RESEÑAS

Reseñas

El mal en el pensamiento moderno Juan Antonio Martínez de la Fe , 28/08/2026

Una historia alternativa de la filosofía


El mal en el pensamiento moderno
Ficha Técnica

Título: El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía
Autora: Susan Neiman
Edita: Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2026
Traducción: Felipe Garrido Reyes
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 480
ISBN: 978-84-10214-87-3
Precio: 23,65 euros

El mal es un asunto que viene preocupando a la humanidad desde los primeros filósofos. A lo largo de los siglos, se lo ha enfocado desde diferentes puntos de vista. Y esta obra de Susan Neiman recoge los habidos en la modernidad, con una peculiaridad: al final del libro, en un epílogo, vuelve su mirada a los pocos años transcurridos desde su aparición en 2002 y ya enumera aspectos que podría haber considerado en la presente edición, tras esta nueva lectura.

Muchos son los autores que han abordado la cuestión; por citar a los más destacados dentro de nuestro panorama, figuran Andrés Torres Queiruga, para quien no se trata de justificar a Dios frente al mal, como se propugnó desde una teodicea clásica, sino que se ha de comprender desde la condición de finitud de la creación; Manuel Fraijó, quien aborda la cuestión desde la filosofía de la religión, fijándose especialmente en el constante sufrimiento de las víctimas y la perentoria necesidad de justicia hacia ellas; o Juan Antonio Estrada, que reflexiona sobre la relación entre teodicea, sufrimiento y esperanza cristiana. Por supuesto: hay muchos más que parten desde posturas diferentes; en este caso, Neiman no reduce la cuestión del mal a una simple cuestión de teodicea o teología, sino que plantea ambiciosamente la inteligibilidad y sentido del mundo. Convierte la pregunta de cómo puede permitir Dios el mal en otra más amplia: ¿qué significa que el mundo sea inteligible con tanta presencia de un mal radical?

¿Qué se entiende por mal?

La primera dificultad que afronta la autora es la propia definición de “mal”. Para ella, si el mal no puede definirse de alguna manera que garantice que podamos reconocerlo, no parece lógico emplear el concepto. “El hecho de que no dispongamos de medios objetivos para decidir cuándo un acto es una forma de mal, mientras que otro es simplemente horrible, deja este poderoso término totalmente a merced de la manipulación”.

Como otros muchos conceptos cruciales, el mal no es el tipo de cosas que tenga una forma única: es inútil tratar de comprenderlo buscando las condiciones necesarias y suficientes para presentar cada una de sus facetas.

Se plantea Susan Neiman ofrecer modelos de análisis de manifestaciones del mal que puedan servir para otras futuras; al propio tiempo, darnos un armazón histórico y conceptual en el cual ubicarlas. A tal fin, nos propone dos ejemplos con la esperanza de que una genuina claridad moral pueda brotar del análisis filosófico de sucesos específicos: uno de ellos es el terremoto de Lisboa y el otro el asesinato masivo de Auschwitz, porque, a su juicio, pueden ser considerados como el principio y el fin de los tiempos modernos. ¿Es que no hay otros ejemplos? Lamentablemente, sí: la Revolución Francesa, Hiroshima, … Son los que ella cita, pero no hay sino que acceder a los medios de comunicación para encontrarnos rasgadores modelos: el 21-S, Gaza, terrorismo, cadáveres de inmigrantes, …

Para cumplir con su objetivo, Neiman no se limita a una mera cronología, sino que agrupa los autores que analiza en función de su reflexión ante el problema. Eso sí: pretendiendo presentar una nueva narrativa de los textos clásicos de la filosofía occidental, opta por soslayar lo que resultaba convencional. Y es necesario resaltar que su estudio está centrado en la filosofía occidental; deja así una puerta abierta a un vastísimo campo en el que otras culturas se enfrentan al problema del mal. No en vano, su esperanza no es agotar los caminos de la investigación, sino abrirlos. Simplemente, ella lo que se propuso fue elaborar una narrativa de la historia de la filosofía que fuera diferente a la que ella aprendió.

Mal natural, mal moral, mal metafísico

Habría que distinguir, de manera simplificada, en tres posibles categorías del mal: el mal natural, el mal moral y el mal metafísico. Y se dice que es de manera simplificada porque hacerlo así supone eliminar la posibilidad de examinar las relaciones entre estos tipos clasificatorios, algo que con gran acierto realiza Neiman en esta extensa obra.

Para su análisis, arranca con la frase que el rey Alfonso X pronunció y que tantos debates suscitó: “Si yo hubiera sido del consejo de Dios, en la Creación, muchas cosas habrían quedado mejor ordenadas”. Severa acusación a la divinidad que encontró abogados que la defendiesen, como fue el caso de Leibniz y Pope; pero también fiscales que fueron incisivos en su denuncia: Bayle, Voltaire, o Nietzsche, entre otros. Ninguno se mostró indiferente ante el horror causado en 1755 por el terremoto de Lisboa. ¿Castigo divino o mal natural? En cualquier caso, hay quien considera que la autora no profundiza con igual acierto en el análisis de los autores que desfilan por su obra.

El segundo ejemplo abordado de manera especial en la obra es el de los asesinatos de Auschwitz, que suscita cuestiones de moralidad y ética e, incluso, de sentido. Son varias las cuestiones que se abordan aquí, recurriendo a los filósofos: ¿se puede hacer un mal para obtener un bien?, ¿es reprobable un mal si la intención de quien lo comete es buena? Como ejemplo, se estudia bien en esta obra la polémica no cerrada por el libro de Arendt Eichmann en Jerusalén, ya que hubo quien interpretó que la filósofa, en cierto modo, excusaba las acciones del nazi pues, en su defensa durante el juicio que lo condenó a muerte, alegó que no era sino un simple burócrata que cumplía órdenes, que era su deber.
¿Mal moral? ¿Tuvo intención de hacer el daño que infligió? Situar el mal en la intención de quien lo comete es ya una manera de buscarle una justificación.

Finalmente, el tema del mal metafísico queda distribuido a lo largo de las situaciones analizadas, pues traspone las fronteras de las circunstancias concretas de cada hecho para alzarse elevándose a las esferas del planteamiento filosófico. ¿Tiene sentido la naturaleza, el sufrimiento, la vida?

De esto y mucho más trata este libro de Susan Neiman. Aquí solo se ofrecen unas pistas para invitar a sumergirse en sus páginas, con la confianza de que su lectura no defraudará.

Concluyendo

“Este libro no solamente pretende interesar por igual a quienes son filósofos profesionales que a quienes no lo son, sino mostrar que a lo largo de la mayor parte de su historia la filosofía misma fue de interés tanto para quienes eran filósofos profesionales como para quienes no lo eran”.

Así explica la autora cómo concibió su obra. Pero no parece que a quienes no sean filósofos profesionales, pero no estén próximos y habituados a los temas de la filosofía, les vaya a resultar fácilmente accesible.

Aparecen en sus páginas los pensadores más representativos de las diferentes corrientes filosóficas e incluso religiosas que se han enfrentado al problema del mal. El análisis de sus escritos es riguroso y profundo; pero, por lo general, supone conocer de antemano sus contenidos, tanto en textos expresamente filosóficos como en aquellos que utilizan la narración para dar a conocer sus posturas.

Dicho esto, su lectura es por momentos apasionante. Utilizar el mal como punto central y de partida como clave para reconsiderar toda la filosofía moderna es un objetivo complejo que Susan Neiman resuelve sólidamente argumentado. Hace emerger sutiles aspectos que, por lo general, pasan desapercibidos, lo que brinda al lector la posibilidad de ampliar su visión de las propuestas realizadas por quienes discurren por los capítulos de la obra. Y, probablemente, haga anidar el deseo y la voluntad de conocer más de la ya amplia bibliografía de la autora.

Índice

Prefacio a la edición de 2024
Agradecimientos

Introducción
1. Fuego desde el cielo
Los abogados de Dios: Leibniz y Pope
En Newton de la mente: Jean-Jacques Rousseau
La sabiduría dividida: Inmanuel Kant
Lo real y lo racional: Hegel y Marx
En conclusión
2. Condenar al arquitecto
Materia prima: el Diccionario de Bayle
Los destinos de Voltaire
La impotencia de la razón: David Hume
La salida del túnel: el marqués de Sade
Schopenhauer: el mundo como un tribunal
3. El fin de una ilusión
Dilemas eternos: Nietzsche se ocupa de la redención
Sobre el consuelo: Freud frente a la Providencia
4. Sin hogar
Terremotos: ¿por qué Lisboa?
Asesinatos masivos: ¿por qué Auschwitz?
Pérdidas: el fin de las teodiceas modernas
Intenciones: sentido y maldad
Terror: después del 11-S
Restos: Camus, Arendt, la teoría crítica, Rawls
Orígenes: el principio de la razón suficiente

Epílogo a la edición de Princeton Classics de 2015
Notas
Bibliografía
Índice alfabético











Facebook Twitter LinkedIn Google Meneame Viadeo Pinterest
28/08/2026 Comentarios

Reseñas

El mester de preguntar por las palabras Juan Antonio Martínez de la Fe , 12/08/2026

Claves y enclaves de una vida


El mester de preguntar por las palabras
Ficha Técnica

Título: El mester de preguntar por las palabras. Claves y enclaves de una vida
Autor: Maximiano Trapero Trapero
Edita: Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2026
Ilustración de la cubierta: Maximiano Trapero, retrato realizado por Marina Zambrana
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 564
ISBN: 979-13-87870-16-4
Precio: 31,10 euros

A primera vista, este libro de Maximiano Trapero puede parecer una autobiografía, una simple autobiografía. Lo es; pero no solo: se trata de una obra que nos permite acercarnos a una serie de realidades de las que el autor participó de alguna manera.

No está redactada de acuerdo con un orden cronológico, que nos permitiría seguir los pasos de quien las escribe a lo largo de algo más de siete décadas, que es el momento en que se propone la redacción de toda una vida: arduo intento, ciertamente. Por el contrario, Maximiano Trapero nos propone áreas temáticas y nos detalla su papel en ellas.

No quiere llamarlas memorias, porque “más que memorias, que es cosa de la inteligencia, mi relato es de recuerdos, que es cosa del corazón”. Son, pues, destellos de una existencia que han quedado grabados en ese recóndito espacio donde se guardan, imborrables, los más destacados aconteceres de los que fue partícipe.

“Si es verdad que todo lo que hoy se escribe en un ordenador pasa a una ‘nube’ gigantesca que todo lo contiene, podría algún curioso buscavidas hallarlas en un futuro muy incierto y ‘bajarlas’ a esta tierra y darlas a conocer a gentes que nada sepan de mí ni del tiempo en que he vivido”. Ahora ha llegado el momento de que, quien ha conocido a Maximiano Trapero, reciba el regalo de esas gotas de beneficiosa lluvia que descienden de tan alta nube; y de que, quien no ha tenido la fortuna de conocerlo, se pueda acercar a alguien de tanto significado en el amplio campo de la filología, del romancero, del repentismo y, de manera muy especial, a esa ciencia que es la toponimia, donde la de las islas Canarias es todo un nuevo campo que bucea en términos procedentes de la desaparecida lengua de los guanches.

Termina su prólogo el autor afirmando que vuelve la vista atrás “con la convicción de que ya está todo consumado, de que no habrá más que merezca ser contado”. La vitalidad y los saberes de Maximiano Trapero parecen contradecir su convicción; aún esperamos mucho de su trabajo investigador.

Estudiante universitario

Siguiendo la huella de sus pasos, rastreadas en los capítulos del libro, no solo sabremos de sus peripecias personales, sino que, también, nos introduciremos en el entorno que las rodeó.

Así, sabremos de la vida universitaria en La Laguna, y conoceremos detalles de su claustro de profesores, de las dificultades de compaginar la vida laboral con el tiempo de los estudios, escaso siempre y, sobre todo, cuando, tras su matrimonio, los hijos acompañan a la pareja.

Huella profunda dejó en el autor su paso por el Frente de Juventudes, tras sus estudios en la Academia José Antonio que abrió caminos de investigación de los que tanto supo sacar provecho. Guarda especial recuerdo de quienes fueron sus especiales compañeros en el mundo universitario, del que poco pudo participar por su actividad como director del Colegio Mayor San Agustín de La Laguna.

La docencia

Terminada su carrera, comienza una actividad que ocuparía y llenaría su vida: la docencia; primero, en Cangas del Narcea, tierra de extremos climáticos colmados de añoranza por los templados aires de las islas Canarias, adonde regresa para ejercer en los institutos de San Nicolás de Tolentino y de Agüimes y, ya en Las Palmas de Gran Canaria, participa activamente en la vida cultural de la ciudad, dando detalles de cómo se desarrollaba, quiénes la vivificaban y quiénes participaban de ella. Luego, la universidad, donde transcurren décadas de su vida.

Toda una vida

Luego, la mirada del autor se vuelve a los años de su infancia en el pueblito leonés de Gusendos de los Oteros. Nos presenta a su familia: padres, abuelos, hermanos, tíos y tías, dando razón de su apellido y del extraño nombre de su localidad de nacimiento.

Es el retrato de la vida cotidiana en un pequeño espacio de la España vaciada; así que no solo conocemos a las personas que allí desarrollaban su modesta vida, sino que se puede visitar una escuela unitaria donde se arremolinaban los pocos alumnos, siempre inquietos, que soportaban los rigores del estío y del crudo invierno, cuando tenían que acudir con sus propias brasas encendidas desde sus casas para poder combatir el estricto frío invernal. Niños que, con frecuencia, tenían que abandonar el aula para colaborar en las tareas agrícolas o domésticas, pero que aun así hallaban espacio para realizar correrías infantiles y participar en juegos propios de la edad.

La Iglesia cubría con su amplio manto la vida de los habitantes; en la Navidad, se contaba con la pastorada y una ansiada naranja era el magnífico regalo de la mañana de Reyes. La Semana Santa disponía de un vasto campo de celebraciones, pero muy alejadas de las tradicionales procesiones de las ciudades, limitándose aquí a procesionar con dos crucifijos, una más grande y otro más pequeños, siendo objeto el mayor de una subasta para decidir quién lo portaba.

Estas páginas nos hablan de la peculiar tradición, digna de todo encomio, de la Cofradía del Palo de los Pobres; y no faltaban las misiones populares y de captación de vocaciones sacerdotales.

Podemos acompañar al autor cuando, a lomos de una montura, en tren y en autobús, fue llevado por su padre al colegio seminario de los dominicos. Su primera salida del pueblo, alejado de los suyos: aún resuena en sus oídos el golpe seco del portón que se cerró tras despedirse de su progenitor y comenzar una nueva vida. Compañeros suyos de aquella época fueron amigos toda una existencia.

Fundamental para Trapero fue su paso por la Academia de José Antonio, al que lo podemos acompañar conociendo sus propósitos, sus métodos de enseñanza, los métodos educativos, las visitas culturales, etc.

En Canarias

Superada esta etapa, la vida en Canarias centra un nuevo capítulo de la obra, donde destaca, de manera especial, los avatares y circunstancias que llevaron a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, tras la existencia del Colegio Universitario dependiente de la de La Laguna.

Las tareas investigadoras del autor se centraron, principalmente, en el romancero, la lírica popular, la décima, la poesía improvisada, con incursión en la improvisación poética en Cerdeña, el País Vasco o los Balcanes. Aquí se podrá conocer a los principales protagonistas que facilitaban información en visitas por todas las islas y por países de Latinoamérica. En estas páginas se encuentra una información exhaustiva y fundamental para conocer estas peculiaridades, supervivencias, algunas increíbles, de lo que constituyó una forma especial de comunicación y de relaciones sociales a través de los siglos.

Ya se ha hecho alusión a sus estudios sobre la toponimia. Un terreno prácticamente inexplorado hasta entonces, con abundancia de errores en la denominación de localidades y accidentes geográficos, debidos, en gran parte, a la mala traslación a los documentos de la peculiar manera de hablar de los canarios; mención especial merecen los topónimos derivados de guanchismos. Trapero no empieza su labor investigadora partiendo de los documentos, sino que recurre, en primer lugar, a las fuentes orales, donde encuentra la génesis de las denominaciones que luego aparecen documentadas. Esta magnífica labor está accesible en la web de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Amistades, aficiones, familia

Con tanta actividad, encontró el autor espacio para sus aficiones: sus lecturas, la edición de libros y la música. No faltan paseos por la playa y por el campo, los viajes y la visión de buenas películas.

A lo largo de su vida, Trapero cultivó muchas amistades. Las principales son detalladas en la obra de manera personalizada. Y no oculta sus duelos y quebrantos de salud, describiendo cómo es la situación de los enfermos ingresados en un hospital.

No es de extrañar que tanto esfuerzo no mereciera recompensas: premio de la Real Academia Española, la Medalla de Oro de Vasconcelos, el Premio Canarias, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria y de la isla de Gran Canaria, culminando con su nombramiento como profesor emérito de su universidad, entre otros.

La obra se termina presentado a su familia de El Hierro, de donde es oriunda su mujer; habla de sus hijos, de sus nietos y cuenta la historia de su suegro Manuel, alcalde socialista y maestro que tuvo que huir y esconderse en su isla herreña durante varios años, tras el golpe de estado de 1936; una historia que ha sido narrada en un libro y una película de muy buena factura.

No podía faltar un hueco especial para su único hijo varón, Jorge Raúl, prometedor joven que falleció accidentalmente en una inmersión submarinista en El Hierro. Páginas desgarradoras.

El libro se cierra con una relación de las publicaciones del autor y un amplio anexo fotográfico.

Concluyendo

Aquí se podría adjudicar a Maximiano Trapero el juicio que hizo a un amigo suyo escritor: “No es que escribas bien, muy bien que diría cualquier lego, es que haces deliciosa la literatura, que es otra cosa, otra dimensión”.

Evidentemente, es una obra de una lectura muy accesible que, como queda dicho, no solo aporta un conocimiento del autor, sino que es un balcón panorámico para contemplar y disfrutar de los entornos en que ha desarrollado su vida desde su infancia hasta su jubilación, cuando disfruta de sus nietos.

Índice

Prólogo

LA CLAVE DE CANARIAS
Mis primeros años en Canarias: La Candelaria y la Universidad de La Laguna
Mis profesores universitarios
Mi vida universitaria
Mi paso por el Frente de Juventudes
Mi tesis doctoral
El Colegio Mayor San Agustín
Dos años en Santa Cruz de Tenerife
Mi traslado y mis primeros años en Gran Canaria
Cangas del Narcea
La Aldea de San Nicolás
Catedrático de instituto
El Instituto de Agüimes
Mi introducción en la vida cultural de Las Palmas
La beca de la Fundación March

LA CLAVE DE NACER EN UN PUEBLO

Mi familia
El fusilamiento del tío Pepe
La familia de mi madre
El apellido Trapero
Mi pueblo y su tan extraño nombre
Etimología germánica de Gusendos
El “apellido” de Los Oteros
Lo que recuerdo y sé de mi infancia
La escuela
¿Hubo hambre?
Mis recuerdos revitalizados
La Cofradía del Palo de los Pobres
Las limitaciones, los trabajos de niños, el frío
La Pastorada
La religión y la iglesia
Las Misiones y la captación de vocaciones
La Semana Santa
¿Y qué fue de aquello? ¿En qué paró?

LA CLAVE DE LOS DOMINICOS
Mi primer viaje a León
De Gusendos a Corias: un viaje de dos días, en burra, en tren y en autobús
La Virgen del Camino

LA CLAVE DE LA ACADEMIA JOSÉ ANTONIO


MI VIDA ACADÉMICA
Creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Catedrático de Universidad
Cursos, tesis, congresos, oposiciones y demás
Dos encuentros-festivales internacionales sobre la poesía improvisada
Un Congreso Internacional sobre el Romancero en La Gomera
Una comisión para una plaza universitaria muy accidentada
Eugenio Coseriu en la Universidad de Las Palmas

MIS INVESTIGACIONES
El romancero
El caso de La Gomera
Eulalio Marrero, “el Gran Memoria”
Pedro Leoncio, “el Ciego de Estrada”
Rafaela Crespo, una mujer de Calzada de la Valdería
La lírica popular
Los ranchos de ánimas y de pascuas de Canarias
Cien adivinanzas poéticas de un pastor de Fuerteventura
Religiosidad popular en verso
El canto a lo divino
La décima y la poesía improvisada
La décima
La poesía improvisada
Santos Rubio
Guillermo Velázquez
Los repentistas cubanos
Alexis Díaz-Pimienta
Creatividad poética sobre un pie forzado
Jesús Orta Ruiz el “Indio Naborí”
Las otras formas de improvisación poética
Los cantadori de Cerdeña
Los versolaris del País Vasco
Los guslari de los Balcanes
La toponimia
Mis estudios sobre el guanche
La palabra guanche
Los guanchismos en El Hierro
Diccionario de topónimos guanches

MIS AFICIONES
Los libros
La edición de libros
La música
Los paseos por la playa y por el campo
El cine
Los viajes

MIS AMIGOS
Goyo Barreales y Amando Robles. Josemari Cortés e Isidro Cicero. Narciso Merchán y Santos Berrocal. Jose (sin acento) Ferrer. Mis amigos de la Universidad de Las Palmas: Eladio Santana, Lothar Siemens e Ismael Fernández de la Cuesta, Guillermo García-Alcalde, Justo Jorge Padrón, Pedro Fuertes, Miguel Manzano, Paco Pomares, Virgilio López Lemus, José Julián Labrador, Mi Cofradía Gastronómica Cultural, Luna.

MI SALUD Y MIS DUELOS Y QUEBRANTOS

MIS MOMENTOS DE GLORIA

El premio de la Real Academia Española
La Medalla de Oro Vasconcelos
El Premio Canarias
Profesor Emérito

MI FAMILIA CANARIA
El Hierro y la historia del abuelo Eleuterio
La historia de suegro Manuel
Mi mujer y mis hijos
Mis nietos
Post Scriptum
La muerte de mi hijo Jorge Raúl

Libros y monografías principales del autor

Anexo de fotografías


Facebook Twitter LinkedIn Google Meneame Viadeo Pinterest
12/08/2026 Comentarios