CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Búsqueda de un principio básico que dé sentido a la moral de Jesús (28-6-2018) (III)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
Foto: Emmanuel Kant (retrato de la época)

 
Sigo con el libro de R. Armengol “La moral, el mal y la conciencia. El poder de las ideologías en la formación de la conciencia moral”. Ediciones Carena 2018, y me pregunto si la moral o ética de Jesús tiene algún principio básico en el que se sostenga. Y aquí me encuentro con que la tesis positiva (sí hay un principio) al respecto de Armengol intenta precisar la tesis negativa de Lucas conocido experto en el Jesús histórico, John P. Meier, Un judío marginal, de Editorial Verbo Divino, 2010, vol IV, pp. 651ss.
 
 
Cito primero a Armengol (p. 358):
 
 
«Es sabida la importancia que, con razón, atribuyó Kant al deber (en lo que respecta a la moral/ética human). Sin embargo, pienso que la sencillez de los principios de Sócrates y de Jesús al proponer recomendaciones y deberes para el bien de todos tiene más consistencia que la propuesta de los deberes de Kant que proviene de un enorme y complejo aparato filosófico que en parte entiendo como incorrecto al excluir la consideración del dolor y del daño de los semejantes. Por supuesto que estoy pensando en los deberes asociados a los preceptos de amor tratados en detalle en el capítulo sexto, donde se habla del amor y del amor al enemigo como los prescribió Jesús. Puestos en comparación los principios que adoptan Aristóteles o Kant, entre otros, y los que adoptan Sócrates y Jesús, los de éstos últimos brillan por su sencillez y gran alcance.
 
 
»Al hablar de principios el reputado experto sobre el Jesús histórico John P. Meier, sacerdote católico, escribe: «En la halaká [palabra hebrea que significa caminoconducta o proceder. En ocasiones por halaká se entendió la ley judía en general fijada por la Torá y la tradición oral] de Jesús (hasta donde podemos conocer) no se distingue ningún “sistema” moral ni legal dotado de algún principio o centro organizador que dé sentido al conjunto.» [IV, p. 651]. Entiendo que Meier no identifica este “principio” o “centro organizador” porque al no saber encontrarlo entre lo que examina tiende a concluir que el origen de la propuesta ética de Jesús procede de su autoridad carismática como profeta. No tengo la pretensión de negar en redondo esta propuesta de Meier, pero voy a exponer lo que pienso sobre el principio buscado».
 
 
 
Y luego precisa (pp. 385-386):
 
«Como ya he dicho en diferentes páginas de este libro, Jesús, hasta donde yo sé, es de entre todos los filósofos y teólogos, quien ha prestado mayor atención al dolor, al sufrimiento de los humanos con los que convivía. Entonces, según mi propuesta, el dolor de los congéneres es el principio o centro organizador de la ética de Jesús. Como buen judío propone los preceptos bíblicos sobre el amor, pero los modifica con suma autoridad y a diferencia de otros profetas de Israel establece el dolor de los semejantes como guía o centro de su mensaje. «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber […] estaba enfermo y me visitasteis, en la cárcel y acudisteis a mí» [Mt 25, 35-36]. Para evitar alguna crítica precipitada añado lo siguiente: el centro del mensaje de Jesús es el dolor y el daño de los semejantes que va a desaparecer para siempre con la pronta venida del Reino de Dios y el triunfo definitivo sobre Satanás.
 
 
»Entiendo que la ética de Jesús reposa sobre el dolor y el daño y es la ética más consistente que conozco. Este principio, el dolor y su remedio o consuelo, otorga una consistencia argumental muy grande de lo que pende o surge de tal principio».
 
 
Y cito a J. P. Meier con mayor amplitud en la p. 651:
 
 
«En la halaká de Jesús (hasta donde podemos conocer) no se distingue ningún “sistema” moral ni legal dotado de algún principio o centro organizador que dé sentido al conjunto. Quizás alguien objete que el doble mandamiento del amor funciona de hecho como una especie de principio, centro o base para la enseñanza moral de Jesús. Pero creer esto equivale a caer en la trampa de leer a Marcos
Con la óptica de Mateo. Es Mateo, y no Marcos, quien vincula más estrechamente el primero y segundo mandamientos (el segundo es “como” el primero) y declara (que Jesús dijo que ) “de estos dos mandamientos penden –en ellos se resume– la Ley y los Profetas” (Mt 22,39-40)».
 
 
No sé si estarán Ustedes de acuerdo en la corrección a Meier, por parte de Armengol. El próximo día expondré mi pensamiento al respecto.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
 Pronto saldrá la segunda edición con nueva cubierta.

Jueves, 28 de Junio 2018


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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