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¿Quién manda aquí? Redacción T21 , 04/10/2012

El libre albedrío y la ciencia del cérebro


¿Quién manda aquí?
Ficha Técnica

Título: ¿Quién manda aquí?
Autor: Michael S. Gazzaniga
Edita: Paidós. Madrid. 1ª edición, 17 de mayo de 2012
Colección: Transiciones
Materia: Neurociencia
Traducción: Marta Pino Moreno
Número de páginas: 320
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-493-2621-9
PVP: 22,90 €


¿Qué nos ha enseñado la neurociencia sobre algunas de las grandes cuestiones filosóficas de la vida y, en particular, sobre la responsabilidad de nuestras acciones? A esas cuestiones tan fundamentales el autor de la obra ¿Quién manda aquí?, Michael S. Gazzaniga responde que: “Somos agentes personalmente responsables y dueños de nuestros actos, a pesar de que vivimos en un universo determinado”.

Gazzaniga, padre de la neurociencia cognitiva y autor de El cerebro ético y ¿Qué nos hace humanos?, nos ofrece en este libro una provocativa y contundente explicación contra la idea, cada vez más extendida, según la cual nuestras vidas están totalmente determinadas por los procesos físicos y que, por tanto, no somos responsables de nuestras acciones.
“Los seres humanos somos animales grandes, hábiles e inteligentes, que a menudo utilizamos el razonamiento en exceso. Y, aun siendo así, seguimos haciéndonos la pregunta: ¿eso es todo?, ¿no somos más que otro animal, algo más ingenioso y complejo, que resopla durante la comida? Naturalmente, somos, dice el autor, mucho más complejos que una abeja. Si bien tanto ella como nosotros reaccionamos con respuestas automáticas, los seres humanos tenemos cognición y todo tipo de creencias, y la posesión de una creencia supera con creces la influencia del hardware y el proceso biológico automático, afinado por la evolución, que nos trajo hasta aquí”. (…) “Los seres humanos somos el no va más, aunque a veces nos sintamos insignificantes al observar la infinidad de estrellas y universos que nos rodean. La cuestión que nos obsesiona todavía es la siguiente: ¿No formamos parte de un plan de significado amplio?”. A esta cuestión se responde desde distintas perspectivas que generan grandes controversias.

La polémica consiste en que, en los últimos años, las investigaciones más ortodoxas sobre el cerebro defienden que, puesto que las leyes físicas gobiernan el mundo físico y nuestro cerebro forma parte de este mundo, son estas leyes las que dominan nuestra conducta e incluso nuestra conciencia de nosotros mismos. Esto se resume en una especie de mantra, según el cual, «el libre albedrio, la libertad de voluntad, no tienen sentido, puesto que vivimos en un mundo “determinado”.»

Sin embargo, este texto, que, en palabras de Steven Pinker, está escrito «con la falta de pretensiones y agudeza características del autor» nos demuestra como el determinismo debilita enormemente nuestra concepción de la responsabilidad humana, hasta el punto que, en un juicio, un asesino puede alegar perfectamente: «No fui yo quien cometió el crimen, fue mi cerebro». Y argumenta contra esta concepción afirmando que, aun teniendo en cuenta los últimos descubrimientos de los mecanismos físicos de la mente, existe una realidad humana innegable: «Somos agentes responsables que debemos dar cuenta de nuestras acciones, porque la responsabilidad no depende del cerebro, sino de cómo las personas interactuamos unas con otras».

¿Quién manda aquí? es una obra que nos adentra en los ámbitos de la neurociencia, la psicología, la ética y el derecho con espíritu divulgativo y profundas implicaciones. Una importante contribución de uno de los pensadores más destacados de nuestro tiempo.


Sumario


Agradecimientos
Introducción

1. Nuestra manera de ser
2. El cerebro paralelo
3. El intérprete
4. Abandono del concepto de libre albedrío
5. La mente social
6. Nosotros somos la ley
7. Epílogo

Notas
Índice analítico y de nombre

Datos del autor

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04/10/2012 Comentarios

Reseñas

Pedagogía de La muerte a través del cine Redacción T21 , 03/10/2012
Pedagogía de La muerte a través del cine
Ficha Técnica

Título: Pedagogía de La muerte a través del cine
Autores: Mar Cortina Selva y Agustín de la Herrán (Coordinadores) y otros
Edita: Editorial Universitas S.A. Madrid. 1ª edición, 2011
Materia: Pedagogía
Número de páginas: 255
Encuadernación: Rutica con solapas
ISBN: 978-84-7991-350-2
PVP: 25,71 €


La Pedagogía tiene como meta la mejora humana a través de la evolución interior y exterior de las personas y de la sociedad. Esta mejora y esta evolución requieren poner en contacto de forma adecuada a los educandos con preguntas, dudas y respuestas provisionales relacionadas con la vida. Sin la inclusión curricular de este reto no es posible contribuir a una sociedad más justa y profundamente democrática, basada en una razón educada. La razón educada no es la razón identificada, aquietada o apegada a los ismos o a soluciones doctrinarias predeterminadas. Nada hay más lejos de la Pedagogía que la imposición egocéntrica y el adoctrinamiento.

La muerte se erige como una de las aperturas radicales que ninguna educación debiera eludir. Una sociedad con la muerte eludida, adoctrinada o banalizada se deshumaniza a sí misma y no contribuye a su propia evolución. Sin embargo, la normalización de la muerte en cualquier sistema educativo es una vereda sin asfaltar. Educar con y para la muerte nos hace mirar de frente nuestra finitud, que incluye el respeto por la vida propia y la del otro ya que el desarrollo del sujeto tiene sentido sólo si es con y para los demás. Y un modo de hacerlo es a través del cine.

Hemos pretendido ofrecer al lector una caja surtida donde pueda servirse según sus gustos o necesidades. Se incluye una apertura de Jaume M. Bonafé, una fundamentación teórica-aplicada a la Pedagogía de la Muerte y a la formación didáctica del profesorado de Agustín de la Herrán, una aplicación de esta base al cine realizada por Mar Cortina, una indagación en un director de cine como Kiarostami llevada a cabo por Francesc J. Hernández, y un epílogo magistral de José Luis Villena.

El presente trabajo es un texto pionero en su género, continuación de otro trabajo precursor en Pedagogía de la Muerte, titulado: “La muerte y su didáctica. Manual para Educación Infantil, Primaria y Secundaria” (Universitas, 2ª ed.: 2008), Mención en la 15ª edición del ‘Premio Aula al Mejor Libro de Educación y Divulgación Educativa de 2006’ (MEC y Obra Social de Caja de Madrid). Categoría: ‘Obras teóricas y de investigación educativa’.



Índice


Introducción

Prólogo: “Hacia una Pedagogía situada”. Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València

Primera Parte

Fundamentos para una Pedagogía de la muerte. Agustín de la Herrán Gascón

Introducción

I. Sistema de argumentos y corolario
1. Sistema de argumentos y corolarios contextuales
2. Sistema de argumentos y corolarios desde una perspectiva complejo-evolucionista
3. Sistema de argumentos y corolarios metodológicos

II. Pedagogía de la muerte aplicada

1. Concepto de Educación para la Muerte
2. Finalidades de la Educación para la Muerte
3. Principios didácticos de la Educación para la Muerte
4. Recursos didácticos en la Educación para la Muerte
5. Evaluación didáctica de la Educación para la Muerte
6. Enfoque didáctico clásico en la Educación para la Muerte

III. La práctica de la Pedagogía de la muerte desde el “enfoque posterior”

1. Hacia la planificación de un periodo de duelo (P.D.) en los centros docentes
2. La práctica del ”acompañamiento educativo” por el tutor en el periodo de duelo
3. Breve descripción de algunos casos de “acompañamiento educativo”

IV. Formación del profesorado en Pedagogía de la muerte

Segunda Parte

Normalización educativa de la muerte a través del cine. Mar Cortina

Introducción

I. Selección de películas por edades

1. Películas para Educación Infantil
2. Películas para Educación Primaria
3. Películas para Educación Secundaria

II. Recursos sobre cine, educación y muerte

1. Revistas y sitios web sobre cine y educación
2. Libros sobre cine y educación
3. Libros comentados sobre la percepción personal y social de la muerte
4. Libros comentados sobre educación y muerte
5. Libros comentados sobre filosofía y antropología de la muerte

III. Selección de películas para la autoformación del profesorado

IV. Colaboración invitada: “Sociología y Didáctica de la muerte en la cinematografía de Kiarostami”. Francesc J. Hernández y Anacleto Ferrer. Universitat de València

1. Una cinematografía dialéctica y ética
2. El final de la vida en la trilogía de Koker
3. El final de la vida en El sabor de las cerezas y El viento nos llevará

Epílogo

José Luis Villena Higueras. Universidad de Granada. Campus de Melilla

Referencias bibliográficas


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03/10/2012 Comentarios

Reseñas

El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia Juan Antonio Martínez de la Fe , 20/09/2012
El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia
Ficha Técnica

Título: El esplendor del mundo. Ensayo de un pensamiento de resistencia
Autor: Vicente Ramos Centeno
Edita: Biblioteca Nueva
Colección: Ensayo
Encuadernación: Tapa blanda
Número de páginas: 172
ISBN: 978-84-9940-427-1
Precio: 18 euros

Quien abra las páginas de este libro, ciertamente, no será llevado a engaño. Su objetivo y las motivaciones que impulsaron a Vicente Ramos Centeno a escribirlo se encuentran en las primeras hojas. “Nuestro punto de partida tiene que ser la experiencia terrible del hombre contemporáneo, aplastado por la barbarie, pero para aportar esperanza, para buscar a la historia su verdad, no para afirmar la desesperación en un jugueteo de señoritos con la muerte y la nada”. Así de claro. Y ¿cuál es esa barbarie a la que se refiere el autor y que no podemos soportar? Pues “que los gobernantes impongan éticas y prácticas irracionales e inhumanas, que el Estado meta cada vez más las narices en aquellos asuntos que pertenecen a la intimidad del hombre y afectan a su más esencial libertad, que nuestros hijos sean privados cada vez más del conocimiento de nuestra hermosa tradición religiosa, humanista y científica, que se insulte constantemente a nuestra historia, que se nos niegue la alegría de ser hombres y la libertad para rezar a Dios”. Y ¿cuál es la solución que propone? Pues un pensamiento nuevo. Y ¿quiénes pueden construir tal pensamiento? Los que creen en la razón, los portadores de la herencia bíblica, los cristianos; es a ellos a quienes toca salvar la herencia.

Y este libro pretende contribuir a la creación de tal pensamiento, exponiendo en sus capítulos algunas cuestiones que parecen prioritarias; no se trata de un pensamiento ajeno a la política, no: tiene sus consecuencias en ella, especialmente para señalar aquellas corrientes ideológicas que parecen hoy cada vez más embriagadas por un nuevo sueño totalitario. Y una última confesión del autor antes de introducirnos en la temática de su obra: “Yo no me inscribo en ninguna escuela (…). En todo caso, creo que hoy lo que necesitamos es un pensamiento no sincretista, sino nuevo y vivo, que, apropiándose de la verdad que pueda haber en todo el pasado y en las diferentes corrientes del pensamiento, aborde con valentía el presente para resistir a esta barbarie y para volver a pensar bien del hombre y de Dios”. Dicho queda.

El libro consta de seis capítulos, subdividido cada uno en varios epígrafes, y una conclusión: Sí al hombre.

Un pensamiento de resistencia es el título del primer capítulo. Y su contenido responde adecuadamente a su enunciado. Se trata, en efecto, de una ampliación de los planteamientos expuestos en la Introducción. Hace hincapié, nuevamente, en el tema de la barbarie, tal y como el autor la concibe, que hace que “Iberoamérica se ha llenado de populismos zafios, en Europa gobiernan una serie de incapaces”, que se haya producido un estancamiento del pensamiento donde los intelectuales se hallan “perfectamente adaptados a este mundo nihilista y cátaro donde el islamismo amenaza con destruir nuestras aburridas sociedades llenas de progres resentidos”. Nos encontramos en una profunda crisis del espíritu que necesita un pensamiento nuevo desde nuestra realidad actual; tal pensamiento ha de adoptar la forma de resistencia, no quedándose en mero pensamiento, sino que ha de pasar a la acción y convertirse en vida. Tal pensamiento ha de apartarnos del camino de Heidegger, es decir, no ha de estigmatizar la historia y pretender ninguna vuelta al pasado, ni a lo Heidegger ni a lo Nietzsche, sino que ha de resistir aceptando al hombre, su realidad y su historia. Reivindica el poner en el centro la verdad, rechazando por totalitario al relativismo. Igualmente, este pensamiento de resistencia ha de partir expresamente del rechazo de la instalación en la muerte de Dios, no olvidando la realidad de Cristo y que no sea cómplice de los asesinos perseguidores de la religión, especialmente, el cristianismo. Y finaliza así este capítulo: “En definitiva, pues, un pensamiento de resistencia es aquel que, aceptando al hombre y a su historia, busca a esta su verdad y rechaza la aniquilación del hombre que hoy se proponen el poder y sus aliados, el laicismo nihilista anticristiano y otras formas de barbarie”.

El capítulo segundo lleva por título La verdad de lo real y el hombre. Para Ramos Centeno, ningún tipo de idealismo, escepticismo o fenomenismo tiene sentido tras Auschwitz y el Gulag y tras la barbarie planetaria de hoy. El mundo es real, afirma, y los sentidos no nos engañan; el dolor y el sufrimiento son las mejores pruebas de esa realidad, que no es fantasía; y pensar hoy, ese pensamiento que reclama, ha de partir de aceptar la experiencia, tanto del hombre como de su relación con el mundo, que también es real; rechaza, por tanto, esa especie de panteísmo en el que se diluye el orgullo de ser hombre. El pensamiento que propugna el autor tiene que recuperar el amor al mundo, la alegría por la vida, la afirmación de la existencia. Luego, se detiene en argumentar que sabemos del mundo, gracias a la ciencia, que demuestra que el orden es un dato objetivo del universo; la física nos dice que la naturaleza es un libro escrito en lenguaje de las matemáticas y que nosotros podemos leer ese libro. Deduce que la actitud filosófica de nuestro tiempo, la que contribuye a ese pensamiento propio de nuestra época, es la de, al menos, cierto realismo, ya que la ciencia nos permite percibir destellos parciales de la realidad, conocimientos incompletos, pero, al fin y al cabo, pensamientos, no ilusiones. Con abundantes citas de Benedicto XVI, se posiciona frente al positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a la razón instrumental y, ante el fracaso de la modernidad, afirma que, aunque la ciencia nunca podrá demostrar que debemos hacer el bien y evitar el mal, la razón moral sí ha ido sacando a flote la verdad sobre el hombre y sus exigencias. Sostiene que el pensamiento que hoy necesitamos debe proponerse continuar con la gran tradición de la razón, ampliando la noción que de ella tenía la modernidad y superando todo tipo de cientificismo y positivismo. Se trata, en definitiva, en un denso capítulo, difícil de condensar en estas escuetas líneas cuando ya el texto que nos ofrece Ramos Centeno es de por sí bastante concentrado, manteniendo una severa línea argumental.

El tercer capítulo aborda Una adecuada concepción de la historia. Una idea de lo que se analiza en él nos la da el siguiente párrafo, con el que se inicia: “El pensamiento más oficial de hoy, el nihilismo relativista cuya dictadura padecemos (…) está poseído por el odio al hombre, por el odio a la historia, que es la obra del hombre y donde el hombre ha ido descubriendo las exigencias de su humanidad, y también por el odio a la realidad misma, lugar del hombre, y a su Creador”. Encuentra los orígenes de esta situación en Lutero y en Descartes; el primero, por rechazar la historia del cristianismo y borrar, así, dieciséis siglos de fructificación de este en la historia; el segundo, por su rechazo a la tradición filosófica. Recorre, luego, personajes como Hegel, Marx y, especialmente, a Nietszche, al que culpa en gran medida del progresismo actual, “cientificista y nihilista, despreciador del pasado y que nada espera ya del futuro a pesar de su nombre [y que] nada tiene de extraño que se haya convertido en el reino de la muerte y en la fuente de legislaciones aberrantes y antihumanas, pues, en su misma entraña, lleva el odio a la humanidad y el desprecio de su historia y de su obra”. Concepción que se ha extendido a los historiadores, quienes, según el autor, no dudan en manipular la historia, citando, como ejemplo, todo lo negativo que se ha escrito sobre la actuación de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. Esta visión de la historia ha conducido al perdoneo, a esa necesidad de que, por ejemplo, la Iglesia haya de pedir perdón; tema al que dedicará el próximo capítulo. ¿Y quién tiene la solución a esta situación? “Los cristianos son precisamente los que tienen la clave de la historia, ellos son los que conocen su sentido, ellos saben que la historia es historia de la salvación y que Dios, manifestado definitivamente en Cristo resucitado, es el Señor de la historia”.

Como indicábamos, el capítulo cuarto se dedica a El error del perdoneo. Admite el autor, eso sí, faltaría más, lo que en la Iglesia Católica se ha llamado purificación de la memoria que “responde, más bien, a una exigencia de verdad irrenunciable, que, junto a los aspectos positivos, reconoce los límites y las debilidades humanas de las sucesivas generaciones de los discípulos de Cristo”. Pero, de ahí a solicitar perdón por nuestra historia, como si en ella se acumularan todos los males, mientras que en el resto se hallasen todos los bienes, hay un gran trecho. Cita, como ejemplo, la leyenda negra de España o la actuación de los cristianos con los reinos árabes de la Península. ¿Qué es, pues, lo que necesitamos? Un pensamiento nuevo que mire de otra manera la historia; “necesitamos recuperar la alegría de ser hombres. Conocer la historia e interpretarla como se debe ha de servirnos para recuperar esa alegría”, pese a las barbaries pasadas e, insiste nuevamente, la barbarie que nos domina y que se manifiesta, según el autor, en un ecologismo desquiciado, en el odio a tener hijos, en el odio a la maternidad, en la idea de que solo merece la pena una vida donde se pueda disfrutar de los placeres, en el odio a la vejez, en el odio a la cultura que ennoblece al hombre, en el odio a la religión que nos acerca a la divinidad. “Para esa tarea, los cristianos, con su concepción de la historia como marcha hacia el Reino de Dios, tienen mucho que hacer”.

El penúltimo capítulo, quinto de la obra, se dedica al Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico. Un capítulo consecuencia de los planteamientos que hasta aquí ha hecho el autor. Para él, “el ateísmo como ideología dominante en el mundo de la cultura en nuestro momento tiene una función social e histórica que considero dañina para el hombre”. Pero, más que al ateísmo, teme a la imposición de una forma irracional de concebir a Dios. Con la idea matriz de la obra, la necesidad de un pensamiento nuevo, hace un recorrido histórico sobre el ateísmo, deteniéndose, especialmente, en el ateísmo humanista de Bloch, del que ya no queda nada. Y, ¿cuál es el temor que plantea Ramos Centeno? Pues que el creciente islamismo también se lleve por delante la cultura laicista que hoy predomina. Alude a los ejemplos de resistencia que dieron los mártires cristianos y judíos y aboga por una concepción racional de Dios y de la religión, apuntando discretamente a un diálogo interreligioso. Y, por supuesto, son los cristianos quienes deben asumir la responsabilidad de salir de esta situación.

Llegamos, así, al sexto y último capítulo, Un pensamiento que pasa a la acción. Insiste, una vez más, el autor, en la barbarie que nos oprime; pero “podemos mantener la esperanza de que los hombres de nuestro tiempo también sepan superar este período tan terrible que les ha tocado en suerte”. Es nuestro deber, proclama Ramos Centeno, negarnos a ser cómplices de esta barbarie y a la aniquilación de lo humano, y actuar a favor de todo aquello que sirva para que este mundo nos resulte un día tan extraño como hoy pueden resultarnos las democracias populares del Este europeo. Y, ¿de quiénes puede esperarse el compromiso para construir esta alternativa? Ya conocemos la respuesta: de los amigos de la razón y de los cristianos, unos cristianos a los que, en la actualidad, considera poco luchadores. Como docente, propone una alternativa en educación, contra la irracionalidad de nuestro mundo y la irracionalidad antirreligiosa, mientras defiende la moral que nos hizo humanos y que se muestra en defensa de la vida humana y de la familia.

La conclusión de la obra se encierra en esta frase: Sí al hombre. En unas pocas páginas, Ramos Centeno resume la línea argumental de la obra, comenzando con este párrafo: “De nuevo nos ha tocado una hora terrible de la historia, un mundo de laicismo agresivo y nihilista, contaminado en muchas cosas de valores nazis y totalitarios, que se ha propuesto exterminar el nombre de Dios de la faz de la tierra y arrasar toda idea del hombre como valor central”. El pensamiento y la filosofía han de hacer frente a esta situación que amenaza el valor central del hombre: su vida (aborto y eutanasia) y su realidad, atacada por un ecologismo enloquecido que lo sitúa como el gran depredador de la naturaleza. Tal odio al hombre es fruto del odio a Dios. Este pensamiento, este enfoque de la filosofía que se reclama, exige una mirada nueva al hombre y a su historia, para actuar de otra manera. Y, en este pensamiento de resistencia, es mucho más importante la idea cristiana de que Dios es el Señor de la historia y de que la historia tiene sentido y el mundo no es ese absurdo que dice el nihilismo actual.

Desde luego, se trata de una obra que no pasa desapercibida; todos aquellos que resultan acusados por el autor como situados en el origen de la “barbarie” que denuncia, tendrán muchos reparos y objeciones a estos planteamientos. Y, por el contrario, los que se sientan identificados con sus premisas y conclusiones, percibirán una reafirmación de sus posturas personales, no solo por el desarrollo de su razonamiento, sino, sobre todo, por el vehemente estilo que emplea el autor, claro indicador de lo profundo de sus convicciones.


Índice

Introducción

Capítulo 1. Un pensamiento de resistencia

Un nuevo género de barbarie
Necesitamos un pensamiento nuevo
La noche más profunda de la historia
Resistimos al totalitarismo
El actual primado de la razón práctica
Pensar aceptando al hombre y su historia
Contra el progresismo totalitario y la destrucción de la moral común
La herencia de la tradición humanista
Un pensamiento que ponga en el centro la verdad
No a la instalación en la muerte de Dios
No al olvido de la realidad de Cristo
Una filosofía que no sea cómplice de los asesinos

Capítulo 2. La verdad de lo real y el hombre

No engañan los sentidos y el mundo es real
Sabemos del mundo
La racionalidad del mundo
Un cierto realismo
Contra el positivismo, el cientificismo y la reducción de la razón a razón instrumental
Continuando la gran tradición de la razón

Capítulo 3. Una adecuada concepción de la historia

El pecado de origen de la Modernidad
Nietzsche y el progresismo contemporáneo
Ateísmo nihilista y negación de la historia
El tiempo de los grandes asesinatos juzga severamente la historia
Un programa de destrucción
Una concepción de la historia que aporta esperanza a los hombres

Capítulo 4. El error del "perdoneo"

La purificación de la memoria
El absurdo del perdoneo
Aceptar humildemente nuestra historia
La alegría de ser hombres

Capítulo 5. Ateísmo nihilista anticristiano y fundamentalismo islámico

¿Ha pasado la hora del ateísmo?
La larga historia del ateísmo
El ateísmo humanista de Bloch
La abominación de la desolación
La función irracional del ateísmo laicista
Resistiendo con los mártires cristianos y judíos
Por una concepción racional de Dios y de la religión

Capítulo 6. Un pensamiento que pasa a la acción

Lo que es hoy nuestra obligación
Una alternativa en educación
Contra la irracionalidad de nuestro mundo
Contra la irracionalidad antirreligiosa
A favor de la moral que nos hizo humanos
En defensa de la vida humana y de la familia
El imperativo categórico de Adorno

Conclusión: Sí al hombre

Bibliografía

Notas sobre el autor
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20/09/2012 Comentarios

Reseñas

El cerebro moral Redacción T21 , 18/09/2012

Lo que la neurociencia nos cuenta sobre la moralidad


El cerebro moral
Ficha Técnica

Título: El cerebro moral
Autora: Patricia S. Churchland
Edita: Paidós Ibérica. Primera edición. Barcelona, mayo, 2012
Traducción: Carmen Font Paz
Colección: Transiciones
Materia: Neurofilosofía
Número de páginas: 320 págs.
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-493-2715-5
PVP: 25,90 €


¿Cuál es el origen de nuestros valores? ¿Qué es lo que tienen los cerebros de los mamíferos altamente sociables que permite la sociabilidad, y como consecuencia de ello, lograr una mayor comprensión de los fundamentos de la moralidad?

“El fenómeno de nuestros valores morales, que hasta hace poco era tan desconcertante, ahora lo es menos”, dice Patricia Churchland en la introducción de su obra El cerebro moral. “No es que las cosas estén del todo claras, sino que son menos confusas. Al aunar nuevos datos coincidentes de los campos de la neurociencia, la biología evolutiva, la psicología experimental y la genética, y al proporcionar un marco filosófico que encaje con esos datos, nos encontramos en situación de aproximarnos a la pregunta del origen de nuestros valores”, afirma.

El objetivo que se plantea en esta obra es el de explicar lo que es probable que sea cierto en relación a nuestra naturaleza social, y que es lo que implica a la hora de ofrecer una plataforma neuronal de conducta moral: “adquirir una comprensión más profunda de lo que predispone a cuidar de los demás puede conducirnos a una mejor comprensión del modo en que abordamos nuestros problemas sociales”. Optando, explica más adelante, por una perspectiva neurobiológica más profunda (que la usada hasta ahora), aunque programática, sobre la naturaleza del razonamiento y la resolución de problemas, el modo como funciona la navegación social, de qué modo los sistemas nerviosos acometen procesos de evaluación y cómo los cerebros de los mamíferos toman decisiones.

La tesis más importante de mi proyecto, explica la autora, es bastante sencilla: el que no se pueda derivar un condicional de un hecho tiene por ahora poca influencia en cuanto a la resolución de problemas en el mundo.

“Los cerebros se ubican en el mundo causal reconociendo y categorizando episodios por los que se preocupan, del mismo modo que el animal procura el sustento: qué bayas son las más sabrosas, dónde encontrar jugosas termitas y cómo pescar. La hipótesis del trabajo es que el tránsito del mundo social depende en gran medida de los mecanismos neuronales –motivación e impulso, recompensa y predicción, percepción y memoria, control de los impulsos y toma de decisiones- . Estos mismos mecanismos pueden emplearse para tomar decisiones físicas o de carácter social; para construir un conocimiento del mundo o de la sociedad, como, por ejemplo, qué personas son irascibles o cuándo se espera de mí que comparta el alimento o defienda al grupo de los intrusos o me enfrasque en una pelea”.

La hipótesis dominante, expone Churchland, es que lo que nosotros, los humanos, llamamos “ética” o “moralidad” es una estructura de conducta social en cuatro dimensiones que viene determinada por la interrelación de distintos procesos cerebrales: (1) el cuidado o la atención a los demás; (2) el reconocimiento de los estados psicológicos de los demás; (3) la resolución de problemas en un contexto social y (4) el aprendizaje de prácticas sociales. “La sencillez de esta estructura no significa que sus formas, variaciones y mecanismos neuronales sean simples. Al contrario, la vida social es increíblemente compleja, puesto que el cerebro es el órgano que la administra”.

Siguiendo el orden de los capítulos, Patricia Churchland desarrolla el argumento central siguiendo los siguientes pasos: en el capítulo dos trata del trasfondo de las restricciones evolutivas en la conducta moral. En el tres se adentra en la evolución del cerebro de los mamíferos y el modo en que éste favorece el cuidado y la atención a los demás. En el cuarto reflexiona sobre la cooperación, sobre todo la cooperación humana. En el quinto se centra en lo que se conoce y lo que se ignora acerca de los “genes” de los módulos morales que se hallan en el cerebro. En el sexto capítulo trata la importancia social de la capacidad para atribuir estados mentales, así como la posible base cerebral para una capacidad de este tipo. En el siete, el tema de las normas y del papel que adoptan las leyes en la conducta moral lleva la discusión a un formato filosófico más tradicional. En el capítulo de conclusiones toca las cuestiones que afectan a la religión y su relación con la moralidad.


Sumario

1. Introducción
2. Valores de base cerebral
3. Cuidar de los demás y apreciarlos
4.Cooperar y confiar
5. Redes de contacto: genes, cerebros y conductga
6. Habilidades para la vida social
7. No como norma
8. Religión y moralidad

Listado de ilustraciones
Notas
Bibliografía
Agradecimientos
Índice analítico de nombres


Datos de la autora

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18/09/2012 Comentarios

Reseñas

El amor es el signo Redacción T21 , 12/09/2012

Educar como educan las madres


El amor es el signo
Ficha Técnica

Título: El amor es el signo
Autora: María-Milagros Rivera Garreta
Edita: Sabina Editorial. Madrid. Primera edición, marzo 2012
Colección: Leer Deseos
Materia: Filosofía y teoría de la educación
Número de páginas: 282 págs.
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84937159-6-0
PVP: 20 €


“El principal cambio ya cumplido en cuanto al sentido y el valor de la educación consiste en reconocer que la madre es la primera educadora y que, por tanto, aprender es aprender lo simbólico. Lo simbólico, el orden simbólico, es la lengua materna, es decir, la lengua que hablamos, la trama de sentido que crea, usa y cohesiona una comunidad de hablantes”. Con estas palabras se expresa María-Milagros Rivera Garreta en la Introducción a su obra El amor es el signo. Educar como educan las madres, una obra llena de lúcidas reflexiones amorosas sobre el lugar de la madre en la educación como la primera maestra de la vida, cuya palabra cargada de sentido y significación construye mundos perdurables en el interior de la niña y del niño.

Desde su larga experiencia docente en las aulas y fuera de ellas, la autora ofrece en este libro veinticuatro miradas en forma de capítulos cortos que ayudan a mejorar la educación y una conclusión que orienta el pensamiento y la práctica educativa: El amor aprendido en la relación con la madre es lo que nos puede guiar para educar con sentido. Esta obra es una respuesta a la inquietud de nuestro tiempo sobre el futuro de la educación. Una inquietud expresada con frecuencia como reivindicación de la enseñanza pública, que ya al estar ganada en la mentalidad de hoy, el reivindicarla sin más puede acabar siendo una apuesta derrotada de antemano. Lo que a la educación le falta es autorreformarse hasta conseguir restaurar el nexo perdido con la primera escuela que cada ser humano conoce, disfruta y frecuenta, que es la propia madre o quien ocupe su lugar. Cualquier profesora o profesor puede restaurar ese nexo, ya que lleva dentro los signos del amor aprendido en esa escuela. Observando y reconociendo autoridad a la propia experiencia, es posible descifrar esos signos y prepararlos para llevarlos a las aulas, sea cual sea la materia que se enseñe. Los signos de Amor poseen la mágica facultad de levantar la mirada de cualquier estudiante y despertar su atención, atención que es el único medio al alcance del ser humano capaz de transportarlo a la felicidad de aprender.

“Hoy la educación exige ser pensada y practicada según la medida de la realidad que está naciendo de las consecuencias de la revolución femenina del siglo XX”, afirma la autora.



Índice

Agradecimientos

Introducción
La revelación de la sexuación humana

Primera parte. La madre, la primera maestra

Presentación
La relación con el gusto de estar en relación
Estar en aula en femenino
Educar en la libertad de la relación
Maestras de la aurora del pensamiento
Madres e hijas: la llama de las entrañas
El nombre que convoca el ser
La atención a lo singular en la relación educativa
Hablando de La atención a lo singular en la relación educativa
La madre al servicio de la libertad
Dos legados hechos de palabras
La vida cotidiana de las mujeres

Segunda parte. ¡[Aprender es aprender lo simbólico]¡

Presentación
Las relaciones de semejanza
La historia que evoca la relación en la que aprendí a hablar
La política de lo simbólico en el Centro Duoda
Escribir y enseñar historia al final del patriarcado
La rebelión de los cuerpos
Hablando de La rebelión de los cuerpos
Una epifanía de historia
Educarse entre mujeres: la historia de la práctica de lo simbólico
La libertad femenina transforma la universalidad
La caza de brujas: una cuestión de orden simbólico

Conclusión
El Amor es el Signo

Índice Analítico


Datos de la autora

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12/09/2012 Comentarios

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