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Reseñas

El alma del mundo Juan Antonio Martínez de la Fe , 12/10/2026
El alma del mundo
Ficha Técnica

Título: El alma del mundo
Autor: Roger Scruton
Edita: Ediciones Rialp, Madrid, 2025, 3ª edición
Colección: Pensamiento Actual
Traducción: Rafael Serrano
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 306
ISBN: 978-84-321-7190-1
Precio: 24 euros

El que este libro de Roger Scruton alcance tres ediciones en el lapso de unos pocos años es señal incontestable del interés que ha despertado; indudablemente, por su contenido y planteamientos pero, también, por la propia destacada capacidad intelectual del autor.

Lo que no significa que haya unanimidad en su valoración positiva; autores destacados manifiestan sus debilidades que, desde luego, no carecen de fundamento: muy al contrario, son muy acertadas.

El objetivo perseguido por el autor queda claro en sus propias palabras: “He intentado mostrar que la intencionalidad desbordante de las respuestas interpersonales nos ofrece significados que trascienden el ámbito de cualquier ciencia natural”. Y más adelante: “Mi intención ha sido introducir al lector en dos ideas fundamentales: primera, que la intencionalidad yo-tú se proyecta más allá del límite del mundo natural; y segunda, que así revela nuestra necesidad religiosa”.

La Introducción

Rafael Serrano firma la introducción a la edición española. Una Introducción que merece una atenta lectura ya que se erige como una vía, una senda, para entrar en condiciones en las más de trescientas páginas del libro.

En primer lugar, nos sitúa ante la biografía de Scruton, perfilando su recorrido intelectual que desemboca en los planteamientos de El alma del mundo. Lo define, certeramente, como un especialista en el ámbito de la estética; en este caso, “la percepción estética es una vía de acceso a lo específico del ser humano, al que no basta con tener las necesidades materiales satisfechas, y le resultan imprescindibles cosas que son biológicamente superfluas”.

Especifica, también, que Scruton se inscribe dentro del conservadurismo, un conservadurismo cuya esencia es pedir atención y apertura al cambio, pero desconfiando de las novedades impuestas “en nombre de ideas abstractas”; en definitiva, la ciencia explica el qué y cómo de muchos aspectos del mundo, pero no agota todo lo que significa vivir en él.

Gran melómano es Scruton. Y se nota. Aparte de diferentes pinceladas alusivas al arte musical, elabora todo un capítulo en que aduce composiciones y compositores clásicos para argumentar y, sobre todo, elucidar el significado de sus propios planteamientos.

Más allá del evolucionismo: el dualismo cognitivo

El libro puede parecer que pretende tratar de religión; es cierto que el tema subyace a lo largo de sus páginas, pero no es exclusivamente un tratado sobre ella. No pretende defender ningún credo; pero, basándose en los razonamientos que expone en los primeros capítulos, argumenta que las explicaciones científicas, siendo plenamente válidas, no lo captan todo; y si niegan valor a la religión, dejan igualmente, sin sentido “a la música, anula las matemáticas, torna inexplicables las relaciones interpersonales.

Así pues, el núcleo de su tesis es el dualismo cognitivo, según el cual, el mundo, la realidad, el hombre no son solo accesibles por la ciencia, por la explicación; también existe una segunda vía para conocerlos: la comprensión. Son, en definitiva, dos perspectivas para considerar la misma realidad, aunque no llegan a aclarar la cuestión ontológica: son solo dos perspectivas, un dualismo cognitivo. Lo que lleva a la conclusión de que si la ciencia empírica no detecta en la naturaleza ningún vestigio de realidades como, por ejemplo, dios, eso no basta, no es suficiente ni razón para negarlo.

En las primeras páginas, trata de superar las teorías que reducen toda la actividad humana a unas estrategias reproductivas de nuestros genes, por lo que la religión no pasaría de ser una adaptación como cualquier otra en la línea evolutiva humana. Scruton lo deja claro: “uno de mis objetivos es indicar que las explicaciones funcionales de tipo evolucionista no afectan al contenido de nuestras creencias y emociones religiosas”. Y lo argumenta detalladamente, deteniéndose en que las explicaciones evolucionistas no pueden atender al orden interno de nuestros estados mentales; como ejemplo, se decanta por poner en cuestión las teorías que definen el altruismo como una estrategia evolutiva estable.

Defiende que la religión tiene otra función además de la que pueda ofrecer la teoría evolutiva sobre su papel: tiene además la función, la finalidad, de mantener la vida de la persona.

Hay que definir el concepto de persona; aquí, en esencia, podemos decir que Scruton propone que, por supuesto, las personas son objetos, pero también sujetos: “una persona es para nosotros un alguien, no solo un algo”. Y, lo que es más importante, estamos rodeados de otras personas que, a su vez, son objeto y sujeto a las que nos abrimos.

Y aparece en escena, de nuevo, el dualismo cognitivo: “el mundo se puede entender de dos maneras: la de la ciencia y la del entendimiento interpersonal”. Aplica varios ejemplos, destacando su condición de melómano: para la ciencia, una pieza maestra de un clásico es una secuencia de sonidos, de vibraciones; pero eso no es la música. Igual acontece con una obra pictórica: para la ciencia es un conjunto de pigmentos, pero eso no es el cuadro que nos admira y conmueve.

El cerebro

Evidentemente, no se puede soslayar la intervención del cerebro en todo lo relacionado con el ser humano. A este aspecto dedica Scruton un amplio capítulo de la obra, deteniéndose, especialmente, en aquello que más caracteriza la actividad cerebral: la conciencia y, más específicamente, la autoconciencia. Ya de entrada, enfrenta la cuestión con la evolución: “La psicología evolutiva nos dice que miremos el cerebro como el resultado de la adaptación. Para entender qué hace el cerebro hemos de preguntar qué ventaja competitiva obtendrían los genes de su poseedor haciendo ‘esto’ en el entorno original en que se formó nuestra especie”.

Por supuesto: no niega que el autoconocimiento tenga una cierta explicación neurológica; pero no se trata de una explicación completa, como desarrolla seguidamente, abordando aspectos tales como el altruismo o la libertad.

Y si llegamos a la conclusión de que nuestra autocomprensión como personas no puede ser sustituida por ninguna ciencia natural del ser humano, no podremos sustituir nuestro modo de entendernos unos a otros con una ciencia del cerebro humano, por muy exhaustiva que sea. Premisa para abordar asuntos como el derecho, la justicia o la forma de relacionarnos como seres humanos.

Lo expresa muy bien el autor: “las personas son objetos en el mundo de los objetos. Pero nos dirigimos a ellas como sujetos, cada una con su peculiar perspectiva del mundo y cada una dirigiéndose al mundo desde su propio horizonte”. Cuestión que aprovecha para hablarnos de las manifestaciones externas del yo, como son las expresiones de nuestro rostro, la atracción sexual, etc.

Especial importancia da el autor, como buen melómano, a la música, a la que dedica un extenso capítulo de la obra. Un capítulo cuya comprensión requiere un vasto conocimiento de las composiciones de los clásicos y de la lectura de partituras musicales para alcanzar el pleno conocimiento de lo que Scruton pretende compartir.

El salto que da Scruton para llegar a Dios desde todo el desarrollo de la obra, se encuentra en el último capítulo, culminación y corona de todo el estudio. Aquí, insiste en su argumentación básica sobre el dualismo cognitivo: el mundo se puede enfocar de dos modos; el de la explicación que busca clases naturales, conexiones causales y leyes universales de una parte y, de otra el modo de comprensión que, en definitiva, es una demanda de razones y significados.

Concluyendo

Nos encontramos ante una obra de, quizás, no fácil lectura, pero que no resta un ápice del interés que suscitan los temas que aborda y la manera de hacerlo.

Es especialmente interesante su planteamiento del dualismo cognitivo. Encierra una crítica al cientificismo que pretende explicar todo desde una visión cuasi exclusivamente materialista. Es claro: saber cómo funciona algo no supone que comprenda todo lo que significa. Sus ejemplos sobre la música y la pintura son contundentes: un conjunto de notas o los píxeles de una pintura no agotan las sensaciones que despiertan en nosotros una sinfonía o un lienzo. Cuestión aparte es si es válida la extrapolación a otros asuntos como es el caso de la existencia de Dios o la religión.

Otro aspecto sugestivo de este libro es mostrar cómo la música, la pintura, la arquitectura, el arte, las relaciones personales son indicios de que cualquier ser humano busca trascender la mera utilidad. ¿Es la belleza algo únicamente agradable a nuestros sentidos? Scruton defiende que no se limita a ese bienestar que produce, sino que encierra algo más profundo que escapa a nuestras pobres maneras de expresarlo. Lo que, indefectiblemente, nos lleva a la dignidad de la persona humana que defiende el autor.

Ya se ha apuntado: pese a las vías atractivas y razonablemente argumentadas que manifiesta Scruton, no resultan pruebas concluyentes, algo que es de esperar, puesto que siglos de discurrir filosófico no han logrado aportarlas.

Índice

PREFACIO

INTRODUCCIÓN A LA EDICIÓN ESPAÑOLA, por Rafael Serrano

1. CREER EN DIOS
Religión y psicología evolutiva
Puntos de vista internos y externos
Naturalismo
La presencia real
Religión y magia
La religión y lo sagrado
Pensamiento sobre Girard
Epistemología de lo sagrado
Confrontación con el escéptico

2. EN BUSCA DE PERSONAS
El concepto de persona
Entender y explicar
Dualismo cognitivo
Qualia
Intencionalidad
Más dualismo cognitivo

3. UNA MIRADA AL CEREBRO
Sobredeterminación
La idea de información
La falacia mereológica
En primera persona
Aún más dualismo cognitivo
Sujeto y objeto
Intencionalidad desbordante

4. LA PRIMERA PERSONA DEL PLURAL
El orden de la alianza
El cálculo de derechos
Inflación de derechos
La fundamentación de los derechos
Justicia y libertad
Obligaciones no contractuales
Más allá de la alianza

5. DE CARA UNOS A OTROS
Sonreír, mirar, besar, sonrojarse
Enmascarar el yo
Desear al individuo
El mito de los orígenes
Hegel, la dialéctica y la autoconciencia
Libertad

6. DE CARA A LA TIERRA
El asentamiento y la ciudad
El templo
Otro mito de los orígenes
Colofón imaginada
La calle y el libro de patrones
El mundo caído
Belleza y asentamiento

7. EL ESPACIO SAGRADO DE LA MÚSICA
Cientificismo y entendimiento humano
Entender la música
El espacio de la música
Cultura musical
Cultura de masas y adicción
El sentido del silencio
El significado de la música
Significado y metáfora
Significado y comprensión
Bailar con la música
Sobre nada
Música y moral

8. BUSCANDO A DIOS
El orden de la creación
Muerte y sacrificio
Dar y perdonar
Dualismo cognitivo y creencia religiosa
La existencia de Dios
La naturaleza de la religión
Muerte y trascendencia

ÍNDICE ANALÍTICO

ÍNDICE ONOMÁSTICO








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12/10/2026 Comentarios