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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero

“Compartir” (321) Preguntas y respuestas de 17-12-221.


El Corán y el nacimiento / naturaleza de Jesús
Escribe Antonio Piñero
 
PREGUNTA:
 
La Biblia habla de María Virgen, el Corán habla de María Virgen (Azora XIX, 16/27). Ambos libros reconocen a Gabriel como el mensajero de Dios. El Corán dice que Jesús sabía desde que era un bebé que iba a resucitar, y le llama "verbo de la verdad" (Azora XIX, 28/27- 35/34). Acaba el Corán poniendo la duda sobre otros planetas: "Te ha elegido sobre todas las mujeres de los mundos". Pregunto:
 
1. ¿Puede ser Jesús enviado de otro universo paralelo?
2. ¿No le parece contradictorio analizar el nacimiento de un ser que podría ser sobrenatural, descartando ya a priori, elementos sobrenaturales?
 
RESPUESTA:
 
Primero: para responder debo resumir primero lo que de Jesús dice el Corán más o menos literalmente
 
La presencia de Jesús en el Corán, de acuerdo con lo que constituye una de las características del texto sagrado de los musulmanes, es muy dispersa. No se contiene en una sola azora o capítulo, sino que está desperdigada a lo largo de todas sus aleyas, y no sigue un orden cronológico, ni siquiera temático. En general, se puede apreciar un tratamiento extenso sobre la figura de Jesús en las azoras 3, 4, 5 y 19. Y menciones tangenciales en las 2, 6, 7, 9, 21, 23, 33, 42, 43, 57, 61 y 66. Citas que, en la mayoría de los casos, están muy relacionadas con las referidas a su madre.



Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María (C. 3, 45). Es un enviado de Dios y su Palabra; es un espíritu que procede de El (C. 4, 171), no en el sentido trinitario cristiano. Jesús es espíritu como una criatura más a través de la cual Dios ejecuta alguna acción especial. Tan espíritu de Dios a estos efectos es Jesús, como el arcángel Gabriel que se presenta a María para anunciarle que está encinta (C 19, 17). Mahoma, por ejemplo, es también otro “enviado”, antes del cual han pasado otros enviados” (C. 3, 144).
 
 
Téngase en cuenta que en la exégesis islámica, el enviado (árabe rasul) recibe un grado podríamos decir superior al que recibe el mero profeta (árabe nabí). Se suele caracterizar al enviado o “rasul” como el profeta cuya profecía viene acompañada con un libro escrito. Y Jesús, desde ese punto de vista, es “rasul” sin duda: Moisés es un atecedente de Jesús. Luego viene este con el Evangelio, que contiene sin duda “dirección y luz” (C. 5, 46).



Respecto a 5.1: En este marco se puede responder que la frase “Te ha elegido sobre todas las mujeres de los mundos" (respecto a María, la madre del enviado Jesús) no se refiere a otros planetas.
 
¡Ni se les habría ocurrido! El que formule esta suposición está muy lejos de meterse en la mentalidad de un árabe del siglo VII: en su mundo eso ni cabía en absoluto… Piénsese que en el entorno de Mahoma hasta la recepción de la revelación coránica, la literatura religiosa principal estaba el siríaco, es decir arameo occidental, lengua que fue oficial del Imperio persa, lengua en la que los árabes cultos podían leer lo que hoy llamamos el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y muchos apócrifos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. El Corán es un producto árabe, sin duda, pero a partir de una mentalidad previa influida profundamente por la ideología judía y cristiana, con gran cantidad de apócrifos. Este conjunto era una ideología religiosa que la revelación coránica intenta poner al día, acomodarla a la mentalidad y necesidades de los árabes del siglo VII, y en cierto sentido ofrecer su superación / culminación ya que Mahoma es el último y más excelente profeta/enviado de la tríada Moisés – Jesús– Mahoma.
 
Por tanto el significado de “te he elegido entre todas la mujeres que podrían pensarse en este mundo… el único que hay…”.  Por tanto, apoyarse en el Corán para sostener que Jesús es “proveniente de universos paralelos” sonaría a algo incomprensible a un personaje religioso de la Península arábiga del siglo VII.
 
Respecto a 5.2:
 
Jesús no es para el Corán un ser sobrenatural, sino un profeta/enviado, como Mahoma o Noé, sobre todo. Por tanto un hombre. Un mero hombre, aunque excepcional. Plantear que el que escribió el Corán pensaba en elementos sobrenaturales, más allá de la invasión del Espíritu divino profético, en el cuerpo y mente del profeta (lo que no le transportaba a otra entidad…seguía siendo un mero hombre aunque iluminado)…, siento decir que es no entender nada del Corán ni del islam.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero

https://www.youtube.com/watch?v=7UtGpe7_csE
Viernes, 17 de Diciembre 2021

“Compartir” (320) de 15-12-2021


¿Existió realmente la estrella de Belén?
PREGUNTA:
 
Igual que ocurre en su novela “El Trono maldito” en el que hay personajes como Rut o el jefe de policía que dan la impresión de ser inventados, las interpolaciones de que se ordenó un censo etc. y otras más del principio del evangelio de Mateo. ¿No pueden estar ensombreciendo el hecho de que sí hubo una luz que llevó a los "magos" hasta el niño?
 
En general en el Nuevo Testamento, ¿se estará hablando de una base cierta aunque adornada para hacer algo súpercristo lógico? ¿Han podido perjudicar las interpolaciones cristológicas de los evangelistas? (cuando no hacía falta, porque el hecho de la llegada del hijo de Dios o de "un dios" fue real).
 
RESPUESTA:
 
Las bases de esta pregunta, si no entiendo mal, y es difícil de entender, o los supuestos que motivan la pregunta son:
 
1. Existe la sospecha de que hubo una luz, sea cual fuere, que llevó a los magos hasta Jesús.
 
2. La llegada del hijo de Dios a la tierra fue real.
 
3. Por ello son innecesarias las “interpolaciones cristológicas” de los evangelistas acerca de Jesús. Se supone que bastaría con que hubiesen narrado más sencillamente el hecho, de que Dios se había encarnado en un niño que había nacido y que hubo una luz misteriosa que lo anunció. No era añadir especulaciones teológicas propio de los evangelistas que hacen “interpolaciones”.
 
4. Y del mismo modo que una novela histórica, “El trono maldito”, hay añadidos de ficción, Rut y su marido el jefe de la policía, personajes ficticios que pueden ocultar en algo la verdad histórica que fundamenta la novela, del mismo modo el evangelista “Mateo” añadió, interpoló, “noticias” innecesarias, lo cual oscureció, por ejemplo que la luz era “una estrella” y que hubo en realidad una luz que condujo a los magos hacia Jesús.  
 
Si mi intelección es correcta, respondo que no puedo aceptar como historiador ninguno de los cuatro  puntos, ya que son meras especulaciones sobre la base, indudablemente histórica para el preguntador, de que tras la noticia de los magos de Mateo hubo un hecho real.
 
No lo creo, ciertamente. En mi opinión, y allá cada uno con sus creencias (un buen historiador jamás debe pretender quitar la fe de otros, sino exponer lo que cree que se puede aproximar a lo sucedido históricamente), opino que es sumamente improbable que detrás de la leyenda de los Magos haya el menor átomo de verdad histórica.
 
Se trata de un invento piadoso de quien creyó (un grupo de judeocristianos creyentes y un relator que lo puso por escrito y lo añadió al Evangelio de Mateo)  que Jesús de Nazaret es realmente el hijo de Dios encarnado. Esto es teología, no historia. Y la teología pertenece al ámbito de la fe. No me meto ahí.
 
Esto lo he escrito muchas veces. Tiene usted el libro “La vid (oculta) de Jesús a la luz de los evangelios apócrifos y canónicos”, publicado por la editorial Tritemio, Madrid 2018, ISBN 978-84-16651-10-8
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Miércoles, 15 de Diciembre 2021

Una vez presentadas las líneas generales de los respectivos conceptos de “alma” que en las culturas hebrea y griega antigua existieron, es hora de ver cómo se conjugaron ambas cosas en la cultura helenística, la vida cultural que, desde Alejandro Mago hasta época romana, impregnó el Mediterráneo oriental.

Hoy escribe: Eugenio Gómez Segura.


066. El alma (3): la cultura popular y las traducciones.
Papiro P.Duk. 740 con salmo 88, versículos 15-18 de la traducción de la Biblia hebrea al griego.

Las creencias populares de la época helenística sobre el alma eran ya fuerza imparable cuando se tradujo la Biblia Hebrea al griego. Eso no quiere decir que los conceptos popularizados de la cultura antigua y la filosofía encajaran en la traducción bíblica. Si el pueblo pensaba que el alma era una parte del ser que conocía, sentía, pensaba, y era la personalidad manifiesta de la persona, también creía que lo propio del cuerpo no era lo propio del alma (comer, dormir frente a alegría o pena, por ejemplo). Además, se pensaba que el alma estaba relacionada con los diversos cielos, viajaba por ellos durante el sueño y estaba, en general, relacionada con el universo y que, tras la muerte, viajaban a un lugar concreto donde incluso podían ser castigadas, premiadas. Pero también podía considerarse el alma como la vida misma de una persona, y así, salvar un alma era salvar a una persona, incluyendo tanto lo físico como lo anímico.

Pero el helenismo incluyó también a la provincia persa de Yehud y a los hebreos que ya se habían extendido por el mundo oriental (Egipto, Siria, Babilonia, etc.). Así que cabe la posibilidad de que, además de lo que conocemos sobre la antropología de la Biblia Hebrea, se produjeran otras interpretaciones favorecidas por la dominante cultura griega.

La traducción griega, conocida como Los Setenta o Septuaginta, se sirvió de la palabra psyché en sentido más bien antropológico que filosófico, de manera que, aun siendo chocante, cuando se lee la traducción en griego o la versión española de esa traducción, debemos considerar que el alma es uno de los constituyentes de la vida física tal como pensaba la cultura hebrea antigua. La conclusión más interesante que se deriva de los estudios sobre el tema es que, en Los Setenta, falta esa concepción que hacía del alma algo inmaterial o al menos invisible, elemento esencial distinguible del cuerpo y capaz de existir más allá de la vida física. Así pues, si encontramos expresiones como carne y alma (Is 10, 18 o Salmo 62, 2) se refieren a la persona al completo, a su vida como ser finito.

No obstante, en algunos casos de Septuaginta parece que asoman conceptos más filosóficos que hebreos. Y, de hecho, otra cosa es encontrar la palabra psyché en la literatura judía posterior, especialmente si consideramos las ideas fariseas sobre la resurrección. El libro conocido como 1 Macabeos muestra una gran mayoría de usos de la palabra como referida a lo psicológico, lo cual es un indicio de la gran influencia griega cuando el texto es nuevo, es decir, no es una traducción de la Biblia Hebrea y, por tanto, puede mostrar mejor las influencias culturales helenísticas.

La colección de sentencias conocida como Pseudo Focílides, del s. I d. C., muestra claramente la influencia griega: el alma (psyché) sigue viviendo tras la muerte (105 y ss), bien vuelva a Dios o sea llevada por ángeles, según comentan el Apocalipsis de Esdras (6, 4) y el Testamento de Abrahán (6, 5). E incluso se pensaba que cuerpo y alma serían reunidos para el juicio final.

Pero hay datos todavía más helenizantes. El libro denominado Sabiduría es una clara muestra: en 9, 13-15 se abre paso la idea de que el cuerpo es una cárcel para el alma:

13 ¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse idea de lo que el Señor quiere? 14Los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas, 15pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones. (Traducción de Cantera-Iglesias).

Pero no se trata de un alma divina, sino de una parte del cuerpo capaz de recibir el espíritu (pneuma) que emana de la divinidad para algunos santos.

La situación intelectual y teológica es más compleja que en el periodo definido únicamente por la antropología y religión semíticas; muestra hasta qué punto el bagaje filosófico griego ha de ser mencionado y atendido a la hora de acercarse a los orígenes del cristianismo.

Saludos cordiales.
 
www.eugeniogomezsegura.es.eugeniogomezsegura.es
logos@eugeniogomezsegura.es
 

 
Domingo, 12 de Diciembre 2021

"Compartir". Preguntas y respuestas 319 de 10-12-2021


Escribe Antonio Piñerp
 
PREGUNTA:
 
1"En el primitivo judaísmo no se podía nombrar a Dios, pero de alguna manera se daba a entender cuando se refería a él, de hecho en el antiguo testamento, figura Jehová o Yahvé (o el tetragrámmaton que lo identifica) unas 10000 veces. 
 
2 ¿Porque Jesús jamás nombra ni a Yahvé,  ni a Jehová, ni jamás se le traduce con el tetragrámmaton, ni referencia nominal alguna al dios judío?
 
 
3 Jesús llama a dios "ABBA" pero ¿por qué en el Antiguo Testamento jamás sale ni una sola vez esa denominación "ABBA" hacia dios?
 
 
4 ¿Le parece que es compatible con el mensaje de Jesús, el Dios que ordena degollar a todos los hombres a todas las mujeres y a todos los niños incluso lactantes a sus burros y a sus mulas de un pueblo con el Dios de pon la otra mejilla que propugna Jesús?"
 
 
RESPUESTA:
 
1 y 2 Cierto que el Antiguo Testamento aparece Elohim o Yahvé miles de veces. Pero en la época de Jesús y por mera tradición, para cumplir el Segundo mandamiento, los judíos se habían acostumbrado a la ley consuetudinaria de no nombrar a Dios. Lo denominaban Altísimo, Presencia, Lugar, Palabra, Sabiduría, o de cualquier modo. Cada uno a su gusto. Y todo el mundo entendía. No era preciso nombrar a Dios. Solo el Sumo Sacerdote, el día del ayuno General expiatorio (Yom Kippur) pronunciaba el nombre de Yahvé, en voz baja en el Santo de los Santos, y postrado de hinojos.
 
3. Abbá es un vocablo arameo y el Antiguo Testamento está escrito en hebreo (menos 10,11 de Jeremías y 2,4-7,28 de Daniel). Por tanto, la pregunta tiene poco sentido. Abbá es uno de esos signos, sin duda, de la familiaridad con Dios que debía de tener un profeta, como él lo era. Abbá no es “papaíto”, lenguaje infantil, sino “Papá” que puede ser utilizado con respeto también por los adultos. En el Antiguo Testamento el título de Dios “(mi) Padre es tan raro que los especialistas señalan solo Eclesiástico 51,10. Pero en Qumrán hay dos testimonios de este uso. El primero en 4Q372: “Mi padre, mi Dios, no me abandones a los gentiles”, atribuido apócrifamente a Josué en un salmo compuesto por él y 4Q460 5,6, donde se lee “Mi padre y mi Señor” (véase “Los hombres de Qumrán, Trotta, Madrid, 1993 de F. García Martínez y J. Trebolle, p. 243). Es uso, por tanto, es un rasgo muy idiosincrático de Jesús, pero no único.
 
4. Habría que preguntárselo a Jesús.

Tal como aparece su figura en los Evangelios, Jesús ni se lo plantea. En el siglo I se consideraba normal que Dios tratara fatal a los impíos, a sus descendientes y en general a todos los enemigos de su pueblo elegido. Les parecía estupendamente (véase el cántico de Zacarías en Lucas 1,67-79. Y el libro de Zacarías, en el que en 9,9 presenta un mesías manso y humilde, en 12,3.9; 13,2.8; 14,2 se habla de que Dios destruirá sin piedad a todos los habitantes dela tierra que se opongan a Israel. Jesús conocía y aprobaba el libro de Zacarías, porque aceptaba muy probablemente que el reino de Dios se instauraría en Jerusalén, y que Dios entraría en la ciudad desde  el monte de los Olivos (véase Zacarías 14).
Jesús no es solo el profeta del Dios misericordioso, sino también el del Dios castigador con el fuego eterno del infierno (seis veces en los Evangelios). Casi el 40 % del Evangelio de Mateo es un aviso del castigo de un Dios enfurecido contra los impíos.
 
Por tanto, pienso que un judío piadoso y fanático no experimentaba ninguna contradicción entre un Dios, padre amoroso, y un Dios cruel con los enemigos de Israel, que eran los suyos.
 
Saludos.
Viernes, 10 de Diciembre 2021

8-12-2021


Escribe Antonio Piñero
 
 
Uno de los argumentos importantes en contra de que el proceso de "conversión" (que no es “conversión”, como creo que y sabemos, sino “llamada” a ser proclamador de Jesús como mesías; no se convierte al cristianismo porque este no existía aún) es que Pablo (dice él en Gálatas que fue una revelación: “Mas cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia” Gálatas 1,15).
 
Normalmente la revelación nuclear de una idea “nueva” sobre la divinidad a un místico es normalmente repentina, solo que hay que suponer a Pablo debía estar reflexionado como los seguidores de Jesús soportaban estoicamente su persecución (que por cierto, tampoco sabemos qué hacían los perseguidos).Tras una etapa de reflexión, lo más probable es que la revelación consistiera nuclearmente un una idea. “Yo persigo a unos que dicen que el mesías ha venido ya”. “¡Pues es verdad!”.
 
Por tanto no se convierte a una fe estrictamente nueva sino. Sino solo a la idea de que “Los perseguidos por mí tienen razón” acerca de que Jesús es el mesías…, lo cual es estrictamente judío.
 
Pablo no se contenta con esa idea. Tiene una consciencia tremenda de haber sido llamado para ser profeta / proclamador de Jesús y se retira a Arabia, lejos de su cuidad normal de residencia, probablemente Damasco, a pensar... durante nada menos que tres años: “Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, sin subir a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, de donde nuevamente volví a Damasco. Luego, de allí a tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía. Y no vi a ningún otro apóstol, y sí a Santiago, el hermano del Señor.  Y en lo que os escribo, Dios me es testigo de que no miento. Luego me fui a las regiones de Siria y Cilicia” (Gálatas 1,15-22)
 
Tres años… pensando… se supone y ejercitándose. ¿Iba a ir a predicar a los árabes convincentemente a un Jesús sobre el que tenía que madurar mucho sus ideas sobre él? No podemos negarlo pero sería una idea propia de incipientes, hasta que Pablo decide volver a Damasco, y de ahí a Jerusalén donde vivían los seguidores estrictos de Jesús. Respecto a las “condiciones de posibilidad” del surgimiento de la creencia en la resurrección de Jesús me he referido siempre a los más íntimos, y en especial al grupo de mujeres que seguía a Jesús. Creo que no se puede hablar nada de Pablo dentro de ese grupo.
 
Ciertamente, parece que –como hemos indicado– de distinguirse el surgimiento de la creencia en la idea de que Jesús había resucitado, idea que se formó pronto entre el grupo de seguidores que le fueron fieles… pero eso no afectó a Pablo, que casi de repente de la noche a la mañana pasó de perseguidor de los seguidores de Jesús a proclamador de Jesús como mesías redentor.
 
No parece, pues, plausible que sin hablar con alguno de los seguidores predicara a Jesús muy pronto tras su “llamada” con todo lujo de detalles…con las presuntamente pocas ideas de Ananías.
 
Así que nada apunta a un cambio repentino de las ideas de Pablo sobre Jesús salvo el núcleo de la revelación inicial. Por tanto, me parece que Pablo necesito bastante tiempo para formar su teología sobre la muerte y resurrección de Jesús, y sin duda también no solo construyendo sobre lo que enseñó Ananías, Pedro y Jacobo, sino que su teología sobe Jesús se fue enriqueciendo de lo oía de la comunidad de Antioquía (Hch 13,1). Así que podemos decir que el convencimiento nuclear de Jesús como mesías fue quizás rápido, pero su teología sobre ese hecho fue un cambio muy madurado.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
https://www.trotta.es/libros/los-libros-del-nuevo-testamento/9788413640242/
 
Miércoles, 8 de Diciembre 2021

“Compartir” (318) Preguntas y respuestas de 06-12- 2021


Escribe Antonio Piñero

PREGUNTA:
 
“Profesor: usted mismo ha repetido en multitud de ocasiones que los apóstoles no hacían ni caso a Jesús y que, en ocasiones incluso parecía que ni le entendían, pareciendo unos pazguatos incluso sus propios familiares y hermanos tampoco le creían hasta que se produjo su presunta resurrección. No parece que impresionara Jesús a sus apóstoles hasta después de muerto, eso sí, después de muerto algo debió de hacer en vida, y como muestra podemos recordar a Santiago y su conversión súbita en líder de la iglesia en Jerusalén”.
 
RESPUESTA:
 
O yo me he expresado muy mal, o Usted ha entendido mal. Eso que Usted dice no lo he dicho nunca tal como usted lo dice.
 
Lo que yo he afirmado en multitud de casos es que –desde el punto de vista histórico– la idea del Nuevo Testamento de que los discípulos eran tontos y pazguatos, y que después de al menos doce meses de convivencia continua con Jesús, con decenas y decenas de discursos públicos, parábolas y ejemplos, etc., siguieran los discípulos sin entender a Jesús en casi nada, es una idea absolutamente inverosímil.
 
No parece posible que un Jesús que atraía a montones de gentes, al menos al principio en Galilea, que predicaba en un lenguaje popular, con parábolas, ejemplos caseros, citas conocidas de la Biblia y exageraciones o hipérboles retóricas para destacar las ideas principales que deseaba transmitir, no fura entendido por sus discípulos. Jesús hablaba muy claro.
 
A la vez, me confirmo en la idea de que el Nuevo Testamento presenta a los discípulos como con poca inteligencia. Véase un par de textos evangélicos de la presentación neotestamentaria de los discípulos de Jesús como no dotados de habilidad cognoscitiva:
 
Mc 4,10-13:
 
“Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone. Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas?”
 
Marcos 9,31-32:
 
 “Porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará. Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle”
 
Y otro texto de Hechos de apóstoles 4,13:
 
“Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados”.
 
Pues bien, afirmo que el Evangelio sobre todo quiere magnificar a Jesús aunque lo haga una manera, torpe. Presentar a los discípulos como un tanto lerdos pazguatos, no solo engrandece la figura de Jesús y presenta du doctrina como doctrina, sino que además
 
1. Se realza más la labor del Espíritu Santo en Pedro y Juan si se los presenta en Hechos 4,13 como rústicos e imperitos.
 
2. Que presentar a los discípulos como gente incapaz de comprender es una manera de justificar la huida asombrosa y cobarde de tales discípulos varones tras la muerte de Jesús (no de las mujeres).
 
3. Que presentarlos así se justifica como de origen divino, como inspiración de lo Alto, la labor teológica de la construcción de un nuevo mesianismo sufriente, insólito dentro del judaísmo, hecho por sus seguidores más íntimos.
 
Por tanto, lo más verosímil históricamente es que dado lo buen pedagogo que debía de ser Jesús, los discípulos lo entendieran perfectamente, y que hubo de causar una honda impresión en sus seguidores. Y que estos no eran tontos se deduce de que –aparte de la labor teológica de Pablo– los primeros seguidores de Jesús también construyeron algunas doctrinas teológicas de envergadura, como la nueva teología del Hijo del Hombre.
 
Así que yo jamás he sostenido lo que dicen que he sostenido, a saber que el culpable del mal entendimiento de los discípulos podría deberse al poco impacto de Jesús en ellos. Es muy posible que el mal pedagogo sea yo y no Jesús, y se me haya entendido mal.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Lunes, 6 de Diciembre 2021

“Compartir” (317) Preguntas y respuestas de 03-12- 2021.



PREGUNTA:

"Las similitudes entre Isis y María, como las de Marcos 15,28 con Salmo 22,18 por ejemplo, se deben como usted ha apuntado en varios libros, a que Jesús fue en vida un personaje sin relevancia ni eco alguno.
 
Una persona que hace una serie de milagros advirtiendo que no lo comenten a nadie, una persona a quién ni su propia familia le cree, ni su hermano Santiago le cree, pero que sorprendentemente cuando muere y parece que  empieza a parecerse a Cefas, a Pablo, a los 500, a los apóstoles, es cuando repentinamente tras esa aparición, Santiago si empieza a creer en él y se responsabiliza de la iglesia en Jerusalén, Pablo (tras otra aparición) deja de matar cristianos y se convierte repentinamente en su gran defensor, es cuando los apóstoles que corren como usted muchas veces ha dicho "como conejos" ante la muerte de Jesús, de repente parece que  ven a Jesús resucitado y cobran todo el coraje del mundo y se empiezan a enfrentar a la muerte de cara sin miedo (el único que no muere ejecutado es Juan) y se dedican al extender el cristianismo (Pedro, que pide ser crucificado boca abajo porque no era digno de morir como su Señor resucitado, le había negado 3 veces, en vida.) y unido a que en sus propias palabras profesor, algo cambió radicalmente la vida de toda esta gente y que sin esa acción no se explicaría el surgimiento del cristianismo es por lo que nos hace pensar que realmente hubo algún tipo de situación extraña de alguna índole pero no podríamos decir realmente qué, pero algo tuvo que haber.
 
Y es entonces cuando los evangelistas, a toro pasado, impresionados por esas apariciones a los apóstoles, a Pablo, a Cefas y a otro 500 más, rehacen la historia copiando mitos del Antiguo Testamento.
 
Por eso se parecen tanto incluso se plagian porque se dan cuenta que realmente es algo grande y nadie ha escrito nada in situ (excepto la fuente Q que si es copiada en su época y por eso no añaden ningún tipo de cristología porque solo copian lo que va escuchando y ya está).
 
Se dan cuenta cuando reciben múltiples testimonios de que si se está apareciendo muerto aquel tal Jesús, pero que antes habían pasado totalmente inadvertido.
 
Claro que se parecen la Virgen e Isis pero como tantas otras cosas que se copian posteriormente para hacer la historia maravillosa una vez lo han visto resucitado. (Desde el Levítico al “Dios mío por qué me has abandonado”).
 
Del Nuevo Testamento, quizá lo único que se puede sacar en claro es la hija de Jairo, que es otra de esas cosas de ser verdad al menos el hecho base, porque todo lo demás del Nuevo Testamento  es muy posible que sea la construcción previa de una historia maravillosa previa a unas inesperadas apariciones post mortem que marcan el inicio del cristianismo, que marcan la vida de aquellos que la ven y los evangelistas hacen una historia haciendo una retro ingeniería histórica una vez que Jesús ha muerto y resucitado.
 
La impresión que genera en toda esta gente que ha visto a Jesús resucitado es como si usted, Dr. Piñero, mañana por la mañana se levanta y dice: "No quiero estudiar nada más de la Biblia porque a mí lo que me gusta es hacer ganchillo", abandona completamente los estudios bíblicos y del Israel del siglo primero y se dedica a hacer ganchillo y cuando alguien le habla del Israel del siglo primero se levanta y se va.
 
Renuncia a su sueldo de la Universidad de va a un monte a hacer ganchillo y cuando alguien le pregunta usted contesta que se le ha aparecido su abuela (que ya se le ha aparecido a más gente) y le ha hecho ver lo maravilloso del ganchillo.
 
Pues es para tenerlo en cuenta sobre todo considerando que otros lo hayan visto también y ella han cambiado radicalmente su vida a resultas de esa misma visión.
 
Un cambio absolutamente radical que los evangelistas fabrican unos antecedentes maravillosos para darle cobertura a esas apariciones reales e inesperadas que están viendo por eso no se sabe nada de los 12 años a los 30. No saben qué poner.
 
RESPUESTA:
 
Es muy difícil responder a este largo alegato en breves palabras, como me he propuesto. Pero impresionado como estoy por parte del final de esta comunicación ("No quiero estudiar nada más de la Biblia porque a mí lo que me gusta es hacer ganchillo"), que alude a un cambio radical respondo:
 
No fue la cosa tan simple como indica esta comparación. Apunto con cierta rapidez las vías de solución:

1. Jesús causa impacto en sus discípulos durante al menos 12 meses

2. Ocurre su muerte inopinada

3. Son de un conocimiento común las doctrinas judías sobre la victoria final del justo o siervo de Yahvé injustamente oprimido

4. La creencia general judía en la resurrección, menos los saduceos, y quienes pensaban que solo resucitarían los judíos; y otros que solo los judíos y gentiles justos.

5. La solución de la disonancia cognitiva (lo mismo que una mujer que ha perdido a un hijo o un marido muy querido) por las mujeres del grupo, que lo sienten vivo al lado de ella o ellas.

6. El convencimiento de los varones del grupo

7. La solución definitiva a la disonancia cognitiva dada sobre todo por la inmensa y judía interpretación por parte de Pablo de la muerte y resurrección de Jesús, tras un convencimiento de que los perseguidos por él podían tener razón

8. El desarrollo de las teorías paulinas por medio de los evangelistas y los teólogos posteriores
 
Así pues, no hay ningún cambio radical del filólogo e historiador que de repente se hace amante del ganchillo, sino un proceso de un año o más explicable por la sociología, la psiquiatría, la antropología con el trasfondo de las creencias judías e ideas parecidas dentro de la religión popular grecorromanas.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Viernes, 3 de Diciembre 2021

(01-12-2021) ( 1203)


Escribe Antonio Piñero
 
 
Una vez que se han superado las dificultades de impresión y plegado de un libro “gordito” y con papel muy fino, como es la edición del Nuevo Testamento que ahora comento, me parece oportuno indicar que esta obra contiene diversas propuestas que son originales de los autores y poco o nada conocidas en el mundillo de la investigación del Nuevo Testamento.
 
 
No deseo que pasen desapercibidas de ningún modo, y exhorto a los estudiosos de este corpus que escriben en español que se pronuncien sobre ellas con argumentos. Los autores estamos deseosos de aprender de reseñas serias. Y apunto al grupo de investigadores de la Universidad de Deusto, quienes han recibido reseñas críticas de parte de quien esto escribe, pero ellos nunca han correspondido con crítica positiva alguna. Solo, que yo sepa, en una ocasión, en la págs. 243-244 de la obra en común “Qué se sabe de…Jesús de Nazaret” criticaban las opiniones de G. Puente Ojea, J. Montserrat y F. Bermejo De ellos decían que eran muy eruditos, pero que criticaban lo siguiente, cuando el último citado sobre todo que en los investigadores confesionales, aun no teniendo mala fe alguna, se veía “una falta de genuino interés por la recuperación cabal e incondicional del Jesús histórico”.
 
A lo que respondieron:
 
“Nos parecen inaceptables descalificaciones a priori como esta, y ello es una de las razones que nos ha movido a escribir este libro (el citado arriba). Nadie está libre de presupuestos...”.
 
 
En mi obra “El Jesús histórico. Otras aproximaciones”. Trotta, Madrid, p. 82, he respondido del modo siguiente, que parafraseo un tanto:
 
 
“Me pregunto entonces cómo es posible que José Montserrat, G. Puente Ojea y F. Bermejo, que se han pasado la vida estudiando, manifiesten en sus libros conclusiones a priori. A priori…, ¿después de larguísimos años de investigación? Sencillamente no lo veo. No se puede tener una enorme erudición y a la vez formular descalificaciones a priori, salvo que se les juzgue gente de mala voluntad. Y esto me parece demasiado. Pienso, por el contrario, que cuando un investigador pertenece a una iglesia, tiene ciertos límites que no puede traspasar.
 
Si no, que se lo pregunten a José Antonio Pagola..., personaje sobre cuyas ideas y sus consecuencias con la jerarquía española hemos hablado aquí. La pertenencia a una organización estructurada impone límites ciertos al pensamiento. La afirmación final de Aguirre, Bernabé y Gil de que «nos parece adecuada la expresión ‘Jesús real’ para referirse al Jesús de la fe, el presentado por los evangelios canónicos» (p. 248) me parece profundamente inadecuada para una obra de talante histórico como es la que ellos editan”.
 
 
Paso a formular brevemente lo que creo que son innovaciones serias y meditadas de “Los libros del Nuevo Testamento”:
 
· El Nuevo Testamento debe editarse con un orden muy diferente. El orden actual entorpece seriamente la comprensión global del Nuevo Testamento. Por ejemplo, para entender hay que leer primero a Pablo y luego a los Evangelios, y no al revés.
 
· El Nuevo Testamento no es el fundamento del cristianismo, sino de un cristianismo, vencedor, el paulino. Esta idea expresada ya en “Cristianismos derrotados” recibe un considerable refuerzo con el estudio de la estructura numérica de las obras de ese corpus.
 
· Ni Jesús ni Pablo fueron los fundadores del cristianismo. Ambos fueron judíos profundamente convencidos de su religión y observantes de la ley de Moisés. En todo caso, el primero deseó reformar el judaísmo y darle mayor calado y hondura a la observancia de la ley de Moisés; el segundo, ante la inminencia de la parusía según creía firmemente, no tuvo más intención que “Vivir su judaísmo en el Mesías”. Los fundadores del cristianismo de hoy son los seguidores de Pablo y la consolidación del cristianismo duró siglos.
 
· No existió jamás una “Gran Iglesia Petrina” unificada y unificante que admitiera en su seno condescendientemente la obra de un Pablo positivamente edulcorado.
 
· La interacción de las obras neotestamentarias del cristianismo en el estadio posterior al año 70 e.c. cómo unas obras suponen la existencia de otras (ejemplos: Mateo y Lucas presuponen la existencia de Marcos; Efesios complemente a Colosenses; 2 Tesalonicenses corrige a 1 Tes.; la Epístola de Judas supone la existencia de 1 Corintios; Hebreos, la Carta de Santiago y 2 Pedro presuponen un conocimiento de la correspondencia paulina), de modo que la conclusión fue obra una Gran Iglesia paulina parece deducirse obligatoriamente.
 
· Formular que Pablo “liberó a los cristianos de la observancia de la ley de Moisés”, es una simplificación insostenible, entre otras razones porque la ley de Moisés contiene el Decálogo. Es necesario explicar que la ley mosaica es doble: una universal y eterna, obligatoria para todos, y otra específica y temporal (recibe una visión nueva en tiempos mesiánicos) obligatoria solo para los miembros natos de la alianza de Dios con Abrahán, los judíos, obligados a cumplir la ley de Moisés completa incluso aun creyendo que Jesús es el mesías. El pagano convertido a esa fe no tiene que hacerse judío, circuncidándose, si es varón, cumpliendo además las leyes de los alimentos y de la pureza ritual. El pagano ha de seguir siendo gentil, no judío, pero creyente en Jesús como mesías, y observando la ley del Mesías que es la Ley del amor”.
 
· El libro de Hechos de Apóstoles no es obra de Lucas, sino de un discípulo suyo que imita conscientemente su teología y estilo. Pero las diferencias de lengua de pensamiento teológico y algunas contradicciones palpables no permiten que se atribuya sin más a “Lucas” la autoría conjunta del Evangelio y de Hechos, redactado decenas de años después del primero.
 
·Los dichos de Jesús del Evangelio de Juan son el producto de una representación parateatral de los profetas cristianos que acomodaban la imagen sencilla de Jesús de los Sinópticos a la de un Jesús profundo y místico. Los cristianos que oían esas “palabras de Jesús” en la liturgia eran perfectamente conscientes de su actualización. Por ello las aceptaban como si fueran de Jesús.
 
· La Carta de Judas supone 1 Corintios, pues la descripción de la herejía combatida por el autor sin nombrarla nunca, tiene todos los rasgos y casi en el mismo orden que los defectos que Pablo halla en la facción de los espirituales de Corinto.
 
 
Hay, pues, notables novedades en esta edición. Los autores esperamos críticas para mejorar la edición. El grupo de Deusto es invitado especialmente, junto con los expertos que publican en diversas páginas digitales de “religión”
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
https://www.trotta.es/libros/los-libros-del-nuevo-testamento/9788413640242/s
 
Miércoles, 1 de Diciembre 2021

(29-11-2021) (1201)


Conclusiones sobre la lista de escritos más antiguos sobre Jesús (hasta mediados del siglo II) (29-11-2021) (1201)
 
Escribe Antonio Piñero
 
Continúo comentando “Los cuatro Evangelios” de Santiago Guijarro, 4ª edic. Editorial Sígueme, Salamanca 2021.
 
Es interesante, continúa Guijarro, observar que los Evangelios mejor atestiguados (Mateo; Juan; Pedro y Tomás) indica que los textos cuyos autores –ciertamente presuntos– eran apóstoles, o mejor, atribuidos a un apóstol. Esto revela uno de los criterios del proceso de selección: la procedencia apostólica, fuera real o fingida. Guijarro escribe expresamente que es posible que entre los cristianos del siglo II se copiara más veces el Evangelio de Tomás que el de Marcos (que ya se repetía en gran parte en Mateo y Lucas)
 
Segundo: la tradición de Jesús se repetía (copiaba) en formas diversas: junto a escritos cuyo centro es la pasión (EvPedro; añado el “Relato primitivo de la Pasión”; que no está en la lista porque de él no hay manuscritos, pero que puede reconstruirse con seguridad; “Fuente de los signos / milagros, también reconstruible; Evangelio de Judas) o la infancia (evangelio de la infancia de Jesús como el atribuido a “Tomás, filósofo israelita”; “Protoevangelio de Santiago”); había otros concentrados en los dichos de Jesús (“Evangelio de Tomás gnóstico” y podemos añadir la “Fuente Q”).
 
Tercero: el grupo más numeroso es el de los evangelios que incluyen diversas formas literarias y con un cierto carácter biográfico. Entre ellos destacan Mateo, Juan, Lucas y Marcos (el menos copiado) y otros evangelios luego apócrifos de los que no quedan más restos en forma de citas (Evangelios de los hebreos, de los nazarenos, de los egipcios = ¡Ojo! no el del mismo título que el hallado entre los textos de Nag Hammadi, sino el citado por Clemente de Alejandría y Epifanio de Salamis: texto en “Todos los Evangelios” de edit. EDAF, Madrid, p. 624).
 
Evangelios que fueron compuestos en el siglo I son solo los cuatro canónicos (Marcos, Mateo, Lucas y muy probablemente Juan). El resto son difíciles de fechar con exactitud, aunque sí con bastante probabilidad.
 
Así, en lo que respecta a la cronología, la p. 29 del libro de Guijarro termina con un cuadro:
 
1. Entre el 50-70: “Fuente Q” / “Relato primitivo de la Pasión” / “ Fuente de los signos”
 
2. Entre el 70-100: Marcos/ Mateo/ Lucas / Juan
 
3. Entre 100-130: EvTomás / EvPedro / EvEgipcios/ EVHebreos / EvNazarenos / Papiro Egerton /
 
(Aquí presenta Guijarro el “Evangelio de los ebionitas” que no ha mencionado en lista de la pp. 24 y 26-27)
 
4. Entre 150-180: otros evangelios gnósticos EvVerdad (obra del gnóstico Valentín, de tenor y contenido inclasificable en alguna de las categorías indicadas); EvJudas.
 
Estoy prácticamente de acuerdo con esta clasificación, salvo quizás con la del Evangelio de Verdad, de Valentín, que quizás sea muy antiguo, en torno al 140.
 
Pienso igualmente que estas divisiones siguen siendo interesantes como materia de reflexión. Es más que interesante que para la reconstrucción del Jesús históricos los tres Evangelios Sinópticos (Mc /Mt / Lc) sean los más antiguos, junto con el “Fuente Q”, el “Relato primitivo de la Pasión”, “Fuente de los signos”. Estas son las fuentes que la crítica literaria e histórica utiliza para reconstruir el Jesús histórico. El Evangelio de Tomás gnóstico (según opinión de una notable mayoría de críticos hoy día –ha pasado el tiempo de Köster; Crossan y colegas, más el Jesus Seminar) sirve en general como refuerzo de que un dicho de Jesús está mejor atestiguado.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
https://www.trotta.es/libros/los-libros-del-nuevo-testamento/9788413640242/
Lunes, 29 de Noviembre 2021

(26-11-2021) (1201)


Los escritos más antiguos sobre Jesús
Escribe Antonio Piñero

Foto: Papiro de Oxirrinco 840

 
La Introducción general del libro de Santiago Guijarro sobre Los cuatro evangelios” lleva el título general “La selección de los Cuatro”. y se abre con una subsección atractiva sobre La “pluralidad de libros sobre Jesús en el cristianismo naciente”. Señala el autor cómo la tradición sobre Jesús se cristalizó en una pluralidad de libros, muchos de los cuales no pudieron alcanzar la denominación de “canónicos” / “oficialmente aceptados”. Indica también Guijarro, siguiendo los pasos de James Dunn, que la tradición sobre Jesús se inició “a partir de los recuerdos de quienes lo habían conocido o habían oído hablar de él. Al principio tales recuerdos formaron pequeñas tradiciones orales que en tres fases cronológicamente sucesivas se plasmarían en los textos evangélicos que conocemos.
 
La primera fase estuvo dominada por la tradición oral. En la segunda, la tradición oral coexistió de igual a igual con la tradición escrita (al principios eran pequeños billetes, “hojas volantes”, normalmente hojas o resto de hojas de papiro, en las que comenzaron a ponerse por escrito tales tradiciones orales de dicho y hechos del Maestro). Y la tercera fase se caracteriza por el predomino de la tradición escrita…, aunque siguió en parte la oral, pero muy disminuida y relativamente poco interesante. Lo importante es caer en la cuenta de que la traición oral sobre Jesús duró aproximadamente un siglo. Justino Mártir, hacia el 150/160 es el primer testigo formal de un inicio de traiciones compactas por escrito sobre Jesús que denominó no “evangelios” sino “Recuerdos de los Apóstoles” (Primera Apología 66,3).
 
Gajarro presenta al lector un catálogo de los escritos más antiguos sobre Jesús compuestos cuando aún estaba viva la tradición oral. Tal lista se elabora a través de dos tipos de información: A. Citas de autores eclesiásticos posteriores, y B. Textos hallados por sí mismos o en los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento.
 
Para el lector es muy útil esta lista (p. 24; hay una ampliación de los datos sobre las fuentes que dan testimonio de su existencia en las pp. 26-27). Son los siguientes:
 
Evangelio de Mateo / de Juan / de Lucas / de Marcos / de Tomás (gnóstico) / Evangelio de la Infancia de Jesús / Protoevangelio se Santiago / Evangelio anónimo del Papiro Egerton 2 / Evangelio de la Verdad / Evangelio de Judas / Evangelio de los hebreos / Evangelio de los nazarenos / Evangelio de los egipcios.
 
A estos textos hay que añadir los reconstruidos técnicamente por medios filológicos, aunque no se conserven copias: Relato previo de la Pasión / “Fuente Q” / “Fuente de los signos o milagros de Jesús”.
 
Guijarro no se atreve a alargar la lista de textos posibles, porque –en su opinión– no se puede dar totalmente por segura su composición en el siglo, aunque hay muchos investigadores serios que se inclinan por esta fecha. Son los siguientes:
 
Papiro de Oxirrinco 5072 / Papiro de Oxirrinco 840 / Papiro Vindobonense G 2325 / Papiro de Oxirrinco 1224 y Papiro Wilfred Merton 51.
 
Esta lista es sumamente interesante porque pone ante los ojos del lector que la tradición sobre Jesús no se reduce meramente a los Evangelios, sino que hay bastantes más testigos hasta mediados, más o menos, del siglo II. Este hecho pone más aún en graves aprietos a los que niegan la existencia histórica de Jesús de Nazaret (como siempre, distinguiendo entre Jesús y Jesucristo). Para negar su existencia hay que montar teorías complicas e inverosímiles de confabulaciones e inventos de grupos un tanto chalados que otros siguieron dócilmente, o bien suponer que los autores anónimos de todos estos escritos fueron engañados, o eran “engañantes” fraudulentos por sí mismos que contribuían a fabular sobre la existencia de un personaje inventado, pero sobre el cual mantenían ideas muy distintas de los Evangelios canónicos.
 
Como mínimo una tarea imposible o que cojea de modo irremediable.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
https://www.trotta.es/libros/los-libros-del-nuevo-testamento/
Viernes, 26 de Noviembre 2021
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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