Reseñas
El mundo. Una guía para principiantes
Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/10/2012
Ficha Técnica
Título: El mundo. Una guía para principiantes
Autor: Göran Therborn
Edita: Alianza Editorial
Año edición: 2012
Traducción: María Teresa Casado Rodríguez
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 356
ISBN: 978-84-206-7384-4
Precio: 24 euros
Este libro puede figurar perfectamente como libro de referencia; y no solo para principiantes, como señala su autor en el subtítulo, sino, también, para cualquier persona interesada en tener a mano una perspectiva de la realidad en que vivimos. Therborn apunta que escribe para “aquellos de nosotros que aún no saben lo que quieren saber, que no saben todo lo que necesitan saber acerca del mal, el bien y la salvación de este mundo”; pero, pensamos que los posibles lectores pueden ser muchos más. ¿Por qué? Pues porque en la obra encontraremos “un mapa geológico sociocultural del mundo, un esbozo de la orientación de las principales fuerzas conductoras de la sociedad humana y una especificación de cómo operan hoy día en el mundo, una descripción del estado actual del mundo con sus principales actores (…) Se trata de un mundo de poderes emergentes y culturas remergentes, y no solo de mercados globales; de un mundo de posibilidades alternativas y de diferentes cursos de vida”.
Para el autor, la sociedad humana y la historia de la humanidad solo se pueden comprender desde sus contradicciones. Y hay que tratar de entender este mundo en que vivimos. Therborn nos propone una ruta sumamente interesante, una escala ascendente que cuenta con cuatro mojones. Son, justamente, las cuatro partes de que se compone su obra.
Primer paso. Vivimos en un mundo humano común, globalizado; ahora bien, hay que reconocer que el elemento humano común no necesariamente implica homogeneidad o igualdad. Para su comprensión, se impone tener presente su diversidad y su desigualdad. A tal fin, necesitamos tener una noción de por qué somos quienes somos, de dónde proceden nuestras características, nuestro conocimiento o nuestra ignorancia.
Segundo paso. Preguntarnos por qué nosotros y otros actuamos del modo en que lo hacemos. Argumentará que hay cinco fuerzas irreductibles impulsoras que constituyen la dinámica del mundo; aunque no agoten la condición humana, sin embargo, sí propulsan el mundo social.
Tercer paso. Considerar que existe un escenario mundial geopolítico, geoeconómico y mediático. Se trata de centrarse en el pequeño conjunto de grandes jugadores colectivos que dominan el campo del poder mundial.
Cuarto paso. Existe un curso de vida humano que es nuestro tiempo finito sobre la tierra. Y hay siete mil millones de formas de este curso, determinado por diferentes edades, desafíos, ritos de paso característicos, etc. Y este curso de vida y sus posibilidades en diferentes partes del planeta y en diferentes medios socioculturales es susceptible de comprensión y análisis.
Llegados a esta cima, el autor, en sus conclusiones, evalúa por qué hemos llegado adonde estamos y trata de aclararnos, de alguna manera, hacia dónde vamos.
Abordamos la primera parte: ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy.
Se impone tener presente que descendemos de diferentes culturas y experiencias históricas y, para comprender el mundo de la humanidad, el mejor enfoque es el de la geología social. Therborn nos propone tres grandes estratos en la formación social humana. El más antiguo es de las civilizaciones, le sigue el que denomina de las globalizaciones y culmina la estratigrafía social la modernidad, el mundo moderno. Dice: “Somos lo que somos debido a la civilización y el sistema familia-sexo-género en el que hemos crecido, a nuestra ubicación en las sucesivas olas históricas de globalización, apiladas una encima de otra y, finalmente, debido a la experiencia de nuestra sociedad en las luchas a favor y en contra de la modernidad”.
El análisis del autor se inicia con las civilizaciones. Identifica él cinco civilizaciones antiguas principales de importancia perdurable: la civilización sínica, la mayor de todas, desarrollada y centrada en China; la civilización índica, la del valle del Indo, desaparecida hace unos cuatro mil años; la civilización de Asia Occidental, nacida en la península arábiga con las ciudades sagradas del islam , La Meca y Medina; la civilización europea, constituida sobre una doble base: la antigüedad politeísta pagana y la religión cristiana monoteísta; y la civilización africana subsahariana, de tradición oral, sin textos canónicos, una familia de culturas sin núcleo histórico, sin una única religión ni una lengua clásica. Varias páginas dedica el autor a describirnos cada una de estas civilizaciones, confeccionando una apretada y sólida síntesis de sus características fundamentales.
A continuación, Therborn se detiene en los sistemas de familia, sexo y género, que derivan de las cinco civilizaciones principales, constituyendo su elemento central y el más persistente a través de los siglos e, incluso, milenios. En su estudio sobre la familia, ha descubierto siete sistemas que siguen vigentes y que, pese a haber cambiado, no han convergido. Los va desgranando en el libro: la familia confuciana del Este Asiático, la familia hindú del Sur de Asia, la familia islámica del Norte de África/Este Asiático, la familia europea-cristiana, el conjunto de sistemas de familia africano subsahariano, el modelo de familia (religiosamente pluralista) del Sudeste Asiático y la familia criolla americana.
Las olas de globalización y sus sedimentos constituyen el objetivo del siguiente análisis. ¿Qué se entiende por ola de globalización? Pues “una extensión, aceleración y/o intesificación de importantes procesos sociales al menos de alcance e impacto continental, no necesariamente planetario. Y una extensión, aceleración y/o intensificación que se puede delimitar en el tiempo”. Piensa Therborn que, para la comprensión del mundo contemporáneo, se necesita tener en cuenta, al menos, seis olas; podrían ser más, pero esas otras han dejado menos sedimentos persistentes de historia humana.
¿Cuáles serían esas seis olas? La primera, la formación de las religiones mundiales y la demarcación de las civilizaciones, en los siglos IV-VIII de nuestra era; en segundo lugar, el colonialismo europeo desde el siglo XVI hasta principios del XVII, que se podría considerar la primera ola planetaria literalmente global; en tercer lugar, la guerra mundial franco-británica, 1750-1815, y el nacimiento de una superpotencia europea; en realidad, dice el autor, se trató de “una serie de guerras, cada una con sus propios motivos inmediatos, incluyendo, desde 1792, la Revolución Francesa”, aunque básicamente fue una batalla entre las dos grandes potencias imperiales del momento con el fin de obtener la hegemonía europea y global; en cuatro lugar, el imperialismo generalizado y la creación del desarrollo y del subdesarrollo (1830-1918); a continuación, en quinto lugar, la política globalizada, 1919/1941/1947-1989; finalmente, la sexta ola es la globalización autoasumida y sus significados cambiantes, iniciada en 1990; es esta la que ha dado su nombre a la globalización en la explosión conceptual que ha venido produciéndose desde finales de la década de 1980.
“Actualmente, todos nosotros somos modernos. Pero nos hemos convertido en modernos de maneras muy diferentes, formando otra capa más de nuestra constitución cultural”. Este apartado es al que el autor denomina Caminos hacia la modernidad y su legado, intentando dar respuesta a la pregunta de cuándo, dónde y cómo llegó a hacerse hegemónico el modernismo; lo crucial, en todo caso, es la victoria de una concepción de la política orientada al futuro, como concentración de una fuerza colectiva de la sociedad, característica del modernismo, aunque el avance de la modernidad pueda ocurrir en diferentes momentos y en diferentes campos de la misma área cultural.
El autor plantea las siguientes cuestiones: ¿cómo se generó la nueva política orientada hacia el futuro?, ¿se impuso desde dentro de las sociedades o fue impuesta o importada desde el exterior?, ¿quiénes representaron las fuerzas de lo nuevo?, ¿un nuevo estrato dentro de la sociedad dada, una fuerza externa o una parte de la vieja elite interna?, ¿dónde estaban las principales fuerzas y los Otros percibidos de la antimodernidad, de la autoridad tradicional de la sumisión o de la barbarie?
Pues bien: para responder a tales preguntas, Therborn propone cuatro caminos hacia la modernidad: la Europa internalista, el Nuevo Mundo y su alteridad, el trauma colonial: la identificación con el agresor y la rebelión contra él, y las aperturas adaptativas y cierres de la modernización reactiva; aunque también propone otros dos caminos híbridos: Rusia y China.
En su detallado estudio, el autor advierte de que estos caminos que detalla han dejado duraderas consecuencias, aunque no sean ni eternas ni inalterables. Y, de nuevo, son cuatro los efectos duraderos de tales caminos que él localiza: “Uno hace referencia a la concepción de la nación y su relación con la lengua y la cultura; otro, a las nociones de gobierno y derechos políticos, cultura, comportamiento, discurso, divisiones y organización políticos. El tercero se remite a las consecuencias de la modernidad para la religión, la forma principal de la cultura premoderna. Y, por último, los efectos en las relaciones sociales, en la autoridad, deferencia, desigualdad e identidad colectiva”. Y, en el libro, pasa a desgranar más detalladamente estos conceptos, con lo que culmina esta primera parte.
La segunda lleva por título Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores. La primera parte nos ha dado el sustrato para analizar nuestra procedencia, un punto de partida, pero no nos dice nada sobre una fuerza motriz o unas barreras que impidan el movimiento en alguna dirección. Es lo que se estudia en esta segunda parte. Therborn considera que la evolución de la humanidad es un proceso contingente y abierto, impulsado fundamentalmente por cinco campos de fuerzas, cinco conductores:
1) El modo de vida, que cuenta con dos fuentes intrínsecas elementales, una que deriva de la experiencias de aprendizaje vitales para ganarse la vida (y la capacidad cultural para transmitir a las siguientes generaciones lo aprendido) y otra que se deriva del comercio e intercambio cultural. Este planteamiento lo analiza en las páginas que titula Modos de vida: auges y caídas del capitalismo y el resto.
2) La ecología de la población. Para el autor, la relación entre el tamaño de la población y la estructura demográfica por edades en una región dada, constituye una fuerza básica de la historia humana. Esta idea se desarrolla en el apartado La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna.
3) Las luchas existenciales por el reconocimiento y el respeto. Debido a la política y la cultura, las luchas humanas por el reconocimiento y el estatus han llegado a ser mucho más que peleas por los varones o féminas más atractivos. Se organizan sociedades en ordenaciones jerárquicas cargadas de simbolismo, castas, estamentos, clases, elites, etc., tema que se aborda en el epígrafe La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto.
4) La política del poder colectivo y el aprendizaje. Desde la perspectiva de la dinámica social humana, la característica fundamental de la política es la organización colectiva deliberada del poder para alcanzar una meta determinada; en definitiva, es la fuerza que crea reinos, estados e iglesias y, además, la resistencia a éstas. Todo ello ampliado en el apartado La política del poder colectivo: apoteosis del Estado.
5) Por último, las orientaciones culturales, porque las culturas, aparte de almacenar y transmitir conocimiento, nos proporcionan una arco de identidad mayor que el del parentesco y el grupo y con guías para la acción en la forma de valores y normas. El apartado Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado amplía esta idea aquí expuesta.
Es la combinación de estas cinco fuerzas la que hace posible la evolución social, es decir, la historia. Y es el momento de preguntarse cómo funcionan estas cinco variables de campo dinámicas a escala global. A lo que el autor responde: “Actualmente, operan de tal modo que se pueden identificar empíricamente tanto en los procesos globales como en los subglobales, principalmente nacionales”.
Refiriéndose a los procesos globales, nos dice que se pueden subdividir en flujos, redes institucionales y acción a escala global. Es a lo que dedica una serie de páginas, donde detalla sus postulados, con documentación gráfica y lo hace recorriendo los siguientes subepígrafes: Flujos, Nuevas pautas comerciales, El capital y el casino global, El pueblo, Información y flujos culturales, Flujos de materia, Tinglados globales-nacionales y Acción global.
En cuanto a los procesos nacionales pertinentes, determina los siguientes: la actuación (p.e., el crecimiento económico, el desarrollo del Estado o los procesos culturales o existenciales), la trayectoria de la población/medio ambiente (el crecimiento de la población, la estructura de la edad, el peso o dominio de la población sobre el medio ambiente) y la política (despliegue del poder colectivo, por ejemplo, de la distribución). En su análisis de este bloque es más parco el autor, aunque no menos riguroso, deteniéndose en el subepígrafe Distribuciones: global, nacional y subnacional.
La tercera parte se dedica a El escenario mundial actual. Un escenario que Therborn define como un teatro en el que se representan muchas obras al mismo tiempo para las audiencias de todo el mundo, en el que los actores son estados, alianzas públicas, corporaciones, políticos, futbolistas y cantantes de pop. Su repertorio es amplio: político, económico, cultural, de deportes junto a otros repertorios menores, irregulares aunque frecuentes, como son las catástrofes y desastres, y otros aún algo más pequeños.
El autor se detiene y aborda únicamente los actores más destacados: sociales, económicos y políticos. Y, antes de entrar en materia, analiza previamente el escenario, un escenario que tiene un trasfondo histórico de geografía planetaria de conectores y separadores; así, contempla la geografía, mares, ríos, cordilleras, etc.
Pasa luego a los grandes jugadores, comenzando por un flash en el primer subepígrafe dedicado a El campo desigual de los estados nacionales; considera a las naciones por su población, por su superficie, por el orden económico mundial (un orden, el de los grandes países, casi opuesto al demográfico), por la prosperidad y la renta. El segundo subepígrafe versa sobre Las corporaciones, en concreto, las capitalistas que operan a escala global, recogidas en dos listas destacadas: la estadounidense Fortune Global 500, que ordena las corporaciones por sus ingresos, y la británica Financial Times 500, que las ordena por su valor o capitalización de mercado.
Misiones y movimientos es el título del otro subepígrafe. En él, se explica que, en este escenario mundial que se describe, hay otros muchos actores, entre los que se encuentran las organizaciones internacionales, a las que califica de jugadores menores, con papeles pequeños y especializados y una influencia limitada. Aunque enumera cuatro excepciones: la Iglesia Católica por un lado, junto a la actividad misionera en la que se implican muchas organizaciones religiosas; las otras dos son fuerzas de oposición al capitalismo globalizado: el Foro Social Mundial y la Confederación Sindical Internacional. A todos ellos dedica un conciso análisis.
Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida es el título de la cuarta parte de la obra. Y comienza con una premisa contundente: “A lo que todo ello –la historia, la dinámica y el escenario del mundo- conduce es a la vida y la muerte humanas”. Todo lo expuesto hasta ahora en la obra, revela que las estructuras sociales y las formaciones de geología cultural son cursos de vida vividos.
Es evidente que no se puede explicar los cursos de vida individuales, pero sí intentar dibujar un mapa de los caminos que cada ser humano tiene ante sí en el mundo del siglo XXI. Este mapa resultaría una proyección de tres cursos de vida. Primero: derivaría del curso de vida humana genéticamente programado y socialmente transformado; comienza con el nacimiento y la infancia, le siguen la adolescencia, la juventud y la edad adulta y se llega a un período de ritmo más pausado, de declive gradual, que finaliza en la muerte.
En segundo lugar, las principales civilizaciones y sus sistemas de familia derivados o relacionados proporcionan cursos de visa modales, siempre diferenciados por el género, la etnia y la clase.
Y, en tercer y último lugar, nuestros cursos vitales derivan de la dinámica mundial actual, de sus fuerzas fundamentales.
A partir de aquí, el autor subrayará, en esta parte, una de las más extensas de la obra, los itinerarios más importantes y frecuentes que se siguen, comenzando por el Nacimiento y supervivencia, detallando la situación en diferentes partes del mundo y analizando la aparición de los controles de natalidad, especialmente los ilegales, el infanticidio y el abandono postnatal, concluyendo cómo la clase o la etnia pesan mucho en las posibilidades de supervivencia de la infancia. Justamente así, Infancia, se titula el siguiente epígrafe. En él, advierte de las profundas diferencias que ocupa esta parte de la vida en la escala demográfica de diferentes países o zonas. Se detiene en los Progenitores, en el variable tamaño de las familias o la importancia que se da a los abuelos en según qué naciones. Luego, se considera la escolarización y la sangrante lacra del trabajo infantil.
Juventud: sexo y cultura constituye el siguiente epígrafe. ¿Qué es la juventud? ¿Cómo se la define? Ligada en la historia social a términos sexuales, Therborn la define como “un período de libertad y aventura, emancipado de la infancia y eximido de la responsabilidad adulta, pero en el que se carece de los plenos poderes de la madurez”. Como rasgos destacados en amplias zonas, aparecen una mayor presencia de los jóvenes en la política y la ampliación en los años de estudio. Por lo que se refiere a la sexualidad, la analiza en los subepígrafes Una geografía sexual del mundo juvenil, La amplitud de la sexualidad africana, Los modos asiáticos: control y/o discreción, Desigualdades criollas y Las cuatro variantes “occidentales”, a saber La pauta europea noroccidental de la primera experiencia sexual informal, La sombra sureuropea del hogar parental, La breve libertad sexual de Europa del Este y El dualismo estadounidense entre el matrimonio y el no matrimonio. Antes de llegar a la edad adulta, el autor se detiene en El matrimonio y el término de la juventud.
Y se llega, así, en la obra, a la Edad adulta. Dice Therborn: “La edad adulta suele implicar fundamentalmente el derecho a establecer una nueva familia, lo que explica que antes hayamos considerado el matrimonio como fin de la juventud, aunque el matrimonio en la Europa Noroccidental nunca haya sido obligatorio y la revolución sexual reciente haya reducido su importancia”. Y se pregunta: ¿a qué se enfrenta el humano adulto? A lo que responde que a dos tareas básicas: encontrar y construir una morada y ganarse la vida. Lo que le da pie para profundizar en el tema a través de los siguientes subepígrafes: Dónde vivir: la urbanización del mundo, contraponiendo la vida urbana a la rural; Ganarse la vida. I: Clases de trabajo, con interesantes tablas estadísticas para fundamentar sus afirmaciones; Formaciones de clase del capitalismo del siglo XXI, deteniéndose en tres significados del concepto de clase: el centrado en la cultura, con resultado de castas, el que hace referencia a la victimización, que subraya la desigualdad en las diferentes opciones vitales, y el referido a la clase como fuerza social de ciertos valores, prácticas y/o intereses, es decir, el concepto de “ir juntos”; Ganarse la vida. II: Los ricos y los pobres, que arranca con estas líneas del autor: “Trabajar duro no es condición necesaria para obtener unos ingresos decentes. Su renta depende de dónde haya nacido usted y de quién sea hijo, de sus habilidades, del entorno de productividad en su puesto de trabajo y de la suerte. Trabajar y ser pobre es el destino de muchos en este mundo”. Y analiza los extremos pobres-superricos.
A continuación, viene el estudio de El entretenimiento adulto: ocio y consumo, donde el “estilo de vida” es el punto central, con consideraciones tales como que los europeos occidentales tienen el año laboral más corto, con 1.350 horas de promedio en Alemania, y que llega hasta las 2.302 horas al año que realizan los coreanos, o el notable incremento del turismo. Y, antes de llegar al análisis de la vejez, aborda La generación gobernante y la no gobernante, cuyo planteamiento surge del siguiente párrafo: “En los estados y las sociedades modernas (…), los gobernantes son normalmente adultos. Como de estos últimos hay relativamente pocos, la vida adulta es también una división de gobernantes y no gobernantes y por tanto, dada su condición igual de adulto, un factor de conflicto político. Es en el reino de los adultos donde confluyen claramente los determinantes del mundo”.
Y llegamos, así, a La vejez, para la que las sociedades modernas presentan diferentes niveles de respeto. A la vejez se llega con la Jubilación y pensiones; en las sociedades asalariadas actuales, la jubilación constituye una importante frontera entre la edad adulta y la vejez; pese a ello, la “tercera edad” constituye un lujo en algunas partes del mundo; a este subepígrafe dedica varias páginas, con análisis como el de la participación masculina en la fuerza de trabajo entre el grupo de edad de 65 o más años, o la pobreza relativa entre adultos y mayores. Lógicamente, con el avance de la edad se incrementa la dependencia de los mayores, lo que obliga a Arreglos de convivencia, entre los que hay cuatro alternativas: la familia, la caridad, el estado de bienestar y, finalmente, para los pudientes, la compra de ayuda y asistencia.
Tras todo el amplio estudio en esta parte, Therborn nos propone Un curso de vida ideal para el siglo XXI: nacer en Noroeste de Europa, escolarización pública de tipo finlandés, juventud de tipo europeo noroccidental, boda en algún lugar de Asia, trabajo adulto duro pero muy gratificante en una gran ciudad del Este de Asia, jubilación en Ginebra o Vancouver; y, para los cuidados de la vejez, en Escandinavia. Con La muerte y después de la muerte, si se quiere ser venerado después de morir, la mejor opción es China o Vietnam y, si se desea convertirse en espíritu ancestral benévolo, las mayores probabilidades están África, Vietnam o China.
Para acabar su exposición, Göran Therborn nos aporta su conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos. Como respuesta a la primera cuestión, sobre cómo hemos llegado hasta aquí, nos hace un resumen condensado de todo lo que ha expuesto en la obra. Más difícil es la respuesta a la segunda pregunta: ¿Adónde vamos?
Para responderla, lo hace desde un doble cuestionamiento: ¿Seguirá siendo nuestra historia relevante? Y ¿adónde nos lleva la dinámica mundial?
A la primera pregunta, la respuesta es clara y contundente para él: “la historia nos acompañará en el futuro inmediato”. Pero, la enlaza con la segunda, hacia dónde soplan los vientos de la dinámica. Nos propone cinco rúbricas, que, tras unas primeras líneas de planteamiento, desarrolla a continuación con más detalle.
“Primero, podemos percibir el fin de la emancipación modernista de las estrictas constricciones naturales que elevaron los parámetros de la ecología de la población humana. (…)
Segundo, en términos económicos, estamos viviendo en la estela -¿o en la suspensión?- de una dialéctica sistémica marxiana del capitalismo y su colectivización tendencial de los medios de producción y el fortalecimiento del trabajo. El conflicto de clases cotidiano del capitalismo y su dialéctica siguen siendo una característica central de este siglo. (…)
Tercero, en el ámbito existencial, estamos presenciando un regreso al extinto pasado modernista bajo la familia nuclear, el secularismo y el desarrollo, así como una afirmación de las cuestiones existenciales en geopolítica. (…)
Cuarto, se está produciendo claramente un giro en el poder global geopolítico que está acabando con la centralidad noratlántica, que ha durado un cuarto de milenio, un giro que hasta ahora está ocurriendo pacíficamente, basado en la economía y la demografía más que en la violencia y el poder militar. Están surgiendo nuevas formas de política, pero aún no se puede vislumbrar con claridad su poder futuro. (…)
Por último, el modernismo cultural se está centrando de nuevo y reciclando. El posmodernismo parece confinado a la izquierda-del-centro euroestadounidense. La centralización de la comunicación de masas se está viendo desafiada por las masivas comunicaciones electrónicas interpersonales”.
Es cuanto un académico cauteloso, como Therborn se define, puede decirnos del futuro; pero, claro, no puede descartar otras perspectivas y otras futuras realidades, supuesta la contingencia e incertidumbre que nos son inherentes. Para él, esos jóvenes radicales que apuestan por el eslogan “otro mundo es posible”, no están equivocados ni son ingenuos. Muy al contrario, son la esperanza del nuevo siglo “porque en verdad necesitamos otros mundo”, concluye.
Como no podía ser de otra forma, la obra finaliza con muchas páginas dedicadas a una extensa bibliografía y a un utilísimo índice analítico y onomástico.
Desde luego, se trata de un libro de lectura fácil, no recargada con aparato crítico, pero no por ello exenta de rigor científico. La profesión de docente del autor se manifiesta en la claridad expositiva y en el desarrollo progresivo y ordenado de sus planteamientos; eso sí, marcados por una perspectiva sociológica, propia de su especialidad, que aporta una amplitud de visión que, quizás, desde otros ángulos, no habría sido tan extensa.
Índice
Prólogo: En el principio
Introducción: La humanidad y su mundo
Parte I. ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy
La roca de las civilizaciones
Sistemas de familia, sexo y género
Sedimentos de las seis olas de globalización
Caminos hacia la modernidad y su legado
Legados de las rutas a la modernidad
El destino moderno de las religiones
Ventanas de oportunidad
Parte II. Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores
Modos de vida: auges y caídas del capitalismo, y el resto
La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna
La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto
La política del poder colectivo: apoteosis del Estado
Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado
Canales de operación
Procesos globales
Procesos nacionales
Parte III. El escenario mundial actual
Escenografía: el espacio mundial
Los grandes jugadores
Parte IV. Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida
Nacimiento y supervivencia
Infancia
Juventud: sexo y cultura
Edad adulta
La vejez
Un curso de vida ideal para el siglo XXI
La muerte y después de la muerte
Conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
¿Adónde vamos?
Bibliografía
Índice analítico y onomástico
Título: El mundo. Una guía para principiantes
Autor: Göran Therborn
Edita: Alianza Editorial
Año edición: 2012
Traducción: María Teresa Casado Rodríguez
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 356
ISBN: 978-84-206-7384-4
Precio: 24 euros
Este libro puede figurar perfectamente como libro de referencia; y no solo para principiantes, como señala su autor en el subtítulo, sino, también, para cualquier persona interesada en tener a mano una perspectiva de la realidad en que vivimos. Therborn apunta que escribe para “aquellos de nosotros que aún no saben lo que quieren saber, que no saben todo lo que necesitan saber acerca del mal, el bien y la salvación de este mundo”; pero, pensamos que los posibles lectores pueden ser muchos más. ¿Por qué? Pues porque en la obra encontraremos “un mapa geológico sociocultural del mundo, un esbozo de la orientación de las principales fuerzas conductoras de la sociedad humana y una especificación de cómo operan hoy día en el mundo, una descripción del estado actual del mundo con sus principales actores (…) Se trata de un mundo de poderes emergentes y culturas remergentes, y no solo de mercados globales; de un mundo de posibilidades alternativas y de diferentes cursos de vida”.
Para el autor, la sociedad humana y la historia de la humanidad solo se pueden comprender desde sus contradicciones. Y hay que tratar de entender este mundo en que vivimos. Therborn nos propone una ruta sumamente interesante, una escala ascendente que cuenta con cuatro mojones. Son, justamente, las cuatro partes de que se compone su obra.
Primer paso. Vivimos en un mundo humano común, globalizado; ahora bien, hay que reconocer que el elemento humano común no necesariamente implica homogeneidad o igualdad. Para su comprensión, se impone tener presente su diversidad y su desigualdad. A tal fin, necesitamos tener una noción de por qué somos quienes somos, de dónde proceden nuestras características, nuestro conocimiento o nuestra ignorancia.
Segundo paso. Preguntarnos por qué nosotros y otros actuamos del modo en que lo hacemos. Argumentará que hay cinco fuerzas irreductibles impulsoras que constituyen la dinámica del mundo; aunque no agoten la condición humana, sin embargo, sí propulsan el mundo social.
Tercer paso. Considerar que existe un escenario mundial geopolítico, geoeconómico y mediático. Se trata de centrarse en el pequeño conjunto de grandes jugadores colectivos que dominan el campo del poder mundial.
Cuarto paso. Existe un curso de vida humano que es nuestro tiempo finito sobre la tierra. Y hay siete mil millones de formas de este curso, determinado por diferentes edades, desafíos, ritos de paso característicos, etc. Y este curso de vida y sus posibilidades en diferentes partes del planeta y en diferentes medios socioculturales es susceptible de comprensión y análisis.
Llegados a esta cima, el autor, en sus conclusiones, evalúa por qué hemos llegado adonde estamos y trata de aclararnos, de alguna manera, hacia dónde vamos.
Abordamos la primera parte: ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy.
Se impone tener presente que descendemos de diferentes culturas y experiencias históricas y, para comprender el mundo de la humanidad, el mejor enfoque es el de la geología social. Therborn nos propone tres grandes estratos en la formación social humana. El más antiguo es de las civilizaciones, le sigue el que denomina de las globalizaciones y culmina la estratigrafía social la modernidad, el mundo moderno. Dice: “Somos lo que somos debido a la civilización y el sistema familia-sexo-género en el que hemos crecido, a nuestra ubicación en las sucesivas olas históricas de globalización, apiladas una encima de otra y, finalmente, debido a la experiencia de nuestra sociedad en las luchas a favor y en contra de la modernidad”.
El análisis del autor se inicia con las civilizaciones. Identifica él cinco civilizaciones antiguas principales de importancia perdurable: la civilización sínica, la mayor de todas, desarrollada y centrada en China; la civilización índica, la del valle del Indo, desaparecida hace unos cuatro mil años; la civilización de Asia Occidental, nacida en la península arábiga con las ciudades sagradas del islam , La Meca y Medina; la civilización europea, constituida sobre una doble base: la antigüedad politeísta pagana y la religión cristiana monoteísta; y la civilización africana subsahariana, de tradición oral, sin textos canónicos, una familia de culturas sin núcleo histórico, sin una única religión ni una lengua clásica. Varias páginas dedica el autor a describirnos cada una de estas civilizaciones, confeccionando una apretada y sólida síntesis de sus características fundamentales.
A continuación, Therborn se detiene en los sistemas de familia, sexo y género, que derivan de las cinco civilizaciones principales, constituyendo su elemento central y el más persistente a través de los siglos e, incluso, milenios. En su estudio sobre la familia, ha descubierto siete sistemas que siguen vigentes y que, pese a haber cambiado, no han convergido. Los va desgranando en el libro: la familia confuciana del Este Asiático, la familia hindú del Sur de Asia, la familia islámica del Norte de África/Este Asiático, la familia europea-cristiana, el conjunto de sistemas de familia africano subsahariano, el modelo de familia (religiosamente pluralista) del Sudeste Asiático y la familia criolla americana.
Las olas de globalización y sus sedimentos constituyen el objetivo del siguiente análisis. ¿Qué se entiende por ola de globalización? Pues “una extensión, aceleración y/o intesificación de importantes procesos sociales al menos de alcance e impacto continental, no necesariamente planetario. Y una extensión, aceleración y/o intensificación que se puede delimitar en el tiempo”. Piensa Therborn que, para la comprensión del mundo contemporáneo, se necesita tener en cuenta, al menos, seis olas; podrían ser más, pero esas otras han dejado menos sedimentos persistentes de historia humana.
¿Cuáles serían esas seis olas? La primera, la formación de las religiones mundiales y la demarcación de las civilizaciones, en los siglos IV-VIII de nuestra era; en segundo lugar, el colonialismo europeo desde el siglo XVI hasta principios del XVII, que se podría considerar la primera ola planetaria literalmente global; en tercer lugar, la guerra mundial franco-británica, 1750-1815, y el nacimiento de una superpotencia europea; en realidad, dice el autor, se trató de “una serie de guerras, cada una con sus propios motivos inmediatos, incluyendo, desde 1792, la Revolución Francesa”, aunque básicamente fue una batalla entre las dos grandes potencias imperiales del momento con el fin de obtener la hegemonía europea y global; en cuatro lugar, el imperialismo generalizado y la creación del desarrollo y del subdesarrollo (1830-1918); a continuación, en quinto lugar, la política globalizada, 1919/1941/1947-1989; finalmente, la sexta ola es la globalización autoasumida y sus significados cambiantes, iniciada en 1990; es esta la que ha dado su nombre a la globalización en la explosión conceptual que ha venido produciéndose desde finales de la década de 1980.
“Actualmente, todos nosotros somos modernos. Pero nos hemos convertido en modernos de maneras muy diferentes, formando otra capa más de nuestra constitución cultural”. Este apartado es al que el autor denomina Caminos hacia la modernidad y su legado, intentando dar respuesta a la pregunta de cuándo, dónde y cómo llegó a hacerse hegemónico el modernismo; lo crucial, en todo caso, es la victoria de una concepción de la política orientada al futuro, como concentración de una fuerza colectiva de la sociedad, característica del modernismo, aunque el avance de la modernidad pueda ocurrir en diferentes momentos y en diferentes campos de la misma área cultural.
El autor plantea las siguientes cuestiones: ¿cómo se generó la nueva política orientada hacia el futuro?, ¿se impuso desde dentro de las sociedades o fue impuesta o importada desde el exterior?, ¿quiénes representaron las fuerzas de lo nuevo?, ¿un nuevo estrato dentro de la sociedad dada, una fuerza externa o una parte de la vieja elite interna?, ¿dónde estaban las principales fuerzas y los Otros percibidos de la antimodernidad, de la autoridad tradicional de la sumisión o de la barbarie?
Pues bien: para responder a tales preguntas, Therborn propone cuatro caminos hacia la modernidad: la Europa internalista, el Nuevo Mundo y su alteridad, el trauma colonial: la identificación con el agresor y la rebelión contra él, y las aperturas adaptativas y cierres de la modernización reactiva; aunque también propone otros dos caminos híbridos: Rusia y China.
En su detallado estudio, el autor advierte de que estos caminos que detalla han dejado duraderas consecuencias, aunque no sean ni eternas ni inalterables. Y, de nuevo, son cuatro los efectos duraderos de tales caminos que él localiza: “Uno hace referencia a la concepción de la nación y su relación con la lengua y la cultura; otro, a las nociones de gobierno y derechos políticos, cultura, comportamiento, discurso, divisiones y organización políticos. El tercero se remite a las consecuencias de la modernidad para la religión, la forma principal de la cultura premoderna. Y, por último, los efectos en las relaciones sociales, en la autoridad, deferencia, desigualdad e identidad colectiva”. Y, en el libro, pasa a desgranar más detalladamente estos conceptos, con lo que culmina esta primera parte.
La segunda lleva por título Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores. La primera parte nos ha dado el sustrato para analizar nuestra procedencia, un punto de partida, pero no nos dice nada sobre una fuerza motriz o unas barreras que impidan el movimiento en alguna dirección. Es lo que se estudia en esta segunda parte. Therborn considera que la evolución de la humanidad es un proceso contingente y abierto, impulsado fundamentalmente por cinco campos de fuerzas, cinco conductores:
1) El modo de vida, que cuenta con dos fuentes intrínsecas elementales, una que deriva de la experiencias de aprendizaje vitales para ganarse la vida (y la capacidad cultural para transmitir a las siguientes generaciones lo aprendido) y otra que se deriva del comercio e intercambio cultural. Este planteamiento lo analiza en las páginas que titula Modos de vida: auges y caídas del capitalismo y el resto.
2) La ecología de la población. Para el autor, la relación entre el tamaño de la población y la estructura demográfica por edades en una región dada, constituye una fuerza básica de la historia humana. Esta idea se desarrolla en el apartado La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna.
3) Las luchas existenciales por el reconocimiento y el respeto. Debido a la política y la cultura, las luchas humanas por el reconocimiento y el estatus han llegado a ser mucho más que peleas por los varones o féminas más atractivos. Se organizan sociedades en ordenaciones jerárquicas cargadas de simbolismo, castas, estamentos, clases, elites, etc., tema que se aborda en el epígrafe La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto.
4) La política del poder colectivo y el aprendizaje. Desde la perspectiva de la dinámica social humana, la característica fundamental de la política es la organización colectiva deliberada del poder para alcanzar una meta determinada; en definitiva, es la fuerza que crea reinos, estados e iglesias y, además, la resistencia a éstas. Todo ello ampliado en el apartado La política del poder colectivo: apoteosis del Estado.
5) Por último, las orientaciones culturales, porque las culturas, aparte de almacenar y transmitir conocimiento, nos proporcionan una arco de identidad mayor que el del parentesco y el grupo y con guías para la acción en la forma de valores y normas. El apartado Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado amplía esta idea aquí expuesta.
Es la combinación de estas cinco fuerzas la que hace posible la evolución social, es decir, la historia. Y es el momento de preguntarse cómo funcionan estas cinco variables de campo dinámicas a escala global. A lo que el autor responde: “Actualmente, operan de tal modo que se pueden identificar empíricamente tanto en los procesos globales como en los subglobales, principalmente nacionales”.
Refiriéndose a los procesos globales, nos dice que se pueden subdividir en flujos, redes institucionales y acción a escala global. Es a lo que dedica una serie de páginas, donde detalla sus postulados, con documentación gráfica y lo hace recorriendo los siguientes subepígrafes: Flujos, Nuevas pautas comerciales, El capital y el casino global, El pueblo, Información y flujos culturales, Flujos de materia, Tinglados globales-nacionales y Acción global.
En cuanto a los procesos nacionales pertinentes, determina los siguientes: la actuación (p.e., el crecimiento económico, el desarrollo del Estado o los procesos culturales o existenciales), la trayectoria de la población/medio ambiente (el crecimiento de la población, la estructura de la edad, el peso o dominio de la población sobre el medio ambiente) y la política (despliegue del poder colectivo, por ejemplo, de la distribución). En su análisis de este bloque es más parco el autor, aunque no menos riguroso, deteniéndose en el subepígrafe Distribuciones: global, nacional y subnacional.
La tercera parte se dedica a El escenario mundial actual. Un escenario que Therborn define como un teatro en el que se representan muchas obras al mismo tiempo para las audiencias de todo el mundo, en el que los actores son estados, alianzas públicas, corporaciones, políticos, futbolistas y cantantes de pop. Su repertorio es amplio: político, económico, cultural, de deportes junto a otros repertorios menores, irregulares aunque frecuentes, como son las catástrofes y desastres, y otros aún algo más pequeños.
El autor se detiene y aborda únicamente los actores más destacados: sociales, económicos y políticos. Y, antes de entrar en materia, analiza previamente el escenario, un escenario que tiene un trasfondo histórico de geografía planetaria de conectores y separadores; así, contempla la geografía, mares, ríos, cordilleras, etc.
Pasa luego a los grandes jugadores, comenzando por un flash en el primer subepígrafe dedicado a El campo desigual de los estados nacionales; considera a las naciones por su población, por su superficie, por el orden económico mundial (un orden, el de los grandes países, casi opuesto al demográfico), por la prosperidad y la renta. El segundo subepígrafe versa sobre Las corporaciones, en concreto, las capitalistas que operan a escala global, recogidas en dos listas destacadas: la estadounidense Fortune Global 500, que ordena las corporaciones por sus ingresos, y la británica Financial Times 500, que las ordena por su valor o capitalización de mercado.
Misiones y movimientos es el título del otro subepígrafe. En él, se explica que, en este escenario mundial que se describe, hay otros muchos actores, entre los que se encuentran las organizaciones internacionales, a las que califica de jugadores menores, con papeles pequeños y especializados y una influencia limitada. Aunque enumera cuatro excepciones: la Iglesia Católica por un lado, junto a la actividad misionera en la que se implican muchas organizaciones religiosas; las otras dos son fuerzas de oposición al capitalismo globalizado: el Foro Social Mundial y la Confederación Sindical Internacional. A todos ellos dedica un conciso análisis.
Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida es el título de la cuarta parte de la obra. Y comienza con una premisa contundente: “A lo que todo ello –la historia, la dinámica y el escenario del mundo- conduce es a la vida y la muerte humanas”. Todo lo expuesto hasta ahora en la obra, revela que las estructuras sociales y las formaciones de geología cultural son cursos de vida vividos.
Es evidente que no se puede explicar los cursos de vida individuales, pero sí intentar dibujar un mapa de los caminos que cada ser humano tiene ante sí en el mundo del siglo XXI. Este mapa resultaría una proyección de tres cursos de vida. Primero: derivaría del curso de vida humana genéticamente programado y socialmente transformado; comienza con el nacimiento y la infancia, le siguen la adolescencia, la juventud y la edad adulta y se llega a un período de ritmo más pausado, de declive gradual, que finaliza en la muerte.
En segundo lugar, las principales civilizaciones y sus sistemas de familia derivados o relacionados proporcionan cursos de visa modales, siempre diferenciados por el género, la etnia y la clase.
Y, en tercer y último lugar, nuestros cursos vitales derivan de la dinámica mundial actual, de sus fuerzas fundamentales.
A partir de aquí, el autor subrayará, en esta parte, una de las más extensas de la obra, los itinerarios más importantes y frecuentes que se siguen, comenzando por el Nacimiento y supervivencia, detallando la situación en diferentes partes del mundo y analizando la aparición de los controles de natalidad, especialmente los ilegales, el infanticidio y el abandono postnatal, concluyendo cómo la clase o la etnia pesan mucho en las posibilidades de supervivencia de la infancia. Justamente así, Infancia, se titula el siguiente epígrafe. En él, advierte de las profundas diferencias que ocupa esta parte de la vida en la escala demográfica de diferentes países o zonas. Se detiene en los Progenitores, en el variable tamaño de las familias o la importancia que se da a los abuelos en según qué naciones. Luego, se considera la escolarización y la sangrante lacra del trabajo infantil.
Juventud: sexo y cultura constituye el siguiente epígrafe. ¿Qué es la juventud? ¿Cómo se la define? Ligada en la historia social a términos sexuales, Therborn la define como “un período de libertad y aventura, emancipado de la infancia y eximido de la responsabilidad adulta, pero en el que se carece de los plenos poderes de la madurez”. Como rasgos destacados en amplias zonas, aparecen una mayor presencia de los jóvenes en la política y la ampliación en los años de estudio. Por lo que se refiere a la sexualidad, la analiza en los subepígrafes Una geografía sexual del mundo juvenil, La amplitud de la sexualidad africana, Los modos asiáticos: control y/o discreción, Desigualdades criollas y Las cuatro variantes “occidentales”, a saber La pauta europea noroccidental de la primera experiencia sexual informal, La sombra sureuropea del hogar parental, La breve libertad sexual de Europa del Este y El dualismo estadounidense entre el matrimonio y el no matrimonio. Antes de llegar a la edad adulta, el autor se detiene en El matrimonio y el término de la juventud.
Y se llega, así, en la obra, a la Edad adulta. Dice Therborn: “La edad adulta suele implicar fundamentalmente el derecho a establecer una nueva familia, lo que explica que antes hayamos considerado el matrimonio como fin de la juventud, aunque el matrimonio en la Europa Noroccidental nunca haya sido obligatorio y la revolución sexual reciente haya reducido su importancia”. Y se pregunta: ¿a qué se enfrenta el humano adulto? A lo que responde que a dos tareas básicas: encontrar y construir una morada y ganarse la vida. Lo que le da pie para profundizar en el tema a través de los siguientes subepígrafes: Dónde vivir: la urbanización del mundo, contraponiendo la vida urbana a la rural; Ganarse la vida. I: Clases de trabajo, con interesantes tablas estadísticas para fundamentar sus afirmaciones; Formaciones de clase del capitalismo del siglo XXI, deteniéndose en tres significados del concepto de clase: el centrado en la cultura, con resultado de castas, el que hace referencia a la victimización, que subraya la desigualdad en las diferentes opciones vitales, y el referido a la clase como fuerza social de ciertos valores, prácticas y/o intereses, es decir, el concepto de “ir juntos”; Ganarse la vida. II: Los ricos y los pobres, que arranca con estas líneas del autor: “Trabajar duro no es condición necesaria para obtener unos ingresos decentes. Su renta depende de dónde haya nacido usted y de quién sea hijo, de sus habilidades, del entorno de productividad en su puesto de trabajo y de la suerte. Trabajar y ser pobre es el destino de muchos en este mundo”. Y analiza los extremos pobres-superricos.
A continuación, viene el estudio de El entretenimiento adulto: ocio y consumo, donde el “estilo de vida” es el punto central, con consideraciones tales como que los europeos occidentales tienen el año laboral más corto, con 1.350 horas de promedio en Alemania, y que llega hasta las 2.302 horas al año que realizan los coreanos, o el notable incremento del turismo. Y, antes de llegar al análisis de la vejez, aborda La generación gobernante y la no gobernante, cuyo planteamiento surge del siguiente párrafo: “En los estados y las sociedades modernas (…), los gobernantes son normalmente adultos. Como de estos últimos hay relativamente pocos, la vida adulta es también una división de gobernantes y no gobernantes y por tanto, dada su condición igual de adulto, un factor de conflicto político. Es en el reino de los adultos donde confluyen claramente los determinantes del mundo”.
Y llegamos, así, a La vejez, para la que las sociedades modernas presentan diferentes niveles de respeto. A la vejez se llega con la Jubilación y pensiones; en las sociedades asalariadas actuales, la jubilación constituye una importante frontera entre la edad adulta y la vejez; pese a ello, la “tercera edad” constituye un lujo en algunas partes del mundo; a este subepígrafe dedica varias páginas, con análisis como el de la participación masculina en la fuerza de trabajo entre el grupo de edad de 65 o más años, o la pobreza relativa entre adultos y mayores. Lógicamente, con el avance de la edad se incrementa la dependencia de los mayores, lo que obliga a Arreglos de convivencia, entre los que hay cuatro alternativas: la familia, la caridad, el estado de bienestar y, finalmente, para los pudientes, la compra de ayuda y asistencia.
Tras todo el amplio estudio en esta parte, Therborn nos propone Un curso de vida ideal para el siglo XXI: nacer en Noroeste de Europa, escolarización pública de tipo finlandés, juventud de tipo europeo noroccidental, boda en algún lugar de Asia, trabajo adulto duro pero muy gratificante en una gran ciudad del Este de Asia, jubilación en Ginebra o Vancouver; y, para los cuidados de la vejez, en Escandinavia. Con La muerte y después de la muerte, si se quiere ser venerado después de morir, la mejor opción es China o Vietnam y, si se desea convertirse en espíritu ancestral benévolo, las mayores probabilidades están África, Vietnam o China.
Para acabar su exposición, Göran Therborn nos aporta su conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos. Como respuesta a la primera cuestión, sobre cómo hemos llegado hasta aquí, nos hace un resumen condensado de todo lo que ha expuesto en la obra. Más difícil es la respuesta a la segunda pregunta: ¿Adónde vamos?
Para responderla, lo hace desde un doble cuestionamiento: ¿Seguirá siendo nuestra historia relevante? Y ¿adónde nos lleva la dinámica mundial?
A la primera pregunta, la respuesta es clara y contundente para él: “la historia nos acompañará en el futuro inmediato”. Pero, la enlaza con la segunda, hacia dónde soplan los vientos de la dinámica. Nos propone cinco rúbricas, que, tras unas primeras líneas de planteamiento, desarrolla a continuación con más detalle.
“Primero, podemos percibir el fin de la emancipación modernista de las estrictas constricciones naturales que elevaron los parámetros de la ecología de la población humana. (…)
Segundo, en términos económicos, estamos viviendo en la estela -¿o en la suspensión?- de una dialéctica sistémica marxiana del capitalismo y su colectivización tendencial de los medios de producción y el fortalecimiento del trabajo. El conflicto de clases cotidiano del capitalismo y su dialéctica siguen siendo una característica central de este siglo. (…)
Tercero, en el ámbito existencial, estamos presenciando un regreso al extinto pasado modernista bajo la familia nuclear, el secularismo y el desarrollo, así como una afirmación de las cuestiones existenciales en geopolítica. (…)
Cuarto, se está produciendo claramente un giro en el poder global geopolítico que está acabando con la centralidad noratlántica, que ha durado un cuarto de milenio, un giro que hasta ahora está ocurriendo pacíficamente, basado en la economía y la demografía más que en la violencia y el poder militar. Están surgiendo nuevas formas de política, pero aún no se puede vislumbrar con claridad su poder futuro. (…)
Por último, el modernismo cultural se está centrando de nuevo y reciclando. El posmodernismo parece confinado a la izquierda-del-centro euroestadounidense. La centralización de la comunicación de masas se está viendo desafiada por las masivas comunicaciones electrónicas interpersonales”.
Es cuanto un académico cauteloso, como Therborn se define, puede decirnos del futuro; pero, claro, no puede descartar otras perspectivas y otras futuras realidades, supuesta la contingencia e incertidumbre que nos son inherentes. Para él, esos jóvenes radicales que apuestan por el eslogan “otro mundo es posible”, no están equivocados ni son ingenuos. Muy al contrario, son la esperanza del nuevo siglo “porque en verdad necesitamos otros mundo”, concluye.
Como no podía ser de otra forma, la obra finaliza con muchas páginas dedicadas a una extensa bibliografía y a un utilísimo índice analítico y onomástico.
Desde luego, se trata de un libro de lectura fácil, no recargada con aparato crítico, pero no por ello exenta de rigor científico. La profesión de docente del autor se manifiesta en la claridad expositiva y en el desarrollo progresivo y ordenado de sus planteamientos; eso sí, marcados por una perspectiva sociológica, propia de su especialidad, que aporta una amplitud de visión que, quizás, desde otros ángulos, no habría sido tan extensa.
Índice
Prólogo: En el principio
Introducción: La humanidad y su mundo
Parte I. ¿Por qué somos quienes somos? Geología sociocultural del mundo de hoy
La roca de las civilizaciones
Sistemas de familia, sexo y género
Sedimentos de las seis olas de globalización
Caminos hacia la modernidad y su legado
Legados de las rutas a la modernidad
El destino moderno de las religiones
Ventanas de oportunidad
Parte II. Dinámica mundial: la evolución humana y sus conductores
Modos de vida: auges y caídas del capitalismo, y el resto
La ecología de la población y el final de la emancipación ecológica moderna
La dinámica étnica, religiosa y sexual del reconocimiento y el respeto
La política del poder colectivo: apoteosis del Estado
Cultura: el modernismo globalizado, acelerado y refrenado
Canales de operación
Procesos globales
Procesos nacionales
Parte III. El escenario mundial actual
Escenografía: el espacio mundial
Los grandes jugadores
Parte IV. Nuestro tiempo en la tierra: cursos de vida
Nacimiento y supervivencia
Infancia
Juventud: sexo y cultura
Edad adulta
La vejez
Un curso de vida ideal para el siglo XXI
La muerte y después de la muerte
Conclusión: Cómo hemos llegado hasta aquí y adónde vamos
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
¿Adónde vamos?
Bibliografía
Índice analítico y onomástico
Reseñas
Mètode
Redacción T21 , 04/10/2012
Universitat de València
Revista de Difusión de la Investigación núm. 74. Verano 2012
Ficha Técnica
Título: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea
Director: Martín Domíguez
Edita: Vicerrectorado de Investigación. Universitat de València. Verano, 2012
Redactora Jefe: Anna Mateu
Portada y Maquetación: José Luis Iniesta Ferrándiz
Depósito legal: V-2483-2010. ISSN: 2171-911X
Precio: 7 €
Entre el coral y la espiga es el título de un bello poema de Blai Bonet, que recoge muy bien la esencia de nuestra costa, donde se alternan las barcas con la montaña y el pinar. Quizá la cala es la esencia de nestro Mediterráneo: ese brazo de mar que apunta entre montañas, aquel mar que “on voit dancer, le long des golfes clairs”, que diría Charles Trenet. En este número, coordinado por el profesor Vicenç Rosselló, se ofrece una mirada sobre este espacio emblemático. Y para conseguirlo, no solo se realiza una aproximación desde el punto de vista de la geografía y la geomorfología, sino también del arte y la literatura. Al fin y al cabo, lo que se pretende es reflexionar sobre este espacio del litoral, que especialmente encontramos en las Islas Baleares. Una visión pluridisciplinar, propia del talante humanístico del profesor Vicenç Rosselló, y que se complementa con un homenaje al gran pintos paisajista Joaquim Mir a cargo de tres importantes artistas plásticas valencianas: Rosa Torres, Eva Mus y Ana Sanchis.
En este número también encontramos un sugerente ensayo sobre Mrie Curie, a cargo de pilar Goya y maría Luisa Jimeno, e ilustrado por Agustín Sciammarella, así como un largo reportaje sobre la plaga del picudo, un escarabajo curculiónido que ha matado miles de palmeras en nuestro país y que amenaza muy seriamente al palmeral mediterráneo. En definitiva, un nuevo número de MÈTODE que, como diría el profesor Jorge Hermosilla, da buena fe de la investigaciones y conexiones que tanto caracterizan a la Universitat de València.
Sumario
Editorial. Martí Dominguez
La diversidad de nuestro paisaje litoral. Jorge Hermosilla
“Rhynchophorus Ferrugineus”, o el devorador de palmeras. La ardua carrera contra la plaga del Picudo Rojo en el País Valenciano. José Vicente Bernabeu Pardo
Imaginación y ciencia: un binomio inseparable. Entidades indetectables pero esenciales para los astrónomos del pasado y del presente. Vicent J. Martínez y Virginia Trimble
La caricatura de Darwin. Evolución, ciencia y religión en las viñetas gráficas. Martí Dominguez y Ana Mateu
Yellowstone, la vigencia de un parque pionero. 140 aniversario del primer parque natural del mundo. Albert Masó
Marie Curie y su tiempo. Un recorrido por la vida personal y científica de una mujer extraordinaria. Pilar Goya y María Luisa Jimeno
Monográfico: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea. Coordinado por Vicenç Rosselló
Calas y “Calas”. La esencia calcárea de la cala Vicenç Rosselló
Cuando el mar invade las desembocaduras fluviales . Barrancos y calas, una relación necesaria, pero no imprescindibles. Francesca Segura
Donde la naturaleza nos dice lo que no nos puede decir en ningún otro lugar. Las calas a través de la pintura. Guillem Frontera
El mundo subterráneo y las calas. Las calas necesitan un litoral calcáreo: el ejemplo de las Baleares. Joan J. Fornós
Las cuevas y las calas en Mallorca. La relación genética e hidrológica entre calas y cuevas Francesc Gràcia, Bernat Clamor, Pere Gamundì, Joan J. Fornós y Damiá Vicens
De la sublimación idealista del paisaje a la pesadilla de su destrucción. La cala como motivo poético en la literatura de las Baleares. Damià Pons
El paisaje del cemento. Calas y turismo en Las Islas Baleares. Climent Picornell
Metodart. Sobre la cala encantada
Entrevista a Francesc Miralles. Historiador y crítico de arte. ”Joaqim Mir es el mejor paisajista de España”. Andrea Torres
Libros
Sociofolcología
Camaleón. Ramon Folch
Secciones
La casa de los microbios nos amplía los límites de la vida a través de posibles microrganismos extraterrestres. Desvelando el universo nos avanza la espectacular imagen de un acontecimiento futuro: la colisión entre la Vía Láctea y la galaxia Andrómeda. La nave Espacial “Mètode” nos responde. El huerto de Roselló nos invita a iniciarnos en el cultivo del pimiento este verano y nos descubre los sabores de una variedad de sandía muy especial. Y para acabar, La ciencia en la mesa explora la relación entre nuestro sistema olfativo y la comida.
Método Wagensberg
Breve historia natural del progreso moral. Jorge Wagensberg
Título: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea
Director: Martín Domíguez
Edita: Vicerrectorado de Investigación. Universitat de València. Verano, 2012
Redactora Jefe: Anna Mateu
Portada y Maquetación: José Luis Iniesta Ferrándiz
Depósito legal: V-2483-2010. ISSN: 2171-911X
Precio: 7 €
Entre el coral y la espiga es el título de un bello poema de Blai Bonet, que recoge muy bien la esencia de nuestra costa, donde se alternan las barcas con la montaña y el pinar. Quizá la cala es la esencia de nestro Mediterráneo: ese brazo de mar que apunta entre montañas, aquel mar que “on voit dancer, le long des golfes clairs”, que diría Charles Trenet. En este número, coordinado por el profesor Vicenç Rosselló, se ofrece una mirada sobre este espacio emblemático. Y para conseguirlo, no solo se realiza una aproximación desde el punto de vista de la geografía y la geomorfología, sino también del arte y la literatura. Al fin y al cabo, lo que se pretende es reflexionar sobre este espacio del litoral, que especialmente encontramos en las Islas Baleares. Una visión pluridisciplinar, propia del talante humanístico del profesor Vicenç Rosselló, y que se complementa con un homenaje al gran pintos paisajista Joaquim Mir a cargo de tres importantes artistas plásticas valencianas: Rosa Torres, Eva Mus y Ana Sanchis.
En este número también encontramos un sugerente ensayo sobre Mrie Curie, a cargo de pilar Goya y maría Luisa Jimeno, e ilustrado por Agustín Sciammarella, así como un largo reportaje sobre la plaga del picudo, un escarabajo curculiónido que ha matado miles de palmeras en nuestro país y que amenaza muy seriamente al palmeral mediterráneo. En definitiva, un nuevo número de MÈTODE que, como diría el profesor Jorge Hermosilla, da buena fe de la investigaciones y conexiones que tanto caracterizan a la Universitat de València.
Sumario
Editorial. Martí Dominguez
La diversidad de nuestro paisaje litoral. Jorge Hermosilla
“Rhynchophorus Ferrugineus”, o el devorador de palmeras. La ardua carrera contra la plaga del Picudo Rojo en el País Valenciano. José Vicente Bernabeu Pardo
Imaginación y ciencia: un binomio inseparable. Entidades indetectables pero esenciales para los astrónomos del pasado y del presente. Vicent J. Martínez y Virginia Trimble
La caricatura de Darwin. Evolución, ciencia y religión en las viñetas gráficas. Martí Dominguez y Ana Mateu
Yellowstone, la vigencia de un parque pionero. 140 aniversario del primer parque natural del mundo. Albert Masó
Marie Curie y su tiempo. Un recorrido por la vida personal y científica de una mujer extraordinaria. Pilar Goya y María Luisa Jimeno
Monográfico: La cala encantada. Ciencia y cultura alrededor de la cala mediterránea. Coordinado por Vicenç Rosselló
Calas y “Calas”. La esencia calcárea de la cala Vicenç Rosselló
Cuando el mar invade las desembocaduras fluviales . Barrancos y calas, una relación necesaria, pero no imprescindibles. Francesca Segura
Donde la naturaleza nos dice lo que no nos puede decir en ningún otro lugar. Las calas a través de la pintura. Guillem Frontera
El mundo subterráneo y las calas. Las calas necesitan un litoral calcáreo: el ejemplo de las Baleares. Joan J. Fornós
Las cuevas y las calas en Mallorca. La relación genética e hidrológica entre calas y cuevas Francesc Gràcia, Bernat Clamor, Pere Gamundì, Joan J. Fornós y Damiá Vicens
De la sublimación idealista del paisaje a la pesadilla de su destrucción. La cala como motivo poético en la literatura de las Baleares. Damià Pons
El paisaje del cemento. Calas y turismo en Las Islas Baleares. Climent Picornell
Metodart. Sobre la cala encantada
Entrevista a Francesc Miralles. Historiador y crítico de arte. ”Joaqim Mir es el mejor paisajista de España”. Andrea Torres
Libros
Sociofolcología
Camaleón. Ramon Folch
Secciones
La casa de los microbios nos amplía los límites de la vida a través de posibles microrganismos extraterrestres. Desvelando el universo nos avanza la espectacular imagen de un acontecimiento futuro: la colisión entre la Vía Láctea y la galaxia Andrómeda. La nave Espacial “Mètode” nos responde. El huerto de Roselló nos invita a iniciarnos en el cultivo del pimiento este verano y nos descubre los sabores de una variedad de sandía muy especial. Y para acabar, La ciencia en la mesa explora la relación entre nuestro sistema olfativo y la comida.
Método Wagensberg
Breve historia natural del progreso moral. Jorge Wagensberg
Reseñas
¿Quién manda aquí?
Redacción T21 , 04/10/2012
El libre albedrío y la ciencia del cérebro
Ficha Técnica
Título: ¿Quién manda aquí?
Autor: Michael S. Gazzaniga
Edita: Paidós. Madrid. 1ª edición, 17 de mayo de 2012
Colección: Transiciones
Materia: Neurociencia
Traducción: Marta Pino Moreno
Número de páginas: 320
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-493-2621-9
PVP: 22,90 €
¿Qué nos ha enseñado la neurociencia sobre algunas de las grandes cuestiones filosóficas de la vida y, en particular, sobre la responsabilidad de nuestras acciones? A esas cuestiones tan fundamentales el autor de la obra ¿Quién manda aquí?, Michael S. Gazzaniga responde que: “Somos agentes personalmente responsables y dueños de nuestros actos, a pesar de que vivimos en un universo determinado”.
Gazzaniga, padre de la neurociencia cognitiva y autor de El cerebro ético y ¿Qué nos hace humanos?, nos ofrece en este libro una provocativa y contundente explicación contra la idea, cada vez más extendida, según la cual nuestras vidas están totalmente determinadas por los procesos físicos y que, por tanto, no somos responsables de nuestras acciones.
“Los seres humanos somos animales grandes, hábiles e inteligentes, que a menudo utilizamos el razonamiento en exceso. Y, aun siendo así, seguimos haciéndonos la pregunta: ¿eso es todo?, ¿no somos más que otro animal, algo más ingenioso y complejo, que resopla durante la comida? Naturalmente, somos, dice el autor, mucho más complejos que una abeja. Si bien tanto ella como nosotros reaccionamos con respuestas automáticas, los seres humanos tenemos cognición y todo tipo de creencias, y la posesión de una creencia supera con creces la influencia del hardware y el proceso biológico automático, afinado por la evolución, que nos trajo hasta aquí”. (…) “Los seres humanos somos el no va más, aunque a veces nos sintamos insignificantes al observar la infinidad de estrellas y universos que nos rodean. La cuestión que nos obsesiona todavía es la siguiente: ¿No formamos parte de un plan de significado amplio?”. A esta cuestión se responde desde distintas perspectivas que generan grandes controversias.
La polémica consiste en que, en los últimos años, las investigaciones más ortodoxas sobre el cerebro defienden que, puesto que las leyes físicas gobiernan el mundo físico y nuestro cerebro forma parte de este mundo, son estas leyes las que dominan nuestra conducta e incluso nuestra conciencia de nosotros mismos. Esto se resume en una especie de mantra, según el cual, «el libre albedrio, la libertad de voluntad, no tienen sentido, puesto que vivimos en un mundo “determinado”.»
Sin embargo, este texto, que, en palabras de Steven Pinker, está escrito «con la falta de pretensiones y agudeza características del autor» nos demuestra como el determinismo debilita enormemente nuestra concepción de la responsabilidad humana, hasta el punto que, en un juicio, un asesino puede alegar perfectamente: «No fui yo quien cometió el crimen, fue mi cerebro». Y argumenta contra esta concepción afirmando que, aun teniendo en cuenta los últimos descubrimientos de los mecanismos físicos de la mente, existe una realidad humana innegable: «Somos agentes responsables que debemos dar cuenta de nuestras acciones, porque la responsabilidad no depende del cerebro, sino de cómo las personas interactuamos unas con otras».
¿Quién manda aquí? es una obra que nos adentra en los ámbitos de la neurociencia, la psicología, la ética y el derecho con espíritu divulgativo y profundas implicaciones. Una importante contribución de uno de los pensadores más destacados de nuestro tiempo.
Sumario
Agradecimientos
Introducción
1. Nuestra manera de ser
2. El cerebro paralelo
3. El intérprete
4. Abandono del concepto de libre albedrío
5. La mente social
6. Nosotros somos la ley
7. Epílogo
Notas
Índice analítico y de nombre
Datos del autor
Título: ¿Quién manda aquí?
Autor: Michael S. Gazzaniga
Edita: Paidós. Madrid. 1ª edición, 17 de mayo de 2012
Colección: Transiciones
Materia: Neurociencia
Traducción: Marta Pino Moreno
Número de páginas: 320
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-493-2621-9
PVP: 22,90 €
¿Qué nos ha enseñado la neurociencia sobre algunas de las grandes cuestiones filosóficas de la vida y, en particular, sobre la responsabilidad de nuestras acciones? A esas cuestiones tan fundamentales el autor de la obra ¿Quién manda aquí?, Michael S. Gazzaniga responde que: “Somos agentes personalmente responsables y dueños de nuestros actos, a pesar de que vivimos en un universo determinado”.
Gazzaniga, padre de la neurociencia cognitiva y autor de El cerebro ético y ¿Qué nos hace humanos?, nos ofrece en este libro una provocativa y contundente explicación contra la idea, cada vez más extendida, según la cual nuestras vidas están totalmente determinadas por los procesos físicos y que, por tanto, no somos responsables de nuestras acciones.
“Los seres humanos somos animales grandes, hábiles e inteligentes, que a menudo utilizamos el razonamiento en exceso. Y, aun siendo así, seguimos haciéndonos la pregunta: ¿eso es todo?, ¿no somos más que otro animal, algo más ingenioso y complejo, que resopla durante la comida? Naturalmente, somos, dice el autor, mucho más complejos que una abeja. Si bien tanto ella como nosotros reaccionamos con respuestas automáticas, los seres humanos tenemos cognición y todo tipo de creencias, y la posesión de una creencia supera con creces la influencia del hardware y el proceso biológico automático, afinado por la evolución, que nos trajo hasta aquí”. (…) “Los seres humanos somos el no va más, aunque a veces nos sintamos insignificantes al observar la infinidad de estrellas y universos que nos rodean. La cuestión que nos obsesiona todavía es la siguiente: ¿No formamos parte de un plan de significado amplio?”. A esta cuestión se responde desde distintas perspectivas que generan grandes controversias.
La polémica consiste en que, en los últimos años, las investigaciones más ortodoxas sobre el cerebro defienden que, puesto que las leyes físicas gobiernan el mundo físico y nuestro cerebro forma parte de este mundo, son estas leyes las que dominan nuestra conducta e incluso nuestra conciencia de nosotros mismos. Esto se resume en una especie de mantra, según el cual, «el libre albedrio, la libertad de voluntad, no tienen sentido, puesto que vivimos en un mundo “determinado”.»
Sin embargo, este texto, que, en palabras de Steven Pinker, está escrito «con la falta de pretensiones y agudeza características del autor» nos demuestra como el determinismo debilita enormemente nuestra concepción de la responsabilidad humana, hasta el punto que, en un juicio, un asesino puede alegar perfectamente: «No fui yo quien cometió el crimen, fue mi cerebro». Y argumenta contra esta concepción afirmando que, aun teniendo en cuenta los últimos descubrimientos de los mecanismos físicos de la mente, existe una realidad humana innegable: «Somos agentes responsables que debemos dar cuenta de nuestras acciones, porque la responsabilidad no depende del cerebro, sino de cómo las personas interactuamos unas con otras».
¿Quién manda aquí? es una obra que nos adentra en los ámbitos de la neurociencia, la psicología, la ética y el derecho con espíritu divulgativo y profundas implicaciones. Una importante contribución de uno de los pensadores más destacados de nuestro tiempo.
Sumario
Agradecimientos
Introducción
1. Nuestra manera de ser
2. El cerebro paralelo
3. El intérprete
4. Abandono del concepto de libre albedrío
5. La mente social
6. Nosotros somos la ley
7. Epílogo
Notas
Índice analítico y de nombre
Datos del autor
Reseñas
Pedagogía de La muerte a través del cine
Redacción T21 , 03/10/2012
Ficha Técnica
Título: Pedagogía de La muerte a través del cine
Autores: Mar Cortina Selva y Agustín de la Herrán (Coordinadores) y otros
Edita: Editorial Universitas S.A. Madrid. 1ª edición, 2011
Materia: Pedagogía
Número de páginas: 255
Encuadernación: Rutica con solapas
ISBN: 978-84-7991-350-2
PVP: 25,71 €
La Pedagogía tiene como meta la mejora humana a través de la evolución interior y exterior de las personas y de la sociedad. Esta mejora y esta evolución requieren poner en contacto de forma adecuada a los educandos con preguntas, dudas y respuestas provisionales relacionadas con la vida. Sin la inclusión curricular de este reto no es posible contribuir a una sociedad más justa y profundamente democrática, basada en una razón educada. La razón educada no es la razón identificada, aquietada o apegada a los ismos o a soluciones doctrinarias predeterminadas. Nada hay más lejos de la Pedagogía que la imposición egocéntrica y el adoctrinamiento.
La muerte se erige como una de las aperturas radicales que ninguna educación debiera eludir. Una sociedad con la muerte eludida, adoctrinada o banalizada se deshumaniza a sí misma y no contribuye a su propia evolución. Sin embargo, la normalización de la muerte en cualquier sistema educativo es una vereda sin asfaltar. Educar con y para la muerte nos hace mirar de frente nuestra finitud, que incluye el respeto por la vida propia y la del otro ya que el desarrollo del sujeto tiene sentido sólo si es con y para los demás. Y un modo de hacerlo es a través del cine.
Hemos pretendido ofrecer al lector una caja surtida donde pueda servirse según sus gustos o necesidades. Se incluye una apertura de Jaume M. Bonafé, una fundamentación teórica-aplicada a la Pedagogía de la Muerte y a la formación didáctica del profesorado de Agustín de la Herrán, una aplicación de esta base al cine realizada por Mar Cortina, una indagación en un director de cine como Kiarostami llevada a cabo por Francesc J. Hernández, y un epílogo magistral de José Luis Villena.
El presente trabajo es un texto pionero en su género, continuación de otro trabajo precursor en Pedagogía de la Muerte, titulado: “La muerte y su didáctica. Manual para Educación Infantil, Primaria y Secundaria” (Universitas, 2ª ed.: 2008), Mención en la 15ª edición del ‘Premio Aula al Mejor Libro de Educación y Divulgación Educativa de 2006’ (MEC y Obra Social de Caja de Madrid). Categoría: ‘Obras teóricas y de investigación educativa’.
Índice
Introducción
Prólogo: “Hacia una Pedagogía situada”. Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València
Primera Parte
Fundamentos para una Pedagogía de la muerte. Agustín de la Herrán Gascón
Introducción
I. Sistema de argumentos y corolario
1. Sistema de argumentos y corolarios contextuales
2. Sistema de argumentos y corolarios desde una perspectiva complejo-evolucionista
3. Sistema de argumentos y corolarios metodológicos
II. Pedagogía de la muerte aplicada
1. Concepto de Educación para la Muerte
2. Finalidades de la Educación para la Muerte
3. Principios didácticos de la Educación para la Muerte
4. Recursos didácticos en la Educación para la Muerte
5. Evaluación didáctica de la Educación para la Muerte
6. Enfoque didáctico clásico en la Educación para la Muerte
III. La práctica de la Pedagogía de la muerte desde el “enfoque posterior”
1. Hacia la planificación de un periodo de duelo (P.D.) en los centros docentes
2. La práctica del ”acompañamiento educativo” por el tutor en el periodo de duelo
3. Breve descripción de algunos casos de “acompañamiento educativo”
IV. Formación del profesorado en Pedagogía de la muerte
Segunda Parte
Normalización educativa de la muerte a través del cine. Mar Cortina
Introducción
I. Selección de películas por edades
1. Películas para Educación Infantil
2. Películas para Educación Primaria
3. Películas para Educación Secundaria
II. Recursos sobre cine, educación y muerte
1. Revistas y sitios web sobre cine y educación
2. Libros sobre cine y educación
3. Libros comentados sobre la percepción personal y social de la muerte
4. Libros comentados sobre educación y muerte
5. Libros comentados sobre filosofía y antropología de la muerte
III. Selección de películas para la autoformación del profesorado
IV. Colaboración invitada: “Sociología y Didáctica de la muerte en la cinematografía de Kiarostami”. Francesc J. Hernández y Anacleto Ferrer. Universitat de València
1. Una cinematografía dialéctica y ética
2. El final de la vida en la trilogía de Koker
3. El final de la vida en El sabor de las cerezas y El viento nos llevará
Epílogo
José Luis Villena Higueras. Universidad de Granada. Campus de Melilla
Referencias bibliográficas
Título: Pedagogía de La muerte a través del cine
Autores: Mar Cortina Selva y Agustín de la Herrán (Coordinadores) y otros
Edita: Editorial Universitas S.A. Madrid. 1ª edición, 2011
Materia: Pedagogía
Número de páginas: 255
Encuadernación: Rutica con solapas
ISBN: 978-84-7991-350-2
PVP: 25,71 €
La Pedagogía tiene como meta la mejora humana a través de la evolución interior y exterior de las personas y de la sociedad. Esta mejora y esta evolución requieren poner en contacto de forma adecuada a los educandos con preguntas, dudas y respuestas provisionales relacionadas con la vida. Sin la inclusión curricular de este reto no es posible contribuir a una sociedad más justa y profundamente democrática, basada en una razón educada. La razón educada no es la razón identificada, aquietada o apegada a los ismos o a soluciones doctrinarias predeterminadas. Nada hay más lejos de la Pedagogía que la imposición egocéntrica y el adoctrinamiento.
La muerte se erige como una de las aperturas radicales que ninguna educación debiera eludir. Una sociedad con la muerte eludida, adoctrinada o banalizada se deshumaniza a sí misma y no contribuye a su propia evolución. Sin embargo, la normalización de la muerte en cualquier sistema educativo es una vereda sin asfaltar. Educar con y para la muerte nos hace mirar de frente nuestra finitud, que incluye el respeto por la vida propia y la del otro ya que el desarrollo del sujeto tiene sentido sólo si es con y para los demás. Y un modo de hacerlo es a través del cine.
Hemos pretendido ofrecer al lector una caja surtida donde pueda servirse según sus gustos o necesidades. Se incluye una apertura de Jaume M. Bonafé, una fundamentación teórica-aplicada a la Pedagogía de la Muerte y a la formación didáctica del profesorado de Agustín de la Herrán, una aplicación de esta base al cine realizada por Mar Cortina, una indagación en un director de cine como Kiarostami llevada a cabo por Francesc J. Hernández, y un epílogo magistral de José Luis Villena.
El presente trabajo es un texto pionero en su género, continuación de otro trabajo precursor en Pedagogía de la Muerte, titulado: “La muerte y su didáctica. Manual para Educación Infantil, Primaria y Secundaria” (Universitas, 2ª ed.: 2008), Mención en la 15ª edición del ‘Premio Aula al Mejor Libro de Educación y Divulgación Educativa de 2006’ (MEC y Obra Social de Caja de Madrid). Categoría: ‘Obras teóricas y de investigación educativa’.
Índice
Introducción
Prólogo: “Hacia una Pedagogía situada”. Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València
Primera Parte
Fundamentos para una Pedagogía de la muerte. Agustín de la Herrán Gascón
Introducción
I. Sistema de argumentos y corolario
1. Sistema de argumentos y corolarios contextuales
2. Sistema de argumentos y corolarios desde una perspectiva complejo-evolucionista
3. Sistema de argumentos y corolarios metodológicos
II. Pedagogía de la muerte aplicada
1. Concepto de Educación para la Muerte
2. Finalidades de la Educación para la Muerte
3. Principios didácticos de la Educación para la Muerte
4. Recursos didácticos en la Educación para la Muerte
5. Evaluación didáctica de la Educación para la Muerte
6. Enfoque didáctico clásico en la Educación para la Muerte
III. La práctica de la Pedagogía de la muerte desde el “enfoque posterior”
1. Hacia la planificación de un periodo de duelo (P.D.) en los centros docentes
2. La práctica del ”acompañamiento educativo” por el tutor en el periodo de duelo
3. Breve descripción de algunos casos de “acompañamiento educativo”
IV. Formación del profesorado en Pedagogía de la muerte
Segunda Parte
Normalización educativa de la muerte a través del cine. Mar Cortina
Introducción
I. Selección de películas por edades
1. Películas para Educación Infantil
2. Películas para Educación Primaria
3. Películas para Educación Secundaria
II. Recursos sobre cine, educación y muerte
1. Revistas y sitios web sobre cine y educación
2. Libros sobre cine y educación
3. Libros comentados sobre la percepción personal y social de la muerte
4. Libros comentados sobre educación y muerte
5. Libros comentados sobre filosofía y antropología de la muerte
III. Selección de películas para la autoformación del profesorado
IV. Colaboración invitada: “Sociología y Didáctica de la muerte en la cinematografía de Kiarostami”. Francesc J. Hernández y Anacleto Ferrer. Universitat de València
1. Una cinematografía dialéctica y ética
2. El final de la vida en la trilogía de Koker
3. El final de la vida en El sabor de las cerezas y El viento nos llevará
Epílogo
José Luis Villena Higueras. Universidad de Granada. Campus de Melilla
Referencias bibliográficas
Reseñas
El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia
Juan Antonio Martínez de la Fe , 20/09/2012
Ficha Técnica
Título: El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia
Autor: Vicente Ramos Centeno
Edita: Biblioteca Nueva
Colección: Ensayo
Encuadernación: Tapa blanda
Número de páginas: 172
ISBN: 978-84-9940-427-1
Precio: 18 euros
Quien abra las páginas de este libro, ciertamente, no será llevado a engaño. Su objetivo y las motivaciones que impulsaron a Vicente Ramos Centeno a escribirlo se encuentran en las primeras hojas. “Nuestro punto de partida tiene que ser la experiencia terrible del hombre contemporáneo, aplastado por la barbarie, pero para aportar esperanza, para buscar a la historia su verdad, no para afirmar la desesperación en un jugueteo de señoritos con la muerte y la nada”. Así de claro. Y ¿cuál es esa barbarie a la que se refiere el autor y que no podemos soportar? Pues “que los gobernantes impongan éticas y prácticas irracionales e inhumanas, que el Estado meta cada vez más las narices en aquellos asuntos que pertenecen a la intimidad del hombre y afectan a su más esencial libertad, que nuestros hijos sean privados cada vez más del conocimiento de nuestra hermosa tradición religiosa, humanista y científica, que se insulte constantemente a nuestra historia, que se nos niegue la alegría de ser hombres y la libertad para rezar a Dios”. Y ¿cuál es la solución que propone? Pues un pensamiento nuevo. Y ¿quiénes pueden construir tal pensamiento? Los que creen en la razón, los portadores de la herencia bíblica, los cristianos; es a ellos a quienes toca salvar la herencia.
Y este libro pretende contribuir a la creación de tal pensamiento, exponiendo en sus capítulos algunas cuestiones que parecen prioritarias; no se trata de un pensamiento ajeno a la política, no: tiene sus consecuencias en ella, especialmente para señalar aquellas corrientes ideológicas que parecen hoy cada vez más embriagadas por un nuevo sueño totalitario. Y una última confesión del autor antes de introducirnos en la temática de su obra: “Yo no me inscribo en ninguna escuela (…). En todo caso, creo que hoy lo que necesitamos es un pensamiento no sincretista, sino nuevo y vivo, que, apropiándose de la verdad que pueda haber en todo el pasado y en las diferentes corrientes del pensamiento, aborde con valentía el presente para resistir a esta barbarie y para volver a pensar bien del hombre y de Dios”. Dicho queda.
El libro consta de seis capítulos, subdividido cada uno en varios epígrafes, y una conclusión: Sí al hombre.
Un pensamiento de resistencia es el título del primer capítulo. Y su contenido responde adecuadamente a su enunciado. Se trata, en efecto, de una ampliación de los planteamientos expuestos en la Introducción. Hace hincapié, nuevamente, en el tema de la barbarie, tal y como el autor la concibe, que hace que “Iberoamérica se ha llenado de populismos zafios, en Europa gobiernan una serie de incapaces”, que se haya producido un estancamiento del pensamiento donde los intelectuales se hallan “perfectamente adaptados a este mundo nihilista y cátaro donde el islamismo amenaza con destruir nuestras aburridas sociedades llenas de progres resentidos”. Nos encontramos en una profunda crisis del espíritu que necesita un pensamiento nuevo desde nuestra realidad actual; tal pensamiento ha de adoptar la forma de resistencia, no quedándose en mero pensamiento, sino que ha de pasar a la acción y convertirse en vida. Tal pensamiento ha de apartarnos del camino de Heidegger, es decir, no ha de estigmatizar la historia y pretender ninguna vuelta al pasado, ni a lo Heidegger ni a lo Nietzsche, sino que ha de resistir aceptando al hombre, su realidad y su historia. Reivindica el poner en el centro la verdad, rechazando por totalitario al relativismo. Igualmente, este pensamiento de resistencia ha de partir expresamente del rechazo de la instalación en la muerte de Dios, no olvidando la realidad de Cristo y que no sea cómplice de los asesinos perseguidores de la religión, especialmente, el cristianismo. Y finaliza así este capítulo: “En definitiva, pues, un pensamiento de resistencia es aquel que, aceptando al hombre y a su historia, busca a esta su verdad y rechaza la aniquilación del hombre que hoy se proponen el poder y sus aliados, el laicismo nihilista anticristiano y otras formas de barbarie”.
El capítulo segundo lleva por título La verdad de lo real y el hombre. Para Ramos Centeno, ningún tipo de idealismo, escepticismo o fenomenismo tiene sentido tras Auschwitz y el Gulag y tras la barbarie planetaria de hoy. El mundo es real, afirma, y los sentidos no nos engañan; el dolor y el sufrimiento son las mejores pruebas de esa realidad, que no es fantasía; y pensar hoy, ese pensamiento que reclama, ha de partir de aceptar la experiencia, tanto del hombre como de su relación con el mundo, que también es real; rechaza, por tanto, esa especie de panteísmo en el que se diluye el orgullo de ser hombre. El pensamiento que propugna el autor tiene que recuperar el amor al mundo, la alegría por la vida, la afirmación de la existencia. Luego, se detiene en argumentar que sabemos del mundo, gracias a la ciencia, que demuestra que el orden es un dato objetivo del universo; la física nos dice que la naturaleza es un libro escrito en lenguaje de las matemáticas y que nosotros podemos leer ese libro. Deduce que la actitud filosófica de nuestro tiempo, la que contribuye a ese pensamiento propio de nuestra época, es la de, al menos, cierto realismo, ya que la ciencia nos permite percibir destellos parciales de la realidad, conocimientos incompletos, pero, al fin y al cabo, pensamientos, no ilusiones. Con abundantes citas de Benedicto XVI, se posiciona frente al positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a la razón instrumental y, ante el fracaso de la modernidad, afirma que, aunque la ciencia nunca podrá demostrar que debemos hacer el bien y evitar el mal, la razón moral sí ha ido sacando a flote la verdad sobre el hombre y sus exigencias. Sostiene que el pensamiento que hoy necesitamos debe proponerse continuar con la gran tradición de la razón, ampliando la noción que de ella tenía la modernidad y superando todo tipo de cientificismo y positivismo. Se trata, en definitiva, en un denso capítulo, difícil de condensar en estas escuetas líneas cuando ya el texto que nos ofrece Ramos Centeno es de por sí bastante concentrado, manteniendo una severa línea argumental.
El tercer capítulo aborda Una adecuada concepción de la historia. Una idea de lo que se analiza en él nos la da el siguiente párrafo, con el que se inicia: “El pensamiento más oficial de hoy, el nihilismo relativista cuya dictadura padecemos (…) está poseído por el odio al hombre, por el odio a la historia, que es la obra del hombre y donde el hombre ha ido descubriendo las exigencias de su humanidad, y también por el odio a la realidad misma, lugar del hombre, y a su Creador”. Encuentra los orígenes de esta situación en Lutero y en Descartes; el primero, por rechazar la historia del cristianismo y borrar, así, dieciséis siglos de fructificación de este en la historia; el segundo, por su rechazo a la tradición filosófica. Recorre, luego, personajes como Hegel, Marx y, especialmente, a Nietszche, al que culpa en gran medida del progresismo actual, “cientificista y nihilista, despreciador del pasado y que nada espera ya del futuro a pesar de su nombre [y que] nada tiene de extraño que se haya convertido en el reino de la muerte y en la fuente de legislaciones aberrantes y antihumanas, pues, en su misma entraña, lleva el odio a la humanidad y el desprecio de su historia y de su obra”. Concepción que se ha extendido a los historiadores, quienes, según el autor, no dudan en manipular la historia, citando, como ejemplo, todo lo negativo que se ha escrito sobre la actuación de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. Esta visión de la historia ha conducido al perdoneo, a esa necesidad de que, por ejemplo, la Iglesia haya de pedir perdón; tema al que dedicará el próximo capítulo. ¿Y quién tiene la solución a esta situación? “Los cristianos son precisamente los que tienen la clave de la historia, ellos son los que conocen su sentido, ellos saben que la historia es historia de la salvación y que Dios, manifestado definitivamente en Cristo resucitado, es el Señor de la historia”.
Como indicábamos, el capítulo cuarto se dedica a El error del perdoneo. Admite el autor, eso sí, faltaría más, lo que en la Iglesia Católica se ha llamado purificación de la memoria que “responde, más bien, a una exigencia de verdad irrenunciable, que, junto a los aspectos positivos, reconoce los límites y las debilidades humanas de las sucesivas generaciones de los discípulos de Cristo”. Pero, de ahí a solicitar perdón por nuestra historia, como si en ella se acumularan todos los males, mientras que en el resto se hallasen todos los bienes, hay un gran trecho. Cita, como ejemplo, la leyenda negra de España o la actuación de los cristianos con los reinos árabes de la Península. ¿Qué es, pues, lo que necesitamos? Un pensamiento nuevo que mire de otra manera la historia; “necesitamos recuperar la alegría de ser hombres. Conocer la historia e interpretarla como se debe ha de servirnos para recuperar esa alegría”, pese a las barbaries pasadas e, insiste nuevamente, la barbarie que nos domina y que se manifiesta, según el autor, en un ecologismo desquiciado, en el odio a tener hijos, en el odio a la maternidad, en la idea de que solo merece la pena una vida donde se pueda disfrutar de los placeres, en el odio a la vejez, en el odio a la cultura que ennoblece al hombre, en el odio a la religión que nos acerca a la divinidad. “Para esa tarea, los cristianos, con su concepción de la historia como marcha hacia el Reino de Dios, tienen mucho que hacer”.
El penúltimo capítulo, quinto de la obra, se dedica al Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico. Un capítulo consecuencia de los planteamientos que hasta aquí ha hecho el autor. Para él, “el ateísmo como ideología dominante en el mundo de la cultura en nuestro momento tiene una función social e histórica que considero dañina para el hombre”. Pero, más que al ateísmo, teme a la imposición de una forma irracional de concebir a Dios. Con la idea matriz de la obra, la necesidad de un pensamiento nuevo, hace un recorrido histórico sobre el ateísmo, deteniéndose, especialmente, en el ateísmo humanista de Bloch, del que ya no queda nada. Y, ¿cuál es el temor que plantea Ramos Centeno? Pues que el creciente islamismo también se lleve por delante la cultura laicista que hoy predomina. Alude a los ejemplos de resistencia que dieron los mártires cristianos y judíos y aboga por una concepción racional de Dios y de la religión, apuntando discretamente a un diálogo interreligioso. Y, por supuesto, son los cristianos quienes deben asumir la responsabilidad de salir de esta situación.
Llegamos, así, al sexto y último capítulo, Un pensamiento que pasa a la acción. Insiste, una vez más, el autor, en la barbarie que nos oprime; pero “podemos mantener la esperanza de que los hombres de nuestro tiempo también sepan superar este período tan terrible que les ha tocado en suerte”. Es nuestro deber, proclama Ramos Centeno, negarnos a ser cómplices de esta barbarie y a la aniquilación de lo humano, y actuar a favor de todo aquello que sirva para que este mundo nos resulte un día tan extraño como hoy pueden resultarnos las democracias populares del Este europeo. Y, ¿de quiénes puede esperarse el compromiso para construir esta alternativa? Ya conocemos la respuesta: de los amigos de la razón y de los cristianos, unos cristianos a los que, en la actualidad, considera poco luchadores. Como docente, propone una alternativa en educación, contra la irracionalidad de nuestro mundo y la irracionalidad antirreligiosa, mientras defiende la moral que nos hizo humanos y que se muestra en defensa de la vida humana y de la familia.
La conclusión de la obra se encierra en esta frase: Sí al hombre. En unas pocas páginas, Ramos Centeno resume la línea argumental de la obra, comenzando con este párrafo: “De nuevo nos ha tocado una hora terrible de la historia, un mundo de laicismo agresivo y nihilista, contaminado en muchas cosas de valores nazis y totalitarios, que se ha propuesto exterminar el nombre de Dios de la faz de la tierra y arrasar toda idea del hombre como valor central”. El pensamiento y la filosofía han de hacer frente a esta situación que amenaza el valor central del hombre: su vida (aborto y eutanasia) y su realidad, atacada por un ecologismo enloquecido que lo sitúa como el gran depredador de la naturaleza. Tal odio al hombre es fruto del odio a Dios. Este pensamiento, este enfoque de la filosofía que se reclama, exige una mirada nueva al hombre y a su historia, para actuar de otra manera. Y, en este pensamiento de resistencia, es mucho más importante la idea cristiana de que Dios es el Señor de la historia y de que la historia tiene sentido y el mundo no es ese absurdo que dice el nihilismo actual.
Desde luego, se trata de una obra que no pasa desapercibida; todos aquellos que resultan acusados por el autor como situados en el origen de la “barbarie” que denuncia, tendrán muchos reparos y objeciones a estos planteamientos. Y, por el contrario, los que se sientan identificados con sus premisas y conclusiones, percibirán una reafirmación de sus posturas personales, no solo por el desarrollo de su razonamiento, sino, sobre todo, por el vehemente estilo que emplea el autor, claro indicador de lo profundo de sus convicciones.
Índice
Introducción
Capítulo 1. Un pensamiento de resistencia
Un nuevo género de barbarie
Necesitamos un pensamiento nuevo
La noche más profunda de la historia
Resistimos al totalitarismo
El actual primado de la razón práctica
Pensar aceptando al hombre y su historia
Contra el progresismo totalitario y la destrucción de la moral común
La herencia de la tradición humanista
Un pensamiento que ponga en el centro la verdad
No a la instalación en la muerte de Dios
No al olvido de la realidad de Cristo
Una filosofía que no sea cómplice de los asesinos
Capítulo 2. La verdad de lo real y el hombre
No engañan los sentidos y el mundo es real
Sabemos del mundo
La racionalidad del mundo
Un cierto realismo
Contra el positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a razón instrumental
Continuando la gran tradición de la razón
Capítulo 3. Una adecuada concepción de la historia
El pecado de origen de la Modernidad
Nietzsche y el progresismo contemporáneo
Ateísmo nihilista y negación de la historia
El tiempo de los grandes asesinatos juzga severamente la historia
Un programa de destrucción
Una concepción de la historia que aporta esperanza a los hombres
Capítulo 4. El error del "perdoneo"
La purificación de la memoria
El absurdo del perdoneo
Aceptar humildemente nuestra historia
La alegría de ser hombres
Capítulo 5. Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico
¿Ha pasado la hora del ateísmo?
La larga historia del ateísmo
El ateísmo humanista de Bloch
La abominación de la desolación
La función irracional del ateísmo laicista
Resistiendo con los mártires cristianos y judíos
Por una concepción racional de Dios y de la religión
Capítulo 6. Un pensamiento que pasa a la acción
Lo que es hoy nuestra obligación
Una alternativa en educación
Contra la irracionalidad de nuestro mundo
Contra la irracionalidad antirreligiosa
A favor de la moral que nos hizo humanos
En defensa de la vida humana y de la familia
El imperativo categórico de Adorno
Conclusión: Sí al hombre
Bibliografía
Notas sobre el autor
Título: El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia
Autor: Vicente Ramos Centeno
Edita: Biblioteca Nueva
Colección: Ensayo
Encuadernación: Tapa blanda
Número de páginas: 172
ISBN: 978-84-9940-427-1
Precio: 18 euros
Quien abra las páginas de este libro, ciertamente, no será llevado a engaño. Su objetivo y las motivaciones que impulsaron a Vicente Ramos Centeno a escribirlo se encuentran en las primeras hojas. “Nuestro punto de partida tiene que ser la experiencia terrible del hombre contemporáneo, aplastado por la barbarie, pero para aportar esperanza, para buscar a la historia su verdad, no para afirmar la desesperación en un jugueteo de señoritos con la muerte y la nada”. Así de claro. Y ¿cuál es esa barbarie a la que se refiere el autor y que no podemos soportar? Pues “que los gobernantes impongan éticas y prácticas irracionales e inhumanas, que el Estado meta cada vez más las narices en aquellos asuntos que pertenecen a la intimidad del hombre y afectan a su más esencial libertad, que nuestros hijos sean privados cada vez más del conocimiento de nuestra hermosa tradición religiosa, humanista y científica, que se insulte constantemente a nuestra historia, que se nos niegue la alegría de ser hombres y la libertad para rezar a Dios”. Y ¿cuál es la solución que propone? Pues un pensamiento nuevo. Y ¿quiénes pueden construir tal pensamiento? Los que creen en la razón, los portadores de la herencia bíblica, los cristianos; es a ellos a quienes toca salvar la herencia.
Y este libro pretende contribuir a la creación de tal pensamiento, exponiendo en sus capítulos algunas cuestiones que parecen prioritarias; no se trata de un pensamiento ajeno a la política, no: tiene sus consecuencias en ella, especialmente para señalar aquellas corrientes ideológicas que parecen hoy cada vez más embriagadas por un nuevo sueño totalitario. Y una última confesión del autor antes de introducirnos en la temática de su obra: “Yo no me inscribo en ninguna escuela (…). En todo caso, creo que hoy lo que necesitamos es un pensamiento no sincretista, sino nuevo y vivo, que, apropiándose de la verdad que pueda haber en todo el pasado y en las diferentes corrientes del pensamiento, aborde con valentía el presente para resistir a esta barbarie y para volver a pensar bien del hombre y de Dios”. Dicho queda.
El libro consta de seis capítulos, subdividido cada uno en varios epígrafes, y una conclusión: Sí al hombre.
Un pensamiento de resistencia es el título del primer capítulo. Y su contenido responde adecuadamente a su enunciado. Se trata, en efecto, de una ampliación de los planteamientos expuestos en la Introducción. Hace hincapié, nuevamente, en el tema de la barbarie, tal y como el autor la concibe, que hace que “Iberoamérica se ha llenado de populismos zafios, en Europa gobiernan una serie de incapaces”, que se haya producido un estancamiento del pensamiento donde los intelectuales se hallan “perfectamente adaptados a este mundo nihilista y cátaro donde el islamismo amenaza con destruir nuestras aburridas sociedades llenas de progres resentidos”. Nos encontramos en una profunda crisis del espíritu que necesita un pensamiento nuevo desde nuestra realidad actual; tal pensamiento ha de adoptar la forma de resistencia, no quedándose en mero pensamiento, sino que ha de pasar a la acción y convertirse en vida. Tal pensamiento ha de apartarnos del camino de Heidegger, es decir, no ha de estigmatizar la historia y pretender ninguna vuelta al pasado, ni a lo Heidegger ni a lo Nietzsche, sino que ha de resistir aceptando al hombre, su realidad y su historia. Reivindica el poner en el centro la verdad, rechazando por totalitario al relativismo. Igualmente, este pensamiento de resistencia ha de partir expresamente del rechazo de la instalación en la muerte de Dios, no olvidando la realidad de Cristo y que no sea cómplice de los asesinos perseguidores de la religión, especialmente, el cristianismo. Y finaliza así este capítulo: “En definitiva, pues, un pensamiento de resistencia es aquel que, aceptando al hombre y a su historia, busca a esta su verdad y rechaza la aniquilación del hombre que hoy se proponen el poder y sus aliados, el laicismo nihilista anticristiano y otras formas de barbarie”.
El capítulo segundo lleva por título La verdad de lo real y el hombre. Para Ramos Centeno, ningún tipo de idealismo, escepticismo o fenomenismo tiene sentido tras Auschwitz y el Gulag y tras la barbarie planetaria de hoy. El mundo es real, afirma, y los sentidos no nos engañan; el dolor y el sufrimiento son las mejores pruebas de esa realidad, que no es fantasía; y pensar hoy, ese pensamiento que reclama, ha de partir de aceptar la experiencia, tanto del hombre como de su relación con el mundo, que también es real; rechaza, por tanto, esa especie de panteísmo en el que se diluye el orgullo de ser hombre. El pensamiento que propugna el autor tiene que recuperar el amor al mundo, la alegría por la vida, la afirmación de la existencia. Luego, se detiene en argumentar que sabemos del mundo, gracias a la ciencia, que demuestra que el orden es un dato objetivo del universo; la física nos dice que la naturaleza es un libro escrito en lenguaje de las matemáticas y que nosotros podemos leer ese libro. Deduce que la actitud filosófica de nuestro tiempo, la que contribuye a ese pensamiento propio de nuestra época, es la de, al menos, cierto realismo, ya que la ciencia nos permite percibir destellos parciales de la realidad, conocimientos incompletos, pero, al fin y al cabo, pensamientos, no ilusiones. Con abundantes citas de Benedicto XVI, se posiciona frente al positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a la razón instrumental y, ante el fracaso de la modernidad, afirma que, aunque la ciencia nunca podrá demostrar que debemos hacer el bien y evitar el mal, la razón moral sí ha ido sacando a flote la verdad sobre el hombre y sus exigencias. Sostiene que el pensamiento que hoy necesitamos debe proponerse continuar con la gran tradición de la razón, ampliando la noción que de ella tenía la modernidad y superando todo tipo de cientificismo y positivismo. Se trata, en definitiva, en un denso capítulo, difícil de condensar en estas escuetas líneas cuando ya el texto que nos ofrece Ramos Centeno es de por sí bastante concentrado, manteniendo una severa línea argumental.
El tercer capítulo aborda Una adecuada concepción de la historia. Una idea de lo que se analiza en él nos la da el siguiente párrafo, con el que se inicia: “El pensamiento más oficial de hoy, el nihilismo relativista cuya dictadura padecemos (…) está poseído por el odio al hombre, por el odio a la historia, que es la obra del hombre y donde el hombre ha ido descubriendo las exigencias de su humanidad, y también por el odio a la realidad misma, lugar del hombre, y a su Creador”. Encuentra los orígenes de esta situación en Lutero y en Descartes; el primero, por rechazar la historia del cristianismo y borrar, así, dieciséis siglos de fructificación de este en la historia; el segundo, por su rechazo a la tradición filosófica. Recorre, luego, personajes como Hegel, Marx y, especialmente, a Nietszche, al que culpa en gran medida del progresismo actual, “cientificista y nihilista, despreciador del pasado y que nada espera ya del futuro a pesar de su nombre [y que] nada tiene de extraño que se haya convertido en el reino de la muerte y en la fuente de legislaciones aberrantes y antihumanas, pues, en su misma entraña, lleva el odio a la humanidad y el desprecio de su historia y de su obra”. Concepción que se ha extendido a los historiadores, quienes, según el autor, no dudan en manipular la historia, citando, como ejemplo, todo lo negativo que se ha escrito sobre la actuación de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. Esta visión de la historia ha conducido al perdoneo, a esa necesidad de que, por ejemplo, la Iglesia haya de pedir perdón; tema al que dedicará el próximo capítulo. ¿Y quién tiene la solución a esta situación? “Los cristianos son precisamente los que tienen la clave de la historia, ellos son los que conocen su sentido, ellos saben que la historia es historia de la salvación y que Dios, manifestado definitivamente en Cristo resucitado, es el Señor de la historia”.
Como indicábamos, el capítulo cuarto se dedica a El error del perdoneo. Admite el autor, eso sí, faltaría más, lo que en la Iglesia Católica se ha llamado purificación de la memoria que “responde, más bien, a una exigencia de verdad irrenunciable, que, junto a los aspectos positivos, reconoce los límites y las debilidades humanas de las sucesivas generaciones de los discípulos de Cristo”. Pero, de ahí a solicitar perdón por nuestra historia, como si en ella se acumularan todos los males, mientras que en el resto se hallasen todos los bienes, hay un gran trecho. Cita, como ejemplo, la leyenda negra de España o la actuación de los cristianos con los reinos árabes de la Península. ¿Qué es, pues, lo que necesitamos? Un pensamiento nuevo que mire de otra manera la historia; “necesitamos recuperar la alegría de ser hombres. Conocer la historia e interpretarla como se debe ha de servirnos para recuperar esa alegría”, pese a las barbaries pasadas e, insiste nuevamente, la barbarie que nos domina y que se manifiesta, según el autor, en un ecologismo desquiciado, en el odio a tener hijos, en el odio a la maternidad, en la idea de que solo merece la pena una vida donde se pueda disfrutar de los placeres, en el odio a la vejez, en el odio a la cultura que ennoblece al hombre, en el odio a la religión que nos acerca a la divinidad. “Para esa tarea, los cristianos, con su concepción de la historia como marcha hacia el Reino de Dios, tienen mucho que hacer”.
El penúltimo capítulo, quinto de la obra, se dedica al Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico. Un capítulo consecuencia de los planteamientos que hasta aquí ha hecho el autor. Para él, “el ateísmo como ideología dominante en el mundo de la cultura en nuestro momento tiene una función social e histórica que considero dañina para el hombre”. Pero, más que al ateísmo, teme a la imposición de una forma irracional de concebir a Dios. Con la idea matriz de la obra, la necesidad de un pensamiento nuevo, hace un recorrido histórico sobre el ateísmo, deteniéndose, especialmente, en el ateísmo humanista de Bloch, del que ya no queda nada. Y, ¿cuál es el temor que plantea Ramos Centeno? Pues que el creciente islamismo también se lleve por delante la cultura laicista que hoy predomina. Alude a los ejemplos de resistencia que dieron los mártires cristianos y judíos y aboga por una concepción racional de Dios y de la religión, apuntando discretamente a un diálogo interreligioso. Y, por supuesto, son los cristianos quienes deben asumir la responsabilidad de salir de esta situación.
Llegamos, así, al sexto y último capítulo, Un pensamiento que pasa a la acción. Insiste, una vez más, el autor, en la barbarie que nos oprime; pero “podemos mantener la esperanza de que los hombres de nuestro tiempo también sepan superar este período tan terrible que les ha tocado en suerte”. Es nuestro deber, proclama Ramos Centeno, negarnos a ser cómplices de esta barbarie y a la aniquilación de lo humano, y actuar a favor de todo aquello que sirva para que este mundo nos resulte un día tan extraño como hoy pueden resultarnos las democracias populares del Este europeo. Y, ¿de quiénes puede esperarse el compromiso para construir esta alternativa? Ya conocemos la respuesta: de los amigos de la razón y de los cristianos, unos cristianos a los que, en la actualidad, considera poco luchadores. Como docente, propone una alternativa en educación, contra la irracionalidad de nuestro mundo y la irracionalidad antirreligiosa, mientras defiende la moral que nos hizo humanos y que se muestra en defensa de la vida humana y de la familia.
La conclusión de la obra se encierra en esta frase: Sí al hombre. En unas pocas páginas, Ramos Centeno resume la línea argumental de la obra, comenzando con este párrafo: “De nuevo nos ha tocado una hora terrible de la historia, un mundo de laicismo agresivo y nihilista, contaminado en muchas cosas de valores nazis y totalitarios, que se ha propuesto exterminar el nombre de Dios de la faz de la tierra y arrasar toda idea del hombre como valor central”. El pensamiento y la filosofía han de hacer frente a esta situación que amenaza el valor central del hombre: su vida (aborto y eutanasia) y su realidad, atacada por un ecologismo enloquecido que lo sitúa como el gran depredador de la naturaleza. Tal odio al hombre es fruto del odio a Dios. Este pensamiento, este enfoque de la filosofía que se reclama, exige una mirada nueva al hombre y a su historia, para actuar de otra manera. Y, en este pensamiento de resistencia, es mucho más importante la idea cristiana de que Dios es el Señor de la historia y de que la historia tiene sentido y el mundo no es ese absurdo que dice el nihilismo actual.
Desde luego, se trata de una obra que no pasa desapercibida; todos aquellos que resultan acusados por el autor como situados en el origen de la “barbarie” que denuncia, tendrán muchos reparos y objeciones a estos planteamientos. Y, por el contrario, los que se sientan identificados con sus premisas y conclusiones, percibirán una reafirmación de sus posturas personales, no solo por el desarrollo de su razonamiento, sino, sobre todo, por el vehemente estilo que emplea el autor, claro indicador de lo profundo de sus convicciones.
Índice
Introducción
Capítulo 1. Un pensamiento de resistencia
Un nuevo género de barbarie
Necesitamos un pensamiento nuevo
La noche más profunda de la historia
Resistimos al totalitarismo
El actual primado de la razón práctica
Pensar aceptando al hombre y su historia
Contra el progresismo totalitario y la destrucción de la moral común
La herencia de la tradición humanista
Un pensamiento que ponga en el centro la verdad
No a la instalación en la muerte de Dios
No al olvido de la realidad de Cristo
Una filosofía que no sea cómplice de los asesinos
Capítulo 2. La verdad de lo real y el hombre
No engañan los sentidos y el mundo es real
Sabemos del mundo
La racionalidad del mundo
Un cierto realismo
Contra el positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a razón instrumental
Continuando la gran tradición de la razón
Capítulo 3. Una adecuada concepción de la historia
El pecado de origen de la Modernidad
Nietzsche y el progresismo contemporáneo
Ateísmo nihilista y negación de la historia
El tiempo de los grandes asesinatos juzga severamente la historia
Un programa de destrucción
Una concepción de la historia que aporta esperanza a los hombres
Capítulo 4. El error del "perdoneo"
La purificación de la memoria
El absurdo del perdoneo
Aceptar humildemente nuestra historia
La alegría de ser hombres
Capítulo 5. Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico
¿Ha pasado la hora del ateísmo?
La larga historia del ateísmo
El ateísmo humanista de Bloch
La abominación de la desolación
La función irracional del ateísmo laicista
Resistiendo con los mártires cristianos y judíos
Por una concepción racional de Dios y de la religión
Capítulo 6. Un pensamiento que pasa a la acción
Lo que es hoy nuestra obligación
Una alternativa en educación
Contra la irracionalidad de nuestro mundo
Contra la irracionalidad antirreligiosa
A favor de la moral que nos hizo humanos
En defensa de la vida humana y de la familia
El imperativo categórico de Adorno
Conclusión: Sí al hombre
Bibliografía
Notas sobre el autor
Redacción T21
Este canal ofrece comentarios de libros seleccionados, que nuestra Redacción considera de interés para la sociedad de nuestro tiempo. Los comentarios están abiertos a la participación de los lectores de nuestra revista.
Últimas reseñas
Secciones
Archivo
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850







