Reseñas
El mester de preguntar por las palabras
Juan Antonio Martínez de la Fe , 12/08/2026
Claves y enclaves de una vida
Ficha Técnica
Título: El mester de preguntar por las palabras. Claves y enclaves de una vida
Autor: Maximiano Trapero Trapero
Edita: Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2026
Ilustración de la cubierta: Maximiano Trapero, retrato realizado por Marina Zambrana
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 564
ISBN: 979-13-87870-16-4
Precio: 31,10 euros
A primera vista, este libro de Maximiano Trapero puede parecer una autobiografía, una simple autobiografía. Lo es; pero no solo: se trata de una obra que nos permite acercarnos a una serie de realidades de las que el autor participó de alguna manera.
No está redactada de acuerdo con un orden cronológico, que nos permitiría seguir los pasos de quien las escribe a lo largo de algo más de siete décadas, que es el momento en que se propone la redacción de toda una vida: arduo intento, ciertamente. Por el contrario, Maximiano Trapero nos propone áreas temáticas y nos detalla su papel en ellas.
No quiere llamarlas memorias, porque “más que memorias, que es cosa de la inteligencia, mi relato es de recuerdos, que es cosa del corazón”. Son, pues, destellos de una existencia que han quedado grabados en ese recóndito espacio donde se guardan, imborrables, los más destacados aconteceres de los que fue partícipe.
“Si es verdad que todo lo que hoy se escribe en un ordenador pasa a una ‘nube’ gigantesca que todo lo contiene, podría algún curioso buscavidas hallarlas en un futuro muy incierto y ‘bajarlas’ a esta tierra y darlas a conocer a gentes que nada sepan de mí ni del tiempo en que he vivido”. Ahora ha llegado el momento de que, quien ha conocido a Maximiano Trapero, reciba el regalo de esas gotas de beneficiosa lluvia que descienden de tan alta nube; y de que, quien no ha tenido la fortuna de conocerlo, se pueda acercar a alguien de tanto significado en el amplio campo de la filología, del romancero, del repentismo y, de manera muy especial, a esa ciencia que es la toponimia, donde la de las islas Canarias es todo un nuevo campo que bucea en términos procedentes de la desaparecida lengua de los guanches.
Termina su prólogo el autor afirmando que vuelve la vista atrás “con la convicción de que ya está todo consumado, de que no habrá más que merezca ser contado”. La vitalidad y los saberes de Maximiano Trapero parecen contradecir su convicción; aún esperamos mucho de su trabajo investigador.
Estudiante universitario
Siguiendo la huella de sus pasos, rastreadas en los capítulos del libro, no solo sabremos de sus peripecias personales, sino que, también, nos introduciremos en el entorno que las rodeó.
Así, sabremos de la vida universitaria en La Laguna, y conoceremos detalles de su claustro de profesores, de las dificultades de compaginar la vida laboral con el tiempo de los estudios, escaso siempre y, sobre todo, cuando, tras su matrimonio, los hijos acompañan a la pareja.
Huella profunda dejó en el autor su paso por el Frente de Juventudes, tras sus estudios en la Academia José Antonio que abrió caminos de investigación de los que tanto supo sacar provecho. Guarda especial recuerdo de quienes fueron sus especiales compañeros en el mundo universitario, del que poco pudo participar por su actividad como director del Colegio Mayor San Agustín de La Laguna.
La docencia
Terminada su carrera, comienza una actividad que ocuparía y llenaría su vida: la docencia; primero, en Cangas del Narcea, tierra de extremos climáticos colmados de añoranza por los templados aires de las islas Canarias, adonde regresa para ejercer en los institutos de San Nicolás de Tolentino y de Agüimes y, ya en Las Palmas de Gran Canaria, participa activamente en la vida cultural de la ciudad, dando detalles de cómo se desarrollaba, quiénes la vivificaban y quiénes participaban de ella. Luego, la universidad, donde transcurren décadas de su vida.
Toda una vida
Luego, la mirada del autor se vuelve a los años de su infancia en el pueblito leonés de Gusendos de los Oteros. Nos presenta a su familia: padres, abuelos, hermanos, tíos y tías, dando razón de su apellido y del extraño nombre de su localidad de nacimiento.
Es el retrato de la vida cotidiana en un pequeño espacio de la España vaciada; así que no solo conocemos a las personas que allí desarrollaban su modesta vida, sino que se puede visitar una escuela unitaria donde se arremolinaban los pocos alumnos, siempre inquietos, que soportaban los rigores del estío y del crudo invierno, cuando tenían que acudir con sus propias brasas encendidas desde sus casas para poder combatir el estricto frío invernal. Niños que, con frecuencia, tenían que abandonar el aula para colaborar en las tareas agrícolas o domésticas, pero que aun así hallaban espacio para realizar correrías infantiles y participar en juegos propios de la edad.
La Iglesia cubría con su amplio manto la vida de los habitantes; en la Navidad, se contaba con la pastorada y una ansiada naranja era el magnífico regalo de la mañana de Reyes. La Semana Santa disponía de un vasto campo de celebraciones, pero muy alejadas de las tradicionales procesiones de las ciudades, limitándose aquí a procesionar con dos crucifijos, una más grande y otro más pequeños, siendo objeto el mayor de una subasta para decidir quién lo portaba.
Estas páginas nos hablan de la peculiar tradición, digna de todo encomio, de la Cofradía del Palo de los Pobres; y no faltaban las misiones populares y de captación de vocaciones sacerdotales.
Podemos acompañar al autor cuando, a lomos de una montura, en tren y en autobús, fue llevado por su padre al colegio seminario de los dominicos. Su primera salida del pueblo, alejado de los suyos: aún resuena en sus oídos el golpe seco del portón que se cerró tras despedirse de su progenitor y comenzar una nueva vida. Compañeros suyos de aquella época fueron amigos toda una existencia.
Fundamental para Trapero fue su paso por la Academia de José Antonio, al que lo podemos acompañar conociendo sus propósitos, sus métodos de enseñanza, los métodos educativos, las visitas culturales, etc.
En Canarias
Superada esta etapa, la vida en Canarias centra un nuevo capítulo de la obra, donde destaca, de manera especial, los avatares y circunstancias que llevaron a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, tras la existencia del Colegio Universitario dependiente de la de La Laguna.
Las tareas investigadoras del autor se centraron, principalmente, en el romancero, la lírica popular, la décima, la poesía improvisada, con incursión en la improvisación poética en Cerdeña, el País Vasco o los Balcanes. Aquí se podrá conocer a los principales protagonistas que facilitaban información en visitas por todas las islas y por países de Latinoamérica. En estas páginas se encuentra una información exhaustiva y fundamental para conocer estas peculiaridades, supervivencias, algunas increíbles, de lo que constituyó una forma especial de comunicación y de relaciones sociales a través de los siglos.
Ya se ha hecho alusión a sus estudios sobre la toponimia. Un terreno prácticamente inexplorado hasta entonces, con abundancia de errores en la denominación de localidades y accidentes geográficos, debidos, en gran parte, a la mala traslación a los documentos de la peculiar manera de hablar de los canarios; mención especial merecen los topónimos derivados de guanchismos. Trapero no empieza su labor investigadora partiendo de los documentos, sino que recurre, en primer lugar, a las fuentes orales, donde encuentra la génesis de las denominaciones que luego aparecen documentadas. Esta magnífica labor está accesible en la web de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Amistades, aficiones, familia
Con tanta actividad, encontró el autor espacio para sus aficiones: sus lecturas, la edición de libros y la música. No faltan paseos por la playa y por el campo, los viajes y la visión de buenas películas.
A lo largo de su vida, Trapero cultivó muchas amistades. Las principales son detalladas en la obra de manera personalizada. Y no oculta sus duelos y quebrantos de salud, describiendo cómo es la situación de los enfermos ingresados en un hospital.
No es de extrañar que tanto esfuerzo no mereciera recompensas: premio de la Real Academia Española, la Medalla de Oro de Vasconcelos, el Premio Canarias, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria y de la isla de Gran Canaria, culminando con su nombramiento como profesor emérito de su universidad, entre otros.
La obra se termina presentado a su familia de El Hierro, de donde es oriunda su mujer; habla de sus hijos, de sus nietos y cuenta la historia de su suegro Manuel, alcalde socialista y maestro que tuvo que huir y esconderse en su isla herreña durante varios años, tras el golpe de estado de 1936; una historia que ha sido narrada en un libro y una película de muy buena factura.
No podía faltar un hueco especial para su único hijo varón, Jorge Raúl, prometedor joven que falleció accidentalmente en una inmersión submarinista en El Hierro. Páginas desgarradoras.
El libro se cierra con una relación de las publicaciones del autor y un amplio anexo fotográfico.
Concluyendo
Aquí se podría adjudicar a Maximiano Trapero el juicio que hizo a un amigo suyo escritor: “No es que escribas bien, muy bien que diría cualquier lego, es que haces deliciosa la literatura, que es otra cosa, otra dimensión”.
Evidentemente, es una obra de una lectura muy accesible que, como queda dicho, no solo aporta un conocimiento del autor, sino que es un balcón panorámico para contemplar y disfrutar de los entornos en que ha desarrollado su vida desde su infancia hasta su jubilación, cuando disfruta de sus nietos.
Índice
Prólogo
LA CLAVE DE CANARIAS
Mis primeros años en Canarias: La Candelaria y la Universidad de La Laguna
Mis profesores universitarios
Mi vida universitaria
Mi paso por el Frente de Juventudes
Mi tesis doctoral
El Colegio Mayor San Agustín
Dos años en Santa Cruz de Tenerife
Mi traslado y mis primeros años en Gran Canaria
Cangas del Narcea
La Aldea de San Nicolás
Catedrático de instituto
El Instituto de Agüimes
Mi introducción en la vida cultural de Las Palmas
La beca de la Fundación March
LA CLAVE DE NACER EN UN PUEBLO
Mi familia
El fusilamiento del tío Pepe
La familia de mi madre
El apellido Trapero
Mi pueblo y su tan extraño nombre
Etimología germánica de Gusendos
El “apellido” de Los Oteros
Lo que recuerdo y sé de mi infancia
La escuela
¿Hubo hambre?
Mis recuerdos revitalizados
La Cofradía del Palo de los Pobres
Las limitaciones, los trabajos de niños, el frío
La Pastorada
La religión y la iglesia
Las Misiones y la captación de vocaciones
La Semana Santa
¿Y qué fue de aquello? ¿En qué paró?
LA CLAVE DE LOS DOMINICOS
Mi primer viaje a León
De Gusendos a Corias: un viaje de dos días, en burra, en tren y en autobús
La Virgen del Camino
LA CLAVE DE LA ACADEMIA JOSÉ ANTONIO
MI VIDA ACADÉMICA
Creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Catedrático de Universidad
Cursos, tesis, congresos, oposiciones y demás
Dos encuentros-festivales internacionales sobre la poesía improvisada
Un Congreso Internacional sobre el Romancero en La Gomera
Una comisión para una plaza universitaria muy accidentada
Eugenio Coseriu en la Universidad de Las Palmas
MIS INVESTIGACIONES
El romancero
El caso de La Gomera
Eulalio Marrero, “el Gran Memoria”
Pedro Leoncio, “el Ciego de Estrada”
Rafaela Crespo, una mujer de Calzada de la Valdería
La lírica popular
Los ranchos de ánimas y de pascuas de Canarias
Cien adivinanzas poéticas de un pastor de Fuerteventura
Religiosidad popular en verso
El canto a lo divino
La décima y la poesía improvisada
La décima
La poesía improvisada
Santos Rubio
Guillermo Velázquez
Los repentistas cubanos
Alexis Díaz-Pimienta
Creatividad poética sobre un pie forzado
Jesús Orta Ruiz el “Indio Naborí”
Las otras formas de improvisación poética
Los cantadori de Cerdeña
Los versolaris del País Vasco
Los guslari de los Balcanes
La toponimia
Mis estudios sobre el guanche
La palabra guanche
Los guanchismos en El Hierro
Diccionario de topónimos guanches
MIS AFICIONES
Los libros
La edición de libros
La música
Los paseos por la playa y por el campo
El cine
Los viajes
MIS AMIGOS
Goyo Barreales y Amando Robles. Josemari Cortés e Isidro Cicero. Narciso Merchán y Santos Berrocal. Jose (sin acento) Ferrer. Mis amigos de la Universidad de Las Palmas: Eladio Santana, Lothar Siemens e Ismael Fernández de la Cuesta, Guillermo García-Alcalde, Justo Jorge Padrón, Pedro Fuertes, Miguel Manzano, Paco Pomares, Virgilio López Lemus, José Julián Labrador, Mi Cofradía Gastronómica Cultural, Luna.
MI SALUD Y MIS DUELOS Y QUEBRANTOS
MIS MOMENTOS DE GLORIA
El premio de la Real Academia Española
La Medalla de Oro Vasconcelos
El Premio Canarias
Profesor Emérito
MI FAMILIA CANARIA
El Hierro y la historia del abuelo Eleuterio
La historia de suegro Manuel
Mi mujer y mis hijos
Mis nietos
Post Scriptum
La muerte de mi hijo Jorge Raúl
Libros y monografías principales del autor
Anexo de fotografías
Título: El mester de preguntar por las palabras. Claves y enclaves de una vida
Autor: Maximiano Trapero Trapero
Edita: Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2026
Ilustración de la cubierta: Maximiano Trapero, retrato realizado por Marina Zambrana
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 564
ISBN: 979-13-87870-16-4
Precio: 31,10 euros
A primera vista, este libro de Maximiano Trapero puede parecer una autobiografía, una simple autobiografía. Lo es; pero no solo: se trata de una obra que nos permite acercarnos a una serie de realidades de las que el autor participó de alguna manera.
No está redactada de acuerdo con un orden cronológico, que nos permitiría seguir los pasos de quien las escribe a lo largo de algo más de siete décadas, que es el momento en que se propone la redacción de toda una vida: arduo intento, ciertamente. Por el contrario, Maximiano Trapero nos propone áreas temáticas y nos detalla su papel en ellas.
No quiere llamarlas memorias, porque “más que memorias, que es cosa de la inteligencia, mi relato es de recuerdos, que es cosa del corazón”. Son, pues, destellos de una existencia que han quedado grabados en ese recóndito espacio donde se guardan, imborrables, los más destacados aconteceres de los que fue partícipe.
“Si es verdad que todo lo que hoy se escribe en un ordenador pasa a una ‘nube’ gigantesca que todo lo contiene, podría algún curioso buscavidas hallarlas en un futuro muy incierto y ‘bajarlas’ a esta tierra y darlas a conocer a gentes que nada sepan de mí ni del tiempo en que he vivido”. Ahora ha llegado el momento de que, quien ha conocido a Maximiano Trapero, reciba el regalo de esas gotas de beneficiosa lluvia que descienden de tan alta nube; y de que, quien no ha tenido la fortuna de conocerlo, se pueda acercar a alguien de tanto significado en el amplio campo de la filología, del romancero, del repentismo y, de manera muy especial, a esa ciencia que es la toponimia, donde la de las islas Canarias es todo un nuevo campo que bucea en términos procedentes de la desaparecida lengua de los guanches.
Termina su prólogo el autor afirmando que vuelve la vista atrás “con la convicción de que ya está todo consumado, de que no habrá más que merezca ser contado”. La vitalidad y los saberes de Maximiano Trapero parecen contradecir su convicción; aún esperamos mucho de su trabajo investigador.
Estudiante universitario
Siguiendo la huella de sus pasos, rastreadas en los capítulos del libro, no solo sabremos de sus peripecias personales, sino que, también, nos introduciremos en el entorno que las rodeó.
Así, sabremos de la vida universitaria en La Laguna, y conoceremos detalles de su claustro de profesores, de las dificultades de compaginar la vida laboral con el tiempo de los estudios, escaso siempre y, sobre todo, cuando, tras su matrimonio, los hijos acompañan a la pareja.
Huella profunda dejó en el autor su paso por el Frente de Juventudes, tras sus estudios en la Academia José Antonio que abrió caminos de investigación de los que tanto supo sacar provecho. Guarda especial recuerdo de quienes fueron sus especiales compañeros en el mundo universitario, del que poco pudo participar por su actividad como director del Colegio Mayor San Agustín de La Laguna.
La docencia
Terminada su carrera, comienza una actividad que ocuparía y llenaría su vida: la docencia; primero, en Cangas del Narcea, tierra de extremos climáticos colmados de añoranza por los templados aires de las islas Canarias, adonde regresa para ejercer en los institutos de San Nicolás de Tolentino y de Agüimes y, ya en Las Palmas de Gran Canaria, participa activamente en la vida cultural de la ciudad, dando detalles de cómo se desarrollaba, quiénes la vivificaban y quiénes participaban de ella. Luego, la universidad, donde transcurren décadas de su vida.
Toda una vida
Luego, la mirada del autor se vuelve a los años de su infancia en el pueblito leonés de Gusendos de los Oteros. Nos presenta a su familia: padres, abuelos, hermanos, tíos y tías, dando razón de su apellido y del extraño nombre de su localidad de nacimiento.
Es el retrato de la vida cotidiana en un pequeño espacio de la España vaciada; así que no solo conocemos a las personas que allí desarrollaban su modesta vida, sino que se puede visitar una escuela unitaria donde se arremolinaban los pocos alumnos, siempre inquietos, que soportaban los rigores del estío y del crudo invierno, cuando tenían que acudir con sus propias brasas encendidas desde sus casas para poder combatir el estricto frío invernal. Niños que, con frecuencia, tenían que abandonar el aula para colaborar en las tareas agrícolas o domésticas, pero que aun así hallaban espacio para realizar correrías infantiles y participar en juegos propios de la edad.
La Iglesia cubría con su amplio manto la vida de los habitantes; en la Navidad, se contaba con la pastorada y una ansiada naranja era el magnífico regalo de la mañana de Reyes. La Semana Santa disponía de un vasto campo de celebraciones, pero muy alejadas de las tradicionales procesiones de las ciudades, limitándose aquí a procesionar con dos crucifijos, una más grande y otro más pequeños, siendo objeto el mayor de una subasta para decidir quién lo portaba.
Estas páginas nos hablan de la peculiar tradición, digna de todo encomio, de la Cofradía del Palo de los Pobres; y no faltaban las misiones populares y de captación de vocaciones sacerdotales.
Podemos acompañar al autor cuando, a lomos de una montura, en tren y en autobús, fue llevado por su padre al colegio seminario de los dominicos. Su primera salida del pueblo, alejado de los suyos: aún resuena en sus oídos el golpe seco del portón que se cerró tras despedirse de su progenitor y comenzar una nueva vida. Compañeros suyos de aquella época fueron amigos toda una existencia.
Fundamental para Trapero fue su paso por la Academia de José Antonio, al que lo podemos acompañar conociendo sus propósitos, sus métodos de enseñanza, los métodos educativos, las visitas culturales, etc.
En Canarias
Superada esta etapa, la vida en Canarias centra un nuevo capítulo de la obra, donde destaca, de manera especial, los avatares y circunstancias que llevaron a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, tras la existencia del Colegio Universitario dependiente de la de La Laguna.
Las tareas investigadoras del autor se centraron, principalmente, en el romancero, la lírica popular, la décima, la poesía improvisada, con incursión en la improvisación poética en Cerdeña, el País Vasco o los Balcanes. Aquí se podrá conocer a los principales protagonistas que facilitaban información en visitas por todas las islas y por países de Latinoamérica. En estas páginas se encuentra una información exhaustiva y fundamental para conocer estas peculiaridades, supervivencias, algunas increíbles, de lo que constituyó una forma especial de comunicación y de relaciones sociales a través de los siglos.
Ya se ha hecho alusión a sus estudios sobre la toponimia. Un terreno prácticamente inexplorado hasta entonces, con abundancia de errores en la denominación de localidades y accidentes geográficos, debidos, en gran parte, a la mala traslación a los documentos de la peculiar manera de hablar de los canarios; mención especial merecen los topónimos derivados de guanchismos. Trapero no empieza su labor investigadora partiendo de los documentos, sino que recurre, en primer lugar, a las fuentes orales, donde encuentra la génesis de las denominaciones que luego aparecen documentadas. Esta magnífica labor está accesible en la web de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Amistades, aficiones, familia
Con tanta actividad, encontró el autor espacio para sus aficiones: sus lecturas, la edición de libros y la música. No faltan paseos por la playa y por el campo, los viajes y la visión de buenas películas.
A lo largo de su vida, Trapero cultivó muchas amistades. Las principales son detalladas en la obra de manera personalizada. Y no oculta sus duelos y quebrantos de salud, describiendo cómo es la situación de los enfermos ingresados en un hospital.
No es de extrañar que tanto esfuerzo no mereciera recompensas: premio de la Real Academia Española, la Medalla de Oro de Vasconcelos, el Premio Canarias, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria y de la isla de Gran Canaria, culminando con su nombramiento como profesor emérito de su universidad, entre otros.
La obra se termina presentado a su familia de El Hierro, de donde es oriunda su mujer; habla de sus hijos, de sus nietos y cuenta la historia de su suegro Manuel, alcalde socialista y maestro que tuvo que huir y esconderse en su isla herreña durante varios años, tras el golpe de estado de 1936; una historia que ha sido narrada en un libro y una película de muy buena factura.
No podía faltar un hueco especial para su único hijo varón, Jorge Raúl, prometedor joven que falleció accidentalmente en una inmersión submarinista en El Hierro. Páginas desgarradoras.
El libro se cierra con una relación de las publicaciones del autor y un amplio anexo fotográfico.
Concluyendo
Aquí se podría adjudicar a Maximiano Trapero el juicio que hizo a un amigo suyo escritor: “No es que escribas bien, muy bien que diría cualquier lego, es que haces deliciosa la literatura, que es otra cosa, otra dimensión”.
Evidentemente, es una obra de una lectura muy accesible que, como queda dicho, no solo aporta un conocimiento del autor, sino que es un balcón panorámico para contemplar y disfrutar de los entornos en que ha desarrollado su vida desde su infancia hasta su jubilación, cuando disfruta de sus nietos.
Índice
Prólogo
LA CLAVE DE CANARIAS
Mis primeros años en Canarias: La Candelaria y la Universidad de La Laguna
Mis profesores universitarios
Mi vida universitaria
Mi paso por el Frente de Juventudes
Mi tesis doctoral
El Colegio Mayor San Agustín
Dos años en Santa Cruz de Tenerife
Mi traslado y mis primeros años en Gran Canaria
Cangas del Narcea
La Aldea de San Nicolás
Catedrático de instituto
El Instituto de Agüimes
Mi introducción en la vida cultural de Las Palmas
La beca de la Fundación March
LA CLAVE DE NACER EN UN PUEBLO
Mi familia
El fusilamiento del tío Pepe
La familia de mi madre
El apellido Trapero
Mi pueblo y su tan extraño nombre
Etimología germánica de Gusendos
El “apellido” de Los Oteros
Lo que recuerdo y sé de mi infancia
La escuela
¿Hubo hambre?
Mis recuerdos revitalizados
La Cofradía del Palo de los Pobres
Las limitaciones, los trabajos de niños, el frío
La Pastorada
La religión y la iglesia
Las Misiones y la captación de vocaciones
La Semana Santa
¿Y qué fue de aquello? ¿En qué paró?
LA CLAVE DE LOS DOMINICOS
Mi primer viaje a León
De Gusendos a Corias: un viaje de dos días, en burra, en tren y en autobús
La Virgen del Camino
LA CLAVE DE LA ACADEMIA JOSÉ ANTONIO
MI VIDA ACADÉMICA
Creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Catedrático de Universidad
Cursos, tesis, congresos, oposiciones y demás
Dos encuentros-festivales internacionales sobre la poesía improvisada
Un Congreso Internacional sobre el Romancero en La Gomera
Una comisión para una plaza universitaria muy accidentada
Eugenio Coseriu en la Universidad de Las Palmas
MIS INVESTIGACIONES
El romancero
El caso de La Gomera
Eulalio Marrero, “el Gran Memoria”
Pedro Leoncio, “el Ciego de Estrada”
Rafaela Crespo, una mujer de Calzada de la Valdería
La lírica popular
Los ranchos de ánimas y de pascuas de Canarias
Cien adivinanzas poéticas de un pastor de Fuerteventura
Religiosidad popular en verso
El canto a lo divino
La décima y la poesía improvisada
La décima
La poesía improvisada
Santos Rubio
Guillermo Velázquez
Los repentistas cubanos
Alexis Díaz-Pimienta
Creatividad poética sobre un pie forzado
Jesús Orta Ruiz el “Indio Naborí”
Las otras formas de improvisación poética
Los cantadori de Cerdeña
Los versolaris del País Vasco
Los guslari de los Balcanes
La toponimia
Mis estudios sobre el guanche
La palabra guanche
Los guanchismos en El Hierro
Diccionario de topónimos guanches
MIS AFICIONES
Los libros
La edición de libros
La música
Los paseos por la playa y por el campo
El cine
Los viajes
MIS AMIGOS
Goyo Barreales y Amando Robles. Josemari Cortés e Isidro Cicero. Narciso Merchán y Santos Berrocal. Jose (sin acento) Ferrer. Mis amigos de la Universidad de Las Palmas: Eladio Santana, Lothar Siemens e Ismael Fernández de la Cuesta, Guillermo García-Alcalde, Justo Jorge Padrón, Pedro Fuertes, Miguel Manzano, Paco Pomares, Virgilio López Lemus, José Julián Labrador, Mi Cofradía Gastronómica Cultural, Luna.
MI SALUD Y MIS DUELOS Y QUEBRANTOS
MIS MOMENTOS DE GLORIA
El premio de la Real Academia Española
La Medalla de Oro Vasconcelos
El Premio Canarias
Profesor Emérito
MI FAMILIA CANARIA
El Hierro y la historia del abuelo Eleuterio
La historia de suegro Manuel
Mi mujer y mis hijos
Mis nietos
Post Scriptum
La muerte de mi hijo Jorge Raúl
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850








