ID, con énfasis en los aspectos gnoseológicos del problema. Tras considerar lo que de común tienen sus defensores con los creacionistas (tratar de romper la dictadura intelectual que el naturalismo ha impuesto a la ciencia), explica cómo los componentes del ID tratan de asegurarse de que sus tesis están basadas únicamente en argumentos de carácter científico y pueden considerarse un escalón más dentro de la tensión, permanente en la historia, entre teísmo y ateísmo, haciendo un recorrido a través del tiempo acerca del concepto de finalidad aplicado a la creación, pues es la que supone una inteligencia. Entre los más destacados defensores del diseño inteligente, estudia a Michel Behe y, sobre todo, a William Dembski, del que analiza sus tres nociones clave: la contingencia, la complejidad y la especificación, probablemente la más original de las tres, aunque no es quien primero la formula. Atribuye al enfoque mecanicista de la ciencia en el que se apoyan los miembros de este movimiento, el problema al que se enfrentan, aunque les atribuye el ser un auténtico y serio desafío al neodarwinismo materialista, y mostrar una baja estima de la filosofía. Tras aclarar que Dembski no trata de demostrar a Dios, sino únicamente determinar la necesidad de la actuación de una causa inteligente, concluye con este párrafo: “Se trata de una caracterización de la inteligencia que pretende ser matemática, formal y, consiguientemente, una definición que en realidad es externa a la inteligencia”.

El profesor de Filosofía de la Universidad Juan Carlos I, José Luis González Quirós, es el autor del tercero de los ensayos de la obra, que titula ¿Podemos ir más allá de Aristóteles en relación con la idea de inteligencia? Arranca con una cita de la Metafísica aristotélica para afirmar que la idea de inteligencia es especialmente confusa y circular; ¿por qué?, “porque tendemos a hacernos una representación de la inteligencia que es una especie de reflejo de aquello que ella entiende, de los objetos que se ocupa. Olvidamos preguntarnos por el acto mismo del entender”. ¿Qué dice Aristóteles? González Quirós nos propone seis aportaciones esenciales: la primera, que el saber, que es el producto de la inteligencia, se refiere a algo, tiene un carácter transitivo; la segunda, que el saber es algo que los hombres desean porque es un bien natural; la tercera, que el amor a los sentidos es un testimonio del deseo de esos otros tipos de saber que no se reducen a la sensación; la cuarta, que la sensación da lugar a formas de memoria y que los animales carecen, en cierta forma, de ella; la quinta, que, además de la sensación y de la memoria, los hombres disponemos del arte y el razonamiento; y, finalmente, la sexta, que el saber que no se limita a la utilidad tiene un tipo superior de calidad y solo puede alcanzarse en determinadas condiciones. Esto es lo que dijo Aristóteles, pero, ¿qué no dijo? El autor se detiene ampliamente en este punto, destacando que el saber humano es primordialmente verbal, lo que implica que nuestra inteligencia está limitada. Incluye referencias a Epicuro, San Agustín, Descartes y, finalmente, a Kant, de quien recoge esta observación: “estamos en condiciones de plantear cuestiones que no está a nuestro alcance resolver, entre otras, seguramente, la que se refiere a la naturaleza precisa y última de nuestra condición intelectual”.

Javier Hernández-Pacheco, profesor de la Universidad de Sevilla, especializado en historia de la filosofía contemporánea, firma el cuarto ensayo de esta obra: La emergencia de la reflexión. Sobre la idea romántica de la naturaleza. Parte de un texto de Novalis y de la imagen habitual de que la naturaleza es un libro que nos ofrece variadas lecturas; una variedad que ha ido cambiando a lo largo de la historia, con referencias a Laplace, Buffon e, incluso, al mercantilismo, con Cantillon, Quesnay, Turgot y Adam Smith, pasando por Goethe, Fichte, Hegel o Kant. Habla de un cambio de paradigma: “La idea de que la naturaleza no es simple resultado de la composición de partes analíticamente accesibles al bisturí o al ciclotrón; de que más bien es el despliegue de una fuerza original que organiza la materia al no dispersarse en sus efectos sino al mantenerlos en una identidad refleja; la idea pues de que esa original fuerza reflexiva no se agota sino que precisamente se refuerza en su ejercicio; la idea por fin de que la naturaleza es lo que desde sí crece, y de que tiene esencialmente que ver con eso que llamamos libertad: todo eso es algo de lo que no podemos prescindir en cualquier intento de comprensión de fenómenos naturales”. Finalmente, se plantea el enfrentamiento o complementariedad de ciencia y filosofía: “ciencia, sin filosofía del espíritu, es ciega; especulación, sin experimentación, medición y método, está vacía”.

La relación de semejanza como principio de inteligibilidad de la naturaleza es el título del quinto ensayo, que firma el catedrático de Filosofía de la ciencia de la Universidad de Valladolid, Alfredo Marcos. En su trabajo, pretende dar respuesta a las siguientes cuestiones: “¿Contiene la naturaleza en su constitución misma o en su evolución indicios de inteligencia? ¿Existe una relación genética entre naturaleza e inteligencia, en el sentido de que la primera ha sido generada por la segunda, o la segunda por la primera, o ambas cosas a la vez, o bien ninguna de ellas¿ ¿Qué tipo de relación existe entre la inteligencia humana y la que puede ser atribuida a la naturaleza en algún sentido?” Alfredo Marcos toma claramente postura respecto a estas tres cuestiones, tratando de argumentar solo la tercera; sobre ella, manifiesta claramente: “Entiendo que no se da un relación entre dos inteligencias, una humana y otra natural, pero sí una relación de intelección entre el ser humano inteligente y la naturaleza inteligible” y se pregunta por esta relación de intelección y sus condiciones, deteniéndose, especialmente, en el pensamiento de Goodman, asumiendo su crítica a la rehabilitación de la semejanza. Así, pues, aborda la cuestión de la semejanza y su presunto valor para la intelección de la naturaleza y su articulación con las nociones de identidad y diferencia, basándose su argumentación en la distinción aristotélica entre el punto de vista físico y el lógico; sostiene que existe cierta distancia y también cierta conexión entre ambos planos (el físico y el lógico) y que este tipo de relación se da gracias a la semejanza, no entendida esta de un modo estático y monolítico, como algo simplemente dado. Y concluye: “ [La semejanza] funciona como un principio de inteligibilidad de la naturaleza en un doble sentido: como relación posible entre los seres naturales, actualizada a veces por el intelecto humano, y como relación entre dicho intelecto y la propia naturaleza”.

Sexto capítulo: Inteligencia y naturaleza desde el emergentismo de Karl Popper; lo firma José María Molina, doctor en Filosofía y Bachellor en Artes Liberales (Economía). Es un ensayo corto, pero muy claro. Parte de la idea de que la pregunta sobre qué nació primero, naturaleza o inteligencia, conduce a la cuestión clásica sobre la relación existente entre la mente y el cuerpo en el ser humano. Viniendo a Popper, afirma que aparenta contemplar todo lo que existe como el resultado de un proceso evolutivo guiado por el principio darwinista de mutación más selección natural, aunque al final, en sus postreras obras, deja abiertas las puertas a una causalidad fuera de la propia naturaleza. Afirma: “Popper era un darwinista convencido, pero esto no le impidió advertir que, ni el darwinismo, ni ninguna otra teoría evolucionista explican las características únicas de la persona humana”; Popper reconoce que no sabemos explicar la emergencia de la mente y que la evolución no es la explicación última, aunque esto no equivalga a abrir otras posibilidades.

El problema del soporte físico de la sensibilidad-conciencia es el título del capítulo séptimo, firmado por el jesuita, catedrático de la Universidad de Comillas y profesor titular en la Autónoma de Madrid, Javier Monserrat. Se trata de un ensayo redactado con claridad y metodología pedagógica, capaz de exponer, en tan corto número de páginas, un condensado resumen del tema que aborda: cómo del mundo físico pudo entrar en el mundo psíquico o, mejor, psicobiofísico. Tras un resumen de la evolución de la ciencia física, se centra en el epígrafe Un universo clásico/cuántico y una neurología clásico/cuántica, en el que se avisa de que solo existe un tipo de materia cuyas propiedades radicales son cuánticas y que una visión clásica de las ciencias humanas conduce inevitablemente a la neurología clásica, mientras que una visión heurística de la ciencia conduce a la moderna neurología cuántica. El siguiente epígrafe lo titula El mundo mecanoclásico y la neurología macroscópico-clásica; en él, se explica cuál es el soporte físico del psiquismo en una concepción clásica del universo, constituido por nuestra experiencia macroscópica, que llevó a considerar al mundo microfísico como una reproducción a escala del macroscópico; en estas líneas, explica la evolución de este planteamiento, con la aparición incluida del azar y del caos, explicando cómo funciona, en esta línea, la neurología clásica. El mundo mecanicocuántico y la génesis evolutiva del mundo clásico constituye el siguiente epígrafe, donde expresa que debe existir una teoría armónica sobe la emergencia del mundo clásico desde un mundo primordialmente cuántico, explicando los dos tipos de materia, la bosónica y la fermiónica. Continúa con el epígrafe La mecánica cuántica y la neurología cuántica, definiendo esta última como “la investigación sobre las propiedades cuánticas más primordiales de la materia con el fin de relacionarlas con el sistema neuronal a fin de establecer un adecuado ‘soporte físico’ para explicar el contenido de las propiedades fenomenológicas del psiquismo”. Una neurología que apunta heurísticamente a la hipótesis de que estas propiedades psíquicas pudieran tener su origen en las propiedades primordiales de la materia cuántica, deteniéndose especialmente en la hipótesis Hameroff-Penrose. Concluye tan excelente trabajo con el epígrafe Proyección metafísica del nuevo holismo psicobiofísico, en el que abre la puerta a una metafísica tanto agnóstica como teísta.

Se llega, así, al octavo capítulo, Evolución, naturaleza e inteligencia: ¿para qué sirve una emoción?, firmado por Francisco Rodríguez Valls, profesor titular de Filosofía en la Universidad de Sevilla y editor de esta obra. El planteamiento de su trabajo se realiza con la siguiente cuestión: “¿Tienen alguna función relevante las emociones en la vida de los seres humanos o son impulsos animales que obscurecen la claridad de la luz de la razón y que, en consecuencia, estarán ausentes cuando la evolución nos libere de sus garras y convierta a los humanos en una deseada especie parecida a la del vulcaniano Mr. Spock?” El autor hace un detenido análisis de la cuestión, para concluir que el mecanismo de las emociones puede entenderse como un conjunto de respuestas corporales complejas y automáticas de percepción, evaluación e impulso para la acción que permite la gestión de la vida a nivel inconsciente y que puede ser explicado a través de las leyes evolutivas. Es cierto que la aparición de la mente consciente dotó de mayores ventajas adaptativas a nuestra especie, pero la aparición de este nuevo sistema contribuyó a la retroalimentación del primer sistema, el de las respuestas filogenéticas. Ambos sistemas, al carecer de una articulación entre ellos, pueden entrar en conflicto, pero no son susceptibles de funcionar autonómamente, pues la gestión de la vida humana los necesita a los dos. Por lo que concluye su tan interesante como ameno ensayo con estas líneas: “actuar como Mr. Spock, sin sentimientos y apelando a la lógica, está lejos de ser posible en seres biológicos como los humanos. Las emociones son imprescindibles en la gestión de la vida de seres de carne y hueso como nosotros”.

El multiverso y el ajuste fino de las leyes de la naturaleza es el título del noveno capítulo de la obra, firmado por Francisco José Soler Gil, investigador Ramón y Cajal en la facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla y miembro del grupo de investigación de astrofísica de partículas de la Universidad de Dortmund. “¿Contiene la naturaleza en su constitución misma o en su evolución indicios de inteligencia? ¿Existe una relación genética entre naturaleza e inteligencia, en el sentido de que la primera ha sido generada por la segunda, o la segunda por la primera, o ambas cosas a la vez, o bien ninguna de ellas? ¿Qué tipo de relación existe entre la inteligencia humana y la que puede ser atribuida a la naturaleza en algún sentido?” Con estas mismas preguntas (en realidad, hechas a todos los participantes en la obra) que ya comentamos en el quinto capítulo, arranca el autor su comentario, aunque, en esta ocasión, fijándose más en las dos primeras de las cuestiones. Soler Gil presenta su postura personal en el tema. Dando por buena la intuición general de que la inteligencia humana ha surgido de algún modo a lo largo del proceso evolutivo, así como la de que dicha inteligencia no puede darse sin el soporte del cerebro, parece evidente que se da una relación genética entre naturaleza e inteligencia, una relación que se traduce en la conclusión de que la inteligencia es un producto de la naturaleza material; pero, hay motivos suficientes para pensar que la propia naturaleza es producto de una inteligencia. ¿Contiene la naturaleza en su constitución misma o en su evolución indicios de inteligencia? Según el autor, si nos ocupamos de la estructura de las leyes mismas de la naturaleza en lugar de ocuparnos de la estructura y funciones de los vivientes, se concluiría que las leyes de la naturaleza no pueden ser el resultado de ningún juego de azar y selección, sino que constituyen las reglas básicas de tal juego. Es más: “el estudio de estas leyes podría llevarnos a la conclusión de que la inteligencia no es tan solo un producto de la naturaleza, sino, también, un presupuesto de la misma”. Analiza Soler Gil, en este apasionante y corto texto, el multiverso, al que no considera una hipótesis, sino que diversos físicos y cosmólogos han propuesto toda una gama de multiversos posibles; estudia especialmente el multiverso matemático y considera que todos ellos o son demasiado grandes o demasiado pequeños para explicar el modo de ser de las leyes de la naturaleza en nuestro mundo, lo cual “abre la posibilidad de que el diseño cósmico no sea tan solo aparente, sino real. Y, en consecuencia, abre la posibilidad de que la naturaleza no solo sea generadora de inteligencia, sino también producto de la inteligencia”.

Décimo capítulo: ¿Deus sive Natura? Sobre los máximos sistemas metafísicos en la genealogía óntica del problema mente-cerebro es su título y su autor Pedro Jesús Teruel, profesor de Antropología en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Teruel utiliza aquí el viejo sistema del diálogo para exponer su planteamiento; un diálogo que viene precedido de otros anteriores en unas divisiones que denomina Jornadas; en la primera, los tertulianos Punsetio, Simplicio y Sagredo, trataron del monismo nouménico, un diálogo sobre los máximos sistemas en filosofía de la mente, con una introducción del autor para justificar el empleo del método coloquial; en la segunda, examinaban la problemática a la luz de la teoría evolutiva; y en la tercera, enfocaban las condiciones de posibilidad de la autoconciencia reflexiva, a la luz de la relación interdisciplinar entre el método trascendental, la biología evolutiva y la física cuántica. Y, en esta cuarta Jornada, su contribución a esta obra, se atiende expresamente a lo señalado en el título. Y arranca con las siguientes líneas: “Tomarse en serio la dinámica evolutiva implica, por un lado, reconocer que nuestras capacidades cognitivas se hallan enraizadas en la filogénesis como fenómeno global” y, más adelante, “tomarse la evolución en serio significa reconocer, al menos dos cosas. Primera, que las capacidades cognitivas se han desarrollado al hilo de una dinámica natural (…) cuya estructura básica resulta inteligible gracias a las nociones de transmisión genética, mutación, selección natural y plasticidad fenotípica en el contacto con las presiones del ecosistema circundante y con la evolución cultural (…) [Y segunda] que, no obstante la gradualidad evolutiva del proceso, a lo largo de esa dinámica han aparecido características que en cuanto tales se encontraban por completo ausentes de la estructura biológica de partida”. Y, a partir de aquí, continúa el diálogo entre los participantes, que se convocan para una nueva Jornada.

El undécimo capítulo se titula ¿Es la moral una propiedad natural de la inteligencia? Y lo firma Jorge Úbeda, doctor en Filosofía, co-fundador, director académico y profesor propio de la Escuela de Filosofía (Madrid). Úbeda da por sentado que, por su propia naturaleza, ningún ser humano se convierte en un ser moral, sino que, para ello, necesita algún tipo de educación. ¿Cuál es la relación entre inteligencia, moral y naturaleza? El autor nos hace una triple advertencia; primera: no está claro cuál es la naturaleza propia de la conducta moral, pues, en ocasiones parece una intervención en el curso natural de los acontecimientos, mientras que, en otras, parece una continuidad habitudinal en ese mismo curso; segunda: la conducta moral necesita una serie de condiciones naturales que tienen que ver con la inteligencia humana; y, tercera: la conducta moral, vista desde las consecuencias, consiste, en cualquier caso, en una intervención en el curso de las acciones, lo que puede acarrear consecuencias sobre la naturaleza misma de los agentes y los pacientes de la acción. Tras su análisis, Jorge Úbeda llega a las siguientes conclusiones: “La moral no es una propiedad natural de la inteligencia. Es el resultado de una respuesta de la inteligencia frente a determinados acontecimientos (…) La moral, además, se sedimenta institucionalmente en dichos y hechos a partir de los cuales el ser humano se abre a los acontecimientos. Pero este sedimento institucional, que a veces parece algo natural, necesita una actualización fáctica a través de los acontecimientos que la perturben y la obliguen al cambio”.

Inteligibilidad y naturaleza: las huellas cosmológicas de la “racionalidad materializada” es el título del duodécimo capítulo, firmado por Héctor Velázquez Fernández, doctor en Filosofía y Letras y profesor de Filosofía de la ciencia en una Universidad Panamericana (México). Nos explica cómo hay quienes quieren ver en la ciencia un modelo de racionalidad, de tal manera que sirva de parámetro para considerar científicos o no otros ejercicios racionales. Su trabajo se centra en analizar los planteamientos de Mariano Artigas, para quien “el estudio contemporáneo de la naturaleza revela que la tradicional visión reduccionista no tendría asidero ya en la ciencia; y en cambio se mostraría como una propuesta filosófica que debería discutirse en el torno propio de la filosofía”. En tal sentido, en este ensayo, Velázquez Fernández repasa los elementos más destacados de la propuesta de Artigas, para quien la ciencia no es un modelo de racionalidad, sino un ejercicio más de la razón humana, con una metodología, principios y valores coincidentes con varios de los elementos del conocimiento ordinario. Aunque en el pensamiento de Artigas, “el universo nos es transparente, no porque las categorías mentales lo hayan iluminado solipsístamente, sino porque los patrones de agregación de las realidades materiales, previas al conocimiento, nos presentan a la mente un mundo coordinado, integrado, inteligible, racional”. Y concluye: “si la naturaleza misma no fuera racionalidad materializada, la racionalidad humana sería incapaz de distinguir entre la ensoñación y la fantasía, entre la vigilia y la pesadilla, entre la verdad y su ficción”. Interesante aportación a este tema, en un ensayo no largo, pero sí denso y de notable claridad.

Finalmente, el último capítulo de la obra: ¿Es inteligente la naturaleza? El sentido de la pregunta y alguna respuesta con sentido, del que es autor José Domingo Vilaplana Guerrero, profesor de Filosofía y jefe del departamento de Filosofía del IES “Campo de Tejada”, en Paterna del Campo (Huelva). Redactado en un estilo muy accesible y progresivamente explicativo, parte el autor de una frase popular ampliamente aceptada: “la naturaleza es sabia”. A partir de ahí, Vilaplana explica cómo suponer una inteligencia en la naturaleza es concederle intencionalidad; pero, también advierte de que proyectamos nuestra propia experiencia, la de sentirnos intencionales, sobre la ella. Aclara que una inteligencia supone una autonomía, que divide en extrínseca (la que tiene, p.e., una máquina) o intrínseca, que la tiene por sí misma; la primera, lógicamente, supone un diseñador. Aludiendo a Hawking, quien afirma que nuestra presencia “selecciona” de entre los universos posibles “este” universo, que es el que podemos conocer, llega a la siguiente conclusión: “¿Es pues inteligente la naturaleza? En cierto modo, entiendo, con Parfit, que se trata de una pregunta vacía, es decir, una pregunta a la que es imposible responder desde cualquier perspectiva, clásica, realista o idealista”. En suma, un muy bien razonado planteamiento, de lectura recomendable.

Resumiendo, podemos afirmar que La inteligencia en la naturaleza es una obra de viva actualidad; la categoría intelectual de quienes firman su contenido nos ofrece las garantías de rigor. Un rigor que, sin embargo, se presenta redactado en un lenguaje accesible, ameno en ocasiones, que nos presenta una visión múltiple del tema, tratado desde diferentes puntos de vista. Lo que hace de ella un elemento del mayor interés.

Índice

Presentación, por Francisco Rodríguez Valls
La metáfora del relojero ciego: virtudes y límites, por Juan Arana.
La inteligencia del diseño inteligente, por Santiago Collado.
¿Podemos ir más allá de Aristóteles en relación con la idea de inteligencia?, por José Luis González Quirós.
La emergencia de la reflexión. Sobre la idea romántica de la naturaleza, por Javier Hernández-Pacheco.
La relación de semejanza como principio de inteligibilidad de la naturaleza, por Alfredo Marcos.
Inteligencia y naturaleza desde el emergentismo de Karl Popper, por José María Molina.
El problema del soporte físico de la sensibilidad-conciencia, por Javier Monserrat.
Evolución, naturaleza e inteligencia: ¿Para qué sirve una emoción?, por Francisco Rodríguez Valls.
El multiverso y el ajuste fino de las leyes de la naturaleza, por Francisco José Soler Gil.
¿Deus sive natura? Sobre los máximos sistemas metafísicos en la genealogía óntica del problema mente-cerebro, por Pedro Jesús Teruel.
¿Es la moral una propiedad natural de la inteligencia? Por Jorge Úbeda.
Inteligibilidad y naturaleza: las huellas cosmológicas de la “racionalidad materializada”, por Héctor Vázquez Fernández.
¿Es inteligente la naturaleza? El sentido de la pregunta y alguna respuesta con sentido, por José Domingo Vilaplana Guerrero.

Notas biográficas de los autores.

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08/11/2012 Comentarios

Reseñas

En deuda Redacción T21 , 05/11/2012

Una historia alternativa de la economía


En  deuda
Ficha Técnica

Título: En deuda
Autor: David Graeber
Edita: Editorial Ariel. Barcelona. Primera edición, septiembre de 2012
Traducción: Joan Andreano Weyland
Colección: Ariel
Materia: Economía
Número de páginas: 720
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-344-0489-2
PVP: 25,90 €


Para David Graeber, “hay razones evidentes por las que estamos en un momento especialmente importante para rexaminar la historia de la deuda. En septiembre de 2008 asistimos al comienzo de una crisis financiera que accionó los frenos, chirriando, de casi toda la economía mundial. En ciertas maneras lo hizo: los barcos dejaron de surcar los océanos, y miles de ellos acabaron en dique seco. Se desmantelaron grúas porque ya no se construían más edificios. Los bancos dejaron prácticamente de conceder préstamos. A la estela de todo esto hubo no sólo rabia y perplejidad generales, sino el comienzo de un auténtico debate público acerca de la naturaleza de la deuda, del dinero y de las instituciones financieras que han acabado teniendo el destino del mundo en sus manos.”

En Deuda el autor narra una historia alternativa a la aparición del dinero y los mercados, y analiza cómo la deuda ha pasado de ser una obligación económica a una obligación moral. Si bien desde el inicio de los primeros imperios agrarios, los humanos han usado elaborados sistemas de crédito para vender y comprar bienes, antes incluso de la invención de la moneda, hoy por primera vez, transcurridos 5000 años, nos encontramos ante una sociedad dividida entre deudores y acreedores, con instituciones erigidas con la voluntad única de proteger a los prestamistas.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, dice Graeber, -al menos de la historia de los Imperios y los Estados- se ha dicho a la mayoría de los seres humanos que eran deudores. Los historiadores, y sobre todo los especializados en historia de las ideas, se han mostrado extrañamente reacios a analizar las consecuencias humanas; sobretodo teniendo en cuenta que esta situación, más que ninguna otra, ha causado continuos ultrajes y resentimientos”.

Durante miles de años, la lucha entre ricos y pobres ha tomado en gran parte forma de conflictos entre acreedores y deudores, de discusiones acerca de las ventajas e inconvenientes del pago de intereses, de la servidumbre por deudas, condonaciones, restituciones, recuperaciones, confiscaciones de ganado, apropiaciones de viñedos y venta de los hijos del deudor como esclavos. Por la misma razón, durante los cinco mil años, y con una regularidad notable, las insurrecciones populares han comenzado de la misma manera: con la destrucción ritual de los registros de deudas (tablillas, papiros, libros, cualquier forma que tomaran en las diferentes épocas y lugares).

“Nuestra tendencia a olvidar esto, sigue Graeber, es aún más peculiar cuando se tiene en cuenta cuánto de nuestro lenguaje moral y religioso contemporáneo surgió originalmente de estos conflictos. Términos como “ajuste de cuentas” o “redención” son los más obvios, dado que surgen directamente del lenguaje de las antiguas finanzas. En un sentido más amplio, se puede decir lo mismo de culpa, libertad, perdón e incluso pecado. Las discusiones acerca de quién debe realmente qué a quién han jugado un papel esencial en la formación de nuestro vocabulario básico de lo que está bien o mal.”

Para el autor, lo que se advierte a través de la historia de la deuda es una profunda confusión moral caracterizada, en general, por dos premisas básicas: “devolver un dinero prestado es simplemente un asunto de moralidad y todo aquel que tenga por costumbre prestar dinero es un malvado”.

Las preguntas que trata de responderse en este libro son pues: ¿qué significa exactamente decir que nuestro sentido de la moral y la justicia se reduce al lenguaje de un contrato económico? ¿Qué significa que reducimos nuestras obligaciones morales a deudas? ¿Qué cambia cuando unas se convierten en las otras? ¿Y cómo hablar acerca de ellas cuando nuestro lenguaje está tan modelado por el mercado?

“El factor crucial, y un tema que se explorará a fondo en estas páginas, es la capacidad del dinero de convertir la moralidad en un asunto de impersonal aritmética, y al hacerlo, justificar cosas que de otra manera nos parecerían un ultraje o una obscenidad”.

Por otra parte, “La manera en que la violencia, o la amenaza de violencia, convierte las relaciones humanas en matemáticas surgirá una y otra vez en las páginas de este libro. Es la fuente definitiva de confusión moral que parece flotar sobre todo lo que rodea a la deuda. Los dilemas resultantes parecen tan viejos como la propia civilización”.
Este libro es, pues, una historia de la deuda, pero emplea también esa historia para preguntarse cuestiones fundamentales acerca de cómo son o cómo podrían se el ser humano y la sociedad, qué debemos a los demás y qué significa realmente esa pregunta.

Para alcanzar esos objetivos, comienza la obra con un intento de desinflar algunos mitos sobre las relaciones de intercambio que le lleva a la cuestión: si no intercambio ¿qué? Para dar respuesta a esta pregunta, el autor se apoyará en la antropología y trazará un esbozo de la base moral de la vida económica; luego regresa a la cuestión de los orígenes del dinero y demuestra que el principio del intercambio surgió en gran medida como efecto de la violencia.

El capítulo 8 recoge la historia de los últimos cinco mil años de deuda y crédito, con grandes alternancias entre épocas de dinero virtual y físico. “Muchos de nuestros descubrimientos son completamente inesperados: de los orígenes de las modernas concepciones de los derechos y libertades en antiguas leyes de esclavitud a los orígenes del capital inversor en el budismo de la China medieval, al hecho de que muchos de los argumentos más famosos de Adam Smith parecen haber sido plagiados de las obras de teóricos del libre mercado de la Persia medieval)”

Todo esto, concluye Graeber, prepara el escenario para un enfoque nuevo a los últimos quinientos años, dominados por imperios capitalistas, y nos permite al menos comenzar a preguntarnos qué está en juego hoy en día.


Índice

Capítulo 1. De la experiencia de la confusión moral
Capítulo 2. El mito del trueque
Capítulo 3. Deudas primordiales
Capítulo 4. Crueldad y redención
Capítulo 5. Breve tratado sobre las bases morales de las relaciones económicas
Capítulo 6. Juegos con sexo y muerte
Capítulo 7. Honor y degradación, o las bases de la civilización contemporánea
Capítulo 8. Crédito contra lingote y los ciclos de la historia
Capítulo 9. La Era Axial (800 a.C.-600 d.C.)
Capítulo 10. La Edad Media (600-1450)
Capítulo 11. La era de los grandes imperios capitalistas (1450-1971)
Capítulo 12. (1971 – Inicio de algo aún por determinar)

Notas
Bibliografía
Índice temático


Datos del autor
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05/11/2012 Comentarios

Reseñas

Por qué nos volvemos incompetentes y cómo gestionarlo


El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo
Ficha Técnica

Título: El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo
Autor: Gabriel Ginebra
Edita: Editorial Conecta. Barcelona. Primera edición, 6 de septiembre de 2012
Materia: Gestión empresarial
Número de páginas: 224
Encuadernación: Tapas blandas
ISBN: 978-84-15431-19-0
PVP: 15,90 €

“Todos nos consideramos listos y preparados, y sin embargo nos vemos envueltos en dinámicas que no están sujetas a una lógica, afirma Gabriel Ginebra. Durante décadas hemos vivido bajo el paradigma de la excelencia empresarial, pero las organizaciones parecen a veces estúpidas. ¿No tiene usted la sensación de estar luchando contra los elementos cuando intenta hacer bien su trabajo a pesar de su jefe? ¿Vale la pena planificar hasta el último detalle una estrategia que seguramente nunca se va a poner en práctica?, ¿organizar un encuentro si no tenemos claros los objetivos? O ¿enviar un correo electrónico para decir que hemos recibido el anterior?”

La empresa vive una doble vida entre nuestras mezquindades cotidianas y los ingenuos discursos sobre la competencia. El orgullo, la pereza o la rutina no aparecen en los libros de gestión, pero pueblan nuestras oficinas, afirma el autor. ¿Por qué empeñarse en que los directores tienen que ser empáticos y simpáticos cuando la realidad es que tienden a ser exigentes y algo despóticos? ¿No será que el modelo desde el que analizamos sus funciones no es correcto?, se pregunta Gabriel Ginebra.

Vivir en la excelencia, afirma, es vivir en el error. Pensar en la incompetencia es aproximarse a la verdad. Y disponerse con paz a luchar contra ella. No es realista que todos aspiremos a ser números uno. No es verdad que si se quiere se puede, ni que lo que no se mide no se puede gestionar. Hay que vivir con holguras, mejorar una sola habilidad por año, equivocarse y aprender a trabajar lo peor posible. “Lo mejor” es enemigo de “lo bueno”.

Gabriel Ginebra quiere, desde la ironía, echar por tierra tópicos tan asentados como la necesidad del cambio o de la motivación para trabajar. El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo es una forma nueva de ver la realidad empresarial. Una forma tan radicalmente nueva y tan real que no es otra cosa que volver a lo de siempre, para reivindicar que las personas de carne y hueso ocupen realmente el lugar principal en las empresas. “La paradoja del maquinista japonés que descarriló el tren para llegar antes sirve para ilustrar una forma de dirigir las empresas y una forma de entender el trabajo que nos lleva a descarrilar tanto en lo profesional como en lo personal”.

Las cosas, dice el autor en el Epílogo, no son como son, son como las miramos. Ante la crisis, la precrisis o la postcrisis, mejorar es poco más que aprender a mirar y ad-mirar cosas que siempre han estado ante nuestros ojos. Esta es mi propuesta: mirar los problemas de la empresa y sus incompetencias desde un paradigma más cercano y más posibilita, que es el que ofrece más posibilidades.


Índice

Bienvenidos al Reino de la Incompetencia

1. Diversas formas de ser incompetente
2. La ley de Murphy y otros genios del management
3. La hiperactividad en la empresa
4. ¿Cómo creamos la empresa barroca?
5. Demasiada dirección, demasiada dirección
6. Una dirección descarrilada
7. Management, con minúscula
8. Trabajar lo peor posible
9. Directivos de andar por casa
10. Cierre la pantalla y salga al pasillo
11. Comer y beber con la gente

Epílogo: Viajar en tren mirando a lo Vermeer

Datos del autor
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30/10/2012 Comentarios

Reseñas

El mundo. Una guía para principiantes Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/10/2012
El mundo. Una guía para principiantes
Ficha Técnica

Título: El mundo. Una guía para principiantes
Autor: Göran Therborn
Edita: Alianza Editorial
Año edición: 2012
Traducción: María Teresa Casado Rodríguez
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 356
ISBN: 978-84-206-7384-4
Precio: 24 euros

Este libro puede figurar perfectamente como libro de referencia; y no solo para principiantes, como señala su autor en el subtítulo, sino, también, para cualquier persona interesada en tener a mano una perspectiva de la realidad en que vivimos. Therborn apunta que escribe para “aquellos de nosotros que aún no saben lo que quieren saber, que no saben todo lo que necesitan saber acerca del mal, el bien y la salvación de este mundo”; pero, pensamos que los posibles lectores pueden ser muchos más. ¿Por qué? Pues porque en la obra encontraremos “un mapa geológico sociocultural del mundo, un esbozo de la orientación de las principales fuerzas conductoras de la sociedad humana y una especificación de cómo operan hoy día en el mundo, una descripción del estado actual del mundo con sus principales actores (…) Se trata de un mundo de poderes emergentes y culturas remergentes, y no solo de mercados globales; de un mundo de posibilidades alternativas y de diferentes cursos de vida”.

Para el autor, la sociedad humana y la historia de la humanidad solo se pueden comprender desde sus contradicciones. Y hay que tratar de entender este mundo en que vivimos. Therborn nos propone una ruta sumamente interesante, una escala ascendente que cuenta con cuatro mojones. Son, justamente, las cuatro partes de que se compone su obra.

Primer paso. Vivimos en un mundo humano común, globalizado; ahora bien, hay que reconocer que el elemento humano común no necesariamente implica homogeneidad o igualdad. Para su comprensión, se impone tener presente su diversidad y su desigualdad. A tal fin, necesitamos tener una noción de por qué somos quienes somos, de dónde proceden nuestras características, nuestro conocimiento o nuestra ignorancia.

Segundo paso. Preguntarnos por qué nosotros y otros actuamos del modo en que lo hacemos. Argumentará que hay cinco fuerzas irreductibles impulsoras que constituyen la dinámica del mundo; aunque no agoten la condición humana, sin embargo, sí propulsan el mundo social.

Tercer paso. Considerar que existe un escenario mundial geopolítico, geoeconómico y mediático. Se trata de centrarse en el pequeño conjunto de grandes jugadores colectivos que dominan el campo del poder mundial.

Cuarto paso. Existe un curso de vida humano que es nuestro tiempo finito sobre la tierra. Y hay siete mil millones de formas de este curso, determinado por diferentes edades, desafíos, ritos de paso característicos, etc. Y este curso de vida y sus posibilidades en diferentes partes del planeta y en diferentes medios socioculturales es susceptible de comprensión y análisis.

Llegados a esta cima, el autor, en sus conclusiones, evalúa por qué hemos llegado adonde estamos y trata de aclararnos, de alguna manera, hacia dónde vamos.

Abordamos la primera parte: ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy.

Se impone tener presente que descendemos de diferentes culturas y experiencias históricas y, para comprender el mundo de la humanidad, el mejor enfoque es el de la geología social. Therborn nos propone tres grandes estratos en la formación social humana. El más antiguo es de las civilizaciones, le sigue el que denomina de las globalizaciones y culmina la estratigrafía social la modernidad, el mundo moderno. Dice: “Somos lo que somos debido a la civilización y el sistema familia-sexo-género en el que hemos crecido, a nuestra ubicación en las sucesivas olas históricas de globalización, apiladas una encima de otra y, finalmente, debido a la experiencia de nuestra sociedad en las luchas a favor y en contra de la modernidad”.

El análisis del autor se inicia con las civilizaciones. Identifica él cinco civilizaciones antiguas principales de importancia perdurable: la civilización sínica, la mayor de todas, desarrollada y centrada en China; la civilización índica, la del valle del Indo, desaparecida hace unos cuatro mil años; la civilización de Asia Occidental, nacida en la península arábiga con las ciudades sagradas del islam , La Meca y Medina; la civilización europea, constituida sobre una doble base: la antigüedad politeísta pagana y la religión cristiana monoteísta; y la civilización africana subsahariana, de tradición oral, sin textos canónicos, una familia de culturas sin núcleo histórico, sin una única religión ni una lengua clásica. Varias páginas dedica el autor a describirnos cada una de estas civilizaciones, confeccionando una apretada y sólida síntesis de sus características fundamentales.

A continuación, Therborn se detiene en los sistemas de familia, sexo y género, que derivan de las cinco civilizaciones principales, constituyendo su elemento central y el más persistente a través de los siglos e, incluso, milenios. En su estudio sobre la familia, ha descubierto siete sistemas que siguen vigentes y que, pese a haber cambiado, no han convergido. Los va desgranando en el libro: la familia confuciana del Este Asiático, la familia hindú del Sur de Asia, la familia islámica del Norte de África/Este Asiático, la familia europea-cristiana, el conjunto de sistemas de familia africano subsahariano, el modelo de familia (religiosamente pluralista) del Sudeste Asiático y la familia criolla americana.

Las olas de globalización y sus sedimentos constituyen el objetivo del siguiente análisis. ¿Qué se entiende por ola de globalización? Pues “una extensión, aceleración y/o intesificación de importantes procesos sociales al menos de alcance e impacto continental, no necesariamente planetario. Y una extensión, aceleración y/o intensificación que se puede delimitar en el tiempo”. Piensa Therborn que, para la comprensión del mundo contemporáneo, se necesita tener en cuenta, al menos, seis olas; podrían ser más, pero esas otras han dejado menos sedimentos persistentes de historia humana.

¿Cuáles serían esas seis olas? La primera, la formación de las religiones mundiales y la demarcación de las civilizaciones, en los siglos IV-VIII de nuestra era; en segundo lugar, el colonialismo europeo desde el siglo XVI hasta principios del XVII, que se podría considerar la primera ola planetaria literalmente global; en tercer lugar, la guerra mundial franco-británica, 1750-1815, y el nacimiento de una superpotencia europea; en realidad, dice el autor, se trató de “una serie de guerras, cada una con sus propios motivos inmediatos, incluyendo, desde 1792, la Revolución Francesa”, aunque básicamente fue una batalla entre las dos grandes potencias imperiales del momento con el fin de obtener la hegemonía europea y global; en cuatro lugar, el imperialismo generalizado y la creación del desarrollo y del subdesarrollo (1830-1918); a continuación, en quinto lugar, la política globalizada, 1919/1941/1947-1989; finalmente, la sexta ola es la globalización autoasumida y sus significados cambiantes, iniciada en 1990; es esta la que ha dado su nombre a la globalización en la explosión conceptual que ha venido produciéndose desde finales de la década de 1980.

“Actualmente, todos nosotros somos modernos. Pero nos hemos convertido en modernos de maneras muy diferentes, formando otra capa más de nuestra constitución cultural”. Este apartado es al que el autor denomina Caminos hacia la modernidad y su legado, intentando dar respuesta a la pregunta de cuándo, dónde y cómo llegó a hacerse hegemónico el modernismo; lo crucial, en todo caso, es la victoria de una concepción de la política orientada al futuro, como concentración de una fuerza colectiva de la sociedad, característica del modernismo, aunque el avance de la modernidad pueda ocurrir en diferentes momentos y en diferentes campos de la misma área cultural.

El autor plantea las siguientes cuestiones: ¿cómo se generó la nueva política orientada hacia el futuro?, ¿se impuso desde dentro de las sociedades o fue impuesta o importada desde el exterior?, ¿quiénes representaron las fuerzas de lo nuevo?, ¿un nuevo estrato dentro de la sociedad dada, una fuerza externa o una parte de la vieja elite interna?, ¿dónde estaban las principales fuerzas y los Otros percibidos de la antimodernidad, de la autoridad tradicional de la sumisión o de la barbarie?

Pues bien: para responder a tales preguntas, Therborn propone cuatro caminos hacia la modernidad: la Europa internalista, el Nuevo Mundo y su alteridad, el trauma colonial: la identificación con el agresor y la rebelión contra él, y las aperturas adaptativas y cierres de la modernización reactiva; aunque también propone otros dos caminos híbridos: Rusia y China.

En su detallado estudio, el autor advierte de que estos caminos que detalla han dejado duraderas consecuencias, aunque no sean ni eternas ni inalterables. Y, de nuevo, son cuatro los efectos duraderos de tales caminos que él localiza: “Uno hace referencia a la concepción de la nación y su relación con la lengua y la cultura; otro, a las nociones de gobierno y derechos políticos, cultura, comportamiento, discurso, divisiones y organización políticos. El tercero se remite a las consecuencias de la modernidad para la religión, la forma principal de la cultura premoderna. Y, por último, los efectos en las relaciones sociales, en la autoridad, deferencia, desigualdad e identidad colectiva”. Y, en el libro, pasa a desgranar más detalladamente estos conceptos, con lo que culmina esta primera parte.

La segunda lleva por título Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores. La primera parte nos ha dado el sustrato para analizar nuestra procedencia, un punto de partida, pero no nos dice nada sobre una fuerza motriz o unas barreras que impidan el movimiento en alguna dirección. Es lo que se estudia en esta segunda parte. Therborn considera que la evolución de la humanidad es un proceso contingente y abierto, impulsado fundamentalmente por cinco campos de fuerzas, cinco conductores:

1) El modo de vida, que cuenta con dos fuentes intrínsecas elementales, una que deriva de la experiencias de aprendizaje vitales para ganarse la vida (y la capacidad cultural para transmitir a las siguientes generaciones lo aprendido) y otra que se deriva del comercio e intercambio cultural. Este planteamiento lo analiza en las páginas que titula Modos de vida: auges y caídas del capitalismo y el resto.

2) La ecología de la población. Para el autor, la relación entre el tamaño de la población y la estructura demográfica por edades en una región dada, constituye una fuerza básica de la historia humana. Esta idea se desarrolla en el apartado La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna.

3) Las luchas existenciales por el reconocimiento y el respeto. Debido a la política y la cultura, las luchas humanas por el reconocimiento y el estatus han llegado a ser mucho más que peleas por los varones o féminas más atractivos. Se organizan sociedades en ordenaciones jerárquicas cargadas de simbolismo, castas, estamentos, clases, elites, etc., tema que se aborda en el epígrafe La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto.

4) La política del poder colectivo y el aprendizaje. Desde la perspectiva de la dinámica social humana, la característica fundamental de la política es la organización colectiva deliberada del poder para alcanzar una meta determinada; en definitiva, es la fuerza que crea reinos, estados e iglesias y, además, la resistencia a éstas. Todo ello ampliado en el apartado La política del poder colectivo: apoteosis del Estado.

5) Por último, las orientaciones culturales, porque las culturas, aparte de almacenar y transmitir conocimiento, nos proporcionan una arco de identidad mayor que el del parentesco y el grupo y con guías para la acción en la forma de valores y normas. El apartado Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado amplía esta idea aquí expuesta.

Es la combinación de estas cinco fuerzas la que hace posible la evolución social, es decir, la historia. Y es el momento de preguntarse cómo funcionan estas cinco variables de campo dinámicas a escala global. A lo que el autor responde: “Actualmente, operan de tal modo que se pueden identificar empíricamente tanto en los procesos globales como en los subglobales, principalmente nacionales”.

Refiriéndose a los procesos globales, nos dice que se pueden subdividir en flujos, redes institucionales y acción a escala global. Es a lo que dedica una serie de páginas, donde detalla sus postulados, con documentación gráfica y lo hace recorriendo los siguientes subepígrafes: Flujos, Nuevas pautas comerciales, El capital y el casino global, El pueblo, Información y flujos culturales, Flujos de materia, Tinglados globales-nacionales y Acción global.

En cuanto a los procesos nacionales pertinentes, determina los siguientes: la actuación (p.e., el crecimiento económico, el desarrollo del Estado o los procesos culturales o existenciales), la trayectoria de la población/medio ambiente (el crecimiento de la población, la estructura de la edad, el peso o dominio de la población sobre el medio ambiente) y la política (despliegue del poder colectivo, por ejemplo, de la distribución). En su análisis de este bloque es más parco el autor, aunque no menos riguroso, deteniéndose en el subepígrafe Distribuciones: global, nacional y subnacional.

La tercera parte se dedica a El escenario mundial actual. Un escenario que Therborn define como un teatro en el que se representan muchas obras al mismo tiempo para las audiencias de todo el mundo, en el que los actores son estados, alianzas públicas, corporaciones, políticos, futbolistas y cantantes de pop. Su repertorio es amplio: político, económico, cultural, de deportes junto a otros repertorios menores, irregulares aunque frecuentes, como son las catástrofes y desastres, y otros aún algo más pequeños.

El autor se detiene y aborda únicamente los actores más destacados: sociales, económicos y políticos. Y, antes de entrar en materia, analiza previamente el escenario, un escenario que tiene un trasfondo histórico de geografía planetaria de conectores y separadores; así, contempla la geografía, mares, ríos, cordilleras, etc.

Pasa luego a los grandes jugadores, comenzando por un flash en el primer subepígrafe dedicado a El campo desigual de los estados nacionales; considera a las naciones por su población, por su superficie, por el orden económico mundial (un orden, el de los grandes países, casi opuesto al demográfico), por la prosperidad y la renta. El segundo subepígrafe versa sobre Las corporaciones, en concreto, las capitalistas que operan a escala global, recogidas en dos listas destacadas: la estadounidense Fortune Global 500, que ordena las corporaciones por sus ingresos, y la británica Financial Times 500, que las ordena por su valor o capitalización de mercado.

Misiones y movimientos es el título del otro subepígrafe. En él, se explica que, en este escenario mundial que se describe, hay otros muchos actores, entre los que se encuentran las organizaciones internacionales, a las que califica de jugadores menores, con papeles pequeños y especializados y una influencia limitada. Aunque enumera cuatro excepciones: la Iglesia Católica por un lado, junto a la actividad misionera en la que se implican muchas organizaciones religiosas; las otras dos son fuerzas de oposición al capitalismo globalizado: el Foro Social Mundial y la Confederación Sindical Internacional. A todos ellos dedica un conciso análisis.

Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida es el título de la cuarta parte de la obra. Y comienza con una premisa contundente: “A lo que todo ello –la historia, la dinámica y el escenario del mundo- conduce es a la vida y la muerte humanas”. Todo lo expuesto hasta ahora en la obra, revela que las estructuras sociales y las formaciones de geología cultural son cursos de vida vividos.

Es evidente que no se puede explicar los cursos de vida individuales, pero sí intentar dibujar un mapa de los caminos que cada ser humano tiene ante sí en el mundo del siglo XXI. Este mapa resultaría una proyección de tres cursos de vida. Primero: derivaría del curso de vida humana genéticamente programado y socialmente transformado; comienza con el nacimiento y la infancia, le siguen la adolescencia, la juventud y la edad adulta y se llega a un período de ritmo más pausado, de declive gradual, que finaliza en la muerte.

En segundo lugar, las principales civilizaciones y sus sistemas de familia derivados o relacionados proporcionan cursos de visa modales, siempre diferenciados por el género, la etnia y la clase.

Y, en tercer y último lugar, nuestros cursos vitales derivan de la dinámica mundial actual, de sus fuerzas fundamentales.

A partir de aquí, el autor subrayará, en esta parte, una de las más extensas de la obra, los itinerarios más importantes y frecuentes que se siguen, comenzando por el Nacimiento y supervivencia, detallando la situación en diferentes partes del mundo y analizando la aparición de los controles de natalidad, especialmente los ilegales, el infanticidio y el abandono postnatal, concluyendo cómo la clase o la etnia pesan mucho en las posibilidades de supervivencia de la infancia. Justamente así, Infancia, se titula el siguiente epígrafe. En él, advierte de las profundas diferencias que ocupa esta parte de la vida en la escala demográfica de diferentes países o zonas. Se detiene en los Progenitores, en el variable tamaño de las familias o la importancia que se da a los abuelos en según qué naciones. Luego, se considera la escolarización y la sangrante lacra del trabajo infantil.

Juventud: sexo y cultura constituye el siguiente epígrafe. ¿Qué es la juventud? ¿Cómo se la define? Ligada en la historia social a términos sexuales, Therborn la define como “un período de libertad y aventura, emancipado de la infancia y eximido de la responsabilidad adulta, pero en el que se carece de los plenos poderes de la madurez”. Como rasgos destacados en amplias zonas, aparecen una mayor presencia de los jóvenes en la política y la ampliación en los años de estudio. Por lo que se refiere a la sexualidad, la analiza en los subepígrafes Una geografía sexual del mundo juvenil, La amplitud de la sexualidad africana, Los modos asiáticos: control y/o discreción, Desigualdades criollas y Las cuatro variantes “occidentales”, a saber La pauta europea noroccidental de la primera experiencia sexual informal, La sombra sureuropea del hogar parental, La breve libertad sexual de Europa del Este y El dualismo estadounidense entre el matrimonio y el no matrimonio. Antes de llegar a la edad adulta, el autor se detiene en El matrimonio y el término de la juventud.

Y se llega, así, en la obra, a la Edad adulta. Dice Therborn: “La edad adulta suele implicar fundamentalmente el derecho a establecer una nueva familia, lo que explica que antes hayamos considerado el matrimonio como fin de la juventud, aunque el matrimonio en la Europa Noroccidental nunca haya sido obligatorio y la revolución sexual reciente haya reducido su importancia”. Y se pregunta: ¿a qué se enfrenta el humano adulto? A lo que responde que a dos tareas básicas: encontrar y construir una morada y ganarse la vida. Lo que le da pie para profundizar en el tema a través de los siguientes subepígrafes: Dónde vivir: la urbanización del mundo, contraponiendo la vida urbana a la rural; Ganarse la vida. I: Clases de trabajo, con interesantes tablas estadísticas para fundamentar sus afirmaciones; Formaciones de clase del capitalismo del siglo XXI, deteniéndose en tres significados del concepto de clase: el centrado en la cultura, con resultado de castas, el que hace referencia a la victimización, que subraya la desigualdad en las diferentes opciones vitales, y el referido a la clase como fuerza social de ciertos valores, prácticas y/o intereses, es decir, el concepto de “ir juntos”; Ganarse la vida. II: Los ricos y los pobres, que arranca con estas líneas del autor: “Trabajar duro no es condición necesaria para obtener unos ingresos decentes. Su renta depende de dónde haya nacido usted y de quién sea hijo, de sus habilidades, del entorno de productividad en su puesto de trabajo y de la suerte. Trabajar y ser pobre es el destino de muchos en este mundo”. Y analiza los extremos pobres-superricos.

A continuación, viene el estudio de El entretenimiento adulto: ocio y consumo, donde el “estilo de vida” es el punto central, con consideraciones tales como que los europeos occidentales tienen el año laboral más corto, con 1.350 horas de promedio en Alemania, y que llega hasta las 2.302 horas al año que realizan los coreanos, o el notable incremento del turismo. Y, antes de llegar al análisis de la vejez, aborda La generación gobernante y la no gobernante, cuyo planteamiento surge del siguiente párrafo: “En los estados y las sociedades modernas (…), los gobernantes son normalmente adultos. Como de estos últimos hay relativamente pocos, la vida adulta es también una división de gobernantes y no gobernantes y por tanto, dada su condición igual de adulto, un factor de conflicto político. Es en el reino de los adultos donde confluyen claramente los determinantes del mundo”.

Y llegamos, así, a La vejez, para la que las sociedades modernas presentan diferentes niveles de respeto. A la vejez se llega con la Jubilación y pensiones; en las sociedades asalariadas actuales, la jubilación constituye una importante frontera entre la edad adulta y la vejez; pese a ello, la “tercera edad” constituye un lujo en algunas partes del mundo; a este subepígrafe dedica varias páginas, con análisis como el de la participación masculina en la fuerza de trabajo entre el grupo de edad de 65 o más años, o la pobreza relativa entre adultos y mayores. Lógicamente, con el avance de la edad se incrementa la dependencia de los mayores, lo que obliga a Arreglos de convivencia, entre los que hay cuatro alternativas: la familia, la caridad, el estado de bienestar y, finalmente, para los pudientes, la compra de ayuda y asistencia.

Tras todo el amplio estudio en esta parte, Therborn nos propone Un curso de vida ideal para el siglo XXI: nacer en Noroeste de Europa, escolarización pública de tipo finlandés, juventud de tipo europeo noroccidental, boda en algún lugar de Asia, trabajo adulto duro pero muy gratificante en una gran ciudad del Este de Asia, jubilación en Ginebra o Vancouver; y, para los cuidados de la vejez, en Escandinavia. Con La muerte y después de la muerte, si se quiere ser venerado después de morir, la mejor opción es China o Vietnam y, si se desea convertirse en espíritu ancestral benévolo, las mayores probabilidades están África, Vietnam o China.

Para acabar su exposición, Göran Therborn nos aporta su conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos. Como respuesta a la primera cuestión, sobre cómo hemos llegado hasta aquí, nos hace un resumen condensado de todo lo que ha expuesto en la obra. Más difícil es la respuesta a la segunda pregunta: ¿Adónde vamos?

Para responderla, lo hace desde un doble cuestionamiento: ¿Seguirá siendo nuestra historia relevante? Y ¿adónde nos lleva la dinámica mundial?

A la primera pregunta, la respuesta es clara y contundente para él: “la historia nos acompañará en el futuro inmediato”. Pero, la enlaza con la segunda, hacia dónde soplan los vientos de la dinámica. Nos propone cinco rúbricas, que, tras unas primeras líneas de planteamiento, desarrolla a continuación con más detalle.
“Primero, podemos percibir el fin de la emancipación modernista de las estrictas constricciones naturales que elevaron los parámetros de la ecología de la población humana. (…)

Segundo, en términos económicos, estamos viviendo en la estela -¿o en la suspensión?- de una dialéctica sistémica marxiana del capitalismo y su colectivización tendencial de los medios de producción y el fortalecimiento del trabajo. El conflicto de clases cotidiano del capitalismo y su dialéctica siguen siendo una característica central de este siglo. (…)

Tercero, en el ámbito existencial, estamos presenciando un regreso al extinto pasado modernista bajo la familia nuclear, el secularismo y el desarrollo, así como una afirmación de las cuestiones existenciales en geopolítica. (…)

Cuarto, se está produciendo claramente un giro en el poder global geopolítico que está acabando con la centralidad noratlántica, que ha durado un cuarto de milenio, un giro que hasta ahora está ocurriendo pacíficamente, basado en la economía y la demografía más que en la violencia y el poder militar. Están surgiendo nuevas formas de política, pero aún no se puede vislumbrar con claridad su poder futuro. (…)

Por último, el modernismo cultural se está centrando de nuevo y reciclando. El posmodernismo parece confinado a la izquierda-del-centro euroestadounidense. La centralización de la comunicación de masas se está viendo desafiada por las masivas comunicaciones electrónicas interpersonales”.

Es cuanto un académico cauteloso, como Therborn se define, puede decirnos del futuro; pero, claro, no puede descartar otras perspectivas y otras futuras realidades, supuesta la contingencia e incertidumbre que nos son inherentes. Para él, esos jóvenes radicales que apuestan por el eslogan “otro mundo es posible”, no están equivocados ni son ingenuos. Muy al contrario, son la esperanza del nuevo siglo “porque en verdad necesitamos otros mundo”, concluye.

Como no podía ser de otra forma, la obra finaliza con muchas páginas dedicadas a una extensa bibliografía y a un utilísimo índice analítico y onomástico.

Desde luego, se trata de un libro de lectura fácil, no recargada con aparato crítico, pero no por ello exenta de rigor científico. La profesión de docente del autor se manifiesta en la claridad expositiva y en el desarrollo progresivo y ordenado de sus planteamientos; eso sí, marcados por una perspectiva sociológica, propia de su especialidad, que aporta una amplitud de visión que, quizás, desde otros ángulos, no habría sido tan extensa.

Índice

Prólogo: En el principio
Introducción: La humanidad y su mundo

Parte I. ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy

La roca de las civilizaciones
Sistemas de familia, sexo y género
Sedimentos de las seis olas de globalización
Caminos hacia la modernidad y su legado
Legados de las rutas a la modernidad
El destino moderno de las religiones
Ventanas de oportunidad

Parte II. Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores

Modos de vida: auges y caídas del capitalismo, y el resto
La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna
La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto
La política del poder colectivo: apoteosis del Estado
Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado
Canales de operación
Procesos globales
Procesos nacionales

Parte III. El escenario mundial actual

Escenografía: el espacio mundial
Los grandes jugadores

Parte IV. Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida

Nacimiento y supervivencia
Infancia
Juventud: sexo y cultura
Edad adulta
La vejez
Un curso de vida ideal para el siglo XXI
La muerte y después de la muerte

Conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
¿Adónde vamos?

Bibliografía
Índice analítico y onomástico


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08/10/2012 Comentarios

Reseñas

Mètode Redacción T21 , 04/10/2012

Universitat de València
Revista de Difusión de la Investigación núm. 74. Verano 2012


Mètode
Ficha Técnica

Título: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea
Director: Martín Domíguez
Edita: Vicerrectorado de Investigación. Universitat de València. Verano, 2012
Redactora Jefe: Anna Mateu
Portada y Maquetación: José Luis Iniesta Ferrándiz
Depósito legal: V-2483-2010. ISSN: 2171-911X
Precio: 7 €


Entre el coral y la espiga es el título de un bello poema de Blai Bonet, que recoge muy bien la esencia de nuestra costa, donde se alternan las barcas con la montaña y el pinar. Quizá la cala es la esencia de nestro Mediterráneo: ese brazo de mar que apunta entre montañas, aquel mar que “on voit dancer, le long des golfes clairs”, que diría Charles Trenet. En este número, coordinado por el profesor Vicenç Rosselló, se ofrece una mirada sobre este espacio emblemático. Y para conseguirlo, no solo se realiza una aproximación desde el punto de vista de la geografía y la geomorfología, sino también del arte y la literatura. Al fin y al cabo, lo que se pretende es reflexionar sobre este espacio del litoral, que especialmente encontramos en las Islas Baleares. Una visión pluridisciplinar, propia del talante humanístico del profesor Vicenç Rosselló, y que se complementa con un homenaje al gran pintos paisajista Joaquim Mir a cargo de tres importantes artistas plásticas valencianas: Rosa Torres, Eva Mus y Ana Sanchis.

En este número también encontramos un sugerente ensayo sobre Mrie Curie, a cargo de pilar Goya y maría Luisa Jimeno, e ilustrado por Agustín Sciammarella, así como un largo reportaje sobre la plaga del picudo, un escarabajo curculiónido que ha matado miles de palmeras en nuestro país y que amenaza muy seriamente al palmeral mediterráneo. En definitiva, un nuevo número de MÈTODE que, como diría el profesor Jorge Hermosilla, da buena fe de la investigaciones y conexiones que tanto caracterizan a la Universitat de València.


Sumario

Editorial. Martí Dominguez

La diversidad de nuestro paisaje litoral. Jorge Hermosilla
“Rhynchophorus Ferrugineus”, o el devorador de palmeras. La ardua carrera contra la plaga del Picudo Rojo en el País Valenciano. José Vicente Bernabeu Pardo
Imaginación y ciencia: un binomio inseparable. Entidades indetectables pero esenciales para los astrónomos del pasado y del presente. Vicent J. Martínez y Virginia Trimble
La caricatura de Darwin. Evolución, ciencia y religión en las viñetas gráficas. Martí Dominguez y Ana Mateu
Yellowstone, la vigencia de un parque pionero. 140 aniversario del primer parque natural del mundo. Albert Masó
Marie Curie y su tiempo. Un recorrido por la vida personal y científica de una mujer extraordinaria. Pilar Goya y María Luisa Jimeno

Monográfico: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea. Coordinado por Vicenç Rosselló

Calas y “Calas”. La esencia calcárea de la cala Vicenç Rosselló
Cuando el mar invade las desembocaduras fluviales . Barrancos y calas, una relación necesaria, pero no imprescindibles. Francesca Segura
Donde la naturaleza nos dice lo que no nos puede decir en ningún otro lugar. Las calas a través de la pintura. Guillem Frontera
El mundo subterráneo y las calas. Las calas necesitan un litoral calcáreo: el ejemplo de las Baleares. Joan J. Fornós
Las cuevas y las calas en Mallorca. La relación genética e hidrológica entre calas y cuevas Francesc Gràcia, Bernat Clamor, Pere Gamundì, Joan J. Fornós y Damiá Vicens
De la sublimación idealista del paisaje a la pesadilla de su destrucción. La cala como motivo poético en la literatura de las Baleares. Damià Pons
El paisaje del cemento. Calas y turismo en Las Islas Baleares. Climent Picornell


Metodart. Sobre la cala encantada


Entrevista a Francesc Miralles. Historiador y crítico de arte. ”Joaqim Mir es el mejor paisajista de España”. Andrea Torres

Libros


Sociofolcología

Camaleón. Ramon Folch


Secciones

La casa de los microbios nos amplía los límites de la vida a través de posibles microrganismos extraterrestres. Desvelando el universo nos avanza la espectacular imagen de un acontecimiento futuro: la colisión entre la Vía Láctea y la galaxia Andrómeda. La nave Espacial “Mètode” nos responde. El huerto de Roselló nos invita a iniciarnos en el cultivo del pimiento este verano y nos descubre los sabores de una variedad de sandía muy especial. Y para acabar, La ciencia en la mesa explora la relación entre nuestro sistema olfativo y la comida.

Método Wagensberg

Breve historia natural del progreso moral. Jorge Wagensberg
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04/10/2012 Comentarios

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